sábado, 7 de junio de 2008

En familia

Un organetto en un tapiz francés del siglo XVI (Museo de Cluny)
L'ALBERA

IX Ciclo de Música Antigua para Jóvenes Intérpretes de Cajasol. Componentes: Carole Matras, canto y arpa; Sara Parés, flautas dulces; Carles Budó, órgano portativo; Miriam Encinas, percusión y viola de arco. Programa: Ballate all’istanpitta (música del ars nova italiano: obras de Gherardello da Firenze, Conrad Paumann, Hildegard von Bingen, Magister Zacharias, Anthonello da Caserta, Francesco Landini y anónimos del Codex Rossi, el Codex Faenza y el Manuscrito de Londres). Lugar: Iglesia de San Marcos. Fecha: Viernes 6 de junio. Aforo: 25-30 personas.

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BRILLANTE CIERRE DE TEMPORADA EN FAMILIA

Estupendo concierto de cierre de temporada de un ciclo que ha cumplido ya nueve ediciones y que en sus últimas citas ha vivido una sorprendente caída tanto en el número de espectadores como en el interés demostrado por los medios. Para pasar de los llenos continuos en prácticamente todas sus sedes hasta el aspecto desolador que presentaba ayer San Marcos algo ha tenido que ocurrir. Juzguen ustedes si el cambio en la política de comunicación de Cajasol, que ha abandonado a su suerte a los programas de la Obra Social de la antigua Caja San Fernando, tiene algo que ver en esta triste circunstancia.

Triste porque el ciclo mantiene el tipo y el nivel muy alto, como mostró en un recital en torno al ars nova italiano del joven conjunto L’Albera, que llegó liderado por Carole Matras, voz que por timbre y por algunos detalles en las disminuciones recuerda a la de Patrizia Bovi, una grande del repertorio medieval. Tras un arranque algo frío, sus intervenciones, con ballatas de compositores como Gherardello da Firenze, Francesco Landini o anónimos del Codex Rossi (e incluso una pieza de la abadesa alemana del siglo XII Hildegarda de Bingen, algo fuera de sitio en este contexto), combinaron exquisitez en el fraseo y la dicción (lástima la falta de los textos), virtuosismo en las ornamentaciones e intensidad en la expresión. A menudo se acompañó ella sola con el arpa, creando una atmósfera de sugerente sensualidad, pero el organetto de Carles Budó y, en menor medida, la viola de Miriam Encinas le dieron también un sólido soporte. Cita especial merece Sara Parés, que deslumbró con sus glosas y disminuciones con las flautas, no sólo por el virtuosismo que exigen estas piezas, sino por su elegante musicalidad.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 7 de junio de 2008]