domingo, 27 de septiembre de 2009

Discofagia haendeliana


Este mediodía he terminado de escribir un artículo que me pidió Scherzo para el dossier que la revista le va a dedicar a Haendel. Un "artículo disparatado" en opinión de una amiga, pues se trataba nada más y nada menos que de hacer un recorrido por la historia de la interpretación haendeliana a través del disco, y todo ello en apenas cinco folios. El encargo llegó en primavera y el límite de entrega era el 1 de octubre, así que no es que me haya faltado tiempo para pensarlo y redactarlo. En estos meses he tenido ocasión de escuchar cosas que había olvidado por completo y otras que no había oído jamás (y para eso, lo confieso, sí que he tirado de la red); también he tenido la suerte de que en estas semanas han ido llegando en cascada novedades y más novedades con música de Haendel, en ocasiones en interpretaciones que en mi opinión superan con mucho todo lo que se había hecho hasta ahora en determinados sectores del catálogo del músico. Así y todo mi perspectiva es necesariamente limitada: ¿cuántos miles de discos se han publicado con música de Haendel? No creo que nadie pueda ofrecer una cifra ni siquiera aproximada.

Y, pese a todo eso (los meses pasados, las horas de música escuchadas...), he de reconocer que me quedo con una sensación más bien insatisfactoria (a lo mejor la única posible ante un desafío como ese). Quizá me haya equivocado en la forma de afrontar el encargo, pues no sólo me he pasado casi un 30% en la extensión que me marcaron como límite (y espero que no me hagan cortar), sino que eso no ha sido suficiente y son muchas las cosas que se han quedado sin decir. Acaso tendría que haber orientado la redacción hacia las líneas interpretativas de la música de Haendel, adornándolas con ejemplos, y no hacia una especie de itinerario por las que yo considero grabaciones esenciales para entender el desarrollo en la apreciación de la música del compositor, contextualizándolas con los diversos tipos de interpretación que se han dado en los últimos 60-70 años. Es decir, seguramente lo haya hecho al revés. Puede también que sea polémico el sutil tono reivindicativo con el que he cargado el artículo (algunos pensarán que no tan sutil), y es que en estos meses he leído algunas cosas acerca de la interpretación haendeliana que me parece imposible que se puedan escribir en el año 2009 (ya me habría parecido imposible hace 15 o 20 años, así que...). En cualquier caso, si para algo me ha servido esta inmersión en la discografía de Haendel es para darme cuenta de que vivimos, sin duda alguna, en la edad de oro de la interpretación haendeliana. Felicitémonos al menos por ello.

Como colofón de mi dedicación de meses, quiero dejar aquí un regalo en forma de concurso-adivinanza: es una pieza, por supuesto de Haendel, aunque no muy conocida, en la voz de una intérprete que quizá sí sea fácilmente reconocible. Se trata de acertar el título de la obra y de la cantante. Habrá premio para el primer acertante.



8 comentarios:

Alex Macias dijo...

¡La obra es "Der Mund spricht zwar", originalmente de la ópera "Almira" y la cantante es Emma Kirkby!

Saludos desde México.

Alex Macias

(alexmacias85@gmail.com)

Anónimo dijo...

:-)

Pablo J. Vayón dijo...

Bingo, Mr. Macías... En las próximas horas, me pongo en contacto con usted vía mail.

ana de la robla dijo...

Estaremos atentos al Scherzo... seguro que el artículo -por ser vos quien sois- valdrá la pena. Por cierto, yo no puedo acceder al enlace musical, aparece tan sólo una franja en blanco... Beso.

Pablo J. Vayón dijo...

Revisa tu navegador, Ana, o tíralo a la basura de una puñetera vez... :-)

Mario Guada Gutiérrez dijo...

Hola:

Yo, al igual que mi querida Ana, estaré muy atento a esa Scherzo, que seguro va a mercer la pena. ¡Enhorabuena!

Un mvsical abrazo.

Alberto Sosa dijo...

Tenía localizada a Gertrudis Chafa y pensaba revisar Almira esta tarde, por aquello de la "lingua" germana.

Alex se ha adelantado.

ana de la robla dijo...

Al finnnn puedo escucharlo... Amenacé a mi navegador :-) Está bien ahí Dña. Emma.