sábado, 5 de septiembre de 2009

Tríos para cuatro

Le Petit Comité Ensemble (de izq. a der., Axel, Martín, Rodríguez Rossi y Casal)

LE PETIT COMITÉ ENSEMBLE


Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes:
Leonardo Rodríguez Rossi y Bruno Axel, violines; Guillermo Martín, violonchelo; Alejandro Casal, clave. Programa: Obras de Haendel, Corelli, Telemann y Vivaldi. Fecha: Jueves, 3 de septiembre. Lugar: Jardines del Alcázar. Aforo: Casi lleno.

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TRÍOS PARA CUATRO

En torno a la figura de Haendel y a la sonata en trío, uno de los géneros por excelencia del universo barroco, se presentó un conjunto formado por tres bien conocidos intérpretes sevillanos de música antigua (habituales de la Orquesta Barroca de Sevilla) a los que se ha unido el granadino Bruno Axel, presente ya en el ciclo en un recital en trío con música de Haydn, Turina y Piazzolla.

Más tríos en este caso, pese al número de los solistas, pues conviene recordar que los géneros camerísticos se designan por el número de partes musicales y no por el de intérpretes. En este caso, fueron dos violines y bajo continuo (aquí, un clave y un cello, una de sus formaciones más recurrentes), que constituyeron una de las asociaciones instrumentales más empleadas por los compositores de la primera mitad del siglo XVIII. El éxito de esta textura musical se debió sin duda a que las dos voces superiores permitían el uso frecuente de la imitación, mientras que el sostén del continuo facilitaba el empleo de ostinatos sobre los que los solistas podían hacer variaciones y con frecuencia improvisaciones.

Formación de circunstancias, Le Petit Comité Ensemble se beneficia de la maestría de Leonardo Rodríguez Rossi, un violinista argentino asentado en Sevilla desde hace más de una década y que demuestra con el violín barroco un sonido finísimo, una musicalidad natural, un sentido interior del tempo y el ritmo musicales y un gusto en la ornamentación que deslumbran y prácticamente no tiene parangón en la ciudad. A su lado, Bruno Axel, de sonido más áspero, mostró que en el mundo del Barroco aún tiene un importante margen de mejora, sobre todo en los pasajes de mayor agilidad, en el empleo del vibrato como recurso meramente ornamental y, en general, en la realización de los adornos.

Si Corelli resultó algo apelmazado y poco suelto, el grupo hizo un Haendel magnífico, limpio, clarísimo y con una contrastada paleta de colores, dinámicas y tempi. Un desperdicio el Vivaldi final, donde hubo más problemas de coordinación y desajustes; si además hay que cortar la Follia en tres partes para pasar páginas y coger las partituras con pinzas, mejor habría sido obviarla.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 5 de septiembre de 2009]