sábado, 13 de junio de 2009

Entrevista con Pilar Jurado

Pilar Jurado en la Casa Palacio Salinas de Sevilla (© Juan Carlos Vázquez / Diario de Sevilla)
"SOY UNA TRANSGRESORA"
En su doble faceta de compositora y cantante, la madrileña Pilar Jurado cierra esta noche junto a Solistas de Sevilla el Ciclo de Contemporánea del Teatro Central

Reconoce estar pasando por un momento excepcional. El hecho de ser la primera mujer que estrenará una ópera en el Teatro Real de Madrid ha atraído sobre ella la atención de todos los medios. "En los últimos seis meses habré concedido no menos de 70 entrevistas", confiesa. Pero Pilar Jurado, compositora, soprano, directora de orquesta, pedagoga y muchas otras cosas, parece tener fuerzas para eso y para mucho más. De momento visita doblemente Sevilla: esta noche para cantar en el Teatro Central y el miércoles próximo para un recital en la Casa Palacio Salinas a beneficio de la Obra Social de la Orden de Malta.

-Esta noche estrena en el Central sus Tres Cantos Sefardíes...
-Sí, es una obra escrita para soprano, flauta, clarinete, arpa, piano y cuarteto de cuerdas, que respeta en todo momento la base popular de las piezas, con una voz que se expresa fundamentalmente mediante las florituras típicas de la música sefardí, mientras que los instrumentos plantean un juego con la tímbrica. Es una obra de recreación de sonoridades, para disfrutarla. No se trata de ningún tipo de experimento contemporáneo.

-En febrero de 2011 está previsto el estreno de Página en blanco, una ópera encargo del Teatro Real de la que es compositora y libretista. ¿Cómo va ese trabajo?
-Como creadora, lo cierto es que la página en blanco tiene mucho que ver conmigo, es lo que me encuentro siempre que empiezo un trabajo, y tratándose además de un thriller que va sobre un compositor... En la ópera se tratan temas muy actuales, la cibercultura, la soledad del compositor, la soledad del ser humano actual ante un ordenador, que no necesita moverse de la silla para vivir una vida a veces ficticia, no puedo contar mucho más, porque no quiero destriparla, pero hay hasta robots...

-¿Dónde encuadraría estilísticamente su ópera?
-En la tradición clásica. Yo he querido escribir una ópera ópera, y siendo un encargo de Antonio Moral, me siento una privilegiada al saber que el nuevo director del Real, Gérard Mortier, está entusiasmado con el proyecto. He estrenado como cantante muchas óperas modernas, pero hago también ópera romántica, clásica, barroca... y ese bagaje me permite tener una perspectiva muy amplia sobre la forma de plantear el trabajo, de modo que escribo pensando en todo, las voces concretas, la escena...

-Acaba de presentar el primer disco de su propio sello, Transopera Digital. El nombre suena a transgresión, ¿es una declaración de intenciones?
-Sí, totalmente. Es que yo me considero una transgresora, pero yo no veo la transgresión en la sorpresa desagradable: hay límites que se pueden sobrepasar sin ofender ni a la gente ni al buen gusto, y ahí me sitúo.

-¿PJ Project, esa mezcla de ópera con pop electrónico, era una forma de transgresión necesaria para acercar la ópera a determinado público?
-No sé si es necesario o no. A mí me lo propusieron y, aunque en principio me daba un poco de miedo, traté de moverme con cuidado, de puntillas, respetando a los dos mundos, pero tratando de aportar un plus de calidad, porque me cuesta trabajo hacer cosas demasiado sencillas, y en el mundo del pop hay tanta gente que se mueve a un nivel tan básico que quizá ofrecerle algún ingrediente diferente, poner un poco de caviar en sus macarrones por decirlo metafóricamente, puede hacerle ver que hay algo más allá de lo que él suele consumir. Además en mi carrera fue algo muy importante, porque aprendí mucho en relación con la producción, con las grabaciones... y mi sello nace realmente de todo eso.

-En cualquier modo su música suele tener una gran acogida por parte del público.
-Yo sé que mi música gusta, y lo cierto es que no hago concesiones, hago lo que quiero hacer. Creo que la cesura entre música contemporánea y público se produjo cuando el compositor se aisló de la realidad: llegó un momento en que la sociedad iba por un sitio y la mente creadora por otro, y ese no es mi camino, necesito que la gente se vea tocada, conmovida por lo que le ofrezco, y en ese sentido mi música es reivindicativa, se verá en la ópera, hay muchos a los que no les van a gustar muchas de las cosas que planteo.

[Publicado (con variantes) en Diario de Sevilla el miércoles 10 de junio de 2009]