Mostrando entradas con la etiqueta vivaldi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vivaldi. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de marzo de 2010

Deslumbrante vitalidad

Enrico Onofri
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

XXVII Festival de Música Antigua de Sevilla. Solistas: Monica Piccinini, soprano; Carlos Mena, contratenor. Concertino-Director: Enrico Onofri. Programa: L'Italia, i suoi linguaggi: Concerto grosso en re mayor Op.6 nº1 de Arcangelo Corelli; Concierto nº3 en sol menor para cuerdas y continuo de Giovanni Battista Sammartini; Concierto en re mayor para violín, cuerdas y continuo RV 208 Il grosso Mogul de Antonio Vivaldi; Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi. Lugar: Iglesia de San Marcos. Fecha: 18 de marzo. Aforo: Lleno.

* * * * *

DESLUMBRANTE DEMOSTRACIÓN DE VITALIDAD ARTÍSTICA

La Orquesta Barroca de Sevilla vive los más brillantes momentos artísticos de su ya de por sí brillantísima trayectoria. Esto es, por supuesto, una apreciación personal, pero que comparten prácticamente todos aquellos a los que he podido consultar y que siguen el día a día de las peripecias del conjunto. Quería empezar haciendo esta declaración por si en las próximas semanas les llega el ruido inconfundible de su virtual demolición. Será una ignominia. Siendo imprescindibles y de altísimo nivel los proyectos del Maestranza y de la ROSS, el de la OBS es aún más competitivo dentro del ámbito en el que se desenvuelve. Comparen ustedes costos y beneficios, miren en qué se van sus impuestos y saquen sus conclusiones.

El categórico juicio con el que inicio esta reseña parece más fácil de defender después del prodigioso concierto de ayer en San Marcos. No contento con deslumbrar el domingo con una de las más portentosas actuaciones musicales que se recuerden en la ciudad, Enrico Onofri hizo vibrar al conjunto sevillano con un programa puramente italiano que fue desgranado con una pasión y una intensidad sólo comparables a la delicadeza de los contrastes, el refinamiento del fraseo y la variedad de recursos que el gran maestro italiano obtuvo del grupo.

Desde el primer Largo del Op.6 nº1 de Corelli, absolutamente embriagador, hasta el delirante Amén del Stabat Mater de Pergolesi, Onofri aplicó su concepto básico para este repertorio: dramatismo. Hay quien se queda en la superficie, atónito ante los contrastes de dinámica o tempi impulsados desde su violín, pero eso no es lo esencial: lo importante es cómo el fraseo, los acentos, los ataques, los matices de todo tipo están dirigidos a un único fin: transmitir en toda su pureza y su hondura una música de una luz, una sensualidad y una viveza arrasadoras. Piccinini y Mena se plegaron sin mácula a la idea.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 19 de marzo de 2010]

Wikio

viernes, 9 de octubre de 2009

Claroscuros barrocos

Chiaroscuro por La Ritirata en Arsis
CHIAROSCURO

La Ritirata
Director: Josetxu Obregón

Tamar Lalo, flauta
Enrike Solinís, guitarra, tiorba y archilaúd
Josetxu Obregón, violonchelo
Ángeles Rubio, violonchelo (en Vivaldi)


1. Francesco Mancini (1672-1737): Sonata para flauta y continuo en la menor
2. Domenico Gabrielli (1659-1690): Ricercare I para violonchelo solo
3. James Paisible (c.1656-1721): Sonata para flauta y continuo en re menor
4. Antonio Vivaldi (1678-1741): Sonata para violonchelo y continuo RV 43 en la meno
5. Jean Baptiste Loeillet de Gant (1688-c.1720): Sonata para flauta y continuo en sol mayor
6. Johann Sebastian Bach (1685-1750): Andante de la Sonata para violín BWV 1003
7. Georg Philipp Telemann (1681-1767): Sonata para flauta y continuo en do mayor
----------
ARSIS 4229 (Diverdi) [60'33'']
Grabación: Diciembre de 2008


El versátil violonchelista Josetxu Obregón (Bilbao, 1979) ofrece aquí con su conjunto barroco La Ritirata, esta vez en formación de trío (el tiorbista y guitarrista Enrike Solinís y la flautista Tamar Lalo se unen al director; la violonchelista Ángela Rubio colabora en una pieza), un abigarrado recorrido por el Barroco europeo, con obras de Mancini, D. Gabrielli, Paisible, Vivaldi, Loeillet, Bach y Telemann que suenan espléndidamente, con un muy eficaz equilibrio entre el tono afectuoso y el ágil tratamiento de la articulación y los contrastes.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 3 de octubre de 2009]


Loeillet: Sonata para flauta y continuo en sol mayor. [12'09''] La Ritirata. Obregón

sábado, 3 de octubre de 2009

Las cajas de HM

Las tradicionales cajas que Harmonia Mundi suele publicar todos los años con vistas a la bolsa navideña de esos degenerados que por las fiestas suelen todavía regalar discos, se han adelantado este año a octubre. La cosecha es esta temporada magnífica e incluye un arcón con 30 CDs dedicado a la Música Sacra y que trae obras completas (por ejemplo, el Oratorio de Navidad de Jacobs, el Mesías de Chrstie, las Vespro de 1610 de Herreweghe o el Requiem de Mozart también herreweghiano). Se ofrece igualmente la integral de sonatas beethovenianas de Paul Lewis (tengo un par de volúmenes y la opción no me parece referencial pero sí de interés), el Debussy de Alain Planès, que no conozco en absoluto, una recopilación con los dos oratorios (Elias y Paulus) y El sueño de una noche de verano de Mendelssohn en las muy recomendables versiones de Herreweghe y otras dos recopilaciones de cinco discos cada una, ambas excepcionales: una dedicada a Paul O'Dette, que incluye trabajos sobre Kapsberger, The Lord Herbert of Cherbury's Lute Book, Dowland, Molinaro y Bach; otra a Andrew Manze, con sus extraordinarias Sonatas Op.5 de Corelli junto a Egarr (completas), sus Sonatas de Rebel (también con Egarr y Jaap ter Linden), el disco de Conciertos de Vivaldi (para el rey de Polonia) que grabó con la Academy of Ancient Music y el de Conciertos de Mozart que hizo con The English Concert. Como siempre, el precio es muy interesante, aunque el problema de estas recopilaciones es, ya se sabe, el material que ya se tiene, lo que corta mucho a la hora de decidirse. Por eso estas cajas tan monas resultan especialmente recomendables para ofrecer como obsequio a alguien que se inicie en el noble arte de la discofagia melomaníaca.



Sacred Music
Sonatas de piano de Beethoven (integral) por Paul Lewis
Obras para piano de Debussy por Alain Planès
Elias, Paulus y El sueño de una noche de verano de Mendelssohn por Philipe Herreweghe
El Arte del laúd (Paul O'Dette)
El arte del violín (Andrew Manze)

jueves, 24 de septiembre de 2009

Exuberante lujuria sonora

Tercer volumen de conciertos para violín en la Edición Vivaldi de Naïve
VIVALDI - CONCERTI PER VIOLINO III 'IL BALLO'

Duilio M. Galfetti, violín
I Barocchisti
Director: Diego Fasolis

Marco Bianchi, Daniela Beltraminelli, Fiorenza De Donatis, Svetlana Fomina, Luca Giardini, Carlo Lazzaroni, Fabio Ravasi, Andrea Rognoni, Alberto Stevanin y Monika Toth, violines
Giovanni De Rosa y Stefano Marcocchi, violas
Marco Testori, violonchelo
Vanni Moretto, violone
Giangiacomo Pinardi, laúd
Francesco Cera, clave


Antonio Vivaldi (1678-1741):

1. Concierto para violín, cuerdas y continuo en la mayor RV 352
2. Concierto para violín, cuerdas y continuo en sol mayor RV 307
3. Concierto para violín, cuerdas y continuo en mi mayor RV 268
4. Concierto para violín, cuerdas y continuo en sol menor RV 333
5. Concierto para violín, cuerdas y continuo en re mayor RV 210
6. Concierto para violín, cuerdas y continuo en sol mayor RV 312
7. Concierto para violín, cuerdas y continuo en la mayor RV 350
----------
NAÏVE OP 30474 (Diverdi) [70'07'']
Grabación: Noviembre de 2007 (RV 333, 307, 268 y 352) y Enero de 2008


El tercer disco que la soberbia Edición Vivaldi de Naïve dedica a los Conciertos para violín lleva el título genérico de Il ballo e incluye siete obras muy infrecuentes: el RV 210 pertenece a la conocidísima Op.8 (la de Las cuatro estaciones), pero aquí se graba en una versión manuscrita, el RV 312, iniciado como obra para el flautín, permanecía inédito discográficamente en su versión violinística, igual que RV 268, 307 y 333, mientras que RV 350 y 352 han sido muy poco frecuentados. Galfetti y Fasolis destacan el lado más sensual y exuberante de una música luminosa como pocas.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 19 de septiembre de 2009]


Vivaldi: Concierto para violín en la mayor RV 352 (Allegro molto - Largo - Allegro) [6'39''] Duilio M. Galfetti. I Barocchisti. Fasolis

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Bernardini de ayer y de hoy

Conciertos de oboe en la Edición Vivaldi de Naïve por ALfredo Bernardini
VIVALDI - CONCERTI PER OBOE

Alfredo Bernardini, oboe
Zefiro
Director: Alfredo Bernardini

Riccardo Minasi e Isabella Bison, violines
Teresa Ceccato, viola
marco Ceccato, violonchelo
Paolo Zuccheri, contrabajo
Luca Gugliemi, clave y órgano
Evangelina Mascardi, tiorba
[RV 447, 451, 457 y 450]

Manfredo Kraemer y Pablo Valetti, violines
Judith Foldes, viola
Balázs Máté, violonchelo
Lorenz Duftschmid, violone
Pierre Hantaï, clave y órgano
Rolf Lislevand, tiorba y guitara barroca
[RV 455, 463 y 453]


Antonio Vivadli (1678-1741):

1. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en do mayor RV 447
2. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en fa mayor RV 455
3. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en do mayor RV 451
4. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en la menor RV 463
5. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en fa mayor RV 457
6. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en re mayor RV 453
7. Concierto para oboe, cuerdas y continuo en do mayor RV 450
----------
NAÏVE OP 30478 (Diverdi) [71'45'']
Grabación: 1994 (RV 455, 463, 453) y Abril de 2008


Este disco reúne grabaciones de Conciertos para oboe de Vivaldi realizadas por Alfredo Bernardini y su grupo Zefiro con catorce años de diferencia entre las más antiguas (RV 455, 453 y 463) y las modernas (RV 447, 450, 451 y 457). El aire general de las interpretaciones es parecido: Zefiro toca con voz por parte y un tipo de articulación y de contrastes similar, aunque en las piezas grabadas recientemente parece haberse hecho especial hincapié en el refinamiento del fraseo y en la flexibilidad del continuo. Como solista, Bernardini es un prodigio de virtuosismo y delicadeza.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 19 de septiembre de 2009]


Vivaldi: Concierto para oboe en fa mayor RV 455 (Allegro - Largo - Allegro). [8'43''] Alfredo Bernardini. Zefiro

martes, 22 de septiembre de 2009

Retórica y drama en el Vivaldi sacro

Gloria de Vivaldi por Alessandrini
VIVALDI - GLORIA

Sara Mingardo, contralto
Concerto Italiano
Director: Rinaldo Alessandrini

Antonio Vivaldi (1678-1741)

1. Ostro picta, armata spina RV 642
2. Gloria RV 589
3. Gloria RV 588 (introducido por Jubilate o ameni Chori RV 639)
----------
NAÏVE OP 30485 (Diverdi) [67'01'']
Grabación: Marzo de 2009


Si en el terreno de la música instrumental y de la ópera, Vivaldi asumió sin conflicto aparente las convenciones de su tiempo –enriqueciéndolas desde luego con su desbordante creatividad–, su legado como compositor religioso resulta más difícil de reducir a esquemas estereotipados. La libertad formal que domina en las composiciones sacras del veneciano no se contradice en cualquier caso con el recurso habitual a fórmulas retóricas ampliamente experimentadas en las escenas. Así, de sus dos versiones del Gloria, si en el RV 588 hay notorias reminiscencias del antiguo estilo polifónico, el RV 589 parece dominado de principio a fin por un tono teatral que afecta incluso a la escenografía sonora, que opone en muchos pasajes un solista al coro.

En esta nueva grabación de las dos obras, Alessandrini ha escogido un contingente bastante amplio (trece voces, diecinueve instrumentistas) y ha invitado como solista a la gran Sara Mingardo para ofrecer versiones que se escoran claramente del lado dramático: la brillantez exultante de los coros iniciales contrasta así con el patetismo de números como el "Domine Deus Agnus Dei" de RV 589 o la solemnidad un punto hierática del "Gratias agimus tibi" de RV 588, obra que se presenta con su introducción normativa (el motete Jubilate o ameni Chori RV 639 para voz de alto). En ausencia de una pieza similar para el RV 589, Alessandrini lo introduce con el motete Ostro picta, armata spina RV 642, para soprano, aquí Monica Piccinini.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 19 de septiembre de 2009]


Vivaldi: "Domine Deus Agnus Dei" del Gloria RV 589. [4'39''] Sara Mingardo. Concerto Italiano. Rinaldo Alessandrini

lunes, 21 de septiembre de 2009

Apuestas arriesgadas

Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola y Midori Seiler
Anda la industria fonográfica enfangada en una lucha por la supervivencia que a muchos les está haciendo perder el norte (comercial y, en algunos casos, hasta ético), pero está sirviendo a otros como estímulo de la creatividad y de la imaginación. Harmonia Mundi, siempre tan contenida en sus publicaciones en formato DVD, hace ahora una oferta singular: la grabación de un proyecto nacido de la colaboración entre Radialsystem V, un moderno centro de arte inaugurado en Berlín en 2006, y la Akademie für Alte Musik de la capital alemana.

La apuesta consistió en reunir una de las obras más populares de todo el repertorio, los cuatro conciertos para violín de Vivaldi conocidos como Las cuatro estaciones, con Los elementos, suite de danzas de Jean-Féry Rebel, y ofrecer ambas partituras en forma de Concierto coreográfico, para lo cual asociaron al proyecto al bailarín español Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola (Legazpi, 1966), miembro de la compañía Sasha Waltz, que se formó como músico antes de dedicarse profesionalmente a la danza.

Aunque puede que sea vista con normalidad en Alemania, donde el mundo de la ópera está dominado por directores de escena que han hecho de la abstracción conceptual su particular campo de experimentación estética, la propuesta no deja de ser arriesgada, pues Díaz plantea el espectáculo desde una perspectiva puramente contemporánea, tratando de atrapar el espíritu de músicas publicadas hace casi 300 años mediante un lenguaje corporal que sólo se entiende desde el más estricto presente.

Jean-Féry Rebel
El espectáculo se desarrolla en cualquier caso en dos partes claramente diferenciadas: en la primera, con Los elementos de Rebel, el conjunto orquestal se limita a poner el fondo sonoro a las evoluciones del bailarín vasco, pura abstracción rítmica y física; en la segunda, Las cuatro estaciones de Vivaldi reciben un tratamiento de un carácter mucho más concreto y descriptivo, un punto naïf incluso, con los instrumentistas participando directamente en una puesta en escena repleta de una simbología asociada a las estaciones (brotes verdes primaverales, el sol del estío, manzanas maduras y hojas marchitas del otoño, nieve y viento invernales...) que hace que, visualmente, el resultado sea plausible aunque extraño e irregular, con momentos abstrusos, otros que rozan el ridículo, inteligentes puntas de humor y efectos de notable atractivo plástico. Musicalmente, el conjunto germano y Midori Seiler como solista muestran su extrema competencia, tocando en situaciones francamente comprometidas (tirados por el suelo, trotando por la escena, subidos a una escalera de mano, a hombros del coreógrafo, bajo una sábana...) y ofreciendo versiones afiladas y algo rectilíneas de una música que ha sido grabada infinidad de veces, aunque nunca en una producción tan audaz y polémica.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 19 de septiembre de 2009]


Un concierto coreográfico en Harmonia Mundi
4 ELEMENTS - 4 SEASONS

1. Jean-Féry Rebel (1666-1747): Les Eléments
2. Antonio Vivaldi (1678-1741): Las cuatro estaciones

BONUS:
3. Presentación por Folkert Uhde, productor de Radialsystem V
4. Vivaldi: Sonetos leídos por Folkert Uhde
5. Conversación entre Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola y Midori Seiler

Midori Seiler, violín (Vivaldi)
Akademie für Alte Musik Berlin (Clemens-Maria Nuszbaumer, concertino en Vivaldi; Georg Kallweit, concertino en Rebel)

Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola, realización, coreografía y danza
Ilka Seifert, dirección de producción y dramaturgia
Jörg Bittner, iluminación
Jens-Uwe Behrend, accesorios

Brigitte Kramey y Jörg Jeshel, realización de vídeo
Stéphan Talneau, montaje

Subtítulos en inglés, francés y alemán
----------
DVD HARMONIA MUNDI HMD 9909026 [c. 78']
Grabación: Noviembre de 2008




domingo, 13 de septiembre de 2009

Elogio de lo heterogéneo

Gonley, Dunham y Tsutsumi tocando un Trío de Beethoven
FESTIVAL TURINA

2º Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Matinée. Programa e intérpretes: Concierto para fagot en si bemol mayor Wq.171 de C. P. E. Bach (Javier Aragó, fagot; Orquesta de Cámara del Festival); Dúo para violín y viola en si bemol mayor KV 424 de Mozart (Esther Hoppe, violín; William Coleman, viola); Bunraku de Mayuzumi (Tsuyoshi Tsutsumi, violonchelo); Trío de cuerda en re mayor Op.9 nº2 de Beethoven (Stephanie Gonley, violín; James Dunham, viola; T. Tsutsumi, violonchelo); Concerto grosso en re menor Op.3 nº11 RV 565 de Vivaldi (Orquesta de Cámara del Festival). Lugar: Monasterio de la Cartuja. Fecha: Sábado 12 de septiembre. Aforo: Dos tercios de entrada.

* * *

ELOGIO DE LO HETEROGÉNEO

La Matinée del Festival Turina sirvió para la presentación de la Orquesta de los alumnos de cuerda de las clases magistrales del certamen, que mostraron estar muy bien escogidos, pues el conjunto sonó francamente bien en dos obras no precisamente fáciles, que además se atrevieron a tocar sin director. Pese a algunos pequeños desajustes con el solista, un Aragó que lució un preciso virtuosismo, el acompañamiento del Concierto de Emanuel Bach resultó espléndido por la homogeneidad del sonido y el equilibrio entre las partes. En Vivaldi, el grupo destacó por la vitalidad y el brío de los movimientos rápidos, aunque los secretos del estilo barroco no quedaron del todo atrapados por algunos detalles, como la insuficiente articulación de las frases, sobre todo en los movimientos lentos, con finales demasiado estirados, propios de interpretaciones de hace varias décadas.

El recital sirvió para profundizar en otro de los encantos de este festival: la heterogeneidad de la programación, que permite disfrutar en cada sesión de formaciones camerísticas y estilos muy diversos. El núcleo de la propuesta salió en cualquier caso del mundo del Clasicismo vienés, con un Dúo de Mozart ofrecido en una interpretación extraordinaria, pues Esther Hoppe lo condujo con un sonido de un lirismo, una gracilidad y una elegancia excepcionales; y un Trío de Beethoven de perfiles claros y apolíneo tratamiento de contrastes, que si resultó acaso demasiado serio en el Minueto, lució con gracia su luminoso tono haydniano en el Rondó final. Muy interesante la participación solista de Tsuyoshi Tsutsumi, que tocó una obra del compositor japonés fallecido en 1997 Toshiro Mayuzumi, donde brilló tanto por su técnica de arco como por la del pizzicato, y complementó, fuera de programa, con unas más estilizadas que rústicas bourrées de la Suite nº3 de Bach.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 13 de junio de 2009]

domingo, 6 de septiembre de 2009

Roberta y el fetichismo

Roberta Invernizzi
Hay buenas razones para pensar que no sólo el CD musical, sino el concepto mismo del disco como soporte físico para la música está en fase terminal. La aparición de tecnologías que facilitan y abaratan considerablemente la producción, acumulación e intercambio libre de registros sonoros y los cambios de hábitos en el consumo derivados de todo esto así parecen certificarlo. Para mí es una pésima noticia, profesional y personalmente. Profesionalmente, porque buena parte de mi actividad se desarrolla en torno a la producción discográfica (este blog obviamente lo confirma). Personalmente, porque soy un discófilo empedernido. Más aún, creo que mi relación con el objeto CD (y subrayo con toda la intención el término 'objeto') tiene rasgos de naturaleza fetichista.

Amo los discos (sí, el plástico, el papel, el cartón, los dibujitos, las fotos, la serigrafía, los diseños, la composición de los textos...), no diría que independientemente de su contenido sonoro, pero sí en estrechísima relación con él. Si no copio cedés es principalmente por esto. Tengo algunas copias hechas de forma primorosa por un amigo (que se entretenía no sólo en pasarme el contenido sonoro del disco, sino en reproducir de manera minuciosa y artesanal la parte material del producto) y alguna otra que fue realizada por necesidades de trabajo (aunque éstas termino siempre regalándolas o tirándolas directamente a la basura).

Por la misma razón, no me bajo música por Internet (salvo contadísimas excepciones, que incluyen algunas canciones pop que llevo en el coche y en el teléfono y alguna cosa muy concreta que he necesitado por cuestiones de trabajo). Como oyente, no me interesa en absoluto el formato mp3, aunque, por razones de comodidad, lo utilice para colgar música en el blog y para oír en el coche o mientras hago deporte. No es que tenga un equipo de sonido de altísima gama, porque no me lo puedo permitir y tampoco dispongo de espacio suficiente para disfrutar de él, pero sí un equipo de alta fidelidad mínimamente decente. Soy incapaz de entender cómo puede haber aficionados que se autocalifican de grandes melómanos escuchando música en un ordenador. En mi opinión las audiciones ratoneras a través del PC suponen una de las dos grandes pérdidas del cambio de costumbres vinculado al avance tecnológico (y que haya aficionados a la clásica que lo practiquen de forma habitual me llena de pasmo). La segunda es la desaparición casi total de los puntos de distribución minorista, esos que mantenían colecciones de fondo que uno no se cansaba de recorrer semana tras semana aunque las conociera al detalle.

Algunos amigos me dicen que si pienso así es porque los discos me los regalan. Obviamente, no es cierto que me los regalen (y si muchos de ustedes supieran lo que se paga, incluso en los medios más generosos, por la reseña de un disco no podrían dejar de pensar igual que yo; es más, a algún conocido especialmente insistente le propuse una vez cambiar mensualmente el 30% de su nómina por los discos que me regalan... y calló); tampoco es cierto que mi forma de actuar variara mucho en el caso de que mi dedicación profesional fuera otra. Tendría desde luego menos discos de los que tengo ahora, seguramente el porcentaje de copias sería algo mayor (en cualquier caso, no creo que fuera muy superior, pues dudo mucho de que las conservara) y mi casa no se habría convertido aún en escenario de duros combates darvinianos por la supervivencia (la batalla de la adaptación al medio la van perdiendo los libros, qué le vamos a hacer), pero nada más.

Con contadísimas excepciones, el disco hace años que dejó de ser negocio para los músicos (y me refiero siempre al sector clásico); ya está empezando a dejar de serlo para los productores y los distribuidores, es decir, para la industria, y eso lo condena sin remedio. Paradójicamente, vivimos un momento excepcional en la producción fonográfica, pues el espacio que han ido dejando las grandes multinacionales ha sido ocupado por sellos pequeños, mucho más flexibles y audaces, que han multiplicado no sólo el volumen de la producción, sino en muchos casos, la calidad, reforzando y ampliando los márgenes del repertorio. Sinceramente, no estoy seguro de que esta situación pueda sostenerse mucho tiempo. La comodidad y el abaratamiento de costes que supone la distribución online (legal o ilegal, para el fondo del asunto es poco relevante) acabará imponiéndose de forma irremediable. Nada más lejos de mi intención que hacer de la más que previsible desaparición del CD musical un drama. Es lo que hay, y no cabe el rasgado de vestiduras por ello. El CD subsistirá seguramente como objeto de culto o de lujo y será utilizado básicamente de forma promocional, que es el principal atributo que tiene ya hoy para la inmensa mayoría de los músicos clásicos del mundo.

Mientras eso llega, cabe certificar que la relación de la industria con los artistas, por un lado, y con los consumidores, por otro, ha cambiado de manera radical en las dos últimas décadas. Hasta hace poco, las grandes corporaciones imponían de forma incontrovertible sus criterios, seleccionaban a los artistas y los repertorios que podían escucharse, y el resto no tenía más remedio que callar y aguantarse, cuando no patalear en vano. Hoy, cuando una grabación tiene un coste asumible casi por cualquier músico que comienza y su copia y distribución no necesita de intermediarios ni de grandes inversiones, los productores se mesan los cabellos y reclaman medidas policiales para controlar el flujo natural de las relaciones humanas en un medio que no terminan de entender (o que entienden demasiado bien, pero no aceptan). Los artistas más famosos ya no ganan fortunas con los discos, cierto, pero ahora grabar un disco está al alcance de cualquiera, por lo que no creo que la profesión salga perdiendo, como algunos quieren hacernos ver; los consumidores tienen por su parte acceso en condiciones aceptables de calidad y precio a un repertorio inimaginable hace sólo unos años, por lo que incluso se sienten con la fuerza de elevar peticiones en abstracto, como la de este grupo de aficionados que reclama a la industria del disco la grabación de un cedé por parte de un intérprete concreto, la soprano italiana Roberta Invernizzi, de un repertorio concreto (arias alternas de Vivaldi y Haendel que se especifican en la petición). Está claro que en asunto de discos, no soy yo el único fetichista vivo...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tríos para cuatro

Le Petit Comité Ensemble (de izq. a der., Axel, Martín, Rodríguez Rossi y Casal)

LE PETIT COMITÉ ENSEMBLE


Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes:
Leonardo Rodríguez Rossi y Bruno Axel, violines; Guillermo Martín, violonchelo; Alejandro Casal, clave. Programa: Obras de Haendel, Corelli, Telemann y Vivaldi. Fecha: Jueves, 3 de septiembre. Lugar: Jardines del Alcázar. Aforo: Casi lleno.

* * *

TRÍOS PARA CUATRO

En torno a la figura de Haendel y a la sonata en trío, uno de los géneros por excelencia del universo barroco, se presentó un conjunto formado por tres bien conocidos intérpretes sevillanos de música antigua (habituales de la Orquesta Barroca de Sevilla) a los que se ha unido el granadino Bruno Axel, presente ya en el ciclo en un recital en trío con música de Haydn, Turina y Piazzolla.

Más tríos en este caso, pese al número de los solistas, pues conviene recordar que los géneros camerísticos se designan por el número de partes musicales y no por el de intérpretes. En este caso, fueron dos violines y bajo continuo (aquí, un clave y un cello, una de sus formaciones más recurrentes), que constituyeron una de las asociaciones instrumentales más empleadas por los compositores de la primera mitad del siglo XVIII. El éxito de esta textura musical se debió sin duda a que las dos voces superiores permitían el uso frecuente de la imitación, mientras que el sostén del continuo facilitaba el empleo de ostinatos sobre los que los solistas podían hacer variaciones y con frecuencia improvisaciones.

Formación de circunstancias, Le Petit Comité Ensemble se beneficia de la maestría de Leonardo Rodríguez Rossi, un violinista argentino asentado en Sevilla desde hace más de una década y que demuestra con el violín barroco un sonido finísimo, una musicalidad natural, un sentido interior del tempo y el ritmo musicales y un gusto en la ornamentación que deslumbran y prácticamente no tiene parangón en la ciudad. A su lado, Bruno Axel, de sonido más áspero, mostró que en el mundo del Barroco aún tiene un importante margen de mejora, sobre todo en los pasajes de mayor agilidad, en el empleo del vibrato como recurso meramente ornamental y, en general, en la realización de los adornos.

Si Corelli resultó algo apelmazado y poco suelto, el grupo hizo un Haendel magnífico, limpio, clarísimo y con una contrastada paleta de colores, dinámicas y tempi. Un desperdicio el Vivaldi final, donde hubo más problemas de coordinación y desajustes; si además hay que cortar la Follia en tres partes para pasar páginas y coger las partituras con pinzas, mejor habría sido obviarla.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 5 de septiembre de 2009]

lunes, 10 de agosto de 2009

Lamentos y plegarias

Il Giardino Armonico
Aunque la tradición de los lamentos musicales se remonta en el tiempo al menos hasta el planctus latino, con las posibilidades retóricas que les ofrecía la monodia acompañada, los compositores del primer barroco italiano iban a dar forma a un estilo muy concreto de lamento, que, a partir del muy célebre escrito por Monteverdi para su segunda ópera, Ariadna (1608), iba a hacerse habitual en todo tipo de composiciones escénicas, especialmente en la Venecia de mediados de siglo. El lamento operístico se construía casi siempre sobre un basso ostinato de un tetracordo descendente, del que se aprovechaban sus posibilidades disonantes y cromáticas para enfatizar el sentido doliente de los textos.

Muy pronto, el género, estrechamente ligado a la música teatral, dio el salto a las composiciones sacras, lo que fue bien recibido por los impulsores de la Contrarreforma católica, que si rechazaban el ornamento arbitrario, apreciaron las posibilidades didácticas que les ofrecía la claridad de la monodia asociada a la retórica barroca. Este nuevo disco de Il Giardino Armonico se dirige hacia este terreno en el que el lamento se funde con la plegaria, como se hace evidente desde el título de Il Pianto di Maria, una larga cantata en nueve números que durante mucho tiempo fue atribuida a Haendel hasta que se descubrió original de Giovanni Battista Ferrandini (c.1710-1791), quien debió de escribirla en los años 30 del siglo XVIII.

Bernarda Fink (© Marco Borgrevve)
© Marco Borgrevve

Para entonces, el modelo de lamento había quedado bien fijado por los músicos venecianos de la centuria anterior (Ferrandini había nacido en la Serenísima). El Lamento de Ariadna de Monteverdi, hito germinativo de todo el género, alcanzó tal popularidad en su tiempo que el compositor lo usó dos veces más: como madrigal a 5 voces, que incluyó en su Libro VI (1614), y vuelto a lo espiritual, con un texto latino (Iam moriar, mi Fili), que publicó en la Selva Morale e Spirituale (1640/41) con el título de Pianto della Madonna. La parte vocal del CD, que interpreta de forma por completo arrebatadora la soberbia mezzo argentina Bernarda Fink, se completa con un aria ("Sento già mancar la vita") de un oratorio de Francesco Conti (c.1681-1732), Il martirio di San Lorenzo, singular por el empleo de un chalumeau, un híbrido entre la flauta dulce y los instrumentos de lengüeta.

El programa vocal queda admirablemente contextualizado con una serie de piezas instrumentales que comparten con él bien el uso de determinados recursos musicales, como el basso ostinato (Passacaglio de Marini) o los principios arcaicos típicos del madrigal (Concierto madrigalesco de Vivaldi), bien su pathos expresivo (Sonata y Sinfonía al Santo Sepolcro de Vivaldi, Sonata en do menor de Pisendel), lo que sugiere su uso en los templos. El conjunto milanés vuelve a mostrar que se encuentra a la vanguardia de la música barroca en nuestro tiempo, con interpretaciones de extrema originalidad, llenas de detalles y de una intensidad y una carnosidad conmovedoras.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 8 de agosto de 2009]


Il pianto di Maria. Bernarda Fink con Il Giardino Armonico en L'Oiseau-Lyre
IL PIANTO DI MARIA - THE VIRGIN'S LAMENT

Bernarda Fink, mezzosoprano
Il Giardino Armonico
Director: Giovanni Antonini

1. Antonio Vivaldi (1678-1741): Sonata en mi bemol mayor para cuerdas y bajo continuo RV 130 Al Santo Sepolcro
2. Giovanni Battista Ferrandini (c.1710-1791): Il Pianto di Maria
3. Biaggio Marini (1594-1663): Passacaglio para cuerdas y bajo continuo
4. Claudio Monteverdi (1567-1643): Pianto della Madonna (sopra il Lamento d'Arianna) [Selva Morale e Spirituale, 1640/41]

Antonio Vivaldi:
5. Concierto en re menor para cuerdas RV 129 Madrigalesco
6. Sinfonía en si menor para cuerdas RV 169 Al Santo Sepolcro

7. Francesco Bartolomeo Conti (1681/2-1732): "Sento già mancar la vita" de Il martirio di San Lorenzo
8. Johann Georg Pisendel (1687-1755): Sonata en do menor para dos oboes, cuerdas y bajo continuo
----------
L'OISEAU-LYRE 478 1466 (
Universal) [60'54'']
Grabación: Septiembre de 2008

Conti: "Sento già mancar la vita" de Il martirio di San Lorenzo. [5'59''] Bernarda Fink. Il Giardino Armonico

Sento già mancar la vita
fra le ingiurie dell'ardor;
tutto esangue il corpo langue,
la morte a me gradita
altra vita addita al cor.


sábado, 25 de julio de 2009

Estaciones y elementos

Harmonia Mundi anuncia para Septiembre un DVD que parece que tiene la pretensión de no dejar indiferente a nadie. Midori Seiler y la Akademie für Alte Musik de Berlín han grabado las Cuatro estaciones de Vivaldi y Los elementos de Jean-Féry Rebel en una versión dramatizada coreográficamente que, no me cabe la menor duda, va a provocar más de una reacción espasmódica.



lunes, 15 de junio de 2009

Onofri hace vibrar a los barrocos

Enrico Onofri
ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA

Cierre de Temporada del Ciclo Cajasol. Solistas: Molly Marsh, oboe; Enrico Onofri, violín. Director: Enrico Onofri. Programa: Obras de Castello, Legrenzi, Albinoni, Vivaldi y Geminiani. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Domingo 14 de junio. Aforo: Lleno.

* * * * *

EL MAGO ONOFRI HACE VIBRAR A LOS BARROCOS

Vino a los pueblos de Sevilla hará sus buenos quince años en el fugaz pero soberbio Ciclo de la Diputación, y luego estuvo en la capital, precisamente en la misma sala que ayer, siempre junto a Il Giardino Armonico, el célebre conjunto milanés que actualmente reside en Valladolid. Pues bien, Enrico Onofri, porque de él lógicamente hablo, ha vuelto, en esta ocasión para dirigir a la OBS y convertir su concierto de cierre de temporada en un acontecimiento que si no tiene efecto en el futuro de la orquesta será sólo por la desidia o la incompetencia de nuestros gestores culturales.

Onofri es, sin más, uno de los más grandes violinistas barrocos de nuestro tiempo, y a sus virtudes como solista (sonido carnoso, lleno, elocuente, arrebatadoramente lírico, torrencialmente dramático, elegante, preciso, imaginativo y delicadísimo en la ornamentación...) unió anoche su capacidad como director para moldear el sonido de un conjunto de la experiencia contrastada de la Barroca de Sevilla, a la que hizo sonar con una profundidad y una robustez que no supuso merma alguna de finura, refinamiento o nitidez.

Trabajando muy especialmente sobre el fraseo, sobre la técnica de arco, sobre el gesto, el gran violinista italiano se presentó como un auténtico escultor del sonido, que matizó casi compás a compás, alternando tensión y distensión gracias a una planificación de dinámicas y tempi de una flexibilidad y una teatralidad fascinantes, como pudo comprobarse por ejemplo en el acompañamiento al movimiento lento del famoso Concierto de oboe Op.9 nº2 de Albinoni, absolutamente lleno de detalles y de claroscuros, o en La Follia de Geminiani, con un juego puramente dramático entre concertino y ripieno. Finísima Molly Marsh como solista de oboe, y aguantando el envite del maestro, que no es poco mérito, Pedro Gandía y Mercedes Ruiz en la obra de Geminiani. Experiencia a repetir.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 15 de junio de 2009]

viernes, 15 de mayo de 2009

Novedades vivaldianas

New Discoveries de Vivaldi por Sardelli en la Edición Vivaldi de Naïve
Antonio Vivaldi (1678-1741): NEW DISCOVERIES

Romina Basso, mezzosoprano
Federico Maria Sardelli, flauta dulce
Paolo Pollastri, oboe
Enrico Casazza, violín
Bettina Hoffmann, violonchelo
Modo Antiquo
Director: Federico Maria Sardelli

1. "Se lento ancore il fulmine" de Argippo RV 697
2. Concierto para dos violines, violonchelo, cuerdas y continuo en sol menor RV 578a
3. Sonata para flauta dulce y bajo continuo en sol mayor RV 806
4. Vos invito, barbarae faces RV 811
5. Sonata para violín y bajo continuo en re mayor RV 798
6. Concierto para oboe, violonchelo, cuerdas y continuo en sol menor RV 812
7. "Se fide quanto belle" RV 749.32 del pasticcio Turno Aricino
8. Sonata para violín y bajo continuo en re mayor RV 810
----------
NAÏVE (Vivaldi Edition) OP30480 (Diverdi) [68'41'']
Grabación: Mayo de 2008


Siguen apareciendo obras hasta ahora desconocidas de Vivaldi. Algunas de las que se incluyen en este disco figuraban en fuentes secundarias como anónimas, aunque las atribuciones parecen cosa segura, y en el folleto del disco vienen respaldadas por una autoridad como la de Michael Talbot. El Concierto RV578a es en realidad una variante del nº2 de L’Estro Armonico, según Talbot anterior a la versión publicada. Pero se incluye además un Concierto para oboe y violonchelo, catalogado ya como RV 812, y tres sonatas, una para flauta dulce y continuo (RV 806) y dos para violín y continuo (RV 798 y 810). Esto por lo que hace a las obras instrumentales. En cuanto a las vocales, destaca muy especialmente el motete Vos invito RV 811, hallado recientemente en la basílica de San Francisco de Asís. A su lado, un aria de la ópera Argippo RV 967, hoy perdida, y otra atribuida al músico en un pasticcio de la época.

Federico Maria Sardelli, gran defensor del compositor veneciano no sólo como director sino también como musicólogo (algunas de estas nuevas atribuciones han nacido de su iniciativa científica), entiende esta música desde la pasión y la fogosidad, brindando interpretaciones muy agudas e intensas, con contrastes y articulaciones muy marcados. No obstante, los pasajes de mayor lirismo resultan también suficientemente flexibles y expresivos. Como flautista, las prestaciones de Sardelli en la RV 806 son, aunque virtuosísticas, algo más discretas. El resto de solistas instrumentales cumple más que satisfactoriamente, con especial mención para el violinista Enrico Cassaza, que toca sus dos sonatas con delicada elegancia. La mezzo Romina Basso consigue una mezcla muy atractiva entre la oscuridad envolvente de su timbre, los sutiles pero muy expresivos cambios de color y los pasajes de agilidad, que resuelve con un florido y eficaz tratamiento de la ornamentación.

[Publicado en la revista Scherzo nº240 de abril de 2009]


Vivaldi: Vos invito, barbarae faces RV 811 [13'13''] Romina Basso. Modo Antiquo. Federico Maria Sardelli

Aria (Allegro assai)
Vos invito,
barbarae faces;
non tardate.
O fere crudeles,
venite veloces, fugate feroces,
ad pugnas, ad strages, ad arma, fideles.

Recitativo
Ergo impii tiranni
nihil pertimesco:
iam cor divino
incensus amore
exardescit in charitate Dei,
gaudent in me spiritus mei.

Aria (Largo)
Sunt delitiae, non dolores
vestrae poenae, o plagae amate.
Si cor meum lacerate
charitate sunt amores.

Presto
Alleluia.

miércoles, 1 de abril de 2009

Pasión mediterránea

Ensemble Zefiro
ENSEMBLE ZEFIRO

XXVI Festival de Música Antigua - Femàs’09. Componentes: Alfredo Bernardini y Paolo Grazzi, oboes; Josep Borràs, fagot; Paolo Zuccheri, violone; Luca Guglielmi, clave. Director: Alfredo Bernardini. Programa: Sonatas barrocas europeas (obras de Haendel, Josep y Joan Plà, Fasch, Vivaldi, Philidor, Marcello/Bach, Zelenka). Lugar: Hospital de la Caridad. Fecha: Martes 31 de marzo. Aforo: Casi lleno.

* * * *

LOS VIENTOS DE EUROPA CON LA PASIÓN DEL MEDITERRÁNEO

El año de su vigésimo aniversario, el Ensemble Zefiro ha debutado (¡por fin!) en el Festival de Música Antigua de Sevilla. Fundado por el oboísta Alfredo Bernardini y los hermanos gemelos Paolo y Alberto Grazzi, oboísta y fagotista respectivamente, el conjunto se orientó preferentemente desde el principio a la interpretación de música para viento del Barroco tardío.

A Sevilla vinieron en formación de quinteto (con Josep Borràs en lugar de Alberto Grazzi y un violone y un clave para el bajo continuo) ofreciendo un recorrido por diferentes escuelas europeas de la primera mitad del siglo XVIII, con dominio de las sonatas italianas (en trío y a 4), no necesariamente de compositores italianos, pero también una Suite francesa y, como coherente complemento, el famoso Concierto para oboe de Alessandro Marcello en la versión para teclado de Bach, que Luca Guglielmi tocó con exquisita delicadeza en el fraseo.

Zefiro es uno de esos conjuntos italianos que, como Il Giardino Armonico, Europa Galante o los Sonatori de la Gioiosa Marca, revolucionaron a principios de los 90 la interpretación del Barroco merced a un estilo anguloso, contrastado, colorista, ágil y teatral. Hoy, la extremosidad y violencia de los contrastes se ha moderado, pero la luz y la pasión mediterráneas siguen filtrándose en cada compás, como mostraron con una actuación en la que el dramatismo de los acentos y los ataques urgentes se mezcló con las líneas más sinuosas y sensuales. Superando un inicio (Haendel) algo frío y con algún pequeño desajuste, el conjunto se instaló pronto en un nivel de excelencia que estalló en un Vivaldi luminoso, intenso, brillantísimo, y culminó en un Zelenka de un equilibrio, una elegancia y una profundidad que dejó en segundo plano la soberbia lección de virtuosismo del trío de vientos.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 1 de abril de 2009]


lunes, 26 de enero de 2009

Vivaldi en la isla de los piratas

Jean Christophe Spinosi
Pese a su tardía dedicación al género operístico (Ottone in Villa, la primera ópera que se le conoce, se estrenó en Vicenza en 1713, cuando el músico tenía ya 35 años), Vivaldi participó en la composición y puesta en escena de no menos de 50 títulos líricos, entre obras completas, actos para piezas en colaboración con otros músicos y pasticcios, esto es, arreglos de títulos ya existentes o recompuestos a partir de números musicales previamente escritos. Muchas de esas óperas se han perdido total o parcialmente, pero las que han quedado forman un repertorio de gran variedad y belleza, por más que el mismísimo Michael Talbot, uno de los grandes especialistas en el músico, lo juzgara menos trascendente históricamente que su música instrumental. No obstante, las óperas de Vivaldi están en fase de recuperación, y la excepcional edición que al músico dedica el sello Naïve se está configurando como la más importante plataforma para darlas a conocer.

En ella se presenta ahora La fida ninfa, una de las obras más hermosas de cuantas Vivaldi compusiera para la escena y de la que no había todavía una grabación con instrumental y criterios de época. La obra es una pastoral con libreto de Francesco Scipione Maffei que se desarrolla en la isla de Naxos (tan operística siempre), aquí feudo del pirata Oralto, e incluye las típicas tramas sentimentales de la época, con querellas amorosas cruzadas, agniciones y reconocimiento final de los antiguos y fieles amantes, que huyen de la isla mientras, en una especie de epílogo, Eolo promete a Juno calmar la tempestad que ponía en peligro el regreso de los protagonistas a su patria.

La obra sirvió para inaugurar el 6 de enero de 1732 el Nuevo Teatro Filarmónico de Verona y supuso para Vivaldi un éxito considerable, que le permitió volver al teatro en los años siguientes con nuevos trabajos escénicos para estrenar. Aunque dramáticamente la obra es endeble, la inspiración musical de Vivaldi alcanza uno de los puntos más altos de toda su carrera en las tablas, brillando con una extraordinaria variedad de arias de toda forma y condición, además de algunos números instrumentales, dos dúos, un trío y un cuarteto.

Sandrine Piau
Con La fida ninfa, Jean-Christope Spinosi presenta su cuarto trabajo operístico en esta colección –después de Griselda, La verità in cimento y Orlando furioso–, puede que el mejor de todos, por la combinación de refinamiento en el fraseo y vigor rítmico, de lirismo y drama. Los ataques y la acentuación se atemperan, los tempi se estiran. Todo resulta fluido y teatral, elegante y magníficamente equilibrado entre la más delicada poesía y el estallido más violento. Ayuda sin duda un elenco excepcional, que cuenta con las voces de las sopranos Sandrine Piau y Verónica Cangemi, las contraltos Marie-Nicole Lemieux y Sara Mingardo, el contratenor Philippe Jaroussky, el tenor Topi Lehtipuu y los bajos Lorenzo Regazzo y Christian Senn.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 24 de enero de 2009]

La fida ninfa en la Edición Vivaldi de Naïve
Antonio Vivaldi (1678-1741): LA FIDA NINFA
Dramma per musica en tres actos con libreto de Francesco Scipione Maffei

Sandrine Piau, soprano (Licori)
Verónica Cangemi, soprano (Morasto)
Marie-Nicole Lemieux, contralto (Elpina)
Lorenzo Regazzo, bajo (Oralto)
Philippe Jaroussky, contratenor (Osmino)
Topi Lehtipuu, tenor (Narete)
Sara Mingardo, contralto (Juno)
Christian Senn, bajo-barítono (Eolo)
Ensemble Matheus
Director: Jean-Christophe Spinosi
----------
3 CD NAÏVE OP 30410 (Diverdi) [59'35'', 66'17'' y 63'53'']
Grabación: Mayo de 2008



Vivaldi: "Alma oppresa da sorte crudele" de La fida ninfa. [4'54''] Sandrine Piau. Ensemble Matheus. Jean-Christophe Spinosi.