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miércoles, 12 de mayo de 2010

Tiempo de oportunidades

Ventura Rico (© José Ángel García)
[Ventura Rico (© José Ángel García)]

Con todo el aforo vendido, la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) puso el pasado lunes un brillante broche a la trigésimo tercera edición del Festival de Música Antigua de Barcelona. Los 600 espectadores que llenaban la Sala Oriol Martorell del Auditorio de la Ciudad Condal se rindieron al destello, el entusiasmo, el refinamiento técnico y la hondura expresiva de un conjunto que repetía el programa que el día antes había ofrecido en el centro Cultural Cajasol de Sevilla, en el que, en palabras de Ventura Rico, fundador y coordinador del conjunto, puede haber sido el último concierto ofrecido por la OBS bajo el patrocinio de la entidad sevillana.

Pocas horas antes de su debut en el festival catalán, Rico se reafirmaba, en declaraciones exclusivas a este periódico, en las afirmaciones hechas la víspera durante una conferencia pronunciada en la Casa de la Provincia, cuando censuró la actitud de los actuales responsables de la Obra Cultural de Cajasol. "La confianza se ha quebrado. Me gustaría equivocarme, pero creo que nuestra relación con Cajasol está agotada".

En su charla del domingo, Rico había sido rotundamente claro: la OBS no está en condiciones de mantener su estructura administrativa, que ha sido reducida al mínimo imprescindible, más allá de febrero o marzo de 2011. Pasado ese tiempo ("el reloj está en marcha", advirtió) y si no se ha encontrado alternativa al actual modelo de financiación, el grupo se vería abocado a la desaparición. El lunes, en Barcelona, quiso matizar este anuncio: "Nada más lejos de mi intención que identificarme hasta ese punto con la orquesta. Lo que quise decir es que yo, por edad y por necesidades vitales, ya no estoy en condiciones de reiniciar el proyecto desde cero. Si la estructura administrativa de la orquesta se cae, será como retroceder 15 años. Y yo no voy a hacerme cargo de gestionar esa situación. Así que llegado ese caso la única opción sería que alguien, preferiblemente joven, tomara el relevo, pero que se sepa que es para volver a construirlo todo de nuevo".

La sustitución de Cajasol por otra entidad financiera es una alternativa que Ventura Rico considera razonable, y de hecho, confesó a este periódico que ha mantenido ya algún contacto con Unicaja, y que gracias a su estupenda relación con La Caixa podría pensarse en una colaboración estrecha para cuando entre en funcionamiento el Caixaforum en Sevilla, allá por 2015, aunque reconoció a la vez que la entidad catalana le ha hecho saber que no tiene por costumbre apoyar de forma exclusiva a conjuntos musicales de ningún tipo.

Otras posibilidades de patrocinio no se descartan, pero el modelo ideal está, según Rico, por crear. "Contemplo la posibilidad de contratar a una quincena de músicos fijos para trabajar diez días al mes durante ocho meses al año. Eso nos permitiría tener una temporada de ocho producciones anuales en Sevilla, que luego podríamos vender fuera, pues cada producción nos lleva sólo entre dos y tres días de ensayos. Hemos empezado a trabajar con la agencia de Carmen Prieto, una de las más importantes de España, y vamos a tener posibilidades reales de vender producciones, pero al menos hemos de poder hacerlas. Éste es un esquema flexible, que podría complementarse con otras cosas, y que además permite al músico mantener su actividad freelance, que considero crucial para su desarrollo artístico. No queremos un modelo funcionarial. Pero este planteamiento debería poder asumirlo alguna institución. Podría salir incluso de un convenio entre Junta y Ayuntamiento. Lo cierto es que el equipo de Juan Ignacio Zoido me ha pedido un estudio sobre cuál sería mi modelo ideal de orquesta, y voy a trabajar en detalle sobre este proyecto para presentárselo. Falta concretar, afinar en los números, pero creo que nos bastaría con una cifra cercana a los 200.000 euros para poder brindar a Sevilla otra orquesta estable. Y que nadie piense que tengo ninguna intención de politizar al grupo: éste es un proyecto que debe de estar por encima de las luchas partidistas, es un proyecto de futuro para la ciudad. Mi deseo sería poder entregar también el proyecto al equipo del PSOE que se presente a las próximas elecciones municipales".

Los tiempos de crisis también son tiempos de oportunidades, y Rico estima que la OBS parte de una posición de ventaja con respecto a la mayoría de conjuntos españoles de sus características. "Estamos mejor situados, y yo soy optimista. Quizá nos habíamos acomodado a un modelo de funcionamiento aceptable, pero no el mejor de los posibles. A lo mejor esta crisis tampoco nos viene tan mal, y eso a pesar de que en España tenemos muchos temas pendientes por resolver. En realidad el sector del concierto, profesionalmente hablando, no existe entre nosotros: es puro voluntarismo de amateurs. Seguimos siendo una colonia de los grupos foráneos. Pero yo lo afirmo aquí y ahora: nuestra orquesta está al nivel de las mejores de Europa, ni más ni menos, y me resulta indignante que esas grandes giras con grandes obras que hacen por nuestro país los grupos franceses o alemanes estén vedadas para nosotros". Las aclamaciones del entendido público barcelonés el pasado lunes pueden hacer pensar que son más los que así lo creen.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 12 de mayo de 2010]

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viernes, 19 de marzo de 2010

Deslumbrante vitalidad

Enrico Onofri
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

XXVII Festival de Música Antigua de Sevilla. Solistas: Monica Piccinini, soprano; Carlos Mena, contratenor. Concertino-Director: Enrico Onofri. Programa: L'Italia, i suoi linguaggi: Concerto grosso en re mayor Op.6 nº1 de Arcangelo Corelli; Concierto nº3 en sol menor para cuerdas y continuo de Giovanni Battista Sammartini; Concierto en re mayor para violín, cuerdas y continuo RV 208 Il grosso Mogul de Antonio Vivaldi; Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi. Lugar: Iglesia de San Marcos. Fecha: 18 de marzo. Aforo: Lleno.

* * * * *

DESLUMBRANTE DEMOSTRACIÓN DE VITALIDAD ARTÍSTICA

La Orquesta Barroca de Sevilla vive los más brillantes momentos artísticos de su ya de por sí brillantísima trayectoria. Esto es, por supuesto, una apreciación personal, pero que comparten prácticamente todos aquellos a los que he podido consultar y que siguen el día a día de las peripecias del conjunto. Quería empezar haciendo esta declaración por si en las próximas semanas les llega el ruido inconfundible de su virtual demolición. Será una ignominia. Siendo imprescindibles y de altísimo nivel los proyectos del Maestranza y de la ROSS, el de la OBS es aún más competitivo dentro del ámbito en el que se desenvuelve. Comparen ustedes costos y beneficios, miren en qué se van sus impuestos y saquen sus conclusiones.

El categórico juicio con el que inicio esta reseña parece más fácil de defender después del prodigioso concierto de ayer en San Marcos. No contento con deslumbrar el domingo con una de las más portentosas actuaciones musicales que se recuerden en la ciudad, Enrico Onofri hizo vibrar al conjunto sevillano con un programa puramente italiano que fue desgranado con una pasión y una intensidad sólo comparables a la delicadeza de los contrastes, el refinamiento del fraseo y la variedad de recursos que el gran maestro italiano obtuvo del grupo.

Desde el primer Largo del Op.6 nº1 de Corelli, absolutamente embriagador, hasta el delirante Amén del Stabat Mater de Pergolesi, Onofri aplicó su concepto básico para este repertorio: dramatismo. Hay quien se queda en la superficie, atónito ante los contrastes de dinámica o tempi impulsados desde su violín, pero eso no es lo esencial: lo importante es cómo el fraseo, los acentos, los ataques, los matices de todo tipo están dirigidos a un único fin: transmitir en toda su pureza y su hondura una música de una luz, una sensualidad y una viveza arrasadoras. Piccinini y Mena se plegaron sin mácula a la idea.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 19 de marzo de 2010]

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lunes, 8 de marzo de 2010

La voz de Scarlatti

Domenico Scarlatti
La Orquesta Barroca de Sevilla, pilar fundamental en los últimos años del Festival de Música de Antigua de la ciudad, que abre mañana su vigésima séptima edición, acaba de presentar el segundo disco de su sello OBS-Prometeo, un trabajo que recoge un programa que el conjunto ofreció en concierto en 2007, coincidiendo con el 250 aniversario de la muerte de Domenico Scarlatti, y en el que contó con la participación solista del contratenor Carlos Mena, con la violinista alemana Andrea Keller como concertino y con Nicolau de Figueiredo como director.

Scarlatti ha pasado a la historia de la música básicamente como autor de un extraordinario corpus de más de 500 sonatas para teclado, pero, nacido en Nápoles, el centro por excelencia del canto virtuosístico en la Italia barroca, e hijo de Alessandro, uno de los mayores operistas de su tiempo, parecía inevitable que su formación estuviera marcada por la música vocal. De ello nos hablan las aproximadamente 60 cantatas que escribió en los primeros años del siglo XVIII, que pueden considerarse como una preparación para su posterior dedicación a la música escénica. Mena interpreta aquí una de esas cantatas, Doppo lungo servire, típica obra de argumento arcádico cuyo manuscrito autógrafo está datado en 1702. Sólo un año después, el compositor debutó en el mundo de la ópera con L’Ottavia restituita al trono, obra rescatada recientemente por impulso de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales. A partir de 1707, Scarlatti residió en Roma, donde estrenaría hasta diez nuevos títulos líricos. Uno de ellos, Amor d’un ombra e gelosia d’un aura, que se había visto por primera vez en la capital pontificia en 1714, fue reestrenado en 1720 en la Real Academia de Londres, la institución que dirigía Haendel, con el título de Narcissus, un par de cuyas arias abren el CD.

Orquesta Barroca de Sevilla
La mayor parte de las obras religiosas de Scarlatti provienen también de su juventud. Por eso resulta un tanto insólita la Salve Regina que el compositor escribió con seguridad en Madrid el mismo año de su muerte y que canta aquí Carlos Mena con una especialísima unción.

Pero la OBS no se olvida tampoco de la ingente obra para tecla del compositor, presentando dos de los concerti grossi que el británico Charles Avison publicó en 1744 a partir de arreglos de Sonatas de Scarlatti, que era ya por entonces muy popular en las islas. Como complemento, Nicolau de Figueiredo interpreta en el clave cinco de las obras utilizadas para los dos conciertos que incluye el CD. El clavecinista brasileño, demostrada ya su excelencia como solista en este repertorio (grabó un excitante recital para el sello Intrada), consigue de la OBS un sonido de muy marcada teatralidad, que resulta perfectamente compatible con un refinamiento en el fraseo y un empaste en los que el conjunto parece sólidamente instalado. Mena responde con el virtuosismo, la calidez y la variedad en los matices de costumbre, convirtiéndose así en la auténtica voz de Scarlatti.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 6 de marzo de 2010]

Scarlatti por la OBS dirigida por Nicolau De Figueiredo en OBS Prometeo
DOMENICO SCARLATTI - SALVE REGINA

Carlos Mena, contratenor
Orquesta Barroca de Sevilla
Director: Nicolau de Figueiredo

Andrea Keller (concertino primo), Leo Rossi, Alba Roca y Valentín Sánchez, violines I
Pedro Gandía (concertino secondo), Antonio Almela, Jorge Jiménez y José Manuel Villarreal, violines II
José Manuel Navarro y Kepa Artetxe, violas
Mercedes Ruiz (concertino/continuo) y Miguel Ángel Aguiló, violonchelos
Xisco Aguiló, contrabajo
Alejandro Casal, clave y órgano


Domenico Scarlatti (1685-1757)
1. "Vorrebbe la speranza" de Narciso
2. "So, so, tu ben lo sai de Narciso

3. Charles Avison (1709-1770): Concerto grosso nº5 en re menor

Domenico Scarlatti
4. Salve Regina en la mayor
5. Sinfonia en do mayor
6. Doppo lungo servire

7. Charles Avison: Concerto grosso nº10 en re mayor

Domenico Scarlatti
8. Sonata para clave en re menor K 10
9. Sonata para clave en re menor K 41
10. Sonata para clave en re menor K 5
11. Sonata para clave en re menor K 9
12. Sonata para clave en do menor K 11
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OBS PROMETEO OBS-002 (Diverdi) [67'07'']
Grabación: Noviembre de 2007



Scarlatti: Salve Regina. [12'36''] Carlos Mena. OBS. Figueiredo

Salve, Regina, Mater misericordiae,
vita dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae,
ad te suspiramus, gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.
Eia, ergo, advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte;
et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exilium ostende.
O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.
Amen.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Barrocos por Haití

Cartel oficial del Maratón por Haití
Mañana, en la Iglesia de los Terceros de Sevilla (C/ Sol, 10), solistas y conjuntos sevillanos de música antigua participarán en un maratón benéfico de ayuda a Haití que se desarrollará entre las 12 del mediodía y las 12 de la noche. La entrada mínima será de 5 euros y dará derecho a entrar tantas veces como se quiera (nunca mientras se interpreta una obra). Existe también la posibilidad de colaborar a través de una fila 0. El dinero recaudado se canalizará a través de Aecid (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo).

El programa previsto es el siguiente:

12'00 Presentación

12'10 Miembros de la Orquesta Barroca de Sevilla
[Guillermo Peñalver, flauta
Jorge Jiménez y Valentín Sánchez, violines
Pablo Almazán, viola
Mercedes Ruiz, violonchelo
Ventura Rico, contrabajo
Alejandro Casal, clave]

Johann Sebastian Bach: Suite Orquestal nº 2 BWV 1067

12'40 Archivo 415
[Leonardo Rossi, concertino director
Raquel Batalloso, Rocío Márquez, Irene Fernández, Eduardo Lucio, violines
Marina Barredo, viola
Pedro Ortega, Calia Alvarez, violas de gamba
Miguel Hernández, violone
Noelia Sierra, clave
Toni Molina, Guillermo Jorge, flautas
Luis Castillo, fagot
Carlos Cansino, percusión]

Jean Baptiste Lully: Suite de Armide
Johann Rosenmüller: Suite
Arcangelo Corelli: Concerto Grosso Op. 6 núm. IV

13'40 Trío Peñalver-Rico-Casal
[Guillermo Peñalver, flauta
Ventura Rico, viola da gamba
Alejandro Casal, clave]

Giovanni Platti: Sonata 6 en Sol M. Op. III para flauta travesera y b.c
Johann Philipp Kirnberger: Sonata en Sol M. para flauta y b.c.
Carl Philipp Emanuel Bach: Sonata en Re M. Wq 131 (1747) para flauta travesera y b.c.
Johann Sebastian Bach: Sonata en Mi m. BWV 1034 para flauta travesera y b.c.

15'00 Improvisatio I - Jorge Jimenez, violines en scordatura
Obras de Biber, Vilsmayr, Nogueira y Bach para violín solo

15'50 Improvisatio II - Joy Smith, arpa medieval
El Arpa en el Medievo

16'00 Improvisatio III - Rafael Ruibérriz Pérez de Torres, traverso
Jacques-Martin Hotteterre:Preludio en D, la, Re 3ce. majeure avec des cadences sur tous les degrez
Joseph Bodin de Boismortier: Suite en Sol menor Op. 35 para flauta sola sin bajo.
Georg Phillip Telemann: Fantasía Nº 3 en Si menor.
Johann Sebastian Bach: Allemande de la partita BWV 1013 para flauta sola.

16'20 Improvisatio IV - Ángela Moya, violín
Johann Sebastian Bach: Chaconne de la Partita en Re menor BWV 1004

16'45 Improvisatio V - María Reyes Baturone Blanco, guitarra
Sonatas de Domenico Scarlatti

17'00 Cuarteto OCNOS
[Guillermo Peñalver, flauta travesera
Jorge Jiménez, violín
Pablo Almazán, viola
Guillermo Martín Gámiz, cello]

Wolfgang Amadeus Mozart: Cuartetos para flauta

18'00 Mercedes Ruiz, violonchelo
Johann Sebastian Bach: Suite para violonchelo solo BWV 1007

18'30 Artilugium
[Calia Alvarez y Luciano Taulis, violas da gamba]
Jean de Saint-Colombe: Concert III - Concert XV - Concert XLIV - Concert XLVIII

19'10 Trío Rosique-Zapico-Álvarez
[Sara Rosique, soprano
Daniel Zapico, tiorba
Calia Álvarez, viola da gamba]

Barbara Strozzi: L'eraclito amoroso - Sino alla morte

19'35 Trío Sánchez-Piñero
[Valentín Sánchez Piñero, violín
Gonzalo Sánchez Piñero, cello
Valentín Sánchez Venzalá, violín]

Arcangelo Corelli: Sonata en trío en Do M

19'50 Alma Sonora
[Johanna Rose, viola da gamba
Mariluz Martínez, tiorba]

Antoine Forqueray: Suite en Re menor: Allemande La Laborde - La Forqueray - La Cottin - La Bellemont - La Portugaise - La Couperin - Chaconne. La Morangis ou La Plissay

20'40 Axabeba
[Mª Dolores García, canto y percusiones
Alberto Barea, canto y organetto
Ignacio Gil, axabeba, oboe medieval, flautas doble y de pico
José Luis Pastor, laúd s. XIII, laúd s. XIV, cítola y çinfonía]

La VII Estampida Real (anónimo francés, siglo XIII)
Tempus transit (Carmina Burana)
Danza Inglesa (anónimo inglés, siglo XIII)
Maríam Matrem (Llibre Vermell)
Danza Amorosa & Trotto (anónimo italiano, siglo XIV)
Francesco Landini: Ecco la primavera

21'20 Vie Sul Mare
[Mercedes Ruiz, violonchelo
Ventura Rico, violone y viola da gamba
Daniel Zapico, Tiorba]

Domenico Gabrielli: Sonata para violoncello Nr.1 en Sol M.
Giovanni Platti: Sonata Nr.1 para violoncello y continuo
La Tombeau
Francesco Geminiani: Sonata Nr.3 en Do M.

22'00 Fahmi Alqhai, viola da gamba
Tobias Hume: Pavan - The Spirit of Gambo - A Soldiers Galliard
Marin Marais: La Badinage - L’ Arabesque - Les voix humaines - La Guitarre

22'40 Duo Romero-Almazán
[Miguel Romero, violín
Pablo Almazán, viola]

Wolfgang Amadeus Mozart: Dúo nº 1 K.423

23'00 Miguel Rincón, guitarra barroca
Obras de Gaspar Sanz

23'15 Musica Antiqua Sevilla - Orquesta Residente del Maratón
[Rocío de Frutos y Cristina Bayón, sopranos]
Obras de Haendel y Purcell

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lunes, 8 de febrero de 2010

Un lujo que no merecemos

Sonya Yoncheva
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Ciclo de Cajasol. Solistas: Sonya Yoncheva, soprano (Serpina); Furio Zanasi, barítono (Uberto); Valentín Sánchez, actor (Vespone); Enrico Casazza, violín. Director: Diego Fasolis. Programa: La serva padrona de Giovanni Battista Pergolesi. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Domingo 7 de febrero. Aforo: Dos tercios de entrada.

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UN LUJO QUE ACASO SEVILLA NO MERECE

Su presentación en la Academia Real de París en 1752 provocó lo que en historiografía se conoce como querelle des bouffons, una virulenta reactivación de los tradicionales choques (no sólo dialécticos) entre los partidarios de la ópera italiana y los de la francesa. No hay peligro de que en Sevilla pase algo parecido, pues el interés del público hacia esta deliciosa Serva padrona ha sido incomprensiblemente minoritario. ¿Dónde han quedado las colas interminables de Santa Marina? ¿De verdad que el precio de una entrada de 5 o 10 euros puede convertirse en un filtro tan selectivo? ¿Cómo es posible que la OBS, en el mejor momento de su lustrosa trayectoria, despierte tan poca atención de un público que pone el grito en el cielo con la simple mención de posibles recortes presupuestarios en otras instituciones culturales?

Especie de continuación de la también algo desdeñada Parténope de Vinci que presentó el miércoles el Maestranza, la OBS ofreció el más famoso intermezzo napolitano de la historia de la música con los habituales niveles de calidad. Diego Fasolis fue una vez más el director impetuoso y teatral, chisposo y vitalista que tan bien se conoce de anteriores comparecencias con el grupo. La joven soprano búlgara Sonya Yoncheva lució un hermosísimo timbre y unos medios de lírico-ligera muy estimables, deslumbrando especialmente en su aria de la primera parte ("Stizzoso, mio stizzoso"), mientras que de Furio Zanasi cabe destacar su agilidad de barítono lírico y la extrema claridad de su línea. Valentín Sánchez, violinista fundador de la orquesta, cumplió con nota en su papel de actor, y el concertino Enrico Cassaza tocó con brillantez un Concierto del propio Pergolesi.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 8 de febrero de 2010]

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Navidades íntimas

La OBS con Manfredo Kraemer
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Concierto de Navidad de Cajasol. Concertino-Director: Manfredo Kraemer. Programa: Obras de Stradella, Telemann y Corelli. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Domingo 20 de diciembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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NAVIDADES ÍNTIMAS

No fue la exuberante exhibición de música coral de otros años, pero, en un ambiente más íntimo (y más cálido, imagínense un día como el de ayer en la gélida Iglesia de Santa Marina) la OBS volvió a seducir a sus seguidores en el tradicional concierto navideño, esta vez con un programa casi camerístico, que la crisis no afecta sólo a los trasatlánticos sino también a los yates de recreo.

Con el argentino Manfredo Kraemer de concertino, el sonido de la OBS tiende a hacerse más rectilíneo y agresivo, lo cual se apreció ayer desde el concerto grosso de Stradella que abrió el recital. No afecta eso especialmente al fraseo ni a la claridad de las texturas, pues el conjunto ha conseguido ya un empaste y una finura en la producción del sonido que le permite variar con cierta flexiblidad ataques y acentos sin perder nunca prestancia artística. Cierto que las gamas dinámicas fueron acaso menos ricas y variadas que otras veces, que los contrastes entre los extremos fueron algo más bruscos, que la flauta travesera de Guillermo Peñalver sufrió algo en el monumental Concierto de la Parte I de la Tafelmusik de Telemann, pero el gesto teatral, el vigor rítmico, la intensidad, la vitalidad, la hipnosis sonora conseguida con momentos como el hornpipe casi minimalista de la Suite telemaniana o como la pastoral del célebre Concerto fatto per la notte di Natale de Corelli compensaron de sobra. Al final hubo hasta villancicos populares de propina. Íntimas y gozosas navidades.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 21 de diciembre de 2009]


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jueves, 3 de diciembre de 2009

Segunda mirada a Iribarren

La OBS en noviembre de 2006 (© Luis Castilla)
[© Luis Castilla]

ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Proyecto Atalaya, en colaboración con la Universidad de Sevilla. Solistas: Marta Almajano, soprano; Lluís Vilamajó, tenor; Alfredo Bernardini, oboe. Director: Alfredo Bernardini. Programa: Villancicos, Cantadas y Áreas de Juan Francés de Iribarren. Lugar: Auditorio E. T. S. de Ingenieros. Fecha: Miércoles 2 de diciembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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SEGUNDA MIRADA DE LOS BARROCOS A IRIBARREN

El fin de semana pasado la OBS presentó en el ciclo de abono de la ROSS el primer disco de su propio sello, dedicado a Iribarren y Torréns, maestros de capilla de la Catedral de Málaga en el siglo XVIII. Ayer, dentro del proyecto Atalaya de recuperación de patrimonio en el que colaboran las Universidades andaluzas y la Consejería de Cultura de la Junta, el grupo repitió con Iribarren en un programa que, como gran novedad, pudo seguirse en directo a través de Internet.

No fue la única novedad de la sesión, pues este proyecto, que será registrado también en disco desde hoy, se centra en obras que cuentan con una instrumentación más exuberante, pues además de violines y trompas incluyen trompetas, oboe y flauta. Además la OBS contó con director y solistas diferentes a los de sábado y domingo. Resultó curioso acercarse en tan corto intervalo de tiempo a la música del compositor navarro servida por dos personalidades tan diferentes como las de Diego Fasolis, todo nervio y pasión, y Alfredo Bernardini, músico más cerebral y acaso más cuidadoso con las líneas. Sus versiones no carecieron en cualquier caso de vigor ni pujanza teatrales, gracias a un tratamiento bien marcado de articulaciones y acentos, aunque sin esos efectos quizá gratuitos pero que tan bien funcionan en las manos del maestro suizo.

Marta Almajano y Lluís Vilamajó son viejos conocidos de la OBS. Él es uno de los tenores de más limpia línea y más cálida expresividad de la actual música española. Ella es una soprano de voz pequeña, que abusa acaso de los sonidos cubiertos y del vibrato, lo que afecta a la claridad de la dicción, pero que destaca gracias a su indudable buen gusto, su exquisita musicalidad y su generosidad en materia de ornamentación y fraseo, que colma de detalles. Música irregular la del maestro de Málaga, pero digna de rescate.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 3 de diciembre de 2009]

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domingo, 8 de noviembre de 2009

Síntesis barroca

Guillermo Peñalver
ENSEMBLE PROMETEO

Barroco sin fronteras. Componentes: Guillermo Peñalver, flauta travesera; Andoni Mercero y Jorge Jiménez, violines; Marta Sampere, viola; Mercedes Ruiz, violonchelo; Ventura Rico, contrabajo; Carlos García-Bernalt, clave. Programa: Obras de J. S. Bach, Telemann y C. P. E. Bach. Lugar: Iglesia de los Terceros. Fecha: Sábado 7 de noviembre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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SÍNTESIS BARROCA

Ensemble Prometeo, esto es, la Orquesta Barroca de Sevilla en versión reducida (siete solistas en esta ocasión) para demostrar por qué el conjunto está en primera línea mundial de su especialidad. Con un programa hecho de obras tan célebres como la Suite nº2 de Bach, la Burlesque de Don Quijote de Telemann, el más conocido de los Conciertos de Emanuel Bach, aquí en versión para flauta, el conjunto dio una muestra del actual paradigma interpretativo de la música barroca, que nace de una síntesis entre las prácticas de los pioneros, que arramblaron con todo lo que sonara a romántico, lo que dio origen a interpretaciones un tanto desencarnadas, y las de los más conspicuos representantes de la exageración y la extravagancia en materia de articulación, contrastes y ornamentos.

Nace así un estilo en el que se imbrican la exquisitez en el fraseo con el vigor y la vitalidad, y así sonó ayer la celebérrima Suite bachiana, con un Guillermo Peñalver magníficamente integrado en el conjunto y dando una exhibición de agilidad y elegancia en la Double de la Polonesa, maravillosamente apoyado por el contracanto en cello y clave. La Suite telemanniana sirvió para el contraste desenfadado de atmósferas, la ternura del sueño de Don Quijote o de sus suspiros por Dulcinea, la furia del ataque a los molinos de viento, el humor con el que se trata a Sancho Panza. Finalmente, el Concierto del otro Bach resultó un admirable paseo por los afectos, con ese embelesador lento central en el que el tono doliente quedó expuesto en primerísimo plano.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 8 de noviembre de 2009]

sábado, 10 de octubre de 2009

Temporada de la OBS

La OBS en Ayamonte en agosto de 2003 (© Juan Carlos Rivera)[© Juan Carlos Rivera]

Pese a los malos augurios, finalmente la Orquesta Barroca de Sevilla sacó adelante su anhelado proyecto de temporada única, que se presentó ayer y no es otra cosa que la gestión conjunta de la aportación que las distintas instituciones, esto es, Ayuntamiento de Sevilla, Junta de Andalucía, Fundación Cajasol y Universidad de Sevilla (está también la Caixa, aunque esos programas se mantienen de forma independiente) hacían al conjunto y que, en lo básico, consisten en la contratación de servicios, un sistema de subvención que no deja de lastrar la viabilidad y consistencia del proyecto artístico de la orquesta. Hay más conciertos, pero menos dinero, paradoja que se explica por el mejor aprovechamiento de las producciones que puede hacer ahora la orquesta, destacando en este sentido el inicio de una temporada estable en Madrid y Barcelona. Artísticamente, sin embargo, la merma de recursos se nota en la inexistencia de proyectos con coros: todos los programas son de formato pequeño o medio. No obstante el nivel de los directores y solistas sigue siendo altísimo (Fasolis, Bernardini, Kraemer, Steck, Coin, Espada, Almajano, Vilamajó, Mena).

Dejo a continuación cómo queda esta primera temporada estable (esperando que haya otras), que puede consultarse más en profundidad en la web de la orquesta y añado al final el comentario que he publicado hoy en el periódico al respecto.

PROGRAMAS DE LA TEMPORADA ESTABLE 2009-10

1. BARROCO SIN FRONTERAS (Pretemporada: proyecto pedagógico)

a. Ciclo Escolares y familias: Octubre: 18 conciertos o sesiones (en 8 días):
Regreso al pasado (del 14 al 24 de octubre) (Teatro Alameda de Sevilla)

b. Ciclo de Cámara: Octubre - noviembre: 6 conciertos con conferencias previas (Iglesia de los Terceros de Sevilla)
• 17 de octubre. Juan Carlos Rivera. (Recital de guitarra barroca)
• 24 de octubre Vie Sul Mare con Xenia Meijer. (Cantatas de Haendel)
• 31 de octubre Jorge Jiménez y Silvia Márquez. (Sonatas de Bach)
• 7 de noviembre Ensemble Prometeo- Solistas OBS. (Bach-Vivaldi)
• 14 de noviembre: Vicente Parrilla y Miguel Rincón
• 21 de noviembre Els Sonadors. (Rossini)

2. CICLO ORQUESTAL

• Programa I: 26 a 29 noviembre 2009 (Cádiz, Córdoba, Sevilla, Sevilla: Teatro de la Maestranza; dentro de la temporada de abono de la ROSS).
Arde el Furor intrépido. Diego Fasolis, director. María Espada, soprano

• Programa II: 2 Diciembre 2009 (Universidad: Escuela de Ingenieros de Sevilla; está prevista su retransmisión por Internet).
Recuperación de Patrimonio. Juan Francés de Iribarren
Marta Almajano, soprano – Lluís Vilamajó, tenor
Alfredo Bernardini, director

• Programa III: 18 a 20 Diciembre 2009 (Cádiz, Córdoba, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol).
La notte di Natale. Manfredo Kraemer, director.

• Programa IV: 28 Enero 2010 (Universidad: Iglesia de la Anunciación).
Las 4 estaciones. Anton Steck, director,

• Programa V: 5 a 7 Febrero 2010 (Córdoba, Cádiz, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol).
La Serva Padrona. Diego Fasolis, director.

• Programa VI: 18 Marzo 2010. FEMAS (Sevilla. Espacio sin determinar)
Stabat Mater de Pergolesi-Scarlatti. Enrico Onofri, director.

• Programa VII: 21 Marzo 2010. FEMAS (Sevilla. Espacio sin determinar)
Entre Albinoni y Bach. Enrico Onofri, director.

• Programa VIII: 7 al 11 Mayo 2010 (Córdoba, Cádiz, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol, Madrid: Auditorio Nacional, Barcelona: L'Auditori)
La voz de Doménico Scarlatti. Carlos Mena, contratenor.

Avance de la Temporada 2010-11 (3 programas hasta diciembre):

• Programa I: Octubre 2010 (Córdoba, Cádiz, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol, Madrid: Auditorio Nacional, Barcelona: L'Auditori)
Haydn: Sinfonías con cello obligado
Christophe Coin, director y solista. (Está prevista la grabación)

• Programa II: Noviembre 2010
Recuperación de Patrimonio. (Córdoba, Cádiz, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol, Madrid: Auditorio Nacional, Barcelona: L'Auditori)

• Programa III: Diciembre 2010
Las 4 estaciones. Anton Steck, director. (Córdoba, Cádiz, Sevilla: sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol, Barcelona: L'Auditori)

OPORTUNIDADES Y DUDAS PARA UN FUTURO IMPERFECTO

Después de quince años de admirable desarrollo artístico y lógicos titubeos empresariales, la Orquesta Barroca de Sevilla afronta un momento decisivo en su trayectoria. No es el primero. La OBS ha sorteado ya infinidad de obstáculos que pusieron muchas veces en duda la viabilidad de su existencia. Pero esta vez la coyuntura parece de especial trascendencia. La puesta en marcha de una temporada única en Sevilla con ramificaciones por Andalucía, Madrid y Barcelona abre sin duda perspectivas de crecimiento que el conjunto lleva años necesitando.

Parece llegado el tiempo de las oportunidades, pero también de los riesgos, pues el proyecto presentado ayer en rueda de prensa carece de la solidez que garantizaría la consolidación de una posición fuerte en el futuro. Que las cuatro instituciones que sostienen financieramente al conjunto se sienten en una misma mesa y acepten colaborar en una empresa común tiene notable importancia, pero el corto plazo no es suficiente para alimentar el funcionamiento racional de un conjunto como la OBS.

El acuerdo es de momento por una temporada y el presupuesto del que se habló no supera, sino todo lo contrario, al que ha venido manejando la orquesta en los últimos ejercicios. La gestión conjunta de los recursos permite ofrecer más por menos, pero, aunque la excelencia artística de directores y solistas se mantiene, tampoco cabe engañarse: desaparecen los conciertos de gran formato (ni un solo proyecto con coro en todo 2010) y la imposibilidad de programar con más de un año de adelanto frena muchas opciones de diversificación y desarrollo plenos.

El aficionado sevillano se beneficiará sin duda de que algunas de las citas pasen a la Sala Joaquín Turina, pero el resto de la propuesta para la capital andaluza, Cádiz y Córdoba (Jerez parece definitivamente perdido) es casi idéntico al de otros años. La presencia regular en Madrid y Barcelona es muy importante para el grupo y la profundización en el proyecto pedagógico y en la recuperación de patrimonio, un activo que conviene potenciar, pero el problema es otro, y afecta al fondo de la relación entre la orquesta y sus patrocinadores. Hasta que el modelo de subvención no pase de la mera contratación de servicios al apoyo genérico a la estructura del conjunto, la OBS no se convertirá en la auténtica dueña de su futuro.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 10 de octubre de 2009]

lunes, 15 de junio de 2009

Onofri hace vibrar a los barrocos

Enrico Onofri
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Cierre de Temporada del Ciclo Cajasol. Solistas: Molly Marsh, oboe; Enrico Onofri, violín. Director: Enrico Onofri. Programa: Obras de Castello, Legrenzi, Albinoni, Vivaldi y Geminiani. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Domingo 14 de junio. Aforo: Lleno.

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EL MAGO ONOFRI HACE VIBRAR A LOS BARROCOS

Vino a los pueblos de Sevilla hará sus buenos quince años en el fugaz pero soberbio Ciclo de la Diputación, y luego estuvo en la capital, precisamente en la misma sala que ayer, siempre junto a Il Giardino Armonico, el célebre conjunto milanés que actualmente reside en Valladolid. Pues bien, Enrico Onofri, porque de él lógicamente hablo, ha vuelto, en esta ocasión para dirigir a la OBS y convertir su concierto de cierre de temporada en un acontecimiento que si no tiene efecto en el futuro de la orquesta será sólo por la desidia o la incompetencia de nuestros gestores culturales.

Onofri es, sin más, uno de los más grandes violinistas barrocos de nuestro tiempo, y a sus virtudes como solista (sonido carnoso, lleno, elocuente, arrebatadoramente lírico, torrencialmente dramático, elegante, preciso, imaginativo y delicadísimo en la ornamentación...) unió anoche su capacidad como director para moldear el sonido de un conjunto de la experiencia contrastada de la Barroca de Sevilla, a la que hizo sonar con una profundidad y una robustez que no supuso merma alguna de finura, refinamiento o nitidez.

Trabajando muy especialmente sobre el fraseo, sobre la técnica de arco, sobre el gesto, el gran violinista italiano se presentó como un auténtico escultor del sonido, que matizó casi compás a compás, alternando tensión y distensión gracias a una planificación de dinámicas y tempi de una flexibilidad y una teatralidad fascinantes, como pudo comprobarse por ejemplo en el acompañamiento al movimiento lento del famoso Concierto de oboe Op.9 nº2 de Albinoni, absolutamente lleno de detalles y de claroscuros, o en La Follia de Geminiani, con un juego puramente dramático entre concertino y ripieno. Finísima Molly Marsh como solista de oboe, y aguantando el envite del maestro, que no es poco mérito, Pedro Gandía y Mercedes Ruiz en la obra de Geminiani. Experiencia a repetir.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 15 de junio de 2009]

lunes, 4 de mayo de 2009

Intrépido Prometeo

Diego Fasolis y María Espada con la OBS en un concierto en el Hospital de la Caridad de Sevilla en los días en que se grababa el disco (© Alberto Almenara)
La Orquesta Barroca de Sevilla acaba de crear su propio sello discográfico, una iniciativa que la iguala a multitud de solistas y conjuntos que, en España y fuera de ella, y ante la situación internacional del sector, han decidido asumir la gestión directa de sus propios proyectos fonográficos, imprescindibles aún hoy para la supervivencia en un mundo tan competitivo como el de la música clásica.

Y la aventura comienza con un disco que es continuidad de un proyecto abierto en el sello Almaviva (Colección de Documentos Sonoros del Patrimonio Musical de Andalucía) con aquel extraordinario Serpiente venenosa que estuvo dedicado a música de las Catedrales de Málaga y Cádiz. Un trabajo sobre el patrimonio español que parece venir a reforzar ese nombre de OBS Prometeo que el conjunto ha escogido para su marca: igual que Prometeo robó el fuego a los dioses para entregarlo a los hombres, la OBS rescata el legado sonoro de los archivos eclesiásticos para ponerlo a disposición del disfrute público. En este caso, el trabajo se limita a los dos maestros de la Catedral de Málaga que ya figuraron en el disco de Almaviva: el navarro Juan Francés de Iribarren (1699-1767) y el malagueño Jaime Torréns (1741-1803), sucesor de Iribarren en la maestría de capilla catedralicia, que el navarro había mantenido entre 1733 y 1766.

Diego Fasolis (© Luis Castilla)
Como en Serpiente venenosa, el repertorio se compone de música paralitúrgica, en este caso un aria y tres cantatas (areas y cantadas en la terminología española de la época) de Iribarren y cuatro [tres] villancicos de Torréns. Todas las obras incluyen acompañamiento de cuerdas y continuo, aunque en dos de ellas se añade además una pareja de trompas, y están pensadas para voz solista, salvo la cantada Alégrese la tierra, que es un dúo dedicado a la Concepción. Música de clara extracción estilística italiana, con recitativos que alternan con arias de notable virtuosismo y un lenguaje que en Iribarren es todavía plenamente barroco, hasta el punto de que el compositor llega incluso a arreglar una Sonata de la Op.V de Corelli para la Tocata que introduce su cantada Prosigue acorde lira, la obra de más amplio desarrollo de todo el disco.

La continuidad del proyecto viene definida no sólo por el repertorio, sino también por la presencia del director Diego Fasolis y de la soprano María Espada, a la que en esta ocasión se une el contratenor José Hernández Pastor. El ardoroso estilo del maestro suizo vuelve a marcar unas interpretaciones de un brío y un brillo formidables, que convienen especialmente bien a la voz luminosa, afilada, refulgente de Espada, que deslumbra desde la primera aria, esa que da título (y carácter) al CD. Hernández Pastor responde con virtuosismo y notable arrojo al desafío, aunque sus maneras son en general más intimistas. Con el italiano Stefano Barneschi de concertino, la OBS sigue con precisión y entusiasmo a la volcánica batuta, poniendo distinguida rúbrica al primer documento de un camino que se desea largo y venturoso.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 2 de mayo de 2009]

Arde el furor intrépido, primer disco de la OBS en su propio sello
ARDE EL FUROR INTRÉPIDO
Música de la catedral de Málaga en el siglo XVIII

María Espada, soprano [en 1, 2, 4, 5, 6 y 7]
José Hernández-Pastor, alto [en 3 y 7]
Orquesta Barroca de Sevilla
Director: Diego Fasolis

Stefano Barneschi (concertino), Mauro Lopes, Valentín Sánchez y Antonio Almela, violines I
Pedro Gandía, Elena Borderías, José Manuel Villarreal y Jorge Jiménez, violines II
Mercedes Ruiz y Marco Testori, violonchelos
Ventura Rico, contrabajo
Carlos García-Bernalt, clave y órgano
Rafa Mira y Luis Delgado, trompas
Miguel Rincón, tiorba y guitarra barroca


Juan Francés de Iribarren (1699-1767):
1. Arde el furor intrépido, area al Santísimo con violines y trompas (1751)
2. Prosigue acorde lira, cantada con violines al Santísimo (1740)
3. Nebado Albergue, cantada de contralto al Nacimiento con violines (1742)

Jaime Torréns (1741-1803):
4. Guiados de una estrella, villancico a solo de Reyes con violines y trompas (1789)
5. Soberano Señor, villancico a solo al Santísimo con violines (1773)
6. O! Adalid invencible, villancico a solo a los Santísimos Mártires Ciriaco y Paula con violines (1783)

7. Juan Francés de Iribarren: Alégrese la tierra, cantada a dúo con violines a la Purísima Concepción (1742)
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OBS PROMETEO OBS-01 (Diverdi) [67'19'']
Grabación: Enero de 2008



Iribarren: "Ay cómo suena el raudal / Ay cómo se oye el rumor" de Alégrese la tierra [5'17'']. María Espada, José Hernández-Pastor. OBS. Diego Fasolis

Ay cómo suena el raudal
ay cómo se oye el rumor,
y dando aplauso a su Albor,
se compite, en lo leal:
pues quando venze al horror,
pues quando rompe el cendal,
predice con su candor,
la delicia Celestial.

domingo, 5 de abril de 2009

Una pasión doméstica

Coro Arsys Bourgogne
PASIÓN SEGÚN SAN JUAN

XXVI Festival de Música Antigua - Femàs’09. Solistas: Finnur Bjarnason, tenor (Evangelista y arias de tenor); Thomas Oertel-Gormanns, bajo (Jesús); Siri Karoline Thornhill, soprano; Andrew Radley, alto; Marek Rzepka, bajo. Coro Arsys Burgogne. Orquesta Barroca de Sevilla. Director: Pierre Cao. Programa: Pasión según San Juan de Bach. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Sábado 4 de abril. Aforo: Media entrada.

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UNA PASIÓN DOMÉSTICA

Plato fuerte para la clausura del Femàs, lastrado a la postre por un par de problemas ajenos a la propia música: la pobre asistencia de público (en el Maestranza no hubo ni un solo cartel anunciando la celebración del acontecimiento: ¿tan difícil es coordinar algo tan fácil?) y el uso del escenario completo, con la concha acústica pensada para la música sinfónica, lo que afectó considerablemente a la proyección del sonido.

Al margen de estas circunstancias, que pudieron afectar a la recepción que desde el patio de butacas se tuvo de la interpretación, Pierre Cao planteó una versión más intimista que dramática, lo cual quedó bien reflejado en un coro de apertura alicaído y sin mordiente, con una acentuación en exceso blanda, pues incluso en la repetición, esa anhelante invocación de arranque ("Herr") sonó desvaída.

Que era un asunto de concepto más que de acústica quedó claro en el inicio de la segunda parte, cuando los coros de turba recibieron un tratamiento mucho más intenso y vigoroso, para acabar otra vez con una blandura en el coro final que puede ser entendido por el deseo de cerrar la obra de forma contemplativa.

Este planteamiento (y puede que la acústica) afectó también a la cuerda de la OBS, que tuvo fases de sonido mortecino, mientras que los solistas de viento lucieron de forma extraordinaria en todo momento. El islandés Finnur Bjarnason fue un Evangelista más lírico que dramático, con alguna nasalidad que en cualquier caso no afectó a una intervención global muy meritoria, como la del bajo que dio voz a Jesús. Soberbio el acompañamiento del bajo continuo en los recitativos. El resto de solistas cumplió sin demasiados alardes: la soprano Thornhill, con bella voz, algo pequeña, que se hacía casi inaudible en su registro grave; el contratenor Radley, con notable homogeneidad y buen fraseo, aunque monótona expresividad, que se notó demasiado en uno de los momentos más emotivos de la obra, el aria "Es ist volbracht!", maravillosamente acompañada por Ventura Rico con la viola da gamba; el bajo Rzepka, que hizo un Pilato lleno de matices, con numerosas irregularidades y fraseo brusco, pero una muy apreciable teatralidad.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 5 de abril de 2009]

lunes, 22 de diciembre de 2008

Dionisíaca Navidad

La OBS en Santa Marina el 21 de diciembre de 2008 (© Belén Vargas / Diario de Sevilla)
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Concierto de Navidad de Cajasol. Solista: Monica Piccinini, soprano. Concertino-Directora: Monica Huggett. Programa: Concierto de Brandemburgo nº1 BWV 1046 en fa mayor de Johann Sebastian Bach; Oh, di Betlemme de Alessandro Scarlatti; In furore RV 626 de Antonio Vivaldi; Obertura TWV 55 F3 en fa mayor de Georg Philipp Telemann. Lugar: Iglesia de Santa Marina. Fecha: Domingo 21 de diciembre. Aforo: Lleno.

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DIONISÍACA NAVIDAD

La OBS planteó un original y muy coherente programa navideño, abierto y cerrado por obras escritas en la tonalidad de fa mayor, pastoral por excelencia (¡hasta Beethoven la eligió para su 6ª Sinfonía!). Pero el espíritu indómito de Monica Huggett no podía contentarse con la exposición beatífica y serena de una música tan cargada de referencias a la (imaginada) armonía de la naturaleza.

Su Brandemburgo resultó radicalmente expresivo, forzados, en ocasiones hasta el desequilibrio, los choques entre los vientos y las cuerdas, sin importarle demasiado que las trompas o su propio violín piccolo pudiesen sonar desafinados, con tal de destacar el contraste entre rusticidad y refinamiento que parece implícito en la pieza bachiana. Con Telemann fue la misma vitalidad, el mismo vigor, el mismo sentido dionisíaco, invitado de honor en esta celebración navideña, aunque con un control más depurado del fraseo hasta la brillante fanfarria final.

Monica Piccinini había colaborado ya en otras ocasiones con la OBS, pero hacía tiempo que no la veíamos por Sevilla. Su voz, ligera y elegante, de agudos fáciles y un hermosísimo registro central, resultó ideal para lograr la variedad de matices que requiere una cantata como la de Scarlatti, con tres arias escritas en un delicado tempo de Andante. Le faltó en cambio un punto de pujanza dramática a la fogosa primera aria del motete de Vivaldi, aunque el aria central fue un prodigio de dulzura y en el Aleluya final mostró una coloratura impecable.

Cuando, fuera de programa, Piccinini afrontó el "V’adoro pupille" del Giulio Cesare de Haendel, fue inevitable pensar que hace menos de un mes la OBS conseguía imponerse de forma incontestable en el Maestranza con esta ópera haendeliana. Tras aquello, después del triunfo en el gran templo de la música sevillana, las condiciones en que se celebran estos conciertos de Cajasol (¿para qué quieren su Centro Cultural?) resultan por completo inaceptables. La OBS no se merece tocar en un lugar sin los requerimientos profesionales mínimos, con un frío que obligó a algunos instrumentistas a salir a escena con bufanda al cuello o mitones en las manos. El público no merece colas desesperantes ni un espacio sin las mínimas condiciones acústicas ni de habitabilidad. Que se reúnan quienes tengan que reunirse y que lo solucionen, pero ya.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 22 de diciembre de 2008]

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Giulio Cesare en Sevilla

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Me lo pasé francamente bien el sábado en el estreno del Giulio Cesare de Haendel en el Maestranza. Me lo pasé muy muy bien. Es más, si no fuera porque ya imagino a asociaciones varias de toda España querellándose por mi comentario, diría que disfruté como un enano. A ello contribuyeron la maravillosa música de Haendel, la extraordinaria dirección de Andreas Spering, la actuación portentosa de la Orquesta Barroca de Sevilla, el buen nivel general de los cantantes y la escenografía, que visualmente me pareció preciosa.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Claro que yo venía de ver el DVD que con esta producción se grabó en el Liceo en 2004, que es uno de los mayores bodrios que yo conozca en el género de la ópera filmada: técnicamente mala (sin color, sin brillo, sin resolución), espantosamente realizada (pierde como el 90% de los detalles de la producción: con decir que no se aprecia en ningún momento que toda la acción transcurre sobre la piedra Rosetta, hecho esencial para posicionarse sobre ella, parece suficiente), musicalmente, horrorosa (salvando a la gran Maite Beaumont, en segundo nivel, a Elena de la Merced y en tercero, raspando, a Flavio Oliver; ¡qué orquesta, cielo santo!). Fernando dice por aquí que es un DVD impresicindible. Espero que no se me enfade, pero si usted tiene urgencia por odiar a Haendel, a Wernicke, a la ópera y a la música, todo junto o por separado, resulta no sé si imprescindible, pero desde luego muy recomendable. Si ese odio puede esperar, yo le recomiendo que emplee su tiempo y su dinero en otra cosa.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Ha habido general unanimidad en todos los comentarios que he escuchado y leído hasta ahora en destacar la dirección de Andreas Spering y la actuación de la Orquesta Barroca de Sevilla como el punto más fuerte de la producción, y estoy de acuerdo. No tenía a Spering por un haendeliano especialmente relevante (aunque su Siroè en HM está muy bien), pero su visión, llena de intensidad y detalle, con un trabajo refinadísimo del fraseo y una elección perfecta tanto de los tempi como del tipo de articulación y acentuación que requería cada momento, me conquistó, me deslumbró, a lo que contribuyó sin duda la actuación de una orquesta que para este repertorio no tiene igual en España: tersa y homogénea la cuerda, empastada, dúctil, transparente... Obviamente, contar para la ocasión con Manfredo Kraemer como concertino es también un lujo...

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
En el juicio sobre el elenco vocal, ha habido también bastante acuerdo, y mi opinión es parecida a la general: estupendo Lawrence Zazzo, voz cálida, de gran homogeneidad en toda la tesitura, brillante en las agilidades y con un excepcional uso de los reguladores (pianissimi de cortar el aliento, con alguna messa di voce incluida); magnífica Elena de la Merced, de suficiente volumen, exquisita en el fraseo, segura en la coloratura, aunque es cierto que en la zona más aguda el timbre es un poco duro y a veces puede rozar lo estridente; muy bien Marina Rodríguez Cusí, que empezó acaso algo corta de volumen en su primera aria, puede que reservándose, pero fue a más (el dúo con Sesto de cierre del primer acto resultó soberbio), mostrando una voz tersa y homogénea y una intensidad expresiva que dio a Cornelia el aire trágico y noble que el personaje requiere. El resto estuvo a un nivel algo inferior: David Hansen me pareció en exceso histriónico, con una voz más bien pequeña, que cambia constantemente de color, aunque sus ornamentaciones en los da capo fueron muy interesantes, por la imaginación y la variedad de recursos puestos en juego; Lola Casariego no estuvo demasiado bien, empezó calando y a las agilidades les faltó un punto de ligereza y de brillo; demasiado corto de volumen Pau Bordas, voz en cualquier caso interesante para el Barroco; todo lo contrario de José Julián Frontal, un vozarrón impresionante al que acaso sólo habría que achacarle su falta de adecuación estilística, a sus arias les faltaron matices; muy correcto David Sagastume.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Sobre la dirección escénica hay mucho que decir. Ya he comentado que la escenografía me resultó atractiva: los juegos del espejo sobre la piedra Rosetta, el uso de la iluminación (en el DVD todo se veía oscurísimo, pero luego en la realidad no es así), los distintos elementos del atrezzo, el vestuario... conformaron un espectáculo indiscutiblemente bello. Otra cosa es su oportunidad dramática, su coherencia y su sentido en el contexto de la obra, pero visualmente me parece justo reconocer que la producción es hermosa. En un momento determinado, si me gusta mucho la música y la interpretación de una ópera, puedo prescindir perfectamente de la escena, hacer como que no está, pero no fue el caso: no sólo no me molestó, sino que muchos momentos me parecieron no sólo estéticamente deliciosos sino también muy conseguidos teatralmente (la impresión que me causó el DVD fue de horror absoluto, y por eso quiero destacarlo).

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Lo que sí me parece por completo discutible es el concepto, las ideas en que se apoya la producción. Para empezar, el arreglo musical me parece erróneo, innecesario y fraudulento. Todos repiten como papagayos que esto del intercambio de arias era habitual en el Barroco. Sí, claro, en el Barroco y después del Barroco, era habitual porque la música se adaptaba (en realidad, se ha adaptado siempre, en todo tiempo y lugar) a las circunstancias de cada interpretación, pero no a las ideas preconcebidas de un dramaturgo ajeno al compositor (¿o es que si mañana Bieito mete en una Sonnambula un aria de La favorita el público lo va a aceptar tan tranquilo?). Se dice también que las óperas barrocas italianas admiten sin problemas este trasiego, ya que son poco más o menos una colección de arias, sin mayores preocupaciones por la trama o la evolución psicológica de los personajes. Esto es una verdad a medias, ya que lo que distingue a los grandes compositores es que precisamente sí tuvieron en cuenta la psicología de los personajes y su evolución a lo largo de la obra. Por supuesto que Haendel estaba dispuesto a hacer cambios y arreglos cuando lo necesitaba, en función de los elencos que tenía a su disposición o de otros factores, pero eso no significa que no buscara en cada caso una adecuación a requerimientos dramáticos muy precisos (sin ir más lejos, el intercambio de arias y el arreglo era también habitual en Mozart, sólo hay que comparar el Don Giovanni de Praga con el de Viena, pero nadie dice que Mozart eludiera atender por ello el sentido dramático o psicológico de su ópera), y en cualquier caso la obra nos ha llegado en una forma determinada, con algunas variantes posibles (por ejemplo, los personajes de Curio y Nireno fueron eliminados en las reposiciones de 1725 y siguientes), y no encuentro absolutamente ninguna razón para modificarla a capricho, entre otras cosas porque Julio César es (posiblemente, junto a Orlando) la ópera de Haendel más trabajada desde el punto de vista dramatúrgico, aquella en que más cuidado puso el compositor en hacer que los tradicionales números cerrados de la ópera barroca se flexibilizaran para lograr una trama más verosímil: así, la obra se abre con un coro y con un aria de César sin da capo, incluye hasta cuatro grandes accompagnatos de notable significación dramática, varios ariosos (Cornelia tiene dos), dos dúos y César tiene además una escena completa ("Dall'ondoso periglio - Aure, deh per pietà!") que incluye introducción orquestal, recitativo accompagnato y aria da capo basada en el tema de la introducción con una sección central entre el arioso y el recitativo. Al forzar esta estructura y la misma relación jerárquica entre los personajes se está desfigurando el sentido de la ópera barroca, que es el que se usa como justificación para hacer el arreglo. No parece al menos muy coherente.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Y es que, ya que se apela a las convenciones barrocas para justificar el corte, arreglo e intercambio de arias, este criterio podría llevarse hasta el final, con lo cual debería haber sido el director musical, después de alcanzar un acuerdo con el escénico, y en función del elenco que el teatro pone a su disposición, el que hubiera decidido los cortes y adicciones, incluso podría haber compuesto piezas nuevas (por qué no; es lo que se hacía). Apelando también a la realidad última de la ópera barroca, se podría haber tenido en cuenta que en general estas obras (y Giulio Cesare desde luego) estaban pensadas en gran medida como duelos interpretativos entre dos grandes cantantes, que por ello tenían una participación muy similar en el desarrollo de la ópera. Sin embargo, al eliminar nada menos que tres arias del rol de Cleopatra, ésta pasar de ser coprotagonista absoluta del drama junto a César a una secundaria del mismo nivel que Sesto; en la misma forma, al adjudicarse dos arias a Curio, este personaje, insignificante en origen, pues Haendel no le adjudicó ninguna aria, adquiere casi el mismo status que Achilla.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Para colmo, con los cambios introducidos no sólo no se refuerza el sentido dramático de la acción, sino que se entorpece e incluso se oscurecen determinadas líneas que Haendel se había preocupado en destacar. Por ejemplo, en la escena 7 del acto I se produce el primer encuentro entre César y Cleopatra. Aquél queda deslumbrado por la belleza de la joven y canta el aria "Non è si vago e bello"; ésta, que se ha presentado en realidad como la sirviente Lidia, se da cuenta de la impresión causada y canta el aria "Tutto può donna vezzosa" en la que no hay ni pizca de enamoramiento: es un canto al poder de la seducción femenina y la ambición de una mujer que acercándose a César busca sólo su interés político. Pues bien, Wernicke elimina estas dos arias, de forma que cuando César y Cleopatra vuelven a encontrarse al principio del acto II, Cleopatra ya se presenta como una mujer enamorada, aunque siga siendo consciente del beneficio que puede sacar acercándose al poderoso romano, pero el matiz es importante. Nos hemos perdido la evolución psicológica del personaje, que se manifiesta en un aria de transición entre los dos estados: "Tu la mia stella sei", donde Cleopatra apela a la esperanza de hallar el amor. Es decir, no me estoy refiriendo ya a la belleza intrínseca de arias como "Venere bella" o "Da tempeste", cruelmente hurtadas a nuestro oído, sino al mismo sentido del desarrollo dramático de la obra el que se perjudica aquí, ese mismo sentido que luego se dice que la obra no tiene, por lo cual se pueden cambiar a capricho las arias.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
No sólo las dos arias de Curio no tienen ningún sentido (y no se corresponden tampoco con la intención conceptual con que se plantea la obra, como comentaré luego), sino que la segunda se introduce en un momento (escena 4 del acto II) en la que no está prevista la presencia del personaje, por lo que se lo mete de tapadillo exclusivamente para que cante su inflamado amor hacia Cornelia (en un número sacado, como el primero, de Rinaldo), y luego se dice que el problema de la ópera barroca es que son simples colecciones de arias. Más aún: escena 5 del acto III, momento culminante de la obra: Sesto ha recibido del moribundo Achilla un sello que servirá de santo y seña para conseguir el apoyo de un grupo de soldados contrarios a Tolomeo, y justo en ese momento ofrece el sello a César, que gracias a él conseguirá los refuerzos que le van a permitir vencer a su enemigo. Pues bien, no sólo en la representación se omite toda referencia a esta circunstancia, con lo cual uno no termina de entender cómo el vencedor ejército de Tolomeo, que ha detenido ya a Cleopatra y ha puesto a César al borde la muerte, se desmorona ni cómo el romano ha conseguido los refuerzos para sobreponerse a la derrota inicial, no sólo eso, sino que Wernicke se permite la libertad de otorgar el aria de César "Quel torrente" a Nireno. Con el sello de Achilla en sus manos, César ve en efecto la posibilidad de rehacerse y vencer a su rival egipcio y canta: "El torrente que cae de la montaña/ arrasa todo lo que encuentra delante:/ Igual haré yo con quien se enfrente a mí/ ¡caerá abatido por mi brazo!". ¡¡Caerá abatido por mi brazo!! Y Wernicke le da el aria al eunuco... Y luego se dice que el problema de las óperas barrocas es que las tramas son incoherentes e inverosímiles. Creyendo compensar el desaguisado, se permite a César cantar enseguida un aria de Orlando ("Cielo, se tu il consenti"), en la que en origen el héroe expresa su deseo de morir, ya que se siente abandonado por su amada Angélica. "Cielo, si tú lo consientes,/ haz que en mi seno/ penetre el hierro entero;/ y que este dolor severo/ que sufre mi infeliz corazón/ halle, al menos con el hierro,/ alivio y redención", dice el aria original; así la deja Wernicke: "Oh, cielo, si tú lo consientes,/ haz que en mi pecho el arma/ también quepa para que/ tan cruel dolor sepa al menos/ con el arma hallar la salida", pero el sentido viene a ser el mismo: no se trata de un hombre abatido que de pronto ve la posibilidad de la victoria y se levanta brioso y amenazante (como bien expresa "Quel torrente"), sino todo lo contrario, la de un hombre que parece desear la muerte... Y luego el problema es de los libretistas barrocos que se contradecían constantemente...

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Sesto ve, igual que César, que el momento de tomar venganza contra Tolomeo por la muerte de su padre está cercano y en la escena 6 canta el aria "La giustizia ha già sul'arco". Desde el punto de vista dramático, absolutamente nada justifica que esa aria se convierta en un dúo entre Sesto y Nireno. Es puro capricho. Más allá todavía, las convenciones de la ópera barroca (a las que se apela para justificar este montaje) obligan a dejar claramente determinados no sólo los rasgos de carácter sino también la moral de los personajes a través de las arias, que son los momentos de introspección, aquellos en que se muestran desnudos ante el público. Desde este punto de vista, los compositores verdaderamente grandes (y sus libretistas, claro) no solían dejar hilos sueltos y cubrían todos los afectos que querían imprimir en el carácter de sus personajes: Cornelia es el personaje trágico de la ópera, la dama que ha expresado desde el principio su dolor y sus deseos de venganza, pero también de paz y de reconciliación, y Wernicke va y le quita justo su última aria (escena 9 del acto III: "Non ha più che temere"), esa en la que por fin puede expresar su alivio por ver cumplidos sus anhelos ("Non ha più che temere/ quest'alma vendicata,/ or sì sara beata,/ comincio a respirar"). Ni respirar dejan a la pobre Cornelia. En su lugar, el regista alemán introduce un aria que canta un Tolomeo agonizante, "Stille amare", extraída justamente de Tolomeo, pieza escrita originalmente para Senesino que, en este caso, no molesta del todo, pero que da al personaje una grandeza que parece ajena por completo a las intenciones del compositor, que nos lo presentaba como un ser hipócrita, cruel y desleal, y que por tanto no merecía tal honor: moría sin ni siquiera la posibilidad de redimirse a través de un aria.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
La ópera barroca juega mucho con el simbolismo, los arquetipos y los discursos moralizantes, cierto. Giulio Cesare puede ser perfectamente interpretado como un gran fresco en el que se trata de ofrecer al público inglés de principios del XVIII la vigencia de las virtudes romanas: la fuerza física y mental, el vigor, la generosidad, la prudencia, el concepto de estado en César, la dignidad y la nobleza en Cornelia, el honor debido a los padres, la constancia, el valor, el arrojo en Sesto. Lo que desde luego no estaba en la mente ni de Bussani, que escribió el libreto original en la Venecia del XVII, ni de Haym ni de Haendel, que lo retocaron en los años 20 del siglo siguiente, es esa idea peregrina del choque de culturas con la que se ha pretendido vender el concepto sobre el que pivota esta propuesta. Por supuesto que uno es muy libre de tomar aquellas convenciones barrocas que interesan para hacer su discurso y desechar las que no convienen, y que todos aquellos valores que pretendían defender los creadores originales pueden ser mirados con distancia, ironía e incluso desdén, pero es obvio que ello afecta a la coherencia en que se asienta el mismo discurso. Por supuesto que uno puede ver en los romanos a las fuerzas imperialistas de cualquier época (nada más obvio, en Roma estaba a punto de proclamarse el Imperio que poco después llevaría a cabo la auténtica invasión de Egipto), presentar a su máxima autoridad como un histrión encoñado, burlarse del orgullo y el dolor de una primera dama y ridiculizar las ínfulas vengativas de sus fuerzas vivas (parece evidente el sesgo político de tal lectura, algo muy respetable, desde luego), pero hay cosas que no terminan de encajar.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Por ejemplo, uno puede ver un choque de culturas donde le parezca (una sueca haciendo topless en Benidorm puede ser un choque de culturas; si muchos entienden la victoria de Obama como una revolución por qué no se iban a interpretar así las vacaciones de una rubia del norte en una playa levantina), pero hay que aclarar que para el siglo I a.C., las clases dirigentes egipicas no tenían nada que ver con las de la época de Ramsés II o de Akenathon, ya que estaban absolutamente helenizadas (los Tolomeos eran una dinastía griega); hay que aclarar que los romanos, también helenizados, participaban en la política egipica al menos desde un siglo antes, y de hecho, Pompeyo era el albacea del testamento que hacía reyes a Tolomeo XIII y Cleopatra VII, y por ello justamente se dirigió a Egipto tras su derrota en Farsalia. Así que choque de culturas entre los reyes egipcios y los generales romanos hubo de haber más bien poco. Pero aceptémoslo. Vale, nos quieren hablar del choque entre culturas. El reponedor de la producción, Bjorn Jensen, decía en rueda de prensa antes del estreno en el Maestranza, que este había sido el punto de partida de Wernicke, al que no le importaban en absoluto las tramas sentimentales subyacentes en la obra. No se entiende entonces por qué le regala nada más empezar un aria de amor a Curio, el "Vieni, o cara" de Rinaldo. El único sentido de Curio en la obra es el de convertirse en uno de los pretendientes de la viuda Cornelia, y Haendel ni siquiera lo consideró suficientemente importante como para concederle el derecho a expresar sus sentimientos con un aria, y Wernicke le da dos. Curiosa forma de desdeñar las tramas sentimentales de la obra. El cocodrilo como mascota de Cleopatra es sin duda un hallazgo (al menos, desde el punto de vista visual), pero si la hondura de la reflexión de Wernicke a todo lo que alcanza es a presentar el cambio de las relaciones entre César y el cocodrilo (al principio huye de él porque lo siente como un extraño, y al final termina haciéndose su amigo y se lo lleva en el barco a Roma) como símbolo de que las culturas enfrentadas pueden entenderse entre sí, es que el mundo de las ideas está muy mal. Tampoco termino de entender demasiado bien que se presente a Tolomeo a la vez como un afeminado y como un seductor: aceptada la primera premisa, la del afeminamiento, resulta por completo incomprensible que se juegue la fidelidad de su principal general por el capricho de dominar a una romana; ¿por eso cambia sobre la marcha y lo presenta luego rodeado de mujeres de su harén que lo colman de caricias?, ¿y qué hacemos con la pluma del principio? Más allá de algunos detalles obvios (los cascos del ejército mussoliniano de los soldados romanos, por ejemplo), se me escapa si la diversidad del vestuario encierra alguna clave que aclare algo y creo entender que el grotesco rodar de la cabeza de Pompeyo durante toda la representación tiene que ver con una mirada irónica sobre el mundo de valores trascendentalistas que quiere presentar la ópera de Haendel (y la ópera seria barroca en general), pero tampoco estoy completamente seguro de ello, aunque me parece un detalle más bien chusco y de mal gusto (¿o será para que los cantantes tengan siempre las manos ocupadas en algo? Es bien sabido que una de las cosas más difíciles al trabajar con aquellos que no son exactamente actores es qué hacer con sus manos). Sin embargo, no me molesta el culo de Achilla (¿cuándo dejarán de ser polémicos los desnudos y los remedos de sexo en escena?), pues entiendo sin problemas la naturaleza de su atracción hacia Cornelia.

Giulio Cesare en el Maestranza (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Resumiendo, el arreglo musical de Wernicke, que condiciona absolutamente el desarrollo de la obra teatral, me parece por completo caprichoso e innecesario, pues el original es mucho más coherente y encierra en sí mismo todo el sentido dramático que conviene a la obra. Además, no me convencen las ideas que pretenden sostener la producción del director escénico, pues me parecen en general un compendio de obviedades, puerilidades y concesiones al discurso dominante de la political correctness. Sin embargo, ya he dicho que me gusta su concepción del espacio escénico, la forma que tiene de mover a los personajes por él, los detalles de sus interacciones, el colorido, la iluminación, me gustan incluso las pinceladas de humor (Nireno como traductor en el primer encuentro entre César y Cleopatra, los flashes de las fotos cuando se dan la mano César y Tolomeo, los cartelitos, los turistas del final, los personajes reptando, escondiéndose entre los restos del obelisco para no ser descubiertos por Cornelia, los gestos del cocodrilo mientras César y Cleopatra se abrazan en el suelo...), creo que en general están trabajados con habilidad y logran el propósito que buscan: la descarga del sentido dramático y trascendentalista, me gustan aunque apunten hacia una lectura de la obra que no comparto (como me gustan El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl o Los hermanos Karamazov de Dostoievski, por más que encuentre su sustento conceptual por completo aborrecible). Obviamente todo se encuadra dentro de un espectáculo para mí globalmente gozoso. Sin la música de Haendel, sin Spering y la OBS es muy posible que esta puesta en escena me habría resultado irritante, pero la verdad es que disfruté como un niño y las cuatro horas y cuarto se me fueron en un suspiro. Esta noche repito.