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jueves, 22 de enero de 2009

Ángeles y diablos en la capilla

Fahmi Alqhai
ACCADEMIA DEL PIACERE

I Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla. Componentes: Fahmi Alqhai, viola da gamba; Alberto Martínez Molina, clave; Miguel Rincón, tiorba y guitarra barroca; Rami Alqhai, viola da gamba. Programa: Obras de Marais, Forqueray y De Visée. Lugar: Capilla de la Universidad. Fecha: Miércoles 21 de enero. Aforo: Lleno.

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ÁNGELES Y DIABLOS EN LA CAPILLA

Sevilla es tierra de música antigua. Lo muestran los ciclos (no sólo el del Ayuntamiento, que cumple este año 26 ediciones, sino también el de Cajasol, el de Olivares, la Academia de Órgano de Marchena...) y el altísimo nivel de grupos y solistas radicados en la capital, sin apenas parangón en España. A ese entorno se suma este ciclo de la Universidad; bienvenido sea, pese a que el espacio elegido no tiene condiciones aceptables de visibilidad (hay que elevar esa tarima o a partir de la segunda fila, no se ve nada).

La inauguración era, en cualquier caso, un tanto seguro. Fahmi Alqhai es hoy uno de los grandes violagambistas del mundo, y lo volvió a mostrar en un repertorio que conoce bien, acompañado por un grupo de fieles, con el que acaba de registrar este programa, por lo que el momento parecía ideal para la actuación.

Alqhai hizo un Marais personal y matizadísimo, entre una Reveuse ensoñadora, tocada a un tempo lentísimo, pero muy emotiva, y un Tourbillon vibrante, todo ello asentado en un continuo de colores cambiantes y notable claridad, pese a pequeños desequilibrios, sobre todo en el arranque. Poderoso de sonido, con amplísimas dinámicas y gran vigor rítmico sonó un Forqueray fraseado con gran libertad. Miguel Rincón firmó con la tiorba una refinadísima Chacona de Robert de Visée.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 22 de enero de 2009]

jueves, 14 de agosto de 2008

Las voces de un maestro

Fahmi Alqhai (© Luis Castilla)
FAHMI ALQHAI

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérprete: Fahmi Alqhai, viola da gamba. Programa: The Spirit of Gambo (obras de Tobias Hume, Marin Marais, Antoine Forqueray y Carl Friedrich Abel). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Martes 12 de agosto. Aforo: Lleno.

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LAS VOCES DE UN MAESTRO

Durante siglos, la voz humana fue la medida musical también para los instrumentos, cuyo potencial era juzgado en función de su semejanza con aquélla. La cuestión era más importante de lo que pueda parecer hoy, al punto de que no faltaron discusiones acaloradas ni polémicas sesudas acerca de cuál era el instrumento más capacitado para reproducir todas las inflexiones vocales. En el siglo XVI, la corneta tuvo desde este punto de vista la máxima reputación, pero pronto fue sustituida por el violín y ya avanzado el XVII por la viola da gamba, cuya extraordinaria flexibilidad parecía en efecto responder a la gran variedad de matices de las facultades vocales de los hombres.

El martes pasado Fahmi Alqhai se convirtió en un gran defensor de la humanidad de la viola, que presentó en todas sus posibilidades tímbricas y expresivas para el que ha sido sin duda uno de los mejores conciertos al que he tenido ocasión de asistir en las nueve temporadas de este ciclo. Alqhai hizo un bello recorrido por varias tradiciones nacionales, la creada en Inglaterra por el capitán Tobias Hume, la desarrollada en Francia, que marca el punto de madurez y dominio de la viola, y la de sus estertores finales en tierras del Imperio, que representó Abel.

Su voz se alzó personalísima ya desde un Hume pleno de vitalidad, carácter y transparencia, pero donde alcanzó una cima difícilmente superable fue en un Marais sencillamente prodigioso, tocado con una fluidez, una flexibilidad, una elegancia y una variedad de matices expresivos que casi deja en segundo plano la soberana lección de técnica, de dominio virtuoso de un instrumento que parece prolongación no del brazo, sino de la mente del artista. El arranque con Le Badinage fue ya portentoso: los sutiles contrastes de dinámicas, las pequeñas retenciones de tempo, los juegos con el color dieron a la pieza un carácter casi intemporal. Tan magistral como L’Arabesque, de agilísima y precisa articulación, como Les voix humaines (¡cómo no!), intensísima y delicada al tiempo, o como La Guitarre, en que presentó todo un muestrario de las posibilidades camaleónicas de la viola. Apoteósica la dificilísima y sofisticada chacona de Forqueray, obsesiva en la repetición siempre sutilmente variada del bajo, antes de que con Abel, Fahmi mostrara los esfuerzos que hizo la viola en la segunda mitad del siglo XVIII por no verse marginada de la práctica magistral. Todo fue inútil, tuvieron que pasar dos siglos para que el instrumento resucitara de la mano de maestros como este sevillano que es hoy ya, sin discusión, uno de los más grandes violagambistas de nuestro tiempo.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 14 de agosto de 2008]

sábado, 9 de agosto de 2008

En los jardines del Rey Sol

Rami Alqhai y Miguel Rincón en el Alcázar el 7 de agosto de 2008 (© Manuel Gómez / Diario de Sevilla)
ALQHAI / RINCÓN

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérpretes: Rami Alqhai, viola da gamba; Miguel Rincón, tiorba. Programa: Fiesta campestre (obras de Marin Marais, Antoine Forqueray y Robert de Visée). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Jueves 7 de agosto. Aforo: Casi lleno.

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EN LOS JARDINES DEL REY SOL

Luis XIV adoraba la danza y la música, aunque seguramente menos que sus jardines. En su ostentosa corte versallesca, éstos se llenaron en cualquier caso de obras de arte y también de artistas, con los músicos ocupando un lugar de privilegio. Tanto Marin Marais y Antoine Forqueray, rivales en su estilo de interpretación violístico, como el guitarrista Robert de Visée trabajaron en Versalles al servicio del Rey Sol, y así, juntos, quisieron presentarlos Rami Alqhai y Miguel Rincón, trasladando al oyente con la imaginación de los sevillanos jardines del Alcázar a los de la corte francesa a principios del siglo XVIII.

Alqhai y Rincón pertenecen a esa joven generación de músicos sevillanos dedicados al Barroco que han ido asimilando el magisterio de sus profesores, históricos de nuestra música como Ventura Rico o Juan Carlos Rivera, para estar ya en condiciones de dar un salto adelante y mostrar una personalidad propia, bien formada e independiente. Miguel Rincón es un laudista de extraordinaria finura y sensibilidad, que fue capaz de emocionarnos y embrujarnos con una chacona de Visée (al menos hasta que la brisa de la noche quiso pasar las páginas de la partitura sin contar con el permiso del músico) y que brindó a su compañero un continuo de soberana elegancia, siempre atento al menor matiz. Rami Alqhai ha refrenado acaso su entusiasmo desbordante de hace unos años. Su forma de tocar es ahora más delicada, más contenida, no por ello menos apasionante ni virtuosa, como mostró en las muy difíciles piezas de Forqueray, que interpretó con gran fluidez y agilidad, notable riqueza ornamental y abundantes contrastes, recurriendo casi siempre a tempi muy rápidos, lo que acaso restó algo de su doliente poder expresivo a la enigmática La Portugaise, pero llenó de frescura, gracia y sensualidad a La Jupiter o a las Folías de España de Marais, que cerraron el recital de forma explosiva por el vigor indesmayable que lograron transmitir los intérpretes a todas y cada una de sus variaciones.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 9 de agosto de 2008]