jueves, 26 de junio de 2008

Abbado auténtico a los 75

Abbado con la Orquesta Simón Bolívar en el Teatro de la Maestranza de Sevilla (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Claudio Abbado cumple hoy 75 años. No son muchos los que hubieran apostado por ello a principios del presente siglo, cuando un cáncer de estómago lo dejó en el umbral de la muerte y obligó a que le fuera extirpado parte de su sistema digestivo. Pero el maestro milanés se recuperó y muestra ahora una vitalidad extraordinaria. Liberado del peso que da dirigir grandes instituciones musicales (la Sinfónica de Londres, la Scala de Milán, la Ópera de Viena, la Filarmónica de Berlín y el Festival de Pascua de Salzburgo han pasado por sus manos), Abbado disfruta ahora de la Orquesta del Festival de Lucerna, que creó reuniendo a grandes solistas internacionales, y de conjuntos de jóvenes, como la Joven Orquesta Mahler o la Simón Bolívar de Venezuela, con la que trabaja a menudo.

A pesar de pertencer a ese núcleo de grandes directores sinfónicos que uno relaciona enseguida con el star system de los Karajan, Solti o Giulini, Abbado fue siempre un hombre comprometido socialmente y que mostró una especial curiosidad por cualquier fenómeno que tuviera relación con su arte. Si en los años 60 y 70 no sólo se encargó (junto a Maurizio Pollini y Luigi Nono entre otros) de acercar la música a zonas deprimidas de Italia, como la Emilia Romagna, donde creó el proyecto Musica Realtà, sino que también estrenó multitud de obras de compositores jóvenes, la setentena le ha cogido embarcado en un nuevo proyecto: la interpretación de la música barroca y clásica con instrumentos de época. El milanés ha asumido con entusiasmo la dirección de la Orquesta Mozart, un conjunto fundado en 2004 en el seno de la Academia Filarmónica de Bolonia, que cuenta como concertino con el virtuoso y algo exhibicionista violinista de Treviso Giuliano Carmignola, que tanto ha trabajado con los Sonatori de la Gioiosa Marca o con la Venice Baroque Orchestra (el nombre en inglés es el oficial del grupo).



Deutsche Grammophon parece haber acogido estos nuevos proyectos de Abbado con interés, y el 75 aniversario del maestro lo celebra con algunos lanzamientos de mucho interés. En primer lugar, la integral sinfónica de Beethoven con la Filarmónica de Berlín, que, conviene aclarar, no es la misma que se publicara en el año 2000. La explicación es sencilla: poco después de las grabaciones de aquel ciclo, Abbado y la Filarmónica de Berlín hicieron una gira por Italia con las obras beethovenianas, que fueron registradas en vídeo y publicadas en DVD por Euroarts en 2002. Abbado, que fue uno de los primeros en grabar las obras con la nueva edición Urtext de Jonathan del Mar, quedó más satisfecho de las grabaciones en vídeo y ahora DG, después de llegar a un acuerdo con Euroarts y de resolver algunos problemas de montaje, ofrece las Sinfonías de Beethoven en soporte audio pero con las bandas sonoras del registro videográfico. Más Beethoven: DG pone a la venta también en edición especial un álbum triple con la histórica grabación de los Conciertos de piano del sordo de Bonn con Abbado junto a Pollini y la Filarmónica de Berlín a los que se añade el Triple concierto Op.56 que don Claudio ha grabado junto a la Simón Bolívar y tres jóvenes solistas de prestigio (Ilya Gringolts, Mario Brunello, Alexander Lonquich). Pero el proyecto estrella del lote, al menos en mi opinión, es el lanzamiento de las dos primeras grabaciones de la Orquesta Mozart, un doble CD que incluye algunas de las más célebres sinfonías mozartianas y otro doble con los Conciertos para violín y la Sinfonía concertante interpretados por Carmignola. Todos estos discos pueden conseguirse también, como es habitual en DG desde hace unos meses, mediante descargas digitales en mp3. En cualquier caso, no parece que el interés de Abbado y su conjunto auténtico vaya a acabarse con la música del Clasicismo, como muestran los vídeos que circulan por ahí con los Conciertos de Brandenburgo de Bach en interpretaciones en vivo ofrecidas en Reggio Emilia en el año 2007, de los cuales pongo aquí el nº3, que me parece magnífico (Carmignola es una vez más el concertino y la cadencia clavecinística del 2º movimiento la toca nada menos que Ottavio Dantone). Dos detalles para terminar: 1) el rótulo de entrada, que lo anuncia como Concierto nº2, está obviamente equivocado; 2) no deja de causar sorpresa hoy ver a alguien dirigiendo esta obra situado frente a los instrumentistas y con las manos, ejerciendo de director decimonónico, una figura sin duda anacrónica si pensamos en la corte de Cöthen o en el Collegium musicum de Bach en Leipzig, pero que no resta ni un ápice al valor musical de la interpretación. Juzguen por ustedes mismos y si les interesa, sepan que pueden rastrear por youtube el ciclo completo.