lunes, 2 de junio de 2008

Messiaen eterno

Olivier Messiaen con Iannis Xenakis
Los primeros meses del año Messiaen han traído menos novedades discográficas de las que parecían previsibles, aunque es posible que la situación empiece a cambiar a medida que nos acerquemos a la fecha concreta en que se conmemora el centenario del nacimiento del músico (10 de diciembre), y de hecho, Naïve anuncia ya una caja recopilatoria del máximo interés. Mientras eso llega, la primera novedad de peso que hemos recibido es la que presenta Harmonia Mundi, el Cuarteto para el fin de los tiempos, sin duda, la obra de cámara más popular del compositor, en interpretación del Trío Wanderer y el clarinetista Pascal Moraguès.

Las condiciones que vieron el nacimiento de la obra son bien conocidas: Messiaen, que estaba a punto de cumplir 31 años, había sido movilizado nada más iniciarse las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial. Miope y no demasiado ágil, es destinado al cuerpo de enfermería, en el que participa en la batalla de Verdún, donde en mayo de 1940 es hecho prisionero. Trasladado al campo de concentración VIII de Görlitz, en Silesia, al que llega con una pequeña colección de partituras de bolsillo, que incluía obras de Bach, Beethoven, Stravinski y Berg, el compositor consigue hacerse con material de escritura y papel pautado, dispuesto a seguir con su carrera artística. El hecho de que en el mismo campo coincidiera con un violinista (Jean Le Boulaire), un violonchelista (Étienne Pasquier) y un clarinetista (Henri Akoka), determina la singular instrumentación del Cuarteto, que escribe durante su cautiverio de algo más de un año de duración y que fue estrenado en el mismo campo el 15 de enero de 1941, con el compositor completando al piano la nómina de intérpretes.

Messiaen joven
Aunque el propio Messiaen contaría más adelante que las circunstancias del estreno, ante un público de miles de prisioneros transfigurados, rozaron lo dantesco, a causa del frío intensísimo, de un piano desafinado y un violonchelo al que faltaba una cuerda, otras informaciones dignas de crédito apuntan a que los instrumentos no se encontraban en realidad en tan mal estado y que la actuación tuvo lugar a cubierto y ante una audiencia reducida. Es como si el apocalíptico discurso musical de la obra hubiera acabado creando en la propia mente del compositor la leyenda de su nacimiento.

Parece en cualquier caso seguro que las condiciones del internamiento debieron de resultar muy duras, y no es por ello extraño que Messiaen, católico ferviente, se inspirara en el capítulo X del libro del Apocalipsis para la escritura de una obra que, como todas las suyas, tiene algo de ritual. El Cuarteto para el fin de los tiempos se divide en ocho movimientos porque, según el autor, “siete es el número perfecto, la creación de seis días santificada por el sabbat divino; el siete de ese reposo se prolonga en la eternidad convirtiéndose en el ocho de la luz indefectible, de la inalterable paz”.

Más allá de la literatura, el Cuarteto es uno de los grandes faros de la música camerística del siglo XX, suma de los procedimientos compositivos de Messiaen, algunos de los cuales (como el principio cíclico, los cantos de los pájaros, las reminiscencias del gamelán indonesio o de los ritmos hindúes y medievales) iban a ser fundamento de muchas de sus más conocidas obras posteriores, de la Sinfonía Turangalila a las Veinte miradas del niño Jesús o las Iluminaciones del más allá. Moraguès y el Trío Wanderer optan por una visión introspectiva y serena, de un dramatismo íntimo, lírico y sublimado. El CD se completa con el Tema y variaciones para violín y piano de 1932.

[Publicado (con modificaciones) en Diario de Sevilla el sábado 31 de mayo de 2008]

Cuarteto para el fin de los tiempos de Messiaen
Olivier Messiaen (1908-1992): CUARTETO PARA EL FIN DE LOS TIEMPOS
Pascal Moraguès, clarinete.
Trío Wanderer

Jean-Marc Phillips-Varjabédian, violín
Raphaël Pidoux, violonchelo
Vincent Coq, piano


1. Quatuor pour la fin du Temps, para violín, clarinete, violonchelo y piano
2. Thème et variations, para violín y piano
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HARMONIA MUNDI HMC 901987 [62'27'']
Grabación: Julio de 2007



Messiaen: "Louange à l'inmortalité de Jésus", último movimiento del Cuarteto para el fin de los tiempos. [6:57] Trío Wanderer.