Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Componentes: Isabelle van Keulen, violín; Lawrence Power viola; Kate Gould, violonchelo. Invitados: Alexander Madzar, piano; Benjamin Nabarro, violín. Programa: Trío de cuerdas Op.9 nº3 de Beethoven; Cuarteto con piano Op.47 y Quinteto con piano Op.44 de Schumann. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 23 de febrero. Aforo: Media entrada.
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ARDOR ROMÁNTICO EN TRES TEXTURAS
Vieja conocida de Sevilla, que visitó hace ya diecisiete años como solista con la ROSS, y también del ciclo de Cajasol, en el que estuvo, acompañada por Kathryn Stott hace poco más de un lustro, la violinista holandesa Isabelle van Keulen regresó a la ciudad, esta vez con sus dos compañeros del Trío de cuerdas Leopold, en un programa en el que las texturas cambiaron por adicción de instrumentos: un piano para el Cuarteto y después un segundo violín para el Quinteto, ambas piezas del Schumann al que tanto se homenajea en Sevilla en este 2010.
Versiones ardorosamente románticas, aunque el nivel de convicción fue decreciendo con los minutos. El inicio con Beethoven resultó de un encendido dramatismo, logrado mediante acentuaciones y articulaciones muy marcadas. Un Beethoven afilado y agresivo, fiero e intenso.
En el Cuarteto, la participación del pianista Alexander Madzar no redujo en absoluto la pujanza del discurso ni la de un equilibrio notable, que se rompió en un Quinteto tocado con algunas brusquedades, dinámicas siempre excesivas y ocasionales pérdidas de la transparencia de los planos.
La crisis no justifica un programa de mano en el que no aparecen los movimientos de las obras y en el que para encontrar los nombres de los miembros del Trío hay que recurrir al currículo. Mal.
Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Javier Perianes, piano. Programa:Escenas de niños Op.15 de Robert Schumann; Berceuse en re bemol mayor Op.57 y Balada nº4 en fa menor Op.52 de Frédéric Chopin; Sonata nº21 en si bemol mayor D.960 de Franz Schubert. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 9 de febrero. Aforo: Casi lleno.
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PERIANES, DE LO PERSONAL A LAS ESENCIAS DEL ROMANTICISMO
Maduro desde muy joven, Javier Perianes empieza a mostrar en sus recitales una personalidad ambigua, que parece no terminar de definirse. Su tendencia a alargar el discurso mediante el uso de tempi de extrema lentitud, de sonoridades que buscan permanentemente cosas nuevas que decir, más profundas, más misteriosas, lo sitúan en ocasiones al borde de un manierismo que puede terminar convirtiéndose en un engolfamiento caprichoso en la propia belleza del sonido o en un excesivo ensimismamiento .
Pero es tanta la riqueza de matices que hay en su forma de hacer música, tanta la capacidad para controlar el tiempo, para estirar la tensión de las obras hasta el límite (sobrepasándolo a veces), tanta sensibilidad para moldear las emociones del espectador, todo ello en perfecta consonancia con el espíritu romántico del programa que presentó ayer, que cualquier otra consideración puede pasar tranquilamente a segundo plano.
La personalidad en permanente desarrollo del artista onubense conquista por la hondura y la emotividad, pero lo hace desde un refinamiento técnico apabullante. La claridad resulta asombrosa –y en ello quizá se justifique la elección de los tempi– con una mano izquierda verdaderamente mágica, y los detalles dinámicos son de una variedad absolutamente prodigiosa (parece imposible matizar más por debajo del mezzopiano): bastó escuchar para comprobarlo las progresiones del Andante sostenuto de la Sonata de Schubert, uno de los momentos culminantes de su recital. La delicadísima pulsación dejó en Schumann pasajes auténticamente ensoñadores (el primer número o el famoso Träumerei). Muy libre en general el fraseo, con rubato generoso (sobre todo en Chopin) y una tendencia personalísima a romper los períodos largos con pequeños efectos en staccato.
11º Programa de abono de la Temporada 2009-10. Solista: Elisabeth Leonskaja, piano. Director: Gerd Albrecht. Programa: Sinfonía nº2 de Erwin Schulhoff; Concierto para piano y orquesta en la menor Op.54 de Robert Schumann; "El Moldava", "Sarka" y "De los prados y bosques de Bohemia" de Mi patria de Bedrich Smetana. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 28 de enero. Aforo: Dos tercios de entrada.
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UNA DAMA DEL PIANO Y UN CABALLERO MUY SERIO
Aunque desde hace años visita con frecuencia Sevilla, siempre es un gozo volver a escuchar a una de las grandes damas del piano de nuestro tiempo. La georgiana Elisabeth Leonskaja (Tiflis, 1945) demostró una vez más que ese puesto de honor no se lo ha ganado por casualidad. Ya en la introducción del Concierto de Schumann la matización alcanzó niveles casi obsesivos. Su visión de la obra más popular del compositor (en su tiempo y en el nuestro, algo no siempre habitual) se movió entre lo introspectivo y cierta elegante distancia (en el tiempo lento, menos cálidamente romántico de lo acostumbrado), todo ello cruzado por ocasionales estallidos heroicos. La flexibilidad del fraseo, el expresivo rubato y la exquisitez de la pulsación marcaron una interpretación que otro ilustre que volvía al podio de la ROSS, el sólido Gerd Albrecht (Essen, 1935), acompañó con dinámicas muy medidas, aunque sin aportar nada esencial al colorido de la obra.
Como titular que fue de la Filarmónica Checa, la batuta de Albrecht parecía bastante apropiada para acercarse a las obras de dos compositores nacidos en Praga, primero la raramente programada Sinfonía nº2 de Schulhoff, una de esas obras poliestilísticas y ligeras, tan comunes en los años 30 del siglo pasado, con su toque de jazz incluido (que para entonces había empezado ya a pasar de moda), que se escucha con agrado y se olvida enseguida, de la que ofreció una lectura chisposa. En segundo lugar, tres poemas sinfónicos de la colección Mi patria de Smetana, en la que combinó lirismo y épica con una claridad de los planos sonoros y un estupendo control de tempi y dinámicas, por más que no pudiera eludir el tono grandilocuente y enfático que contienen numerosos pasajes de estas piezas de un carácter fieramente nacionalista.
Ciclo de Recitales Líricos. René Pape, bajo; Camillo Radicke, piano. Programa:Diezlieder (tres de ellos de El canto del cisne) de Franz Schubert; Tres lieder sobre poemas de Miguel Ángel Buonarroti de Hugo Wolf; Los amores de un poeta de Robert Schumann.Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo 24 de enero. Aforo: Dos tercios de entrada.
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MÁS DRAMA QUE LIRISMO EN EL RECITAL DE RENÉ PAPE
Triunfador en teatros de ópera de medio mundo, dominador en los últimos años de los grandes papeles wagnerianos de bajo, el alemán René Pape (Dresde, 1964) ofreció en Sevilla el primer recital camerístico que hace en España. Desconozco la relación que Pape tiene con el universo de la canción de cámara, aunque sospecho que es un terreno que no ha frecuentado aún demasiado y en el que, en cualquier caso, le queda mucho por andar.
Las condiciones vocales del bajo alemán son desde luego impresionantes: voz grande en potencia, de tesitura generosa, con un hermoso color oscuro que no sufre merma en los extremos del registro, pero el lied requiere una flexibilidad muy especial, un uso de la media voz y un tratamiento de los reguladores que Pape no posee todavía en el nivel de los grandes maestros (actuales y pasados) del género.
Sus condiciones vocales y su estilo le sientan especialmente bien a los temas más dramáticos, a esos en que la expresión del dolor o la desesperación se hace lacerante, a los que piden el empleo de la declamación. Por ello fueron extraordinarios su Der Atlas y su Prometheus de Schubert o los tres lieder de Wolf (lo mejor de la noche), pero también esos momentos hondos y desolados del espléndido ciclo de Schumann, como "He llorado en sueños". Sin embargo, las canciones más ligeras y tiernas, esas que piden apianamientos y medias voces o articulaciones mucho más marcadas le quedaron un tanto rígidas, como Ständchen y An die Musik de Schubert, o severas como Heidenröslein, también del músico vienés, o "En el maravilloso mes de mayo", la que abre el ciclo schumanniano. Con todo, fue en Schumann donde Pape supo encontrar los matices más delicados para las piezas claras y luminosas. Camillo Radicke empezó algo encorsetado con Schubert, creció con Wolf y lució de forma soberbia en Schumann.
6 lieder de Myrthen Op. 25 [Wilhelm Gerhard, a partir de Robert Burns] 1. Jemand Op.25 No.4 2. Weit, weit Op.25 No.20 3. Hauptmanns Weib Op.25 No.19 4. Im Westen Op.25 No.23 5. Hochlandisches Wiegenlied Op.25 No.14 6. Die Hochlander-Witwe Op.25 No.10
Gedichte der Konigin Maria Stuart Op. 135 [Gisbert, Freiherr von Vincke, a partir de "Mary, Queen of Scots"] 7. Abschied von Frankreich Op.135 No.1 8. Nach der Geburt ihres Sohnes Op.135 No.2 9. An die Konigin Elisabeth Op.135 No.3 10. Abschied von der Welt Op.135 No.4 11. Gebet Op.135 No.5
Lieder sobre poemas de Friedrich Rückert 12. O Sonn', o Meer Op.37 No.10 13. Die Blume der Ergebung Op.83 No.2 14. Lied der Braut I Op.25 No.11 15. Lied der Braut II Op.25 No.12 16. O ihr Herren Op.37 No.3 17. Aus den östlichen Rosen Op.25 No.25 18. Jasminenstrauch Op.27 No.4 19 . Schneeglöckchen Op.79 No.26 20. Liebster, deine Worte stehlen Op.101 No.2 21. Mein schöner Stern! Op.101 No.4
Liederkreis Op. 39 [Joseph von Eichendorff] 22. In der Fremde Op.39 No.1 23. Intermezzo Op.39 No.2 24. Waldesgespräch Op.39 No.3 25. Die Stille Op.39 No.4 26. Mondnacht Op.39 No.5 27. Schöne Fremde Op.39 No.6 28. Auf einer Burg Op.39 No.7 29. In der Fremde Op.39 No.8 30. Wehmut Op.39 No.10 31. Zwielicht Op.39 No.11 32. Im Walde Op.39 No.12 33. Fruhlingsnacht Op.39 No.13 ---------- HARMONIA MUNDI HMC 902031 [62'56''] Grabación: Octubre de 2008
El nuevo disco schumanniano de Bernarda Fink se centra en dos ciclos de lieder muy diferentes: los exultantes Liederkreis Op.39 de 1840, el año de su matrimonio con Clara, y los sombríos Poemas de María Estuardo Op.135 de 1852, cuando la enfermedad mental del compositor parecía irreversible. Otras canciones, la mayoría sobre poemas de Rückert, completan el CD. Fink no muestra una personalidad desbordante en este repertorio, pero frasea con exquisita propiedad y buen gusto y sabe decir con intención cada frase. Perfecto Spiri.
Schumann: Abschied von der Welt Op.135 nº4. [2'43''] Bernarda Fink. Anthony Spiri.
Was nützt die mir noch zugemess'ne Zeit? Mein Herz erstarb für irdisches Begehren, Nur Leiden soll mein Schatten nicht entbehren, Mir blieb allein die Todesfreudigkeit.
Ihr Feinde, lasst von eurem Neid: Mein Herz ist abgewandt der Hoheit Ehren, Des Schmerzes Übermass wird mich verzehren; Bald geht mit mir zu Grabe Haβ und Streit.
Ihr Freunde, die ihr mein gedenkt in Liebe, Erwägt und glaubt, dass ohne Kraft und Glück Kein gutes Werk mir zu vollenden bliebe.
So wünscht mir bess're Tage nicht zurück, Und weil ich schwer gestrafet werd' hienieden, Erfleht mir meinen Teil am ew'gen Frieden!
No es que haya sido precisamente un éxito de convocatoria. Diez votos en un mes, un tiempo en el que, según las estadísticas más desfavorables, se han visto más de 8000 páginas de El Martillo sin dueño. Fue justo el 1 de noviembre cuando planteé en A propósito de Schumann cinco versiones diferentes de uno de los lieder del ciclo Amor y vida de mujer para que los lectores del blog escogieran su preferida. Y la encuesta se cerró el día 30. Por usar un eufemismo muy socorrido, mi motivación no es grande, pero imagino que al menos todos (o algunos) de los participantes en la encuesta desearán resolver la incógnita, si es que llegaron alguna vez a tenerla. Aquí está la solución:
1. Jessye Norman con Irwin Gage. Philips (1975): 1 voto
2. Anne-Sophie von Otter con Bengt Forsberg. DG (1995): 1 voto
3. Irmgard Seefried con Erik Werba. DG (1957): 2 votos
4. Bernarda Fink con Roger Vignoles. HM (2001): 2 votos
5. Kathleen Ferrier con Bruno Walter. DECCA (1949) : 4 votos (¡The winner!)
Ciclo de Pianistas. Programa: Fantasía en do mayor Op.17, Sonata nº2 en sol menor Op.22 y Estudios sinfónicos Op.13 de Robert Schumann. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha:Lunes 16 de noviembre.Aforo: Un tercio de entrada.
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UN SCHUMANN SIN EXCESOS PARA UN TEATRO MEDIO VACÍO
Nacido en la Checoslovaquia de la posguerra, pero austriaco por adopción, Rudolf Buchbinder (Leitmeritz, 1946) es uno de los pianistas más conocidos por los melómanos sevillanos, pues ha visitado a menudo la ciudad para tocar en calidad de solista con la ROSS o en solitario, como en enero de 2004, cuando ya participó en este mismo ciclo. Se trata de un instrumentista sólido, pero no arrebatador, que no puede considerarse una celebridad más allá de los círculos de expertos. Ambas cosas unidas (suficientemente escuchado ya por los conocedores; desconocido para los no muy aficionados) dejaban claro que fijar su recital un lunes era un clamoroso error de programación, como demostró la escasa asistencia de público.
Próxima la celebración del segundo centenario del nacimiento de Schumann, que tendrá lugar en 2010, Buchbinder presentó un programa dedicado puramente al compositor alemán, cuya segunda parte (los Estudios sinfónicos Op.13) había tocado ya en su actuación de hace un lustro. De maneras sobrias y estilizadas, el pianista austriaco mostró en los peliagudos movimientos extremos de la Sonata que no le falta agilidad en las manos, pero su sonido no es de una gran amplitud dinámica ni de una generosa variedad en el color. Las formas son suaves y elegantes, equilibradas, más meditativas que arrolladoras.
Hay algo de ríspido y de farragoso en el Schumann de las grandes formas (la Fantasía y la Sonata entran de lleno en esa categoría), que no se vieron beneficiadas por el estilo seguro pero en exceso severo del pianista. Faltó un punto de fulgor, de brillo, contrastes algo más acerados y ataques más violentos. Todo resultó tan controlado y tan redondo que salvo en los pasajes más líricos, románticos a la fuerza, el Schumann más apasionado y nocturnal apenas se asomó por el Maestranza, si acaso en unos más chisposos Estudios sinfónicos, bien contrastados y fraseados y cruzados por algunos retazos de color.
Robert Schumann (1810-1856) ha perdurado como uno de los grandes maestros románticos del piano y del lied y como un notable autor de obras camerísticas y sinfónicas (aunque los prejuicios que penden sobre estas últimas por sus supuestos errores de orquestación llegan hasta nuestros días), pero su prestigio como autor dramático no sobrepasa el convencimiento de un grupo de iluminados que, como Nikolaus Harnoncourt, lo tienen incluso en mayor estima que al mismísimo Wagner.
Lo cierto es que hablar de música dramática en Schumann es hacerlo de una serie de obras sinfónico-corales de no siempre fácil filiación genérica, entre las que los oratorios El Paraíso y la Peri y El peregrinaje de la rosa han conocido en los últimos años una apreciable difusión, ya que en puridad la única ópera escrita por el compositor fue Genoveva, estrenada en 1850, pues el intento de poner en música un libreto elaborado a partir de El Corsario de Byron (el mismo motivo de uno de los dramas menos lucidos de Verdi) no pasó de la composición de tres números aislados.
Pese a ello, Harnoncourt ha defendido en infinidad de ocasiones el valor musical y dramático de este repertorio (ha grabado dos veces Genoveva, la última presentada en formato DVD por Arthaus en 2008, y también El Paraíso y la Peri), llegando a afirmar que fue sólo la temprana muerte del compositor la que lo privó de alcanzar una madurez en el manejo de las situaciones teatrales que lo habrían hecho un imprescindible de la música dramática del siglo XIX. No es por ello raro que en el primer registro que el sello de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam publica del que es desde 2000 su Director Invitado Honorífico se incluyan estas Escenas del Fausto de Goethe con las que Schumann rendía tributo a la fascinación que le provocaba la inmortal obra del poeta alemán.
La obra fue estrenada como unidad sólo de forma póstuma, pues las Escenas fueron en realidad escritas y presentadas entre 1844 y 1853 de forma independiente o por bloques, y aunque el compositor tuviera tal vez en mente la idea de un oratorio, lo que resultó de su labor es una composición fragmentaria, aun tramada por un tema cíclico, en la que domina argumentalmente el motivo de la redención y musicalmente una extraordinaria variedad que admite desde el aria de ópera al coro de naturaleza mística y en la que el concepto de drama tiene más que ver con la concepción filosófico-poética que Schumann compartía con Goethe que con el mundo del teatro.
Con el soberbio Coro de la Radio de Holanda, la Orquesta del Concertegbouw y un equipo de solistas que comanda el barítono Christian Gerhaher y entre los que también se cuentan Christiane Iven, Alastair Miles, Werner Güra, Franz-Josef Selig o Birgit Remmert, Harnoncourt dota a la obra de una arquitectura que ahonda en el sentido metafísico y omnicomprensivo de la partitura schumanniana y el pensamiento de Goethe. [Publicado en Diario de Sevilla el sábado 7 de noviembre de 2009]
SCHUMANN - SZENEN AUS GOETHES FAUST
Christian Gerhaher, barítono (Fausto, Pater Seraphicus, Dr. Marianus) Christiane Iven, mezzosoprano (Gretchen, Noth, Penitente) Alastair Miles, bajo (Mefistófeles, Espíritu maligno) Werner Güra, tenor (Ariel, Pater Ecstaticus, Ángel perfecto) Mojca Erdmann, soprano (Marta, Inquietud, Ángel, Niño bienaventurado, Penitente, Magna Peccatrix) Birgit Remmert, contralto (Culpa, Niño bienaventurado, Mater gloriosa, Mater Aegyptiaca) Elisabeth von Magnus, contralto (Penuria, Niño bienaventurado, Penitente, Mulier Samaritana) Franz-Josef Selig, bajo (Pater Profundus, Ángel perfecto) Coro de la Radio de Holanda (solistas: Anitra Jellema, soprano; Anjolet Rotteveel, contralto; Kevin Doss, tenor) Coro de Niños de Holanda Real Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam Director: Nikolaus Harnoncourt
Robert Schumann (1810-1856): Szenen aus Goethes Faust (Escenas del Fausto de Goethe)
CD 1
1. Obertura
2. Primera parte I. Escena en el jardín II. Margarita ante la imagen de la Mater Dolorosa III. Escena en la catedral
3. Segunda parte I. Ariel. El amanecer II. Medianoche III. La muerte de Fausto
CD 2
Tercera parte I. La transfiguración de Fausto II. Chorus Mysticus ---------- 2 CD RCO LIVE RCO 090001 (Diverdi) [72'56'' - 45'34''] Grabación: Abril de 2008
Schumann: "Chorus Mysticus" de las Escenas del Fausto de Goethe [9'25''] Solistas. Coro de la Radio de Holanda. Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. Harnoncourt
Alles Vergängliche ist nur ein Gleichnis; das Unzulängliche, hier wirds Ereignis; das Unbeschreibliche hier ist es getan; das Ewig-Weibliche zieht uns hinan. [Todas las cosas transitorias/ son sólo parábolas;/ aquí la carencia/ se tornará derroche;/ aquí lo indescriptible/ se verá realizado;/ el eterno femenino/ nos llevará hacia el cielo.]
Elīna Garanča no es sólo uno de los más bellos ejemplares de homo sapiens sapiens con el que jamás me haya cruzado en mi vida, sino que es además una estupendísima cantante, como demostró anoche en el Teatro de la Maestranza en uno de esos recitales que uno guarda en la memoria para siempre. No voy a hacer ningún juicio sobre el concierto, porque ya se encarga espléndidamente de ello mi compañero Andrés Moreno Mengíbar (por cierto, que mucho me temo que su referencia a la Carmen de la BBC, que no es otra que la de la producción de Zambello que, con protagonismo de Antonacci, registró en DVD Decca, ya no está disponible para su escucha). Sólo me gustaría enfatizar que si Sevilla tiene que hacer la Carmende todas las cármenes (ya toca), la elección para la protagonista está clarísima. También añadir lo gran compositor que era Chapí.
Pero ahora quiero hablar de Schumann. En la primera parte de su recital, la mezzo (es mezzo, ¿no?) incluyó Frauenliebe und -leben de Schumann, mi ciclo de lieder preferido de toda la historia del género (Winterreise obviamente al margen, que ese es un hors catégorie que no puntúa). Su interpretación fue desde luego estupenda (aunque, para ser del todo sincero, no me hizo olvidar la versión que hizo Magdalena Kožená con Yefim Bronfman hace unos años en Granada) y eso me ha hecho volverme sobre algunas de las versiones que tengo de estas canciones en disco. Me he concentrado en concreto en el lied nº4, "Du Ring an meinem Finger", que es uno de los que más me gusta, con ese tono de canción epitalámica levemente melancólica. Y se me ha ocurrido hacer una de esas escuchas a ciegas con encuesta que ya he planteado otras veces. He escogido en concreto cinco versiones, en mi opinión todas excelentes, pero muy variadas, así que la elección se antoja difícil. Se podrá votar al margen hasta el 30 de noviembre. Como siempre, se admiten comentarios, pero ruego que si alguien descubre la personalidad de alguna intérprete no la haga pública para mantener la incógnita en quienes no las conozcan. Ahí van:
1.
2.
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4.
5.
Du Ring an meinem Finger, Mein goldenes Ringelein, Ich drücke dich fromm an die Lippen, Dich fromm an das Herze mein.
Ich hatt ihn ausgeträumet, Der Kindheit friedlich schönen Traum, Ich fand allein mich, verloren Im öden, unendlichen Raum.
Du Ring an meinem Finger Da hast du mich erst belehrt, Hast meinem Blick erschlossen Des Lebens unendlichen, tiefen Wert.
Ich werd' ihm dienen, ihm leben, Ihm angehören ganz, Hin selber mich geben und finden Verklärt mich in seinem Glanz.
Du Ring an meinem Finger, Mein goldenes Ringelein, Ich drücke dich fromm an die Lippen, Dich fromm an das Herze mein.
[Tú, anillo en mi dedo,/ mi pequeño anillo de oro/ te aprieto con devoción contra mis labios/ y contra mi corazón.// Había dejado de soñar/ el dulce y pacífico sueño de la infancia./ Me encontraba sola y perdida/ en un desolado lugar sin límites.// Tú, anillo en mi dedo,/ tú me has enseñado entonces,/ me has abierto los ojos/ al valor profundo e infinito de la vida.// Quiero servirle, vivir para él,/ ser toda suya,/ me encontraré y entregándome a él,/ transfigurada por su poder.// Tú, anillo en mi dedo,/ mi pequeño anillo de oro/ te aprieto con devoción contra mis labios/ y contra mi corazón.]
3º Programa de abono de la Temporada 2009-10. Solistas: Miguel Domínguez Infante, clarinete; Javier Aragó, fagot; Alexandre da Costa, violín. Director: Pedro Halffter. Programa: Dueto-Concertino para clarinete, fagot y orquesta TrV 293 de Richard Strauss, Fire and blood de Michael Daugherty y Sinfonía nº4 en re menor Op.120 de Robert Schumann (reorquestada por Gustav Mahler).Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Viernes 16 de octubre. Aforo:Dos tercios.
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STRADIVARIUS, POSMODERNOS Y SCHUMANN ARREGLADO
Aunque muy tardía, el Dueto-Concertino para clarinete, fagot y orquesta (1947) de Strauss es obra amable pero más bien anodina, que sirvió en cualquier caso para apreciar la extraordinaria calidad de los solistas de la ROSS. Musicalmente, la sesión se animó a medias con Fire and blood, un concierto para violín escrito en 2003 por el americano Michael Daugherty (1954) e inspirado en el célebre mural de Diego Rivera para la factoría Ford de Detroit.Obra muy de nuestro tiempo, de claras referencias tonales y en la que cabe de todo, desde la descripción de una cadena de montaje a dispersas evocaciones mexicanas. La pieza es en cualquier caso muy exigente para el violinista, y el canadiense Alexandre da Costa (Montréal, 1979) no dejó pasar la ocasión para dar, soberbio Stradivarius mediante, una auténtica exhibición de poder, control, elegancia y versatilidad.
En la segunda parte, Pedro Halffter presentó la reorquestación que Mahler hizo de la 4ª Sinfonía de Schumann con una intensidad y un fulgor que funcionó especialmente bien en los pasajes más vigorosos. Gran respuesta de una ROSS empastada y diáfana. [Publicado en Diario de Sevilla el sábado 17 de octubre de 2009]
DÚO CONCERTANTE: OBRAS DEL ROMANTICISMO PARA OBOE Y PIANO
Eduardo Martínez Caballer, oboe Ricardo Cecchetti, piano
1. Amilcare Ponchielli (1834-1886): Capriccio 2. Antonio Pasculli (1842-1924): Gran Concerto sobre temas de la ópera I Vespri siciliani de Verdi
Robert Schumann (1810-1856): 3. Drei Romanzen Op.94 4. Adagio y allegro en la bemol mayor para trompa y piano Op.70 [versión para oboe y piano, prevista por el compositor]
5. Camille Saint-Saëns (1835-1921): Sonata para oboe y piano Op.166
6. Johannes Wenceslaus Kalliwoda (1801-1866): Morceau de Salon Op.228 ---------- VERSO VRS 2061 (Diverdi) [69'29''] Grabación: Junio de 2007
La historia más tradicional de la lutería nos habla de una línea de hallazgos y progresos continuos (o al menos en espiral) que habría conducido a la creación de instrumentos cada vez más perfectos y precisos, los cuales, a la vez que facilitaban la tarea de los ejecutantes, veían ensanchadas sus posibilidades sonoras. Esto es cierto en parte, aunque no pueden dejarse de lado las presiones sociológicas (en ocasiones, incluso por encima de las artísticas) que propiciaron esos cambios y aunque haya casos en los que lo que los instrumentos ganaron en amplitud melódica, equilibrio, homogeneidad o afinación se perdió en encanto: para mi gusto es el caso del oboe, cuyo timbre actual me resulta mucho menos atractivo que el del instrumento del período barroco. Por supuesto, se trata de una opinión personalísima, que no afecta para nada a las ricas posibilidades que sin duda el instrumento tiene como solista, aunque es cierto que durante el Romanticismo su papel en este terreno se vio bastante limitado con respecto al amplísimo uso que hicieron de él los maestros del pasado. Las piezas de Schumann son una auténtica delicia (en mi opinión las tres romanzas de la Op.94 se cuentan entre lo mejor que escribió nunca el compositor) y la Sonata de Saint-Saëns es buena muestra del ingenio y la habilidad de su autor para obtener ese leve encantamiento de la música no memorable pero gozosa, con una escritura sencilla, despojada de artificio y elegante. Ponchielli parece escribir unas variaciones sobre un aria de ópera, que es lo que hace Pasculli sin ambages, mientras Kalliwoda ofrece una amplia demostración de las posibilidades del oboe en una pieza virtuosística pero con regusto melancólico. Tras su interesante experiencia mozartiana, Eduardo Martínez Caballer y Riccardo Cecchetti ofrecen un producto de impecable traza musical y técnica. Espero ya la continuación de la experiencia con repertorio del siglo XX, el paso natural en este trayecto.
Saint-Saëns: Sonata para oboe y piano Op.66: Andantino / Ad libitum / Molto Allegro. [10'56''] Eduardo Martínez Caballer. Riccardo Cecchetti
Christoph Richter, violonchelo [en 1 y 2] Dénes Várjon, piano [en 1 y 2]
SWR Vokalensemble Stuttgart Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart Director: Heinz Holliger Cinta magnética: Bruno Ganz (Robert Schumann), Serena Wey (Bettina von Arnim), Michael Maassen (Profesor Rapp, Doctor Richarz), Heinz Holliger, piano
1. Clara Schumann (1819-1896): Drei Romanzen Op.22 [versión para violonchelo y piano] I. Allegro molto II. Allegretto III. Leidenschaftlich schnell
Heinz Holliger (1939): 2. Romancendres, para violonchelo y piano Kondukt (C.S. - R.S.) I. Aurora (Nachts) II. R(asches)S Flügelschlagen III. "Der Würgengel der Gegenwart" IV. "heinter bewegt" ("Es wehet ein Schatten darin") Kondukt II ("Der bleiche Engel der Zukunft")
3. Gesänge der Frühe, para coro, orquesta y cinta magnética I. Der Frühling - "Die Sonne kehrt zu neuen Freuden wieder" II. An - "Elysium" III. An Diotima - "Schönes Leben!" IV. "Geh unter, schöne Sonne..." ---------- ECM New Series 2055 476 3225 (Diverdi) [60'01''] Grabación: Julio de 2007 (Gesänge der Frühe), Febrero de 2008
Heinz Holliger bucea en la relación de los Schumann con sus Romancendres, obra para violonchelo y piano de 2003 que pretende ser una imaginaria reconstrucción de unas Romanzas compuestas por Robert en 1853 y destruidas cuatro décadas después por Clara, cuyas tres Romanzas para la misma combinación instrumental y del mismo año sirven aquí de complemento. La obra de Holliger es soberbia y su dibujo se completa con Gesänge der Frühe, escrita en 1987 para coro, orquesta y cinta a partir de la obra homónima de Schumann y de poemas de Hölderlin. Un disco muy estimulante.
Entre los compositores vivos, pocos como el húngaro György Kurtág (Lugoj, Rumanía, 1926) han sido capaces de establecer un diálogo tan fructífero entre tradición y modernidad. Kurtág, el intimista, el aforista, ha sabido en efecto asumir el riquísimo legado de la cultura occidental (no sólo musical, pues su detallado conocimiento de las historias de la literatura y del arte ha influido también en su trabajo como creador) para reproducirlo después de forma sumamente original, nunca explícita, como reflejos sonoros de una compleja realidad filtrada, y por tanto distorsionada, por la fina percepción de su talante de artista de nuestro tiempo.
Es eso lo que ha sabido ver y plantear de forma admirable el milanés Marino Formenti en este doble álbum magistral. Los fantasmas de Kurtág no son otros que los del propio pianista italiano, los mismos que pueden alentar en el espíritu de cualquier melómano. Y por eso, Formenti los reúne en una especie de gran suite en dos partes que funciona como una auténtica Historia de la música condensada a través de su mirada y del espíritu inquieto del gran maestro húngaro.
De los Játékok (Juegos), miniaturas escritas para niños que Kurtág viene publicando desde los años 70 (hasta ahora, van siete cuadernos) salen buena parte de las cuarenta piezas del húngaro que articulan el recorrido concebido por Formenti, y entrelazados con ellas figuran otras 30 piezas (o fragmentos) de 17 compositores diferentes: Machaut, Stockhausen, Messiaen, Boulez, Mussorgsky, Scarlatti, Bach, Haydn, Schubert, Ligeti, Bartók, Beethoven, Purcell, Janácek, Chopin, Schumann y Liszt por orden de aparición, algunos de ellos repetidos en distintos lugares de la serie, pero muchos otros nombres resuenan y aparecen acá y allá (John Dowland, Farkas Ferenc, Emil Petrovics, Edison Denisov...) en una riquísima red de referencias cruzadas.
Puede llamar la atención el uso de estas piezas de iniciación, aunque como comenta Formenti en revelador diálogo con Peter Oswald, los Juegos de Kurtág deben entenderse en realidad como la música que un niño destinaría a un adulto, y no al revés. Si en toda la obra de Kurtág se encuentran referencias a otros compositores, es en Játékok donde se hacen explícitos los homenajes (en los títulos, que no en el material), pero en la sucesión de músicas que Formenti ha dispuesto sin solución de continuidad hay relaciones mucho más sutiles, como las que traman los nombres de Kurtág con los de Stockhausen, Messiaen y Boulez, en los que el pianista milanés ha querido ver el contraste entre abstracción y contenido extramusical, el seguimiento de un intervalo descendente que empieza en Mussorgsky, el color y el sentido de la música húngara, que pasa por Schubert, Ligeti, Bartók y ¡una Bagatela de Beethoven!, o la idea de la muerte, que subyace en los homenajes de Ligeti a Bartók, de Liszt a Wagner, en los múltiples In memoriam del propio Kurtág. Un álbum original y fascinante. [Publicado en Diario de Sevilla el sábado 25 de julio de 2009]
KURTÁG'S GHOSTS
Marino Formenti, piano
CD 1
1. Guillaume de Machaut (c.1300-1377): Loyauté, que point de delay 2. György Kurtág (1926): Hommage à Farkas Ferenc (2) (scraps of a colinda melody-faintly recollected) [1975-79] 3. Guillaume de Machaut: Tres douce dame
György Kurtág: 4. Hommage à Farkas Ferenc (4) (Liebe im Herzen, bittere Schmerzenj) [1975-79] 5. Hommage à Stockhausen [1978]
12. Modest Mussorgsky (1839-1881): Catacombae (Sepulcrum romanum) [Cuadros de una exposición, 1874] 13. György Kurtág: Hommage à Muszorgszkij [1975-79] 14. Modest Mussorgsky: The First Punishment [Recollections of my Childhood, 1865]
György Kurtág: 15. Hommage à J. S. B. [1975-79] 16. Hommage à Domenico Scarlatti [1975-79] 17. Hommage à Farkas Ferenc (3) (evocation of Petrushka) [1975-79]
18. Domenico Scarlatti (1685-1757): Sonata en mi menor K 394 [1754]
György Kurtág: 19. Hempergös [1975-79] 20. Five-Finger Quarrel [1975-79]
21. Johann Sebastian Bach (1685-1750): Praeludium en re menor BWV 875 [Das Wohltemperierte Klavier II, 1723]
György Kurtág: 22. Versetto: Temptavit Deus Abraham... [1990] 23. Versetto: Consurrexit Cain adversus fratrem suum... [1990]
24. Franz Joseph Haydn (1732-1809): Il Terremoto [Die Sieben Letzte Worte, 1785] 25. György Kurtág: Sirens of the Deluge [1990] 26. Domenico Scarlatti: Sonata en si menor K 197[1752]
György Kurtág: 27. Fugitive Thoughts about the Alberti Bass [1995] 28. All'ongherese (Hommage à Gosta Neuwirth) [1996]
29. Franz Schubert (1797-1828): Ungarische Melodie D817 [1824] 30. György Ligeti (1923-2006): Musica Ricercata nº8 [1951-53] 31. Béla Bartók (1881-1945): Canción campesina húngara Op.20 nº2 [1920] 32. György Kurtág: Orosz Tánc - Danza rusa [1975-79] 33. Béla Bartók: Canción campesina húngara Op.20 nº5 [1920] 34. Ludwig van Beethoven (1770-1827): Bagatela Op.119 nº10 [1822] 35. Béla Bartók: Danza popular rumana nº6: Maruntel [1917] 36. György Kurtág: Do-Mi D'arab [1982/1991]
CD 2
1. Henry Purcell (1659-1695): Rondó de Abdelazer ZT 684
György Kurtág: 2. Tears [1998] 3. Les Adieux (in Janáčeks Manier) [1992]
4. Leoš Janáček (1854-1928): Po zarostlém chodničku [On an Overgrown Path, II, 2, 1901-08] 5. György Kurtág: Doina [1992] 6. Franz Schubert: Vals D 365 nº22 [1821]
György Kurtág: 7. Hommage à Schubert [1975-79] 8. Keringö (Vals) [1975-79]
20. György Kurtág: Nyuszicsököny [1975-79] 21. Robert Schumann: Davidsbündlertänze Op.6 nº4 [1837]
22. György Kurtág: In memoriam Edison Denisov [1996] 23. György Ligeti: Musica Ricercata nº9 (Béla Bartók in memoriam) [1951-53] 24. György Kurtág: In memoriam András Mihály [1993] 25. Franz Liszt (1811-1886): La Lugubre Gondola nº1 [1882]
György Kurtág: 26. For Marianne Teöke [1995] 27. In memoriam Lajos Vass [1992]
28. Franz Liszt: En la tumba de Richard Wagner [1883]
György Kurtág: 29. Szunyogh István in memoriam [1995] 30. Marina Tsvetayeva: It's Time [1991]
31. Robert Schumann: Der Dichter spricht [Kinderszenen Op.15, 1838]
György Kurtág: 32. ...de már elfelejtettem... [1997] 33. Lendval Ernö in memoriam [1993] 34. In memoriam Pál Járdányi [1991] ---------- 2 CD KAIROS 0012902KAI (Diverdi) [47'39'' - 56'36''] Grabación: [Sin datos]
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