lunes, 22 de diciembre de 2008

Dionisíaca Navidad

La OBS en Santa Marina el 21 de diciembre de 2008 (© Belén Vargas / Diario de Sevilla)
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Concierto de Navidad de Cajasol. Solista: Monica Piccinini, soprano. Concertino-Directora: Monica Huggett. Programa: Concierto de Brandemburgo nº1 BWV 1046 en fa mayor de Johann Sebastian Bach; Oh, di Betlemme de Alessandro Scarlatti; In furore RV 626 de Antonio Vivaldi; Obertura TWV 55 F3 en fa mayor de Georg Philipp Telemann. Lugar: Iglesia de Santa Marina. Fecha: Domingo 21 de diciembre. Aforo: Lleno.

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DIONISÍACA NAVIDAD

La OBS planteó un original y muy coherente programa navideño, abierto y cerrado por obras escritas en la tonalidad de fa mayor, pastoral por excelencia (¡hasta Beethoven la eligió para su 6ª Sinfonía!). Pero el espíritu indómito de Monica Huggett no podía contentarse con la exposición beatífica y serena de una música tan cargada de referencias a la (imaginada) armonía de la naturaleza.

Su Brandemburgo resultó radicalmente expresivo, forzados, en ocasiones hasta el desequilibrio, los choques entre los vientos y las cuerdas, sin importarle demasiado que las trompas o su propio violín piccolo pudiesen sonar desafinados, con tal de destacar el contraste entre rusticidad y refinamiento que parece implícito en la pieza bachiana. Con Telemann fue la misma vitalidad, el mismo vigor, el mismo sentido dionisíaco, invitado de honor en esta celebración navideña, aunque con un control más depurado del fraseo hasta la brillante fanfarria final.

Monica Piccinini había colaborado ya en otras ocasiones con la OBS, pero hacía tiempo que no la veíamos por Sevilla. Su voz, ligera y elegante, de agudos fáciles y un hermosísimo registro central, resultó ideal para lograr la variedad de matices que requiere una cantata como la de Scarlatti, con tres arias escritas en un delicado tempo de Andante. Le faltó en cambio un punto de pujanza dramática a la fogosa primera aria del motete de Vivaldi, aunque el aria central fue un prodigio de dulzura y en el Aleluya final mostró una coloratura impecable.

Cuando, fuera de programa, Piccinini afrontó el "V’adoro pupille" del Giulio Cesare de Haendel, fue inevitable pensar que hace menos de un mes la OBS conseguía imponerse de forma incontestable en el Maestranza con esta ópera haendeliana. Tras aquello, después del triunfo en el gran templo de la música sevillana, las condiciones en que se celebran estos conciertos de Cajasol (¿para qué quieren su Centro Cultural?) resultan por completo inaceptables. La OBS no se merece tocar en un lugar sin los requerimientos profesionales mínimos, con un frío que obligó a algunos instrumentistas a salir a escena con bufanda al cuello o mitones en las manos. El público no merece colas desesperantes ni un espacio sin las mínimas condiciones acústicas ni de habitabilidad. Que se reúnan quienes tengan que reunirse y que lo solucionen, pero ya.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 22 de diciembre de 2008]