jueves, 18 de diciembre de 2008

Celebrando a Haendel (3)

Las óperas en la Edición Haendel de HM
Georg Friedrich Haendel (1685-1759): FLAVIO, RE' DE LANGOBARDI HWV 16
ópera seria en tres actos con libreto de Nicola Francesco Haym, a partir de uno anterior de Matteo Noris

Jeffrey Gall, contratenor (Flavio)
Derek Lee Ragin, contratenor (Guido)
Lena Lootens, soprano (Emilia)
Bernarda Fink, mezzosoprano (Teodata)
Christina Högman, soprano (Vitige)
Gianpaolo Fagotto, tenor (Ugone)
Ulrich Messthaler, bajo (Lotario)
Ensemble 415 (concertino: Chiara Banchini)
Director: René Jacobs
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HARMONIA MUNDI HMX 2908241.49 (CD 4-5) [79'25'' - 76'17']
Grabación: Octubre de 1989


Jacobs grabó Flavio sólo dos años antes que Julio César, pero las diferencias entre uno y otro registro son notables. Lo que en César es cima, triunfo, logro incuestionable, que habría de marcar el futuro de los acercamientos a las óperas del compositor, en Flavio no deja de ser ensayo, prueba, un arrimarse a un repertorio que aún no había fijado con claridad sus guías para romper con una tradición que ya se sabía obsoleta. Jacobs se había baqueteado en los años anteriores con estupendos trabajos dedicados a Cavalli (Xerse, Giasone, incuestionables logros para la época) y su primer gran Haendel es una ópera nunca grabada completa (ni antes ni después), justo la obra que precedería históricamente a Giulio Cesare. Contó para su proyecto con el Ensemble 415 de Chiara Banchini, un buen grupo, pero sin la opulencia, la brillantez ni la capacidad para la matización que Jacobs lograría de los conjuntos centroeuropeos para sus siguientes trabajos haendelianos. La interpretación es desde luego más que correcta y muy disfrutable, pero no hay aquí esa flexibilidad, esa teatralidad, ese imponente dominio de los recursos orquestales puestos al servicio de la expresión más directa y descarnada que el director belga conseguiría en sus siguientes trabajos. Más allá de algunos momentos muy apreciables, que sin duda anuncian sus conquistas posteriores, la pauta la marca la excesiva rigidez del continuo (pese a la tiorba de Junghänel, menos presente de lo que sería deseable) y una batuta que aunque señala ya el camino, no termina de encontrar ese punto justo de equilibrio entre rigor y libertad que harán verdaderamente grandes a Julio César y Rinaldo. El elenco de voces es muy irregular. Jeffrey Gal es un haendeliano imposible, contratenor de una época ya superada, cuya voz suena siempre artificial, descolorida, sin apenas apoyo en los graves, con tendencia al chillido. Mucho mejor Ragin, que estaba en su mejor época, intenso y preciso en la coloratura, en uno de los mejores papeles que yo le recuerde. Muy poco elegante en su aria Fagotto, un tenor que en cualquier caso iría a más en los 90, y más que aceptable Messthaler, pese a que su aria de bravura del acto I ("Se a te vissi fidele") le quede un poco grande. Entre las féminas, cabe destacar sobre todo a una Bernarda Fink aún un poco recatada y tímida en los momentos más expansivos de su papel, pero que ya fraseaba con exquisito gusto, y a una Lena Lootens de encantadora y brillante ligereza. Muy irregular en el color y de línea a menudo inestable Christina Högman. Pese a todas las objeciones apuntadas, este Flavio, si no me equivoco el único que hay ahora disponible en el mercado, se deja oír y puede proporcionar sin duda a los buenos aficionados muchos momentos de auténtica emoción haendeliana.



Haendel: "Rompo i lacci" de Flavio. [5'33''] Derek Lee Ragin. Ensemble 415. René Jacobs

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