En Noviembre, Harmonia Mundi comienza la publicación de otra serie dedicada a uno de los compositores que será protagonista del año 2009. Si en octubre fue Haendel, ahora toca el turno a Franz Joseph Haydn, de quien el año próximo se conmemora el segundo centenario de su fallecimiento. La colección dedicada a Haydn se nutrirá tanto de reediciones como de novedades, aunque las seis primeras entregas pertenecen a la primera categoría. Destaca por encima de todos el álbum doble con Las estaciones que grabara René Jacobs, que iluminó la obra con una visión por completo novedosa, de una cristalinidad y una profundidad como jamás se había oído. Es también una maravilla el disco con conciertos para piano que toca Andreas Staier junto a los Barrocos de Friburgo y excelente el que el mismo conjunto dedica a las Sinfonías 6, 7 y 8. Encantadora resulta siempre la soprano ligera coreana Sunhae Im, que canta una serie de cantatas junto a Andreas Spering. Clásicos son los tríos con piano del equipo que forman Eric Höbarth, Christophe Coin y Patrick Cohen, de quienes se ofrece un doble con los números 32 a 37. Finalmente, se incluye un disco de cuartetos grabado hace no mucho por el joven y muy competente Cuarteto Jerusalem. Estos seis primeros lanzamientos de la Haydn Edition se acompañan de un libro-disco doble (A Haydn celebration) que se ofrece en dos versiones (francés-alemán e inglés-español). Además del inicio de la colección haydniana HM publica cinco novedades en el mes de noviembre. Luego, en diciembre, como es habitual, las novedades descansan y la multinacional francesa se dedica a presentar recopilaciones pensadas para los regalos navideños.
Hubo quien consideró profundamente reaccionaria la película que Fellini realizó para la RAI en 1978-79, Prova d'orchestra (Ensayo de orquesta), pues en ella el gran cineasta italiano parecía justificar el autoritarismo como forma de contrarrestar la inevitable perversión de todo sistema democrático. Fellini diseccionaba con su habitual sentido crítico y surrealista las relaciones de poder, los choques generacionales, la identidad personal en el microcosmos de una orquesta que ensaya en un espacio mítico y por momentos asfixiante (una iglesia medieval de gloriosa acústica), mientras un equipo de televisión realiza un reportaje sobre su trabajo. Un director alemán (lástima que en el doblaje español no se haya mantenido su fuerte acento germánico) supuestamente tiránico, pero que se ve superado por los acontecimientos mientras se dedica a filosofar como los grandes idealistas centroeuropeos de la batuta, es usado por Fellini no tanto como el cirujano de hierro que precisan los músicos para funcionar como colectivo, sino como el símbolo de la demolición de un pasado que se muestra ya ineficaz en la consecución de sus fines, pero también de su revés, disfrazado de utopía sesentayochista, las dos caras de una misma realidad en permanente retroalimentación, como reafirma el prodigioso final de la película. La polémica fue considerable en una Italia cuya clase dirigente (política, empresarial, sindicalista) se vio al parecer muy ajustadamente retratada en esta formidable farsa, en esta metáfora mordaz y corrosiva sobre la sociedad, que advertía del riesgo principal que, como destacara ya Aristóteles, corre la democracia en cualquier tiempo y lugar, el de la demagogia. Pero más allá de toda posible interpretación en clave política o sociológica (la película admite muchas lecturas, y en los enlaces que pongo abajo se desarrollan algunos), entiendo Ensayo de orquesta como un gran homenaje de Fellini a Nino Rota, el amigo admirado, que fallecería en abril de 1979, justo después del rodaje de la película, que al fin y al cabo no es otra cosa que una gran fábula musical.
1. La orquesta y el sindicato
2. Un director se confiesa
3. Demolición y final
FICHA TÉCNICA
Título original: Prova d'orchestra (Ensayo de orquesta) Año de producción: 1979 Duración: 70 minutos.
Director: Federico Fellini Guión: Federico Fellini y Brunello Rondi Productores: Michael Fengler y Renzo Rossellini Fotografía: Giuseppe Rotunno Música: Nino Rota
Reparto: Baldwin Baas (el Director) Clara Colosimo (la Arpista) Elisabeth Labi (la Pianista) Ronaldo Bonacchi (el Contrafagotista) Ferdinando Villella (el Violonchelista) Giovanni Javarone (el Tuba) David Mauhsell (el Concertino) Francesco Aluigi (el Segundo violinista) Andy Miller (el Oboísta) Sibyl Mostert (la Flautista) Franco Mazzieri (el Trompetista) Daniele Pagani (el Trombonista) Luigi Uzzo (otro Violinista) Cesare Martignoni (el Clarinetista) Umberto Zuanelli (el Copista) Filippo Trincia (el Responsable de la orquesta) Claudio Ciocca (el Sindicalista) Angelica Hansen (una Violinista) Heinz Kreuger (otro Violinista) Barbara Herrera (otra Violinista) Adelaide Aste (otra Violinista)
Franz Danzi (1763-1826): FAGOTTKONZERTE Jane Gower, fagot Kölner Akademie Director: Michael Alexander Willens
1. Obertura en mi bemol mayor (P32) 2. Concierto para fagot en sol menor 3. Concierto para fagot en re mayor 4. Concierto para fagot en fa mayor ---------- ARS PRODUKTION ARS 38 019 (Gaudisc) [58'06''] Grabación: Enero de 2006
Continúan el sello Ars Produktion y la Kölner Akademie de Michael Willens su serie de conciertos de compositores poco programados de ese crucial período de transición entre Clasicismo y Romanticismo. Aquí son tres Conciertos para fagot del alemán Franz Danzi (1763-1826) los que Jane Gower toca con extraordinario virtuosismo y gran intensidad. Las obras adquieren su carácter de divertimento en los finales (dos polonesas y un rondó), tocados aquí con articulaciones muy marcadas y contrastes de gran viveza. Una Obertura completa el muy interesante trabajo, que se presenta en formato SACD.
Mañana viernes, aproximadamente a la misma hora en que hoy publico este post, dará comienzo la última emisión de La noche cromática, un programa que Radio Clásica de RNE ha mantenido en su parrilla desde el 1 de octubre de 2004. El nuevo director de la cadena parece que viene dispuesto a hacer tabla rasa, pues elimina uno de los espacios más emblemáticos de la emisora en los últimos años. Magacín realizado en directo por Jacobo Durán Loriga y María Santacecilia, La noche cromática ha llenado cientos de noches de miles de aficionados (y muchos de mis paseos nocturnos) a partir de una fórmula que suele tener siempre mucho éxito: chico y chica se dedican a poner buena música y a presentarla con brevedad y sencillez, un poco a la manera de los celebérrimos Clásicos populares de Fernando Argenta, recién liquidados también, aunque con un punto más de erudición en los comentarios y por tanto de exigencia para el oyente, ya que el espacio se emite en un canal especializado. A pesar de que el repertorio que tienen a su disposición es tan inabarcable y de tal altura que encontrar buena música parece bastante sencillo, no es nada fácil llenar dos horas diarias en una franja horaria de tanta significación (el prime time televisivo: 22.00-24.00), y ellos lo han hecho con más que notable acierto, como muestran muchas reacciones que se han producido en la red al anunciado adiós (dos botones de muestra: uno, dos). En mi opinión, un programa de estas características debería haber estado mucho más volcado hacia la actualidad cotidiana de la música en España, aunque conozco los problemas de producción que han sufrido de modo habitual, lo que sin duda tiene mucho que ver con el desmantelamiento progresivo de la radiodifusión pública que se está produciendo en España en los últimos años. Alguien parece tener decidido ya que sin publicidad la radio no puede mantenerse como servicio público (aunque se mantiene como servicio al Partido, claro está). En fin, que La noche cromática cierra mañana con su programa nº990 (no es mal número, lástima que no lo hayan dejado llegar a milenario) y desde aquí me gustaría desearles todo tipo de venturas a sus directores-presentadores, y lo hago poniendo imágenes a su sintonía de entrada, esa que, por razones que se me escapan, desapareció como por ensalmo hace unos meses.
[CONCURSO: De vez en cuando, María y Jacobo se dedicaban a torturar al oyente con sus concursos, en los que había que desvelar el nombre del autor de músicas absolutamente imposibles, y se me ha ocurrido que no sería mal homenaje proponer un concurso muy particular: se trata de acertar por riguroso orden de aparición los nombres de los 103 compositores que figuran en la presentación anterior. Hay previstos premios de incalculable valor]
Johann Sebastian Bach (1685-1750): BRANDENBURG CONCERTOS BWV 1046-1051 Musica Florea Director: Marek Stryncl
CD 1
1. Concierto nº1 en fa mayor BWV 1046 [Dagmar Valentova, violín piccolo; Martin Stadler, Marek Niewiedzial y Tereza Pavelkova, oboes; Krystof Lada, fagot; Vaclav Luks y Mirolsav Rovensky, trompas naturales]
2. Concierto nº2 en fa mayor BWV 1047 [Adela Stajnochrova, violín; Martin Stadler, oboe; Marek Spelina, flauta dulce; Guy Ferber, trompeta]
3. Concierto nº3 en sol mayor BWV 1048 [Dagmar Valentova, Simona Tyditatova y Eleonora Machova, violines; Lydie Cillerova, Michal Kucharik y Frantisek Kuncl, violas; Marek Stryncl, Hana Flekova y Libor Masek, violonchelos; Ondrej Stajnochr, contrabajo; Sebastian Knebel, clave]
CD 2
1. Concierto nº4 en sol mayor BWV 1049 [Dagmar Valentova, violín; Marek Spelina y Julie Brana, flautas dulces]
2. Concierto nº5 en re mayor BWV 1050 [Dagmar Valentova, violín; Jana Semeradova, flauta travesera; Sebastian Knebel, clave]
3. Concierto nº6 en si bemol mayor BWV 1051 [Lydie Cillerova y Michal Kucharik, violas; Hana Flekova y Eleonora Machova, violas da gamba; Marek Stryncl, violonchelo; Ondrej Stajnochr, violone; Sebastian Knebel, clave] ---------- 2 CD SUPRAPHON SU 3942-2 (Diverdi) [40'06'' - 49'49''] Grabación: Junio y Noviembre de 2006
Los archiconocidos Conciertos de Brandemburgo, infinidad de veces grabados, llegan aquí en versiones del estupendo conjunto checo Musica Florea que parece querer recuperar el espíritu radical del mítico registro de Musica Antiqua Köln hace ya 22 años, al menos en lo que hace a la elección de tempi, que son siempre rapidísimos, algo menos en ataques, fraseo y contrastes, que resultan menos cortantes y un poco más sinuosos. 3º y 6º resultan especialmente recomendables, por su frescura y vitalidad, pero todo el conjunto es muy apreciable.
Bach: Concierto de Brandemburgo nº3. [9'56''] Musica Florea. Marek Stryncl
P. S. Pido disculpas de antemano si alguno de los nombres de los solistas está mal escrito. No puedo entender que el editor utilice una tipografía casi ilegible por la combinación del cuerpo de la letra y los colores de la composición y en la que además la 'a' casi no se diferencia de la 'o'. Malos tiempos para el funcionalismo y el sentido común.
AMORS E CANSÓ: TROBADORS DE LA CORONA D'ARAGÓ Capella de Ministrers Director: Carles Magraner
Marta Infante, mezzosoprano Jordi Ricart, barítono David Antich, flautas Carles Magraner, fídula Juan Manuel Rubio, ud, arpa y zanfoña Efrén López, ud, zanfoña, laúd y guitarra medievales Pau Ballester, percusión
1. Raimon de Miraval (fl. 1885-1229): Bèl m'es q'ieu chant
Berenguer de Palou (c.1150-c.1885): 2. Bona dona 3. De la gensor qu'om vey' 4. Ab la fresca clardat 5. Totz temoros e duptans 6. Dona, la genser qu'om veya 7. Aital dona 8. Tant m'abelis
9. Ponç d'Ortafá (c. 1217-c.1240): Si al perdut mon saber
10. Guiraut Riquier (c.1230 - c. 1300): Pus astres no m'es donatz
Anónimo (Manuscrito de San Juan de las Abadesas, siglo XIII): 11. Era us preg 12. S'anc vos ame 13. Amors, merce no sia 14. Ara lausetz, laset
15. Matieu de Caersí (siglo XIII): Tant suy ---------- CDM 0823 (Diverdi) [74'59''] Grabación: Febrero de 2008
De los tres discos dedicados por la Capella de Ministrers al octavo centenario del nacimiento del rey Jaime I de Aragón, este se acerca al repertorio de los trovadores catalanes, muy especialmente a la figura de Berenguer de Palou, cuyas obras ocupan más de la mitad del CD. Marta Infante canta con gran intensidad, adaptándose espléndidamente al repertorio, mientras que Jordi Ricart se muestra como un fraseador extraordinario, lo que le hace mucho bien a esta música, tanto como el acompañamiento, que es más delicado que exuberante.
Berenguer de Palou: Tant m'abelis. [4'59''] Capella de Ministrers. Carles Magraner
Tant m'abelis joys et amors et chans et alegrier, deport e cortezia, que·l mon non a ricor ni manentia don mielhs d'aisso·m tengues per benanans; dons, sai hieu ben que midons ten las claus de totz los bens qu'ieu aten ni esper, e ren d'aiso sens lieys non puesc aver.
Sa gran valors e sos humils semblans, son gen parlar e sa belha paria, m'an fait ancse voler sa senhoria plus que d'autra qu'ieu vis pueys ni dabans, e si·lsieur cors amoros e suaus en sa merce no·m denha retener, ja d'als Amors no·m pot far mon plazer.
Tant ai volgut sos bes e sos enans, e dezirat lieys e sa companhia que ja no cre, si lonhar m'en volia, que ja partir s'en pogues mos talans; e 'sieu n'ai dit honor ni be ni laus, no m'en fas ges per messongier tener, qu'ab sa valor sap ben proar mon ver.
Belha dompna, corteza, benestans, ab segur sen, ses blasm'e ses folhia, sitot no·us vey tan soven cum volria, mos pessamens aleuja mos afans, en qu·en delieyt e·m sojorn e·m repaus; e quian no·us puesc estiers del huells vezer vey vos ades en pessan jorn e ser.
Sabetz per que no·m vir no·m balans de vos amar, ma belha douss'amia? Quar ja no·m cal doptar, si hie·us avia, que mesclessetz falsia ni enjans; per qu'ieu am maism quar sol albirar n'aus, que vos puscatz a mos ops eschazer qu'autra baizar, embrassar ni tener.
Doncs, s'ieu ja·m vey dins vostres bratz ebclaus si qu'ambeduy nos semblem d'un voler, meravil me on poiria·l joy caber.
[Tanto me gustan gozo y amor y canto/ y alegría, ocio y cortesía,/ que en el mundo no hay riqueza ni caudal/ que me pueda hacer más feliz;/ por lo tanto, yo sé que mi dama tiene las llaves/ de todos los bienes que yo espero y anhelo,/ y nada de esto, sin ella, puedo obtener.// Su gran valor y su humilde semblante,/ su gentil habla y su compañía,/ me han hecho siempre querer a su señoría/ más que a otra que yo hubiera visto después ni antes;/ y si su cuerpo amoroso y dulce y suave/ no se digna a retenerme y a darme merced,/ nunca de ningún otro amor podré obtener placer.// He deseado con tanta fuerza su bien y su ventaja,/ y la había deseado a ella y su compañía/ que ya no creo, si me quiero alejar,/ que se pudiera partir mi voluntad;/ y si he contado el honor y el bien y la alabanza,/ no me molesto que me tengan por mentiroso,/ puesto que, con su virtud, bien sabe probar mi verdad.// Bella dama, cortesana, pudiente,/ con cordura, sin deshonras y sin locura,/ a pesar de que no os veo tan a menudo como querría,/ alivia mis afanes mi pensamiento,/ en que me deleito y me recreo y me repongo;/ y cuando, por otra parte, no os puedo físicamente ver/ os veo, en todo momento, en el pensamiento día y anochecer.// ¿Sabéis por qué no vacilo ni dejo/ de amaros, mi bella y dulce amada?/ Porque no tendría que temer, si yo os tuviera,/ que mezclarais falsedad ni engaño;/ porque yo amo más, pero sólo me atrevo a imaginar,/ que vos podáis corresponder a mi necesidad/ que a otra besar, abrazar y poseer.// Así pues, si me viera rodeado por vuestros brazos/ de forma que los dos tuviéramos la misma voluntad,/ no creo que pudiera existir un gozo mayor.]
AD HONOREM VIRGINIS: L'ARS ANTIQUA A LA CORONA D'ARAGÓ
Capella de Ministrers Pilar Esteban, soprano Alberto Guardiola y José Pizarro, tenores David Antich, flautas Carles Magraner, fídula Efrén López, laúd y guitarra medievales Ignasi Jordá, órgano Pau Ballester, tintinnabulum y percusión
Lluís Vich Vocals Natxo de Lekerika, Jesús Ruiz de Cenzano, Vicente Abril y Jesús Navarro, tenores Marc Solano, José Luis Vicente, Ximo Martí y Natxo Martí, barítonos
Director: Carles Magraner
Monasterio de Santes Creus (Tarragona, siglo XIII): 1. Ab hac familia 2. Sospitati dedit mundum (tropo del Sanctus) 3. Sanctus 4. Te laudant agmina (tropo del Sanctus) 5. Crimina tollit (tropo del Agnus)
Priorato de Scala Dei (Tarragona, siglo XIV): 6. Mater Dei (tropo del Agnus)
Monasterio de Santes Creus (Tarragona, siglo XIII): 7. Nativitas Marie virginis 8. Promeneris summe laudis 9. Gloriose matris Dei
Monasterio de Santa María de Ripoll (Gerona, siglo XIII): 10. Cedit frigus hiemale
Catedral de Tortosa (Tarragona, siglo XIII): 11. Isaias cecinit 12. Veri floris sub figura 13. Gaudeat devotio fidelium
Monasterio de San Jerónimo de la Murtra (Barcelona, siglo XIV): 14. Ad honorem summi Patris
Canto de la Sibila (¿Gerona?, siglo XII): 15. Iudicii Signum ---------- CDM 0822 (Diverdi) [59'21''] Grabación: Diciembre de 2007
Una de las primeras codificaciones españolas del Canto de la Sibila, la conservada en un leccionario gerundense del siglo XII, cierra un disco que se dedica en su mayor parte a recoger conductus y motetes a dos y tres voces de los siglos XIII a XV, procedentes de monasterios y catedrales catalanes. El intenso tono teatral que Magraner imprime a la Sibila se extiende a prácticamente todo el disco, interpretado con una polémica mezcla de voces e instrumentos (flauta, fídula, laúd, guitarra, órgano, percusión), lo que le otorga una muy apreciable variedad.
Genus Iudea "crucifige" Clamans "tormentis adfige per membra clavos infige"; Adam, Averri de Styge Extractus letatur.
Gaude, plebs religionis, Dies resurrectionis Instat, nobis plaude sonis Expendet tempus in bonis, Dum spatium datur.
[Se va el frío invernal,/ vuelve el tiempo estival,/ la juventud se alegra.// Aquí está el tiempo primaveral,/ que, al hacerse madera triunfal,/ no hay entra las maderas ninguna igual,/ el género mortal de los hombres/ se libera con la muerte.// Conduce a los judíos,/ su núcleo sale de la nuez,/ se pone desnudo en la cruz,/ la Tierra tiembla y el sol es privado/ de su propia luz.// Es acusado, condenado,/ atado y flagelado, / con aceite y hiel impregnado,/ atacado con insultos,/ coronado con espinas.// El pueblo judío clamando:/ "Crucifícalo, atorméntalo,/ clávale los clavos"./ Adán, desde la Estigia/ del Averno se alegra.// Disfruta, plebe religiosa,/ el día de la resurrección está cerca,/ aplaude con nuevos sonidos,/ aprovecha el buen tiempo,/ mientras lo permitan las circunstancias.]
Llevan casi quince años frecuentando ambientes malsanos, recorriendo caminos polvorientos y calles enfangadas, frecuentando tabernas mugrientas y barrios de mala reputación, siguiendo las huellas de los juglares y los clérigos mundanos e incluso las cuerdas de los leprosos y las rutas mortíferas de los apestados, aunque también suele vérselos por palacios, castillos y escritorios monacales, animando los banquetes míticos de reyes y caballeros y las timbas espontáneas de tahúres y soldados, y sin embargo ahí siguen, frescos y lozanos, como si el tiempo no los tocara.
Son por supuesto los miembros de Artefactum, el conjunto sevillano que ha conseguido en este tiempo popularizar la música medieval en su entorno de una forma que sería digna de un estudio más profundo. Pocos conjuntos dedicados a un repertorio tan concreto, tan especializado, han logrado crear la expectación que Artefactum concita con cada actuación, con cada presentación de un repertorio nuevo. El ciclo de las Noches en los Jardines del Real Alcázar así lo ha reconocido este año, dedicándole seis sesiones, más que a ningún otro grupo de cualquier estilo musical, sesiones que se cerrarán el lunes 25 de agosto y el jueves 4 de septiembre.
Los conciertos del Alcázar han servido para que Artefactum presente su cuarto disco, después de aquel heroico trabajo emprendido casi sin medios en 1996 (De la taberna a la corte), que los dio a conocer lejos de su entorno más cercano, de su colaboración con el sello Lindoro (Tempus est iocundum) y de su anterior trabajo (En el scriptorium), dedicado a las Cantigas de Santa María y grabado para Pasarela, la marca que también acoge este Saltos, brincos y reverencias, con el que el grupo más emblemático de la factoría Zanfoñamóvil parece querer regresar a sus orígenes instrumentales, pues se trata de un CD dedicado a danzas del medievo, fundamentalmente centrado en el manuscrito catalogado como Additional 29987 en la Biblioteca británica de Londres, que recoge música del trecento italiano.
Aunque en el códice se incluyen también canciones polifónicas, es más conocido por sus quince estampidas y danzas monódicas, de las que este disco recoge siete (tres de los cuatro saltarellos, una de las danzas rápidas más típicas de la época; el trotto, especie de galop antiguo; La Manfredina con su Rotta, variación rápida del tema inicial; además de la Ghaetta y el Parlament, dos de las ocho estampidas que contiene el manuscrito londinense), completándose con una Danza inglesa del siglo XIII y el Amoroso y la Danza de Cleves, piezas francesas del XV.
En formación de quinteto (que incluye al colombiano Francisco Orozco, un habitual ya del conjunto hispalense), con pequeñas colaboraciones de otros tres instrumentistas, Artefactum es fiel a su estilo exuberante y vitalista, en el que la riqueza sensual y hedonista de los timbres y el vigor de la rítmica marcan un espíritu de joie de vivre que queda puntualmente contrastado con delicadas secuencias solísticas, como la que dibuja el organetto que abre la Manfredina. Armados con sus laúdes, zanfoñas, flautas, chirimías, arpas, cornamusas y todo tipo de artefactos percutivos, los miembros de Artefactum encuentran en este repertorio cortesano las rendijas por las que se filtran el aire y los sones populares de las calles, tabernas, sendas y caminos que recorren incansables para deleite de sus seguidores.
SALTOS, BRINCOS Y REVERENCIAS: DANZAS INSTRUMENTALES DEL XIV Y XV Artefactum
Francisco Orozco, laúdes Ignacio Gil, flautas, cornamusa, chirimías José Manuel Vaquero, organetto Juan Manuel Rubio, viola, zanfoña, arpa gótica Álvaro Garrido, percusión
con la colaboración de Vicente Parrilla, flauta dulce Rami Alqhai, viola da gamba Guillermo Pérez, organetto
1. Danza inglesa 2. Saltarello 3. Trotto 4. Ghaetta 5. Manfredina y Rotta 6. Saltarello 7. Parlament 8. Saltarello 9. Amoroso 10. Danza de Cleves ---------- PASARELA CDP4/1094 [53'43''] Grabación: Septiembre de 2007
Ghaetta. [6'15''] Artefactum
P. S.Pasarela es una compañía sevillana dedicada a la representación artística y a la grabación y distribución de discos, habitualmente de música popular (es el sello de las Sevillanas, para entendernos). Ya sé que las condiciones de publicación en un sello de estas características no son las mejores, pero precisamente por eso Zanfoñamóvil, que es la que paga, debería estar más encima y cuidar mucho más la edición de un producto como este. Para empezar, el subtítulo no es de recibo: ¿qué es eso de "danzas instrumentales del XIV y XV"? Eso no es castellano. "Danzas instrumentales de los siglos XIV y XV" habría sido lo correcto. Para seguir, los títulos de las piezas son dificilísimos de distinguir por causa de la tipografía y el color empleados y quedan además en segundo plano con respecto a un itinerario imaginario que el grupo ha trazado y que, con todos los respetos, no tiene ni pies ni cabeza: "Llegada al mercado de Oxford", "Primer saltarello", "Eppur si muove", etc., etc. no dice nada al oyente, no resulta significativo desde el punto de vista evocativo, si era de lo que se trataba, y en último término, el tratamiento tipográfico tendría que haber estado supeditado al título conocido de la pieza interpretada y no al revés. Que además no se incluya la duración ni de los cortes individualmente ni del disco globalmente es un feo detalle, que hace incómodo su manejo para muchas pequeñas tareas (sin ir más lejos, su inclusión en este blog). Por último, si el conjunto pretende que sea tomado verdaderamente en serio, en sus discos tiene que incluir las fuentes de donde saca el material que interpreta. Me parece muy bien que me digan que para la recreación de las danzas se han basado en los libros de Waite o de Reese, ¿pero de dónde sale ese Amoroso y esa Danza inglesa? No todo vale, y hay cosas en las ediciones discográficas (que son documentos, yo sigo mi guerra particular contra la desidia de los productores en este aspecto) que resultan absolutamente preceptivas e insoslayables. Todos estos detalles pueden ensuciar un trabajo que a lo mejor está bien hecho en el aspecto interpretativo. Y cuesta verdaderamente tan poco...
Se acabaron los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, que han sido los últimos de la gimnasta española Almudena Cid, cuyo ejercicio final estuvo coreografiado sobre la melodía del aria más famosa de la ópera china de Puccini, no sé si consciente de la efemérides, aunque seguro que sí de la ambientación pequinesa del drama.
En Love in the Afternoon, que en España se estrenó con el título de Ariane y en algunos países sudamericanos con el de su traducción literal de Amor en la tarde, Audrey Hepburn es una joven parisina estudiante de violonchelo, hija de un detective privado que vive de las infidelidades ajenas (gran Maurice Chevalier) y acabará prendada de un multimillonario donjuán americano (Gary Cooper). La crítica ha destacado de forma mayoritaria el error de cásting que supuso confrontar a una jovencísima y radiante Hepburn (tenía 28 años cuando se hizo esta película en 1957, pero representa menos) con un Cooper algo ajado ya a sus 56, y no tanto por el aspecto físico del galán (que trata de disimularse con la fotografía) como por la sensación de cierto cansancio que transmite y que resta verosimilitud a la trama. Puede que esto sea cierto, y de hecho Billy Wilder pretendió a Cary Grant para el papel (una de las grandes desgracias del cine en su primer siglo de vida es que estos dos genios no llegaran a coincidir en ningún proyecto, a pesar del interés repetido una y otra vez por el director, que lo había pretendido ya para Sabrina), pero la película no deja de ser por ello una gozada. Se trata de la primera colaboración de Wilder con el guionista I. A. L. Diamond, una asociación que en los siguientes años iba a dar una sucesión de absolutas obras maestras como es difícil de encontrar en la historia del arte cinematográfico (Con faldas y a lo loco, 1959; El apartamento, 1960; Uno, dos, tres, 1961; Irma la dulce, 1963; Bésame, tonto, 1964) y se trata también de un verdadero homenaje de Wilder a su gran maestro Lubitsch, cuyo toque de sofisticación tanto en el guión como en la puesta en escena recorre el filme de principio a fin.
De todo ello (y de otras cosas) se habla en los enlaces que dejo por ahí abajo, pero este no es un blog de cine, sino de música y si traigo aquí Love in the Afternoon es por las escenas en que está implicada la música. En este caso lo que me interesa es la aparición de orquestas sinfónicas en la pantalla, y esta película nos da un par de opciones de contemplarlas: en primer lugar, el conjunto del Conservatorio en el que toca la protagonista, que prepara la Sinfonía nº88 de Haydn. Son sólo unos segundos.
Se habrá observado que la orquesta sinfónica es creada en realidad por la ilusión cinematográfica, pues en pantalla sólo aparece una mínima parte de lo que sería el conjunto completo, con el flautista enamorado de Ariane (Van Doude) justo detrás de ella por exigencias del guión. Bien distinta es la segunda oportunidad en que aparece un conjunto orquestal, pues ahora nos trasladamos al interior del Palacio Garnier, y aunque mientras suena el Preludio de Tristán e Isolda, la atención dramática no está fijada para nada en la música, foso, orquesta y director son bien visibles, y la escena se va creando a partir de ellos. No puedo dejar de comentar el papel del amigo flautista de la protagonista, que asiste a la ópera partitura en mano y que forma parte de una tradición bastante arraigada en el Hollywood clásico, la de la simplificación y ridiculización de la figura del melómano, presentada habitualmente como la de un músico académico obsesionado por los garabatos de los pentagramas e incapaz de habilidad social alguna, cuando no caracterizado como un sujeto fatuo, intolerante y egocéntrico, obviamente también como un inadaptado social (en román paladino, como un capullo integral) como confirma, por ejemplo, El príncipe de las mareas de Streisand, película que, por otro lado, me resulta insoportable.
Pero, aunque se aparte del objetivo último del post, no puede pasarse por Ariane sin hacer referencia al cuarteto de músicos zíngaros que acompaña a Míster Flanagan hasta en el interior de unos baños turcos ni a Fascinación, ese vals de Filippo Marchetti que envuelve las escenas de amor de la película (y a toda la película con ellas). En esta larga secuencia, con The Gypsies como grandes protagonistas, parece aunarse lo mejor de Wilder y de Lubitsch. La alta comedia del mejor Hollywood a través de la música.
FICHA TÉCNICA
Título original: Love in the Afternoon (en España, Ariane; en Argentina, Amor en la tarde) Año de producción: 1957 Duración: 126 minutos.
Director: Billy Wilder Guión: Billy Wilder e I. A. L. Diamond, a partir de la novela Ariane, de Claude Anet Productores: Billy Wilder, Doane Harrison,William Schorr, Lee Katz Fotografía: William C. Mellor Música: Franz Waxman
Reparto: Gary Cooper (Frank Flanagan) Audrey Hepburn (Ariane Chavasse) Maurice Chevalier (Claude Chavasse) John McGiver (Monsieur X) Van Doude (Michel) Lise Bourdin (Madame X) Olga Valéry (la mujer del perro alojada en el hotel) The Gypsies (ellos mismos)
A menudo es una sola imagen la que cruza el tiempo y sus asechanzas para hablarnos de la vida de un hombre. Así, con Schütz. Aunque ha quedado otro grabado, anterior en el tiempo, es este retrato que le hizo Christoph Spetner el que ha acabado fijando nuestra relación con su figura, marcada por la tristeza entre angustiada y resignada de unos ojos que nos miran con dignidad y nobleza, pero atormentados por el peso de la edad y el dolor. Schütz andaba en torno a los 70 años y había sufrido tantas pérdidas y conocido tantas destrucciones que acaso esperara con alivio un final que pensaba cercano. Su esposa murió en plena juventud, sus dos hijas, en la pubertad y las catástrofes asociadas a la Guerra de los Treinta Años trastornaron tan profundamente su existencia que el miedo, la desesperanza y la angustia se le quedaron para siempre prendidos en la mirada. Adscrito casi toda su vida a la corte de Dresde, por la época en que se hizo este retrato, el compositor habría de conocer una nueva amargura: el desprecio que le mostró el príncipe heredero, que promocionó a su protegido, el castrato Bontempi, marginándolo inmisericorde a pesar de sus más de tres décadas de fieles y extraordinarios servicios a la casa. Se mantuvo leal sin embargo al príncipe Johann Georg, pero cuando este falleció en 1655 decidió que todo estaba ya consumado y se retiró a Weissenfels, sin sospechar que aún viviría 17 años más y algunas de sus mejores obras aún estaban por llegar. Hoy nos turba esa mirada de profunda pesadumbre, que parece cargar sobre sí todas las desdichas de un siglo desdichado, pero quién nos asegura que en medio de las privaciones y los sufrimientos, Heinrich Schütz no fue capaz de conservar joven su espíritu y fuerte su ánimo para disfrutar de un retiro apacible y, en el más recto sentido de la palabra, feliz, en paz consigo mismo y espantados todos sus demonios.
Joe McPhee (1939) / John Heward (1934): VOICES: 10 IMPROVISATIONS Joe McPhee, trompeta de bolsillo y saxofón soprano John Heward, tambores y kalimba ---------- MODE Avant 05 (Diverdi) [57'10''] Grabación: Junio de 2006
En la serie Avant del sello Mode se incluye este singular trabajo improvisatorio del saxofonista Joe McPhee (Miami, 1939) y el percusionista John Heward (Montréal, 1934). McPhee parte indudablemente del jazz, pero en estas diez piezas pueden hallarse también algunos ecos del minimalismo o del experimentalismo bruitista de muchos maestros de la más ortodoxa vanguardia europea. Hay cadencias que recuerdan a los geniales arrebatos de un John Zorn y diálogos que parecen inspirados en músicas centroafricanas. A ratos irritante, a ratos fascinante, un disco sin duda diferente.
1. Sonata para violín solo (2006) [Vera Paskaleva, violín] 2. Awake, recitativo y aria para soprano (2001) [Pilar Jurado, soprano] 3. Le rouge et le noir, fantasía para viola y arpa (2004) [Julia Malkova, viola; Mickaèle Granados, arpa] 4. El vacío, ciclo de canciones sobre textos de Morales-Caso (1990-1993) I. Te traigo el ancho mar II. El vacío III. ¡Oh, qué es la tristeza! IV. ¡El río ya no está! [Nuria Orbea, soprano; Eduardo Morales Caso, piano] 5. La nave de los locos, fantasía para piano (2002) [Duncan Gifford, piano] ---------- VERSO VRS 2948 (Diverdi) [50'38''] Grabación: Junio de 2004, Octubre de 2005, Marzo y Julio de 2006
En su impagable labor dedicada a la actual música española, Verso dedica un monográfico al compositor Eduardo Morales-Caso (La Habana, 1969), que se muestra aquí como una voz de fuerte personalidad con obras como la formidable fantasía para piano La nave de los locos (2002), la muy notable Sonata para violín solo (2006) o la enigmática Awake (2001), para soprano. Pilar Jurado, la violinista Vera Paskaleva, el propio Morales-Caso o el también pianista Duncan Gifford se cuentan entre los solistas que participan en este CD sorprendente.
Recitativo O that ye would awake; awake from a deep asleep, yea, even from the sleep of hell, and shake off the awful chains by which ye are bound, which are the chains which bind the children of men, that they are carried away captive down to the eternal gulf of misery and woe.
Awake! And arise from the dust, and hear the words of a trembling parent, whose limbs ye must soon lay down in the cold and silent grave, from whence no traveler can return; a few more days and I go the eway of all the earth.
Awake, my sons; put on the armor of righteousness. Shake off the chains with which ye are bound, and come forth out of obscurity, and arise from the dust.
Aria My God hath been my support; he hath led me through mine afflictions in the wilderness; and he hath preserved me upon the waters of the great deep.
Awake, my soul! No longer droop in sin
Rejoice, rejoice. O my heart, and cry unto the Lord and say, O Lord, I will praise thee forever.
Behold, my voice shall forever ascend up unto thee, my rock and mine everlasting God, My God, My God! Amen! [Segundo Libro de Nephi de El libro de mormón]
Jordi Cervelló (1935): OBRA PER A PIANO José Enrique Bagaria
1. Arabesque (2002) 2. Preludiando (2004) 3. A Franz Schubert (1993) 4. Studio-Fantasia (1982) 5. Moment musical (1996) 6. Petita suite (1996) I. Burlesca II. Quietud III. Scherzo IV. Encantament V. Humoresca 7. Pensament (2007) 8. Intermezzo (2007) 9. Un sospir (1995) 10. Balada a Rubinstein (1973) ---------- COLUMNA MÚSICA 1CM0187 (Diverdi) [41'24''] Grabación: Noviembre de 2007
El eclecticismo tonal de Jordi Cervelló (Barcelona, 1935), su gusto por la melodía, sus continuas referencias a los grandes creadores del pasado quedan justamente atrapados en su obra pianística, que recoge aquí completa José Enrique Bagaria, desde la romántica Balada a Rubinstein de 1973 hasta Pensament e Intermezzo de 2007. Por medio hay citas schubertianas (A Franz Schubert, 1993; Moment musical, 1996) o bachianas (Preludiando, 2004), obras de enigmático impresionismo (Studio-Fantasia, 1982) y de humor lírico (Petita suite, 1996).
José Manuel López López (1956): MÚSICA PARA PIANO Alberto Rosado
1. Lo fijo y lo volátil, para piano y electrónica (1994) 2. Bien à toi (Homenaje a Luis de Pablo en su 70 cumpleaños) (2000) 3. Finestra in la Chigiana (A la memoria de Franco Donatoni) (2000) 4. In Memoriam Joaquim Homs (2005) 5. Hybris (2002) 6. Edgar Varèse (1885-1965): Octandre (1923) (Transcripción para piano de J. M. López López)(2001) 7. Entrance-Exit (2004) 8. Un instante anterior al tiempo, para piano y manipulador (2006) ---------- VERSO VRS 2050 (Diverdi) [60'22''] Grabación: Septiembre de 2006
José Manuel López López (Madrid, 1956) es una de las grandes figuras de la actual música española. En su obra para piano se reflejan sus preocupaciones por el ritmo, por el timbre en obras que tienen un primer nivel de lectura muy directo y físico, comunicativo y sensual, pero que, analizadas, resultan de una extrema complejidad. De Lo fijo y lo volátil (1994), con electrónica, a Un instante anterior al tiempo (2006), pasando por su transcripción de Octandre de Varèse o por Entrance-Exit, Alberto Rosado (Salamanca, 1970) se muestra como su más fiel intérprete.
P. S. Dice José Manuel López López: "Hybris, encargo del Ministerio de Cultura Griego con sede en la Unesco de París, es un homenaje a Xenakis, un recuerdo de los cursos del maestro en la Sorbona a finales de los años 80. Un principio desarrollado en esta obra es la traslación armónica o transposición, a partir de polaridades, que permite modificar el carácter de una figura, de un material o de un proceso, conservando el aspecto inicial invariable. Dimensión ligada a la traslación en el registro es la velocidad de desplazamiento que a través de un continuo rítmico, me permite densificar o aligerar las texturas en función del ámbito del registro recorrido por unidad de tiempo; procedimiento, por otra parte, similar y directamente ligado al utilizado en relación a la armonía y el timbre. El intervalo y su tratamiento está integrado en un contexto físico armónico propio del conocimiento que el presente ha dado a los compositores de mi generación. Me refiero, evidentemente, al contacto con la electroacústica y con la informática musical. Hybris trata la síntesis granular aplicada a la escritura instrumental y explora también aspectos rítmicos relacionados con la repartición matemática de las acentuaciones en la construcción de texturas granulares y nubes sonoras. El ritmo, aparentemente regular, es roto por una acentuación irregular constituida por los módulos rítmicos (1+1), (1+2), (1+3), que, combinados entre sí, crean la ilusión en la escucha, de texturas discontinuas, cuando, en realidad, la escritura corresponde a texturas prácticamente regulares".
Estrenos: Lo fijo y lo volátil. Teatro Dunois, París, 1995. Françoise Matringe y Sylvie Drouin (Ensemble Aleph) Bien à toi. Alcoy, 2000. Ananda Sukarlan. Finestra in la Chigiana. Milán, 2001. Luca Schieppati. In Memoriam Joaquim Homs. Instituto Cervantes de París, 2006. Alberto Rosado. Hybris. Sala Olivier Messiaen, Radio France, París, 2002. Dimitri Vassilakis. Transcripción de Octandre de Edgar Varèse. Encargo del Festival Why Note 2001. Dijon, Francia. Whilen Latchoumia. Entrance-Exit. Encargo del CDMC. Festival de Música Contemporánea de Alicante, 2004. Ananda Sukarlan. Un instante anterior al tiempo. Instituto Cervantes de París, 2006. Alberto Rosado.
Arquitecto además de músico, el compositor greco-francés Iannis Xenakis (1922-2001) fue capaz de conjugar en su obra como ningún otro maestro del último siglo, el uso de modelos matemáticos con la más poderosa y violenta expresividad, que nacía del tratamiento de los instrumentos al límite de sus posibilidades sonoras y de una profunda conexión con atmósferas primitivas, ancestrales, que lo alejaban por completo del serialismo de la vanguardia de Darmstadt.
A finales de los años 60, Xenakis inició un primer acercamiento al teatro, pese a lo cual no deja de resultar sorprendente en su catálogo una pieza como Kraanerg, no tanto por su propia concepción musical, sino porque fue encargada como obra para ballet, un mundo por completo ajeno al universo estético y vital del compositor. La iniciativa partió del Centro Nacional de Artes de Canadá, que con motivo de la inauguración de su sede en Ottawa había solicitado una nueva coreografía a uno de los grandes mitos de la danza del momento, el francés Roland Petit, para que fuera ejecutada por el Ballet Nacional. Petit había trabajado ya con el compositor Marius Constant y a él se dirigió para solicitarle la música, pero Constant no pudo atender el encargo y sugirió el nombre de Xenakis, ya conocido en el país americano por su brillante participación en la Exposición Universal de Montréal de 1967.
Xenakis trabajó por su cuenta y en un tiempo extraordinariamente corto, pues antes de finales de 1968 había dado cuenta del encargo con 75 minutos de música, que eludía por completo el carácter narrativo característico del género balletístico y que tituló Kraanerg, término compuesto de dos palabras griegas, que viene a significar algo así como "energía cerebral". Kraanerg es la obra más extensa jamás concebida por Xenakis. Está destinada a un conjunto de 23 instrumentistas, divididos en vientos, metales y cuerdas, y una cinta electroacústica pregrabada en cuatro canales, requerimiento especialmente solicitado por el NAC canadiense para mostrar las posibilidades de su nueva sala. La pieza está escrita en un único movimiento, aunque con hasta 22 secuencias de silencio de entre 2 y 28 segundos, y se articula en una serie de episodios en los que se alternan diversas combinaciones instrumentales, pasajes puramente electroacústicos (la cinta pregrabada contiene música sinfónica manipulada) y otros en los que ambos mundos de sonidos se superponen. Con el carácter extremo y la violencia de los contrastes característicos de Xenakis todo ello compone una especie de gran caleidoscopio sonoro que supone un descomunal reto para cualquier coreógrafo.
El ballet se estrenó el 2 de junio de 1969, con decorados de Victor Vasarely y dirección musical de Lukas Foss. Siguió una gira por EEUU y Europa, pero luego desapareció del repertorio del conjunto canadiense y no ha vuelto a ser coreografiado. La obra subsiste hoy pues como pieza de concierto, y así la ofrece este DVD de Mode, que recoge la grabación que hizo el Callithumpian Consort dirigido por Stephen Drury en marzo de 2006 con imágenes extramusicales de Tim Chu para las secuencias exclusivamente pregrabadas. El producto se completa con media hora de entrevistas con Gerard Pape, director del Xenakis’ CCMIX Studio, Françoise Xenakis, viuda del compositor, y Veronica Tennant, bailarina que participó en el estreno de la obra.
Iannis Xenakis (1922-2001): KRAANERG (1968-69) para 23 instrumentos y cinta cuadrafónica
The Callithumpian Consort Director: Stephen Drury
Director de la filmación e imágenes extramusicales: Tim Chu ---------- MODE 196 (DVD) (Diverdi) [77'21'' (Música) - 38' (Entrevistas)] Subtítulos en inglés, francés y alemán Grabación: Marzo de 2006
Xenakis: Kraanerg (fragmento del inicio). The Callithumpian Consort. Stephen Drury
Además de seis novedades, en octubre Harmonia Mundi lanza una edición especial dedicada a Haendel, del que en 2009 se conmemora el 250 aniversario de su fallecimiento. Son cinco cajas recopilatorias que reúnen un total de 25 cedés dedicados al compositor. Las óperas y los oratorios son los de Jacobs: el antiguo Flavio, con el Ensemble 415 de Chiara Banchini, no lo he escuchado, Giulio Cesare es una maravilla y Rinaldo está muy bien; de El Mesías tengo un recuerdo demasiado pálido, pero en su momento me dejó una impresión algo fría; Saúl está bien. El volumen de arias incluye los cuatros discos que McGegan grabó hace al menos veinte años, dedicado cada uno a un cantante famoso de los que colaboraron con Haendel: Durastanti (canta la gran Lorraine Hunt, tristemente desaparecida hace un par de años), Cuzzoni (Lisa Saffer), Senesino (Drew Minter), Montagnana (David Thomas). Los escuché fragmentariamente en su momento y no puedo juzgarlos por ello con base suficiente. HM los había recogido ya en una caja con anterioridad a esta ocasión. Entre los recitales están las excelentes Arias alemanas de Dorothea Röschmann, trabajos de Andreas Scholl (un clásico) y Mark Padmore (muy reciente, pasó sin pena ni gloria) y un disco de Lorraine Hunt diferente al anterior y que no he escuchado. Finalmente, la música instrumental está bien representada por los muy buenos Concerti grossi de Manze y Egarr, sobre todo la Op.3 del segundo, que es también quien registró muy recientemente unos estupendos Conciertos para órgano Op.4. Para los que no tengan estos discos, la oportunidad parece excelente, porque el precio de este tipo de ediciones de HM suele ser muy interesante, por debajo incluso de sus series medias.
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérpretes: Alejandro Garrido, violín; Óscar Martín, piano. Programa: Sonatas para violín y piano nº1 en sol mayor Op.78 y nº3 en re menor Op.108 de Brahms. Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Jueves 14 de agosto. Aforo: Lleno.
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BRAHMSIANA AL AIRE LIBRE
No deja de resultar un atrevimiento programar grandes formas en un ciclo como éste, que acoge a un público variopinto, no especialmente melómano, y en unas condiciones que parecen invitar más a la ligereza, el divertimento y la miniatura, pero año tras año, Alejandro Garrido y Óscar Martín se empeñan (solos o en compañía de otros, y con notable éxito, hay que adelantar ya), en no dejarse llevar por la rutina o por lo fácil, ofreciendo programas densos y enjundiosos, en los que dominan las grandes formas románticas.
Este año le ha tocado el turno a dos sonatas de Brahms, que los sevillanos interpretaron de forma muy convincente, por dominio técnico de las dificultades y apreciable hondura expresiva. La forma de frasear de Alejando Garrido es muy lírica, lo cual se ajusta especialmente bien a estas obras del compositor hamburgués, especialmente a la 1ª sonata, dominada por la intimidad, la delicadeza y el equilibrio. Especialmente intenso resultó el Adagio, con unos sforzandi contrastantes bien marcados en la exposición del piano, que inmediatamente recogió el violín. Muy moderado en contrastes, incluso algo plano resultó el movimiento final, aunque fraseo, acentos y articulación resultaron ágiles y elegantes, evitando en todo momento la ampulosidad de las frases demasiado hinchadas.
Algo diferente es la 3ª sonata, más romántica, descarnada y brillante, lo cual se apreció ya desde los ataques vehementes del piano en el segundo tema del Allegro incial. Las partes más agudas sonaron algo crispadas en el violín, pero Garrido obtuvo en el Adagio una ternura de su registro grave de altísimo poder expresivo. Muy brillante el breve Scherzo antes de un final intensísimo en su arranque, con un diálogo de extraordinaria riqueza melódica y rítmica entre los dos instrumentos que Garrido y Martín dibujaron con notable variedad de matices y una flexibilidad y una fluidez de la agógica que evitó cualquier atisbo de rigidez.
[Publicado en Diario de Sevilla con pequeñas modificaciones el sábado 16 de agosto de 2008]
Heitor Villa-Lobos (1887-1959): SYMPHONY Nº10 AMERINDIA [Sinfonía nº10 Amerindia - Sumé Pater patrium. Oratorio en cinco partes para tenor, barítono, bajo coro y orquesta]
Lothar Odinius, tenor Henry Böhm, barítono Jürgen Linn, bajo-barítono Miembros del Staatsopernchor de Stuttgart SWR Vokalensemble Stuttgart Radio-Sinfonieorchester Stuttgart des SWR Director: Carl St. Clair ---------- CPO 999 786-2 (Diverdi) [73'30''] Grabación: Noviembre y Diciembre de 1999
La 10ª Sinfonía del brasileño Heitor Villa-Lobos (1887-1959), subtitulada Sumé pater patrium y conocida como Amerindia, es en realidad un oratorio en cinco partes (en forma de movimientos sinfónicos) para tenor, barítono, bajo, coro y orquesta. Aunque escrita para conmemorar en 1954 el centenario de la fundación de Sao Paulo, la obra, acabada dos años antes, no fue estrenada hasta 1957 en París. Amplia en medios y dimensiones, ambiciosa en su objetivo, la sinfonía es una especie de gran mural mestizo que los conjuntos de Stuttgart resuelven con oficio.
Villa-Lobos: Poco Allegro, quinto y último movimiento de la Sinfonía Amerindia. Odinius, Böhm, Linn. Miembros del Coro de la Ópera de Stuttgart. SWR Vokalensemble de Stuttgart. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Carl St. Clair
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérprete: Fahmi Alqhai, viola da gamba. Programa:The Spirit of Gambo (obras de Tobias Hume, Marin Marais, Antoine Forqueray y Carl Friedrich Abel). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Martes 12 de agosto. Aforo: Lleno.
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LAS VOCES DE UN MAESTRO
Durante siglos, la voz humana fue la medida musical también para los instrumentos, cuyo potencial era juzgado en función de su semejanza con aquélla. La cuestión era más importante de lo que pueda parecer hoy, al punto de que no faltaron discusiones acaloradas ni polémicas sesudas acerca de cuál era el instrumento más capacitado para reproducir todas las inflexiones vocales. En el siglo XVI, la corneta tuvo desde este punto de vista la máxima reputación, pero pronto fue sustituida por el violín y ya avanzado el XVII por la viola da gamba, cuya extraordinaria flexibilidad parecía en efecto responder a la gran variedad de matices de las facultades vocales de los hombres.
El martes pasado Fahmi Alqhai se convirtió en un gran defensor de la humanidad de la viola, que presentó en todas sus posibilidades tímbricas y expresivas para el que ha sido sin duda uno de los mejores conciertos al que he tenido ocasión de asistir en las nueve temporadas de este ciclo. Alqhai hizo un bello recorrido por varias tradiciones nacionales, la creada en Inglaterra por el capitán Tobias Hume, la desarrollada en Francia, que marca el punto de madurez y dominio de la viola, y la de sus estertores finales en tierras del Imperio, que representó Abel.
Su voz se alzó personalísima ya desde un Hume pleno de vitalidad, carácter y transparencia, pero donde alcanzó una cima difícilmente superable fue en un Marais sencillamente prodigioso, tocado con una fluidez, una flexibilidad, una elegancia y una variedad de matices expresivos que casi deja en segundo plano la soberana lección de técnica, de dominio virtuoso de un instrumento que parece prolongación no del brazo, sino de la mente del artista. El arranque con Le Badinage fue ya portentoso: los sutiles contrastes de dinámicas, las pequeñas retenciones de tempo, los juegos con el color dieron a la pieza un carácter casi intemporal. Tan magistral como L’Arabesque, de agilísima y precisa articulación, como Les voix humaines (¡cómo no!), intensísima y delicada al tiempo, o como La Guitarre, en que presentó todo un muestrario de las posibilidades camaleónicas de la viola. Apoteósica la dificilísima y sofisticada chacona de Forqueray, obsesiva en la repetición siempre sutilmente variada del bajo, antes de que con Abel, Fahmi mostrara los esfuerzos que hizo la viola en la segunda mitad del siglo XVIII por no verse marginada de la práctica magistral. Todo fue inútil, tuvieron que pasar dos siglos para que el instrumento resucitara de la mano de maestros como este sevillano que es hoy ya, sin discusión, uno de los más grandes violagambistas de nuestro tiempo.
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): ESSENTIAL SYMPHONIES VOL.V NOS. 19 - 34 - 36 LINZ Radio-Sinfonieorchester Stuttgart des SWR Director: Sir Roger Norrington
1. Sinfonía nº19 en mi bemol mayor KV 132 (1772) 2. Sinfonía nº34 en do mayor KV 338 (1780) 3. Sinfonía nº36 en do mayor KV 425 Linz (1783) ---------- HÄNSSLER CD 93.215 (Gaudisc) [74'09''] Grabación: Septiembre de 2006
En el verano de 2006, Sir Roger Norrington grabó en Stuttgart, con la orquesta de la radio, una veintena de sinfonías mozartianas que Hänssler viene publicando desde 2007. El volumen 5 incluye una obra de juventud, la nº19 K 132, y dos de madurez, la nº34 K 338, no demasiado frecuentada, y la nº36 K 425, conocida como Linz, una de las más famosas del músico. Sir Roger reduce considerablemente los efectivos instrumentales y consigue versiones ágiles y teatrales, muy contrastada la ligereza de la K 132 con la energía dramática de la Linz.
Mozart: Presto final de la Sinfonía nº36 en do mayor Linz. [10'05'']. Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Roger Norrington.
P.S. Pocos directores conozco más irregulares que Norrington. Acompaña aciertos deslumbrantes con fiascos absolutos. Su ciclo Beethoven fue, aparte de un escándalo en su momento, un hito en la interpretación de esa música. Más escandalosa resultó aún su Sinfonía fantástica, que hoy nos suena incluso algo tímida. Los London Classical Players ya no existen, pero su trayectoria fue trascendental en la extensión de las prácticas interpretativas de época a la música romántica. Pese a las polémicas habituales, Sir Roger logró al frente del conjunto un prestigio que le llevó en 1998 a la titularidad de la Sinfónica de la Radio de Stuttgart, agrupación con la que en el Festival de Stutgart de 2006 registró una serie de sinfonías de Mozart que Hänssler publica en seis discos. Y aquí está de nuevo el Norrington entusiasta y vibrante, capaz de ofrecer a Mozart en su salsa, dramática, sensual y elegante al tiempo, con todas las repeticiones, como está mandado, y con un sonido que puede conquistar por su pura y hedonística belleza. El contenido del resto de discos de la serie es el siguiente:
Bernhard Crusell (1775-1838): KLARINETTENKONZERTE Eric Hoeprich, clarinete Kölner Akademie Director: Michael Alexander Willens
1. Concierto para clarinete en fa menor Op.5 (1815) 2. Concierto para clarinete en si bemol mayor Op.11 (1822) 3. Concierto para clarinete en mi bemol mayor Op.1 (1811) ---------- ARS PRODUKTION 38 016 (Gaudisc) [69'31''] Grabación: Noviembre de 2005
La obra no muy extensa del compositor finlandés Bernhard Crusell (1775-1838) incluye especial dedicación al clarinete, que fue su instrumento y al que dedicó tres conciertos: Op.1 (1811), Op.5 (1815) y Op.11 (1822), obras de equilibrio instrumental y lenguaje plenamente clásicos, pero unas proporciones que apuntan ya al universo romántico, con un amplio desarrollo del primer movimiento. Con instrumental de época, el elegantísimo Erich Hoeprich y un notable conjunto de Colonia (¡otro!) dejan versiones referenciales de estas obras.
Ingeborg Scheerer, violín I Gudrun Höbald, violín II Andreas Gerhardus, viola Julianne Borsodi, violonchelo
1. Cuarteto de cuerdas en re mayor Benton 337 2. Cuarteto de cuerdas en fa mayor Benton 338 3. Cuarteto de cuerdas en sol menor Benton 339 ---------- CPO 777 315-2 (Diverdi) [58'26''] Grabación: Febrero de 2007
Alumno de Haydn, Ignaz Pleyel (1757-1831) compuso al menos 57 cuartetos en los que se separaba del modelo de su maestro, renunciando a las texturas complejas y los amplios desarrollos sonatísticos por un estilo más simple, con tendencia a la concertación y un apreciable lirismo melódico. Seguramente por ello son piezas que apenas se oyen hoy. El Cuarteto Pleyel de Colonia, formado en 2004 por miembros del conjunto Camerata Köln, ofrece aquí tres de los 12 cuartetos prusianos, editados en los años 80 y los más populares en vida del músico.
Entre todas las artes, sólo la música colaboró en el exterminio de judíos organizado por los alemanes entre mil novecientos treinta y tres y mil novecientos cuarenta y cinco. Es el único arte requisado como tal por la administración de los Konzentrationlager. Es preciso subrayar, en su perjuicio, que fue el único arte capaz de avenirse con la organización de los campos, del hambre, de la indigencia, del dolor, de la humillación y de la muerte.
[...]
¿Por qué la música pudo "involucrarse en la ejecución de millones de seres humanos"?
¿Por qué profesó un "papel más que activo"?
La música viola el cuerpo humano. Pone de pie. Los ritmos musicales fascinan los ritmos corporales. Contra la música, el oído no puede cerrarse. La música es un poder y por esto se asocia con cualquier poder. Su esencia es no ser igualitaria: vincula el oído con la obediencia. Un director, ejecutantes, obedientes, tal es la estructura que su ejecución instaura. Donde hay un director y ejecutantes, hay música. En sus relatos filosóficos, Platón jamás pensó en distinguir la disciplina y la música, la guerra y la música, la jerarquía social y la música. Hasta las estrellas: según Platón, son Sirenas, astros sonoros productores de orden y universo. Cadencia y compás. La marcha es cadenciosa, los garrotazos son cadenciosos, los saludos son cadenciosos. La primera función –en cualquier caso la más cotidiana de las funciones asignadas a la música de las Lagerkapelle– fue acompasar la partida y el regreso de los Kommandos.
Título original: Apocalypse Now Año de producción: 1979 Duración: 153 minutos (202 minutos en la versión ampliada de 2001).
Director: Francis Ford Coppola Guión: John Milius y Francis Ford Coppola Productor: John Ashley, Francis Ford Coppola, Gray Frederickson, Eddie Romero, Fred Roos, Mona Skager, Tom Sternberg(+ Kim Aubry y Shannon Lai para la versión de 2001) Fotografía: Vittorio Storaro Música: Carmine Coppola y Francis Ford Coppola
Reparto: Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz) Martin Sheen (Capitán Benjamin L. Willard) Robert Duvall (Teniente-coronel Bill Kilgore) Fredric Forrest (Jay Chef Hicks) Sam Bottoms (Lance B. Johnson) Laurence Fishburne (Tyrone Clean Miller) Albert Hall (Chief Phillips) Harrison Ford (Coronel Lucas) Dennis Hopper (Fotógrafo) G. D. Spradlin (General Corman) Jerry Ziesmer (Jerry) Scott Glenn (Teniente Richard M. Colby)
En la segunda mitad del siglo XIX, la gran música centroeuropea pareció escindirse en dos: por un lado estaban Brahms y sus seguidores, que conectaban inequívocamente con la gran tradición clásica; por el otro, Wagner y los suyos, que veían ya en el horizonte la disolución de la tonalidad como la música del futuro. En el primer tercio de la siguiente centuria los wagnerianos parecían haberse impuesto de manera irrefutable. ¿No venía a darles la razón el dodecafonismo de Schönberg? "Gracias a mí, la música alemana seguirá dominando el mundo otros cien años", había declarado el compositor en 1921; pero sólo doce años después, para la conmemoración del centenario del nacimiento de Johannes Brahms (1833-1897), el propio Schönberg escribiría un artículo que se ha hecho célebre y en el que rescataba al músico hamburgués de su fama de recalcitrante conservador. Brahms, el progresista empezaba con estas palabras: "Es el propósito del presente ensayo demostrar que Brahms, el clásico, el académico, fue realmente un gran innovador, sí, un progresista en el ámbito del lenguaje musical".
Para demostrar su tesis, Schönberg analizaba diversas obras de Brahms, entre ellas un par de movimientos del Cuarteto Op.51 nº2, que le servía no sólo para resaltar la vigencia de la música pura, abstracta o del mismo contrapunto, sino también para hallar en el compositor hamburgués el germen de la variación continua, auténtico motor de una arquitectura musical que veía como la suya propia, la de un edificio en permanente construcción. Edificio que a Brahms le costó lo suyo levantar, pues bien conocido es su obsesivo perfeccionismo, que lo llevaba a destruir la mayor parte de lo que escribía. "Estoy a punto no de publicar mis primeros cuartetos de cuerda, sino de publicar cuartetos de cuerda por primera vez", escribía a su amigo Theodor Billroth cuando en 1873, los cuarenta ya cumplidos, dio a la imprenta las dos piezas de la Op.51. Y es que no menos de una veintena de cuartetos habían terminado ya en la papelera del músico. Dos años después, una tercera obra, la Op.67, completaba su contribución al género esencial de la música de cámara.
Cumplida una década de existencia, el Cuarteto Casals reafirma con este álbum su privilegiada posición entre los grandes conjuntos de su especialidad, y ello en un momento en el que el nivel de interpretación cuartetística es posiblemente el más alto que haya existido nunca. El grupo español ofrece un Brahms limpio de polvo y paja, tan alejado de las interpretaciones más pretendidamente expresionistas como de las más sentimentales y alicaídas. Hay aquí un lirismo incontestable, que despliega todo su poder encantatorio en momentos como la Romanze del Op.51 nº1 o en el Poco allegretto final del Op.67, en el que las variaciones más tiernas están tocadas por la gracia de la exquisitez y la finura, pero los perfiles de los pasajes más enérgicos son afilados, netos, directos. Todo ello llega además envuelto en una transparencia de sonido y una sutileza en los contrastes admirables, que son extensibles al Quinteto con piano Op.34, otro producto del incansable perfeccionismo brahmsiano, pues antes de su publicación en su forma definitiva en 1866 fue sonata para dos pianos y antes aún, cuarteto, obra en la que el pianista hispano-alemán Claudio Martínez Mehner se integra sin el menor chirrido en el conjunto.
Johannes Brahms (1833-1897): THE STRING QUARTETS - PIANO QUINTET OP.34 Cuarteto Casals Claudio Martínez Mehner, piano
Vera Martínez Mehner y Abel Tomás Realp, violines Jonathan Brown, viola Arnau Tomás Realp, violonchelo
CD 1 1. Cuarteto de cuerdas en do menor Op.51 nº1 2. Cuarteto de cuerdas en la menor Op.51 nº2
CD 2 1. Cuarteto de cuerdas en si bemol mayor Op.67 2. Quinteto con piano en fa menor Op.34 ---------- 2 CD HARMONIA MUNDI HMI 987074.75 [61'45'' - 73'51''] Grabación: Marzo, Abril, Junio, Septiembre y Octubre de 2007
Brahms: Quinteto con piano Op.34: IV. Finale, poco sostenuto. Allegro non troppo. [9'41''] Claudio Martínez Mehner. Cuarteto Casals.
Esta semana ha comenzado la Orquesta West-Eastern Diwan su gira anual de conciertos. El conjunto, formado por jóvenes israelíes, de países árabes de Oriente Medio y andaluces, nació, como es bien sabido, por el impulso y la voluntad de Daniel Barenboim y Edward Said, que pretendían no sólo desarrollar un plan artístico y formativo, al estilo del que tienen ya infinidad de orquestas de jóvenes en el mundo, sino también contribuir a crear foros de diálogo y convivencia entre comunidades encarnizadamente enfrentadas durante décadas. El proyecto, no cabe duda, es hermoso, por más que israelíes y árabes convivan ya diariamente en decenas de conjuntos y orquestas por todo el orbe, pero el carácter específico de esta idea tenía la virtud de que colocaba el foco directamente sobre el problema político que viene condicionando, posiblemente como ningún otro, la vida internacional de los últimos sesenta años. Una iniciativa loable y plausible, por más que no termine de entender por qué la tenemos que pagar íntegramente los andaluces (Andalucía acoge anualmente la concentración previa a la gira de la orquesta, concentración cuyos gastos cubre religiosamente la Junta de Andalucía, exactamente igual que los de la Fundación Barenboim-Said, que mantiene en solitario), pero en fin.
Conviene en cualquier caso ser conscientes de los límites del proyecto. Daniel Barenboim es no sólo uno de los más grandes músicos vivos, sino una persona bien informada y de inteligencia despierta, por lo que no puede dejar de ser consciente de que políticamente la contribución de la Orquesta del Diwan es muy modesta, que a este nivel y a corto plazo se trata de un proyecto por completo inane. En las ruedas de prensa de este año, el pianista-director argentino ha filtrado ya con claridad su comprensión del asunto: la orquesta hasta ahora no ha causado el menor efecto político. Y sinceramente no creo que esta comprensión le haya supuesto decepción alguna, pues se trata de algo de lo que ya tenía que ser consciente. Queda sin embargo, además de la ayuda prestada a unas decenas de jóvenes músicos, un proyecto artístico prodigioso, pues, año tras año, la Orquesta del Diwan se muestra al nivel de los mejores conjuntos de jóvenes de nuestro tiempo (y los hay ya muy buenos). Lo ha reafirmado este año con un primer acto de La Walkyria que ya quisieran firmar muchas orquestas profesionales, aunque el talento de Barenboim y su profundo conocimiento de la músca de Wagner hicieron desde luego mucho en los extraordinarios resultados que, al menos, pudimos seguir en el Teatro de la Maestranza el miércoles pasado (Papagena comentaba algo parecido de su actuación el día antes en la Plaza Mayor de Madrid).
Barenboim decía el martes en rueda de prensa algo tan rotundo como esto: "Nos dicen que somos la orquesta de la paz, que es algo muy halagador, pero lamentablemente no es verdad", y con ello, a pesar de que muchos, llevados por el voluntarismo, terminen por no aceptarlo, no estaba diciendo nada extraordinario, sólo constataba una realidad confirmada por la historia: ni la práctica ni el disfrute del arte nos hacen éticamente mejores. Se tiende a pensar demasiado alegremente que una formación artística intensa hace a los hombres más sensibles y compasivos, pero eso sencillamente no es cierto. Puede hacerlos más sabios, más sensibles a la expresión de las emociones a través de la pintura, la música o la literatura, pero no necesariamente más solidarios ni más sensibles al sufrimiento de sus semejantes; tampoco lo contrario, obviamente. Y desde luego las artes muy poco pueden hacer por sí solas por la mejora moral de los hombres y mucho menos aún por propiciar cambios en la política mundial.
El caso Wagner. Disto mucho del fanatismo casi religioso que muchos muestran por la música de Wagner, pero, moderadamente, disfruto de su obra, y a veces, como el otro día, mucho (en el acto I de La Walkyria hay mucha de la mejor música jamás escrita por el compositor). Wagner fue un antisemita de manual (posiblemente como otros muchos hombres de su tiempo, sin duda, lo cual es siempre una triste disculpa) y a su muerte su legado pasó a ser administrado por una familia que no coqueteó simplemente con el régimen nazi, como se lee a menudo, sino que colaboró de forma inequívoca con él. La música de Wagner fue usada de forma manipuladora por los nazis, sí, pero entre otras cosas porque la ideología nacionalsocialista hundía sus raíces en el idealismo romántico alemán que la obra de Wagner contribuyó a erigir. Por supuesto, los valores de su música están más allá de la instrumentalización que se haya hecho de ella con posterioridad, pero nos ayuda a comprender la realidad a la que antes me refería. La música de Wagner no hizo mejores a los nazis (tampoco la de Brahms, Beethoven o Schubert), como los libros no hicieron mejor a Goebbels, que se jactaba de leer uno al dia (y sin embargo nuestros políticos siguen empeñados en que es bueno que la gente lea; con cada campaña de fomento de la lectura, yo termino preguntándome siempre lo mismo: ¿que la gente lea qué?). Es más, la música (la de Wagner y la de otros, pero sobre todo la de Wagner) fue usada como instrumento de tortura para incrementar el sufrimiento de los prisioneros en los campos. "Hay que oír esto temblando: los cuerpos desnudos ingresaban en las cámaras de gas inmersos en música", escribió Pascal Quignard en El odio a la música. Y después recurría a dos testigos de excepción: "Simón Laks escribió: 'La música precipitaba el fin'. Primo Levi escribió: 'En el Lager la música arrastraba hacia el fondo'". Barenboim, en rueda de prensa en Madrid: "Entiendo a quienes asocian Wagner a su tragedia, pero tampoco pueden impedir que otros que no sufren estas asociaciones disfruten de la música de uno de los más grandes compositores de la historia". Sin duda, pero eso no cambia la realidad. Otra vez Quignard: "La corte del tribunal de Núremberg debió haber exigido que se golpeara en efigie la figura de Richard Wagner una vez al año, en todas las calles de las ciudades alemanas".
Fritz Lang representa lo contrario a los Wagner. Él decidió resistir y, cuando fue tentado por Goebbels para dirigir los estudios UFA, prefirió exiliarse, primero a París, luego a Hollywood, abandonando incluso a su esposa, Thea von Harbour, cercana al régimen. En 1953, amargado de nuevo por la censura política, en este caso maccarthista, Lang consigue filmar tras más de un año sin trabajo La gardenia azul, película de cine negro que algunos consideran menor en su filmografía, yo no tanto. [Y aviso: si alguien no ha visto la película y no quiere conocer su desenlace, debe dejar de leer ahora mismo.] El film desarrolla la típica trama de falso culpable, aunque aderezada con el hecho de que la falsa culpable (es mujer en este caso) se cree también responsable del crimen. Norah Larkin (Anne Baxter), una modesta telefonista que comparte vivienda con dos amigas, sufre un terrible desengaño amoroso el mismo día de su cumpleaños, al recibir desde Corea una carta de su prometido que le comunica que se ha enamorado de otra mujer y piensa casarse con ella. Esa misma noche, Norah acepta la invitación de un donjuán sin escrúpulos, Harry Prebble (Raymond Burr), un pintor de éxito que en realidad creía contactar con una de sus compañeras de piso. Norah bebe esa noche hasta emborracharse y perder el control. Con engaño, Prebble termina por llevarla a su apartamento y cuando trata de forzarla, ella se defiende con un atizador. Aturdida y por completo borracha cae de inmediato desvanecida y cuando despierta descubre que Prebble está muerto. El caso salta a las primeras páginas de todos los medios. El periodista Casey Mayo (Richard Conte), ansioso por conseguir una exclusiva, logra atraer a la desconocida asesina a una entrevista, aunque su rastro es seguido por la policía y Norah es arrestada y acusada formalmente del asesinato de Prebble. Un hecho casi casual lleva a Mayo, que se ha enamorado de la joven, a dudar de su responsabilidad real en el crimen; descubre entonces una nueva pista, que lleva a la policía hasta la auténtica asesina, Rose Miller (Ruth Storey), encargada de ¡música clásica! en una tienda de discos. Y, al final, cuando después de haber intentado suicidarse, Miller confiesa su crimen postrada en la cama de un hospital, para ilustrar el momento culminante de su relato, ¿a qué compositor usa Fritz Lang (o su productor)? Sí, sí, a Wagner.
FICHA TÉCNICA
Título original: The Blue Gardenia (La Gardenia azul) Año de producción: 1953 Duración: 88 minutos
Director: Fritz Lang Guión: Charles Hoffmann Productor: Alex Gottlieb Fotografía: Nicholas Musuraca Música: Raoul Kraushaar
Reparto: Anne Baxter (Norah Larkin) Richard Conte (Casey Mayo) Ann Sothern (Crystal Carpenter) Raymond Burr (Harry Prebble) Jeff Donnell (Sally Ellis) Richard Erdmann (Al) George Reeves (Capitán de policía Sam Haynes) Ruth Storey (Rose Miller) Ray Walker (Homer) Nat King Cole (él mismo)
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: Alejandro Muñoz, violín I; Manuel Jesús Cabrera, violín II; José Ramón Medina, viola; Carlos González, violonchelo. Programa:Crisantemi de Puccini; Cuarteto en si bemol mayor KV 458 La caza de Mozart; Vistas al mar de Toldrá. Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Viernes 8 de agosto. Aforo: Lleno.
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POSTALES DEL MEDITERRÁNEO
Poco a poco, quizá más lentamente de lo que aventuraban los más optimistas, los efectos benéficos y multiplicadores de la existencia de cuatro grandes orquestas sinfónicas en la región y del Programa de Jóvenes Intérpretes de la Junta de Andalucía, concretado de forma especial en la Orquesta Joven de Andalucía, empiezan a notarse, y tenemos hoy jóvenes instrumentistas de cuerda (la gran asignatura pendiente de la música española) que no sólo están accediendo ya a las plazas de profesores de nuestros conjuntos sinfónicos, sino que son capaces de crear grupos de cámara con calidad más que apreciable y, a poco que reciban el apoyo necesario (y la participación en este Festival lo es, sin duda), un futuro por delante bastante halagüeño.
Es el caso del Cuarteto Toldrá, fundado en 2003 por miembros de la OJA y que, aunque ha cambiado varias veces ya de viola, ha conseguido en estos años moldear un sonido lleno, redondo, homogéneo, compacto que le ha dado incluso importantes éxitos en concursos internacionales. En el Alcázar sevillano, el grupo debutó mostrando por encima de todas una gran virtud para un conjunto de sus características: la claridad. Cierto que el sistema de amplificación no es el más adecuado para apreciar algunos detalles, como las dinámicas o el timbre de cada instrumento, pero el equilibrio y la transparencia de texturas brillaron de tal forma que compensó de sobra estas carencias.
Puede que en el inicio los arcos parecieran algo rígidos, lo cual en cierta medida ayudó a controlar la sentimentalidad desbordante tan característica de los Crisantemos puccinianos, pero el inicio del cuarteto de Mozart sonó ágil, muy bien articulado, con mucho control del ritmo, pero sin resultar seco ni metronómico. Faltó acaso esa chispa de gracia mozartiana en momentos como el trío del minueto, pero el Adagio resultó impecable en su elegancia y el Allegro assai conclusivo, más que transparente, cristalino. En el final, reservado a la obra camerística emblemática del barcelonés que les da nombre, los miembros del Toldrá lucieron contrastes y color en esas Vistas al mar que presentaron como tres auténticas postales del Mediterráneo.
Georg Friedrich Haendel: Il trionfo del Tempo e del Disinganno. (Roma, 1707) (Libreto: Benedetto Pamphili) Parte I. Aria de la Belleza: "Un pensiero nemico di pace"
Un pensiero nemico di pace fece il Tempo volubil' edace e con l'ali la falce gli diè. Nacque un'altro leggiadre pensiero per negare si rigido impero ond'il Tempo, più Tempo non è.
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérpretes: Rami Alqhai, viola da gamba; Miguel Rincón, tiorba. Programa:Fiesta campestre (obras de Marin Marais, Antoine Forqueray y Robert de Visée). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Jueves 7 de agosto. Aforo: Casi lleno.
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EN LOS JARDINES DEL REY SOL
Luis XIV adoraba la danza y la música, aunque seguramente menos que sus jardines. En su ostentosa corte versallesca, éstos se llenaron en cualquier caso de obras de arte y también de artistas, con los músicos ocupando un lugar de privilegio. Tanto Marin Marais y Antoine Forqueray, rivales en su estilo de interpretación violístico, como el guitarrista Robert de Visée trabajaron en Versalles al servicio del Rey Sol, y así, juntos, quisieron presentarlos Rami Alqhai y Miguel Rincón, trasladando al oyente con la imaginación de los sevillanos jardines del Alcázar a los de la corte francesa a principios del siglo XVIII.
Alqhai y Rincón pertenecen a esa joven generación de músicos sevillanos dedicados al Barroco que han ido asimilando el magisterio de sus profesores, históricos de nuestra música como Ventura Rico o Juan Carlos Rivera, para estar ya en condiciones de dar un salto adelante y mostrar una personalidad propia, bien formada e independiente. Miguel Rincón es un laudista de extraordinaria finura y sensibilidad, que fue capaz de emocionarnos y embrujarnos con una chacona de Visée (al menos hasta que la brisa de la noche quiso pasar las páginas de la partitura sin contar con el permiso del músico) y que brindó a su compañero un continuo de soberana elegancia, siempre atento al menor matiz. Rami Alqhai ha refrenado acaso su entusiasmo desbordante de hace unos años. Su forma de tocar es ahora más delicada, más contenida, no por ello menos apasionante ni virtuosa, como mostró en las muy difíciles piezas de Forqueray, que interpretó con gran fluidez y agilidad, notable riqueza ornamental y abundantes contrastes, recurriendo casi siempre a tempi muy rápidos, lo que acaso restó algo de su doliente poder expresivo a la enigmática La Portugaise, pero llenó de frescura, gracia y sensualidad a La Jupiter o a las Folías de España de Marais, que cerraron el recital de forma explosiva por el vigor indesmayable que lograron transmitir los intérpretes a todas y cada una de sus variaciones.
Antonin Dvorák (1841-1904): STABAT MATER versión original de 1876 para solistas, coro y piano, según el manuscrito del compositor reconstruido por Miroslav Srnka y publicado por Bärenreiter en Praga
Alexandra Coku, soprano Renata Pokupic, alto Pavol Breslik, tenor Markus Butter, bajo
Brigitte Engerer, piano
Accentus Directora: Laurence Equilbey
1. "Stabat mater dolorosa" [Cuarteto y coro] 2. "Quis est homo, qui non fleret" [Cuarteto] 3. "Eja, Mater, fons amoris" [Coro] 4. "Fac, ut ardeat cor meum" [Bajo y coro] 5. "Fac, ut portem Christi mortem" [Soprano y tenor] 6. "Inflammatus et accensus" [Alto] 7. "Quando corpus morietur" [Cuarteto y coro] ---------- NAÏVE V 5091 (Diverdi) [59'49''] Grabación: Julio de 2007
Durante siglos, las diferentes iglesias cristianas fueron casi los únicos clientes que tuvieron los artistas europeos, incluidos los músicos. Ello supuso no sólo la gran floración del arte religioso que hoy admiramos en todas sus formas, sino también que las artes se desarrollaran y evolucionaran vinculadas preferentemente a los motivos religiosos. Con la progresiva secularización de las sociedades, que se acelera en la segunda mitad del siglo XVIII, el arte religioso deja de ser el campo predilecto de experimentación de los artistas, lo cual es fácil de apreciar en la música, en la que las formas de creación religiosa y profana se aproximan cada vez más hasta confundirse (¿que es un oratorio de Haendel sino una ópera de tema sacro?). En el Clasicismo aún pueden encontrarse obras religiosas que aspiraban a un contacto diferente, imbuido aún de misterio, con lo sagrado, pero esa relación se debilita de forma definitiva con el Romanticismo para renacer, de forma diferente ya, en el siglo XX. Desde la gran Missa Solemnis de Beethoven, la música religiosa parece remitirse de forma definitiva a un ámbito diferente de aquel para el cual escribieron sus obras los grandes polifonistas del Renacimiento o los maestros, luteranos y católicos, del Barroco. Los intereses de los compositores románticos son bien otros. Es por eso que, salvo contadas excepciones, la música religiosa del siglo XIX apenas se toca ni se programa hoy. Sólo las misas de Requiem y algunas secuencias, como la del Stabat Mater, el Te Deum o el Miserere, mantienen actualmente cierta vigencia porque algunos grandes compositores le dedicaron atención. Es el caso de Antonin Dvorák, de cuyo repertorio de obras religiosas suelen interpretarse justo el Requiem y el Stabat Mater, si bien éste en su versión orquestal. Pero existe una anterior, con piano junto a los solistas y el coro, que es la que ha reconstruido Miroslav Srnka y trae a este disco Laurence Equilbey.
La historia del Stabat Mater de Dvorak está teñida de tragedia, pues el músico empezó a escribirlo a principios de 1876, como reacción a la muerte de su hija Josefa. Lo orquestó en el otoño de 1877, justo después de la muerte de sus otros dos hijos (Ruzena, en agosto, y Otokar el 8 de septiembre, ¡justo el día en que el compositor cumplía 36 años!). Al parecer, Dvorák compuso en efecto la cantata en siete movimientos entre febrero y mayo de 1876 para cuarteto solista, coro y piano y así debía de tener previsto interpretarla, porque la partitura está bastante detallada, aunque faltan las indicaciones de tempo y las de dinámica resultan caóticas. Ocurrió que 1876-77 fueron justamente los años de despegue de la carrera del compositor. Cada vez más solicitado, Dvorák decidió añadir tres movimientos al Stabat Mater ya escrito, modificar algo el carácter de los movimientos terminados y orquestarlo. Así se estrenó en Praga en 1880, sin que haya quedado constancia de que en su primer formato la obra se interpretase en vida del compositor. El resultado de la reconstrucción es una pieza mucho más íntima, sin la grandilocuencia de los estallidos sinfónico-corales, con un mayor equilibrio entre solistas y coro, que en la versión orquestal se rompe de forma evidente en favor de este último, y que remite a la música religiosa del pasado, hasta el punto de que por momentos se escucha casi como una cantata barroca. A ello contribuye desde luego la delicadeza en los matices que consigue Laurence Equilbey de su extraordinario coro, con unas voces solistas que saben contener sus acentos operísticos y una pianista excepcional.
Dvorák: "Quando corpus morietur" del Stabat Mater (versión original, reconstruida por Miroslav Srnka). [6'35''] Alexandra Coku. Renata Pokupic. Pavol Breslik. Markus Butter. Brigitte Engerer. Accentus. Laurence Equilbey
A través de Karrajo y Nacho, dos monos con mucho sentido del humor, llego hasta este veraniego y sensual teclado, muy útil para no olvidarse durante las vacaciones de que una simple escala diatónica puede ser fuente inagotable de placeres. Con tres sonidos diferentes (hm, ay, uy) y manejable tanto con el ratón como con el teclado numérico (1-8) uno puede ejercitarse en el arte compositivo y/o interpretativo. El programa se presenta además en formato bilingüe (inglés/portugués).
Katharine Fuge, soprano Robin Tyson, alto Steve Davislim, tenor Stephan Loges, bajo [CD 1]
Joanne Lunn, soprano Daniel Taylor, alto Paul Agnew, tenor Panajotis Iconomou, bajo [CD 2]
The Monteverdi Choir The Engilsh Baroque Soloists Director: John Eliot Gardiner
CD 1 [Cantatas para el quinto Domingo después de Pascuas (Rogate)] 1. Wahrlich, wahrlich, ich sage euch BWV 86 2. Bisher habt ihr nichts gebeten in meinem Namen BWV 87 3. In allen meinem Taten BWV 97
CD 2 [Cantatas para el Domingo después de la Ascensión (Exaudi)] 1. Sie werden euch in den Bann tun I BWV 44 2. Nach dir, Herr, verlanget mich BWV 150 3. Sie werden euch in den Bann tun II BWV 183 4. Johann Christoph Bach (1642-1703): Fürchte dich nicht ---------- 2 CD SDG 144 (Diverdi) [55'10'' - 52'40''] Grabación: Mayo de 2000 (CD 1) y Junio de 2000
Sería un error olvidarse del ciclo bachiano que Gardiner grabó en su peregrinaje del año 2000 y cuya publicación avanza a buen ritmo, aquí con un nuevo disco doble que incluye las cantatas BWV 86, 87, 97, 44, 150 y 183, complementadas con un motete de Johann Christoph, tío del músico. Brillantez, claridad, limpieza de líneas, elegancia son algunas de las virtudes que iluminan estas versiones.
Bach: "Nach, dir, Herr" de la cantata homónima BWV 150. [3'16''] Coro Monteverdi. English Baroque Soloists. John Eliot Gardiner
Nach dir, Herr, verlanget mich. Mein Gott, ich hoffe auf dich. Lass mich nicht zuschanden werden, dass sich meine Feinde nicht freuen über mich
P.S. Volumen 25 (la publicación no es por orden correlativo de edición) de la integral grabada por Gardiner en su peregrinaje mundial del año 2000 y la misma sensación de un Bach resuelto con absoluta maestría musical (es imposible encontrar un defecto al Coro Monteverdi), pero que expresivamente no alcanza a tocarte como el Bach de Herreweghe, en mi opinión hoy por hoy imbatible: hay todo un mundo de pequeños detalles entre las grabaciones bachianas de PH y las de sus mejores competidores (Koopman, Suzuki o Gardiner, por supuesto, entre los primeros).
Georg Philipp Telemann (1681-1767): CANTATAS Dorothée Mields, soprano Klaus Mertens, bajo Accademia Daniel Director: Shalev Ad-El
Tami Krausz, flauta travesera Ofer Frenkel, oboe Lilia Slavny, violín I Daphna Ravid, violín II Amos Boasson, viola Thomas Fritzsch, violonchelo Claus-Peter Nebelung, contrabajo Shalev Ad-El, clave y órgano
Hans-Martin Rux y Almut Rux, trompetas Stefan Gawlick, timbales
1. Zerschmettert die Götzen cantata para soprano, bajo, dos trompetas, timbales, flauta travesera, oboe, dos violines y bajo continuo TVWV 2:7 (Música para la Consagración de la iglesia de Neuenstädten, 1751)
2. Der geliebte und verlorne Jesus cantata para soprano, oboe, dos violines y bajo continuo TVWV 1:1099
3. Jesus und die Seele cantata en diálogo para canto (el Alma), bajo (Jesús), oboe, violín al unísono y bajo continuo TVWV 1:1133 ---------- CPO 777 249-2 (Diverdi) [71'49''] Grabación: Marzo de 2006
Una brillante y gran cantata de Telemann, escrita en dos partes en 1751 para la consagración de un nuevo templo, forma la base de este disco, que se completa con otras dos cantatas extraídas de entre los centenares de ellas que dejó el músico hamburgués. La soprano Dorothée Mields y el bajo Klaus Mertens ponen las voces y la Accademia Daniel toca a instrumento por parte con delicado equilibrio.
Telemann: "Naht man künftig im Gebete", dúo que abre la segunda parte de la cantata Zerchsmettert die Götzen. [5'24''] Dorothée Mields. Klaus Mertens. Accademia Daniel. Shalev Ad-El.
Naht man künftig im Gebete, Vater! Dieser heilgen Stätte, o so ser uns immer nahl Wenn wir für des Königs Leben unser Herz zu dir erheben, so verweigne nie dein Ja. Aber für die frechen Spötter steh dein Tempel, Gott der Götter, wider sie zu Zeugen da.
P.S. Son tantos los discos de CPO dedicados a cantatas de Telemann (¡pero son tantas las cantatas de Telemann!) que uno corre el riesgo de pasar sobre ellos como quien recorre manzana tras manzana de un barrio periférico en una gran ciudad: todos los edificios parecen iguales; y sería una injusticia, con Telemann y con uno mismo, pues en las obras del hamburgués hay una riqueza extraordinaria (de ideas melódicas, de soluciones tímbricas y armónicas, de gestos retóricos) que sólo reclama una escucha atenta y evitar la sempiterna y castrante comparación con el repertorio bachiano. Estas tres cantatas, por ejemplo, son muy diferentes entre sí: la primera de ellas es triunfal, brillante, expansiva, aun con momentos de recogimiento exquisito (como el dúo que pongo de ejemplo); de extremo lirismo la segunda; en el característico estilo del diálogo (Jesús y el Alma), de notable sobriedad la tercera. Versiones minimalistas, tocadas con gran delicadeza y cantadas con muy buen gusto por una Mields de voz algo frágil, pero encantadora, y un Mertens que nunca me apasiona y rara vez me emociona, pero que es como un reloj atómico, no falla nunca. Hay que escuchar el disco como si fuera el primero de cantatas de Telemann que cayera en nuestras manos.
Sobre un famoso sujeto mitológico, François Francoeur (1698-1787) y François Rebel (1701-1775), violinistas y directores de ópera en la Academia Real de Música, el segundo de ellos hijo del insigne Jean-Féry Rebel, presentaron en aquella institución en 1726 Pirame et Thisbé, una tragedia lírica en prólogo y cinco actos con notable éxito, como demuestran las múltiples reposiciones que la obra conoció a lo largo del siglo, incluida una edición impresa en 1779, de donde parte esta recuperación que Daniel Cuiller preparó para el Teatro Gaslin de Nantes en mayo de 2007, en donde fueron registrados los discos.
Los cincos solistas principales cumplen de sobra, en especial una muy adecuada pareja protagonista, que forman el barítono Thomas Dolié y la soprano Judith Van Wanroij, con el tenor Jeffrey Thompson forzando en ocasiones más de lo aconsejable su vena teatral, lo que le lleva a descolocar la voz. Muy empastado el Coro de la Academia Barroca e impecable Stradivaria, aquí un amplio conjunto de una treintena de instrumentistas a los que Cuiller moldea con equilibrio entre secciones y formidable dramatismo.
François Rebel (1701-1775) / François Francoeur (1698-1787): PIRAME ET TISBÉ tragedia lírica en un prólogo y cinco actos, con libreto de Jean-Louis Ignace de la Serre
Thomas Dolié, barítono (Pirame) Judith Van Wanroij, soprano (Thisbé) Jeffrey Thompson, tenor (Ninus) Katia Velletaz, soprano (Zoraïde) Jean Teitgen, bajo (Zoroastre)
Léonor Leprêtre, soprano (la Gloria) Adèle Carlier, soprano (Venus) Fabrice Maurin, bajo (un Africano) Jean-Sébastien Nicolas, bajo (un Africano)
Choeur de l'Académie Baroque (director: Philippe Le Corf) Stradivaria. Director: Daniel Cuiller ---------- 2 CD MIRARE MIR 058 (Harmonia Mundi) [74'03'' - 66'31''] Grabación: Mayo de 2007
Francoeur/Rebel: Pirame et Thisbé, escena III del Acto V. [4'38''] Thomas Dolié. Judith Van Wanroij. Stradivaria. Daniel Cuiller.
P.S. Hace más de 20 años escuché por primera vez a William Christie y Les Arts Florissants en vivo. Fue en un concierto incluido dentro de una de las primeras ediciones de la Muestra de Música Antigua de Sevilla. Por primera vez oía en directo un programa dedicado al Barroco francés: de los compositores programados (Lambert, Du Mont, Monteclair, Charpentier) sólo conocía al último (por el Te Deum eurotelevisivo, obviamente) y aunque al conjunto lo conocía ya por Radio 2, de los solistas apenas me sonaba algún nombre, aunque memoricé con facilidad todos ellos y luego, más adelante, introducido ya en el ambiente de la música antigua, me di cuenta de que aquel fue un elenco absolutamente maravilloso e irrepetible: Agnès Mellon, Monique Zanetti, Gérard Lesne, Jean-Paul Fouchécourt, Jean-François Gardeil. Entre las obras que escuchamos aquella noche para mí mágica, recuerdo a la perfección una cantata de Monteclair sobre el mismo sujeto de Píramo y Tisbe que esta tragedia lírica de Francouer/Rebel, pieza que el grupo de Christie había grabado por entonces. Fue la primera sensación, como un fogonazo, que sentí al recibir este disco, el recuerdo de aquel concierto inolvidable, que para mí fue principio de muchas cosas. Es evidente que el Barroco francés no tiene la facilidad que el italiano o el alemán para enganchar al aficionado, y suele provocar incluso entre los melómanos más entusiastas adhesiones y rechazos igualmente viscerales e inquebrantables. Las primeras experiencias son desde luego decisivas. La mía fue inmejorable, y por ello me cuento entre los adeptos entusiastas a la música dramática del grand siècle, que sigue recuperándose en un proceso que contemplo desde España con no poca envidia, pues no hay ópera rescatada en Francia que no se ofrezca en formato completo, esto es, representada sobre un escenario. Aquí lo normal es llegar, si acaso y por los pelos, a la versión de concierto.
Desde que asumió el poder de forma efectiva en 1661, Luis XIV no se esforzó sólo por engrandecer aún más la Francia victoriosa que dejó en sus manos el cardenal Mazarino, sino también por envolver su potencial político y militar con las mayores galas de la opulencia mundana. Hacia ello apunta el traslado de su residencia a Versalles, que poco a poco pasa de ser un pequeño pabellón de caza al deslumbrante palacio que hoy conocemos. La majestuosidad del entorno se completaba con el talento de los artistas de los que el Rey Sol supo rodearse, una generación de literatos, músicos, bailarines, arquitectos, escultores, jardineros, oradores que eclosionó justo para poner ribetes dorados a su megalomanía.
En El siglo de Luis XIV, Voltaire describió así esta afortunada confluencia de genios: "Es una época digna de la atención de tiempos venideros aquella en la que los héroes de Corneille y de Racine, los personajes de Molière, las sinfonías de Lulli, nuevas para la nación, y (ya que aquí no se trata únicamente de las artes) las voces de Bossuet y Bourdaloue eran escuchadas por Luis XIV, Condé, Turenne, Colbert, y esta multitud de hombres superiores. No volverán los tiempos en que un duque de La Rochefoucauld, autor de las Máximas, tras charlar con Pascal, se dirigía al teatro de Corneille. No ha habido muchos genios desde los hermosos días de estos artistas ilustres; parece que la naturaleza descansó".
En el mismo 1661, Luis XIV había nombrado "superintendente y compositor de la cámara real" a un joven y audaz florentino llegado a la corte de niño, Giovanni Battista Lulli, quien transmutado en Jean-Baptiste Lully habría de dominar casi tiránicamente la música francesa hasta su desgraciada muerte en 1687. Lully dio a Luis XIV justo lo que necesitaba, una música nacional capaz de representar sus ansias de gloria y de grandeza. En los años 60, el músico trabaja con Molière en diversas comédies-ballets, de las cuales Psyché, representada en 1671 y en la que también participó Philippe Quinault, parecía culminación de un camino. Al año siguiente Lully rompe con Molière y junto a Quinault da forma al nuevo género de la ópera francesa por excelencia, la tragedia lírica, que en sus argumentos mitológicos cantaba invariablemente el trasunto de las glorias del Rey Sol. En 1678, caído en desgracia Quinault, Lully retomó Psyché para componer a partir de los divertimentos de 1671 una auténtica tragedia lírica, que contaba esta vez con textos del genial Corneille y fue estrenada con gran éxito en abril en la Academia Real de Música.
Siguiendo con sus montajes de óperas lullystas, el Festival de Música Antigua de Boston presentó en 2007 Psyché, en una producción dirigida como siempre por Paul O’Dette y Stephen Stubbs y recogida como otras veces por los micrófonos del sello alemán CPO. Los amantes del género siguen estando de enhorabuena, porque la interpretación es tan suntuosa como cabe esperarse de una música tan exuberante y vitalista como ésta y el elenco vocal está encabezado por la sensual y elegantísima Carolyn Sampson, una de las más grandes sopranos barrocas de nuestros días, bien secundada por otra estupenda cantante, la canadiense Karina Gauvin, y por un amplísimo equipo (llegan a 22 las voces solistas) que, pese a los inevitables altibajos, insufla auténtica y emotiva pasión a un fresco teatral más histórico que mitológico.
Jean-Baptiste Lully (1632-1687): PSYCHÉ tragedia lírica en un prólogo y cinco actos con libreto de Thomas Corneille (1625-1709)
Carolyn Sampson, soprano (Psyché) Karina Gauvin, soprano (Venus) Aaron Sheehan, tenor (Amor; Apolo) Colin Balzer, tenor (Vulcano; Mercurio) Amanda Forsythe, soprano (Aglaura; Ninfa 1ª) Mireille Lebel, mezzosoprano (Cidippe; Ninfa 2ª del Aqueronte; una Musa) Yulia Van Doren, soprano (Mujer afligida; Ninfa 3ª; una Musa) Olivier Laquerre, bajo (el Rey; Marte; una Furia) Jason McStoots, tenor (Céfiro; Vertumno; una Furia) Matthew Shaw, barítono (Júpiter; Palemón) Aaron Engebreth, barítono (Lichas; Mome) Ricard Bordas, contratenor (Baco; Hombre afligido 1º) Teresa Wakim, soprano (Flora; Ninfa 2ª) José Lemos, contratenor (Sileno) Zachary Wilder, tenor (un Céfiro; una Furia; un Sátiro) Sumner Thompson, barítono (el Río; Sátiro 2º) Douglas Williams, bajo-barítono (Hombre afligido 2º) Brenna Wells, soprano (Ninfa 1ª del Aqueronte) Jake Wilder-Smith, soprano (el Amor) Erica Schuller, soprano (la Guerra) Michael Barrett, tenor (un Dios) Julien Patenaude, barítono (un Dios)
Boston Early Music Festival Orchestra & Chorus Directores: Paul O'Dette & Stephen Stubbs ---------- 3 CD CPO 777 367-2 (Diverdi). [50'06'' - 57'28'' - 66'08''] Grabación: Junio y Julio de 2007
Lully: "Que fais-tu !", del acto III de Psyché. [6'14''] Carolyn Sampson. Karina Gauvin. Orquesta del Festival de Música Antigua de Boston. Paul O'Dette y Stephen Stubbs.
El caso es que la mañana siguiente, al despertarme y prepararme el café, canté:
Sola yo me voy por la ciudad paso entre la gente que no sabe que no ve mi dolor, buscándote voy, soñando contigo, que ya no eres mío... Yo intento en vano olvidar el primer amor no se puede borrar llevo escrito sólo un nombre, un nombre en el fondo de mi corazón te he conocido y ahora sé que eres el amor el verdadero amor, el gran amor.
La melodía me salía sola. Y se me humedecieron los ojos. –¿Por qué precisamente ésta? –preguntó Paola. –Qué sé yo, quizá porque se llamaba "En busca de ti". De quién, no lo sé. –Has superado la barrera de los años cuarenta –reflexionó Paola, intrigada. –No es eso –repuse–, es que me he sentido algo por dentro. Como un escalofrío. No, no como un escalofrío. Como si... ¿Te acuerdas de Flatland?, lo has leído tú también. Pues bien, esos triángulos y esos cuadrados viven en dos dimensiones, sin saber lo que es el grosor. Ahora imagínate que alguno de nosotros, que vivimos en tres dimensiones, los toque desde arriba. Experimentarían una sensación que nunca han probado y serían incapaces de decir qué es. Como si alguien viniera a vernos desde la cuarta dimensión y nos tocara desde dentro, pongamos en el píloro, delicadamente. ¿Qué sientes si alguien te hace cosquillas en el píloro? Yo diría... una misteriosa llama. –¿Qué quiere decir una misteriosa llama? –No lo sé, me ha salido. –¿Y es lo mismo que sentiste cuando viste la foto de tus padres? –Casi. O sea, no. Pero en el fondo, ¿por qué no? Casi lo mismo. –Ésta es una señal interesante, Yambo, hay que tomar nota.
Ella no ha perdido la esperanza de poder redimirme. Y yo a lo mejor sentía la misteriosa llama pensando en Sibilla.
De las seis novedades que Harmonia Mundi presentará en el próximo mes de septiembre, la primera cuya portada muestro corresponde a uno de esos productos especiales con los que de vez en cuando sorprende el sello francés. Se trata, según la descripción que he podido conocer de la propia HM, de un librito de 60 páginas ilustrado con cuadros famosos en los que aparecen imágenes de los diversos instrumentos de la orquesta clásica y que se acompaña por un CD con fragmentos musicales asociados a dichos cuadros. Su título, un enigmático Music Memory. Por suerte, la multinacional gala se acuerda esta vez del idioma español (algo menos habitual de lo que sería razonable en sus productos, habida cuenta no sólo del número de hablantes en el mundo, sino también de la existencia de una filial española de la marca) y el producto se presenta en formato cuatrilingüe (obviamente, los otres tres idiomas son el inglés, el francés y el alemán).
Cuando en 1918 Ernst Lubitsch rueda Carmen tenía apenas 26 años, más de veinte cortos a sus espaldas y acababa de obtener su primer gran éxito con Die Augen der Mummie Ma (Los ojos de la momia), por lo que la productora alemana UFA quiso contar con el mismo equipo para su nuevo proyecto, que se acercaría a la por entonces popular novela de Merimée: Lubitsch la dirigiría, Paul Davidson la produciría y los dos actores principales serían Pola Negri y Harry Liedtke. Pola Negri era sin duda la gran estrella del aún balbuciente espectáculo cinematográfico y ella se convertiría en el principal atractivo de un film irregular, que aunque parte del texto de Merimée hace abundantes guiños a la ópera de Bizet, el principal de ellos una vez más la inclusión del personaje de Escamillo y el traslado del final trágico a las puertas de la plaza de toros de Sevilla en la que se impone el torero, pero también hay otros, como la llegada de la guardia acompañada por un tropel de niños, que recuerda inequívocamente a esa misma escena en la obra de Bizet.
La obra se estrenó en Alemania con el título de Carmen y tres años después en Estados Unidos con el de Gypsy blood (Sangre gitana), con algunos cortes, que dejaba su duración de 80 en 73 minutos. La versión americana de la película fue publicada en DVD por Sunrise Silents en 2005; al año siguiente se editó también la versión alemana original, aunque en ambos casos se trata al parecer de cintas sin restaurar, algo que la película pide a gritos. No he visto ninguna de estas dos copias, pues la que tengo es una que ofreció TVE-2 hace unos años con entretítulos en castellano, sin banda sonora y de sólo 63', por lo que soy incapaz de deducir si algunas de las elipsis que marcan el desarrollo de la acción, que me parecen bastante forzadas, son producto de la concepción de los autores o de la censura.
El Lubitsch de Carmen no es todavía el gran maestro de las inolvidables comedias de los años 30 y 40. Aunque pueden encontrarse en la película algunas sutiles pinceladas de humor, germen sin duda de lo que en el futuro sería conocido como el toque Lubitsch, la puesta en escena está marcada por escenarios y vestuarios de tópico pintoresquismo no demasiado realistas, por la acumulación de símbolos de la fatalidad, como la lectura de manos que Carmen hace primero de Rodríguez, que es aquí el nombre del oficial al que mata don José, y después del propio don José, o por una cierta crudeza tanto en las escenas amorosas como aquellas en las que aparece la muerte, lo cual coloca la película en la senda, aun lejana en cualquier caso, del expresionismo. La fiesta que Rodríguez organiza para agasajar a Carmen es un buen ejemplo de todo esto.
Los guionistas de Lubitsch se esforzaron por enfatizar el carácter de mujer fatal de Carmen, y lo hicieron no tanto a través de su figura como de la de don José, a quien se presenta en el arranque de la película en su pueblo natal, donde es querido por todos y a donde ha ido a visitar a su madre y a su novia (que aquí se llama Colone y que, como la Micaela de Bizet, trata de salvar a su prometido, para lo cual se desplazará hasta Sevilla). Es la caída del hombre a causa de sus pasiones, lo que ocasiona la pérdida de los valores tradicionales (tierra, familia, honor, religión, esta última realzada con los crucifijos que dominan en la decoración tanto de la casa de la madre de don José como en la fábrica de tabacos), el centro del foco de la acción, lo que refleja acaso mejor que la ópera de Bizet (más volcada hacia el pintoresquismo y la fatalidad) la novela de Merimée. Algunos elementos presentes en el texto original (como la lima y el dinero que Carmen hace llegar a don José en la prisión o sus actividades como miembro de la banda de contrabandistas en Gibraltar) no esconden una lectura que, pese a todo, resulta muy libre y algo errática, aunque el hecho de no haber tenido acceso a los 80' de la versión original me impide ser más contundente al juzgar el pobre desarrollo de algunas tramas (qué pasa con la ingenua Colone en el cuartel; que ocurre entre la lucha de los contrabandistas con los soldados y el final). Como en la novela, aquí aparece también un García, aunque ahora no es el marido de Carmen, sino un turbio personaje que aparece en el prostíbulo en el que vive la gitana, otro elemento novedoso, pues es allí donde don José se enfrenta y mata a su superior. Como en la novela, don José intercede por la vida de unos asaltados por los bandoleros, aunque aquí se trata de un oficial inglés (al que Carmen ha seducido y engañado en Gibraltar) que acaba llevando al ejército a las montañas de los contrabandistas, en una escena sin demasiado sentido en el desarrollo de la historia, aunque interesante por la crudeza con la que está filmada.
El desenlace es, ya se ha dicho, el de la ópera. El personaje de Escamillo aparece muy al final y resulta demasiado esquemático, su relación con la gitana queda sin explicar y resulta por ello poco verosímil (quizá haya imágenes sobre sus contactos que no incluía la copia que yo he podido ver), las escenas de la lidia son muy pobres, hasta rozar lo ridículo, y el ambiente sevillano no está muy conseguido del todo ni arquitectónicamente (la insistencia en los arcos bicolores de herradura ayuda poco, la verdad) ni en el movimiento de las masas.
FICHA TÉCNICA
Título original: Carmen(Gypsy blood en EEUU) [Muda] Año de producción: 1918 Duración: 80 minutos.
Director: Ernst Lubitsch Guión: Grete Diercks, Norbert Falk, Hanns Kräly Productor: Paul Davidson Fotografía: Alfred Hansen
Reparto: Pola Negri (Carmen) Harry Liedtke (Don José Novarro) Leopold von Ledebur (Escamillo) Paul Biensfeldt (García) Paul Conradi (Don Cairo) Wilhelm Diegelmann (Carcelero) Grete Diercks (Dolores/Colone) Max Kronert (Remendato) Margarete Kupfer (Madame de Carmen) Sophie Pagay (madre de don José) Heinrich Peer (oficial inglés) Magnus Stifter (teniente Esteban)
Noches en los Jardines del Real Alcázar. Intérpretes: Cristina Montes, arpa; David Rejano, trombón. Programa: ‘Los cuatro temperamentos de la naturaleza’ (obras de Saint-Saëns, Daetwyler, Falla, Debussy, Renié, Blake y Theile/Weiss). Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Jueves 31 de julio. Aforo: Casi lleno.
* * *
LAS CUATRO VIRTUDES ELEMENTALES
Agrupación instrumental por completo inhabitual para un recital que se presentó con un título equívoco: si lo que se quería era, en conmemoración del segundo bicentenario de la muerte del naturalista gaditano José Celestino Mutis, evocar musicalmente el fuego, el aire, la tierra y el agua, el programa tendría que haberse titulado Los cuatro elementos de la naturaleza y no Los cuatro temperamentos, que, desde Hipócrates, son el sanguíneo, el flemático, el melancólico y el colérico, se refieren a la psiquis humana y no tienen nada que ver con los elementos básicos de la naturaleza según los describieron los clásicos griegos.
Una confusión que, en último término, no restó interés al contenido musical de un concierto que, más allá de lo exótico de la mezcla tímbrica entre arpa y trombón, nos permitió oír a una deslumbrante Cristina Montes en la prematura madurez de sus envidiables 24 años. Recuerdo el primer recital que escuché a esta soberbia artista sevillana (¿cómo es que ha terminado en la Orquesta de Valencia, nos sobran arpistas?), cuando era apenas una adolescente, y la gratísima impresión que me causó por su exquisita musicalidad y por la forma que tenía ya entonces de hacer fluir, respirar a la música con una personalidad que parecía nutrirse de estudio y espontaneidad a partes iguales. Han pasado casi diez años de aquello y ahora Cristina no sólo conserva esa gracia interior y ese control del tempo de las obras que recrea hasta hacerlas plenamente suyas, sino que es una intérprete obviamente más formada y precisa, tan capaz de hacer estallar en mil colores el acompañamiento a una danza de Falla como del más depurado virtuosismo en una de las piezas imprescindibles en el repertorio de todo arpista que se precie, la Leyenda de Los elfos, escrita por Henriette Renié a partir del poema de Leconte de Lisle.
El trombonista extremeño David Rejano, también joven, también con un currículo notable ya a sus espaldas, respondió de forma notable al reto de estar a la altura de un talento tan extraordinario. Infatigable, transitó por un programa duro (el Orfeo et Euridice del suizo Jean Daetwyler o los Sea Portraits del tejano Braxton Blake son piezas capaces de desafiar la resistencia y la técnica del más audaz de los virtuosos) con aparente facilidad, dejando algunos momentos memorables, como la Danza española de La vida breve, tocada en un estupendo arreglo de los intérpretes. Más problemáticas resultaron las transcripciones de la Farruca de El sombrero de tres picos o del Claro de luna de Debussy, aunque en la interpretación de todas ellas, como en el resto del programa, dominaron cuatro virtudes elementales: naturalidad, musicalidad, elegancia y virtuosismo.
VOYAGE À PARIS Lynne Dawson, soprano Julius Drake, piano
1. Francis Poulenc (1899-1963): Les Chemins de l'amour (Valse Chantée) FP. 106 [Jean Anouilh] 2. Reynaldo Hahn (1874-1947): Quand je fus pris au pavillon [Douze rondels; nº8] [Chalres, Duc d'Orléans] 3. Francis Poulenc: C'est ainsi que tu es FP. 121 nº2 [Métamorphoses FP. 121] [Louise de Vilmorin] 4. Reynaldo Hahn: À Chloris [Théophile de Viau] 5. Ernest Chausson (1855-1899): Chanson d'Ophélie Op.28 nº3 [Trois Chansons de Shakespeare Op.28] [Maurice Bouchor, a partir de William Shakespeare] 6. Francis Poulenc: La Dame D'André FP. 101 nº1 [Fiançailles pour rire FP. 101] [Louise de Vilmorin] 7. Emmanuel Chabrier (1841-1894): L'île heureuse [Ephraim Mikhael] Francis Poulenc: 8. Hôtel FP. 107 nº2 [Banalités FP. 107] [Guillaume Apollinaire] 9. Mon cadavre est doux comme un gant FP. 101 nº4 [Fiançailles pour rire FP. 101] [Louise de Vilmorin] 10. Ernest Chausson: Hébé Op.2 nº6 (Chanson Grecque dans le mode phrygien) [Louise Ackermann] 11. Francis Poulenc: Violon FP. 101 nº5 [Fiançailles pour rire FP. 101] [Louise de Vilmorin] 12. Gabriel Fauré (1845-1924): Mandoline Op.58 nº1 [Cinq mélodies de Venise Op.58] [Paul Verlaine] 13. Ernest Chausson: Le temps de lilas et le temps des roses [Maurice Bouchor] 14. Gabriel Fauré: Chanson d'amour Op.27 nº1 [Armand Silvestre] 15. Henri Duparc (1848-1933): Lamento [Théophile Gautier] 16. Francis Poulenc: Fancy FP. 174 [William Shakespeare] 17. Emmanuel Chabrier: Villanelle des petits canards [Rosemonde Gérard] Francis Poulenc: 18. Nous voulons une petite soeur FP. 75 nº 1 [Quatre chansons pour enfants FP. 75] [Jaboune (Jean Nohain)] 19. À sa guitare FP. 79 [Pierre de Ronsard] 20. Gabriel Fauré: Après un rêve Op.7 nº1 [Romain Bussine] 21. Reynaldo Hahn: Le rossignol des lilas [Léopold Dauphin] Francis Poulenc: 22. Voyage à Paris FP. 107 nº4 [Banalités FP. 107] [Guillaume Apollinaire] 23. Chanson d'Orkenise FP. 107 nº1 [Banalités FP. 107] [Guillaume Apollinaire] 24. Gabriel Fauré: Le secret [Armand Silvestre] ---------- BERLIN Classics 0017582BC (Gaudisc) [61'46''] Grabación: Octubre de 2004
Bien conocida y muy apreciada por sus desempeños barrocos y clásicos, la soprano británica Lynne Dawson se da aquí un paseo por la mélodie francesa, con ejemplos de Chabrier, Chausson, Fauré, Duparc, Poulenc y Hahn, lo mejor del género. La musicalidad natural, el refinamiento del fraseo y el encanto del timbre de la cantante refulgen con fuerza en este repertorio, si bien en los aspectos expresivos podría haberse esperado algo más de variedad, especialmente en los temas serios, nobles y elevados, que resultan demasiado homogéneos y algo lineales.
Fauré: Mandoline Op.58 nº1. [1'51''] Lynne Dawson. Julius Drake
Les donneurs de sérénades Et les belles écoutesses Echangent des propos fades Sous les ramures chanteuses.
C'est Tircis et c'est Aminte, Et c'est l'éternel Clitandre, Et c'est Damis qui pour mainte Cruelle fait maint vers tendre.
Leurs courtes vestes de soie, Leurs longues robes à queues, Leur élégance, leur joie Et leurs molles ombres bleues.
Tourbillonent dans l'extase D'une lune rose et grie, Et la mandoline jase Parmis les frissons de brise.
[Los que dan las serenatas/ y las bellas que escuchan/ parlotean con recato/ bajo el rumor de la fronda.// Es Tircis y es Aminta,/ es el eterno Clítandro/ y también Damis, que a tantas/ paga desdén con ternezas.// Breves levitas de seda,/ largos vestidos de cola,/ su elegancia, su alegría/ y sus sombras desvaídas// giran, cautivos del éxtasis/ de una luna rosa y gris./ Y en la brisa estremecida/ lo glosa todo la mandolina. /// Trad.: Alfredo García]
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