domingo 30 de noviembre de 2008

La palabra impura

A JOHANNES BRAHMS

Yo, que soy un intruso en los jardines
Que has prodigado a la plural memoria
Del porvenir, quise cantar la gloria
Que hacia el azul erigen tus violines.
He desistido ahora. Para honrarte
No basta esa miseria que la gente
Suele apodar con vacuidad el arte.
Quien te honrare ha de ser claro y valiente.
Soy un cobarde. Soy un triste. Nada
Podrá justificar esta osadía
De cantar la magnífica alegría
-Fuego y cristal– de tu alma enamorada.
Mi servidumbre es la palabra impura,
Vástago de un concepto y de un sonido;
Ni símbolo, ni espejo, ni gemido,
Tuyo es el río que huye y que perdura.

[Jorge Luis Borges, La moneda de hierro, 1976
Obras completas, IV, Emecé - Círculo de Lectores, 1993]

sábado 29 de noviembre de 2008

Cocodrilos y acémilas

Ancha es Castilla como ancho es el mundo de la opinión, incluso en el universo a menudo asfixiante de la llamada 'música clásica'. Contrastar pareceres, intercambiar puntos de vista, aunque sean completamente opuestos es, cuando se hace de forma argumentativa y respetuosa, siempre útil y enriquecedor. Lo que nunca resulta admisible son los rebuznos disfrazados de juicios de valor. Uno puede criticar con dureza, incluso con un lenguaje crudo y mordaz, aquello que a su parecer lo merezca, pero si rebuzna, lo mejor es que lo haga en privado. Viene esto a cuento del comentario (¿crítico?) que, bajo el título de Julio César para snobs y sin firma, apareció el día 24 de este mes de noviembre en la edición digital del diario La Razón a cuenta del Giulio Cesare de Haendel que el Teatro de la Maestranza de Sevilla había presentado dos días antes, un comentario que transcribo aquí íntegro porque a veces la red da sustos y las cosas desaparecen de ella como por ensalmo.
La exigua temporada operística del Maestranza merecería una programación más convencional. No caben montajes vanguardistas o heterodoxos en un abono que en más de tres lustros no ha podido siquiera presenciar una vez muchas de las obras de referencia en la historia del bel canto. Por ejemplo, el gran Haendel se había ausentado de las tablas sevillanas hasta el estreno, el sábado, de una versión libre de «Giulio Cesare» en la que no se ahorró a los asombrados espectadores ni un «peep show» a cargo del emperador y Cleopatra o un grotesco striptease a cargo de un extraño personaje vestido de «boy scout» en la escena de la violación de Cornelia, ni siquiera arias de otras óperas del autor a modo de morcilla. Hay un mucho de palurda pretenciosidad y un nada sutil toque de pedantería en quien quiere vender lo exclusivo antes de haber ofertado lo básico, pero he aquí una actualización del sevillano tópico que se alimentó de bocadillos de chóped durante dos meses para poder convidar a gambas en la Feria. En otra ocasión, habrá que extenderse en el análisis pormenorizado de un programa de mano redactado por una acémila que pone las tildes a voleo. Da la impresión de que ni se molestan en corregir la prosa robotizada e imprecisa de cualquier traductor «on line». Las voces, por cierto, excelentes; y el simpático cocodrilo-bailarín, una originalidad que sí se agradece.

Bien. Que un tipo venga a decir qué cosa puede ver y qué cosa no el público sevillano es un rasgo de arrogancia y petulancia tan desmesurado que no me merece mayor gesto que la sonrisa burlona, pero entra dentro del ancho terreno de la opinión (por cierto, el anónimo comentarista bien podría dejarnos por algún sitio los títulos que él considera "referencia en la historia del bel canto" y, ya puesto, colocar a su lado otra lista con los que ha ofrecido el Maestranza en sus 17 años de vida, lo cual podría generar un debate muy enriquecedor), por lo que si todo se hubiera quedado ahí, yo no tendría que estar ahora perdiendo mi tiempo con esto. No es pues la opinión de este ¿crítico? (y las interrogaciones responden a que desconozco su nombre y filiación) sobre la producción de Julio César o sobre la labor del actual equipo dirigente del Maestranza lo que me lleva a responderle, sino su posterior rebuzno, al llamar "acémila" al responsable del programa de mano, ignorante imagino de que detrás de todas las publicaciones del Maestranza hay un equipo, coordinado, eso sí, por una persona que lleva casi quince años en el teatro, tiempo en el que ha demostrado un nivel de profesionalidad y eficacia que ha sido amplia y suficientemente reconocido como excepcional, muy especialmente por los críticos y los periodistas que de cualquier lugar del mundo han precisado en algún momento de su mediación y de su atención. Pero es que además se da la circunstancia de que tengo a esa persona por amiga, y yo admito siempre la crítica pública (incluso la más dura que sea posible imaginar) contra cualquiera (incluidos obviamente mis amigos y yo mismo), pero no estoy dispuesto a dejar sin respuesta los rebuznos, que esos sí que caracterizan sin ningún género de duda a las acémilas.

Esplendor de Versalles (9)

Rameau en Versalles
CD 9: RAMEAU À L'ACADÉMIE ROYALE DE MUSIQUE

Jean-Philippe Rameau (1683-1764):

1. Hippolyte et Aricie: Acto II y fragmentos del Acto IV

Véronique Gens, soprano (Aricie)
Jean-Paul Fouchécourt, haute-contre (Hippolyte)
Bernarda Fink, mezzosoprano (Phèdre)
Russell Smythe, barítono (Thésée)
Laurent Naourï, bajo (Pluton)
Luc Coadou, tenor (Tisiphone)
Jean-Louis Georgel, barítono (Mercure)
Jean Louis Meunier, tenor (una Parca)
Jacques-François de Loiseleur des Longchamps, haute-contre (una Parca)
Jérôme Varnier, bajo (una Parca)
Meredith Hall, soprano (una Cazadora)
Les Musiciens du Louvre
Director: Marc Minkowski

2. Les Talens Lyriques où Les Fêtes d'Hébé (fragmentos)
3. Hippolyte et Aricie (fragmentos)
4. Zoroastre (fragmentos)

Véronique Gens, soprano
Les Talens Lyriques
Director: Christophe Rousset
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MBF/CHATEAU DE VERSAILLES (Diverdi) [65'48'']
Grabaciones: Junio de 1994 (Minkowski, sello Archiv),
2007 (en vivo, en la Sala de las Batallas)

El reinado de Luis XV se abre en la colección versallesca nada menos que con Rameau, figura fundamental en el desarrollo de la ópera francesa, a pesar de que su primer trabajo para el género no lo presentó hasta 1733, los 50 años ya cumplidos. Fue justamente Hippolye et Aricie, obra con la que Marc Minkowski debutó en Archiv allá por 1994. Se recurre a esa grabación extraordinaria, hecha con un vigor y una brillantez como no se había escuchado jamás a Rameau, la que se trae hasta aquí (el acto II completo y parte del IV). El disco se completa con una actuación de la Aricie de aquel Minkowski, Véronique Gens, pero con doce años más, que acompañada esta vez por Les Talens Lyriques y Christophe Rousset ofrece también breves fragmentos de aquel primer título de Rameau, añadiendo números de Les Talens Lyriques où Les Fêtes d'Hébé, ópera-ballet de 1739 (ya saben los que no estuvieran al tanto de dónde saco Rousset el nombre de su grupo) y de Zoroastre, tragedia en música, en su segunda versión, la de 1756, ya que la obra había sido estrenada en 1749.


Rameau: "Quels doux concerts" de Hippolyte et Aricie. [5'56''] Véronique Gens. Les Talens Lyriques. Christophe Rousset

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viernes 28 de noviembre de 2008

Un grande casi olvidado

Zelenka por Václav Luks en Zig Zag
Jan Dismas Zelenka (1679-1745): MISSA VOTIVA ZWV 18
Collegium 1704
Collegium Vocale 1704
Director: Václav Luks

1. Kyrie
2. Gloria
3. Credo
4. Sanctus
5. Agnus Dei
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ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT080801 (Harmonia Mundi) [71'08'']
Grabación: Agosto de 2007


La escasa presencia en los ciclos y festivales españoles de la música de Jan Dismas Zelenka empieza a ser poco comprensible. Vinculado casi toda su vida profesional a la corte de Dresde, esta Misa votiva, que nació en 1739 como gesto de acción de gracias por la recuperación de una grave enfermedad, es buena muestra de la absoluta maestría del compositor en el tratamiento del contrapunto. Obra de grandes dimensiones, con números corales y solísticos de gran variedad, tanto en la distribución de las partes como en los acompañamientos, la interpretan aquí unos bien nutridos conjuntos checos con resultados irregulares pero que resultan suficientes para el correcto aprecio de una obra casi desconocida.


Zelenka: Quoniam de la Misa votiva ZWV 18. Tomás Král. Collegium 1704. Václav Luks

jueves 27 de noviembre de 2008

Desvelando claves de Henry Purcell

Purcell por Richard Egarr Henry Purcell (1659-1695): KEYBOARD SUITES & GROUNDS
Richard Egarr, clave

1. Suite nº1 en sol mayor Z.660
2. Chacona en sol menor Z.T680 (de Timón de Atenas)
3. Suite nº2 en sol menor Z.661
4. Ground Z.T681 (de Ye tuneful Muses)
5. Suite nº3 en sol mayor Z.662
6. A New ground Z.T682 (de Welcome to all the pleasures)
7. Suite nº4 en la menor Z.663
8. Ground in Gamut Z.645
9. Suite nº5 en do mayor Z.666
10. Ground Z.D221
11. Suite nº6 en re mayor Z.667
12. Round O Z.T684 (de Abdelazer)
13. Suite nº7 en re menor Z.668
14. Ground Z.D222 (de Celebrate the festival)
15. Suite nº8 en fa mayor Z.669
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HARMONIA MUNDI HMU 907428 [75'26'']
Grabación: Octubre de 2007


Las ocho suites para clave de Purcell publicadas póstumamente en 1696 son poco conocidas, acaso porque no tengan los caracteres típicos de las suites francesas, sino que presentan rasgos de una excentricidad y una libertad estructural y armónica muy inglesas. Egarr se muestra como uno de los clavecinistas más lúcidos de nuestros días con interpretaciones que combinan claridad, agilidad articulatoria e imaginación ornamental.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 22 de noviembre de 2008]


Purcell: Suite para clave en fa mayor Z.669: Prelude - Almand - Courante - Minuet. [7'33''] Richard Egarr

miércoles 26 de noviembre de 2008

Giulio Cesare en Sevilla

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Me lo pasé francamente bien el sábado en el estreno del Giulio Cesare de Haendel en el Maestranza. Me lo pasé muy muy bien. Es más, si no fuera porque ya imagino a asociaciones varias de toda España querellándose por mi comentario, diría que disfruté como un enano. A ello contribuyeron la maravillosa música de Haendel, la extraordinaria dirección de Andreas Spering, la actuación portentosa de la Orquesta Barroca de Sevilla, el buen nivel general de los cantantes y la escenografía, que visualmente me pareció preciosa.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Claro que yo venía de ver el DVD que con esta producción se grabó en el Liceo en 2004, que es uno de los mayores bodrios que yo conozca en el género de la ópera filmada: técnicamente mala (sin color, sin brillo, sin resolución), espantosamente realizada (pierde como el 90% de los detalles de la producción: con decir que no se aprecia en ningún momento que toda la acción transcurre sobre la piedra Rosetta, hecho esencial para posicionarse sobre ella, parece suficiente), musicalmente, horrorosa (salvando a la gran Maite Beaumont, en segundo nivel, a Elena de la Merced y en tercero, raspando, a Flavio Oliver; ¡qué orquesta, cielo santo!). Fernando dice por aquí que es un DVD impresicindible. Espero que no se me enfade, pero si usted tiene urgencia por odiar a Haendel, a Wernicke, a la ópera y a la música, todo junto o por separado, resulta no sé si imprescindible, pero desde luego muy recomendable. Si ese odio puede esperar, yo le recomiendo que emplee su tiempo y su dinero en otra cosa.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Ha habido general unanimidad en todos los comentarios que he escuchado y leído hasta ahora en destacar la dirección de Andreas Spering y la actuación de la Orquesta Barroca de Sevilla como el punto más fuerte de la producción, y estoy de acuerdo. No tenía a Spering por un haendeliano especialmente relevante (aunque su Siroè en HM está muy bien), pero su visión, llena de intensidad y detalle, con un trabajo refinadísimo del fraseo y una elección perfecta tanto de los tempi como del tipo de articulación y acentuación que requería cada momento, me conquistó, me deslumbró, a lo que contribuyó sin duda la actuación de una orquesta que para este repertorio no tiene igual en España: tersa y homogénea la cuerda, empastada, dúctil, transparente... Obviamente, contar para la ocasión con Manfredo Kraemer como concertino es también un lujo...

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
En el juicio sobre el elenco vocal, ha habido también bastante acuerdo, y mi opinión es parecida a la general: estupendo Lawrence Zazzo, voz cálida, de gran homogeneidad en toda la tesitura, brillante en las agilidades y con un excepcional uso de los reguladores (pianissimi de cortar el aliento, con alguna messa di voce incluida); magnífica Elena de la Merced, de suficiente volumen, exquisita en el fraseo, segura en la coloratura, aunque es cierto que en la zona más aguda el timbre es un poco duro y a veces puede rozar lo estridente; muy bien Marina Rodríguez Cusí, que empezó acaso algo corta de volumen en su primera aria, puede que reservándose, pero fue a más (el dúo con Sesto de cierre del primer acto resultó soberbio), mostrando una voz tersa y homogénea y una intensidad expresiva que dio a Cornelia el aire trágico y noble que el personaje requiere. El resto estuvo a un nivel algo inferior: David Hansen me pareció en exceso histriónico, con una voz más bien pequeña, que cambia constantemente de color, aunque sus ornamentaciones en los da capo fueron muy interesantes, por la imaginación y la variedad de recursos puestos en juego; Lola Casariego no estuvo demasiado bien, empezó calando y a las agilidades les faltó un punto de ligereza y de brillo; demasiado corto de volumen Pau Bordas, voz en cualquier caso interesante para el Barroco; todo lo contrario de José Julián Frontal, un vozarrón impresionante al que acaso sólo habría que achacarle su falta de adecuación estilística, a sus arias les faltaron matices; muy correcto David Sagastume.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Sobre la dirección escénica hay mucho que decir. Ya he comentado que la escenografía me resultó atractiva: los juegos del espejo sobre la piedra Rosetta, el uso de la iluminación (en el DVD todo se veía oscurísimo, pero luego en la realidad no es así), los distintos elementos del atrezzo, el vestuario... conformaron un espectáculo indiscutiblemente bello. Otra cosa es su oportunidad dramática, su coherencia y su sentido en el contexto de la obra, pero visualmente me parece justo reconocer que la producción es hermosa. En un momento determinado, si me gusta mucho la música y la interpretación de una ópera, puedo prescindir perfectamente de la escena, hacer como que no está, pero no fue el caso: no sólo no me molestó, sino que muchos momentos me parecieron no sólo estéticamente deliciosos sino también muy conseguidos teatralmente (la impresión que me causó el DVD fue de horror absoluto, y por eso quiero destacarlo).

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Lo que sí me parece por completo discutible es el concepto, las ideas en que se apoya la producción. Para empezar, el arreglo musical me parece erróneo, innecesario y fraudulento. Todos repiten como papagayos que esto del intercambio de arias era habitual en el Barroco. Sí, claro, en el Barroco y después del Barroco, era habitual porque la música se adaptaba (en realidad, se ha adaptado siempre, en todo tiempo y lugar) a las circunstancias de cada interpretación, pero no a las ideas preconcebidas de un dramaturgo ajeno al compositor (¿o es que si mañana Bieito mete en una Sonnambula un aria de La favorita el público lo va a aceptar tan tranquilo?). Se dice también que las óperas barrocas italianas admiten sin problemas este trasiego, ya que son poco más o menos una colección de arias, sin mayores preocupaciones por la trama o la evolución psicológica de los personajes. Esto es una verdad a medias, ya que lo que distingue a los grandes compositores es que precisamente sí tuvieron en cuenta la psicología de los personajes y su evolución a lo largo de la obra. Por supuesto que Haendel estaba dispuesto a hacer cambios y arreglos cuando lo necesitaba, en función de los elencos que tenía a su disposición o de otros factores, pero eso no significa que no buscara en cada caso una adecuación a requerimientos dramáticos muy precisos (sin ir más lejos, el intercambio de arias y el arreglo era también habitual en Mozart, sólo hay que comparar el Don Giovanni de Praga con el de Viena, pero nadie dice que Mozart eludiera atender por ello el sentido dramático o psicológico de su ópera), y en cualquier caso la obra nos ha llegado en una forma determinada, con algunas variantes posibles (por ejemplo, los personajes de Curio y Nireno fueron eliminados en las reposiciones de 1725 y siguientes), y no encuentro absolutamente ninguna razón para modificarla a capricho, entre otras cosas porque Julio César es (posiblemente, junto a Orlando) la ópera de Haendel más trabajada desde el punto de vista dramatúrgico, aquella en que más cuidado puso el compositor en hacer que los tradicionales números cerrados de la ópera barroca se flexibilizaran para lograr una trama más verosímil: así, la obra se abre con un coro y con un aria de César sin da capo, incluye hasta cuatro grandes accompagnatos de notable significación dramática, varios ariosos (Cornelia tiene dos), dos dúos y César tiene además una escena completa ("Dall'ondoso periglio - Aure, deh per pietà!") que incluye introducción orquestal, recitativo accompagnato y aria da capo basada en el tema de la introducción con una sección central entre el arioso y el recitativo. Al forzar esta estructura y la misma relación jerárquica entre los personajes se está desfigurando el sentido de la ópera barroca, que es el que se usa como justificación para hacer el arreglo. No parece al menos muy coherente.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Y es que, ya que se apela a las convenciones barrocas para justificar el corte, arreglo e intercambio de arias, este criterio podría llevarse hasta el final, con lo cual debería haber sido el director musical, después de alcanzar un acuerdo con el escénico, y en función del elenco que el teatro pone a su disposición, el que hubiera decidido los cortes y adicciones, incluso podría haber compuesto piezas nuevas (por qué no; es lo que se hacía). Apelando también a la realidad última de la ópera barroca, se podría haber tenido en cuenta que en general estas obras (y Giulio Cesare desde luego) estaban pensadas en gran medida como duelos interpretativos entre dos grandes cantantes, que por ello tenían una participación muy similar en el desarrollo de la ópera. Sin embargo, al eliminar nada menos que tres arias del rol de Cleopatra, ésta pasar de ser coprotagonista absoluta del drama junto a César a una secundaria del mismo nivel que Sesto; en la misma forma, al adjudicarse dos arias a Curio, este personaje, insignificante en origen, pues Haendel no le adjudicó ninguna aria, adquiere casi el mismo status que Achilla.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Para colmo, con los cambios introducidos no sólo no se refuerza el sentido dramático de la acción, sino que se entorpece e incluso se oscurecen determinadas líneas que Haendel se había preocupado en destacar. Por ejemplo, en la escena 7 del acto I se produce el primer encuentro entre César y Cleopatra. Aquél queda deslumbrado por la belleza de la joven y canta el aria "Non è si vago e bello"; ésta, que se ha presentado en realidad como la sirviente Lidia, se da cuenta de la impresión causada y canta el aria "Tutto può donna vezzosa" en la que no hay ni pizca de enamoramiento: es un canto al poder de la seducción femenina y la ambición de una mujer que acercándose a César busca sólo su interés político. Pues bien, Wernicke elimina estas dos arias, de forma que cuando César y Cleopatra vuelven a encontrarse al principio del acto II, Cleopatra ya se presenta como una mujer enamorada, aunque siga siendo consciente del beneficio que puede sacar acercándose al poderoso romano, pero el matiz es importante. Nos hemos perdido la evolución psicológica del personaje, que se manifiesta en un aria de transición entre los dos estados: "Tu la mia stella sei", donde Cleopatra apela a la esperanza de hallar el amor. Es decir, no me estoy refiriendo ya a la belleza intrínseca de arias como "Venere bella" o "Da tempeste", cruelmente hurtadas a nuestro oído, sino al mismo sentido del desarrollo dramático de la obra el que se perjudica aquí, ese mismo sentido que luego se dice que la obra no tiene, por lo cual se pueden cambiar a capricho las arias.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
No sólo las dos arias de Curio no tienen ningún sentido (y no se corresponden tampoco con la intención conceptual con que se plantea la obra, como comentaré luego), sino que la segunda se introduce en un momento (escena 4 del acto II) en la que no está prevista la presencia del personaje, por lo que se lo mete de tapadillo exclusivamente para que cante su inflamado amor hacia Cornelia (en un número sacado, como el primero, de Rinaldo), y luego se dice que el problema de la ópera barroca es que son simples colecciones de arias. Más aún: escena 5 del acto III, momento culminante de la obra: Sesto ha recibido del moribundo Achilla un sello que servirá de santo y seña para conseguir el apoyo de un grupo de soldados contrarios a Tolomeo, y justo en ese momento ofrece el sello a César, que gracias a él conseguirá los refuerzos que le van a permitir vencer a su enemigo. Pues bien, no sólo en la representación se omite toda referencia a esta circunstancia, con lo cual uno no termina de entender cómo el vencedor ejército de Tolomeo, que ha detenido ya a Cleopatra y ha puesto a César al borde la muerte, se desmorona ni cómo el romano ha conseguido los refuerzos para sobreponerse a la derrota inicial, no sólo eso, sino que Wernicke se permite la libertad de otorgar el aria de César "Quel torrente" a Nireno. Con el sello de Achilla en sus manos, César ve en efecto la posibilidad de rehacerse y vencer a su rival egipcio y canta: "El torrente que cae de la montaña/ arrasa todo lo que encuentra delante:/ Igual haré yo con quien se enfrente a mí/ ¡caerá abatido por mi brazo!". ¡¡Caerá abatido por mi brazo!! Y Wernicke le da el aria al eunuco... Y luego se dice que el problema de las óperas barrocas es que las tramas son incoherentes e inverosímiles. Creyendo compensar el desaguisado, se permite a César cantar enseguida un aria de Orlando ("Cielo, se tu il consenti"), en la que en origen el héroe expresa su deseo de morir, ya que se siente abandonado por su amada Angélica. "Cielo, si tú lo consientes,/ haz que en mi seno/ penetre el hierro entero;/ y que este dolor severo/ que sufre mi infeliz corazón/ halle, al menos con el hierro,/ alivio y redención", dice el aria original; así la deja Wernicke: "Oh, cielo, si tú lo consientes,/ haz que en mi pecho el arma/ también quepa para que/ tan cruel dolor sepa al menos/ con el arma hallar la salida", pero el sentido viene a ser el mismo: no se trata de un hombre abatido que de pronto ve la posibilidad de la victoria y se levanta brioso y amenazante (como bien expresa "Quel torrente"), sino todo lo contrario, la de un hombre que parece desear la muerte... Y luego el problema es de los libretistas barrocos que se contradecían constantemente...

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Sesto ve, igual que César, que el momento de tomar venganza contra Tolomeo por la muerte de su padre está cercano y en la escena 6 canta el aria "La giustizia ha già sul'arco". Desde el punto de vista dramático, absolutamente nada justifica que esa aria se convierta en un dúo entre Sesto y Nireno. Es puro capricho. Más allá todavía, las convenciones de la ópera barroca (a las que se apela para justificar este montaje) obligan a dejar claramente determinados no sólo los rasgos de carácter sino también la moral de los personajes a través de las arias, que son los momentos de introspección, aquellos en que se muestran desnudos ante el público. Desde este punto de vista, los compositores verdaderamente grandes (y sus libretistas, claro) no solían dejar hilos sueltos y cubrían todos los afectos que querían imprimir en el carácter de sus personajes: Cornelia es el personaje trágico de la ópera, la dama que ha expresado desde el principio su dolor y sus deseos de venganza, pero también de paz y de reconciliación, y Wernicke va y le quita justo su última aria (escena 9 del acto III: "Non ha più che temere"), esa en la que por fin puede expresar su alivio por ver cumplidos sus anhelos ("Non ha più che temere/ quest'alma vendicata,/ or sì sara beata,/ comincio a respirar"). Ni respirar dejan a la pobre Cornelia. En su lugar, el regista alemán introduce un aria que canta un Tolomeo agonizante, "Stille amare", extraída justamente de Tolomeo, pieza escrita originalmente para Senesino que, en este caso, no molesta del todo, pero que da al personaje una grandeza que parece ajena por completo a las intenciones del compositor, que nos lo presentaba como un ser hipócrita, cruel y desleal, y que por tanto no merecía tal honor: moría sin ni siquiera la posibilidad de redimirse a través de un aria.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
La ópera barroca juega mucho con el simbolismo, los arquetipos y los discursos moralizantes, cierto. Giulio Cesare puede ser perfectamente interpretado como un gran fresco en el que se trata de ofrecer al público inglés de principios del XVIII la vigencia de las virtudes romanas: la fuerza física y mental, el vigor, la generosidad, la prudencia, el concepto de estado en César, la dignidad y la nobleza en Cornelia, el honor debido a los padres, la constancia, el valor, el arrojo en Sesto. Lo que desde luego no estaba en la mente ni de Bussani, que escribió el libreto original en la Venecia del XVII, ni de Haym ni de Haendel, que lo retocaron en los años 20 del siglo siguiente, es esa idea peregrina del choque de culturas con la que se ha pretendido vender el concepto sobre el que pivota esta propuesta. Por supuesto que uno es muy libre de tomar aquellas convenciones barrocas que interesan para hacer su discurso y desechar las que no convienen, y que todos aquellos valores que pretendían defender los creadores originales pueden ser mirados con distancia, ironía e incluso desdén, pero es obvio que ello afecta a la coherencia en que se asienta el mismo discurso. Por supuesto que uno puede ver en los romanos a las fuerzas imperialistas de cualquier época (nada más obvio, en Roma estaba a punto de proclamarse el Imperio que poco después llevaría a cabo la auténtica invasión de Egipto), presentar a su máxima autoridad como un histrión encoñado, burlarse del orgullo y el dolor de una primera dama y ridiculizar las ínfulas vengativas de sus fuerzas vivas (parece evidente el sesgo político de tal lectura, algo muy respetable, desde luego), pero hay cosas que no terminan de encajar.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Por ejemplo, uno puede ver un choque de culturas donde le parezca (una sueca haciendo topless en Benidorm puede ser un choque de culturas; si muchos entienden la victoria de Obama como una revolución por qué no se iban a interpretar así las vacaciones de una rubia del norte en una playa levantina), pero hay que aclarar que para el siglo I a.C., las clases dirigentes egipicas no tenían nada que ver con las de la época de Ramsés II o de Akenathon, ya que estaban absolutamente helenizadas (los Tolomeos eran una dinastía griega); hay que aclarar que los romanos, también helenizados, participaban en la política egipica al menos desde un siglo antes, y de hecho, Pompeyo era el albacea del testamento que hacía reyes a Tolomeo XIII y Cleopatra VII, y por ello justamente se dirigió a Egipto tras su derrota en Farsalia. Así que choque de culturas entre los reyes egipcios y los generales romanos hubo de haber más bien poco. Pero aceptémoslo. Vale, nos quieren hablar del choque entre culturas. El reponedor de la producción, Bjorn Jensen, decía en rueda de prensa antes del estreno en el Maestranza, que este había sido el punto de partida de Wernicke, al que no le importaban en absoluto las tramas sentimentales subyacentes en la obra. No se entiende entonces por qué le regala nada más empezar un aria de amor a Curio, el "Vieni, o cara" de Rinaldo. El único sentido de Curio en la obra es el de convertirse en uno de los pretendientes de la viuda Cornelia, y Haendel ni siquiera lo consideró suficientemente importante como para concederle el derecho a expresar sus sentimientos con un aria, y Wernicke le da dos. Curiosa forma de desdeñar las tramas sentimentales de la obra. El cocodrilo como mascota de Cleopatra es sin duda un hallazgo (al menos, desde el punto de vista visual), pero si la hondura de la reflexión de Wernicke a todo lo que alcanza es a presentar el cambio de las relaciones entre César y el cocodrilo (al principio huye de él porque lo siente como un extraño, y al final termina haciéndose su amigo y se lo lleva en el barco a Roma) como símbolo de que las culturas enfrentadas pueden entenderse entre sí, es que el mundo de las ideas está muy mal. Tampoco termino de entender demasiado bien que se presente a Tolomeo a la vez como un afeminado y como un seductor: aceptada la primera premisa, la del afeminamiento, resulta por completo incomprensible que se juegue la fidelidad de su principal general por el capricho de dominar a una romana; ¿por eso cambia sobre la marcha y lo presenta luego rodeado de mujeres de su harén que lo colman de caricias?, ¿y qué hacemos con la pluma del principio? Más allá de algunos detalles obvios (los cascos del ejército mussoliniano de los soldados romanos, por ejemplo), se me escapa si la diversidad del vestuario encierra alguna clave que aclare algo y creo entender que el grotesco rodar de la cabeza de Pompeyo durante toda la representación tiene que ver con una mirada irónica sobre el mundo de valores trascendentalistas que quiere presentar la ópera de Haendel (y la ópera seria barroca en general), pero tampoco estoy completamente seguro de ello, aunque me parece un detalle más bien chusco y de mal gusto (¿o será para que los cantantes tengan siempre las manos ocupadas en algo? Es bien sabido que una de las cosas más difíciles al trabajar con aquellos que no son exactamente actores es qué hacer con sus manos). Sin embargo, no me molesta el culo de Achilla (¿cuándo dejarán de ser polémicos los desnudos y los remedos de sexo en escena?), pues entiendo sin problemas la naturaleza de su atracción hacia Cornelia.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Resumiendo, el arreglo musical de Wernicke, que condiciona absolutamente el desarrollo de la obra teatral, me parece por completo caprichoso e innecesario, pues el original es mucho más coherente y encierra en sí mismo todo el sentido dramático que conviene a la obra. Además, no me convencen las ideas que pretenden sostener la producción del director escénico, pues me parecen en general un compendio de obviedades, puerilidades y concesiones al discurso dominante de la political correctness. Sin embargo, ya he dicho que me gusta su concepción del espacio escénico, la forma que tiene de mover a los personajes por él, los detalles de sus interacciones, el colorido, la iluminación, me gustan incluso las pinceladas de humor (Nireno como traductor en el primer encuentro entre César y Cleopatra, los flashes de las fotos cuando se dan la mano César y Tolomeo, los cartelitos, los turistas del final, los personajes reptando, escondiéndose entre los restos del obelisco para no ser descubiertos por Cornelia, los gestos del cocodrilo mientras César y Cleopatra se abrazan en el suelo...), creo que en general están trabajados con habilidad y logran el propósito que buscan: la descarga del sentido dramático y trascendentalista, me gustan aunque apunten hacia una lectura de la obra que no comparto (como me gustan El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl o Los hermanos Karamazov de Dostoievski, por más que encuentre su sustento conceptual por completo aborrecible). Obviamente todo se encuadra dentro de un espectáculo para mí globalmente gozoso. Sin la música de Haendel, sin Spering y la OBS es muy posible que esta puesta en escena me habría resultado irritante, pero la verdad es que disfruté como un niño y las cuatro horas y cuarto se me fueron en un suspiro. Esta noche repito.

La toma del Maestranza

Manfredo Kraemer
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Temporada 2008-09 de la ROSS. 5º Programa de abono. Solista: Olga Pitarch, soprano. Concertino-Director: Manfredo Kraemer. Programa: Obertura de Giuseppe Riconosciuto y Plaudite populi de Domingo Terradellas; Sinfonías nos. 15 y 19 de Carles Baguer; Obertura de La Clementina y Aria académica nº2 Se non ti moro allato de Luigi Boccherini. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Martes 25 de noviembre. Aforo: Media entrada.

* * *

LOS BARROCOS TOMAN EL TEATRO DE LA MAESTRANZA

Aprovechando la presencia de la Barroca de Sevilla en el foso del Maestranza para el
Giulio Cesare haendeliano, la ROSS le ha cedido uno de sus programas de abono, iniciativa que bien podría repetirse en años sucesivos y que es digna de aplauso, pues ya iba siendo hora de que un conjunto del altísimo nivel más que demostrado de la OBS tuviera la ocasión de ofrecer sus propios contenidos en el centro neurálgico de la música sevillana.

Si hasta ahora las presencias del conjunto en el teatro se habían limitado a acompañamientos operísticos, esta vez la OBS ofreció uno de sus programa de recuperación de patrimonio español, que quizá habría sido mejor dejar para una futura ocasión, pues este debut convendría haberlo potenciado con música de primer nivel (por ejemplo, esas Sinfonías de Haydn que el grupo borda), aunque la coincidencia con el Festival de Música Española de Cádiz, donde los barrocos hispalenses actuaron el domingo pasado, condicionó de forma decisiva la elección final del repertorio.

Académicas, monótonas y poco interesantes las obras de Terradellas, de gran simplicidad aunque con algunos momentos de encanto (esos haydnianos rondós finales) las Sinfonías de Baguer, sólo Boccherini elevó realmente la temperatura de un concierto que en cualquier caso mostró una vez más a una orquesta de sonido vibrante y homogéneo que, dirigido por la mano vehemente de Manfredo Kraemer, sonó vitalista y opulenta, con articulaciones y ataques muy marcados, buscando fuego y obteniendo al menos chispas donde la música sólo ofrecía tizones apagados. Olga Pitarch mostró notable agilidad en los virtuosísticos juegos pirotécnicos del motete de Terradellas y matizó con gusto el aria de Boccherini, pese a puntuales problemas de volumen.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 26 de noviembre de 2008]

El vehemente Bach de Fasolis

Conciertos de Bach por Francesco Cera y Diego Fasolis
Johann Sebastian Bach: CEMBALO CONCERTOS BWV 1052 - BWV 1053 - BWV 1056 - BWV 1054
Francesco Cera, clave
I Barocchisti
Director: Diego Fasolis

Duilio Galfetti, Marco Bianchi*, Svetlana Fomina*, Luca Giardini*, Monika Toth*, Daniela Beltraminelli#, Denise Gruber#, Carlo Lazzaroni#, Danilo Ortelli#, Fabio Ravasi#, Andrea Rognoni# y Alberto Stevanin#, violines
Giovanni De Rosa* y Stefano Marcocchi#, violas
Marco Testori, violonchelo
Vanni Moretto (en BWV 1053, 1054, 1056) y Gianni Sabbioni (en BWV 1052), violones

[* BWV 1052, 1054 y 1056
# BWV 1053]


1. Concierto para clave en re menor BWV 1052
2. Concierto para clave en mi mayor BWV 1053
3. Concierto para clave en fa menor BWV 1056
4. Concierto para clave en re mayor BWV 1054
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ARTS 47729-8 SACD (Diverdi) [68'15'']
Grabación: Julio de 2005 y Enero de 2008 (BWV 1053)


Diego Fasolis muestra su conocida vehemencia en unas rumbosas versiones de cuatro Conciertos bachianos (BWV 1052, 1053, 1054, 1056). I Barocchisti se presenta en formación reducida (cinco violines, que son ocho en el BWV 1053, viola, cello, violone) y el clavecinista Francesco Cera responde con intensidad y manos rápidas al desafío, combinando exuberancia y pasión con un lirismo que se hace delicadísimo en el Largo de BWV 1056.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 22 de noviembre de 2008]


Bach: Concierto para clave BWV 1056. [9'43''] Francesco Cera. I Barocchisti. Diego Fasolis.

P. S. No es que I Barocchisti no sea un conjunto que no toque con precisión y refinamiento en el fraseo, pero obviamente Fasolis no es un director tan preocupado por la estilización del sonido como Dantone: le importa más la fuerza expresiva, el vigor... Opción diferente, pero también de alto valor.

martes 25 de noviembre de 2008

Minimalismo y libertad en Bach

Conciertos de Bach Por Ottavio Dantone y la Accademia Bizantina
Johann Sebastian Bach (1685-1750): HARPSICHORD CONCERTOS BWV 1052, 1053, 1055, 1056
Ottavio Dantone, clave
Accademia Bizantina
Director: Ottavio Dantone

Stefano Montanari y Fiorenza De Donatis, violines
Diego Mecca, viola
Marco Frezzato, violonchelo
Giovanni Valgimigli, contrabajo


1. Concierto para clave en mi mayor BWV 1053
2. Concierto para clave en la mayor BWV 1055
3. Concierto para clave en fa menor BWV 1056
4. Concierto para clave en re menor BWV 1052
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L'OISEAU-LYRE 475 9355 (Universal) [65'11'']
Grabación: Marzo y Abril de 2007


La Accademia Bizantina se presenta en formación minimalista para acompañar a su líder Ottavio Dantone en una interpretación de cuatro Conciertos para clave de Bach (BWV 1052, 1053, 1055 y 1056) dominada por la exquisitez del fraseo, la sinuosa flexibilidad rítmica y el fuerte contraste entre los fulgurantes y muy articulados movimientos rápidos y el lirismo trascendido de los lentos, que Dantone recrea con una libertad que podría decirse intemporal.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 22 de noviembre de 2008]


Bach: Siciliano del Concierto para clave BWV 1053. Accademia Bizantina. Ottavio Dantone

P. S. Como tantos otros músicos barrocos italianos, éstos de la Accademia Bizantina, y sobre todo Stefano Montanari, se dieron a conocer en España con Vivaldi, unas soberbias Cuatro estaciones en el sello Arts, muy atentas al color y a los efectos onomatopéyicos, pero a la vez de una libertad, una flexibilidad y una suntuosidad que provocan maravilla. Montanari es sin duda uno de los dos o tres grandes violinistas barrocos del mundo, pero Dantone se destapó también luego como un bachiano de altura, con un Clave bien temperado de quitarse el sombrero, y el grupo pasó a Decca con un primer acompañamiento a Andreas Scholl (luego vendrían otros), participó en la Edición Vivaldi de Naïve con un fantástico Tito Manlio, y en fin está consolidado hoy como uno de los conjuntos más interesantes del momento, capaces de combinar imaginación, color, lirismo, brillantez, libertad y rigor como pocos. Este disco bachiano es un magnífico ejemplo.

lunes 24 de noviembre de 2008

Celebrando a Haendel (1)

La Edición Haendel 250 años de HM
Si en estos días el Maestranza presenta el Giulio Cesare in Egitto de Haendel como su principal contribución a los fastos por la conmemoración del 250 aniversario de la muerte del compositor, que tendrá lugar en 2009, bien puede considerarse el Giulio Cesare registrado por René Jacobs para Harmonia Mundi en 1991 el punto de partida de la actual moda discográfica haendeliana, que lejos de apagarse parece intensificarse casi 20 años después de su realización. No era aquella desde luego la primera grabación completa de una ópera de Haendel, pero sí la primera que pareció integrar los dispositivos instrumentales y vocales y el concepto dramático de forma globalmente convincente para crítica y aficionados. HM recupera aquel exitoso trabajo en el seno de una edición recopilatoria dedicada al genial músico.

La colección está formada por 25 discos que se presentan en cinco álbumes independientes de agradable y cómodo diseño y se venden a un precio muy especial. El cofre dedicado a la ópera recoge los tres títulos que para el sello francés ha hecho hasta la fecha René Jacobs, el ya citado Giulio Cesare del 91, que había sido precedido por Flavio, título registrado en 1989, y que tuvo su continuación en Rinaldo, grabado en 2002. Son en total 9 discos, a los que se añade uno extra con los libretos en formato pdf (sólo en inglés, francés y alemán). Como el cuarto disco de Julio César era originalmente muy corto se ha incluido como complemento el CD con Dúos y cantatas de cámara que grabó el Concerto Vocale en 1977 y circuló mucho tiempo en serie media. El precio de este paquete es realmente bajo y la recomendación absoluta.

Los dos oratorios haendelianos registrados por el propio René Jacobs integran otro de los cofres: Saúl fue grabado en 2004 y El Mesías en 2006 con equipos diversos, aunque en ambos trabajos se incluye la voz del contratenor Lawrence Zazzo, el César del Maestranza. Entre 1986 y 1990 Nicholas McGegan grabó al frente de su Philharmonia Baroque Orchestra cuatro discos dedicados a otros tantos famosos cantantes para los que Haendel escribió su música, las sopranos Margherita Durastanti (cuyo rol asume la gran cantante americana Lorraine Hunt) y Francesca Cuzzoni (aquí en la voz de Lisa Saffer), el castrato alto Senesino (que interpreta Drew Minter) y el bajo David Montagnana (David Thomas). Especialmente distinguidos son los discos de Thomas y Hunt.

De esta última se ofrece en el siguiente álbum otro de sus trabajos con los mismos acompañantes (1989-91). Las Arias alemanas que Dorothea Röchsmann grabó con la Akademie für Alte Musik de Berlín en 1998, el recital de Andreas Scholl registrado el mismo año y con el mismo grupo y el que hiciera en 2006 Mark Padmore con The English Concert completan la cuarta caja. Queda para el final una extraordinaria muestra de música instrumental: los Concerti grossi Opp. 3 y 6 y los Conciertos para órgano Op.4 con la Academia de Música Antigua, Andrew Manze y Richard Egarr en grabaciones de 1997 (Op.6) y 2006. Magnífica puerta para acceder al mundo de uno de los más grandes artistas de la historia.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 22 de noviembre de 2008]

Haendel retratado por Thomas Hudson en 1748
EDICIÓN HAENDEL 250 AÑOS


COFRE 1: Óperas
CD 1-3: Rinaldo
CD 4-5: Flavio
CD 6-9 Giulio Cesare (Bonus: Duetti e cantate da camera)
CD extra: Libretos en PDF

Freiburger Barockorchester (Rinaldo)
Ensemble 415 (Flavio)
Concerto Köln (Giulio Cesare)
Concerto Vocale (Duetti e cantate)
Director: René Jacobs
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HARMONIA MUNDI HMX 2908241.49

COFRE 2: Oratorios
CD 1-2: Saul
CD 3-4: Messiah

RIAS Kammerchor
Concerto Köln (Saul)
The Choir of Clare College
Freiburger Barockorchester (Mesías)
Director: René Jacobs
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HARMONIA MUNDI HMX 2908280.83

COFRE 3: Arias for...
CD 1: Cuzzoni
CD 2: Durastanti
CD 3: Senesino
CD 4: Montagnana

Lisa Saffer, soprano (CD 1)
Lorraine Hunt, mezzosoprano (CD 2)
Drew Minter, contratenor (CD 3)
David Thomas, bajo (CD 4)
Philharmonia Baroque Orchestra
Director: Nicholas Mcgegan
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HARMONIA MUNDI HMX 2908284.87

COFRE 4: Famous Arias
CD 1: Arias de Clori, Tirsi e Fileno, Theodora, Ottone, Arianna, Susanna, Messiah, Radamisto y Agrippina
CD 2: Arias alemanas (+ Telemann: Cuartetos)
CD 3: Arias de Admeto, Serse, Giulio Cesare, Rodelinda y Alcina (+ piezas instrumentales)
CD 4: Arias de Alceste, Semele, Tamerlano, Samson, Rodelinda, Esther, Jephtha y L'allegro, il Penseroso ed il Moderato.

Lorraine Hunt, mezzosoprano
Philharmonia Baroque Orchestra.
Director: Nicholas McGegan (CD 1)
Dorothea Röschmann, soprano (CD 2)
Andreas Scholl, contratenor (CD 3)
Akademie für Alte Musik Berlin
Mark Padmore, tenor
The English Concert
Director: Andrew Manze (CD 4)
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HARMONIA MUNDI HMX 2908288.91

COFRE 5: Concertos Op.3, 4 & 6
CD 1-2: Concerti grossi Op.6
CD 3: Concerti grossi Op.3
CD 4: Conciertos para órgano Op.4
The Academy of Ancient Music
Ruichard Egarr, órgano
Director: Andrew Manze (Op.6) y Richard Egarr
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HARMONIA MUNDI HMX 2908292.95

P. S. 1 Iré caja por caja y obra por obra, como hago en la colección de Versalles, pero ahora no puedo empezar.

P. S. 2 Estuve en el estreno del Giulio Cesare del Maestranza, una producción que va a generar encendidos debates que me temo que traerán cola. Tiendo a pensar que opino demasiado, y por eso trato casi siempre de evitar dar mi opinión públicamente cuando no es indispensable (es decir, cuando no tengo que escribir para el Diario o para las revistas y me pagan por ello), pero en este caso sí quisiera comentar algunas cosas sobre la producción. Ahora no tengo tiempo, pero espero encontrarlo antes del miércoles. La promesa queda formalmente hecha.

P. S. 3 Me han diseñado unas páginas nuevas en el Diario de Sevilla. El viernes pasado tuve que improvisar algo sobre la primera maqueta, que, como se puede ver al margen, no es demasiado diferente a las que venía usando hasta ahora, lo que significa que el espacio que voy a tener semanalmente va a seguir siendo muy parecido (dependiendo de la semana puede que pierda algo, pero no demasiado). La verdad es que estoy muy contento, porque miro a mi alrededor y tengo que tentarme bien la ropa todas las noches antes de acostarme, además de arrodillarme y ponerme a rezar (sí, como lo leen, este trueno vestido de nazareno reza cada noche humildemente postrado ante la pared en blanco): Virgencita, que me quede como estoy. A eso hemos llegado.

domingo 23 de noviembre de 2008

Esplendor de Versalles (8)

Charpentier, Brossard y Desmarest
CD 8: MESSE ET MOTETS POUR LES PAROISSES

1. Marc-Antoine Charpentier (1643-1704): Messe des morts à quatre voix H.10

Céline Scheen y Hanna Bayodi-Hirt, dessus
Mathias Vidal, haute-contre
Lluís Vilamajó, taille
Stephan MacLeod, basse-taille
Collegium Vocale de Gand
Ricercar Consort
Director: Philippe Pierlot

2. Sébastien de Brossard (1655-1730): In convertendo

Delphine Collot y Catherine Padaut, dessus
Jean-Paul Fouchécourt, haute-contre
Giles Ragon, taille
Olivier Lallouette, basse-taille
Jérôme Corréas, basse
Coro de Cámara Accentus
Ensemble Baroque de Limoges
Director: Christopher Coin

3. Henry Desmarest (1661-1741): Usquequo Domine

Sophie Daneman y Rebecca Ockenden, dessus
Paul Agnew, haute-contre
Laurent Slaars, taille
Arnaud Marzorati, basse
Les Arts Florissants
Director: William Christie
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MBF/CHATEAU DE VERSAILLES (Diverdi) [73'02'']
Grabaciones: 1995 (Brossard, sello Laborie), 1999 (Desmarest, sello Erato),
2007 (en vivo, en la Real Capilla)

El último disco dedicado al reinado de Luis XIV en la colección versallesca recoge otra de las obras interpretadas en la sesión de la Real Capilla en la que se registraron los motetes de Dumont incluidos en el volumen anterior: la Misa de muertos H.10 de Charpentier, una de las menos grabadas del compositor. Hace unos años aparecieron por sorpresa (¡para mí!) en el sello Hungaroton un par de discos dedicados a Charpentier por unos conjuntos húngaros de los que no tenía noticia (Coro Purcell y Orquesta Orfeo) dirigidos por un tal György Vashegyi que resultaron deslumbrantes. Uno de esos discos incluía esta Misa, que escuché entonces por primera vez y que, si no me equivoco, no se ha vuelto a grabar desde entonces. Es una obra con un gran Kyrie, una Secuencia de Difuntos extensísima y un brevísimo remate con Sanctus-Benedictus (para la elevación se intercalaba el Pie Jesu H.269, que es también el escogido aquí) y Agnus Dei, una obra que tiene el encanto de toda la música del compositor parisino, sus posibilidades y sus peligros, el principal, el exceso de blandura, en el que inopinadamente cae Pierlot. En cualquier caso, la música es deliciosa y este registro bien merece una escucha por el magnífico coro y el muy buen plantel de solistas, aunque prefiero el vigor algo más cortante del disco de Hungaroton. El CD se completa con grabaciones de archivo, un motete de Brossard en un antigua grabación de Coin junto al Coro Accentus (hoy tan en boga con repertorio romántico y contemporáneo) y muy buenos solistas (estupendo Fouchécourt), y otro motete de Desmarest en uno de los discos que William Christie hizo a finales del siglo pasado para Erato. No tengo ninguno de los dos discos originales, por lo que escuchaba estos registros por primera vez: el Brossard de Coin suena algo antiguo, sobre todo en la parte orquestal, sin el refinamiento ni la precisión que se ha conseguido después (la comparación con el Ricercar Consort en Charpentier basta para comprobarlo) y parece claramente volcado del lado del estilo italiano, aunque es interesante, sobre todo para llegar hasta un compositor que es fundamentalmente conocido por su labor lexicográfica y por su archivo de música, que tantas creaciones salvó del olvido; el Desmarest de Christie es en cambio imponente, monumental, solemne, de extraordinaria redondez y muy muy francés.


Charpentier: Kyrie de la Misa de muertos H.10. [8'52''] Collegium Vocale de Gante. Ricercar Consort. Philippe Pierlot.

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sábado 22 de noviembre de 2008

El triángulo de Ravel

Un cartel de Un coeur en hiver
Stéphane (Daniel Auteuil) trabaja como violero en el taller de Maxime (André Dussollier), con quien mantiene una relación de cordial distancia, que tal vez un día fuera amistad. Maxime es un hombre maduro y acostumbrado al éxito, un seductor; Stéphane, un ermitaño algo más joven, cínico y huraño, herido íntimamente nadie sabe dónde ni por qué, pero capaz de crear en su torno un aura de fascinación, por la mezcla de frialdad y misterio que desprende. En esa aura cae prendida Camille (guapísima Emmanuelle Béart), joven violinista que acaba de iniciar una relación sentimental con Maxime, quien ha abandonado a su esposa por ella. Un corazón en invierno presenta una mirada amarga, en absoluto complaciente ni convencional, pero realista y honda sobre las relaciones adultas, que avanza al ritmo de la música de Ravel. Sus Sonatas para violín y piano y para violín y violonchelo y, sobre todo, su Trío (símbolo evidente de la trama sentimental) envuelven la película en una atmósfera de sensual melancolía. Los hilos musicales que se mueven en el film están considerablemente bien atados, incluso Emmanuelle Béart resulta bastante convincente como violinista (o había estudiado ya violín o tuvo un excelente instructor), aunque es Jean-Jacques Kantorow, el que fuera director titular de la Orquesta Ciudad de Granada, quien en realidad pone la banda sonora a la película: le acompañan el pianista Howard Shelley y el violonchelista Keith Harvey. (El sello Erato publicó luego un disco con referencia a la película en el que Kantorow tocaba junto a otros compañeros.)

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FICHA TÉCNICA

Título original: Un coeur en hiver (Un corazón en invierno)
Año de producción: 1991
Duración: 105 minutos

Director: Claude Sautet
Guión: Claude Sautet y Jacques Fieschi
Productores: Phillippe Carcassonne y Jean-Louis Livi
Fotografía: Yves Angelo
Música: Maurice Ravel

Reparto:
Daniel Auteuil (Stéphane)
Emmanuelle Béart (Camille)
André Dussollier (Maxime)
Elizabeth Bourgine (Hélène)
Brigitte Catillon (Régine)
Maurice Garrel (Lachaume)
Myriam Boyer (Madame Amet)
Stanislas Carré de Malberg (Brice)
Jean-Luc Bideau (Ostende)
Jean-Claude Bouillaud (El dueño de la brasserie)
Jacques Fieschi (Un cliente de la librería)

[En Wikipedia. Trailer en youtube. En IMDb. En Shooting Down Pictures (incluye estupenda recopilación de críticas mundiales). En Filmreference. En Senses of Cinema. Bea la vio antes. Claude Sautet en Wikipedia.]

viernes 21 de noviembre de 2008

Un asturiano y una vasca

La Orquesta de Euskadi
ORQUESTA SINFÓNICA DE EUSKADI

Temporada 2008-09 de la ROSS. 4º programa de abono. III Ciclo de Intercambio de Orquestas. Solista: Iñaki Alberdi, acordeón. Director: Pablo González. Programa: Itaun para acordeón y orquesta de Ramón Lazkano Ortega; Sinfonía nº5 en do sostenido menor de Gustav Mahler. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 20 de noviembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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UN MAESTRO ASTURIANO Y UNA ORQUESTA VASCA

El ciclo de intercambio puesto en marcha hace un par de temporadas por la ROSS está permitiendo al aficionado local conocer a otras importantes orquestas del panorama nacional, en este caso la Sinfónica de Euskadi, a la que la centuria hispalense había rendido visita la pasada temporada.

Pero es que además la orquesta invitada ha permitido en esta ocasión el reencuentro con uno de los más brillantes y ascendentes directores del actual mundo sinfónico español, el asturiano Pablo González (Oviedo, 1975), quien hiciera ya en Sevilla el Don Juan de Gazzaniga programado en el Teatro Lope de Vega, en unas condiciones por supuesto diferentes a las del podio del Maestranza.

El conjunto vasco mostró ese estupendo nivel medio de las orquestas españolas al que nos hemos acostumbrado en las últimas dos décadas, con un sonido empastado y bien equilibrado entre secciones y la suficiente ductilidad para adaptarse estilísticamente a la diversidad de obras programadas, que en este caso fueron dos, y de perfiles bien diferenciados.

Ramón Lazkano (San Sebastián, 1968) es una de las voces más personales de la brillante generación de músicos españoles que se mueve en el entorno de los 40 años. Más que un concierto, Itaun podría calificarse de obra sinfónica con acordeón obligado, pues el instrumento solista se integra en la orquesta casi como un miembro más. La obra, que muestra las preocupaciones del autor por la tímbrica (esos primeros colores claros y brillantes que se van oscureciendo) y la riqueza de las texturas, tiene un desarrollo tradicional, es decir avanza, aunque sea hacia su propia disolución. Con mano maestra, Iñaki Alberdi mostró las múltiples posibilidades sonoras del acordeón.

Muy interesante el Mahler de Pablo González, que supo ahondar en la irregular partitura del bohemio para presentar sus aspectos más grotescos y oscuros, como en el primer movimiento (y pese al abuso de las dinámicas en forte), o los inequívocamente irónicos, como en ese remedo de vals del Scherzo. Todo ello sonó con notable claridad de planos y muy buena planificación de las tensiones, con un fraseo de mucho nervio, algo cortante, lo que provocó algunos desajustes y fagocitó el lirismo de determinados pasajes, singularmente del bello Adagietto, que resultó menos almibarado que de costumbre: gracias.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 21 de noviembre de 2008]

jueves 20 de noviembre de 2008

Barbara Hendricks regresa al sur

Barbara Hendricks canta jazz
BARBARA SINGS THE BLUES
Barbara Hendricks
Magnus Lindgren Quartet

Magnus Lindgren, saxofón, flauta y clarinete
Mathias Algotsson, piano y órgano
Fredrik Jonsson, contrabajo
Jonas Holgersson, batería


1. Billie Holiday (1915-1959) / Herbie Nichols (1919-1963): Lady Sings the Blues
2. Billie Holiday: Tell Me More and More (And Then Some)
3. Richard Jones (1889-1945): Trouble in Mind
4. Billie Holiday / Arthur Herzog Jr. (1927-1983): Don't Explain
5. Maurice Yvain (1891-1965): My Man [Albert Willemetz / Jacques Charles]
6. John Henry: You've Been a Good Old Wagon
7. Arthur Herzog Jr. / Billie Holiday: God Bless the Child
8. Harry M. Woods (1896-1970): What a Little Moonlight Can Do
9. Billie Holiday: Billi'es Blues - I Love my Man
10. Duke Ellington (1899-1974) / Albany Bigard (1906-1980): Mood Indigo [Irving Mills]
11. Alberta Hunter (1895-1984) /Lovie Austin (1887-1972): Downhearted Blues
12. Matthias Algotsson (1971): Allhelgonablues
13. Lewis Allan (1903-1986): Strabge Fruit
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ARTE VERUM ARV-005 (Diverdi) [56'50'']
Grabación: Abril de 2008


Desde que a principios de los 90 participara en el Festival de Montreux con un homenaje a Duke Ellington, la soprano Barbara Hendricks ha hecho un hueco en su carrera de cantante clásica al jazz, al que se acerca en este CD (el trabajo también se publica en formato LP) con un recorrido por conocidos standards, muchos de ellos popularizados por Billie Holiday, en los que la voz de la cantante de Arkansas, bien secundada por el cuarteto de Magnus Lindgren, que procede de su adoptiva patria sueca, se oscurece y se hace más opulenta en el color y más doliente en la expresión.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de noviembre de 2008]


Ellington / Bigard: Mood Indigo. Barbara Hendricks. Magnus Lindgren Quartet

You ain't been blue; no, no, no.
You ain't been blue,
Till you've had that mood indigo.
That feelin' goes stealin' down to my shoes
While I sit and sigh, "Go 'long blues".

Always get that mood indigo,
Since my baby said goodbye.
In the evenin' when lights are low,
I'm so lonesome I could cry.

'Cause there's nobody who cares about me,
I'm just a soul who's
bluer than blue can be.
When I get that mood indigo,
I could lay me down and die.

miércoles 19 de noviembre de 2008

La madre de todas las bohemias

La Bohème de Pavarotti, Freni y Karajan
Giacomo Puccini (1858-1924): LA BOHÈME
ópera en cuatro cuadros con libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica a partir de la novela Escenas de la vida de bohemia de Henri Murger

Mirella Freni, soprano (Mimì)
Luciano Pavarotti, tenor (Rodolfo)
Elizabeth Harwwod, soprano (Musetta)
Rolando Panerai, barítono (Marcello)
Gianni Maffeo, barítono (Schaunard)
Nicolai Ghiaurov, bajo (Colline)
Michel Sénéchal, bajo (Benoît y Alcindoro)
Gernot Pietsch, tenor (Parpignol)
Hans-Dietrich Pohl, barítono (Aduanero)
Hans-Dieter Appelt, bajo (Sargento de aduanas)

Schönebergr Sängerknaben (Director: Gerhart Hellwig)
Coro de la Ópera Alemana de Berlín (Director: Walter Hagen-Kroll; consejero estilístico: Antonio Tonini)
Orquesta Filarmónica de Berlín
Director: Herbert von Karajan

CD 1:
1. Cuadro primero
2. Cuadro segundo

CD 2:
1. Cuadro tercero
2. Cuadro cuarto

CD 3:
Bonus: Mirella Freni en conversación con Catherine Bott
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DECCA 478 0254 (Universal) [54'37'' - 55'46'' - 20'45'']
Grabación: Octubre de 1972


En 2008 coinciden los 100 años del nacimiento de Karajan, los 150 del de Puccini y el primero de la muerte de Luciano: perfecta excusa para reeditar una de las grabaciones más prestigiosas de la historia de la ópera, esta Bohème del 73, con un Pavarotti y una Freni en absoluto estado de gracia y una opulenta Filarmónica de Berlín en manos de un Karajan transfigurado. Eficacísimo el resto del elenco (Ghiaurov, Panerai, Harwood, Maffeo). De complemento, un tercer CD, que incluye una charla de Mirella Freni con Catherine Bott sobre la histórica producción.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de noviembre de 2008]


Puccini: "O soave fanciulla" de La Bohème. [4'22'']Luciano Pavarotti, Mirella Freni, Rolando Panerai. Orquesta Filarmónica de Berlín. Herbert von Karajan

martes 18 de noviembre de 2008

Reyes, dioses y demonios de ópera

Primer disco en solitario de René Pape
GODS, KINGS & DEMONS
René Pape, bajo
Staatsopernchor Dresden
Staatskapelle Dresden
Director: Sebastian Weigle

Charles Gounod (1818-1893): Faust
1. Le veau d'or est toujours debout (Acto II) [Mefistófeles, coro]
2. Vous qui faites l'endormie (Serenata, Acto IV) [Mefistófeles]

3. Arrigo Boito (1842-1918): Mefistofele
Ecco il mondo, vuoto e tondo (Ballata, Acto II) [Mefistófeles]

4. Héctor Berlioz (1803-1869): La Damnation de Faust
Voici des roses (Parte II) [Mefistófeles]

5. Giuseppe Verdi (1813-1901): Don Carlo
Ella giammai m'amò! - Dormirò sol nel manto mio regal (Acto IV) [Felipe]

6. Jacques Offenbach (1819-1880): Les Contes d'Hoffmann
Scintille, diamant (Acto IV) [Dapertutto]

Richard Wagner (1813-1883):
7. Das Rheingold: Abendlich strahlt der Sonne Auge (Escena 4) [Wotan]
8. Tristan und Isolde: Tatest du's wirklich? Wähnst du das? (Acto II) [Marke]

Anton Rubinstein (1829-1894): Demon
9. Na vozdušnom okeane (Acto II) [Demon]
10. Ne plač, ditya (Acto II) [Demon]

11. Antonin Dvorák (1841-1904): Rusalka
Běda! Běda! Celý svět nedá ti [Acto II) [Vodnik]

12. Modest Mussorgsky (1818-1893): Boris Godunov
Oy, dušno, dušno! - Proščay, moy sïn (Acto IV) [Boris, Khor, Fyodor]

Bonus en descarga desde DG Shop:
Hector Berlioz: La Damnation de Faust
Devant la maison (Parte III) [Mefistófeles, coro]
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 6408 (Universal) [65'35'']
Grabación: Febrero de 2008


René Pape (Dresde, 1964) es una de las grandes voces graves que circulan hoy por los teatros del mundo, por lo que puede resultar sorprendente que éste sea su primer disco en solitario. Es Pape un bajo de timbre claro y muy bello, gran pulcritud estilística y generosa hondura expresiva. En este disco muestra todas sus virtudes en un recorrido por dioses (Wotan y el señor de las aguas de Rusalka), reyes (Felipe II del Don Carlo verdiano, Marke del Tristán de Wagner, Boris de Mussorgsky) y demonios (el de Anton Rubinstein en la obra de igual título, el Dapertuto de Los cuentos de Hoffmann, los Mefistófeles de Gounod, Boito y Berlioz) operísticos. En realidad, el CD se articula en torno a tres grandes escenas (la del cuarto acto de Don Carlo, la del segundo de Tristán e Isolda y la muerte del protagonista en Boris Godunov), que se completan con números breves. Es justamente en esos tres grandes momentos en los que Pape roza lo absolutamente excepcional, con una voz nítida, clara y cálida y un imponente dramatismo. El resto se mueve entre lo muy brillante (Rubinstein, Dvorák) y lo algo más forzado (Gounod, Berlioz, Offenbach). En cualquier caso, extraordinario debut, acompañado espléndidamente por Sebastian Weigle y una Staatskapelle de Dresde de sonido opulento y versátil.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de noviembre de 2008]

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lunes 17 de noviembre de 2008

El translúcido piano de Zacharias

Christian Zacharias en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el 16 de noviembre de 2008 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
CHRISTIAN ZACHARIAS

Ciclo de Pianistas. Programa:
Sonatas para piano nº44 en fa mayor Hob.XVI/29 y nº39 en re mayor Hob.XVI/24 de Franz Joseph Haydn; Humoreske en si bemol mayor Op.20 de Robert Schumann; 7 preludios del Libro I (Les Danseus de Delphes, Les collines d'Anacapri, Des pas sur la neige, Les sons et les parfums tournent dans l'air du soir, La sérénade interrompue, La Cathédrale engloutie, Minstrels) de Claude Debussy. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo 16 de noviembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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EL TRANSLÚCIDO PIANO DE ZACHARIAS

Christian Zacharias había visitado ya Sevilla en varias ocasiones, la última en un recital memorable junto al violinista Frank Peter Zimmermann para el Ciclo de Música de Cámara de El Monte (hoy, Cajasol). La impresión que ha dejado ha sido siempre la misma: la de un pianista sobrio y elegante, obsesionado con la pureza, la pulcritud y la claridad del sonido, lo cual se impone por encima de cualquier otra circunstancia, en ocasiones incluso por encima de cuestiones relacionadas con el estilo.

Para esta visita al Maestranza venía con un programa en el que había mucho que decir en materia estilística, pues partía del universo clásico de Haydn al que terminaba volviendo después de transitar por el romanticismo schumanniano y la modernidad impresionista (hay que usar el adjetivo con prudencia) de Debussy. La sensación final es que Zacharias integra todo este mundo en una visión personal que termina por pulir y unificar los contrarios, una visión en la que manda el fluido musical y la cristalinidad, en la que es imposible encontrar un sólo segundo de crispación en la pulsación y en la que los contrastes resultan siempre moderados e integrados en un infinito universo de pequeños matices progresivos. Si uno se deja llevar, todo resulta de una lógica implacable.

Gran especialista en Schubert, parece que la mirada que el pianista alemán propone sobre Haydn parte de su visión del singular universo del compositor vienés. Es un Haydn riguroso y sereno, quizás menos chispeante y ligero de lo que piden algunos pasajes (ese Minueto tan serio de la Sonata en fa mayor), con una veta melancólica (el maravilloso Adagio de la Sonata en re mayor) que remite sin duda al mundo schubertiano, aunque bien entendido que aquí aún no pueden encontrarse sus conflictos románticos (el Adagio de la Sonata nº44 es de una limpieza tan impoluta que de lo translúcido que resulta parece incluso demasiado aséptico). Pese al empleo acaso excesivo del pedal de resonancia, todo en este Haydn resulta transparente y matizado con un detalle obsesivo (los pequeñísimos constrastes dinámicos o los rallentandi de notable poder expresivo del primer tiempo, otra vez, de la nº44).

El fluido y la elegancia del fraseo se hizo elemento básico en un Schumann extraordinario, imperial, que, incluso en los pasajes más virtuosísticos, mantuvo siempre la serenidad, el rigor, la distinción. Eludiendo cualquier tentación de forzar las dinámicas, Zacharias regaló un Schumann de líneas sueltas y delicadísimas, un Schumann de tensiones armónicas siempre a la vista, perfectamente controladas y calibradas, un Schumann introspectivo y limpísimo, como mirándose todo el rato hacia dentro. Esta visión contaminó acaso el universo de Debussy, del que puede esperarse algo más de juego con el color y una presentación más descarnada de sus audacias armónicas (a la imponente Catedral sumergida le faltó misterio), un mundo que el soberbio pianista alemán parece condicionar a la radiante transparencia de su discurso.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 17 de noviembre de 2008]

Una Manon de cine

Rolando lee la carta entre las piernas de Anna
La primera sorpresa de este doble DVD que presenta el sello Deutsche Grammophon es la de encontrar a Daniel Barenboim como director musical de Manon de Massenet, un mundo con el que no se le relaciona en absoluto. Y lo cierto es que, en principio, esta coproducción de la Ópera de Los Ángeles y de la Staatsoper de Berlín no estaba destinada al maestro argentino, quien a última hora (se habla de que se incorporó a la producción a diez días del estreno berlinés; la obra se había ofrecido ya en California, dirigida por Plácido Domingo) tuvo que tomar la batuta para ponerse a su frente. Por supuesto, un músico de la talla de Barenboim no tuvo el menor problema en conseguir un sonido de una brillantez y una claridad espectaculares. Su implicación teatral queda también fuera de toda duda, pese a su opinión de la obra ("No es una ópera que pueda ni deba interpretarse sin grandes figuras"), que, por cierto, muchos aficionados extienden a todo el catálogo lírico de Massenet.

Las figuras sostienen en efecto a Manon, y en este caso lo hacen dos de las más importantes de nuestros días, la soprano rusa Anna Netrebko (antes de su reciente maternidad, la filmación data de abril y mayo de 2007) y el tenor mexicano Rolando Villazón, exitosa pareja artística, sobre todo desde la célebre Traviata salzburguesa de 2005. Se da la circunstancia de que poco después de que esta producción se presentase en Berlín, Villazón participó en la Manon de David McVicar que pudo verse en el Liceo barcelonés junto a la francesa Natalie Dessay, producción premiada y también publicada en DVD (por el sello Virgin).

El final de Manon
La dirección escénica corre aquí de cuenta de un neófito en el terreno operístico, Vincent Paterson, conocido coreógrafo y director teatral (responsable de la coreografía del Thriller de Michael Jackson o de Bailar en la oscuridad de von Trier), quien traslada la acción a los años 1950 y hace de Manon una adolescente obsesionada con las grandes estrellas de cine, de forma que ella misma parece sentirse centro de atención de los focos, lo cual se muestra explícitamente desde el principio. El vestuario y el maquillaje hacen de ella una especie de inocente Audrey Hepburn perdida en una estación, luego una encelada Elizabeth Taylor en la intimidad y una glamurosa Marilyn Monroe en el casino, para terminar muriendo como la Maria Falconetti de la Juana de Arco de Dreyer, ante un fondo encendido de rojo y unas sombras que remiten a escenas míticas del Hollywood de los años 30 y 40.

En el aspecto vocal, Netrebko no consigue transmitir en toda su amplitud de matices esta radical evolución, y su personaje resulta demasiado homogéneo expresivamente, aunque eso sí, apoyado en un centro y una línea de canto purísimos y unos agudos firmes y bien colocados (aun sin la cristalinidad y penetración de Dessay). Su sensualidad aporta también verosimilitud a los actos centrales del drama, aunque le falte algo de delicadeza a su "Adieu notre petite table". Quizá más cómodo que con Dessay se encuentra aquí Villazón, más seguro, con la misma pasión y efusividad de siempre (lo que se aprecia especialmente en su vehemente y desgarrado "Ah! Fuyez douce image"), pero más refinado con el fraseo y más delicado con las medias voces. Buen plantel de comprimarios, con mención especial para el Conde de Christoff Fischesser y el Lescaut de Alfredo Daza.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de noviembre de 2008]

La Manon de Barenboim y Paterson en DG
Jules Massenet (1842-1912): MANON
opéra comique en cinco actos, con libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille basado en la novela Manon Lescaut de Antoine-François Prévost d'Exiles (1697-1763)

Anna Netrebko, soprano (Manon)
Rolando Villazón, tenor (el caballero Des Grieux)
Christof Fischesser, bajo (el conde Des Grieux)
Alfredo Daza, barítono (Lescaut)
Rémy Corazza, tenor (Guillot de Morfontaine)
Arttu Kataja, barítono (Brétigny)
Hanan Alattar, soprano (Poussette)
Gal James, soprano (Javotte)
Silvia de la Muela, mezzosoprano (Rosette)
Matthias Vieweg, barítono (Posadero)

CD 1:
1. Acto I
2. Acto II
3. Acto III: Cuadro 1

CD 2:
1. Acto III: Cuadro 2
2. Acto IV
3. Acto V

4. Bonus (Documental): Behind the scenes

Staatsopernchor
Staatskapelle Berlin
Director: Daniel Barenboim

Coproducción de la Ópera de Los Ángeles y la Staasoper Unter den Linden de Berlín
Director de escena y coreografía: Vincent Paterson
Decorados: Johannes Leiacker
Vestuario: Susan Hilferty
Iluminación: Duane Schuler

Director de vídeo: Andreas Morell
Productor: Bernhard Fleischer

Director del documental: Christian Kurt Weisz
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2 DVD DEUTSCHE GRAMMOPHON 073 4431 (Universal) [93'28'' - 65'00'' - 19'27'' (Bonus)]
Grabación: Abril y Mayo de 2007


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Massenet: "Obéisons, quand leur voix appelle" (Gavota), del tercer acto de Manon. Anna Netrebko. Arttu Kataja. Coro de la Staatsoper. Staatskapelle Berlin. Daniel Barenboim.

domingo 16 de noviembre de 2008

Entrevista con Monica Huggett (II)

Monica Huggett
MÓNICA HUGGETT: "NO ME SIENTO UNA ESPECIALISTA"

Reconoce estar en un momento crucial de su vida. Después de años de dar conciertos de forma incansable por todo el mundo, Monica Huggett (Londres, 1953) está decidida a pisar el freno. Se ha comprado una casa en el campo, ha renunciado a sus colaboraciones con entidades y grupos con los que llevaba años e incluso décadas de relación y hasta ha cambiado de violín. Reputada como una de las grandes instrumentistas barrocas de nuestros días, Huggett mantendrá en cambio su puesto de principal directora invitada de la Orquesta Barroca de Sevilla e iniciará en septiembre de 2009 un ilusionante proyecto en la Juilliard School de Nueva York.

-Cuando usted se inició en la música antigua, el movimiento historicista era todavía muy joven. Cómo vivió todo aquello.

-Empecé en 1972, en mi época de estudiante. Siempre me había encontrado un poco incómoda con el violín moderno, porque no me gustaba tocar de esa forma tan agresiva. A mí me gustaba hacer cosas diferentes; por ejemplo, estaba muy interesada por la música contemporánea, pero conocí entonces a algunos músicos que habían estudiado con Eduard Melkus en Viena, en concreto a una violinista, que cuando me escuchó tocar me dijo que yo tenía que dedicarme al violín barroco porque para mí iba a ser muy natural. Me prestó un violín y me fascinó el sonido. Yo había heredado de mi profesor, el armenio Manoug Parikian, un sonido muy limpio, muy puro. Si él hubiera sido de mi generación, habría tocado sin duda el violín barroco. Estaba muy interesado por todo lo que se movía en torno a la música antigua e incluso tocaba ya con clave las Sonatas de Bach. Enseguida cambié a cuerdas de tripas, y me encantó. Así que fui metiéndome en el ambiente de la música antigua. Al principio todo aquello era una especie de academia abierta, estaba todo en ebullición, uno se juntaba con otros músicos para hacer música de cámara o para grabar y ahí se intercambiaban ideas. Cierto que el nivel no era muy bueno, que a veces sonaba como si tocara una orquesta de niños... Tuve entonces la ocasión de hacer unos cursos con Sigiswald Kuijken y entré como miembro regular de la orquesta de Hogwood. Hacía también mucha música de cámara, lo cual me permitió aprender mucho de otros compañeros y de los clavecinistas. Era una época muy buena para el disco. Con Hogwood no parábamos de grabar. Empecé a documentarme, a leer, tratando de aprender todo lo posible sobre instrumentos de cuerda, sobre arcos... Sin embargo, no acababa de sentirme bien del todo, y por dos razones: primero, porque empecé a tener reputación de especialista y yo no me sentía tal cosa en modo alguno; segundo, porque me sentía un poco frustrada con la forma inglesa de tocar. Entonces, estamos ya en 1980, encontré a Ton Koopman, que iba a fundar su Orquesta Barroca de Amsterdam. Me pidió que yo fuera concertino y me dio libertad para reclutar a los músicos. Koopman ha sido la mayor influencia de mi carrera. A menudo pienso que yo tendría que haber sido rockera. Me gusta mucho oír música pop y rock, y clásico también por supuesto, pero en esas otras músicas encuentro una extraordinaria capacidad de comunicación con el público, que fue precisamente lo que me fascinó de Koopman: era capaz de tomar el riesgo de hacer efectos extremos, con las dinámicas, con el tempo, sin temer que pudiera parecer ridículo. Y eso era algo imposible de encontrar en los músicos ingleses de la época. Para mí fue muy liberador. Yo era entonces como una esponja, lo absorbía todo. Aprendí mucho sólo tocando con él, simplemente oyendo cómo hacía el continuo, con tantos colores, con esa capacidad para hacer dinámicas con el clave. Me encantó esa forma tan vitalista de tocar. Pero estar a su lado era muy duro, porque era muy exigente y tenía algunas extravagancias, y por eso lo dejé a los ocho años, me pareció que con eso había tenido ya bastante.

-En estos 30 años, qué es lo más importante que ha cambiado en la música antigua.

-El nivel evidentemente ha subido mucho, pero quizá eso no sea lo esencial. Cuando yo empecé, la música clásica estaba anquilosada, era como agua estancada. También dejé la música contemporánea, porque me pareció que no tenía alma. Se esperaba del músico que fuera como una máquina. No había sitio para la individualidad. Incluso como instrumentista, tenías que tocar a la manera de Zukerman o de quien fuera, era todo muy rígido, y eso iba en contra de la propia historia de nuestro arte. Siempre, en cualquier momento y en cualquier lugar, cualquier músico de nivel tenía un carácter fuerte, una individualidad definida. Sin embargo, eso se había perdido, y de hecho a los músicos importantes, a los divos, se los buscaba ya en el mundo del pop, habían desaparecido de la clásica, por su propia rigidez, por su falta de poder comunicativo y de sentimiento personal. Todo aquel movimiento de la música antigua sirvió para romper con esta situación y permitió volver a encontrar una forma personal de tocar y de comunicar más directamente con el público, porque además eso era lo que ocurría en el pasado. La idea de Hogwood era la de coger una pintura antigua y limpiarla, restaurarla, quitarle el barniz... El problema es que, desde mi punto de vista, se llevó demasiado barniz y con él, la vida. La evolución que la música antigua ha conocido en estos 30 años ha servido para recuperar esa vitalidad. Luego está también el desarrollo de los instrumentos, de todos, pero en lo que hace al violín, que es el que mejor conozco, las cuerdas, los arcos, todo ha mejorado muchísimo.

-Ya que me habla de instrumentos, me gustaría que me comentara algo de su Amati, ¿cuál es su relación con un instrumento que sabe muy valioso?

-Hmmm, estoy a punto de venderlo (risas).

-¿Por qué?, ¿qué ha pasado?

-Durante siete años fue maravilloso, pero no era un instrumento perfecto. Viajando con él a todas partes... a Montréal en invierno, que es terrible, viven debajo de la tierra, uf, es increíble, y terrible para el instrumento... a Sevilla en verano... El violín fue perdiendo sus cualidades. Lo mandé a un taller, lo tuvieron un año y cuando lo volví a tomar no me gustaba absolutamente nada como había quedado, lo devolví, lo tuvieron otros seis meses y aunque mejoró algo, seguía sin estar satisfecha. Tengo la impresión de que yo he ido progresando como violinista y el violín se me ha ido quedando detrás, con un sonido demasiado pequeño. Así que me he comprado otro, que no es de un constructor tan famoso, pero que es más fuerte. Es un Giuseppe Albani.

-¿También del XVII como el Amati o es ya del XVIII?

-1707, pero sus características son realmente las de un instrumento más antiguo. Giuseppe era hijo de Matteo, que fue realmente el constructor famoso de la familia, y él no cambió nada en su forma de hacer los instrumentos, en esencia son iguales que los que hacía su padre. Tiene muchas de las cualidades del Amati, pero es más fuerte. El Amati se lo presté a una amiga más joven y se ha quedado prendada de él, así que se lo vendo a ella.

-¿Cuál es su actividad ahora mismo? Me hablaba de Montréal, ¿sigue yendo allí?, ¿sigue en Portland?, ¿hace algo con Sonnerie?

-En breve voy a tener una nueva y muy buena ocupación, porque a partir de septiembre de 2009 dirigiré el Departamento de Música Antigua de la Juilliard. Es mucho trabajo, porque me he comprometido a pasar unas 20 semanas al año en Nueva York, y eso me va a obligar a dejar algunas cosas y a tocar menos. Es un trabajo duro, pero es un muy muy buen trabajo (y, entre risas, hace un significativo gesto frotando entre sí los dedos pulgar e índice de la mano derecha). Voy a dejar Montréal y Sonnerie y no tengo apenas relación con otros grupos ingleses. Mantengo la dirección artística de la Orquesta Barroca de Irlanda y también de la Orquesta Barroca de Portland: la presencia en Nueva York me lo facilitará, porque de otra forma es muy duro, el viaje es muy largo, el jet lag es demasiado para mí... Acabo de cumplir 55 años y creo que ahora estoy encontrando mi camino. He tenido unos años de mucha actividad, tocando mucho y creo que ha llegado el momento de parar, a partir de ahora me lo voy a tomar con más tranquilidad. En la Juilliard me dan una oportunidad que no me han dado nunca en ninguna parte, porque el Departamento de Música Antigua no existía, lo crean para ponerlo en mis manos.

-De los Estados Unidos nos llega la actividad de las grandes orquestas y de los teatros de ópera más prestigiosos, pero de música antigua conocemos muy poco, ¿cuál es la situación real?

-Muy diferente de unas zonas a otras. En la costa oeste está muy bien: hay orquestas en Vancouver, en Seattle, en Portland, en San Francisco hay tres, en Los Ángeles, dos. Es una zona que está en ebullición. Pero en la costa este la situación es muy mala. Creo que en la Juilliard se han dado cuenta del vacío que existía y por eso la iniciativa que han tomado.

Monica Hugget al frente de la OBS (© Carlos Tarín)
-Mantiene sin embargo su relación con la Orquesta Barroca de Sevilla, de la que es principal directora invitada. ¿Cómo ha sido la relación en estos años y en qué momento se encuentra?

-Me encanta trabajar con esta orquesta, que es un conjunto con mucho espíritu y con mucha vitalidad, que toca de forma muy extravertida, lo que se adapta muy bien a mi forma de entender la música. Es curioso, porque muchos de sus miembros estudiaron en Holanda, así que encuentro una mezcla entre el carácter español y la disciplina holandesa que es diferente a todo lo que puede hallarse en el norte; es muy interesante. Me lo he pasado muy bien hasta ahora, y creo que el grupo ha progresado mucho. No sé exactamente qué ha ocurrido en el último año porque me han llamado menos de lo normal, pero tengo una relación estupenda con la orquesta. En cualquier modo, a partir de ahora, con lo de la Juilliard será difícil que pueda venir más de una vez al año. Y es una pena porque me gusta mucho Sevilla. No puedo dejar de pensar que la música clásica es un fenómeno demasiado elitista, lo cual me entristece. Me encanta por eso que en Sevilla la mayoría de nuestros conciertos sean gratuitos. Las iglesias están llenas de un público entusiasta, sediento de música, que no asiste por cumplir un rito social, sino porque le gusta lo que les damos y esa comunicación se aprecia desde el escenario y me parece maravillosa. Hay otros sitios donde me cuesta mucho dar conciertos, por ejemplo, en Alemania. Allí la música tiene muchísimo apoyo, hay una enorme cantidad de ciclos, de festivales, de auditorios, de teatros de ópera, pero... acabo de tocar por ejemplo en el Festival de Wurzburg y es todo tan formal, tan serio, todo el mundo va tan perfectamente vestido que, uf, a veces me resulta difícil soportarlo.

-Sus antecedentes irlandeses quizá tengan que ver en esto. Se dice que su carácter se parece al español.

-Sí. Totalmente. Yo tuve además una formación católica y por eso puedo entender con cierta facilidad muchas de las cosas que veo en España.

-¿Se nota el tipo de formación y de ambiente religioso a la hora de hacer música?

-Es interesante eso. Cuando empecé a hacer música antigua me resultó sorprendente el porcentaje de músicos católicos, que era muy superior al de la población general inglesa. En cualquier caso, el Catolicismo inglés, que ha quedado enraizado en algunas grandes familias que nunca aceptaron la reforma de Enrique VIII, es diferente al irlandés. En el irlandés hay algo agreste, fiero, que lo relaciona con el español. Por cierto, este año he tenido la ocasión por fin de conocer la Semana Santa de Sevilla...

-¡Ah!, ¿y cómo fue la experiencia?

-Uauuuu... Increíble, fantástica. Es todo tan tan..., no quiero parecer irrespetuosa, pero tan salvaje... Me pareció algo que viene de muy antiguo, que creo que es anterior a la propia Cristiandad. Encontré el fuego, la tierra... Sangre, sudor y lágrimas... Quedé fascinada. Luego estaban esos instrumentos... cómo se llaman.

-¿Las cornetas?

-Sí, las cornetas, que me recordaban a los mariachis mexicanos... Todo tan básico y a la vez tan cercano... Me encantó. En general, adoro toda la música de tradición católica, y me parece una tragedia que apenas encontremos hoy sitios adecuados para ofrecerla.

-El exceso de flema de las interpretaciones barrocas inglesas fueron compensadas con la irrupción a finales de los 80 de algunos grupos italianos (Europa Galante, Il Giardino Armonico, Sonatori de la Gioiosa Marca) que proponían un estilo mucho más contrastado, mucho más agresivo, ¿qué le parece ese tipo de interpretaciones?

-Era algo que tenía que pasar. Era inevitable. Mucha gente se fue incorporando a la interpretación del Barroco con ideas nuevas, gente que no se conformaba con lo que había y que no cesaba de buscar otras cosas. Son interpretaciones muy vitalistas, aunque en algunos momentos a alguien le puedan parecer exageradas.

-¿Reinhard Goebel pudo funcionar como eslabón y como catalizador de ese nuevo estilo?

-Sí, sin duda. Los discos más antiguos de Goebel son fabulosos, los adoro. Creo sinceramente que el contrato con Deutsche Grammophon se volvió demasiado pesado para él. Los alemanes no pueden perder la obsesión por la perfección. Demasiada perfección mata el espíritu. No es humano.

-La actual tendencia al minimalismo, ¿responde a criterios fundados históricamente o es una mera cuestión económica?

-Las dos cosas. Incluso hay más razones que pueden pesar en ello. Hay mucho repertorio, incluso mucho Bach, que suena mucho mejor con una voz por parte. Existen muchas evidencias. Se sabe por ejemplo que las orquestas que tocaban en Viena para Mozart e incluso para Beethoven estaban formadas por algunos profesionales, pero detrás tocaban con ellos muchos diletantes aristocráticos, meros aficionados. Y es curioso, porque está volviendo a pasar lo mismo, al menos en Inglaterra, donde es muy difícil llegar a ser un músico profesional si tu familia no tiene dinero. Eso está degradando todo el tejido profesional y me parece dramático.

-Ese hecho de los músicos aficionados tocando junto a los profesionales en la Viena clásica es una de las razones que utiliza Jos Van Immerseel en su última grabación de las Sinfonías de Beethoven para justificar su elección de orquestas reducidas para esa música...

-No lo sabía, pero sí, es verdad, sin duda es así, y eso además afecta también al tipo de trabajo que se hace hoy con una orquesta sinfónica. La gente está acostumbrada a las grandes orquestas, con catorce primeros violines ahí aburridos todo el rato... Tocar en una orquesta sinfónica es simplemente un trabajo, no hay ninguna implicación personal por parte del músico. Pero eso no pasa en una orquesta auténtica, más pequeña, pero que está formada por músicos que están ahí justamente porque querían hacer cosas diferentes. Y precisamente porque la orquesta es pequeña requiere una implicación absoluta por parte de todos y cada uno de sus miembros, no es posible formar parte de una orquesta barroca si no hay un altísimo nivel de implicación personal en lo que se está haciendo, y eso el público lo nota.

Monica Huggett con Ventura Rico
-Usted ha hecho mucho Barroco, mucho Clasicismo, ¿le interesa incursionar ahora en el Romanticismo como han hecho tantos compañeros suyos, con la experiencia de todos estos años?

-Ya lo he hecho. Por ejemplo, recuerdo el Octeto de Mendelssohn con el conjunto Hausmusik, que me encantó. Fue una experiencia increíble... Pero, sinceramente, resultó imposible de organizar (estentóreas risas)...

-¿Tiene interés en tocar como solista con orquestas sinfónicas?

-He hecho algunas cosas, pero poco. Dejas demasiadas energías en ello. Tienes que dominar absolutamente el repertorio y luego tienes que explicar prácticamente cada cosa de lo que quieres, es un poco como dirigirse a niños, me cuesta demasiado. Los músicos de las orquestas sinfónicas están entrenados para no tener ideas musicales, están exclusivamente para tocar las notas y no para tener reacciones propias según la armonía, el fraseo o la dinámica... También he tenido una mínima experiencia dirigiendo con las manos, en un Dido y Eneas en Noruega, porque es imposible dirigir en un foso desde el violín... Hice también hace tiempo sinfonías de Haydn y Beethoven o el Mesías de Haendel.

-A usted se la relaciona mucho con la música del siglo XVIII (Bach, Vivaldi, Corelli, incluso Mozart), pero no tanto con el XVII, y sin embargo, al menos en mi opinión, sus mejores discos son posiblemente los que ha dedicado a compositores del XVII, como Biber o Fontana, ¿qué tiene que decirme de esa música?

-Hice tres discos con música de Biber (uno con una selección de las Sonatas de 1681 y dos con las Sonatas del Rosario) para ASV, un sello que fue dando tumbos hasta terminar en las manos de una gran multinacional como Universal y ahora resulta que es imposible encontrar ninguno de los tres... ¡Aggggh!... Es terrible, porque los discos con las Sonatas del Rosario puede que sean los mejores que he hecho nunca. Biber debería ser un compositor mucho más famoso de lo que es. Los musicólogos alemanes tomaron en el siglo XIX sus decisiones sobre qué compositores eran verdaderamente importantes y creo que el problema de Biber fue que procedía de la región de los sudetes, así que aunque era germanoparlante no era en realidad ni alemán ni austriaco, ni siquiera checo. Y es trágico, porque en las Sonatas del Rosario he encontrado posiblemente la mejor música que yo haya tocado nunca. En cuanto a Fontana, que grabé para Virgin en un álbum que tampoco está ya disponible, qué puedo decir, es una música encantadora, es música cantable o que desarrolla ritmos de danza, pero que está relacionada con la improvisación y con una forma muy natural de tocar el violín, que te hace sentir bien mientras la tocas. Y es que el siglo XVII es sin duda el gran siglo del violín. En el siguiente está por supuesto Bach, que escribe música pura, está Vivaldi, que era violinista, o está Haendel que escribió arias, melodías, era en realidad un pseudocorelli. Pero luego llegaron los pianistas-compositores que destrozaron el instrumento: escriben todo agudísimo, no es en absoluto natural, tienes que tocar de manera forzada... Brahms, por ejemplo... escribe una melodía, lara-liro-lirolí, ¡oh!, maravillosa, deliciosa, la escuchas en el piano y te eleva, pero la pasa al violín y resulta horrible, ¡aggggh!

-¿Hay algún compositor, algún estilo musical que no haya hecho nunca y en el que esté interesada?

-He tenido mucha suerte, porque he hecho prácticamente todo lo que he querido siempre. Eso sí, no me gustaría morirme sin haber tocado el Quinteto en do mayor de Schubert, uff, es tan hermoso, tan intenso, tan cálido... Creo también que la ópera barroca podría hacerse algo mejor de lo que se hace. Me parece que la francesa está empezando a hacerse ya muy bien, pero Haendel creo que aún no.

-¿Qué falla?

-La orquesta... Y los cantantes. Los teatros insisten en contar con voces grandes y es imposible. Las voces grandes no están proporcionadas con el entorno que requieren estas obras y acaban matando su música.

[Publicado en Scherzo nº235, de noviembre de 2008]

[Ya traje la versión reducida que en su día publiqué en Diario de Sevilla]

El evangelio según Bernstein (y 6)

Bernstein con Zimerman y los Conciertos de Beethoven
Ludwig van Beethoven (1770-1827): THE PIANO CONCERTOS
Krystian Zimerman, piano
Orquesta Filarmónica de Viena
Directores: Leonard Bernstein (Conciertos 3-5) y Krystian Zimerman

DVD 1
1. Concierto para piano y orquesta nº1 en do mayor Op.15
2. Concierto para piano y orquesta nº2 en si bemol mayor Op.19

DVD 2
1. Concierto para piano y orquesta nº3 en do menor Op.37
2. Concierto para piano y orquesta nº4 en sol mayor Op.58
3. Concierto para piano y orquesta nº5 en mi bemol mayor Op.73 Emperador
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2 DVD DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4269 (Universal) [71'33'' - 124'57'']
Grabaciones: Septiembre de 1989 (Conciertos 3-5) y Diciembre de 1991


En 1989, Krystian Zimerman tenía sólo 33 años, pero era ya considerado como uno de los grandes talentos del piano. Con fama de tímido y reservado, refinado y aristocrático, no deja de resultar chocante que formara una tan estupenda pareja artística con el mediático, popular y siempre excesivo Bernstein, pero la mezcla resulta muy atractiva y eficaz, aunque uno siempre tiene la impresión de que fue Zimerman quien más dejó de sí mismo en el intercambio, pues su instrumento se somete a una lógica puramente sinfónica, en el que el brillo del solista queda sujeto a una sonoridad construida globalmente, que privilegia la masa sobre el detalle, y en la que el piano se integra en el conjunto como si afrontaran un programa de música de cámara. En todo caso, es muy posible que esta concepción estuviera también en la imaginación del propio Zimerman, que, a la muerte de Bernstein, completó la serie esforzándose en conseguir un sonido cristalino y una articulación clara, tanto de su piano como de la orquesta, logrando versiones un poco en terreno de nadie, pero de esplendorosa sonoridad.

(Creo que no lo dije en su momento: la dirección de la filmación de estos documentos beethovenianos de Bernstein con la Filarmónica de Viena se debe a Humphrey Burton)

video
Beethoven: Rondo. Allegro del Concierto para piano nº3. [11'49''] Krystian Zimerman. Orquesta Filarmónica de Viena. Leonard Bernstein

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sábado 15 de noviembre de 2008

Esplendor de Versalles (7)


CD 7: LA CHAPELLE ROYALE AU TEMPS DE LOUIS XIV

Henri Dumont (1610-1684):
1. Exultat animus
2. Magnificat

Céline Scheen y Hanna Bayodi-Hirt, dessus
Mathias Vidal, haute-contre
Lluís Vilamajó, taille
Stephan MacLeod, basse-taille
Collegium Vocale de Gand
Ricercar Consort
Director: Philippe Pierlot

3. Jean-Baptiste Lully (1632-1687): Miserere LWV 125

Amel Brahim-Djelloul, dessus
Damien Guillon, bas-dessus
Howard Crook, haute-contre
Hervé Lamy, taille
Arnaud Marzorati, basse-taille
Les Pages et les Chantres du Centre de Musique Baroque de Versailles
Musica Florea (Director: Marek Stryncl)
Director: Olivier Schneebeli

4. Henry Desmarest (1661-1741): De profundis

Hanna Bayodi-Hirt y Stéphanie Révidat, dessus
François Nicolas Geslot, haute-contre
Sébastien Droy, taille
Benoît Arnould, basse-taille
Le Concert Spirituel
Director: Hervé Niquet
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MBF/CHATEAU DE VERSAILLES (Diverdi) [65'52'']
Grabación: 2002 (Lully, sello K617), Diciembre de 2004 (Desmarest, sello Glossa), 2007 (en vivo, en la Real Capilla)

Frente al petit motet, que se componía para solistas y bajo continuo, en las grandes solemnidades solían interpretarse en la Capilla Real de Versalles los grands motets, compuestos para pequeño coro de solistas, gran coro y orquesta, todo ello a cinco voces, una de las notas características que diferenciaba a la música francesa de la italiana, que gustaba de texturas más ligeras, a 4 voces. Un recorrido por la evolución del género es la que ofrece este CD, que incluye dos piezas de Dumont grabadas en la propia Capilla de Versalles en 2007 por Philippe Pierlot y un amplio equipo, y un Miserere de Lully y un De profundis de Desmarest extraídos de grabaciones ya publicadas por otros sellos. Los equipos de solistas son estupendos, y en este sentido me gustaría hacer notar la presencia del excelente tenor español Lluís Vilamajó en Dumont y del grandísimo Howard Crook, aún con buena voz, en Lully. La costumbre que había en Francia de editar la música sin las partes intermedias de la orquesta exige en muchos casos su recostrucción, que es lo que ocurre con el salmo de Desmarest, trabajo hecho por supuesto en el Centro de Música Barroca de Versalles. En el De profundis se incluye también una curiosidad, el rescate de un instrumento que aparecía en las fuentes de la época, el bajo de cromorno, sin saberse a ciencia cierta a qué artefacto se hacia alusión con este nombre, sólo que era una especie de antecedente del fagot (con el que en cuaqluier caso convivió) y que se usaba para el continuo. Un texto de 1761 lo echaba de menos en los siguientes términos: "Se utilizaba este instrumento para tocar el bajo en los grandes coros, y su efecto era de los más bellos; mas como cansa el pecho, la lucha acabó quizá por falta de combatientes, y se le ha reemplazado ahora por el contrabajo de violín". Tras larga investigación, el instrumento, de timbre cercano al de un contrafagot actual, aunque aún más oscuro, casi de ultratumba, se reconstruyó para el disco original de Glossa, donde lo toca Jérémie Papasergio.


Dumont: Exultat animus [8'28''] Scheen, Bayodi-Hirt, Vidal, Vilamajó, MacLeod. Collegium Vocale de Gante. Ricercar Consort. Philippe Pierlot

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Chopin en Argelia

Gloria Grahem en A Woman' secret de Nicholas Ray
Una de las primeras películas de Nicholas Ray, autor de las míticas Johnny Guitar o Rebelde sin causa, fue Un secreto de mujer, estupendo film noir lleno de ironía y sentido del humor, que muchos tildan de obra menor e incluso fallida, pero que vale más que el 99% de las películas que hoy se estrenan entre estrepitosas campañas publicitarias en todo el mundo. Marian Washburn (espectacular Maureen O'Hara) es una prometedora cantante joven que de repente se queda sin voz, a raíz de lo cual toma bajo su protección a Susan Caldwell (Gloria Grahame, aún muy poco conocida antes de sus grandes papeles con Fritz Lang; se casaría con Ray después de la película), una modesta y algo vulgar chica llegada a Nueva York desde Azusa, California (divertido gag a partir del nombre de la ciudad, que puede leerse al final, en el enlace con los diálogos brillantes). Gracias al empeño de Marian, que se ve reflejada en ella, Susan se convierte en una figura de la canción y triunfa en un programa de radio con el nombre artístico de Estrellita. Tras una fuerte discusión y un extraño incidente entre las dos mujeres, Susan resulta gravemente herida por un disparo del que Marian se confiesa autora. Sin embargo, Luke Jordan (espléndido Melvyn Douglas) cree en su inocencia, de la que trata de convencer a un peculiar inspector de policía y su no menos singular esposa. La película avanza a través de flashbacks que reconstruyen las relaciones entre los personajes, en uno de los cuales Luke Jordan marcha a París, donde Marian supuestamente trabaja junto a Susan, y de allí hasta Argelia en busca de ésta, a la que encuentra en un café americano mientras un pianista toca un nocturno de Chopin...

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FICHA TÉCNICA

Título original: A Woman's Secret (Un secreto de mujer)
Año de producción: 1949
Duración: 84 minutos

Director: Nicholas Ray
Guión: Herman J. Mankiewicz (a partir de la novela Mortgage on Life de Viki Baum)
Productor: Herman J. Mankiewicz
Fotografía: George E. Diskant
Música: Friedrich Hollaender

Reparto:
Maureen O'Hara (Marian Washburn)
Melvyn Douglas (Luke Jordan)
Gloria Grahame (Susan Caldwell - Estrellita)
Bill Williams (Lee Crenshaw)
Victor Jory (Brook Matthews)
Mary Phillips (Mrs. Mary Fowler)
Jay C. Flippen (Inspector de policía Jim Fowler)
Robert Warwick (Ayudante del fiscal del distrito Roberts)
Curt Conway (Médico)
Ann Shoemaker (Mrs. Matthews, madre de Brook)
Virginia Farmer (Mollie, la sirvienta de Marian)
Ellen Corby (Enfermera)
Emory Palmer (Teniente de policía)

[Algunos diálogos brillantes. En IMDb. En Notcoming. En Cinema de Perra Gorda. En Epinions. Nicholas Ray en Wikipedia.]

viernes 14 de noviembre de 2008

La guerra de las galaxias

Yundi Li y Seiji Ozawa en DG
PROKOFIEV: PIANO CONCERTO Nº2 / RAVEL: PIANO CONCERTO IN G MAJOR
Yundi Li, piano
Berliner Philharmoniker
Director: Seiji Ozawa

1. Sergei Prokofiev (1891-1953): Concierto para piano nº2 en sol menor Op.16
2. Maurice Ravel (1875-1937): Concierto para piano en sol mayor
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 6593 (Universal) [51'15'']
Grabación: Mayo de 2007


A Yundi Li le preguntan: "¿Puede llegarse hasta los jóvenes con una obra como el Concierto para piano nº2 de Prokofiev?", y responde: "¿Por qué no va a gustarles este concierto a los jóvenes? Su orquestación es increíble y evoca de cierta forma la banda sonora original de La guerra de las galaxias". Y lo cierto es que esta obra, escrita por un Prokofiev de 22 años, y con la que evoca el suicidio de su amigo Max Schmidthof, también pianista, tiene algo de ese sinfonismo tarodorromántico, virtuoso y excesivo, adoptado por los compositores del Hollywood clásico, obvio referente de John Williams. El Concierto es uno de los más exigentes técnicamente de todo el repertorio y parece que sirve para medir a la perfección a esa inmensa ola de pianistas orientales que amenazan al mundo con, según el tópico, asombrosa habilidad técnica y nula capacidad expresiva. Claro que la segunda parte de ese tópico queda desmentida por los dos mayores talentos que encabezan esta generación de veinteañeros pianistas asiáticos desde China (donde se dice que hay ¡20 millones de niños estudiado piano!), Lang Lang y este Yundi Li, al que pude oír en directo hace un par de años, cuando me causó una estupenda impresión, no sólo por una destreza atlética que está más allá de cualquier duda, sino por su musicalidad y su versatilidad con el estilo. Una buena prueba para comprobar esto último es sin duda este disco, pues el Concierto de Ravel está en las antípodas del de Prokofiev: todo es aquí ligereza, refinamiento, claridad, elegancia. Pues bien, no tengo más remedio que reconocer que Li ni cumple con mis expectativas ni responde a mis recuerdos al cien por cien, pues si es cierto que en el segundo movimiento el canto de su piano roza por momentos lo extático, falta mucho más juego con el color, más sensualidad y un fraseo más sutil y curvilíneo, especialmente en el Allegramente de inicio. Ozawa, impecable en Prokofiev, tampoco ayuda demasiado, con una dirección en exceso cortante y rectilínea, como si en vez de batuta manejara la espada de Darth Vader.

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jueves 13 de noviembre de 2008

Vladimir el grande

Horowitz en Hamburgo
HOROWITZ IN HAMBURG - THE LAST CONCERT
Vladimir Horowitz, piano

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):
1. Rondó en re mayor K 485
2. Sonata en si bemol mayor K 333 (315c)

3. Franz Liszt (1811-1886): Soirées de Vienne (Vals Caprice nº6 en la menor), a partir de Franz Schubert (1797-1828)

4. Robert Schumann (1810-1856): Kinderszenen (Escenas de niños) Op.15

Frédéric Chopin (1810-1849):
5. Mazurca en si menor Op.33 nº4
6. Polonesa nº6 en la bemol mayor Op.53 Heroica

7. Franz Schubert: Momento musical en fa menor D 780 nº3
8. Moritz Moszkowki (1854-1925): Étincelles. Morceau caracteristique Op.36 nº6
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 00289 477 7558 (Universal) [73'38'']
Grabación: Junio de 1987


El domingo 21 de junio de 1987 a las 16:30 horas, Vladimir Horowitz comenzaba en la Gran Sala de la Musikhalle de Hamburgo el último concierto de su larga y gloriosa carrera. Le quedaban algo más de tres meses para cumplir los 84 años y algo menos de dos años y medio de vida. ¿Hubo de verdad en el siglo XX un pianista más virtuoso, más exquisito, más elegante, más dotado para el color, todo ello a la vez, que Horowitz? Lo dudo. Admira en este disco la elegantísima fluidez del fraseo, la claridad impoluta de los planos sonoros, la agilidad de la articulación (¡increíble Liszt!), la variedad impresionante del color, que hace de Schumann un maravilloso caleidoscopio de intensidades, acentos y matices en permanente transformación. Por supuesto que de vez en cuando hay algún roce, en especial en una Polonesa Heroica bastante atropellada y algo emborronada, como demasiado nervioso parece el último movimiento de la Sonata mozartiana, pero qué sentido del rubato en la Mazurca, qué exquisitez en Schubert. Un error en la grabación de la NDR ha impedido la publicación del Impromptu D 899 nº3, desgraciada circunstancia que no merma un ápice mi admiración. ¡Qué pianista, aun a los 84 años, y qué despedida!


Schumann: "Der Dichter spricht" ("El poeta habla") de Escenas de niños Op.15. Vladimir Horowitz

miércoles 12 de noviembre de 2008

Un Chopin de hielo

Chopin de Pollini
Frédéric Chopin (1810-1849): OPP.33-36, 38
Maurizio Pollini, piano

1. Balada nº2 en fa mayor Op.38

2. 4 Mazurcas Op.33
I. Nº1 en sol sostenido menor: Lento
II. Nº2 en re mayor: Vivace
III. Nº3 en do mayor: Semplice
IV. Nº4 en si menor: Mesto


3. 3 Valses Op.34
I. Nº1 en la bemol mayor: Vivace
II. Nº2 en la menor: Lento
III. Nº3 en fa mayor: Vivace


4. Impromptu nº2 en fa sostenido mayor Op.36

5. Sonata para piano nº2 en si bemol menor Op.35
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 00289 477 7626 (Universal) [57'10'']
Grabación: Marzo de 2008


Hay una apreciable evolución entre el Pollini que grabó los Estudios de Chopin hace más de 20 años y el de este disco. El pianista riguroso y milimétrico de entonces hace ahora más concesiones a la libertad del fraseo, a la cantabilidad de la melodía y al color. Los valses y las mazurcas cantan y chispean como no habríamos imaginado en el Pollini de antaño, pero sigue habiendo aquí una contención, una sobriedad, un recio vigor, un distanciamiento antisentimental que a algunos les parecerá excesiva frialdad para tratarse del príncipe de los románticos, pero que en mi opinión hace mucho bien al compositor polaco, a menudo convertido en simple lienzo lacrimógeno e icono de los corazones desvaídos.


Chopin: Mazurca Op.33 nº2 en re mayor. [2'17'']. Maurizio Pollini

martes 11 de noviembre de 2008

De Bach y teclados

Volumen 16 de los Concietos para teclado de Carl Philip Emanuel bach en el sello Bis
Carl Philipp Emanuel Bach (1714-1788): THE COMPLETE KEYBOARD CONCERTOS VOLUME 16
Miklós Spányi, piano tangente y clave
Menno van Delft, clave
Opus X Ensemble
Directores: Petri Tapio Mattson y Miklós Spányi

Petri Tapio Mattson (concertino), Mari Kortelainen, Maija Sinisalo y Antto Vanhala, violines
Markus Sarantola, viola
Louna Hosia, violonchelo
Petri Ainali, contrabajo
Petra Aminoff y Pauliina Fred, flautas
Tommi Viertonen y Miska Miettunen, trompas


1. Concierto en re mayor Wq 27 (H 433) (segunda versión)
2. Sonatina en si bemol mayor Wq 110 (H 459)
3. Concierto en la menor Wq 21 (H 424)
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BIS-CD-1587 (Diverdi) [67'34'']
Grabación: Octubre de 2006


El húngaro Miklós Spányi lleva más de una década empeñado en el registro de todas las obras para teclado de Carl Philip Emanuel Bach, tanto de las escritas para instrumento solista como de los conciertos. Son dos colecciones diferentes publicadas por el sello Bis, que en el caso de la música solista va por el volumen 18 y en la de los conciertos por el 16, que es el que traigo aquí. El Concierto en re mayor fue escrito para clave y simple acompañamiento de cuerdas, pero en un segundo momento Bach añadió ornamentos a la parte del clave e incorporó primero dos trompas y luego flautas, oboes y trompetas doblados más timbales. Perdidas las partes de oboes, trompetas y timbales, Spányi ofrece la obra con las dos trompas, que en el movimiento lento son sustituidas por dos flautas, pues así publicó Carl Philipp otros conciertos por la misma época, en torno a 1750. Muy original es la Sonatina, escrita para dos teclados, dos trompas, dos flautas y cuerdas. En línea con lo que viene haciendo con el resto de la serie, Spányi busca la variedad de timbres interpretándola con dos teclados de diferente naturaleza, un clave (que toca Menno van Delft) y un piano tangente, artefacto de vida efímera cuyo timbre resulta casi una mezcla entre el clave y los primitivos pianofortes. Spányi lo utiliza también en la interpretación del Concierto en la menor, escrito en Berlín en 1747 y retocado en los años 70, aunque sin cambiar la instrumentación para cuerdas del acompañamiento.

Hasta el volumen 13 fue el estupendo conjunto húngaro Concerto Armonico dirigido por Peter Szüts quien acompañó a Spányi en las grabaciones. Desconozco qué ha pasado con ese conjunto al que he perdido la pista hace tiempo, pero en el 14 se incorporó el grupo finlandés Opus X Ensemble, una formación camerística que suena de forma espléndida, dando a esta música galante el punto de ligereza, frescura y vigor que tan bien le sienta.


CPE Bach: Allegro del Concierto en re mayor Wq 27 [8'16''] Miklós Spányi. Opus X Ensemble. Petri Tapio Mattson.

lunes 10 de noviembre de 2008

Apasionante Haendel de baratillo

Posible retrato de Georg Friedrich Haendel, lienzo anónimo de hacia 1720
El joven clavecinista (y periodista) israelí Michael Borgstede dejó ya en Brilliant una interesantísima integral nada menos que de François Couperin. Este álbum ofrece el resultado de un empeño algo más modesto: los dos libros de Suites de piezas para el clave de Haendel (1720 y 1733), aunque la novena y última suite del segundo volumen, una chacona con 62 variaciones, la deja reducida a la simple y escueta exposición del tema, por considerar sus "interminables variaciones" poco interesantes, un "pecado de juventud" del compositor (los entrecomillados son de Borgstede), apoyándose además para ello en el hecho de que ese segundo volumen es una mezcolanza arbitraria de piezas escritas en distintos momentos de la vida del músico y ordenadas sin un criterio definido. El álbum se completa con la conocida transcripción ornamentada del "Vo far guerra" de Rinaldo escrita por William Babell. La grabación del Libro II es anterior en el tiempo (octubre de 2007) y está hecha con un clave copia de Mietke, mientras que el I se registró en enero de 2008 en una copia de Ruckers.

Michael Borsgtede (© Ran Biran)
Interpretaciones soberbias. Aun tendiendo a la brillantez y la viveza de los tempi, Borgstede sabe detenerse y matizar con exquisitez los momentos de mayor intimidad y recogimiento, como el Preludio y la Allemande de la Suite nº5 del Libro I (esa que se cierra con las famosas variaciones sobre El herrero armonioso), dos números dominados por la flexibilidad del fraseo y el uso del silencio con intenciones expresivas, o como en la célebre zarabanda de la Suite nº4 del Libro II (célebre por el uso que de ella hizo Kubrick en Barry Lindon, luego retomado por algunos publicistas), muy contrastada su exposición en riguroso staccato con su delicado desarrollo. Las danzas rápidas son contagiosas en su enérgico sentido del ritmo, así las gigas o la alucinada Passacaille que cierra la Suite nº7 del Libro I con frenético goce hedonístico. Existe sin duda una voluntad decidida de enfatizar el valor sensual de las melodías, reforzadas por notas de color y variada ornamentación, pero en los pasajes más contrapuntísticos Borgstede busca ante todo la transparencia y la claridad de las texturas. Irreprochable técnicamente el conjunto de los cuatros discos, la exhibición de control y virtuosismo que desprende el "Vo far guerra" de Babell resulta por completo apabullante. No recuerdo ninguna referencia grabada de esta música que supere globalmente a este registro.

[Publicado en
Scherzo nº235, de noviembre de 2008]

El Haendel clavecinístico de Borgstede en Brilliant
Georg Friedrich Haendel (1685-1759): SUITES DE PIECES POUR LE CLAVECIN
Michael Borgstede, clave

CD 1: Suites de Pieces pour le Clavecin - First volume, 1720
1. Suite nº1 en la mayor HWV 426
2. Suite nº2 en fa mayor HWV 427
3. Suite nº3 en re menor HWV 428
4. Suite nº4 en mi menor HWV 429

CD 2: Suites de Pieces pour le Clavecin - First volume, 1720
1. Suite nº5 en mi mayor HWV 430
2. Suite nº6 en fa sostenido menor HWV 431
3. Suite nº7 en sol menor HWV 432
4. Suite nº8 en fa menor HWV 433

CD 3: Suites de Pieces pour le Clavecin - Second volume, 1733
1. Suite nº1 en si bemol mayor HWV 434
2. Suite nº2 (Chacona) en sol mayor HWV 435
3. Suite nº3 en re menor HWV 436
4. Suite nº4 en re menor HWV 437
5. Suite nº5 en mi menor HWV 438

CD 4: Suites de Pieces pour le Clavecin - Second volume, 1733
1. Suite nº6 en sol menor HWV 439
2. Suite nº7 en si bemol mayor HWV 440
3. Suite nº8 en sol mayor HWV 441
4. Preludio
5. Vo far guerra, de Rinaldo (versión ornamentada de William Babell, 1689/90-1723)
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4 CD BRILLIANT 93713 [60'34'' - 56'10'' - 50'16'' - 56'13'']
Grabaciones: Octubre de 2007 (CD 3 y 4) y Enero de 2008



Haendel: Suite nº2 (Chacona) en sol mayor HWV 435, de las Suites de piezas para clave de 1733. Michael Borgstede

domingo 9 de noviembre de 2008

El final de Goldberg

Goldberg
Los suscriptores de la revista Goldberg recibimos el pasado viernes via e-mail el siguiente comunicado:

Estimado amigo y suscriptor:

Resulta para todos nosotros muy triste tener que comunicaros la suspensión temporal de la edición de la revista Goldberg, motivada por las dificultades económicas que venimos atravesando en los últimos meses y que se han agravado considerablemente por la crisis económica general que estamos viviendo, que ha repercutido de forma especial en un incremento de los impagados que nos impide seguir haciendo frente a nuestros compromisos.

Han sido diez años de trabajo apasionantes pero difíciles, en los que hemos recibido de nuestros suscriptores todo el apoyo y la confianza. Nos hemos sentido orgullosos de los ánimos y felicitaciones que constantemente nos habéis hecho llegar y creemos que hemos conseguido, durante este tiempo, ser un referente en el campo de la música antigua.

Pero la revista se ve en la imperiosa necesidad de suspender temporalmente su actividad aun a sabiendas de que nuestros suscriptores ven defraudadas sus expectativas.

Esperamos poder recuperar la actividad de la revista en cuanto las circunstancias económicas nos lo permitan.

Confiamos en que entiendan esta difícil situación. Muchas gracias por su comprensión.

Un afectuoso saludo,

Goldberg Ediciones SL

Más allá de las formas (ese tuteo, que al final transmuta en el, sin duda más adecuado, tratamiento de respeto), diríamos que es un final anunciado. Y es que desde que Javier Rozas se hizo con la revista los cambios fueron en ella muy evidentes: cierto que hubo un significativo incremento de la información y, sobre todo, de los artículos de fondo, pero a su vez se tomaron una serie de decisiones que, en mi opinión, comprometían extraordinariamente su viabilidad. Por ejemplo: la eliminación de los puntos de venta tradicionales, con el argumento del coste de la distribución (error); el aumento innecesario de las ediciones: de cuatro números al año a seis (error); la reducción considerable de la sección dedicada a los discos, ofreciendo reseñas sólo de aquellos que se consideraban los mejores (error); la conversión de Variaciones, la revista gratuita de actualidad musical asociada, en una especie de portavocía de Aegive, lo que ha provocado el natural rechazo de los no asociados y ha llegado incluso a contaminar de cierto aldeanismo a la misma Goldberg (error). A todo ello se une desde luego la radical reducción de publicidad que están sufriendo todos los medios (si ha notado que su periódico habitual es más delgado que de costumbre no se extrañe: menos publicidad = menos periódico). Pero además pienso que hay algo más profundo aún, algo que afecta gravemente a la difusión de la llamada música clásica en todos los medios. Es una ola imparable que llega desde los departamentos económicos y que, resumiendo, consiste en liquidar sumariamente a los exquisitos... Volveré sobre el asunto.

Esplendor de Versalles (6)

Couperin y Charpentier en Versalles
CD 6: LE TRIOMPHE DE LA PIÉTÉ BAROQUE

1. François Couperin (1668-1733): Troisème Leçon du Ténèbres pour le Mercredi Saint, à deux voix
Patricia Petibon y Sophie Daneman, dessus
Les Arts Florissants
Director: Wiliam Christie

Marc-Antoine Charpentier (1643-1704):
2. Litanies de la Vierge H.83
3. Miserere H.193
Ensemble Jacques Moderne
Director: Joel Suhubiette

Edwige Parat y Anne Magouët, dessus
Sabine Garrone, bas-dessus
François-Nicolas Geslot, haute-contre
Hervé Lamy, taille
Jean-Claude Sarragosse, basse-taille

Sophie Gevers-Demoures y Bernadette Charbonnier, violines
Marion Middenway, violonchelo
Manuel de Grande, tiorba
Joseph Rassam, órgano

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MBF/CHATEAU DE VERSAILLES (Diverdi) [53'10'']
Grabaciones: Octubre de 1996 (Couperin, sello Erato) / 2007 (en vivo, en la Real Capilla)


Los Oficios de Tinieblas eran auténticos acontecimientos musicales en el París barroco. Las iglesias competían entre ellas por conseguir a los mejores compositores para una música en la que el sentido penitencial solía quedar envuelto en una escritura que sin dejar de incluir amplios pasajes en declamación permitía instantes de gran brillantez para las voces, sobre todo en los melismas sobra las iniciales hebreas de cada Lamentación. Las únicas tres Lecciones de Tinieblas que han sobrevivido de Couperin, las de Miércoles Santo, son un magnífico ejemplo de este estilo: las dos primeras están escritas para soprano y la tercera para dos sopranos. La colección versallesca tira aquí de una de las muchas versiones existentes ya en el mercado, la que en el 96 grabaron Patricia Petibon y Sophie Daneman, entonces desconocidas, con William Christie para el sello Erato. El grueso del disco sale en cualquier caso de una actuación del conjunto de Joël Suhubiette en las Grandes Journées de 2007 con dos obras religiosas de Charpentier. De las Letanías de la Virgen, Christie había dejado también una versión casi insuperable en HM, mientras que del Miserere catalogado por Hugh Willey Hitchcock con el número 193 había una versión muy intensa de Jean Tubéry en Virgin, curiosamente con Sarragosse también como bajo, aunque esta del Ensemble Jacques Moderne no se le queda atrás ni en vigor ni en fuerza expresiva.


Charpentier: "Miserere mei" del Miserere H 193. Ensemble Jacques Moderne. Joël Suhubiette

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sábado 8 de noviembre de 2008

El evangelio según Bernstein (5)

Oberturas y Cuarteto Op.131 de Beethoven por Bernstein
Ludwig Van Beethoven (1770-1827): OVERTURES - STRING QUARTET OP.131
Orquesta Filarmónica de Viena
Director: Leonard Bernstein

1. Obertura Egmont op.84
2. Obertura Coriolano Op.62
3. Obertura Leonora III Op.72a
4. Obertura Rey Esteban Op.117

5. Cuarteto de cuerdas nº14 en do sostenido menor Op.131 (arreglo para orquesta de cuerdas)

6. Bonus: Bernstein presenta la Obertura Rey Esteban y el Cuarteto Op.131
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4502 (Universal)
[9'36'' - 9'53'' - 14'20'' - 7'33'' - 48'40'' - 5'28'']
Grabaciones: Septiembre de 1977 (Op.131), Noviembre de 1978 (Opp.72a y 117), Febrero de 1981


Bernstein consideraba su grabación del Cuarteto Op.131 de Beethoven la mejor que había hecho hasta entonces. Quedó impactado por la versión para cuerdas de la obra cuando se la oyó a Dmitri Mitropoulos en Boston siendo él un estudiante. Confiesa que luego probó con otros cuartetos finales, pero sólo el Op.131 funcionaba en la versión para cuerdas, que es simplemente la amplificación de las cuatro voces originales (con los contrabajos doblando discretamente a los violonchelos). La comparación con el original resulta bastante sugestiva, por eso ofrezco debajo la versión que el Cuarteto Alban Berg grabó en los años 80 para EMI. Son dos versiones muy expresivas, pero casi contradictorias: Bernstein busca la hondura con un tempo lentísimo y fraseos estirados hasta el máximo; el Alban Berg lo hace desde el descarnamiento, la desnudez y la crudeza de los acentos. Con respecto a las oberturas, el planteamiento de Bernstein es similar: se destaca la grandeza incontestable de la Leonora III, pero en mi opinión el director americano no logra rescatar la Rey Esteban de su aurea mediocritas.

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Beethoven: Adagio ma non troppo e molto espressivo, primer movimiento del Cuarteto en do sotenido menor Op.131 [9'00''] Orquesta Filarmónica de Viena. Leonard Bernstein.


Beethoven: Adagio ma non troppo e molto espressivo, primer movimiento del Cuarteto en do sotenido menor Op.131 [6'51''] Cuarteto Alban Berg

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Adivina adivinanza

Una película europea de los años 50.
Un compositor europeo.

Adivina adivinanza: título de la película y nombre del compositor. (Uno lleva al otro y viceversa.)

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viernes 7 de noviembre de 2008

Erik Satie, el pianista maldito

Satie por Claire Chevallier
ERIK SATIE
Claire Chevallier, piano (Érard, 1905)

Erik Satie (1866-1925):
1. Gnossiennes (1890)
I. Gnossienne nº1 - à Roland Manuel
II. Gnossienne nº2
III. Gnossienne nº3


4. Le Fils des Etoiles (1892)
I. La vocation
II. L'initiation
III. L'incantation


5. Prélude de la Porte Héroïque du ciel (1894)

6. Sonneries de la Rose + Croix (1891)
I. Air de l'ordre
II. Air du grand maître
III. Air du grand prieur


7. Gymnopédies (1888)
I. Première Gymnopédie - à Mademoiselle Jean de Bret
II. Deuxième Gymnopédie - à Conrad Satie
III. Troisième Gymnopédie - à Charles Levadé


8. Ogives (1886)
I. Première Ogive - à JP Contamine de Latour
II. Deuxième Ogive - à Charles Levadé
III. Troisième Ogive - à Madame Clément Le Breton
IV. Quatrième Ogive - à Conrad Satie

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ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT080901 (Harmonia Mundi) [67'39'']
Grabación: Marzo y Abril de 2008


Antes de que fuera pasto de los chamarileros de la posmodernidad, Erik Satie fue un compositor maldito, casi de culto, alabado (y recreado) por John Cage y encuadrado entre los grandes raros y heterodoxos del arte de los sonidos. Hoy ya cuesta trabajo escuchar su música con oídos limpios, pero vale la pena hacer un esfuerzo con estas Gnossiennes, Gymnopédies, Ogives, Sonneries de la Rose + Croix o con Le Fils des Étoiles que Claire Chevallier toca en un Érard de 1905 con una sobriedad, una delicadeza y una voluntad de desaparecer tras el compositor dignas de todo encomio.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de noviembre de 2008]


Satie: Gnossienne nº1 [4'48'']. Claire Chevallier

jueves 6 de noviembre de 2008

El hedonismo del esprit francés

Un programa Debussy/Poulenc por Queyras y Tharaud
DEBUSSY / POULENC
Jean-Guihen Queyras, violonchelo
Alexandre Tharaud, piano

Claude Debussy (1862-1918):
1. Sonata nº1 en re menor, para violonchelo y piano
2. Valse La plus que lente [transcripción a partir de la versión para violín y piano de Léon Roques]

Francis Poulenc (1899-1963):
3. Sonata para violonchelo y piano
4. Bagatelle en re menor [transcripción a partir del original para violín y piano]
5. Sérénade [transcripción de Maurice Gendron de la Chanson gaillarde nº8]
6. Suite française, a partir de Claude Gervaise

Claude Debussy:
7. Scherzo
8. Intermezzo
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HARMONIA MUNDI HMC 902012 [62'47'']
Grabación: Febrero de 2008


Dos de los grandes instrumentistas franceses de nuestros días, el violonchelista Jean-Guihen Queyras y el pianista Alexandre Tharaud se aproximan a un repertorio algo inusual, pues aunque la Sonata de Debussy se programa con cierta frecuencia, no así la de Poulenc y muy poco conocidas son las piezas breves que completan el CD, algunas en arreglos para los dos instrumentos. Interpretaciones de bellísima sonoridad, que eluden cualquier atisbo de expresividad romántica y se mueven entre el hieratismo neoclásico y la exquisitez del barroco francés.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de noviembre de 2008]


Debussy: Sonata para violonchelo y piano. [10'49''] Jean-Guihen Queyras. Alexandre Tharaud.

miércoles 5 de noviembre de 2008

Un siglo de estremecimientos

Un siglo de canciones francesas por Susan Graham
UN FRISSON FRANÇAIS: A CENTURY OF FRENCH SONG
Susan Graham, mezzosoprano
Malcolm Martineau, piano

1. Georges Bizet (1838-1875): Chanson d'avril [Louis -Hyacinthe Bouilhet] (1866)
2. César Franck (1822-1890): Nocturne [Louis de Fourcaud] (1884)
3. Édouard Lalo (1823-1892): Guitare [Victor Hugo] (1856)
4. Charles Gounod (1818-1893): Au rossignol [Alphonse Marie Louis de Lamartine] (1867)
5. Camille Saint-Saëns (1835-1921): Danse macabre Op.40 [Jean Lahor] (1872)

6. Emmanuel Chabrier (1841-1894): Les Cigales [Rosemonde Gerard] (1889)
7. Émile Paladilhe (1844-1926): Psyché [Pierre Corneille] (1916)
8. Ernest Chausson (1855-1899): Les Papillons [Téophile Gautier] (1880)
9. Alfred Bachelet (1864-1944): Chère nuit [Eugène Adenis] (c.1910)
10. Henri Duparc (1848-1933): Au pays où se fait la guerre [Téophile Gautier] (1869-70?)

11. Maurice Ravel (1875-1937): Le Paon [Jules Renard] (1906)
12. André Caplet (1878-1925): Le Corbeau et la Renard [Jean de la Fontaine] (1919)
13. Albert Roussel (1869-1937): Réponse d'une épouse sage [Henri Pierre Roché / Herbert Giles] (1927)
14. Olivier Messiaen (1908-1992): La Fiancée perdue [Olivier Messiaen] (1930)
15. Claude Debussy (1862-1918): Colloque sentimental [Paul Verlaine] (1904)

16. Gabriel Fauré (1845-1924): Vocalise (1906)
17. Reynaldo Hahn (1874-1947): À Chloris [Téophile de Viau] (1916)
18. Erik Satie (1866-1925): Le Chapelier [René Chalupt] (1916)
19. Arthur Honegger (1892-1955): Trois chansons de la Petite Sirène [René Morax] (1926)
I. Chanson des sirènes
II. Berceuse de la Sirène
III. Chanson de la poire

20. Joseph Canteloube (1879-1957): Brezairola [Anónimo] (1927)
21. Manuel Rosenthal (1904-2003): La Souris d'Angleterre [Nino, aka Michel Verber] (1934)

22. Francis Poulenc (1899-1963): La Dame de Monte-Carlo [Jean Cocteau] (1961)
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ONYX 4030 (Harmonia Mundi) [77'34'']
Grabación: Marzo de 2008


Un siglo de canción francesa, entre la Guitare de Lalo y La Dame de Monte-Carlo de Poulenc, ofrece este delicioso disco, el último de la gran mezzo americana Susan Graham, que pasa nada menos que por 22 compositores diferentes para dejar impronta inolvidable en un repertorio que borda. Su dominio de la prosodia francesa, la flexibilidad y el color de su voz, la capacidad para matizar expresivamente cada palabra, para marcar cada giro, cada acento hacen de este disco un gozoso encadenamiento de bellezas, fulgores y estremecimientos.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de noviembre de 2008]


Hahn: À Chloris [3'20''] Susan Graham. Malcolm Martineau

S'il est vrai, Chloris, que tu m'aimes,
(Mais j'entends, que tu m'aimes bien)
Je ne crois point que les rois mêmes
Aient un bonheur pareil au mien.

Que la mort serait importune
A venir changer ma fortune
Pour la felicité des cieux!

Tout ce qu'on dit de l'ambroisie
Ne touche point ma fantaisie
Au prix des grâces de tes yeux.

[Si es verdad, Cloris, que me amas/ (y pienso que te gusto mucho),/ no creo que ni los propios reyes/ tengan una felicidad como la mía.// ¡Qué inoportuna sería la muerte/ si viniera a cambiar mi fortuna/ por la felicidad del cielo!// Todo lo que se dice de la ambrosía/ no impresiona a mi fantasía/ como el favor de tus ojos.]

P. S. À Chloris, una de mis canciones preferidas de toda la historia de la música (la pondría seguramente en una hipotética lista de las diez mejores canciones de siempre, que es mucho decir), en una interpretación casi insuperable, que aprovecho para pedir disculpas al sello Onyx y a Harmonia Mundi, editor y distribuidor del CD, que por error no aparecieron en la página del diario.

martes 4 de noviembre de 2008

Gran camerismo decimonónico

César Franck de cámara en el sello Cascavelle
César Franck (1822-1890): QUINTETTE POUR PIANO ET CORDES - SONATE POUR VIOLON ET PIANO
Philippe Entremont, piano
Dan Zhu, violín
Aron Quartett

1. Quinteto para piano y cuerdas en fa menor (1879)
2. Sonata para violín y piano en la mayor (1886)
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CASCAVELLE VEL 3094 (Gaudisc) [63'38'']
Grabaciones: Febrero (
Sonata) y Marzo de 2006

Dos de las grandes obras camerísticas de la música francesa del siglo XIX, el Quinteto con piano en fa menor y la famosísima Sonata para violín y piano en la mayor de César Franck (1822-1890) se reúnen en este disco que cuenta con el pianista Philippe Entremont como aglutinante factor común. Sonoridad mate, aterciopelada, de colores muy levemente contrastados en el Quinteto, junto al Cuarteto Aron; más brillante y punzante en una Sonata en la que el violinista Dan Zhu parece oponerse al sonido más cálido y recogido del pianista.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de noviembre de 2008]


Franck: Allegretto poco mosso de la Sonata para violín y piano en la mayor. [6'13'']Dan Zhu. Philippe Entremont

P. S. Hay pocas obras del siglo XIX que me gusten más que la Sonata de César Franck. Ese canon final es de las sensaciones (sonoras, visuales y de cualquier tipo) que se han quedado prendidas a mis neuronas con más fuerza, sin yo buscarlo ni desearlo, de forma que lo recuperan periódicamente, cuando menos me lo espero y en las situaciones más insospechadas, como un bucle interminable que creo me acompañará por siempre.

lunes 3 de noviembre de 2008

Destellos de Messiaen

Olivier Messiaen delante de la iglesia de la Trinidad, donde fue organista durante más de 60 años (© Ralph Fassey)
Se va terminando el año y siguen apareciendo con cuentagotas las novedades discográficas dedicadas a uno de los compositores imprescindibles del pasado siglo, Olivier Messiaen, quien el próximo 10 de diciembre cumpliría 100 años. Si la Sinfónica de Sevilla daba cuenta del centenario esta misma semana programando una de sus obras más fascinantes y poco escuchadas, Des canyons aux étoiles, esta página le rinde homenaje una vez más (ya lo hizo en mayo pasado al reseñar una de las últimas grabaciones del Cuarteto para el fin de los tiempos), esta vez con su última gran obra orquestal, en realidad su última obra terminada (habida cuenta de que el Concert à quatre quedó incompleto), Éclairs sur l’Au-Delà..., de no clara traducción al español, aunque bien podría valer Destellos hacia el Más Allá.

La obra nació por encargo de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, con ocasión de su 150 aniversario, y nunca llegó a ser escuchada por su autor, pues el estreno, que dirigió Zubin Mehta, tuvo lugar el 5 de noviembre de 1992, seis meses después de su muerte. Escrita para una gran orquesta que requiere nada menos que diez flautas, tres oboes, corno inglés, diez clarinetes, tres fagotes, contrafagot, seis trompas, cinco trompetas, tres trombones, tres tubas y diez percusionistas además de la cuerda, Éclairs funciona como perfecto compendio de las preocupaciones vitales y musicales de Messiaen, pues se configura como un gran himno cósmico dividido en once movimientos, por los que circulan sus habituales referencias a la divinidad y a los cantos de los pájaros.


El director alemán Ingo Metzmacher (© Sasha Gusov)
En realidad, toda la obra puede entenderse como una colosal plegaria a Dios y una especie de presentación de un ideal de vida ultraterrena, desde la obertura en que se constituye el primer movimiento (Aparición del Cristo glorioso), en forma de coral monódico, hasta la cantilena final del último (El Cristo, luz del Paraíso), pura luz hecha sonido, en el que domina la sensación de tiempo suspendido. Los colores orquestales, obsesión de Messiaen, van marcando este tránsito ultraterreno, que pasa por el uso de dos ritmos hindúes en el segundo movimiento (La Constelación del Sagitario) y la sucesiva aparición de los pájaros, que figuran ya ahí mismo asociados a las flautas y la pequeña percusión, antes de la irrupción del Pájaro-lira australiano en el tercero, con sus increíbles saltos interválicos, o de su explosión en los movimientos octavo y noveno, en los que Messiaen reproduce hasta la voz de cuarenta aves diferentes. La intensa luminosidad conseguida en el breve cuarto movimiento (Los Elegidos marcados por el sello), casi una vidriera de fúlgida transparencia, contrasta con el hieratismo majestuoso del quinto (Permanecer en el Amor) que, escrito solo para las cuerdas, adelanta el paradisíaco final. Diferente contraste es el que se da entre el apocalíptico sexto movimiento (Los siete ángeles con siete trompetas) y el consolador y delicadísimo séptimo (Y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos), el arco de la alianza ya dibujado sobre el cielo.

Tras las grabaciones de Myung-Whun Chung (DG), Sylvain Cambreling (Hänssler) y Simon Rattle (EMI), ésta de Ingo Metzmacher al frente de toda una Filarmónica de Viena para el sello austriaco Kairos es una nueva oportunidad que los buenos aficionados tienen de renovar su alianza con uno de los más grandes músicos del pasado reciente.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de noviembre de 2008]

Messiaen en Kairos
Olivier Messiaen (1908-1992): ÉCLAIRS SUR L'AU-DELÀ...
Orquesta Filarmónica de Viena
Director: Ingo Metzmacher

1. Apparition du Christ Glorieux
2. La Constellation du Sagittaire
3. L'Oiseau-lyre et la Ville-fiancée
4. Les Élus marqués du sceau
5. Demeurer dans l'Amour...
6. Les Sept Anges aux sept trompettes
7. Et Dieu essuiera toute larme de leurs yeux...
8. Les Étoiles et la Gloire
9. Plusieurs Oiseaux des arbres de Vie
10. Le Chemin de l'Invisible
11. Le Christ, lumière du Paradis
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KAIROS 0012742KAI (Diverdi) [67'00'']
Grabación: Enero de 2008



Messiaen: "Le Christ, lumière du Paradis" de Éclairs sur l'Au-Delà... Orquesta Filarmónica de Viena. Ingo Metzmacher

domingo 2 de noviembre de 2008

Esplendor de Versalles (5)

Concerts et Symphonies pour le roi
CD 5: CONCERTS ET SYMPHONIES POUR LE ROI

François Couperin(1668-1733):
1. Premier Concert royal
I. Prélude
II. Allemande
III. Sarabande
IV. Gavotte
V. Gigue
VI. Menuet

2. Deuxième Concert Royal
I. Prélude
II. Allemande fuguée
III. Air tendre
IV. Air contre-fugué
V. Échos

Les Folies françoises
Director: Patrick Cohën-Akenine

Patrick Cohën-Akenine, violín
Jocelyn Daubigney, flauta
Philippe Miqueu, fagot
Christine Plubeau, viola da gamba
Béatrice Martin, clave


3. Michel-Richard de Lalande (1657-1726): Symphonies pour les Soupers du Roi [fragmentos de Le Ballet de la Jeunesse - Les folies de Cardenio - Les Fontaines de Versailles]
I. Ouverture
II. Prélude
III. Marche des Candiots
IV. Air ds Candiots
V. Air des Combattants (Vivement)
VI. Chaconne
VII. Air d'Ancelade


4. Jean-Baptiste de Lully fils (1665-1743): Concert donné au souper du Roy
I. Ouverture
II. Sarabande
III. Bourrée
IV. Quatrième Air en suite
V. Loure
VI. Premier et Deuxi`wmw Rigaudon
VII. Grand Air en suite
VIII. Rondeau en suite
IX. Gran Air en fanfare
X. Passacaille

Musica Florea
Director: Marek Stryncl
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MBF/CHATEAU DE VERSAILLES (Diverdi) [60'17'']
Grabaciones: 2007 (en vivo, en el Salón de Marte (Couperin) y en
en la armería de los Grandes Establos)

Música para el divertimento del rey, de los Conciertos de Couperin hay interpretaciones más vigorosas y rectilíneas que ésta de Cohën-Akenine y su grupo, que presenta esa tendencia a lo feble y alicaído que tanto daño ha hecho a la música barroca francesa, como si los ritmos con puntillo derivaran inevitablemente en ese alargamiento amanerado y sentimentaloide de los compases. Stryncl es más directo y descarnado, aunque cuenta también con un conjunto más nutrido, y además ofrece una curiosidad, una obra del segundo hijo de Lully, el que se llamó igual que el padre, pues para el primogénito el inteligente compositor florentino reservó el nombre de Dios, esto es, del Rey Sol.


Jean-Baptiste de Lully le fils: Ouverture. Musica Florea. Marek Stryncl

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sábado 1 de noviembre de 2008

La música de la materia

Del mismo modo que las cuerdas de un violín o de un piano tienen unas frecuencias de resonancia predilectas a la hora de vibrar –pautas que nuestros oídos perciben como las diversas notas musicales y sus armónicos más altos– así sucede con los bucles de la teoría de cuerdas. Sin embargo, ya veremos que, en vez de producir notas musicales, cada una de las pautas o modelos de vibración preferidos de una cuerda dentro de la teoría de cuerdas se presenta como una partícula cuyas cargas de fuerza y de masa están determinadas por el modelo de oscilación de la cuerda. El electrón es una cuerda que vibra de un modo, el quark alto es otra que vibra de otro modo, y así en general. Lejos de ser una colección de hechos experimentales, las propiedades de las partículas dentro de la teoría de cuerdas son la manifestación de una única característica física: los resonantes modelos de vibración -es decir, la música– de los bucles de cuerdas fundamentales. La misma idea es asimismo aplicable a las fuerzas de la naturaleza. Veremos que las partículas de fuerza también están asociadas con modelos específicos de vibración de cuerdas y por tanto todo, toda la materia y todas las fuerzas, está unificado bajo la misma rúbrica de oscilaciones microscópicas de cuerdas, es decir, las "notas" que las cuerdas pueden producir.

[Brian Greene, The elegant universe (El universo elegante: supercuerdas, dimensiones ocultas y la búsqueda de una teoría final), 1999
Traducción al castellano de Mercedes García Garmilla. Crítica (col. Drakontos), Barcelona, 2001]


[A la posibilidad de alcanzar una Teoría del todo, que muchos físicos aspiraban conseguir a partir de las supercuerdas, no cesan de planteársele objeciones, la última el teorema de Wolpert, que aquí se presenta con notable claridad]

El evangelio según Bernstein (4)

La Missa Solemnis de Bernstein en Amsterdam
Ludwig Van Beethoven (1770-1827): MISSA SOLEMNIS - CHORAL FANTASY - THE CREATURES OF PROMETHEUS

Edda Moser, soprano
Hanna Schwarz, contralto
René Kollo, tenor
Kurt Moll, bajo
Coro de la Radio de Hilversum
Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam (Op.123)

Homero Francesch, piano
Wiener Jeunesse-Chor (Op.80)
Orquesta Filarmónica de Viena
Director: Leonard Bernstein

1. Missa Solemnis en re mayor Op.123
2. Fantasía para piano, coro y orquesta en do menor Op.80
3. Las criaturas de Prometeo Op.43 (fragmentos)
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4501 (Universal)
[86'18'' - 22'14'' - 24'02'']
Grabaciones: Febrero y Marzo de 1978 (
Misa), Noviembre de 1978 (Prometeo), Octubre y Noviembre de 1985

La Missa Solemnis fue siempre una de las obras beethovenianas preferidas de Bernstein. Esta interpretación holandesa fue tomada en las sesiones finales de una larga gira europea, tras la cual el director volvió a Nueva York para estar cerca de su esposa Felicia en la fase terminal de su enfermedad (moriría en junio). Hay quien dice que el estado de ánimo del músico se refleja en la interpretación, pero, aunque yo no puedo compararlo con otras versiones suyas de esta obra, tiendo a pensar que la carga emotiva y la terribilitá del tono se corresponde a la perfección con la concepción que el director tenía del compositor, como se refleja tanto en la interpretación de sus sinfonías como en sus comentarios. En el Prometeo se nota sin embargo un esfuerzo por eliminar los excesos y aproximar a Beethoven a un Haydn o un Gluck. La Fantasía Coral me parece una obra muy menor ("Un Beethoven débil es mucho más fuerte que un Mozart o un Hadyn débiles, porque es más nuevo y más característico", apunta el musicólogo Hans Keller, y no sé si tiene razón, aunque me cuesta encontrar obras de Mozart débiles en el mismo sentido en que esta obra es débil, un querer y no poder). Desconocido completamente para mí el buen pianista Homero Francesch.

video
Beethoven: "Benedictus" de la Missa Solemnis. Edda Moser. Hanna Schwarz. René Kollo. Kurt Moll. Coro de la Radio de Hilversum. Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. Leonard Bernstein

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