Mostrando entradas con la etiqueta hume. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hume. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de diciembre de 2009

Las letras y las notas (3): Shakespeare

Shakespeare y la música, un ensayo de Javier Montes
WILLIAM SHAKESPEARE (1564-1616)
Prólogo de Vicente Molina Foix
Ensayo de Javier Montes

CD

1. Anthony Holborne (c.1545-1602): Muy linda
Les Sacqueboutiers de Toulouse. [Naïve. 2004]

2. William Shakespeare: Prólogo de Enrique V (fragmento)
Rob Wyn Jones, narrador. [Accent. 2006]

3. John Dowland (1563-1626): Lachrimae antiquae
Ensemble Daedalus. Director: Roberto Festa. [Accent. 1998]

4. Anthony Holborne: The fruit of love
Les Sacqueboutiers de Toulouse. [Naïve. 2004]

5. Richard Edwards (1524-1566): When griping grief
Miriam Allen, soprano. Echo du Danube. [Accent. 2006]

6. Tobias Hume (c.1569-1645): The Earle of Pembrooke’s Galliard
Ensemble Labyrinto. Director: Paolo Pandolfo. [Glossa. 1995]

7. John Dowland: Tarleton’s Riserrectione
José Miguel Moreno, laúd renacentista. Eligio Quinteiro, tiorba. [Glossa. 2002]

8. Thomas Morley (1557-1602): O mistresse mine
Bruno Boterf, tenor. Les Witches. [Alpha. 2003]

9. Orlando Gibbons (1583-1625): Pavan: Lord Salisbury
Guy Penson, virginal. [Ricercar. 2006]

10. Thomas Morley: Joyne hands
La Caccia. Director: Patrick Denecker. [Ricercar. 2006]

11. William Byrd (c.1542-1623): Ye sacred muses
James Bowman, contratenor. Ricercar Consort. Director: Philippe Pierlot. [Ricercar. 1998]

12. Anónimo: Greensleeves
Le Poème Harmonique. Director: Vincent Dumestre. [Alpha. 2005]

13. Orlando Gibbons: The cries of London
Les Sacqueboutiers de Toulouse. [Naïve. 2004]

14. Robert Johnson (c.1583-c.1633): Lady Hatton’s Almain
Frances Kelly, arpa. [Bis. 2004]

15. William Byrd: Quis me statim
James Bowman, contratenor. Ricercar Consort. Director: Philippe Pierlot. [Ricercar. 1998]

16. Thomas Morley: Sola soletta
La Caccia. Director: Patrick Denecker. [Ricercar. 2006]

17. Orlando Gibbons: Galliard: Lord Salisbury
Guy Penson, virginal. [Ricercar. 2006]

18. Thomas Morley: The Frog Galliard
La Caccia. Director: Patrick Denecker. [Ricercar. 2006]

19. John Dowland: My Lord Willoughby’s Welcome Home
José Miguel Moreno, laúd renacentista. Eligio Quinteiro, guitarra. [Glossa. 2002]

20. Tobias Hume: The Pashion of Musicke
Ensemble Labyrinto. Director: Paolo Pandolfo. [Glossa. 1995]

21. Robert Johnson: Full fathom five thy father lies
Emma Kirkby, soprano. Jakob Lindberg, laúd renacentista. [Bis. 2005]

22. William Brade (1560-1630): Der Königinnen Intrada
Echo du Danube. [Accent. 2006]

23. John Dowland: Lachrimae antiquae novae
Ensemble Daedalus. Director: Roberto Festa. [Accent. 1998]

24. William Shakespeare: Ay, but thou talk’st (de Enrique VI)
Rob Wyn Jones, narrador. [Accent. 2006]

25. Anthony Holborne: Wanton
Les Sacqueboutiers de Toulouse. [Naïve. 2004]

26. Robert Johnson: Twenty ways upon the bells
Echo du Danube. [Accent. 2006]
----------
EDICIONES SINGULARES ES 1002 (Diverdi) [81 páginas; 68'13'']
Edición: Febrero de 2009

Si la música es alimento del amor, tocad.
Hartadme con ella, para que ahíta
mi hambre pueda enfermar, y muera.
De nuevo esa melodía, de tan triste final:
ah, vino a mi oído como el dulce rumor
que alienta un jardín de violetas,
deslizando en mí secretamente su aroma. Basta.
No suena tan dulce ahora como antes...
[William Shakespeare, Twelfth Night, or What You Will (Noche de Reyes), Acto I, Escena I]

Esta es la famosa invocación a la música que abre la comedia Noche de Reyes de Shakespeare (la duodécima noche del título inglés es la que se cuenta a partir de la Nochebuena, es decir, que coincide con la noche de Epifanía, de ahí el título en castellano), una de las obras del dramaturgo inglés más directamente relacionadas con la música. Es por ello por lo que Javier Montes le dedica al final de su (demasiado breve) ensayo un análisis particular, como a La Tempestad, otra obra en la que la música juega un papel relevante.

Javier Montes describe sucintamente el ambiente musical del Londres que conoció Shakespeare, analiza el papel que la música jugó en sus dramas y comedias y comenta la sutil forma que tuvo el autor británico de ironizar (especialmente en El mercader de Venecia) sobre el añejo concepto de "música de las esferas", dominante aún en los medios intelectuales de su tiempo. Hay también un pequeño recordatorio de las obras musicales inspiradas por Shakespeare en las décadas inmediatamente posteriores a su muerte. Interesantes son las referencias bibliográficas: los ensayos de Auden recogidos en La mano del teñidor, que acaba de ser reeditado por la editorial bonaerense Adriana Hidalgo, y Shakespeare and music, el único trabajo que, superando la dimensión del artículo aislado, se ha dedicado específicamente al tema, obra de David Lindley y que de momento sólo está en inglés.


Greensleaves. [2'30''] Le Poème Harmonique. Dumestre.

1 - 2

Wikio

jueves, 9 de julio de 2009

Pasiones y lágrimas de Inglaterra

Mariví Blasco
ACCADEMIA DEL PIACERE

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: Mariví Blasco, soprano; Fahmi Alqhai y Rami Alqhai, violas da gamba. Programa: The Passion of Musique: obras de Dowland, Hume, Purcell y Haendel. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Martes 7 de julio. Aforo: Lleno.

* * * *

PASIONES Y LÁGRIMAS DE INGLATERRA

Consolidado como uno de los grandes conjuntos españoles en su especialidad, Accademia del Piacere se presentó en el Alcázar en formación de trío con un programa centrado en músicos ingleses, que sirvió a Mariví Blasco para mostrar el buen estado de su voz y una notable ductilidad para contrastar afectos expresivos y estilos musicales.

Original la presencia de las violas en una música que nació pensada para ser acompañada por laúd (Dowland), bajo continuo o distintas formaciones orquestales (Purcell, Haendel), si bien es cierto que la presencia del instrumento en la Inglaterra del siglo XVII y las prácticas interpretativas de la época harían bien posible encontrarse con formaciones parecidas a ésta. Por otro lado, los hermanos Alqhai consiguieron una tal variedad de colores y de matices, tanto con el arco como cuando se dedicaron a puntear el instrumento como si de un gran laúd se tratase, que no se echó en falta absolutamente nada, tampoco en las piezas para la viola sola o para dúo de violas del capitán Tobias Hume, que sonaron con arrolladora, elegante y virtuosística potencia sonora.

La parte vocal del recital se movió entre las lágrimas de Dowland (Flow my tears) y las de Cleopatra en el Giulio Cesare de Haendel. Dominado principalmente por la melancolía (Come, heavy sleep de Dowland, el Lamento de La Reina de las Hadas de Purcell) y la ternura (el Music for a while y la canción de Venus de El Rey Arturo de Purcell), Mariví Blasco supo poner todos su medios al servicio de los textos, dándole hondura (sus graves parecen más asentados) y sensualidad cuando la ocasión lo requería, ornamentando de forma exuberante (a veces demasiado, lo que quizá rompió la atmósfera de sencillo encantamiento de Fairest isle en la repetición) e incluso con leves toques de swing (ese "to touch, to kiss" de Come again: Sweet love de Dowland). En el "Piangeró" de Haendel se metió de lleno en el rol de Cleopatra (el peinado ayudaba), salvó con oficio las agilidades de la parte central del aria y resultó conmovedora en un da capo adornado con sutileza.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 9 de julio de 2009]

jueves, 14 de agosto de 2008

Las voces de un maestro

Fahmi Alqhai (© Luis Castilla)
FAHMI ALQHAI

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérprete: Fahmi Alqhai, viola da gamba. Programa: The Spirit of Gambo (obras de Tobias Hume, Marin Marais, Antoine Forqueray y Carl Friedrich Abel). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Martes 12 de agosto. Aforo: Lleno.

* * * *

LAS VOCES DE UN MAESTRO

Durante siglos, la voz humana fue la medida musical también para los instrumentos, cuyo potencial era juzgado en función de su semejanza con aquélla. La cuestión era más importante de lo que pueda parecer hoy, al punto de que no faltaron discusiones acaloradas ni polémicas sesudas acerca de cuál era el instrumento más capacitado para reproducir todas las inflexiones vocales. En el siglo XVI, la corneta tuvo desde este punto de vista la máxima reputación, pero pronto fue sustituida por el violín y ya avanzado el XVII por la viola da gamba, cuya extraordinaria flexibilidad parecía en efecto responder a la gran variedad de matices de las facultades vocales de los hombres.

El martes pasado Fahmi Alqhai se convirtió en un gran defensor de la humanidad de la viola, que presentó en todas sus posibilidades tímbricas y expresivas para el que ha sido sin duda uno de los mejores conciertos al que he tenido ocasión de asistir en las nueve temporadas de este ciclo. Alqhai hizo un bello recorrido por varias tradiciones nacionales, la creada en Inglaterra por el capitán Tobias Hume, la desarrollada en Francia, que marca el punto de madurez y dominio de la viola, y la de sus estertores finales en tierras del Imperio, que representó Abel.

Su voz se alzó personalísima ya desde un Hume pleno de vitalidad, carácter y transparencia, pero donde alcanzó una cima difícilmente superable fue en un Marais sencillamente prodigioso, tocado con una fluidez, una flexibilidad, una elegancia y una variedad de matices expresivos que casi deja en segundo plano la soberana lección de técnica, de dominio virtuoso de un instrumento que parece prolongación no del brazo, sino de la mente del artista. El arranque con Le Badinage fue ya portentoso: los sutiles contrastes de dinámicas, las pequeñas retenciones de tempo, los juegos con el color dieron a la pieza un carácter casi intemporal. Tan magistral como L’Arabesque, de agilísima y precisa articulación, como Les voix humaines (¡cómo no!), intensísima y delicada al tiempo, o como La Guitarre, en que presentó todo un muestrario de las posibilidades camaleónicas de la viola. Apoteósica la dificilísima y sofisticada chacona de Forqueray, obsesiva en la repetición siempre sutilmente variada del bajo, antes de que con Abel, Fahmi mostrara los esfuerzos que hizo la viola en la segunda mitad del siglo XVIII por no verse marginada de la práctica magistral. Todo fue inútil, tuvieron que pasar dos siglos para que el instrumento resucitara de la mano de maestros como este sevillano que es hoy ya, sin discusión, uno de los más grandes violagambistas de nuestro tiempo.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 14 de agosto de 2008]