domingo, 13 de septiembre de 2009

Elogio de lo heterogéneo

Gonley, Dunham y Tsutsumi tocando un Trío de Beethoven
FESTIVAL TURINA

2º Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Matinée. Programa e intérpretes: Concierto para fagot en si bemol mayor Wq.171 de C. P. E. Bach (Javier Aragó, fagot; Orquesta de Cámara del Festival); Dúo para violín y viola en si bemol mayor KV 424 de Mozart (Esther Hoppe, violín; William Coleman, viola); Bunraku de Mayuzumi (Tsuyoshi Tsutsumi, violonchelo); Trío de cuerda en re mayor Op.9 nº2 de Beethoven (Stephanie Gonley, violín; James Dunham, viola; T. Tsutsumi, violonchelo); Concerto grosso en re menor Op.3 nº11 RV 565 de Vivaldi (Orquesta de Cámara del Festival). Lugar: Monasterio de la Cartuja. Fecha: Sábado 12 de septiembre. Aforo: Dos tercios de entrada.

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ELOGIO DE LO HETEROGÉNEO

La Matinée del Festival Turina sirvió para la presentación de la Orquesta de los alumnos de cuerda de las clases magistrales del certamen, que mostraron estar muy bien escogidos, pues el conjunto sonó francamente bien en dos obras no precisamente fáciles, que además se atrevieron a tocar sin director. Pese a algunos pequeños desajustes con el solista, un Aragó que lució un preciso virtuosismo, el acompañamiento del Concierto de Emanuel Bach resultó espléndido por la homogeneidad del sonido y el equilibrio entre las partes. En Vivaldi, el grupo destacó por la vitalidad y el brío de los movimientos rápidos, aunque los secretos del estilo barroco no quedaron del todo atrapados por algunos detalles, como la insuficiente articulación de las frases, sobre todo en los movimientos lentos, con finales demasiado estirados, propios de interpretaciones de hace varias décadas.

El recital sirvió para profundizar en otro de los encantos de este festival: la heterogeneidad de la programación, que permite disfrutar en cada sesión de formaciones camerísticas y estilos muy diversos. El núcleo de la propuesta salió en cualquier caso del mundo del Clasicismo vienés, con un Dúo de Mozart ofrecido en una interpretación extraordinaria, pues Esther Hoppe lo condujo con un sonido de un lirismo, una gracilidad y una elegancia excepcionales; y un Trío de Beethoven de perfiles claros y apolíneo tratamiento de contrastes, que si resultó acaso demasiado serio en el Minueto, lució con gracia su luminoso tono haydniano en el Rondó final. Muy interesante la participación solista de Tsuyoshi Tsutsumi, que tocó una obra del compositor japonés fallecido en 1997 Toshiro Mayuzumi, donde brilló tanto por su técnica de arco como por la del pizzicato, y complementó, fuera de programa, con unas más estilizadas que rústicas bourrées de la Suite nº3 de Bach.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 13 de junio de 2009]