martes, 24 de junio de 2008

Tonos de amor y de humor

Es el amor por Laura Casanova
ES EL AMOR, AY, AY: Tonos humanos del barroco español
Regina Iberica.
Directora: Laura Casanova

María Jesús Prieto, soprano
Miguel Bernal, tenor

Laura Casanova, clave
Guillermo M. Concepción, violonchelo
con la colaboración de
Sara Ruiz, viola da gamba
Víctor González Aceituno y Yusnier Sánchez Bustamante, claves, bongós, tumbadoras


Juan Hidalgo (1614-1685):
1. Dulce ruiseñor
2. Ay amor, ay ausencia
3. Juan Serqueira de Lima (?-c.1726): Mares, montes, vientos...
4. Juan Arañés (?-c.1650): Dígame un requiebro
5. Sebastián Durón (1660-1716): Sosieguen, descansen
6. Juan del Vado (c.1625-1691): Con amor se paga el amor
7. Juan Hidalgo: Ay, que sí, ay, que no
8. Anónimo: Ay, amargas soledades
9. Juan Hidalgo: ¿Por qué más iras buscas?
10. Juan Romeo (¿act. 1675?): Ay de quien de amor es el fuego
11. José de Nebra (1702-1768): Ay, Dios aleve
12. Clemente Imaña (¿act. 2ª mitad siglo XVII?): Filis, yo tengo un dolor
13. Juan Serqueira de Lima: Atiende y da
14. Juan Hidalgo: Ay triste del que a sus rayos
15. Tomás de Torrejón y Velasco (1644-1728): Cuando el bien que adoro
16. José Marín (c.1619-1699): No sé yo cómo es
17. Anónimo (fin siglo XVII): Es el amor, ay, ay
18. Es el amor, ay, ay ("El BarrocSon": una broma musical)
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VERSO VRS 2056 (Diverdi) [59'33'']
Grabación: Septiembre de 2007.


Bonito programa en torno al tono humano del Barroco español (a solo y a dúo), que combina compositores bien conocidos ya de los aficionados (Juan Hidalgo, José Marín, Sebastián Durón, Juan del Vado...) con otros mucho menos frecuentados, como Juan Romeo o Clemente Imaña. Laura Casanova lidera desde el clave un conjunto que incluye las voces de María Jesús Prieto y Miguel Bernal y un cello, con la intervención ocasional de la viola da gamba de Sara Ruiz, bien conocida por el sur, y unas percusiones en una muy bien encajada broma final.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 21 de junio de 2008]


Juan del Vado: Con amor se paga el amor. [2'27''] Regina Iberica. Laura Casanova.

-Con amor se paga el amor,
-con dinero se paga mejor.
-Que no mi señora;
-que sí, mi señor.

-No hay cosa que al dar iguale,
pues el mérito prefiere;
la que más quiere, más quiere,
y el que más vale, más vale.
-Pues busque quién le regale,
que yo estoy muy cuerdo ahora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

-Querer conquistar mi halago
no dándome, es por demás,
porque yo me pago más
del galán que más me pago.
-Con quien menos gastos hago
es la que más me enamora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

-Si mi gusto satisfecho
dejan sólo los que dan,
no es de provecho el galán
si el galán no es de provecho.
-Que quiere acabar, sospecho,
con el necio que la adora.
-Que no, mi señora,
-que sí, mi señor.

P.S. Laura Casanova es en realidad la clavecinista venezolana, instalada en España hace muchos años, Inés Fernández Arias, una mujer de muy larga trayectoria en la música española (y de una muy curiosa página web, que incluye muchas fotos antiguas y personales y recomiendo visitar), a la que recuerdo en un concierto lejanísimo (quizá haga pronto los 25 años) con La Stravaganza. Cantaba un jovencísimo Joan Cabero, y me parece que fue la primera vez que yo escuché tonos humanos españoles, que me resultaron bastante sosos, dicha sea la verdad. Luego la seguí en algún que otro programa que hizo para Radio 2 (hoy, Radio Clásica) y, sin yo saberlo, volví a verla muchos años después con Trío de Damas. Yo desconocía lo del cambio de nombre artístico, así que en aquel momento no relacioné un nombre con el otro. Unos meses después tuvimos, sin embargo, un breve contacto profesional y fue ella la que me contó que para los conciertos se había puesto lo de Laura Casanova, que le va que ni pintado a un disco de amores como éste, dicho sea de paso. Acaso por timidez no le comenté nada de los (buenos) recuerdos que conservaba de ella. Es curioso, pero mis recuerdos musicales son casi siempre mejores y más fuertes y duraderos que los relacionados prácticamente con cualquier otra cosa. A veces hasta me asusto recordando insignificancias, cuando cada vez me cuesta más trabajo ponerles nombre a muchas personas con las que tengo contacto más o menos frecuente.