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sábado, 23 de enero de 2010

Verosimilitud del mito

Mariví Blasco
EL IMPERIO DE LOS SENTIDOS

II Ciclo de Música Antigua de la Universidad (MAUS 2010). Componentes: Mariví Blasco, soprano; Miguel Rincóm, guitarra barroca y tiorba; Carina la Debla, danza. Programa: Eros y Psique (obras de Landi, Frescobaldi, Kapsberger, Ferrari, Marín, Marini, Strozzi, Monteverdi, Tromboncino y Cara). Lugar: Vestíbulo del Rectorado. Fecha: Viernes 22 de enero. Aforo: Lleno.

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VEROSIMILITUD MONÓDICA DE LOS MITOS CLÁSICOS

La mitología grecolatina ha servido siempre como motivo de inspiración en todas las ramas de las artes, pero en el paso del siglo XVI al XVII, justo cuando se gestaba el género operístico y la monodia acompañada empezaba a reemplazar al género polifónico, en el campo musical los mitos clásicos lo inundaban todo. Es justo lo que necesitaba la soprano Mariví Blasco para dar vida a un espectáculo como el que presentó anoche en el vestíbulo del Rectorado: un paseo por el mito de Eros y Psique a través de piezas monódicas de Landi, Marín, Monteverdi, Ferrari, Marini o Strozzi, que se completaron con un par de frótolas (Tromboncino, Cara) y alguna pieza instrumental.

Con el apoyo soberbio de Miguel Rincón desde las cuerdas pulsadas (prodigiosa su presentación del tema de Si dolce è il tormento, que rozó el terreno de lo inefable) y los estilizados movimientos de Carina La Debla, que combinó gestos flamencos con danza contemporánea, Blasco logró momentos en verdad conmovedores. Con su singular timbre, su voz no grande, pero de tesitura generosa y notable homogeneidad, y, sobre todo, con su entrega absoluta en el terreno ornamental y expresivo, las piezas más delicadas, como el Novello Cupido de Marini o el Si dolce de Monteverdi impactaron por su ternura y emotividad, y ello a pesar de algunos excesos con la retórica en la hermosa obra monteverdiana. En las obras de Landi mostró buen dominio de la declamación y el énfasis dramático iluminó las arias de Strozzi, Ferrari y Frescobaldi.

En definitiva, lo que hizo El Imperio de los Sentidos fue sumergirse de lleno en el género representativo, aquel que Monteverdi elevó a la categoría de lo sublime. Aun con un guión y una puesta en escena mejorables, el espectáculo resulta equilibrado y verosímil y presenta grandes posibilidades de desarrollo en el futuro.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 23 de enero de 2010]

Wikio

jueves, 30 de julio de 2009

Planeta Barroco

Sara Rosique y Aníbal Soriano
ROSIQUE / SORIANO

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Sara Rosique, soprano; Aníbal Soriano, guitarra barroca. Programa: Venus, Planeta y Diosa del Amor: tonos humanos y obras para guitarra del Barroco español. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Martes 28 de junio. Aforo: Casi lleno.

* * *

PLANETA BARROCO

En los últimos años, los tonos humanos, canciones cortesanas de la España del siglo XVII, se han convertido en objetivo prioritario de infinidad de solistas y grupos dedicados a la música barroca. Mezcla de ritmos a menudo populares y textos y melodías cultas, casi siempre de temática amorosa, estas piezas se han convertido en las más poderosas representantes de la música española de la época. Su interpretación se ha ido poco a poco refinando, y hoy ya no se entenderían versiones que no tuvieran la claridad en la prosodia y la franqueza expresiva que mostró Sara Rosique con los tonos de Marín e Hidalgo incluidos en este recital.

Acaso hubiera podido esperarse una emisión algo más natural, ya que la voz de la joven soprano gaditana, muy bella, serena y sensual en el centro, tiende a crisparse en el ascenso al agudo, pero sus prestaciones fueron más que notables: la voz sonó siempre bien colocada, el color resultó homogéneo, la pronunciación, clara, y la expresión, verosímil, matizando siempre con buen gusto, marcando con intención los términos claves y distinguiendo el sentido de cada composición. El punto álgido de su actuación fue quizá la famosa Ojos, pues me desdeñáis, donde logró una atmósfera de concentrada y emotiva intimidad.

La acompañó atento a cada inflexión de su voz y al fluido de su respiración, Aníbal Soriano, quien además hizo un variado paseo por la guitarra española del tiempo, destacando siempre la pujanza y el sentido más popular del ritmo, incluso en las dos grandes obras de Francisco Guerau (Vilanos, Marionas, más precisas en la ejecución y elegantes en el fraseo, las segundas), a pesar de que en esta música domina ante todo el refinamiento contrapuntístico. En Marizápalos de Sanz, Soriano destacó sobre todo la melodía, mientras que las Tarantelas resultaron más fuertemente ritmadas y en el Fandango de Murcia se adornó sin complejos con unos bien traídos rasgueados de propina.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 30 de julio de 2009]

miércoles, 6 de mayo de 2009

De Madrid al cielo

Guerau y Marín en el tercer disco de Laberintos Ingeniosos para Zig Zag
ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO

Laberintos Ingeniosos
Director: Xavier Díaz-Latorre

Lambert Climent, tenor
Pedro Estevan, percusión
Xavier Díaz-Latorre, guitarra de cinco órdenes

Primera Jornada

1. Francisco Guerau (1649-1722): Marionas

José Marín (1618-1699):
2. La verdad de Perogrullo
3. Ojos, pues me desdeñáis
4. Tortolilla, si no es por amor
5. Mi señora Mariantaños

Segunda Jornada

6. Francisco Guerau: Passacalles por el primer tono

José Marín:
7. De amores y de ausencias
8. Si quieres vivir
9. Qué bien canta un ruiseñor
10. Si quieres dar, Marica, en lo cierto

Tercera Jornada

11. Francisco Guerau: Gallardas

José Marín:
12. Aquella sierra nevada
13. Al son de los arroyuelos
14. Montes del Tajo
15. Sepan todos que muero de un desdén
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ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT 090301 (Harmonia Mundi) [58'40'']
Grabación: Junio de 2007


El tercer disco de Laberintos Ingeniosos reúne a dos personalidades bien diferentes que coincidieron en el Madrid de fines del siglo XVII: el mallorquín Francisco Guerau, de cuyo Poema Harmónico el guitarrista y director Xavier Díaz-Latorre toca tres extraordinarias piezas (Marionas, Pasacalles, Gallardas); y el madrileño José Marín, de quien Lambert Climent canta 12 tonos humanos con el acompañamiento de Díaz-Latorre y, ocasionalmente, las percusiones de Pedro Estevan. El grupo reafirma aquí la discreta elegancia de su estilo.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 2 de mayo de 2009]


Marín: Ojos, pues me desdeñáis [3'59''] Laberintos Ingeniosos. Xavier Díaz-Latorre

Ojos, pues me desdeñáis
no me miréis,
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis.

Cese el ceño y el rigor,
ojos, mirad que es locura
arriesgar vuestra hermosura
por hacerme un disfavor,
si no os corrige el temor
de la gala que os quitáis.

No me miréis
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis.

Y si el mostraros serenos
es no más que por matarme
podéis la pena excusarme,
pues moriré de no veros,
pero si no he de veros,
que de mi os compadezcáis.

No me miréis
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis.
Ojos, pues me desdeñáis.

domingo, 19 de abril de 2009

Entrevista con Xavier Díaz-Latorre

Xavier Díaz-Latorre (© Toni Rebollo)
ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO DEL MADRID BARROCO

Barcelonés recién entrado en los 40, Xavi Díaz-Latorre hizo estudios superiores de guitarra con Oscar Ghiglia en la Musikhochschule de Basilea, donde se diplomó en 1993, aunque su interés por la música antigua lo condujo inmediatamente al laúd, que estudió con Hopkinson Smith en la Schola Cantorum de la misma ciudad suiza. Su nombre empezó a hacerse popular entre los aficionados hace poco más de una década, merced a sus colaboraciones con Jordi Savall, aunque en los últimos años su actividad junto al gran músico de Igualada se ha reducido en la misma forma en que se ha incrementado su trabajo como solista y como miembro de Laberintos Ingeniosos, el conjunto que fundó hace unos años y con el que presenta ahora su tercer disco para el sello Zig Zag Territoires.

-¿Puede comentar el contenido del nuevo disco?
-Se trata de un repaso por la obra de dos grandes maestros del Barroco español, José Marín y Francisco Guerau. Guerau nació en Mallorca, pero se fue a Madrid con apenas 10 años, así que la idea era ofrecer una mirada sobre la composición madrileña a finales del siglo XVII.

-¿Y de dónde sale ese título de Entre el cielo y el infierno?
-El título alude a circunstancias personales de los compositores, cuyas vidas fueron por completo opuestas. Los dos fueron eclesiásticos, pero mientras Guerau fue un hombre que, por lo que sabemos, llevó una existencia ordenada y apacible, Marín arrastró una vida mundana llena de penalidades, pues estuvo en prisión y fue condenado a galeras por robo e incluso por asesinato, aunque los últimos años los pasó en su ciudad natal y murió con ochenta años como músico reputado tanto en España como en el extranjero, que es lo que dice su epitafio. De Marín sólo ha sobrevivido música vocal, y lo que nos ha dejado Guerau ha sido prácticamente todo música instrumental, para la guitarra, así que la idea era combinar estos repertorios diferentes de compositores que llevaron vidas y tuvieron caracteres tan diferentes.

-Laberintos Ingeniosos es una formación variable en función del repertorio que afronta, ¿con qué elenco se realizó este disco?
-A partir de dos intérpretes, que solemos ser el percusionista Pedro Estevan y yo, que formamos el núcleo originario del grupo, nos presentamos ya como Laberintos Ingeniosos. Y en este caso a los dos se nos une el tenor Lambert Climent, un colaborador habitual, que ya había participado en el anterior disco, dedicado a Fernando Sor, en el que fuimos seis.

-José Marín es uno de los grandes maestros del tono humano, ¿qué significación tiene el género en la música española del Barroco?
-El tono humano es la canción española de la época por excelencia. Podemos compararla sin ningún desdoro con la música francesa o italiana que se hacía por entonces, porque los tonos tienen una gran calidad, tanto musical como poéticamente. Lo interesante es que estas canciones nacen de una mezcla entre los ritmos populares, que le dan ese sello inconfundible que lo hace reconocible en todas partes como algo puramente español, y el refinamiento de la música culta, que alcanza en compositores como Sebastián Durón, Juan Hidalgo o el propio José Marín un altísimo nivel de excelencia.

-¿Y qué puede decirme de la música de Guerau?
-En mi opinión su Poema Harmónico recoge la mejor música para guitarra jamás escrita. Y lo cierto es que es muy desconocido, pues incluye una cantidad de música extraordinaria. Por ejemplo, yo toco en el disco un Pasacalles que dura más de 10 minutos, pero ese es sólo uno de los innumerables pasacalles que incluye la colección, y luego están los aires típicos de la época (canarios, jácaras, folías, marionas...), que tienen ese regusto tan popular; y sin embargo, todas las obras son extremadamente refinadas y de una gran dificultad, y tal vez ahí radique el que se hagan menos de lo que su gran calidad parece pedir. En mi opinión la música de Guerau conecta con la de los vihuelistas y supone un salto cualitativo adelante que no puede compararse con nada de lo que se hacía en la época en el ámbito de la guitarra: tendríamos que irnos ya hasta Sor para encontrar un consecuente adecuado. El libro de Guerau está basado en ritmos populares, lo que era natural en su tiempo, pero su tratamiento es por completo refinado, contrapuntístico, muy culto, hasta el punto de que en todo el libro prácticamente no hay rasgueados. Y así y todo, es una música que siendo muy intelectual no deja de tener la gracia particular que se relaciona con el instrumento y con la música española.

-Los dos discos anteriores de Laberintos Ingeniosos en Zig Zag estuvieron dedicados a Gaspar Sanz y a Fernando Sor. ¿Cómo han funcionado en concierto?
-Muy bien. La gente disfruta mucho. Por lo menos esa es la apariencia que a nosotros nos da en el escenario. El disco de Sanz lo grabamos Pedro Estevan y yo solos y cuando lo presentamos en concierto, vamos mezclando lo culto y refinado que contiene la obra de Sanz con las cosas más populares, un par de suites de danzas de rasgueado, que no figuran como tales suites en el libro, las hemos creado nosotros, o una mariona, y luego volvemos a lo más culto. La música más contrapuntística la toco yo en solitario y en las danzas de aire popular introducimos la percusión, y el resultado es muy equilibrado y la gente se lo pasa muy bien. Y con el disco de Sor, lo mismo, aunque éste da todavía más juego, porque la mayor parte del repertorio está formado por canciones, y presentamos a tres cantantes, son como los tres tenores, pero como los textos son tan pícaros y están repletos de expresiones con doble sentido tienen mucha gracia. Sor tenía fama de seductor y eso se refleja con claridad en sus canciones. Por otro lado, la estructura del recital es similar: vamos alternando la música instrumental de salón, más seria (en concreto, toco las Variaciones sobre La flauta mágica, la Fantasía de Les deux amis, que es para dos guitarras, y un estudio), con las canciones.

-Entonces debo suponer que la puesta en escena del programa Guerau/Marín será parecida...
-Sí, aquí hemos tratado de adoptar la estructura de las obras teatrales de la época, en la que tanta importancia tenía la música, pues de hecho muchos de los tonos humanos están extraídos realmente de obras escénicas. Así que hemos dividido el recital en tres jornadas, cada una de las cuales se abre con una obra de Guerau y luego se rellena con las canciones de Marín, que también es una forma simbólica de bajar del cielo al infierno.

-Cómo fue llegar al sello Zig Zag.
-Nos buscaron ellos. Habíamos grabado el programa de Sanz para un sello italiano, Kle Antiqua, pero la discográfica se hundió justo antes de la edición. Nos llamaron entonces desde Zig Zag, para decirnos que conocían la situación y que estaban interesados en publicar el CD, y debieron quedar contentos porque hemos hecho otros dos discos para ellos.

Xavier Díaz-Latorre (© Toni Rebollo)
-¿Funcionan entonces bien los discos, y no sirven sólo como instrumentos de promoción?
-Para la situación actual del mercado, desde Zig Zag nos dicen que sí. Es cierto que aparte algunos nombres muy significados (Jordi Savall, por ejemplo), es casi imposible concebir hoy el disco como una forma de negocio. Es por supuesto un medio de promoción importante para los músicos, pero yo quiero pensar que además es otra cosa. Para mí es una forma de dejar constancia del trabajo que hacemos en cada momento, además sobre un repertorio poco conocido y que no es precisamente fácil, como el de Guerau. Si tú grabas unas nuevas 4 estaciones es evidente que el factor promocional pesa mucho, pero para mí Guerau es para la guitarra como hacer al teclado El clave bien temperado o las Variaciones Goldberg, con la dificultad añadida de que Bach es un compositor universal y a Guerau lo conoce muy poca gente. Sin embargo, creo que si la discográfica es suficientemente audaz y sabe gestionar bien los productos es viable seguir presentando propuestas y sacando adelante proyectos de interés sin que sean deficitarios.

-¿Y hay algún nuevo proyecto ya en marcha?
-Prefiero no hablar de nada en concreto, porque luego seguro que se estropean. Pero trabajamos en diferentes tipos de programas que a mí en el futuro me gustaría hacer en disco: por ejemplo, Purcell o los vihuelistas andaluces... Me encantaría también hacer un programa de polifonía española, Guerrero y Morales, aunque eso va a depender un poco de que podamos asumir el coste de producción. Para el Alcázar de Sevilla me han pedido un programa Albéniz con guitarra romántica, lo cual no creo que se haya hecho muchas veces y podría ser también interesante, pero ya se verá.

-Sus tres discos con Laberintos Ingeniosos están centrados en repertorio español. ¿Cómo ve la situación patrimonial?
-La música española tiene una extraordinaria calidad en el siglo XVI, se mantiene a muy buen nivel en el XVII y creo que en el XVIII baja algo, y lo cierto es que en los últimos años se está haciendo mucho trabajo de recuperación, aunque no estoy del todo seguro de que sea con el rigor necesario. En muchos casos se está planteando la recuperación de la música exclusivamente en función de si con ello se puede grabar un disco, que no me parece la mejor manera. De cualquier forma creo también que hay que tener un poco de cuidado con lo que se hace, sobre todo en el extranjero, porque lo cierto es que la música española gusta mucho fuera, y los programadores a priori lo compran todo, pero nosotros tenemos que ser exigentes y críticos y discernir lo bueno de lo menos bueno: el tiempo que tenemos es limitado y tampoco vale la pena hacer cosas de poco valor cuando todavía no se ha difundido lo mejor.

-¿Piensa que ese nuevo Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas que el Ministerio de Cultura acaba de abrir en León puede servir de ayuda?
-¿Un centro en León? No sé nada. Es la primera noticia que tengo. Al menos a mí, que trabajo en el Departamento de Música Antigua de la ESMUC, no me ha llegado ninguna comunicación. Dependerá de cómo esté planteado y de cómo funcione, aunque el hecho de que se añada el componente escénico me parece de partida interesante porque la dramaturgia en el Barroco español es fundamental y quizá aún no hemos sido capaces de otorgarle la importancia que tiene.

-Ya que me habla de su puesto de profesor en la ESMUC, ¿cómo ve la formación en música antigua en España?
-Para empezar a hablar de formación en instrumentos de época en España hay que referirse al Conservatorio de Sevilla, que fue pionero, y me parece de justicia nombrarlo. Ahora mismo tengo la impresión de que faltan más iniciativas: está Sevilla, tenemos la ESMUC en Barcelona, algo se hizo en Musikene, en el País Vasco, aunque no sé ahora mismo cómo está la cosa por allí, y se está empezando también en Madrid. De todos modos hay cosas de los planes actuales que no me gustan: la formación superior me parece demasiado rígida; creo que se está potenciando un perfil muy específico de alumno, más orientado a la teoría que a la práctica, lo cual puede estar bien si uno piensa dedicarse a la investigación o a la propia educación, pero no está tan bien si uno quiere ser profesional de la interpretación. No me parece mal que exista ese perfil, pero creo que las opciones de formación deberían de ser más flexibles para admitir otro tipo de perfiles igual de necesarios.

-¿Qué le parecen esas nuevas prácticas interpretativas de jóvenes conjuntos españoles que dan tanto valor a la improvisación y a lo personal?
-En realidad no son tan nuevas. Jordi Savall lleva muchos años trabajando por esa senda y otros muchos grupos europeos también. A mí me parece que el componente interpretativo personal es fundamental para desvelar el sentido último de una obra, y yo soy de los que piensa que el repertorio antiguo –y mire que le hablo desde el Renacimiento hasta el Romanticismo– da aún para mucho y que lo mejor de las interpretaciones puede estar todavía por llegar, y por eso la búsqueda de vías novedosas me parece algo en esencia bueno. Pero también hay que tener cuidado con dónde se ponen los límites, porque en muchos casos se está ofreciendo música ligera mientras se le hace creer a la gente que eso es la música clásica, y ese no es un camino que, al menos a mí, me satisfaga demasiado.

[Publicado en la revista Scherzo nº240 de abril de 2009]

Entr el Cielo y el Infierno. Música de Guerau y Marín por Laberintos Ingeniosos

Guerau: Marionas. [5'45''] Xavier Díaz-Latorre

martes, 24 de junio de 2008

Tonos de amor y de humor

Es el amor por Laura Casanova
ES EL AMOR, AY, AY: Tonos humanos del barroco español
Regina Iberica.
Directora: Laura Casanova

María Jesús Prieto, soprano
Miguel Bernal, tenor

Laura Casanova, clave
Guillermo M. Concepción, violonchelo
con la colaboración de
Sara Ruiz, viola da gamba
Víctor González Aceituno y Yusnier Sánchez Bustamante, claves, bongós, tumbadoras


Juan Hidalgo (1614-1685):
1. Dulce ruiseñor
2. Ay amor, ay ausencia
3. Juan Serqueira de Lima (?-c.1726): Mares, montes, vientos...
4. Juan Arañés (?-c.1650): Dígame un requiebro
5. Sebastián Durón (1660-1716): Sosieguen, descansen
6. Juan del Vado (c.1625-1691): Con amor se paga el amor
7. Juan Hidalgo: Ay, que sí, ay, que no
8. Anónimo: Ay, amargas soledades
9. Juan Hidalgo: ¿Por qué más iras buscas?
10. Juan Romeo (¿act. 1675?): Ay de quien de amor es el fuego
11. José de Nebra (1702-1768): Ay, Dios aleve
12. Clemente Imaña (¿act. 2ª mitad siglo XVII?): Filis, yo tengo un dolor
13. Juan Serqueira de Lima: Atiende y da
14. Juan Hidalgo: Ay triste del que a sus rayos
15. Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728): Cuando el bien que adoro
16. José Marín (c.1619-1699): No sé yo cómo es
17. Anónimo (fin siglo XVII): Es el amor, ay, ay
18. Es el amor, ay, ay ("El BarrocSon": una broma musical)
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VERSO VRS 2056 (Diverdi) [59'33'']
Grabación: Septiembre de 2007.


Bonito programa en torno al tono humano del Barroco español (a solo y a dúo), que combina compositores bien conocidos ya de los aficionados (Juan Hidalgo, José Marín, Sebastián Durón, Juan del Vado...) con otros mucho menos frecuentados, como Juan Romeo o Clemente Imaña. Laura Casanova lidera desde el clave un conjunto que incluye las voces de María Jesús Prieto y Miguel Bernal y un cello, con la intervención ocasional de la viola da gamba de Sara Ruiz, bien conocida por el sur, y unas percusiones en una muy bien encajada broma final.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 21 de junio de 2008]


Juan del Vado: Con amor se paga el amor. [2'27''] Regina Iberica. Laura Casanova.

-Con amor se paga el amor,
-con dinero se paga mejor.
-Que no mi señora;
-que sí, mi señor.

-No hay cosa que al dar iguale,
pues el mérito prefiere;
la que más quiere, más quiere,
y el que más vale, más vale.
-Pues busque quién le regale,
que yo estoy muy cuerdo ahora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

-Querer conquistar mi halago
no dándome, es por demás,
porque yo me pago más
del galán que más me pago.
-Con quien menos gastos hago
es la que más me enamora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

-Si mi gusto satisfecho
dejan sólo los que dan,
no es de provecho el galán
si el galán no es de provecho.
-Que quiere acabar, sospecho,
con el necio que la adora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

P.S. Laura Casanova es en realidad la clavecinista venezolana, instalada en España hace muchos años, Inés Fernández Arias, una mujer de muy larga trayectoria en la música española (y de una muy curiosa página web, que incluye muchas fotos antiguas y personales y recomiendo visitar), a la que recuerdo en un concierto lejanísimo (quizá haga pronto los 25 años) con La Stravaganza. Cantaba un jovencísimo Joan Cabero, y me parece que fue la primera vez que yo escuché tonos humanos españoles, que me resultaron bastante sosos, dicha sea la verdad. Luego la seguí en algún que otro programa que hizo para Radio 2 (hoy, Radio Clásica) y, sin yo saberlo, volví a verla muchos años después con Trío de Damas. Yo desconocía lo del cambio de nombre artístico, así que en aquel momento no relacioné un nombre con el otro. Unos meses después tuvimos, sin embargo, un breve contacto profesional y fue ella la que me contó que para los conciertos se había puesto lo de Laura Casanova, que le va que ni pintado a un disco de amores como éste, dicho sea de paso. Acaso por timidez no le comenté nada de los (buenos) recuerdos que conservaba de ella. Es curioso, pero mis recuerdos musicales son casi siempre mejores y más fuertes y duraderos que los relacionados prácticamente con cualquier otra cosa. A veces hasta me asusto recordando insignificancias, cuando cada vez me cuesta más trabajo ponerles nombre a muchas personas con las que tengo contacto más o menos frecuente.