jueves, 5 de junio de 2008

Siete iglesias de Bolonia

Bruno Mantovani por el Ensemble Intercontemporain
Bruno Mantovani (1974): LE SETTE CHIESE - STREETS - ÉCLAIR DE LUNE
Ensemble Intercontemporain
Directora: Susanna Mälkki

1. Le Sette Chiese (2002)
I. La piazza Santo Stefano
II. L'église de Saint-Jean Baptiste
III. La crypte
IV. La basilique du sépulcre
V. Basilique des saints Vital et Agricola
VI. La cour de Pilate
VII. L'église du martyrium
VIII. La cloître
IX. La chapelle du bandeau

2. Streets (2007)
3. Éclair de lune (2006)
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KAIROS 0012722KAI (Diverdi) [76'09'']
Grabaciones: Abril y Julio de 2007

Pese a su juventud, el compositor francés Bruno Mantovani (Châtillon, 1974) tiene un catálogo que sobrepasa las 80 obras en casi todos los géneros. El Intercontemporain presenta en Kairos un CD que abre una pieza fascinante, Le Sette Chiese (2002) inspirada en la arquitectura del complejo boloñés de las Siete iglesias. Música que parece creada para amoldarse a los espacios que la inspiran, con agrupaciones diversas de timbres y juegos dinámicos que se hacen intrincada masa en Streets (2007) y onírica fantasía sonatística en la espectral Éclair de Lune (2006).

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 31 de mayo de 2008]


Mantovani: "Basilique des saints Vital et Agricola" de Le Sette Chiese. [3:59] Ensemble Intercontemporain. Susanna Mälkki

P.S. Este CD pertenece a una nueva colección que el IRCAM (Institut de Recherche et Coordination Acoustique/Musique) francés, el Ensemble Intercontemporain y el sello austriaco Kairos acaban de poner en marcha con el sugestivo título de Sirènes. Una vez publicada la reseña, me di cuenta de que el término 'espectral' aplicado a Éclair de Lune podía resultar ambiguo, ya que yo no quería referirme al espectralismo de Murail y Grisey, sino a que la obra, escrita para tres conjuntos instrumentales y electrónica, tiene cierto aire fantasmal, de texturas evanescentes y en permanente cambio y atmósfera más sugerida que real. Aclarado queda. Por su parte, Streets nace de las calles de Nueva York y está dedicada a Pierre Boulez. Afirma Mantovani que la obra se la sugirió un paseo por la ciudad americana en mayo de 2005: "La densidad de actividades humanas simultáneas era tal que me era prácticamente imposible aislar los movimientos de cualquier persona tomada al azar dentro de esa colectividad o el desplazamiento de un vehículo, sin que esta información fuera perturbada por muchas otras. La percepción de este universo, compuesto de infinitos estratos, se resumía pues en una globalidad tendente paradójicamente al estatismo". Ese estatismo queda sugerido por el empleo de un solo acorde en toda la pieza, mientras que la multiplicidad y el movimiento de la masa urbana queda reflejado en los contrastes de timbres, la alternancia entre pasajes muy animados y otros en absoluta calma, las dinámicas, que bordean lo extremo...