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viernes, 26 de febrero de 2010

Entre Calvino y el Papa

La Cappella Amsterdam
Heredero de la gran tradición polifónica de los Países Bajos, y aunque hoy es más conocido por su obra para tecla, Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621) dejó un voluminoso legado de obras vocales, que incluye salmos para la iglesia calvinista (editados en Amsterdam y Haarlem entre 1604 y 1621) y motetes latinos para las comunidades católicas del norte (las Cantiones Sacrae, publicadas en Amberes en 1619). Sweelinck muestra su maestría tanto en la simplicidad de los salmos franceses, con tendencia a la homofonía y la declamación, como en la mayor complejidad de la polifonía de las piezas latinas, para las que la Capella Amsterdam ha dispuesto un discreto continuo (órgano, laúd). El conjunto de Daniel Reuss es un coro de tamaño medio (cuatro voces por cuerda) y su interpretación de esta música se apoya en la claridad (crucial para el sentido de los salmos, escritos en lengua francesa) y en la intensidad expresiva: el sonido es robusto y potente, afinado y afilado, con acentos bien marcados y notable vigor. Recientemente, Harry van der Kamp inició, con un triple CD dedicado a la música profana, la publicación en Glossa de la integral de la obra vocal del compositor. Este disco es, en espera de los volúmenes sacros de van der Kamp, no solo un gran complemento, sino un trabajo un punto más incisivo y redondo que el del bajo holandés y su Gesualdo Consort.

[Publicado en Scherzo nº249 de febrero de 2010]

Sweelinck por la Cappella Amsterdam en Harmonia Mundi
SWEELINCK - PSAUMES FRANÇAIS & CANCIONES SACRAE

Cappella Amsterdam
Director: Daniel Reuss

Marijke van der Harst, Maria Köpcke, Luise Mark y Paulien van der Werff, sopranos
Edzard Burchards, Sabine van der Heijden, Mieke van Laren, Dorien Lievers, Gunther Vanderven, altos
Jon Etxabe-Arzuaga, Steven van Gils, Guido Groenland, Gerben Houba, tenores
Donald Bentvelsen, Job Boswinkel, Jan Hoffmann, Hans Pootjes, René Steur, bajos
David Jansen, órgano
Ophira Zakaï, laúd


Jan Pieterszoon Sweelinck (1562-1621)

1. Resveillez vous chacun fidele (Salmo 133)
2. Qui en la garde du haut Dieu pour jamais se retire (Salmo 91)
3. Du fonds de ma pensée (Salmo 130)
4. De profundis
5. Magnificat
6. Beati pauperes
7. A Dieu ma voix j'ai haussee (Salmo 77)
8. Ainsi qu'on oit le cerf bruire (Salmo 42)
9. Sus mon ame qu'on benie le souverain (Salmo 146)
10. Te Deum laudamus
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HARMONIA MUNDI HMC 902033 [61'39'']
Grabación: Octubre de 2008



Sweelinck: Resveillez vous chacun fidele. [5'26''] Cappella Amsterdam. Daniel Reuss

Resveillez vous chacun fidele,
menez en Dieu joye or endroit :
Louange est tresseante et belle
en la bouche de l'homme droit :
Sur la douce harpe, pendue en escharpe,
le Seigneur louez :
De luts, d'épinettes, saintes, chansonnettes
à son Nom jouez.

Wikio

jueves, 25 de febrero de 2010

Conciertos a la Goebel

Dorothee Oberlinger
Segundo disco que en este mismo sello la flautista alemana Dorothee Oberlinger (Aquisgrán, 1969) y su Ensemble 1700 dedican a Telemann, éste con el atractivo de que el gran Reinhard Goebel figura como director. A los dos conciertos de Telemann (el escrito en la tonalidad de sol menor, cuya autoría no es del todo segura, ha sido hallado en un manuscrito de la Biblioteca del Conde Harrach en Viena y se graba por primera vez) se unen un Concierto de Johann Christoph Schultze (c.1733-1813) y una Suite-Obertura de Christoph Graupner.

Interpretaciones llenas de virtuosismo por parte de la solista y con un acompañamiento muy ágil y contrastado, de articulaciones muy marcadas, acentos imperiosos y notable vigor rítmico. La cuerda del Ensemble 1700 (seis violines, viola y violonchelo) suena magníficamente homogénea y, pese a la urgencia de la acentuación y la rapidez global de los tempi, su fraseo resulta de apreciable refinamiento. Continuo (fagot, violone, clave) muy empastado en el conjunto y haciéndose notar poco. Todo muy goebeliano.

[Publicado en Scherzo nº247 de diciembre de 2009]

Concierto de telemann, Graupner y Schultze por Dorothee Oberlinger y Reinhard Goebel en DHM
BLOCKFLÖTENKONZERTE

Dorothe Oberlinger, flauta dulce
Ensemble 1700
Director: Reinhard Goebel

Mónica Waisman, Adrian Bleyer, Evan Few, Johannes Pramsoler y Joseph Tan, violines
Florian Deuter, viola
Anita Jehli, violonchelo
Lorenzo Alpert, fagot
Jörg Meder, violone
Alexander Puliaev, clave


Georg Philipp Telemann (1681-1767)
1. Concierto en sol menor para flauta dulce alto, cuerdas y continuo (Biblioteca Harrach) (atribución dudosa)
2. Concierto en do mayor para flauta dulce alto, cuerdas y continuo TWV 51:C

3. Christoph Graupner (1683-1760): Suite-obertura en fa mayor para flauta dulce alto, cuerdas y continuo
4. Johann Christoph Schultze (c.1733-1813): Concierto en sol mayor para flauta dulce alto, cuerdas y continuo
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DEUTSCHE HARMONIA MUNDI 88697509662 (Sony - BMG) [66'48'']
Grabación: Febrero de 2009



Schultze: Concierto en sol mayor (Allegro - Adagio - Vivace) [10'03''] Oberlinger. Ensemble 1700. Goebel

Wikio

martes, 23 de febrero de 2010

David vuelve a tumbar a Goliath

Alessandro Scarlatti
Típico oratorio latino en dos partes con libreto anónimo sobre la historia bíblica de David y su victorioso combate contra Goliath, que se interpretó en la Archiconfraternidad del Santo Crucifijo de Roma el 5 de marzo de 1700, sin que haya seguridad de que esta fuera la fecha del estreno (Malcolm Boyd ha propuesto que podría tratarse de una obra presentada ya antes, entre 1679 y 1682). Se trata del único oratorio en lengua latina que se ha conservado completo del compositor siciliano y presenta (para 1700) elementos antiguos (la presencia del Historicus o Narrador, los coros dobles, la instrumentación en forma de concerto grosso) y modernos (aparecen ya algunas arias da capo, aunque la mayoría eluden todavía la repetición).

Visión incisiva la de Alessandro De Marchi y su equipo, una Academia Montis Regalis que en la parte coral destaca por la profundidad de foco y la densidad y en la instrumental por el vigor y la ligereza de acentos. Del elenco sobresale una Roberta Invernizzi que deslumbra sobre todo en las partes de mayor agilidad, aunque también consigue algunos efectos hermosísimos mediante las regulaciones, con alguna messa di voce excepcional. La réplica como Goliath se la da un Antonio Abete de gran solidez vocal y algo monolítico expresivamente, lo cual en esta obra parece más un acierto que un error, pues transmite a la perfección el carácter recio y la dureza del gigante al que terminará abatiendo el héroe. Muy ligera, pero bella, la voz de la soprano Robin Johannsen, que funciona especialmente bien en los dúos con Invernizzi, pues Jonathan parece figurar en esos casos como si fuera la conciencia de David. Convincente el contratenor argentino Martín Oro como Saúl, especialmente en sus partes más intimistas. Correcto Akselberg como un Narrador no especialmente lírico.

[Publicado en Scherzo nº249 de febrero de 2010]

Davidis pugna et victoria de Alessandro Scarlatti en Hyperion
Alessandro Scarlatti (1660-1725): DAVIDIS PUGNA ET VICTORIA
oratorio en dos partes con libreto anónimo

Roberta Invernizzi, soprano (David)
Robin Johannsen, soprano (Jonathan)
Martín Oro, contratenor (Saúl)
Fredrik Akselberg, tenor (Narrador)
Antonio Abete, bajo (Goliath)

Academia Montis Regalis
Director: Alessandro De Marchi
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HYPERION CDA67714 (Harmonia Mundi) [64'50'']
Grabación: Marzo de 2008



Alessandro Scarlatti: "In flore labente / Cum sole cadente" de Davidis pugna et victoria. [4'00''] Johannsen, Invernizzi. Academia Montis Regalis. De Marchi

Jonathan
In flore labente
Cum spargitur ros,
Cum rore cadente
Renascitur flos.

David
Cum sole cadente
Nox oritur trux,
Cum sole nascente
Renascitur lux.

Wikio

lunes, 22 de febrero de 2010

Remedio completo

Guillaume de Machaut
Le Remède de Fortune es un amplio poema narrativo (un dit) en el que, con la excusa de una trama amorosa, Machaut se interroga sobre la influencia de la fortuna en los asuntos humanos y los remedios que pueden emplearse para combatir sus caprichos, un tema recurrente en el medievo europeo. La obra incluye, como es habitual en el autor francés, partes muy extensas puestas en música. Para hacerlo, Machaut recurre a las más venerables formas del arte monódico: un lay, un complainte y un chant royal, que no es otra cosa que una canción típica de troveros, y le añade las formas habituales (formes fixes) de las canciones polifónicas del siglo XIV: dos ballades, un rondeau y un virelai (aunque en este caso escrito a una sola voz, el bien conocido Dame, a vous sans retollir). Lais y complaintes son formas musicales de gran extensión, los segundos además de carácter estrófico, por lo que no es habitual ofrecerlos completos. Pierre Hamon y sus compañeros han asumido el reto de hacerlo, y ese es el gran valor de este álbum: el lay (16’09’’) y el complainte (43’55’’) ocupan el primer CD. Marc Mauillon les pone voz. Si en el lay, una cierta variedad melódica y la menor extensión facilitan la tarea de los intérpretes, el complainte exige un trabajo detalladísimo para que la repetición de la misma melodía durante más de cuarenta minutos no resulte monótona (esa es la causa principal de que estas piezas no se hayan grabado nunca enteras), y lo cierto es que la propuesta de este conjunto resulta notablemente convincente. Con una voz de sugerente lirismo, Mauillon, que recurre sólo en unos pocos versos al puro recitado, logra una extraordinaria variedad de acentos, de entonaciones y exprime al máximo los matices de prosodia y los énfasis sobre los términos claves de cada estrofa. La variedad del acompañamiento y el muy bien calibrado juego con la tensión y la relajación, que concluye en un final intenso y ardoroso, completan un trabajo del máximo interés, bien entendido que para apreciarlo en toda su dimensión es conveniente seguir el texto (el CD lo ofrece en el original y en traducciones al francés moderno y al inglés).

El segundo disco, que se cierra como propina con una segunda versión, no anunciada, del rondeau Dame, mon cuer en vous remaint, ahora a cappella, recoge interpretaciones nítidas y elegantes de las piezas polifónicas, con sugerentes mezclas de voces e instrumentos, aquéllas claras, frescas, naturales, éstos con tonos dulces e insinuantes. Como en las piezas monódicas, el sentido y la inteligibilidad de los textos es una prioridad básica del conjunto capitaneado por Hamon.

[Publicado en Scherzo nº248 de enero de 2010]

Remede de fortune de Machaut en Eloquentia
GUILLAUME DE MACHAUT - LE REMÈDE DE FORTUNE

Marc Mauillon, voz
Vivabiancaluna, voz y fídula
Angélique MAuillon, arpa gótica
Pierre Hamon, flautas y percusión
Serge Goubiaud, voz
Emmanuel Vistorky, voz

Guillaume de Machaut (c.1300-1377)

CD 1

1. Qui n'aroit autre deport (lay)
2. Tieus rit au main qui au soir pleure (complainte)

CD 2

1. Joye, plaisance, et douce nourreture (chant royal)
2. En amer a douce vie (balladelle)
3. Dame, de qui tout ma joie vient (balade)
4. Dame, a vous sans retollir (chanson balladée)
5. Dame, mon cuer en vous remaint (rondelet)
[6. Dame, mon cuer en vous remaint]
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2 CD ELOQUENTIA EL 0918 (Harmonia Mundi) [60'31'' - 28'17'']
Grabación: Noviembre de 2008


Machaut: Qui n'aroit autre deport. [16'08''] M. Mauillon, V. Biffi, A. Mauillon, P. Hamon

Wikio

martes, 12 de enero de 2010

Relecturas medievales

Carmina Burana. Sacri Sarcasmi de La Reverdie
CARMINA BURANA. SACRI SARCASMI

La Reverdie

Claudia Caffagni, voz, laúd, salterio
Livia Caffagni, voz, flautas, fídula
Elisabetta De' Mircovich, voz, fídula, zanfoña, campana
Ella De' Mircovich, voz, arpa, cítara teutónica
Doron David Sherwin, voz, corneta muda, percusiones

Andrea Favari, voz (en 6, 8, 11 y 18), recitador (en 2, 5 y 6)
Paolo Borgonovo, voz (en 6, 11 y 18)
Matteo Zenatti, voz (en 6, 11 y 18)


1. Bonum est confidere [CB 27 con música de un conductus monódico]
2. Adtende lector! [Liber Rubrum Ossorensis]
3. Dic Christi Veritas [CB 131]
4. Dic Christi Veritas [Manuscrito Wolfenbüttel-2]
5. Heu nostris temporibus [CB]
6. Flete perhorrete [CB 5 con música del conductus Veris Principium]
7. Ad cor tuum revertere [CB 26 con música de un conductus monódico]
8. Curritur ad vocem [CB 47a con música el conductus Crucifigat omnes del manuscrito Wolfenbüttel-2]
9. Omittamus studia [Cb 75 con música de una melodía de Minnesänger]
10. Doron David Sherwin (1962): Carmen ante litteram
11. Fas et nefas [CB 19]
12. Procurans odium [CB 12 con música de un conductus monódico]
13. Ave nobilis venerabilis [Codex Lat. Mon. 4660a, con música de un conductus a tres voces]
14. La Quarte Estampie Royal
15. Tempus transit gelidum [CB 153]
16. Olim sudor Herculis [CB 63 con música de un conductus monódico]
17. Eunt ambe virgines
18. Frigus hinc est horridum [CB 82 con música de la secuencia Resultet tellus]
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ARCANA A 353 (Diverdi) [69'23'']
Grabación: Octubre de 2008


Original acercamiento a los manuscritos del monasterio de Beuren, que apuesta por los temas de carácter político y moral y busca fuentes alternativas, con abundante recurso al contrafactum, para acercarse a una música preservada en una notación de ardua lectura. Aunque la instrumentación de algunas piezas llega a ser exuberante (hay laúd, salterio, flautas, fídulas, zanfoña, arpa, cítara, corneta, percusiones), el estilo de La Reverdie se aleja de las versiones más lúdicas y folclorizantes colocando los Carmina Burana en un ambiente más intelectual y nobiliario que de costumbre.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 9 de enero de 2010]


Tempus transit gelidum (Carmina Burana). [4'47''] La Reverdie

P. S. Para la revista Scherzo he hecho una reseña más detallada:

Muy original acercamiento al manuscrito de los Carmina Burana, del que se enfatiza su carácter moral y político. La Reverdie ha hecho además un exhaustivo trabajo de búsqueda de modelos para poner música a los poemas, originalmente escritos con una notación neumática in campo aperto que sólo puede leerse aproximativamente, mediante conjeturas. El conjunto ha buscado otras fuentes para esos mismos versos, como en Dic Christi Veritas, para el que se usa una versión polifónica del manuscrito de Wolfenbüttel del que se ha extraído el tenor para ofrecerlo en la versión monódica que pudo ser la de Beuren, grabando a su vez la versión a tres voces. En otros casos, el trabajo ha sido aún más intenso y minucioso, pues se han buscado equivalencias métricas para realizar contrafacta, esto es, se han utilizado melodías del entorno del manuscrito cuyo esquema métrico correspondía a poemas de los Carmina Burana para ajustarlas a éstos: la mayoría de estos contrafacta provienen de conductus monódicos y polifónicos, aunque también se usa alguna melodía de los Minnesänger.

El resultado es singular, hasta el punto de que piezas que habían ganado cierta popularidad en el repertorio medieval, como Tempus transit gelidum, suenan por completo diferentes, incluso desde el punto de vista melódico. Se incluyen en el disco tres recitados (uno de ellos extraído de una fuente irlandesa, el Liber Rubrum Ossorensis) y dos temas instrumentales, uno escrito ad hoc por Doron David Sherwin y otro bien conocido, la Estampie royale nº4. A los cinco miembros habituales del conjunto (junto a Sherwin, las hermanas Caffagni y De’ Mircovich) se han unido otras tres voces masculinas para interpretar algunos temas. Llama la atención la variedad de recursos interpretativos, pues hay piezas que se tratan con notable austeridad (muchos a cappella) y otros en los que se hace un uso generoso de la instrumentación (laúd, salterio, flautas, fídulas, zanfoña, arpa, cítara, corneta, percusiones), aunque en la mayoría de los casos las interpretaciones mixtas unen a las voces de uno a tres timbres instrumentales. En cualquier caso, el estilo de La Reverdie difiere notablemente de las de los conjuntos que han hecho interpretaciones lúdicas y folclorizantes de este repertorio (de las históricas de René Clemencic a las más recientes de Joel Coen, el Ensemble Unicorn o, en nuestro país, el grupo Artefactum): el uso de versiones polifónicas para muchos temas o los largos melismas empleados en la interpretación no mensural de Ad cor tuum revertere marcan ya una distancia considerable, pero a ello hay que unir el dominio de las voces femeninas (¡para música de goliardos!) y un refinamiento en la mezcla de sus timbres que colocan estas piezas en un entorno más noble e intelectual de lo que hasta ahora venía siendo norma.

[Publicado en Scherzo nº248 de enero de 2010]


P. S. 2 En su momento escribí sobre la grabación de este disco.

Wikio

domingo, 20 de diciembre de 2009

Entrevista con Pablo Heras-Casado (2)

Pablo Heras-Casado (© Miguel Peñalver)
“JAMÁS SOÑÉ CON LLEGAR HASTA AQUÍ”

Formado en la polifonía renacentista y en la música antigua, Pablo Heras-Casado (Granada, 1977) se ha convertido en apenas tres años en uno de los directores de orquesta españoles más solicitados del mundo. Su experiencia como asistente en la Ópera de París sirvió para difundir internacionalmente su nombre y también le valió para conocer a Gérard Mortier, de cuya mano se convertirá en colaborador fijo del Teatro Real de Madrid, como parte del equipo de dirección musical que pretende instaurar el nuevo director artístico de la institución. Aprovechando su visita a Granada y Sevilla para un par de conciertos al frente del Klangforum Wien, hablamos de su trayectoria y de sus planes de futuro más inmediatos.

-Su formación está básicamente vinculada al canto coral.
-Sí. Mi primer contacto con la música fue a través del canto, pero de forma muy natural, porque empecé a cantar en el coro del colegio con 8 ó 9 años. Participábamos en algunas ceremonias religiosas y muy pronto me dieron papeles de solista. Fue en el mismo colegio donde me apunté a mis primeras clases de solfeo. Luego empecé a estudiar piano, mis padres hicieron un esfuerzo tremendo en aquella época para comprarme un piano. Empecé por libre antes de ingresar en el Conservatorio. Pero el impacto de la música fue sobre todo a través del canto, de la música coral en todas sus vertientes. Recuerdo cuando conocí los Responsorios de Victoria, que fue algo tremendo para mí, y me pasaba días enteros con otros compañeros del coro cantando los tríos y los dúos de esos Responsorios. Esto fue lo que me abrió la puerta del repertorio antiguo, y a partir de aquí empecé a cantar en cuartetos, en coros de cámara y entonces, con 17 años, decidí crear mi propio grupo de música antigua, Capella Exaudi. Al principio cantaba a la vez que dirigía, pero enseguida nos metimos en proyectos mayores, pues hicimos el Membra Jesu Nostri de Buxtehude con un pequeño grupo instrumental y ahí empecé ya a orientarme básicamente a la dirección. El grupo tuvo una vida muy intensa en cuanto a repertorio, hicimos de todo, Barroco italiano, música alemana anterior a Bach, escuela polifónica inglesa, y también nos pusimos a investigar sobre Barroco andaluz, y sacamos algunas obras importantes, como un Miserere a 7 coros de Agustín de Contreras, de la Catedral de Córdoba, encontramos incluso un plano en el que se describía la distribución de los intérpretes por el templo. Este grupo fue evolucionando, se convirtió en La Cantoría y ahí empezamos ya a hacer repertorio del siglo XX junto al antiguo.

-Usted formó parte también del núcleo fundador de la Orquesta Barroca de Granada.
-Fue una experiencia muy bonita y muy ilusionante, aunque el proyecto no terminó realmente nunca de cuajar, entre otras cosas porque no recibimos la ayuda necesaria. Queríamos hacer un proyecto vinculado a la ciudad, con músicos de Granada, muchos de ellos que tocaban también en la Orquesta Ciudad de Granada...

-¿Fue por entonces cuando estudió con Harry Christophers?
-Sí, eso fue justo en los comienzos. Fue un contacto importantísimo, que me marcó mucho y me abrió a buscar otras vías, a estudiar con otros maestros. Hoy tengo con él una relación estupenda, seguimos viéndonos de forma frecuente... Él ha tenido siempre un vínculo muy especial con Granada, ha venido muchas veces al Festival, y ahora es principal director invitado de la OCG.

-A partir de ese comienzo vinculado absolutamente a la música antigua, ¿cómo fue el ir abriéndose a otros repertorios y a otros empeños?
-Lo cierto es que no me planteé en ningún momento si quería ser director de coro, de orquesta o de tal. Lo que me interesaba era el repertorio en sí mismo, y de hecho todo me lo sigo planteando así, no me paro a pensar si me gusta más la dirección coral, orquestal o de conjunto camerístico; para mí, todo forma parte de lo mismo. Por eso, el hecho de pasar a dirigir orquestas lo viví de forma muy natural: fue simplemente algo que necesité cuando comencé a mirar nuevos repertorios. Empecé con orquestas jóvenes, luego con algunos cursos. Fui a Bucarest, a Viena... Muy pronto me interesó también la música contemporánea y empecé a formarme en la Universidad de Alcalá de Henares, en clases magistrales... Lo siguiente que hice fue lo mismo que con la música antigua: tenía muchísimas ganas de ahondar en el repertorio y fundé un ensemble en Granada; por cierto que para el primer concierto, que duró media hora, dediqué dos meses para reunir a todo el mundo y cuadrar un calendario de ensayos, y ese fue el germen de Sonora, un grupo que tuvo una trayectoria corta, pero con el que conseguimos hacer proyectos interesantes, fue una época de experimentación y de buscar cosas nuevas...

-¿A quién considera sus maestros en la dirección orquestal?
-Harry Christophers, que para mí es un maestro de la música, por encima de cualquier consideración de género, también Salvador Mas, que ha sido una persona muy importante para mí, creo que es un músico formidable y lo admiro muchísimo, y más recientemente Peter Eötvös y Pierre Boulez, dos personas que me impactaron y con las que tengo una relación bastante estrecha. Los conocí en Lucerna, en una masterclass en la que trabajamos Gruppen de Stockhausen, una experiencia de dos semanas absolutamente increíble. Han pasado casi dos años y todavía me emociono cada vez que lo recuerdo, porque además había al final también un premio de dirección, que gané, con Boulez de presidente del jurado, y eso me permitió dirigir en el festival. Todas estas semillas van dando su fruto, porque ahora precisamente voy a participar en el estreno de Gruppen en Japón.

Pablo Heras-Casado (© Miguel Peñalver)
-¿Cómo surgió su relación con la Ópera de París?
-Fue en un curso de especialización en música coral del siglo XX que organizaba la Universidad de Mainz. El profesor era Sylvain Cambreling y el curso se planteó igualmente como una especie de audición para colaborar como asistente en una producción de la Ópera. Pasé la audición y eso fue lo que me dio la oportunidad de hacer una primera colaboración en París.

-¿Había tenido alguna relación anterior con el género?
-Sí, pero no gran cosa. Había hecho alguna ópera de cámara: un Paisiello en Italia, obras contemporáneas en pequeño formato en España, trabajé también como asistente en unas Bodas de Fígaro, pero nada más.

-¿Y qué supuso para usted encontrarse de repente en la Ópera de París?
-Imagínese. Fue tremendo. El trabajo fue apasionante e importantísimo para mi formación, porque al margen de las producciones en que yo trabajaba, he vivido el día a día de la ópera durante casi dos años, y claro eso al lado de los más grandes directores musicales, directores de escena, cantantes supuso una experiencia de un valor increíble. Iba para una sola producción, pero al final hice dos con Cambreling y otra más, aunque no completa, con Gergiev, pero enseguida me invitaron para hacer una producción de ballet, luego entré en contacto con la ópera de Burdeos, hice unas Bodas de Fígaro como asistente, inmediatamente en el Real me llamaron para El pequeño deshollinador de Britten...

-Todo empezó a ir rodado, pero París fue obviamente la gran oportunidad para su lanzamiento internacional.
-Fue muy importante, claro, pero paralelamente además empecé a colaborar con la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, luego también con la Nacional de Burdeos, y fue todo eso un poco a la vez lo que me sirvió para trabajar de forma regular fuera de España...

-Su versatilidad sorprende, porque sigue haciendo prácticamente de todo...
-Me siento muy afortunado de poder compaginar con la misma intensidad absolutamente todos mis intereses musicales. Sí es cierto que la ópera tiene un peso importante ahora, pero más que nada por una cuestión de tiempo ya que cada producción supone unos dos meses de dedicación, por eso he limitado a 2-3 producciones por temporada, para poder seguir haciendo todo lo demás: necesito mantener en activo mi curiosidad por las novedades y el contacto con todas las formas de hacer música; eso mantiene fresca mi experiencia con cada sector del repertorio, ya que tengo mi propia orquesta barroca en Aranjuez, hago mucha música sinfónica tradicional, dirijo ensembles contemporáneos, pero además sigo dirigiendo coros. Acabo de hacer un programa Mendelssohn en Londres con la BBC Symphony y los BBC Singers, que incluía algunas piezas a cappella, aunque en realidad esto es algo que nunca he abandonado del todo, hace poco estuve también con el Coro de RTVE, y sigue siendo para mí algo muy especial. Pero yo no llevo esto como una carga, al contrario, lo necesito...

-Es usted el antiespecialista por excelencia...
-Absolutamente. Y es algo de lo que me siento orgulloso. Eso me permite, por ejemplo, tener ya fechas para trabajar en los próximos cuatro años con el Klangforum Wien, con el Ensemble Intercontemporain, con el Collegium Novum en Zúrich, pero a la vez con mi Compañía del Teatro del Príncipe de Aranjuez o con la Orquesta Barroca de Friburgo, además de un amplio repertorio sinfónico con muchas orquestas diferentes y 8 ó 9 óperas.

-¿Ha pensado en la posibilidad de acceder a la titularidad de algún conjunto o prefiere la libertad del freelance?
-La combinación de ambas cosas es para mí el ideal: sí que me atrae mucho una titularidad por lo que significa de participar en un proyecto a medio-largo plazo, la posibilidad de programar, crear, construir contextos musicales y artísticos y llevarlos a un público cada vez más abierto pero también más exigente. Siempre he tenido algún grupo propio y eso ha sido una parte importante de mi desarrollo creativo. Pero evidentemente también necesito la libertad, la posibilidad de experimentar, de crear nuevas relaciones y espacios. Mi situación actual es la de un constante cambio de orquestas, repertorios, países, y eso por ahora me resulta enormemente estimulante.

-Empieza a tener sin embargo una relación bastante estrecha con la Filarmónica de Los Ángeles.
- Sí, este año he hecho dos conciertos con ellos en el Walt Disney Concert Hall, en diciembre, uno de música contemporánea, y en marzo, de Mendelssohn y de Mahler, un programa maravilloso. Y han querido que mantengamos una línea de colaboración en los próximos años, de forma que en 2010 hago mi debut con ellos en el Hollywood Bowl, y en 2011 vuelvo a la temporada de conciertos de la Walt Disney. A raíz de eso me han salido muchas cosas en Estados Unidos: iré a San Francisco, Seattle, Atlanta, Nueva York, Toronto, a la ópera nacional canadiense, donde tengo algunas producciones estupendas, la Iphigénie en Tauride de Gluck de Robert Carsen, por ejemplo, y posiblemente también un Diálogo de carmelitas.

-Vamos, que América es ya tierra conquistada... Y en Europa su presencia al frente de orquestas es también permanente.
- Bueno, trabajo ya con regularidad en Alemania, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Francia, Portugal...

Pablo Heras-Casado (© Miguel Peñalver)
-¿Cuál es hoy la clave para entenderse con una orquesta?
-Le daré tres: humildad, respeto y honestidad. Respeto y honestidad artísticos y humanos, a partes iguales. En realidad dirigir una orquesta tampoco es un trabajo demasiado difícil, no voy a decir que sea fácil, pero tampoco demasiado difícil. Se trata de estar con los oídos y con los ojos muy abiertos para ser capaz de ver lo que los músicos pueden ofrecerte. Tiene que existir una comunicación en ambos sentidos permanente.

-¿Cómo miran los músicos de estas grandes orquestas a alguien con apenas 30 años que se pone por primera vez delante de ellos?
-En mi experiencia personal ha sido más fácil dirigir a los conjuntos más prestigiosos que a los menos conocidos. Los músicos suelen ser más abiertos, más receptivos, más comunicativos, colaboran mucho contigo. Evidentemente yo no llego tratando de demostrar ni de imponer nada, y eso lo captan enseguida y están dispuestos a ayudarte. En ese sentido, mi experiencia es absolutamente positiva.

-Y desde la otra perspectiva, ¿cómo es la primera vez que se sube uno a un podio por el que han pasado ya todos los grandes maestros de la dirección de nuestra época?
-Ni lo pienso. Si lo pensara igual me bajaba y salía corriendo... Antes de empezar siento siempre la responsabilidad de saber en el sitio en el que estoy, pero una vez que me subo allí arriba me olvido de si es la Filarmónica de Los Ángeles o una orquesta de jóvenes de cualquier región de España, en ese momento lo que puede es la música y el contacto directo con las personas que tengo delante, no la institución ni la tradición. Estás trabajando con músicos y ya está. Lógicamente, cuando son orquestas importantes, la primera lectura de las obras es ya fantástica, y te sumerges en la música y te pones a trabajar a ese nivel, pero nada más.

-Su carrera está fluyendo con aparente sencillez y con mucha rapidez. ¿Se ha parado a pensar qué es lo que realmente quiere? ¿Tiene algún objetivo concreto?
-Nunca he tenido objetivos, metas ni deseos concretos... Quiero seguir haciendo lo que hago, ampliando mi conocimiento de la música, las relaciones de la música con otras artes... Lo más importante para mí es que pueda aprender algo del concierto de hoy y que el de mañana sea mejor. Hay mucho por aprender, por recorrer, por hacer y eso es lo que me atrae, la cantidad de repertorio que me queda por aprender y por conectar con lo que ya he trabajado. Es cierto que de pronto hay mucha más gente que me conoce, me llaman de teatros, de orquestas que nunca habría imaginado, pero le aseguro que lo he vivido todo con mucha naturalidad. Jamás soñé con llegar aquí, eso es cierto, pero es que tampoco lo busqué. Cuando me dieron la oportunidad de dirigir las primeras orquestas en España yo seguía todas las semanas dirigiendo mis coros: un coro de señoras mayores en Barcelona, un coro de profesores medio afónicos en los que trabajaba sólo la cuestión de salud vocal, luego tenía otro coro con el que podía hacer un poquito más de música... No dejé de hacer ese trabajo, y eso que ya había dirigido a la Orquesta de RTVE o a la de Granada. Pero me interesaba acumular experiencias, tener ensayos cada semana, vivir el día a día de mis grupos...

-En París conoció a Gérard Mortier, y la relación con él parece excelente, porque el suyo es uno de los nombres que suena para el Teatro Real.
-Sí, él me invitó a formar parte del equipo que preparaba para la New York City Opera, y al cambiar su destino, por esta especie de carambola, de Nueva York a Madrid, ha tenido que reconvertir el proyecto, porque son lugares muy diferentes, con realidades sociales y políticas muy diferentes, pero me ha dicho que sigue contando conmigo, seguimos en conversaciones, aunque no hay por supuesto nada firmado ni nada concreto con respecto a fechas, repertorios y demás.

-¿Y le ha comentado algo sobre sus ideas para el Real?
-Nada especial más allá de lo que va conociéndose. Mortier es una persona que lo medita todo mucho, que le da muchas vueltas a todas sus ideas, no es alguien que tome decisiones sobre la marcha, no es hombre de ocurrencias. Cada proyecto supone para él un largo proceso de maduración, va rumiando y planteando cambios constantes sobre la idea original; por eso digo que estamos en conversaciones, hablamos de proyectos en los que podríamos colaborar, pero es todo aún muy prematuro para fijar nada, porque mañana me puede llamar para decirme que ha cambiado sus ideas sobre todo lo que llevábamos hablado. De momento, él tiene pensado venir a España ya en julio, y de hecho está haciendo toda una inmersión en la cultura española: está estudiando el idioma, quiere conocer a todo el mundo, reunirse con artistas, cantantes... y en función de todo ello definir el proyecto que más se adapte a la realidad.

-En los mentideros y entre los opinadores más tradicionales de la ópera en España hay una gran prevención por la fama que Mortier tiene de revolucionario. ¿Qué puede decir usted al respecto?
-En mi opinión se trata de un revuelo más bien folclórico. Primero, porque en el mundo del arte hay que estar permanentemente abiertos a nuevas propuestas, y si esto no es así estamos muertos; y segundo, porque antes de opinar hay que ver qué es lo que de verdad te proponen, ya que cada contexto es diferente, Salzburgo es Salzburgo, París es París y Madrid es Madrid, y ya digo que Mortier es una persona muy reflexiva, que sabe perfectamente que las tradiciones y los contextos artísticos son diferentes, y no me cabe la menor duda de que él todo esto lo va a tener en cuenta. Yo lo que creo es que hay que estar expectantes, pero en un sentido muy positivo, por ver qué es lo que pasa, sobre todo cuando hablamos de una persona que evidentemente, eso lo sabe todo el mundo, toma riesgos en su trabajo, y él es consciente de ello, por supuesto, lo sabe y asume sus consecuencias, tanto los fracasos como los éxitos. Lógicamente cualquier artista o gestor cultural que no asume jamás el menor riesgo puede mantener una línea mucho más regular, pero también mucho más anodina. A priori, yo creo que la llegada de Mortier al Real va servir de revulsivo para muchas cosas y va a tener efectos muy positivos. Habrá sin duda opiniones contrarias, pero hasta eso me parece bueno, porque generará un debate que creo imprescindible para el mundo de las artes en España.

[Publicado en Scherzo nº 247 de diciembre de 2009]

P. S. En Diario de Sevilla la publiqué extractada en mayo. [Fotos de Miguel Peñalver]

Wikio

domingo, 27 de septiembre de 2009

Discofagia haendeliana


Este mediodía he terminado de escribir un artículo que me pidió Scherzo para el dossier que la revista le va a dedicar a Haendel. Un "artículo disparatado" en opinión de una amiga, pues se trataba nada más y nada menos que de hacer un recorrido por la historia de la interpretación haendeliana a través del disco, y todo ello en apenas cinco folios. El encargo llegó en primavera y el límite de entrega era el 1 de octubre, así que no es que me haya faltado tiempo para pensarlo y redactarlo. En estos meses he tenido ocasión de escuchar cosas que había olvidado por completo y otras que no había oído jamás (y para eso, lo confieso, sí que he tirado de la red); también he tenido la suerte de que en estas semanas han ido llegando en cascada novedades y más novedades con música de Haendel, en ocasiones en interpretaciones que en mi opinión superan con mucho todo lo que se había hecho hasta ahora en determinados sectores del catálogo del músico. Así y todo mi perspectiva es necesariamente limitada: ¿cuántos miles de discos se han publicado con música de Haendel? No creo que nadie pueda ofrecer una cifra ni siquiera aproximada.

Y, pese a todo eso (los meses pasados, las horas de música escuchadas...), he de reconocer que me quedo con una sensación más bien insatisfactoria (a lo mejor la única posible ante un desafío como ese). Quizá me haya equivocado en la forma de afrontar el encargo, pues no sólo me he pasado casi un 30% en la extensión que me marcaron como límite (y espero que no me hagan cortar), sino que eso no ha sido suficiente y son muchas las cosas que se han quedado sin decir. Acaso tendría que haber orientado la redacción hacia las líneas interpretativas de la música de Haendel, adornándolas con ejemplos, y no hacia una especie de itinerario por las que yo considero grabaciones esenciales para entender el desarrollo en la apreciación de la música del compositor, contextualizándolas con los diversos tipos de interpretación que se han dado en los últimos 60-70 años. Es decir, seguramente lo haya hecho al revés. Puede también que sea polémico el sutil tono reivindicativo con el que he cargado el artículo (algunos pensarán que no tan sutil), y es que en estos meses he leído algunas cosas acerca de la interpretación haendeliana que me parece imposible que se puedan escribir en el año 2009 (ya me habría parecido imposible hace 15 o 20 años, así que...). En cualquier caso, si para algo me ha servido esta inmersión en la discografía de Haendel es para darme cuenta de que vivimos, sin duda alguna, en la edad de oro de la interpretación haendeliana. Felicitémonos al menos por ello.

Como colofón de mi dedicación de meses, quiero dejar aquí un regalo en forma de concurso-adivinanza: es una pieza, por supuesto de Haendel, aunque no muy conocida, en la voz de una intérprete que quizá sí sea fácilmente reconocible. Se trata de acertar el título de la obra y de la cantante. Habrá premio para el primer acertante.



viernes, 15 de mayo de 2009

Novedades vivaldianas

New Discoveries de Vivaldi por Sardelli en la Edición Vivaldi de Naïve
Antonio Vivaldi (1678-1741): NEW DISCOVERIES

Romina Basso, mezzosoprano
Federico Maria Sardelli, flauta dulce
Paolo Pollastri, oboe
Enrico Casazza, violín
Bettina Hoffmann, violonchelo
Modo Antiquo
Director: Federico Maria Sardelli

1. "Se lento ancore il fulmine" de Argippo RV 697
2. Concierto para dos violines, violonchelo, cuerdas y continuo en sol menor RV 578a
3. Sonata para flauta dulce y bajo continuo en sol mayor RV 806
4. Vos invito, barbarae faces RV 811
5. Sonata para violín y bajo continuo en re mayor RV 798
6. Concierto para oboe, violonchelo, cuerdas y continuo en sol menor RV 812
7. "Se fide quanto belle" RV 749.32 del pasticcio Turno Aricino
8. Sonata para violín y bajo continuo en re mayor RV 810
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NAÏVE (Vivaldi Edition) OP30480 (Diverdi) [68'41'']
Grabación: Mayo de 2008


Siguen apareciendo obras hasta ahora desconocidas de Vivaldi. Algunas de las que se incluyen en este disco figuraban en fuentes secundarias como anónimas, aunque las atribuciones parecen cosa segura, y en el folleto del disco vienen respaldadas por una autoridad como la de Michael Talbot. El Concierto RV578a es en realidad una variante del nº2 de L’Estro Armonico, según Talbot anterior a la versión publicada. Pero se incluye además un Concierto para oboe y violonchelo, catalogado ya como RV 812, y tres sonatas, una para flauta dulce y continuo (RV 806) y dos para violín y continuo (RV 798 y 810). Esto por lo que hace a las obras instrumentales. En cuanto a las vocales, destaca muy especialmente el motete Vos invito RV 811, hallado recientemente en la basílica de San Francisco de Asís. A su lado, un aria de la ópera Argippo RV 967, hoy perdida, y otra atribuida al músico en un pasticcio de la época.

Federico Maria Sardelli, gran defensor del compositor veneciano no sólo como director sino también como musicólogo (algunas de estas nuevas atribuciones han nacido de su iniciativa científica), entiende esta música desde la pasión y la fogosidad, brindando interpretaciones muy agudas e intensas, con contrastes y articulaciones muy marcados. No obstante, los pasajes de mayor lirismo resultan también suficientemente flexibles y expresivos. Como flautista, las prestaciones de Sardelli en la RV 806 son, aunque virtuosísticas, algo más discretas. El resto de solistas instrumentales cumple más que satisfactoriamente, con especial mención para el violinista Enrico Cassaza, que toca sus dos sonatas con delicada elegancia. La mezzo Romina Basso consigue una mezcla muy atractiva entre la oscuridad envolvente de su timbre, los sutiles pero muy expresivos cambios de color y los pasajes de agilidad, que resuelve con un florido y eficaz tratamiento de la ornamentación.

[Publicado en la revista Scherzo nº240 de abril de 2009]


Vivaldi: Vos invito, barbarae faces RV 811 [13'13''] Romina Basso. Modo Antiquo. Federico Maria Sardelli

Aria (Allegro assai)
Vos invito,
barbarae faces;
non tardate.
O fere crudeles,
venite veloces, fugate feroces,
ad pugnas, ad strages, ad arma, fideles.

Recitativo
Ergo impii tiranni
nihil pertimesco:
iam cor divino
incensus amore
exardescit in charitate Dei,
gaudent in me spiritus mei.

Aria (Largo)
Sunt delitiae, non dolores
vestrae poenae, o plagae amate.
Si cor meum lacerate
charitate sunt amores.

Presto
Alleluia.

sábado, 2 de mayo de 2009

Celebrando a Haendel (14)

Famous arias en la Edición Haendel de Harmonia Mundi
Georg Friedrich Haendel (1685-1759): AS STEALS THE MORN...

Mark Padmore, tenor
Lucy Crowe, soprano [en 13]
Robin Blaze, contratenor [en 5]
The English Concert
Director: Andrew Manze

1."Enjoy the sweet Elysian grove" de Alceste HWV 45 [Tobias Smollet]
2. "Where'er you walk" de Semele HWV 58 [Anónimo, a partir de William Congreve]
3. "Urne voi" de Il trionfo del tempo e del disinganno HWV 46a [Benedetto Pamphili]

4. "Forte e lieto" de Tamerlano HWV 18 [Nicola Francesco Haym, a partir de Agostino Piovene]
5. "Oh per me lieto, avventuroso giorno! -Figlia mia, non pianger, no - Tu spietato" de Tamerlano HWV 18
[Robin Blaze, contratenor]

6. "Total eclipse" de Samson HWV 57 [Newburg Hamilton, a partir de John Milton]
7. "Did love constrain thee?" - Your chrams to ruin the led away" de Samson HWV 57
8. "Let but that spirit - The shall I make - Thus when the sun from's wat'ry bed" de Samson HWV 57

9. "Fatto inferno - Pastorello d'un povero armento" de Rodelinda, regina de' Langobardi HWV 19 [Nicola Francesco Haym, a partir de Antonio Salvi]

10. "Tune your harps" de Esther HWV 50 [¿Alexander Pope y John Arbuthnot?, a partir de Jean Racine]
[Katharina Spreckelsen, oboe]


11. "Heav'n smiles once more - His mighty arm" de Jephtha HWV 70 [Thomas Morell]
12. "Waft her, angels" de Jephtha HWV 70

13. "As steals the morn" de L'Allegro, il Penseroso ed il Moderato HWV 55 [Charles Jennens, a partir de John Milton y James Harris]
[Lucy Crowe, soprano]
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HARMONIA MUNDI HMX 2908288.91 (CD 4) [77'10'']
Grabaciones: Octubre de 2006

Un disco reciente, acogido a la marea de recitales haendelianos del último lustro, en el que coincidió con el de otro tenor inglés (Ian Bostridge), en mi opinión cantante de excepcional musicalidad, aunque para Haendel algo más relamido en la expresión que Padmore, al que en cualquier caso puede achacársele un italiano mediocre (escucharle el "Urne voi" es un suplicio) y la falta de un punto de fuego en los pasajes más dramáticos. Poco pues me queda que añadir a lo que en su día escribí para Scherzo:
Crecido en los más célebres grupos británicos de música antigua, Mark Padmore es hoy uno de los tenores ingleses más reputados y requeridos, tanto para el repertorio barroco como para música posterior (se ha convertido en un habitual y notable intérprete mozartiano). Aquí se atreve con un recital haendeliano que incluye arias de oratorios (Semele, Il trionfo del Tempo e del Disinganno, Samson, Esther, Jephtha, L’Allegro, il Penseroso ed il Moderato), óperas (Tamerlano, Rodelinda) y música incidental (Alceste).

Pertenece Padmore a esa estirpe de tenores líricos que resultan especialmente atractivos por la musicalidad natural, la exquisitez del fraseo y la belleza del timbre. Su voz no es grande ni ancha la tesitura, pero el londinense sabe poner todos sus medios al servicio del texto, que interpreta con una claridad en la dicción y una profundidad expresiva que alcanzan el máximo de su potencial sugestivo en las partes más líricas ("Pastorello d’un povero armento" de Rodelinda, "Tune your harps" de Esther, "Where’er you walk" de Semele, "Thus when the sun" de Samson o "Waft her, angels" de Jephtha, esta última con una extrema elegancia en los reguladores, especialmente en la forma de recoger la voz en las dinámicas más leves), aunque en las dramáticas la voz puede llegar a sonar algo crispada, perdiendo la tersura y distinción naturales (el aria y la escena de Tamerlano o "His mighty arm" de Jephtha resultan bien significativas a este respecto). La canción de Alceste suena, en cambio, con la ligereza, la franqueza y la gracia ideales y en el dúo de L’Allegro que da título al disco su voz se mezcla con la de la soprano Lucy Crowe con delicadísima y tierna sensibilidad. Estupendo acompañamiento de Manze al frente de The English Concert, que pone en las escenas dramáticas el punto de hervor y de arrebato que quizá le falta al cantante.

[Publicado en Scherzo nº223 de octubre de 2007]

Haendel: "Tune your harps" de Esther. [4'14'']. Mark Padmore. The English Concert. Trevor Pinnock

Tune your harps to cheerful strains,
Moulder idols into duts!
Great Jehovah lives an dreigns,
We in great Jehovah trust.

[Afinad vuestras arpas para los cantos gozosos,/ ¡los ídolos se han reducido a polvo!/ El gran Jehová vive y reina,/ y nosotros creemos en el gran Jehová]

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domingo, 19 de abril de 2009

Entrevista con Xavier Díaz-Latorre

Xavier Díaz-Latorre (© Toni Rebollo)
ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO DEL MADRID BARROCO

Barcelonés recién entrado en los 40, Xavi Díaz-Latorre hizo estudios superiores de guitarra con Oscar Ghiglia en la Musikhochschule de Basilea, donde se diplomó en 1993, aunque su interés por la música antigua lo condujo inmediatamente al laúd, que estudió con Hopkinson Smith en la Schola Cantorum de la misma ciudad suiza. Su nombre empezó a hacerse popular entre los aficionados hace poco más de una década, merced a sus colaboraciones con Jordi Savall, aunque en los últimos años su actividad junto al gran músico de Igualada se ha reducido en la misma forma en que se ha incrementado su trabajo como solista y como miembro de Laberintos Ingeniosos, el conjunto que fundó hace unos años y con el que presenta ahora su tercer disco para el sello Zig Zag Territoires.

-¿Puede comentar el contenido del nuevo disco?
-Se trata de un repaso por la obra de dos grandes maestros del Barroco español, José Marín y Francisco Guerau. Guerau nació en Mallorca, pero se fue a Madrid con apenas 10 años, así que la idea era ofrecer una mirada sobre la composición madrileña a finales del siglo XVII.

-¿Y de dónde sale ese título de Entre el cielo y el infierno?
-El título alude a circunstancias personales de los compositores, cuyas vidas fueron por completo opuestas. Los dos fueron eclesiásticos, pero mientras Guerau fue un hombre que, por lo que sabemos, llevó una existencia ordenada y apacible, Marín arrastró una vida mundana llena de penalidades, pues estuvo en prisión y fue condenado a galeras por robo e incluso por asesinato, aunque los últimos años los pasó en su ciudad natal y murió con ochenta años como músico reputado tanto en España como en el extranjero, que es lo que dice su epitafio. De Marín sólo ha sobrevivido música vocal, y lo que nos ha dejado Guerau ha sido prácticamente todo música instrumental, para la guitarra, así que la idea era combinar estos repertorios diferentes de compositores que llevaron vidas y tuvieron caracteres tan diferentes.

-Laberintos Ingeniosos es una formación variable en función del repertorio que afronta, ¿con qué elenco se realizó este disco?
-A partir de dos intérpretes, que solemos ser el percusionista Pedro Estevan y yo, que formamos el núcleo originario del grupo, nos presentamos ya como Laberintos Ingeniosos. Y en este caso a los dos se nos une el tenor Lambert Climent, un colaborador habitual, que ya había participado en el anterior disco, dedicado a Fernando Sor, en el que fuimos seis.

-José Marín es uno de los grandes maestros del tono humano, ¿qué significación tiene el género en la música española del Barroco?
-El tono humano es la canción española de la época por excelencia. Podemos compararla sin ningún desdoro con la música francesa o italiana que se hacía por entonces, porque los tonos tienen una gran calidad, tanto musical como poéticamente. Lo interesante es que estas canciones nacen de una mezcla entre los ritmos populares, que le dan ese sello inconfundible que lo hace reconocible en todas partes como algo puramente español, y el refinamiento de la música culta, que alcanza en compositores como Sebastián Durón, Juan Hidalgo o el propio José Marín un altísimo nivel de excelencia.

-¿Y qué puede decirme de la música de Guerau?
-En mi opinión su Poema Harmónico recoge la mejor música para guitarra jamás escrita. Y lo cierto es que es muy desconocido, pues incluye una cantidad de música extraordinaria. Por ejemplo, yo toco en el disco un Pasacalles que dura más de 10 minutos, pero ese es sólo uno de los innumerables pasacalles que incluye la colección, y luego están los aires típicos de la época (canarios, jácaras, folías, marionas...), que tienen ese regusto tan popular; y sin embargo, todas las obras son extremadamente refinadas y de una gran dificultad, y tal vez ahí radique el que se hagan menos de lo que su gran calidad parece pedir. En mi opinión la música de Guerau conecta con la de los vihuelistas y supone un salto cualitativo adelante que no puede compararse con nada de lo que se hacía en la época en el ámbito de la guitarra: tendríamos que irnos ya hasta Sor para encontrar un consecuente adecuado. El libro de Guerau está basado en ritmos populares, lo que era natural en su tiempo, pero su tratamiento es por completo refinado, contrapuntístico, muy culto, hasta el punto de que en todo el libro prácticamente no hay rasgueados. Y así y todo, es una música que siendo muy intelectual no deja de tener la gracia particular que se relaciona con el instrumento y con la música española.

-Los dos discos anteriores de Laberintos Ingeniosos en Zig Zag estuvieron dedicados a Gaspar Sanz y a Fernando Sor. ¿Cómo han funcionado en concierto?
-Muy bien. La gente disfruta mucho. Por lo menos esa es la apariencia que a nosotros nos da en el escenario. El disco de Sanz lo grabamos Pedro Estevan y yo solos y cuando lo presentamos en concierto, vamos mezclando lo culto y refinado que contiene la obra de Sanz con las cosas más populares, un par de suites de danzas de rasgueado, que no figuran como tales suites en el libro, las hemos creado nosotros, o una mariona, y luego volvemos a lo más culto. La música más contrapuntística la toco yo en solitario y en las danzas de aire popular introducimos la percusión, y el resultado es muy equilibrado y la gente se lo pasa muy bien. Y con el disco de Sor, lo mismo, aunque éste da todavía más juego, porque la mayor parte del repertorio está formado por canciones, y presentamos a tres cantantes, son como los tres tenores, pero como los textos son tan pícaros y están repletos de expresiones con doble sentido tienen mucha gracia. Sor tenía fama de seductor y eso se refleja con claridad en sus canciones. Por otro lado, la estructura del recital es similar: vamos alternando la música instrumental de salón, más seria (en concreto, toco las Variaciones sobre La flauta mágica, la Fantasía de Les deux amis, que es para dos guitarras, y un estudio), con las canciones.

-Entonces debo suponer que la puesta en escena del programa Guerau/Marín será parecida...
-Sí, aquí hemos tratado de adoptar la estructura de las obras teatrales de la época, en la que tanta importancia tenía la música, pues de hecho muchos de los tonos humanos están extraídos realmente de obras escénicas. Así que hemos dividido el recital en tres jornadas, cada una de las cuales se abre con una obra de Guerau y luego se rellena con las canciones de Marín, que también es una forma simbólica de bajar del cielo al infierno.

-Cómo fue llegar al sello Zig Zag.
-Nos buscaron ellos. Habíamos grabado el programa de Sanz para un sello italiano, Kle Antiqua, pero la discográfica se hundió justo antes de la edición. Nos llamaron entonces desde Zig Zag, para decirnos que conocían la situación y que estaban interesados en publicar el CD, y debieron quedar contentos porque hemos hecho otros dos discos para ellos.

Xavier Díaz-Latorre (© Toni Rebollo)
-¿Funcionan entonces bien los discos, y no sirven sólo como instrumentos de promoción?
-Para la situación actual del mercado, desde Zig Zag nos dicen que sí. Es cierto que aparte algunos nombres muy significados (Jordi Savall, por ejemplo), es casi imposible concebir hoy el disco como una forma de negocio. Es por supuesto un medio de promoción importante para los músicos, pero yo quiero pensar que además es otra cosa. Para mí es una forma de dejar constancia del trabajo que hacemos en cada momento, además sobre un repertorio poco conocido y que no es precisamente fácil, como el de Guerau. Si tú grabas unas nuevas 4 estaciones es evidente que el factor promocional pesa mucho, pero para mí Guerau es para la guitarra como hacer al teclado El clave bien temperado o las Variaciones Goldberg, con la dificultad añadida de que Bach es un compositor universal y a Guerau lo conoce muy poca gente. Sin embargo, creo que si la discográfica es suficientemente audaz y sabe gestionar bien los productos es viable seguir presentando propuestas y sacando adelante proyectos de interés sin que sean deficitarios.

-¿Y hay algún nuevo proyecto ya en marcha?
-Prefiero no hablar de nada en concreto, porque luego seguro que se estropean. Pero trabajamos en diferentes tipos de programas que a mí en el futuro me gustaría hacer en disco: por ejemplo, Purcell o los vihuelistas andaluces... Me encantaría también hacer un programa de polifonía española, Guerrero y Morales, aunque eso va a depender un poco de que podamos asumir el coste de producción. Para el Alcázar de Sevilla me han pedido un programa Albéniz con guitarra romántica, lo cual no creo que se haya hecho muchas veces y podría ser también interesante, pero ya se verá.

-Sus tres discos con Laberintos Ingeniosos están centrados en repertorio español. ¿Cómo ve la situación patrimonial?
-La música española tiene una extraordinaria calidad en el siglo XVI, se mantiene a muy buen nivel en el XVII y creo que en el XVIII baja algo, y lo cierto es que en los últimos años se está haciendo mucho trabajo de recuperación, aunque no estoy del todo seguro de que sea con el rigor necesario. En muchos casos se está planteando la recuperación de la música exclusivamente en función de si con ello se puede grabar un disco, que no me parece la mejor manera. De cualquier forma creo también que hay que tener un poco de cuidado con lo que se hace, sobre todo en el extranjero, porque lo cierto es que la música española gusta mucho fuera, y los programadores a priori lo compran todo, pero nosotros tenemos que ser exigentes y críticos y discernir lo bueno de lo menos bueno: el tiempo que tenemos es limitado y tampoco vale la pena hacer cosas de poco valor cuando todavía no se ha difundido lo mejor.

-¿Piensa que ese nuevo Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas que el Ministerio de Cultura acaba de abrir en León puede servir de ayuda?
-¿Un centro en León? No sé nada. Es la primera noticia que tengo. Al menos a mí, que trabajo en el Departamento de Música Antigua de la ESMUC, no me ha llegado ninguna comunicación. Dependerá de cómo esté planteado y de cómo funcione, aunque el hecho de que se añada el componente escénico me parece de partida interesante porque la dramaturgia en el Barroco español es fundamental y quizá aún no hemos sido capaces de otorgarle la importancia que tiene.

-Ya que me habla de su puesto de profesor en la ESMUC, ¿cómo ve la formación en música antigua en España?
-Para empezar a hablar de formación en instrumentos de época en España hay que referirse al Conservatorio de Sevilla, que fue pionero, y me parece de justicia nombrarlo. Ahora mismo tengo la impresión de que faltan más iniciativas: está Sevilla, tenemos la ESMUC en Barcelona, algo se hizo en Musikene, en el País Vasco, aunque no sé ahora mismo cómo está la cosa por allí, y se está empezando también en Madrid. De todos modos hay cosas de los planes actuales que no me gustan: la formación superior me parece demasiado rígida; creo que se está potenciando un perfil muy específico de alumno, más orientado a la teoría que a la práctica, lo cual puede estar bien si uno piensa dedicarse a la investigación o a la propia educación, pero no está tan bien si uno quiere ser profesional de la interpretación. No me parece mal que exista ese perfil, pero creo que las opciones de formación deberían de ser más flexibles para admitir otro tipo de perfiles igual de necesarios.

-¿Qué le parecen esas nuevas prácticas interpretativas de jóvenes conjuntos españoles que dan tanto valor a la improvisación y a lo personal?
-En realidad no son tan nuevas. Jordi Savall lleva muchos años trabajando por esa senda y otros muchos grupos europeos también. A mí me parece que el componente interpretativo personal es fundamental para desvelar el sentido último de una obra, y yo soy de los que piensa que el repertorio antiguo –y mire que le hablo desde el Renacimiento hasta el Romanticismo– da aún para mucho y que lo mejor de las interpretaciones puede estar todavía por llegar, y por eso la búsqueda de vías novedosas me parece algo en esencia bueno. Pero también hay que tener cuidado con dónde se ponen los límites, porque en muchos casos se está ofreciendo música ligera mientras se le hace creer a la gente que eso es la música clásica, y ese no es un camino que, al menos a mí, me satisfaga demasiado.

[Publicado en la revista Scherzo nº240 de abril de 2009]

Entr el Cielo y el Infierno. Música de Guerau y Marín por Laberintos Ingeniosos

Guerau: Marionas. [5'45''] Xavier Díaz-Latorre