martes, 17 de junio de 2008

Venezuela es una fiesta... sinfónica

Fiesta de Gustavo Dudamel
FIESTA
Orquesta Sinfónica Joven de Venezuela Simón Bolívar.
Director: Gustavo Dudamel

1. Silvestre Revueltas (1899-1940): Sensemayá
2. Inocente Carreño (1919): Margariteña, variaciones sinfónicas
3. Antonio Estévez (1916-1988): Mediodía en el Llano
4. Arturo Márquez (1950): Danzón nº2
5. Aldemaro Romero (1928-1977): Fuga con Pajarillo (de la Suite para cuerdas nº1)
6. Alberto Ginastera (1916-1983): Danzas del ballet Estancia Op.8
I. Los trabajadores agrícolas
II. Danza del trigo
III. Los peones de hacienda
IV. Danza final (Malambo)

7. Evencio Castellanos (1915-1984): Santa Cruz de Pacairigua, suite sinfónica
8. Leonard Bernstein (1918-1990): Mambo (de West Side Story)
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 7457 (Universal) [75'59'']
Grabación: Enero de 2008


El recentísimo premio Príncipe de Asturias de las Artes concedido a las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela ha terminado por dar nuevo espaldarazo a su producto internacionalmente más visible, la formidable Orquesta de Jóvenes Simón Bolívar, que, comandada por el sorprendente director de 27 años Gustavo Dudamel, ofrece aquí un programa de música latinoamericana en la que conviven maestros tan reconocidos como Ginastera o Revueltas con otros tan poco divulgados como Inocente Carreño, Antonio Estévez o Evencio Castellanos.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 14 de junio de 2008]


Márquez: Danzón nº2. Orquesta Sinfónica Joven de Venezuela Simón Bolívar. Gustavo Dudamel. Proms 2007.

P.S. Tuve ocasión de escuchar a la Orquesta Simón Bolívar en una doble actuación con motivo del II (y último) Festival Iberoamericano Entreculturas de Sevilla, que tuvo lugar en el Teatro de la Maestranza en los últimos días de 2006 y los primeros de 2007. La primera cita la dirigía su titular y el recuerdo pasa del asombro inicial (cómo podía sonar un conjunto de ese tamaño, con un centenar de intérpretes sólo en la cuerda, con esa brillantez, precisión y empaste) al desencanto. El Concierto para orquesta de Bartók fue deslumbrante, pero sólo eso, como un relámpago que te permite ver por un instante la forma de los árboles más cercanos para inmediatamente sumergirte en la más cerrada de las oscuridades. En el intermedio tenía la sensación de que si en lugar de música de Bartók hubieran hecho música de Debussy o de Schumann habría sonado exactamente igual. Y la confirmación vino en la segunda parte, con un Revueltas espectacular pero blando, sin crujido (y Revueltas, si no te crujen las tripas por dentro, no es nada), un Ravel (La Valse) sin Viena ni París y un Falla insufrible, del que no llegaron a oler ni la jota. Luego vino el numerito ese de las chaquetas con la bandera venezolana, los mambos, las bromas, Dudamel tocando el bombo y las risas y tal, y la gente se lo pasó muy bien. [Digresión: ¿Se imaginan a la JONDE haciendo algo parecido con la bandera española mientras toca Paquito el chocolatero en París? Sospecho que el director sería invitado a abandonar su puesto inmediatamente, por la flagrante
falta de respeto a la España plural, y con acusaciones de facha para arriba por parte de los columnistas habituales; sin embargo, a los venezolanos les dan el Príncipe de Asturias ¡y todos aplauden embobados y con el babero puesto! Moraleja: para la próxima gira de la OJA que vayan preparando chaquetillas cordobesas a franjas blancas y verdes]

Tres días después, la orquesta volvió a tocar, esta vez con la dirección de Claudio Abbado. La primera parte (Concierto para cello de Schumann) fue por completo olvidable, a causa de una Natalia Guttman que estuvo desastrosa. Sin embargo, en la segunda, algo grande ocurrió: Abbado hizo una 4ª Sinfonía de Chaikovski colosal, sacando de los jóvenes venezolanos no sólo el brillo y el virtuosismo que nos habían mostrado ya, sino un refinamiento, un equilibrio, una hondura que elevaron la sinfonía a un plano superior. Así que esa era la imagen ambivalente que yo tenía del conjunto hasta este disco (no he escuchado el Beethoven ni el Mahler), en el que tocan, con el mismo nervio y la misma brillante espectacularidad que ya les conocía, música en su mayor parte de compositores venezolanos desconocidos. El vídeo que he puesto como ejemplo recoge un momento de su actuación en los pasados Proms de Londres, con el Danzón nº2 del mexicano Arturo Márquez que también está recogido (obviamente
, en otra grabación) en este disco.