martes, 23 de diciembre de 2008

Una sonámbula para Bartoli

La sonnambula de Bellini en L'Oiseau-Lyre
Vincenzo Bellini (1801-1835): LA SONNAMBULA
melodrama en dos actos con libreto de Felice Romani (edición crítica de Alessandro Roccatagliati y Luca Zoppelli, 2004)

Cecilia Bartoli, mezzosoprano (Amina)
Juan Diego Flórez, tenor (Elvino)
Ildebrando D'Arcangelo, bajo (el conde Rodolfo)
Gemma Bertagnoli, soprano (Lisa)
Liliana Nikiteanu, soprano (Teresa)
Peter Kálmán, tenor (Alessio)
Javier Camarena, tenor (un Notario)
Coro de la Ópera de Zúrich
La Scintilla
Director: Alessandro De Marchi
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2 CD L'OISEAU-LYRE 478 1084 (Universal) [59'10'' - 75'01'']
Grabación: Junio y Julio de 2007 y Septiembre de 2008


Producto de diseño, que parte de la edición crítica de La sonnambula editada por Ricordi en 2004 e incluye un conjunto de instrumentos de época, un director habituado al universo barroco y el encuentro entre dos de las grandes estrellas de la lírica en nuestros días, Bartoli y Flórez. La obra de Bellini suena mucho menos brillante en esta versión bajada de tono para ponerla al alcance de la voz de mezzo de Bartoli, increíble como siempre en las agilidades, pero con un fraseo y unos recursos ornamentales algo afectados. Flórez parece más contenido que de costumbre. Brillantes secundarios.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 20 de diciembre de 2008]


Bellini: "Prendi: l'anel ti dono" de La sonnambula. [5'02''] Juan Diego Flórez. Cecilia Bartoli. Coro de la Ópera de Zurich. La Scintilla. Alessandro De Marchi.

P. S. Fue tan vapuleada en algunos blogs de ópera, que uno se acerca a esta grabación consciente de que el hecho de que te guste puede ser usado contra ti, pues revelaría síntomas evidentes y peligrosos de que eres un hortera redomado, además de un inconsciente consumista (¡y en fechas navideñas nada menos!) que traga sin rechistar con la estrategia mercadotécnica de las grandes compañías de discos. Seguramente seré un hortera y un consumista, aunque más bien lo que soy es un aficionado bastante moderado al belcantismo, y por tanto no un conocedor detallado de todos sus entresijos, pero a mí me gusta. Es evidente que se trata de un producto hecho para vender (¡como todos!), y que Bartoli lleva tiempo instalada en una afectación que era ya apreciable en su anterior disco y gira, pero la orquesta suena muy bien (infinitamente mejor que la mayoría de sinfónicas de foso haciendo esta música), Flórez canta con apreciable buen gusto sus partes bajadas de tono (pero esto lo hace todos los días Domingo, y cosas mucho peores, y a todo el mundo se le cae la baba oyéndolo) aunque sin deslumbrantes alharacas y el resto del reparto es más que bueno. He escuchado desde luego interpretaciones más brillantes y apasionadas de esta ópera, pero como a mí la música ésta tampoco me transporta normalmente a ningún sitio especial (y le reconozco su valor, ¿eh?, Bellini era un señor muy delicado y muy exquisito), no me importa demasiado. Tampoco termino de ver dónde está el engaño de la apuesta: es simplemente la primera grabación de una edición nueva de la obra. Eso sí, no es cierto, como anuncia Decca con un sellito en la mismísima portada, que sea la primera colaboración entre Bartoli y Flórez, que grabaron ya juntos –¡para el mismo sello!– el Mitridate de Mozart con Christophe Rousset, aunque entonces el peruano hiciera un papel secundario.

10 comentarios:

Zerlina dijo...

Para mi es la Sonnambula más sosa que he escuchado, sin entrar a valorar las afectaciones de Bartoli, ni al Elvino.

Lo mejor de esa grabación es Ildebrando

Pablo J. Vayón dijo...

Sí, estoy de acuerdo en que muy dramático y apasionado no resulta, pero tampoco me parece tan catastrófico como lo han vendido algunos.

maac dijo...

No la he escuchado con detenimiento pero me sorprende que haya habido gente por los foros y blogs que hayan culpado a Bartoli del hecho de que Flórez no estuviera cómodo por no haberla grabado a tono. Digo yo: ¿pero es que pusieron al tenor una pistola para que accediera a grabarla? No lo entiendo.
Y ciñéndome al tema Bellini. Lo que me sorprende es que de una obra dramáticamente tan sosa, tan ñoña, este hombre pudiera hacer una obra maestra en la que hay momentos de una belleza melódica extasiante -horrible palabra, por cierto-.

Pablo J. Vayón dijo...

Bien dices, que ese es un problema de Flórez. Supongo que el cheque ayudaría a disipar sus dudas, si en algún momento las tuvo.

Y con respecto a Bellini, es cierto que era un estupendo melodista, que su música es delicada siempre y está magníficamente escrita. No soy un apasionado de este repertorio, que en general me resbala bastante y que creo que ha estado sobrerrepresentado en los teatros en los últimos años (la cosa me parece que empieza a cambiar), pero reconozco el indudable talento del compositor.

T dijo...

No la he escuchado, así que no opino pero estoy muy de acuerdo en una cosa: Bartoli es sinónimo de afectación pero no últimamente, yo creo que ya nació con esa afectación.

Andrés dijo...

Pues a mí me paece un fraude. Primero: se nos vende una supuesta "versión Malibrán" que nunca existió, pues la hija de García lo único que hizo fue bajar de tono sus partes. La versión original no hay que olvidar que fue escrita para Giulia Grisi, que era una soprano de agilidad (la Elvira de "I Puritani" fue compuesta para ella, lo que nos debería orientar mucho sobre su vocalidad, muy lejana de la de Bartoli). Segundo: la voz de la Bartoli está descaradamente potenciada en la mesa de grabación en los números de conjunto. Basta con haber escuchado alguna vez la voz de Bartoli y la de Flórez para darse cuenta de que la romana no sería capaz nunca, en vivo, de tapar la voz del peruano. Tercero: Bartoli, además de afectada a más no poder, no es capaz de cantar en piano. En estos casos recurre al susurro (óigase su primera intervención, con ese "Care compagne" musitado en vez de cantado) y la voz le tremola más de lo tolerable. Y cuarto: a Flórez le dejan sin sus agudos. Por más que él haya consentido, no dejar de ser un desperdicio escucharle en esta ópera y no disfrutar de sus notas superiores para no dejar en evidencia a la diva. Total, que sólo se salva, en mi opinión, el sonido orquestal, colorido y transparente.

Andrés dijo...

Otra cosa que se me olvidaba: Bartoli y Flórez también grabaron juntos "Le nozze di Teti e di Peleo" en el 2000, también para DECCA y bajo la dirección de Chailly.

Pablo J. Vayón dijo...

Andrés, disculpa, pero no sé de dónde ha salido eso de que esta grabación se vende como la "versión Malibrán", que también decían en otro blog. Todo lo contrario: en el libreto del disco se incluye una nota que se titula "El mito de la versión Malibrán" y que entre otras cosas dice explícitamente: "Contrariamente a lo que se cree generalmente, no existe ninguna 'versión Malibrán' o 'versión para mezzosoprano' de la mano de Bellini. El presente disco se contenta pues con seguir la partitura autógrafa original del compositor, que es la primera vez que se graba así de forma íntegra y en las tonalidades de origen (con la única excepción de tres números transportados al grave)". Es literal. Aparte, me parece que la obra la estrenó Giudita Pasta, eso al menos se comenta en esa misma nota...

Andrés dijo...

Pablo: como siempre, tienes razón en cuestiones de datos concretos. Efectivamente, me falla la memoria al hablar de la Grisi en vez de la Pasta. De todos modos no cambia gran cosa lo que yo quería decir, pues Giuditta Pasta no era para nada una mezzo: Desdemona, Semiramide, Norma o Anna Bolena fueron algunos de sus papeles estelares (algunos los estrenó) y ahí podemos encontrar una escritura para una soprano con sólidos graves, centro ancho y facilidad para la coloratura y para la subida al agudo. Pasta lo conseguía todo esto mejor que la Malibrán al decir de quienes las oyeron, pero ambas corresponden al modelo de la escuela de canto de Manuel García y a lo que entonces se demandaba en los teatros. Me resisto a creer que los pucheritos y los susurros de Bartoli sean ni remotamente parecidos, entre otras cosas porque le falla un requisito imprescindible en el bel canto, que es el canto sul fiato, apoyado en la respiración; se oye muchas veces (como se oía en el anterior disco dedicado a Malibrán) cómo Bartoli canta sin apoyo, con la voz sin colocar, sobre todo en los ataques en piano, donde se aprecia un claro soplo que indica que está cantando forzada, con más presión en la voz (subglótica, que se dice, con perdón) de la que tiene en el diafragma. Consecuencia: pierde el aliento muy pronto, no puede sostener las frases medianamente largas y el sonido bambolea por falta de control. Por no hablar de los cambios de color cuando ahueca los graves, algo que siempre le pasó, pero que ahora se le está exagerando cada vez más.

Pablo J. Vayón dijo...

El análisis que haces me parece perfecto, para eso sabes tú mucho más que yo de estas cosas, y comprensible, pues lo he entendido hasta yo. Ya sabes que no soy precisamente un gran especialista en el belcanto del XIX. Simplemente quise destacar que aquí tampoco se pretende vender nada que no sea lo que se ofrece, esto es, la primera grabación de una edición nueva de una obra, que siempre había sonado más brillante. Por otro lado, sabes perfectamente que de las mesas de los ingenieros de sonido podrían decirse muchísimas cosas (en cualquier repertorio): se puede criticar, por supuesto, que se suba artificialmente el volumen en esta grabación, pero condenarla al infierno por eso me parece excesivo. Repito que no es que me entusiasme, pero me puse a escucharla pensando que iba a ser un desastre y no sólo no me pareció para tanto sino que incluso me gustó. Eso sí, íntegra me la he puesto una sola vez y dudo mucho que vuelva a repetir.