sábado, 6 de junio de 2009

Entre el Beethoven heroico y el hedonista

Pedro Halffter al frente de la ROSS (© Guillermo Mendo)
SINFÓNICA DE SEVILLA

16º Programa de abono de la Temporada 2008-09. Solista: Javier Perianes, piano. Director: Pedro Halffter. Programa: Obertura de La muerte de Tasso de Manuel García; Concierto para piano y orquesta nº5 en mi bemol mayor Op.73 Emperador y Sinfonía nº7 en la mayor Op.92 de Ludwig van Beethoven. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 4 de junio. Aforo: Casi lleno.

* * * *

ENTRE EL BEETHOVEN HEROICO Y EL HEDONISTA

El trabajo de Pedro Halffter con la ROSS en los primeros meses de 2009 está siendo intenso, ya que ha incluido, entre otras cosas, la larga gira centroeuropea y la puesta en escena de dos títulos operísticos no precisamente sencillos, La fanciulla del West y Tristán e Isolda, una dedicación que se está reflejando en un nivel de refinamiento sonoro como posiblemente jamás tuvo la formación sevillana.

Aún imbuidos por el espíritu cercano al delirio de los pentagramas wagnerianos, el conjunto y su director artístico lo demostraron en un concierto al que se le pueden hacer algunos reparos conceptuales o estilísticos, pero que en lo puramente técnico se desarrolló en un nivel de excelencia cercano a la perfección.

Pedro Halffter planteó en cualquier caso un programa beethoveniano un poco a la antigua, como tratando de conectar con la gran escuela directorial centroeuropea, de cuyas maneras parece claramente deudor. Empleó para ello una amplia formación de cuerdas (50 atriles), lo que afectó inevitablemente al equilibrio entre secciones que otros planteamientos más recientes han privilegiado en esta música, y buscó la potencia sonora y los contrastes afectos al llamado estilo heroico del maestro de Bonn, en especial en los dos movimientos finales de la Séptima, en los que a través de continuos sforzandi, acentos rotundos y explosiones magníficamente planificadas consiguió esa apasionada masculinidad que tanto se relaciona aún con Beethoven.

El concepto fue algo diferente en el Emperador, que Javier Perianes tocó con extrema delicadeza y un bellísimo sonido, que se acercó a lo preciosista en las dinámicas más leves del Allegro inicial y a la unción hedonística y el arrebato extático en uno de los Adagios más mórbidos y seductores que hayan sonado jamás en el Maestranza.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 6 de junio de 2009]