Minkowski ha reunido a la patrona de la música con tres de los homenajeados por sus efemérides en el año que termina para elaborar un producto magníficamente editado por Naïve. De Purcell se incluye la más brillante de sus odas dedicadas a Santa Cecilia, la de 1692: Hail! Bright Cecilia; de Haendel, la Oda de 1739; y de Haydn la Misa Cellensis, originalmente escrita en honor de la virgen y que sólo más adelante empezó a ser conocida como Misa de Santa Cecilia a causa de una interpretación ofrecida el día de su festividad. De esta obra, Minkowski ofrece una versión conservada en un manuscrito primitivo (1766) en el que sólo figuran Kyrie y Gloria, aunque añade dos números del Credo de la monumental versión final (c.1773).
El tratamiento del director francés es teatral e intenso, funcionando de forma especialmente brillante en la obra de Haydn, que además de un coro de Les Musiciens du Louvre envolvente y sensual cuenta con espléndidas intervenciones solistas de Richard Croft, Lucy Crowe, Nathalie Stutzmann y Luca Tittoto. En cambio, la música de Purcell pierde en esta visión, musculosa y densa, algo de la exuberancia y del lirismo de otras interpretaciones, mientras que el Haendel suena enérgico y muy bien contrastado, quizá menos claro que en anteriores trabajos haendelianos de Minkowski.
Lucy Crowe, soprano Nathalie Stutzmann, contralto Anders J. Dahlin, tenor Richard Croft, tenor Luca Tittoto, bajo
David Bates, contratenor Neil Baker, barítono
Les Musiciens du Louvre-Grenoble Director: Marc Minkowski
CD 1
1. Henry Purcell (1659-1695): Hail! Bright Cecilia (1692) 2. Georg Friedrich Haendel (1685-1759): A Song for St. Cecilia's day (1739) [Principio]
CD 2
1. Georg Friedrich Haendel: A Song for St. Cecelia's day (1739) [Final] 2. Franz Joseph Haydn (1732-1809): Missa Cellensis in honorem Beatissimae Virginis Mariae Hob.XXII:5 (1766) I. Kyrie II. Gloria III. Credo: Et incarnatus est - Et resurrexit [versión de 1773] ---------- 2 CD NAÏVE V 5183 (Diverdi) [78'47'' - 74'02''] Grabación: Enero de 2009
Haydn: "Et resurrexit" de la Misa Cellensis. [4'36'']. Croft. Crowe. Les Musiciens du Louvre-Grenoble. Minkowski
Con una sola ópera en sentido estricto, que además no ha llegado completa (y si lo hubiera hecho, no superaría la hora de duración), Henry Purcell es hoy considerado uno de los más geniales autores de música dramática de la historia de Inglaterra. Una sola ópera, pero infinidad de piezas para la escena, danzas, preludios, canciones, coros y cuatro grandes obras en las que la participación de la música supera el carácter incidental de los números aislados y que, a falta de mejor nombre, son conocidas como semióperas.
Género inglés por excelencia, que tuvo gran predicamento en el último tercio del siglo XVII, una semiópera era una obra de teatro, habitualmente en cinco actos, que incluía escenas musicales en cada uno de ellos, especies de comentarios sobre la acción principal, pero que no tenían imbricación argumental con su trama y tampoco entre sus partes. Desplazada en las primeras décadas del siglo XVIII por la ópera italiana, en el XX se recuperó su música y, recientemente, se hicieron intentos con los espectáculos completos, aunque su excesiva duración (entre 4 y 5 horas) y problemas tanto dramatúrgicos como prácticos convirtieron estas exhumaciones en meras anécdotas.
Hervé Niquet tuvo la idea de presentar King Arthur en la Ópera de Montpellier, donde su conjunto Le Concert Spirituel es residente, pero lo hizo de forma extremadamente singular. Encargó la parte escénica de su propuesta a Corinne y Gilles Benizio, conocida pareja de clowns franceses sin experiencia previa en el mundo de la ópera, y con ellos montó un divertido espectáculo que se circunscribe a la aproximadamente hora y media de música escrita por Purcell.
Entrelazando una desmitificadora e irónica mirada sobre los textos de Dryden puestos en música por el compositor con una serie de diálogos que el director musical entabla con un atrevido operario (magistralmente interpretado por Benizio), con guiños permanentes al teatro de variedades y del absurdo y a los sketchs de los Monty Python, va surgiendo una comedia disparatada, fresca, dinámica y moderna en la que el propio Niquet se muestra como un auténtico showmancapaz de subir al escenario para cantar un aria de opereta en falda escocesa o una tirolesa vestido de tirolés. Todo es posible sobre las tablas: dos risueños franciscanos que le cantan a Odín y gustan del vino, un rey Arturo más bien simplón atendido de hipotermia por enfermeras de la Cruz Roja salidas de una nevera, un grupo de pastores convertidos en hippies y hasta una pareja de despistados esquiadores que se cruzan en medio de la acción hablando en un idioma ininteligible.
Musicalmente, Niquet conduce con ritmo trepidante, lo que perjudica a algunas piezas, que pierden su pátina de dulzura. Por lo demás, el elenco es notable (mención especial al bajo portugués João Fernandes) y la realización videográfica de Olivier Simonnet, intachable para un DVD lleno de chispa y sentido del humor que es el primero que publica Glossa.
Henry Purcell (1659-1695): KING ARTHUR semiópera en cinco actos con libreto de John Dryden en adaptación de Hervé Niquet y Corinne y Gilles Benizio
Anna Maria Labin, soprano Chantal Santon-Jeffery, soprano Mélodie Ruvio, mezzosoprano Mahias Vidal, haute-contre Marc Mauillon, tenor João Fernandes, bajo
Le Concert Spirituel Director: Hervé Niquet
Directores de escena: Corinne y Gilles Benizio (alias Shirley & Dino) Vestuario: Catherine Rigault Iluminación: Jacques Rouveyrollis
Coproducción de Telmondis y Le Concert Spirituel
Director de vídeo: Olivier Simonnet Subtítulos en inglés, francés, alemán y español Bonus: Making-of ---------- GLOSSA GVD 921619 (DVD) (Diverdi) [99'51'' - 11'48''] Grabación: Marzo de 2009
Paul Agnew, tenor Anne-Marie Lasla, viola da gamba Elizabeth Kenny, tiorba y guitarra Blandine Rannou, clave y órgano
Henry Purcell (1659-1695):
1. If music be the food of love Z.379c 2. Corinna is divinely fair Z.365 3. Ah! How sweet it is to love Z.613/2 4. What a sad fate is mine, a song on a Ground Z.428 5. I see she flies me Z.573/1b
6. Francisco Corbetta (c.1615-1681): Caprice de chaconne [La guitarre Royale, 1670]
Henry Purcell: 7. O Solitude Z.406 8. Music for a while Z.583/2 9. Ground en do mayor para clave Z.D221 10. O! Fair Cedaria Z.402 11. Man is for the women made Z.605/3 12. Not all my torments can your pity move Z.400 13. On the brow of Richmond Hill Z.405 14. Pious Celinda goes to pray’rs Z.410 15. When fi rst I saw Aurelia’s eyes Z.627 A/1
16. Christopher Simpson (1610-1669): Preludio en re [The Division-Viol, 1665]
Henry Purcell: 17. The Cares of Lovers Z.632/17 18. The fatal hour comes on apace Z.421 19. I loved fair Cecilia Z.381 20. When her languishing eyes said "Love" Z.432
21. Robert de Visée (c.1658-1725): Preludio en re menor [Livre de guitarre, 1682] 22. Henry Purcell: A Morning Hymn (Thou wakeful shepherd) Z.198 23. Christopher Simpson: Preludio en mi [The Division-Viol, 1665]
Henry Purcell: 24. The earth trembled Z.197 25. Now that the sun has veil’d his light (An Evening Hymn on a Ground) Z.193 26. If music be the food of love Z.379a ---------- AMBROISIE AM185 (Diverdi) [74'14''] Grabación: Febrero de 2009
El escocés Paul Agnew muestra con este recital dedicado a Henry Purcell una madurez como cantante que se aprecia no sólo en el afianzamiento de su registro grave (la voz de partida es la de un tenor ligero que recurre al falsete para las notas más agudas), sino en el control del fiato y de la proyección, pues la intención expresiva y la sensibilidad estuvieron siempre en su haber artístico. Anne-Marie Lasla (viola da gamba), Elizabeth Kenny (tiorba y guitarra) y Blandine Rannou (clave y órgano) acompañan con pasión y exquisita delicadeza.
Purcel: Music for a while. [4'32''] Agnew, Lasla, Kenny, Rannou.
Music for a while Shall all your cares beguile, Wondering how your pains were eased And disdaining to be pleased, Till Allecto free the dead From their eternal bands, Till the snakes drop from her head And the whip from out her hands.
[La Música, por un momento,/ Te distraerá de todas tus cuitas:/ Te preguntarás cómo se han aliviado tus pesares/ Y los desdeñarás para gozar,/ Hasta que Alecto libere a los muertos/ De sus trabas eternas,/ Hasta que caigan las serpientes de su cabeza/ Y el látigo de sus manos.]
Henry Purcell (1659-1695): THE FAIRY QUEEN & THE PROPHETESS: ORCHESTRAL SUITES
Le Concert des Nations (Manfredo Kraemer, concertino) Director: Jordi Savall
1. Suite de The Prophetess 2. Suite de The Fairy Queen ---------- ALIA VOX AVSA 9866 (Diverdi) [62'53''] Grabación: Septiembre de 1996
Alia Vox continúa con las reediciones de los discos grabados por Jordi Savall y sus conjuntos en el sello Astrée durante más de dos décadas: esta vez toca el turno a un par de suites extraídas de otras tantas semióperas de Henry Purcell (La reina de las hadas y La profetisa, o la Historia de Diocleciano) que fueron registradas en 1996. Con el argentino Manfredo Kraemer de excepcional concertino, Le Concert des Nations suena con toda la suntuosidad y el brío característicos de la época en que se hizo este registro. Por su lado, Savall otorga a la música de Purcell un toque afrancesado que no le sienta nada mal.
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: Mariví Blasco, soprano; Fahmi Alqhai y Rami Alqhai, violas da gamba. Programa:The Passion of Musique: obras de Dowland, Hume, Purcell y Haendel. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Martes 7 de julio. Aforo: Lleno.
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PASIONES Y LÁGRIMAS DE INGLATERRA
Consolidado como uno de los grandes conjuntos españoles en su especialidad, Accademia del Piacere se presentó en el Alcázar en formación de trío con un programa centrado en músicos ingleses, que sirvió a Mariví Blasco para mostrar el buen estado de su voz y una notable ductilidad para contrastar afectos expresivos y estilos musicales.
Original la presencia de las violas en una música que nació pensada para ser acompañada por laúd (Dowland), bajo continuo o distintas formaciones orquestales (Purcell, Haendel), si bien es cierto que la presencia del instrumento en la Inglaterra del siglo XVII y las prácticas interpretativas de la época harían bien posible encontrarse con formaciones parecidas a ésta. Por otro lado, los hermanos Alqhai consiguieron una tal variedad de colores y de matices, tanto con el arco como cuando se dedicaron a puntear el instrumento como si de un gran laúd se tratase, que no se echó en falta absolutamente nada, tampoco en las piezas para la viola sola o para dúo de violas del capitán Tobias Hume, que sonaron con arrolladora, elegante y virtuosística potencia sonora.
La parte vocal del recital se movió entre las lágrimas de Dowland (Flow my tears) y las de Cleopatra en el Giulio Cesare de Haendel. Dominado principalmente por la melancolía (Come, heavy sleep de Dowland, el Lamento de La Reina de las Hadas de Purcell) y la ternura (el Music for a while y la canción de Venus de El Rey Arturo de Purcell), Mariví Blasco supo poner todos su medios al servicio de los textos, dándole hondura (sus graves parecen más asentados) y sensualidad cuando la ocasión lo requería, ornamentando de forma exuberante (a veces demasiado, lo que quizá rompió la atmósfera de sencillo encantamiento de Fairest isle en la repetición) e incluso con leves toques de swing (ese "to touch, to kiss" de Come again: Sweet love de Dowland). En el "Piangeró" de Haendel se metió de lleno en el rol de Cleopatra (el peinado ayudaba), salvó con oficio las agilidades de la parte central del aria y resultó conmovedora en un da capo adornado con sutileza.
1. The Holy Sonnets of John Donne Op.35 (1945) [John Donne] I. Oh my blacke Soule! II. Batter my heart III. O might those sighes and teares IV. Ot, to vex me V. What if this present VI. Since the whom I loved VII. At the round earth's imagined corners VIII. Thou hast made me IX. Death, be not proud
2. A Morning Hymn (1960) [arreglo sobre un tema original de Henry Purcell] 3. Job's Curse (1950) [arreglo sobre un tema original de Henry Purcell] 4. An Evening Hymn (1947) [arreglo sobre un tema original de Henry Purcell]
5. Winter Words Op.52 (1953) [Thomas Hardy] I. At Day-close in November II. Midnight on the Great Western (or The Journeying Boy) III. Wagtali and Baby (a Satire) IV. The little old Table V. The Choirmaster`s Burial (or The Tenor Man's Story) VI. Proud Songsters (Thrushes, Finches and Nightingales) VII. At the Railway Station, Upway (or The Convict and Boy with the Violin) VIII. Before Life and after
6. I Wonder as I Wander (1934) [The Songs of the Hill Folk] 7. Sail on, sail on (1957-58) [Moore'Irish Melodies; volumen 4] 8. The Miller of Dee (1947) [Folksongs of the British Isles; volumen 3] 9. At the mid hour of night (1957-58) [Moore'Irish Melodies; volumen 4] 10. There's none to soothe (1947) [Folksongs of the British Isles; volumen 3] ---------- HARMONIA MUNDI HMU 907443 [72'13''] Grabación: Junio de 2008
Espléndido recital britteniano que incluye los Holy Sonnets Op.35 (1945) sobre poemas de John Donne, Winter Words Op.52 (1953), que cuenta con textos de Thomas Hardy, además de arreglos de piezas de Henry Purcell y de canciones tradicionales. Mark Padmore, cantante vinculado fundamentalmente al mundo barroco, prolonga aquí la gran tradición de tenores británicos dedicados a este repertorio, que abrió obviamente Peter Pears, su dedicatario. Padmore combina entusiasmo, lirismo e intensidad expresiva y Roger Vignoles acompaña de forma excepcional.
Britten: Before life & after. [3'14''] Mark Padmore, Roger Vignoles
A time there was - as one may guess And as, indeed, earth's testimonies tell - Before the birth of consciousness, When all went well.
None suffered sickness, love, or loss, None knew regret, starved hope, or heart-burnings; None cared whatever crash or cross Brought wrack to things.
If something ceased, no tongue bewailed, If something winced and waned, no heart was wrung; If brightness dimmed, and dark prevailed, No sense was stung.
But the disease of feeling germed, And primal rightness took the tinct of wrong; Ere nescience shall be reaffirmed How long, how long?
Nacido en Milán en 1968, Vittorio Ghielmi es uno de esos músicos a los que no sientan nada bien las etiquetas. Es violagambista, sí, pero vincularlo exclusivamente al terreno de la música antigua sería constreñir la personalidad de un creador que se describe a sí mismo como una esponja capaz de sacar enseñanzas de todas las manifestaciones artísticas con las que se cruza. Forjador de una escuela propia, capaz de revolucionar la concepción de su instrumento, Ghielmi trabaja frecuentemente con hombres de jazz, músicos de tradiciones extraeuropeas y grandes personalidades del clásico. A finales de marzo pasado, Vittorio fue principal artista residente en la II Semana de la Viola da Gamba que se programó en el marco del XXVI Festival de Música Antigua de Sevilla, en donde impartió dos clases magistrales, presidió el jurado de un concurso de interpretación y ofreció dos conciertos, uno en solitario y otro con su cuarteto de violas Il Suonar Parlante (que forma junto a Rodney Prada, Fahmi Alqhai y Cristiano Contadin), conjunto con el que acaba de presentar el último de sus discos para Winter & Winter, una versión de El arte de la fuga de Bach registrada junto a su hermano Lorenzo Ghielmi que puede marcar una época. Ante unas pizzas napolitanas hablé con él del disco, de sus proyectos, de su carrera y de sus anhelos artísticos.
-Sobre El Arte de la fuga penden numerosos mitos. Por ejemplo, esa idea de que es música absoluta, que Bach dejó abierta intencionadamente, sin instrumentar.
-Hay montañas de literatura sobre ello. Aunque quien realmente sabe de todo esto en profundidad es mi hermano, puedo decir que la obra está compuesta sin ninguna duda para teclado. Ello se deduce de muchos detalles: por ejemplo, Bach empezó a agregar una tercera voz a uno de los cánones finales, pero al darse cuenta de que de esa forma no se podía tocar, le sumó una cuarta voz para tocarla con dos claves, y eso lo delata.
-Más literatura hay aún sobre el carácter incompleto del último contrapunto.
-Sí, en su torno se ha creado todo un mito romántico, con el artista en trance de muerte dictando su última obra. Aquí también tendría que remitirme a mi hermano: las últimas investigaciones desvelan que lo que pasó realmente fue que la última hoja de la composición se perdió durante el proceso de edición. Y fue sólo una página la que se extravió: la explicación de por qué sabemos esto sería larga, pero mi hermano lo ha desarrollado en profundidad en conferencias y artículos. Por eso precisamente también se añadió ese coral al final de la estampa, que no tiene mucho sentido ahí puesto...
-Podemos decirlo ya: para esta grabación, tu hermano Lorenzo ha completado ese contrapunto.
-Sí, en realidad hay todo un estudio sobre cómo se hizo la edición, sobre el orden previsto por Bach, y se da también el caso de que la página que se perdió era en realidad fácil de reconstruir siguiendo unas reglas mínimas que se deducen del estudio del resto de la obra. La hemos grabado con el Contrapunto 14 reconstruido por Lorenzo y con los cánones como cierre y no colocados antes de las fugas en espejo, que fue como se publicó, rompiendo así la estructura original de la composición.
-En el disco se combinan las violas con el fortepiano y el clave, ¿que os llevó a plantear así la obra?
-Más allá de la parte puramente científica, detrás de la composición hay dos siglos de contrapunto. Por eso, aunque Bach escribiera la obra para órgano, subsiste dentro de ella ese carácter poliinstrumental de la música del Renacimiento, las cuatro voces... Aprovechamos por ello, como ya hicimos en su día con el disco de Preludi ai Corali (Winter & Winter 910 053-2), para tocarlas con violas, que son naturales herederas de esa tradición de las cuatro voces. Me atrajo mucho la idea de poner junto lo viejo (la viola) y lo nuevo (el fortepiano Silbermann). Todo partió del concepto, que recoge también la parte material del disco, de que se trata de una obra con un alto componente de abstracción, como muchos juegos intelectuales o los laberintos, especialmente el juego del ajedrez. Y pensamos desarrollar la obra como una partida de ajedrez entre nosotros cuatro con nuestras violas y mi hermano con sus instrumentos de tecla: el primer contrapunto lo tocamos juntos, es como la presentación; luego, él hace su primer movimiento, nosotros le contestamos con nuestra propia jugada y todo se construye así, como si fuera un juego a dos partes. Me parece que esto supone también una ventaja para los que escuchan. Algunos podrán decir que con esta interpretación se pierde unidad, pero lo cierto es que se gana en variedad, y la tensión llega al oyente de modo más hondo, hasta la médula, porque si no, la obra es tan densa... Aunque al final serán los críticos y el público los que juzguen este planteamiento, para nosotros resultó muy interesante trabajar así.
-La elaboración a partir del original no presenta complicaciones...
-No, porque en realidad no se trata de una transcripción. Es una escritura en el estilo polifónico a cuatro voces, que viene del Renacimiento y se puede hacer con cualesquier cuatro instrumentos..., bueno, más o menos, hay algún pasaje en el que se agrega una quinta voz y hay que tocar doble cuerda, pero básicamente no se trata de una transcripción...
-¿Queda espacio en una fuga rigurosa para la aportación personal?
-El contrapunto es contrapunto, pero siempre habrá espacio para la interpretación. Y, ¡ojo!, no en el sentido del capricho, que para eso siempre hay sitio, pero eso nunca; trato siempre de ser lo menos caprichoso posible con la música. Ahora bien, el sonido que tú eliges te da una imagen sonora determinada... Puedes escuchar nuestra interpretación del Contrapunto 11 y la de Fretwork y parecen obras diferentes, no digo ni mejor ni peor, pero diferentes...
-¿Qué le aportan las violas a esa música?
-Una sonoridad, pero también por ejemplo detalles de fraseo, que no puedes hacer en un órgano. En cualquier caso, lo increíble de esa música es cómo una forma tan perfecta puede vehicular una emoción tan expresionista. Es música de una violencia intensísima. Por ejemplo, los Contrapuntos8 y 11 son pura violencia musical. Es estar ahí esperando a que estalle algo, y Bach no lo hace estallar, alarga nuestra espera, crea más tensión y más tensión... es increíble. Y el sonido que tú eliges exaspera o achata esa sensación. Si sale la parte intelectual y alguien dice que prefiere leer la música en vez de escucharla, pues entonces no hay margen para nada de eso, claro. Yo para eso soy muy católico y muy poco protestante, y esto es sólo una forma metafórica de hablar: para entendernos, los católicos eran los que bailaban en pelotas el día de Pascua delante del Cristo, y eso tenía una significación muy profunda. Es a través de la carne que se alcanza el misticismo. En cambio, en las interpretaciones desencarnadas echo de menos ese ardor. Yo creo que Bach resulta tan espiritual porque está hecho de tierra y no al revés. Si coges las cantatas, está todo tan lleno que más carne no cabe, y de ahí surge la espiritualidad, no de una abstracción desencarnada. Y en la grabación intenté impulsar ese carácter todo lo que pude.
-Me dices entonces que hay dos formas de entender una música como la de Bach, una más nórdica, más protestante, otra más mediterránea, más carnal y sensual, más católica.
-Cuidado con esto. Hay que manejar estas categorías con cuidado. Nosotros tenemos una imagen de la religiosidad antigua que no es la de la religiosidad antigua, sino la de la religiosidad filtrada por el siglo XIX, el puritanismo, todo ese moralismo. Antes era muy diferente. Por ejemplo, recuerdo cuando tocamos el Membra Jesu Nostri de Buxtehude en Cuenca: esa obra es violencia pura, realmente ves al Cristo en la cruz, se ve la sangre que cae, y esa sangre se hace al final gota de oro, pero no puede alcanzar el oro si antes no pasa por el plomo, es todo muy alquímico. Y a mí me da la impresión de que hoy hay muchos en la música antigua que quieren alcanzar el oro sin pasar por el plomo, y ese camino no existe en el arte. Si ves a todos los grandes de la pintura, incluso a los más desencarnados, no sé..., Rafael, ahí late la intensidad de la vida de una forma tan fuerte que es justo eso lo que les hizo ser capaces de realizar las grandes obras que nos dejaron. Lo siento por los ingleses, pero cuando me tocan ese Purcell tan... tan blando... que se vayan a leer a Shakespeare, que lean El Rey Lear, yo no sé cómo todavía no se han dado cuenta, o que escuchen a Led Zeppelin... Y Bach está incluso por encima de eso. Bach es grande porque se fue tan al fondo de su propio drama personal, el que fuera, todas las vidas tienen su propio drama, que cuando resurgió, aprovechándose de su increíble técnica, pudo escribir las maravillas que escribió. Pienso que Bach está más allá casi de cualquiera. Yo no me atrevo mucho a tocarlo, porque hay demasiada carne en la parrilla y me cuesta, es como beber un vino demasiado fuerte.
-¿Es El Arte de la fuga el final de una época?
-No sé... Seguramente sí.
-Lo pregunto de otra forma: hoy consideramos que El Arte de la Fuga es una especie de gran suma del arte del contrapunto. ¿Bach pensaba lo mismo?
-Pienso que sí. Hindemith escribió un librito sobre Bach, en el que dice que el compositor escribía cada vez menos, hasta que terminó retirándose con esta obra: es como el artista que se refina tanto que al final ya no sabe qué escribir. Y yo pienso que si a su lado estaban Haendel, Telemann o sus propios hijos, que tenían, es evidente, otra forma de componer, seguramente él se daba cuenta de que su música pertenecía al pasado, y acaso por eso dejó esta obra como diciendo, aquí tienen, en resumen, lo que yo he sido capaz de hacer. Un hombre de esa inteligencia no podía no darse cuenta de eso.
-El anterior disco que grabasteis para Winter & Winter, el dedicado a las Fantasías de Purcell, marca también el final no sé si de una época, pero al menos de todo un género, el del consort de violas inglés.
-Sí, claro, y en el caso de Purcell se puede hablar también de esa misma intensidad que veo en Bach; en su caso, se puede hablar incluso de contrapunto dramático, en el sentido de que esas obras son como madrigales a cuatro voces, todavía llevan el olor a Monteverdi, pero a la vez con ese perfil tan británico de la cancioncita o la melodía encantadora. El hecho de que sean como hojas de un álbum, cada una con una fecha, siempre me atrajo mucho. En mi opinión suelen ser interpretadas con demasiado respeto por la abstracción del contrapunto, pues yo creo que Purcell da a cada una de sus frases una fuerza teatral, y si olvidas eso, la música pierde mucho. Así que en nuestra grabación tratamos de preservar por supuesto el componente objetivo, pero de otro lado hicimos un trabajo muy intenso por que cada frase, por pequeña que fuera, tuviera el sonido que considerábamos ideal para expresar dentro de una forma muy rígida una tensión emocional muy grande, y creo que hay muchos momentos en nuestra grabación en lo que eso se aprecia y que lo conseguimos de verdad.
-Son ya muchos discos para Stefan Winter, cómo funciona su relación.
-Me gusta mucho su manera de trabajar, que va en sentido contrario a la forma de hacer los discos comerciales que se hacen hoy en día. Realmente parece un productor de los años 40, quiere hacer cosas que queden en el tiempo y no le importa tanto si no venden ahora, porque ya venderán dentro de 10 años. Es uno de los poquísimos productores que no saca nunca discos de su catálogo, mientras que los demás miran si venden o no venden, sacan 100 y si los venden, 100 nuevos..., lo cual lo puedo entender comercialmente, pero para el artista es terrible, porque tú puedes hacer un disco maravilloso, que por una casualidad ese año no vende mucho, pero podría vender el año siguiente... y ya no está en catálogo. Winter me ofreció por ejemplo grabar el Concierto de Uri Caine, que estrené en Amsterdam el año pasado, en siete copias de vinilo y luego tirar el máster a la basura para que no quede rastro, lo cual obviamente no lo voy a hacer porque me cuesta demasiado trabajo, pero eso te muestra una concepción muy especial del arte discográfico y no tanto del comercio discográfico, que yo, dicho sea de paso, respeto muchísimo. Por otro lado, estamos hablando de un hombre con mucha personalidad, lo que nos hace chocar a menudo, y eso me encanta, me parece fundamental. Cuando algo no funciona no es por capricho ni suyo ni mío, sino es porque los dos estamos buscando algo que no sale y que queremos que salga. Tengo mucha libertad para escoger lo que quiero grabar, pero luego hay que convencerlo de que la idea es buena, de que hay un proyecto interesante artísticamente detrás, si no, no hay nada que hacer.
-¿Y cuáles son los próximos proyectos para el sello?
-Tengo muchos proyectos con Winter. Vamos a grabar con un grupo de músicos afganos, con los que he colaborado bastante, Khaled Arman y el Ensemble Kabul. He reflexionado mucho sobre la cuestión rítmica en el Renacimiento y quiero aprovechar la competencia increíble que estos músicos tienen para el ritmo: ya hemos grabado una primera parte, una cosa polirrítmica y estoy muy contento, creo que va a salir algo interesante. Luego estamos pensando en hacer con el cuarteto un disco de música inglesa, de hecho ya hemos grabado algo pero me gustaría ahondar un poco más, coger algunos temas y desarrollarlos con variaciones y con más músicos. Después queremos hacer un disco puro de cuarteto con música italiana de la época de Gesualdo, música napolitana, que quiero mezclar con obras italianas modernas, porque he encontrado cosas de Respighi originales para tres violas da gamba, y quizá añadamos a otro compositor italiano actual, como Sciarrino, pero eso lo tenemos que discutir todavía con Winter. Después queremos hacer un disco con un guitarrista francés de jazz, Nguyen Le, y eso será algo muy creativo, completamente moderno. Haré también un disco con orquesta, con Conciertos para viola da gamba, Vivaldi, Telemann, Graun y ahí pondré el Concierto de Uri Caine. Y después quiero meterme por fin con la integral de Forqueray, que es algo que me piden desde hace años, pero yo antes quería hacerlo en concierto, y justo lo estoy haciendo ahora, en Bélgica, en tres sesiones, además estoy ofreciendo otros muchos recitales, no integrales obviamente, con esa música. El desafío es registrarlo en vivo, veremos si surge la ocasión de tocarlas en un sitio lindo y con buena acústica en un momento en que Winter pueda acercarse para grabarlo. [Publicado en el Boletín de Información Discográfica Diverdi nº181, de mayo de 2009]
P.S. Segunda parte de la entrevista que hice a Ghielmi en el pasado Femàs'09, de la que ya publiqué una primera parte en Diario de Sevilla. Recupero la última pregunta, obviamente con su correspondiente respuesta, que fue cortada por problemas de espacio en la edición final del boletín de Diverdi.
Bach: Contrapunto 1 de El arte de la fuga. [2'33''] Lorenzo Ghielmi. Il Suonar Parlante. Vittorio Ghielmi
Henry Purcell (1659-1695): DIDO & AENEAS ópera en tres actos con libreto de Nahum Tate
Sarah Connolly, mezzosoprano (Dido) Gerald Finley, barítono (Eneas) Lucy Crowe, soprano (Belinda) Patricia Bardon, mezzosoprano (Hechicera) William Purefoy, contratenor (Espíritu) Sarah Tynan, soprano (Segunda Dama) John Mark Ainsley, tenor (Marinero) Carys Lane, soprano (Primera Bruja) Rebecca Outram, soprano (Segunda Bruja)
Orchestra of the Age of Enlightenment (Margaret Faultless, concertino) Choir of the Enlightenment Directores: Elizabeth Kenny y Steven Devine ---------- CHANDOS Chaconne CHAN 0757 (Harmonia Mundi) [69'49''] Grabación: Junio de 2008
La genial operita de Henry Purcell llega ahora en una versión típicamente inglesa, más atenta a la finura en el fraseo y la moderación en los contrastes que al auténtico drama. La dirección colegiada de Steven Devine y la guitarrista y laudista Elizabeth Kenny (quien interpola un par de fríos ostinatos guitarrísticos en los dos primeros actos) no termina de crear en ningún momento el calor teatral que la obra pide, lo que afecta especialmente a unos coros algo blanquecinos, sin mordiente ni profundidad. No obstante, la versión, alabada por la crítica británica, tiene algunos puntos a su favor en el elenco vocal: Sarah Connolly es una elegante a la par que incisiva Dido; Gerald Finley un espléndido y rotundo Eneas; Patricia Bardon una estupenda Hechicera, ofreciendo el toque más intenso y teatral de toda la grabación; y John Mark Ainsley un lírico y embelesador marinero. Lástima que Lucy Crowe no redondee su Belinda, que resulta algo destemplada, porque el resto de papeles está bien cubierto. El CD deja en cualquier caso cierta sensación de insatisfacción, por la falta de vigor, justo lo opuesto al trabajo de Teodor Currentzis en Alpha, que presenté a principios de año, un experimento desequilibrado y también insatisfactorio.
Purcell: "Thy hand, Belinda... - When I am laid in earth" de Dido y Eneas [5'05''] Sarah Connolly. Orquesta de la Edad de las Luces. E. Kenny y S. Devine
Thy hand, Belinda! Darkness shades me. On thy bosom let me rest. More I would, but death invades me. Death is now a welcome guest!
When I am laid in earth, May my wrongs create No trouble in thy breast. Remember me, but ah! forget my fate. [¡Tu mano, Belinda!/ Me envuelven las sombras./ Déjame descansar en tu pecho./ Querría decir más,/ Pero me invade la muerte./ ¡La muerte es ahora/ Un huésped bienvenido!// Cuando repose en la tierra,/ /Que mis errores/ No aflijan tu corazón; Recuérdame,/ Pero, ¡ay!, olvida mi destino.]
P.S. Como en el caso del Rodrigo de Haendel, hubo aquí versión previa, más larga de la reseña, que es la que ofrezco. En el Diario quedó así reducida.
XXVI Festival de Música Antigua – Femàs’09. Componentes: Ernesto Schmied, flautas; Carles Fibla, violín; Alfredo Barrales, viola da gamba; Juan Carlos de Múlder, archilaúd; Alberto Martínez Molina, clave y órgano. Solista: Carlos Mena, contratenor. Director: Ernesto Schmied. Programa: Orpheus Britannicus (obras de Purcell, Dowland, Locke, W. Lawes, Johnson, Hilton, Bevin y anónimos ingleses). Lugar: Monasterio de la Cartuja. Fecha: Domingo 29 de marzo. Aforo: Lleno
* * *
EL ARTE DEL CANTO
Este año se ha optado por el uso de la capilla pequeña del Monasterio de la Cartuja, un lugar más acogedor y con mejor acústica que el desangelado y frío de la iglesia, aunque una personalidad como la de Carlos Mena habría merecido un espacio más amplio, no tanto por él, pues su estatus y su grandeza hacen ya innecesarios los halagos de nadie, sino por haber dado a muchos más aficionados la oportunidad de disfrutar con el arte de uno de los mayores contratenores de nuestro tiempo.
Con esa forma inconfundible de decir y de respirar la música, en la que cada sílaba, cada inflexión importan, con la belleza inefable de su timbre, el control de todos los resortes técnicos que exige el canto entendido como manifestación artística, la solidez de un registro grave extraordinario, la uniformidad sin mácula del color, la sutileza de la ornamentación, siempre en equilibrio perfecto entre el buen gusto y la necesaria variedad, el cantante vitoriano conquistó a la audiencia con su Purcell teatral y exuberante, con su Dowland elegante y de terciopelo (maravilloso Flow my tears, sin enfatizar innecesariamente la melancolía que emana de la música con sólo decirla con estilo). Fue con mucho lo mejor de la mañana.
El conjunto Speculum está claramente marcado por la personalidad de su director, el flautista argentino afincado en España desde hace muchos años Ernesto Schmied. La presencia permanente de las flautas dulces, instrumentos limitados en el aspecto dinámico, hizo que el paseo por sonatas, danzas, preludios de los maestros ingleses resultara demasiado lineal y poco variado. Aun partiendo de un equipo de considerable altura (magnífico como siempre Alberto Martínez Molina en clave y órgano), las piezas puramente instrumentales sonaron algo rígidas, faltas de pujanza en los acentos, una mayor exuberancia ornamental y una más intensa robustez en el registro grave.
XXVI Festival de Música Antigua - Femàs’09. Componentes: William Hunt, Susanna Pell, Asako Morikawa, Richard Boothby, Richard Campbell y Reiko Ichise, violas da gamba. Solista: Michael Chance, contratenor. Programa: Fantasías y canciones de Henry Purcell. Lugar: Hospital de la Caridad. Fecha: Viernes 27 de marzo. Aforo: Lleno.
* * *
PURCELL INTELECTUAL
Tras la ardiente intensidad de Il Suonar Parlante el jueves, las aguas se remansaron con la actuación ayer de Fretwork, sin duda el consort de violas de referencia en Inglaterra, que vino acompañado de uno de los más conocidos contratenores británicos, Michael Chance, uno de los hijos artísticos del mítico James Bowman.
En programa nada menos que la integral de las Fantasías para viola de Purcell, incluidos los In nomine a 6 y 7 partes (el segundo, con la voz de Chance haciendo el cantus firmus), obras que cierran de forma magistral toda una época de la música inglesa. El grupo sonó conjuntado, elegante y afinado, bien perfilado, sobre todo por los agudos, con cierta tendencia a los sonidos vaporosos, unos bajos algo desvaídos y un comedimiento en los contrastes que resta a esta música buena parte de su potencial dramático. La claridad del contrapunto estuvo desde luego siempre a salvo, pero la imagen que Fretwork transmite de esta música está más cercana al ejercicio intelectual que a la pasión teatral que anidaba en el corazón de Purcell.
Chance mostró una forma aceptable en un repertorio bellísimo, que tampoco le exige demasiado. El contratenor mantiene una buena línea y supo manejar los reguladores con gusto, sobre todo en O solitude y el Lamento de Dido, aunque en la región más expresiva de su tesitura, los graves, hubo momentos en que su voz parecía diluirse en la nada.
Sin duda, la gran novedad que Harmonia Mundi presentará en mayo será el Idomeneo de Mozart por René Jacobs, del que no tengo ningún adelanto sonoro. Junto a las otras tres novedades, la compañía francesa sacará también a la venta una película que Benoït Jacquot dedicó en 1976 a la espléndida voz de Alfred Deller, que lleva añadido un CD con una compilación de canciones interpretadas por el gran contratenor inglés. Mayo será también la fecha de la publicación de los discos-catálogo, que este año serán un Dvorák soberbio de Queyras (Concierto con Bělohlávek y Trío Dumky con Isabelle Faust y Alexander Melnikov) y una selección de los extraordinarios Conciertos para clave de Bach que grabó Richard Egarr con la Academy of Ancient Music y Andrew Manze.
Before Sunrise, la película con la que Richard Linklater se dio masivamente a conocer. Jesse (Ethan Hawke) es un Eneas derrotado en la guerra del amor que busca una nueva patria. Pero una patria pueden ser los ojos y los besos de Céline (Julie Delpy), un paseo nocturno por una Viena insólita, Bach... El tiempo que se estira, pero pasa...
1. Eneas en el tren
2. Bach al amanecer
3. Tempus fugit
FICHA TÉCNICA
Título original: Before Sunrise (Antes del amanecer) Año de producción: 1995 Duración: 105 minutos
Director: Richard Linklater Guión: Richard Linklater y Kim Krizan Fotografía: Lee Daniel Diseño de producción: Florian Reichmann Música: Fred Frith
No se han producido grandes sorpresas en el panorama de la fonografía clásica durante 2008. El cambio de modelo del negocio, con un lento pero progresivo incremento de las descargas a través de Internet frente al CD tradicional, propició que una de las grandes, Deutsche Grammophon, presentara a bombo y platillo su tienda cibernética, cuyo funcionamiento está respondiendo plenamente a las expectativas, según valoración de la propia compañía. Se confirma también la tendencia al crecimiento de los productos audiovisuales (fundamentalmente, ópera en DVD, todavía no en el nuevo formato blu-ray), mientras que la vuelta del LP parece que provoca menos entusiasmo en el clásico que en el jazz o en otras músicas.
Por lo que hace a la distribución española, la situación sigue decayendo, y en ello tiene mucho que ver la desaparición casi completa de los puntos de venta especializados. Entre las multinacionales, resiste con fuerza Universal (DG, Decca y sellos asociados), mientras que EMI (que incluye también, no se olvide, el catálogo de Virgin) se suma a la casi total invisibilización que ya sufrieron Warner, Sony o BMG en los años anteriores, con el resultado de que muchos de las marcas más prestigiosas del mercado quedan fuera del control directo del aficionado español. Mientras, los sellos de bajo coste (Naxos y, sobre todo, Brilliant) siguen siendo las grandes estrellas del mercado. Por suerte, Harmonia Mundi, y pese al drástico recorte de la producción local (Harmonia Mundi Ibèrica), se mantiene en forma extraordinaria, ofreciendo, además del propio, otros muchos sellos de gran valor (de Hyperion a Zig Zag); Diverdi no sólo no reduce su oferta, sino que ha incorporado marcas de fuste (como Raumklang) y se ha abierto al cine (Intermedio); y otras empresas, como Ferysa, Nuevos Medios, Galileo, Gaudisc o LR Music, mantienen su actividad de forma más que digna, permitiendo la circulación de multitud de marcas, muchas de ellas muy especializadas.
2009 se anuncia como el año de las dos H, Haendel y Haydn, de quienes se conmemora el 250 y el 200 aniversario de sus respectivas muertes, y de hecho, Harmonia Mundi ha presentado ya sendasediciones dedicadas a estos dos grandes maestros del repertorio clásico. La producción de ópera haendeliana y de recitales vocales con su música continúa por otro lado imparable y habrá que esperar a ver si ocurre algo parecido con el legado haydniano, mucho más oculto. Pero en 2009 se celebran otras efemérides que, es de esperar, generarán actividad discográfica: por ejemplo, los 200 años del nacimiento de Mendelssohn, el centenario de la muerte de Albéniz, los cincuenta años de la desaparición del checo Bohuslav Martinu y, quizá la menos recordada en estos días de cambio de agenda, los 350 años del nacimiento del gran, inmenso Henry Purcell.
Es por ello con Purcell con quien empiezo el año, presentando una singular grabación del Dido y Eneas realizada en Siberia por un director griego con un coro y un conjunto instrumental adscritos a la Ópera de Novosibirsk y un equipo de solistas que dominan la alemana Simone Kermes, intensísima, vibrante Dido, y la británica Deborah York, cristalina Belinda, aunque el resto del desconocido elenco resulta también más que aceptable. La dirección de Teodor Currentzis, que usa la versión original de la obra, sin oboes añadidos, resulta un tanto efectista y tiene algunos notables desequilibrios, y Alpha ha dejado pasar incomprensibles errores de edición del audio (¡esa obertura!), pero quién sabe si este Purcell llegado de las heladas tierras del centro de Asia no anticipa un año repleto de golosos bienes discográficos. Amén.
Henry Purcell (1659-1695): DIDO & AENEAS ópera en tres actos con libreto de Nahum Tate, a partir de su tragedia Brutus of Alba or The Enchanted Lovers y el Libro IV de La Eneida de Virgilio
Simone Kermes, soprano (Dido) Deborah York, soprano (Belinda) Dimitris Tiliakos, barítono (Eneas) Margarita Mezentseva, soprano (Primera Mujer) Sofia Fomina, soprano (Segunda Mujer) Oleg Ryabets, contratenor (Hechicera) Yana Mamonova, soprano (Bruja) Elena Kondratova, soprano (Bruja) Valeria Safonova, soprano (Espíritu) Alexander Zverev, tenor (Marinero) The New Siberian Singers MusicAeterna (concertino: Inna Prokopieva) Director: Teodor Currentzis ---------- ALPHA 140 (Diverdi) [63'45''] Grabación: Abril de 2007
Purcell: "When I am laid in earth" de Dido y Eneas. [4'02''] Simone Kermes. MusicAeterna. Teodor Currentzis.
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