miércoles, 11 de junio de 2008

Bartók de ayer y de hoy

Bartók joven en Hungaroton Béla Bartók (1881-1945): RHAPSODY - SCHERZO - VIOLIN CONCERTO OP.POSTH.
Zoltán Kocsis, piano.
Orquesta del Festival de Budapest.
Director: Iván Fischer.

Barnabás Kelemen, violín.
Orquesta Filarmónica Nacional de Hungría.
Director: Zoltán Kocsis.

1. Rapsodia para piano y orquesta Op.1 BB 36b, Sz 27 (1905)
2. Scherzo para orquesta y piano Op.2 BB 35 Sz 28 (1904)
3. Concierto para violín Op. posth. (nº1) BB 48a, Sz 36 (1907-08)
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HUNGAROTON HSACD 32504 (Gaudisc) [74'12'']
Grabaciones: Abril de 1985 (Op.2), Diciembre de 1986 (Op.1), Octubre de 2006.


Hungaroton vuelve sobre la figura de Bartók con una serie que se ofrece en SACD y recoge antiguas grabaciones combinadas con nuevos registros. El volumen 4 reúne tres obras juveniles del compositor: de la Rapsodia Op.1 y el Scherzo Op.2 se ofrecen las versiones clásicas de Zoltán Kocsis junto a Adam Fischer, mientras que como novedad se presenta un Concierto para violín escrito entre 1907 y 1908 pero que nunca se interpretó en vida del músico. En esta toma de 2006, Zoltán Kocsis toma la batuta para acompañar al violinista Barnabás Kelemen.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 7 de junio de 2008]


Bartók: Andante sostenuto, primer movimiento del Concierto para violín Op. posth (nº1). [8'37''] Barnabás Kelemen, violín. Orquesta Filarmónica Nacional de Hungría. Zoltán Kocsis.

P.S. Detrás del primer concierto para violín escrito por Bartók está la típica historia de amor del joven compositor que conoce en el conservatorio a una, más joven aún, instrumentista de la que cae enseguida prendado; Stefi Geyer se llamaba en este caso la mujer, y era violinista. El encuentro se produjo a principios de 1907, cuando Stefi estaba a punto de cumplir los 19 años. Sus encuentros se hicieron habituales con la pretensión (o la excusa) de adentrarse en el conocimiento de la obra para violín y piano de Max Reger, que tocaban juntos. En junio, la chica, acompañada por un hermano, fue a visitar a una tía a Jászberény, y Bartók los acompañó con el propósito (o el pretexto) de recoger los cantos folclóricos de la zona. El compositor rindió luego visitas a otras regiones del país, mientras intercambiaba cartas con la violinista. En una de ellas le expone su intención de dedicarle un concierto para violín, obra que estaría construida a partir de un acorde de séptima mayor en do sostenido menor ("Este es su Leitmotiv", le escribe el 11 de septiembre; "el acorde de Stefi Geyer", ha sentenciado la musicología). "Sus Leitmotivs revolotean en torno de mí, todo el día; vivo con ellos y entre ellos como en un sueño narcótico. Y está bien así para mí trabajo; es necesario esta especie de opio, aunque sea enervante, venenoso y peligroso", le remite el 20 de septiembre.

El 29 de noviembre le comunica el plan de la obra, pensada para estructurarse en tres movimientos: "El tema principal del último movimiento de su concierto ha nacido. Algunas partes del segundo movimiento evolucionan también. [...] La imagen musical de St. G. idealizada ha nacido, es celeste e íntima, tanto como esa de St. G. fogosa, que es ocurrente, espiritual y divertida. Faltaría ahora erigir la imagen de St. G. indiferente, fría y muda. Pero esa sería una música fea". Sin embargo, el 21 de diciembre, el músico ha cambiado su intención inicial y le comunica que, inspirado en la "dramaturgia fáustica" de Liszt, la obra tendrá sólo dos movimientos, "dos imágenes opuestas: eso es todo. Me sorprende no haberme dado cuenta antes de esta verdad". A principios de febrero de 1908, el compositor recibe una carta en la que la violinista le comunica su deseo de romper definitivamente su relación. Él le responde el 8 de aquel mes: "Terminé la partitura del concierto para violín el 5 de febrero, justo el día que usted escribió mi condena de muerte. Lo he guardado en mi escritorio, no sé si debo destruirlo o dejarlo oculto para que no sea hallado hasta después de mi muerte". Bartók acabó enviando la partitura del Concierto a Stefi, pero ésta nunca lo tocó. Sólo después de la muerte de los dos protagonistas de esta historia (la de Bartók, en 1945; la de su amada, 11 años después) la obra fue hecha pública: la estrenó el 30 de mayo de 1958 en Basilea el violinista Hans-Heinz Schneeberger, en un concierto dirigido por Paul Sacher. El primer movimiento se conforma como un aria que abre una fuga sobre el tema del acorde de Stefi Geyer. "Es mi declaración hacia usted", le escribió Bartók.