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domingo, 31 de enero de 2010

La cantera barroca afina sus armas

Archivo 415
ARCHIVO 415

Solista: Jacobo Díaz, oboe. Concertino-Director: Leonardo Rossi. Programa: Los estilos reunificados: Battalia a 10 de Biber; Concierto para oboe, cuerdas y continuo en re menor de Alessandro Marcello; Concerto grosso Op.6 nº5 de Haendel y Suite de Armide de Lully. Lugar: Iglesia del Convento de Santa Teresa. Fecha: Sábado 30 de enero. Aforo: Lleno.

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LA CANTERA BARROCA AFINA SUS ARMAS Y SU ESTILO

La ausencia de instrumentos de arco barrocos en nuestros conservatorios lastró mucho tiempo el desarrollo de los conjuntos orquestales. Las mayores posibilidades de formación de nuestros días y el ejemplo de la OBS pueden cambiar el panorama a medio plazo. La calidad demostrada ayer por el recién creado Archivo 415 apunta en esa dirección. Dirigido desde el concertino por Leo Rossi, el grupo, mayoritariamente de jóvenes, interpretó un variado programa del más conocido repertorio con un empaste y una cohesión muy notables.

Tanto en materia de articulación como de fraseo o de tempi, fueron versiones sólidas, elegantes y estilísticamente puestas al día. Por momentos se echó de menos un punto más de claridad en las voces medias, y a la suite de Lully le faltó la suntuosidad característica de la música francesa de la época, pero el camino marcado es el correcto. Una sorpresa fue descubrir a Jacobo Díaz, habitual en los grupos sevillanos de contemporánea, mostrar igual nivel de sensibilidad y prestancia con el oboe barroco.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 31 de enero de 2010]

Wikio

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tríos para cuatro

Le Petit Comité Ensemble (de izq. a der., Axel, Martín, Rodríguez Rossi y Casal)

LE PETIT COMITÉ ENSEMBLE


Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes:
Leonardo Rodríguez Rossi y Bruno Axel, violines; Guillermo Martín, violonchelo; Alejandro Casal, clave. Programa: Obras de Haendel, Corelli, Telemann y Vivaldi. Fecha: Jueves, 3 de septiembre. Lugar: Jardines del Alcázar. Aforo: Casi lleno.

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TRÍOS PARA CUATRO

En torno a la figura de Haendel y a la sonata en trío, uno de los géneros por excelencia del universo barroco, se presentó un conjunto formado por tres bien conocidos intérpretes sevillanos de música antigua (habituales de la Orquesta Barroca de Sevilla) a los que se ha unido el granadino Bruno Axel, presente ya en el ciclo en un recital en trío con música de Haydn, Turina y Piazzolla.

Más tríos en este caso, pese al número de los solistas, pues conviene recordar que los géneros camerísticos se designan por el número de partes musicales y no por el de intérpretes. En este caso, fueron dos violines y bajo continuo (aquí, un clave y un cello, una de sus formaciones más recurrentes), que constituyeron una de las asociaciones instrumentales más empleadas por los compositores de la primera mitad del siglo XVIII. El éxito de esta textura musical se debió sin duda a que las dos voces superiores permitían el uso frecuente de la imitación, mientras que el sostén del continuo facilitaba el empleo de ostinatos sobre los que los solistas podían hacer variaciones y con frecuencia improvisaciones.

Formación de circunstancias, Le Petit Comité Ensemble se beneficia de la maestría de Leonardo Rodríguez Rossi, un violinista argentino asentado en Sevilla desde hace más de una década y que demuestra con el violín barroco un sonido finísimo, una musicalidad natural, un sentido interior del tempo y el ritmo musicales y un gusto en la ornamentación que deslumbran y prácticamente no tiene parangón en la ciudad. A su lado, Bruno Axel, de sonido más áspero, mostró que en el mundo del Barroco aún tiene un importante margen de mejora, sobre todo en los pasajes de mayor agilidad, en el empleo del vibrato como recurso meramente ornamental y, en general, en la realización de los adornos.

Si Corelli resultó algo apelmazado y poco suelto, el grupo hizo un Haendel magnífico, limpio, clarísimo y con una contrastada paleta de colores, dinámicas y tempi. Un desperdicio el Vivaldi final, donde hubo más problemas de coordinación y desajustes; si además hay que cortar la Follia en tres partes para pasar páginas y coger las partituras con pinzas, mejor habría sido obviarla.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 5 de septiembre de 2009]