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lunes, 26 de abril de 2010

Un Nebra sevillano

Javier Perianes durante un concierto en el Centro Cultural Cajasol de Sevilla en enero de 2009 (© Juan Carlos Muñoz)[Javier Perianes (© Juan Carlos Muñoz)]

Manuel Blasco de Nebra (Sevilla, 1750-1784) perteneció a una de las sagas musicales más importantes de la España del siglo XVIII. Su padre, José Blasco Lacarra (o Blasco de Nebra) llegó a Sevilla en 1735 para ejercer como segundo organista en la catedral, y su tío José Melchor de Nebra fue maestro de la Capilla Real y uno de los compositores de música teatral y religiosa más prestigiosos del país. Manuel se inició en la música con su padre, pero en 1766, en medio de una asfixiante crisis económica, marchó a Madrid para seguir estudios con su tío. Muerto éste sólo dos años después, el joven, sin sustento económico alguno, tuvo que volver a Sevilla para trabajar como asistente de su progenitor, de quien acabaría heredando el cargo, y sustituyendo de modo ocasional al primer organista catedralicio, el viejo Juan Roldán.

En su Diccionario de Efemérides, Felipe Saldoni cita un anuncio insertado por la familia Nebra en la Gaceta de Madrid en diciembre de 1785 por el que se ponían a la venta las 1833 piezas "de clave, forte-piano y órgano" que se conservaban en su casa de Sevilla y entre las cuales 172 eran supuestamente originales de Manuel. De ese corpus se conservan veintiséis sonatas y seis pastorelas para tecla. Seis sonatas fueron publicadas como Op.1 presumiblemente en 1780 y se conservan en la Biblioteca del Congreso de Washington. Las seis pastorelas se hallaron, junto a doce sonatas diferentes, en el Monasterio de Montserrat y otras seis aparecieron en el Monasterio de la Encarnación de Osuna. Recientemente, el pianista Pedro Casals halló otras dos sonatas en un manuscrito proveniente del convento de Santa Clara de Sevilla que se conserva en la Universidad Complutense de Madrid, obras, estas últimas, que están aún sin editar.

Javier Perianes (© José Luis Montero) [Javier Perianes (© José Luis Montero)]

Más cercana a la música galante de un Carl Philip Emanuel Bach que a la de un Scarlatti, del que sin duda toma también buena nota, las Sonatas de Blasco se dividen en dos tiempos (lento-rápido) y juegan ya con principios formales y armónicos (la tensión tónica-dominante) característicos del Clasicismo, mientras que las Pastorelas añaden un minueto como tercer movimiento. Josep Colom grabó ya una supuesta integral del compositor (Etnos) y recientemente, después de trabajos con instrumentos antiguos de Tony Millán (Almaviva) y Carole Cerasi (Metronome), Pedro Casals (Naxos) y el sevillano Pedro Piquero (Columna Música) han iniciado otras integrales.

Javier Perianes (Nerva, 1978), que suele incluir en sus recitales obras del compositor, ha registrado ahora para Harmonia Mundi tres sonatas de la Op.1, otras tres de Montserrat y dos pastorelas. La visión es elegante, flexible, honda, muy personal. Perianes usa sin complejos todos los recursos de su piano moderno, dejando Adagios de entraña cuasi romántica (los escritos en modo menor resultan profundamente arrebatadores, casi schubertianos) y tiempos rápidos gráciles, ligeros y tan delicada como febrilmente ornamentados.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 24 de abril de 2010]

Obras de Manuel Blasco de Nebra por Javier Perianes en HM
BLASCO DE NEBRA - PIANO SONATAS

Javier Perianes, piano

Manuel Blasco de Nebra (1750-1784)

1. Sonata Op.1 nº1 en do menor
2. Sonata Op.1 nº2 en si bemol mayor
3. Sonata Op.1 nº5 en fa sostenido menor
4. Sonata en re mayor [Manuscrito 2998 del Monasterio de Montserrat; nº3]
5. Sonata en do mayor [Manuscrito 2998 del Monasterio de Montserrat; nº4]
6. Sonata en mi menor [Manuscrito 2998 del Monasterio de Montserrat; nº6]
7. Pastorela nº2 en fa mayor
8. Pastorela nº6 en mi menor
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HARMONIA MUNDI HMC 902046 [71'27'']
Grabación: Julio de 2009



Blasco de Nebra: Sonata en mi menor (Adagio - Allegro). [7'14''] Javier Perianes


Wikio

miércoles, 10 de febrero de 2010

Lo personal y las esencias


JAVIER PERIANES

Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Javier Perianes, piano. Programa:
Escenas de niños Op.15 de Robert Schumann; Berceuse en re bemol mayor Op.57 y Balada nº4 en fa menor Op.52 de Frédéric Chopin; Sonata nº21 en si bemol mayor D.960 de Franz Schubert. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 9 de febrero. Aforo: Casi lleno.

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PERIANES, DE LO PERSONAL A LAS ESENCIAS DEL ROMANTICISMO

Maduro desde muy joven, Javier Perianes empieza a mostrar en sus recitales una personalidad ambigua, que parece no terminar de definirse. Su tendencia a alargar el discurso mediante el uso de
tempi de extrema lentitud, de sonoridades que buscan permanentemente cosas nuevas que decir, más profundas, más misteriosas, lo sitúan en ocasiones al borde de un manierismo que puede terminar convirtiéndose en un engolfamiento caprichoso en la propia belleza del sonido o en un excesivo ensimismamiento .

Pero es tanta la riqueza de matices que hay en su forma de hacer música, tanta la capacidad para controlar el tiempo, para estirar la tensión de las obras hasta el límite (sobrepasándolo a veces), tanta sensibilidad para moldear las emociones del espectador, todo ello en perfecta consonancia con el espíritu romántico del programa que presentó ayer, que cualquier otra consideración puede pasar tranquilamente a segundo plano.

La personalidad en permanente desarrollo del artista onubense conquista por la hondura y la emotividad, pero lo hace desde un refinamiento técnico apabullante. La claridad resulta asombrosa –y en ello quizá se justifique la elección de los
tempi– con una mano izquierda verdaderamente mágica, y los detalles dinámicos son de una variedad absolutamente prodigiosa (parece imposible matizar más por debajo del mezzopiano): bastó escuchar para comprobarlo las progresiones del Andante sostenuto de la Sonata de Schubert, uno de los momentos culminantes de su recital. La delicadísima pulsación dejó en Schumann pasajes auténticamente ensoñadores (el primer número o el famoso Träumerei). Muy libre en general el fraseo, con rubato generoso (sobre todo en Chopin) y una tendencia personalísima a romper los períodos largos con pequeños efectos en staccato.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 10 de febrero de 2010]

Wikio

sábado, 6 de junio de 2009

Entre el Beethoven heroico y el hedonista

Pedro Halffter al frente de la ROSS (© Guillermo Mendo)
SINFÓNICA DE SEVILLA

16º Programa de abono de la Temporada 2008-09. Solista: Javier Perianes, piano. Director: Pedro Halffter. Programa: Obertura de La muerte de Tasso de Manuel García; Concierto para piano y orquesta nº5 en mi bemol mayor Op.73 Emperador y Sinfonía nº7 en la mayor Op.92 de Ludwig van Beethoven. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 4 de junio. Aforo: Casi lleno.

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ENTRE EL BEETHOVEN HEROICO Y EL HEDONISTA

El trabajo de Pedro Halffter con la ROSS en los primeros meses de 2009 está siendo intenso, ya que ha incluido, entre otras cosas, la larga gira centroeuropea y la puesta en escena de dos títulos operísticos no precisamente sencillos, La fanciulla del West y Tristán e Isolda, una dedicación que se está reflejando en un nivel de refinamiento sonoro como posiblemente jamás tuvo la formación sevillana.

Aún imbuidos por el espíritu cercano al delirio de los pentagramas wagnerianos, el conjunto y su director artístico lo demostraron en un concierto al que se le pueden hacer algunos reparos conceptuales o estilísticos, pero que en lo puramente técnico se desarrolló en un nivel de excelencia cercano a la perfección.

Pedro Halffter planteó en cualquier caso un programa beethoveniano un poco a la antigua, como tratando de conectar con la gran escuela directorial centroeuropea, de cuyas maneras parece claramente deudor. Empleó para ello una amplia formación de cuerdas (50 atriles), lo que afectó inevitablemente al equilibrio entre secciones que otros planteamientos más recientes han privilegiado en esta música, y buscó la potencia sonora y los contrastes afectos al llamado estilo heroico del maestro de Bonn, en especial en los dos movimientos finales de la Séptima, en los que a través de continuos sforzandi, acentos rotundos y explosiones magníficamente planificadas consiguió esa apasionada masculinidad que tanto se relaciona aún con Beethoven.

El concepto fue algo diferente en el Emperador, que Javier Perianes tocó con extrema delicadeza y un bellísimo sonido, que se acercó a lo preciosista en las dinámicas más leves del Allegro inicial y a la unción hedonística y el arrebato extático en uno de los Adagios más mórbidos y seductores que hayan sonado jamás en el Maestranza.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 6 de junio de 2009]

miércoles, 28 de enero de 2009

Arquitectura y detalle

Javier Paerianes en un concierto de julio de 2006 (© Josué Correa / Diario de Sevilla)
JAVIER PERIANES

Ciclo de Música de Cámara de la Fundación Cajasol. Javier Perianes, piano. Programa: Sonatas para piano en la bemol mayor Op.26, nº5 en do menor Op.10 nº1, nº25 en sol mayor Op.79 y nº31 en la bemol mayor Op.110 de Beethoven. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 27 de enero. Aforo: Casi lleno.

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ARQUITECTURA Y DETALLE DE UN BEETHOVEN PORTENTOSO

Como en las evangélicas bodas de Caná, Cajasol dejó el vino bueno para el final. Iniciado en la temporada pasada, el ciclo de las Sonatas de Beethoven fue culminado, después de sesiones de irregular valor, de forma portentosa por uno de los grandes del teclado de nuestros días: es onubense de Nerva, tiene 30 años recién cumplidos y se llama Javier Perianes.

Ayer mi compañero Andrés Moreno Mengíbar glosaba en extenso, y con motivo del primero de sus dos recitales beethovenianos, el estilo hondo y detallista del pianista andaluz, su musicalidad innata, su visión libre de gangas de una música de una riqueza abrumadora, pero que en sus manos suena como si no pudiera hacerse de otra forma.

Tiene uno la impresión de que Perianes ha sido siempre un pianista maduro, como si el remoquete de joven, con el que durante años se lo ha venido tildando sistemáticamente en crónicas y noticias, no fuera sino la habitual y tópica coletilla aplicada a un hombre de su edad, pero no al artista. Todas las veces que en la última década he disfrutado del placer de escucharlo en directo, sea en solitario o con orquesta, he tenido la impresión de asistir al desvelamiento de una fuerza interior, de un sentido de la respiración interna de la música incomparables. Pues bien, todo eso se multiplicó por dos en el Beethoven que Perianes ha ofrecido en Sevilla.

Admira sobre todo el entendimiento profundo de cada pieza, la perfecta integración del matiz en la arquitectura global de las obras, ese sólido principio constructivo sin el que Beethoven puede resultar agradable, pero nunca será del todo Beethoven. Con tempi en general lentos, pero de absoluta coherencia interna, un prodigioso uso del rubato y del valor expresivo del silencio, un detallismo obsesivo (increíbles las gamas dinámicas), una claridad extraordinaria de las voces medias, Perianes fue capaz de crear de principio a fin de su recital una atmósfera de una intensidad emotiva descomunal en la que le cupo igual el sentido heroico de la Sonata nº12 que el desenfado de la nº25 o la concentración intemporal de esa maravilla que es el último movimiento de la 31.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 28 de enero de 2009]