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sábado, 22 de mayo de 2010

El virtuoso sereno

Michal Nesterowicz
ROSS

17º Programa de abono de la Temporada 2009-10. Solista:
Ludmil Angelov, piano. Director: Michal Nesterowicz. Programa: Gerok de Isabel Urrutia; Concierto para piano y orquesta nº1 en mi menor Op.11 de Frédéric Chopin; Sinfonía nº1 en do mayor Op.21 de Ludwig van Beethoven. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 20 de mayo. Aforo: Dos tercios.

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EL VIRTUOSO SERENO Y UN POLACO DEL CONO SUR

Como complemento al ciclo chopiniano que viene ofreciendo en la Sala Manuel García del Maestranza, el pianista búlgaro afincado en España Ludmil Angelov ofreció con la ROSS el primer concierto del gran maestro polaco, y lo hizo aplicando el mismo estilo sereno, claro, elegante, apoyado en el legato y en un uso comedido pero muy expresivo del rubato que viene mostrando en la sala pequeña del coliseo del Paseo Colón. Virtuosismo distinguido, sin alardes ni fuegos artificiales, sin contrastes extremos de dinámicas ni colores exuberantes, aplicándose en la nitidez de la línea y en la precisión rítmica y con un tratamiento más bien sobrio de la ornamentación.

El polaco Michal Nesterowicz (1974), un ganador del prestigioso Concurso de Cadaqués, que es actualmente director artístico de la Sinfónica de Chile, acompañó desde ese mismo comedimiento, con una mirada muy clásica, que en el Larghetto central pudo parecer incluso fría. Antes había ofrecido una lectura un tanto adusta de Gerok de la vizcaína Isabel Urrutia (Algorta, 1967), obra que en su tratamiento por grupos orquestales (por momentos, me hizo pensar en una especie de concerto grosso) parecía ofrecer unas posibilidades de penetración y variedad tímbrica que se quedaron en promesa, sin que haya podido dilucidar si se trató de un efecto de la obra, de la interpretación o de mi oído.

Por edad, Nesterowicz ha crecido sin duda con la referencia de los modernos criterios interpretativos aplicados al Clasicismo, y eso se notó en un Beethoven claro y brioso, de tempi rápidos, vibrato muy reducido, fraseo corto y apreciable equilibrio, y ello a pesar del empleo de un contingente de cuerdas (10/8/8/6/4) que es aún algo mayor del que los conjuntos más audaces aplican ya en la interpretación de esta 1ª sinfonía, que bebe de las claras y refinadas fuentes haydnianas y mozartianas.


[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 21 de mayo de 2010]


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viernes, 2 de abril de 2010

La muerte roja

Un fotograma de gritos y susurros de Bergman
El maestro Bergman pintó de rojo a la muerte en este drama que abunda en sus grandes obsesiones: el dolor, la culpa, la fobia al cuerpo y al sexo, la infancia, el tiempo, las pasiones exaltadas, ocultas durante años pero que terminan estallando convertidas en encarnizados odios familiares. La muerte roja ("el alma", diría el sueco después). Rojas las moquetas, las paredes, las colchas, las cortinas, fundidos en rojo, hasta la ropa íntima de Liv Ullmann, roja. Como haría al final de su carrera en Saraband, también en Gritos y susurros recurre Bergman a la zarabanda de la Suite para violonchelo solo nº5 de Bach, que más que como tombeau usa como salvaguarda de la compasión y de la ternura y que acompaña, como exclusiva banda sonora de todo el film, de la Mazurca en la menor Op.17 nº4 de Chopin, interpretada por la pianista estonia Käbi Laretei, la que había sido su compañera y esposa durante diez años.

Prodigioso cine de actores, de guión, de emociones, de ideas.

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FICHA TÉCNICA

Título: Viskningar och rop (Gritos y susurros)
Fecha de producción: 1972
Duración: 91'

Director: Ingmar Bergman
Guión: Ingmar Bergman
Productor: Lars-Owe Carlberg
Fotografía: Sven Nykvist
Diseño de producción: Marik Vos-Lundh
Vestuario: Marik Vos-Lundh

Reparto:

Harriet Andersson (Agnes)
Kari Sylwan (Anna)
Ingrid Thulin (Karin)
Liv Ullmann (Maria y su madre)
Anders Ek (Isak, el cura)
Inga Gill (narradora)
Erland Josephson (David, el médico)
Henning Moritzen (Joakim, el marido de Maria)
Georg Årlin (Fredrik, el marido de Karin)
Ingrid Bergman (espectador, como Ingrid von Rosen)
Lars-Owe Carlberg (espectador)
Lena Bergman (Maria de niña)
Rossana Mariano (Agnes de niña)
Monika Priede (Karin de niña)
Malin Gjörup (hija de Anna)
Linn Ullmann (hija de Maria)

[En IMDb. James Berardinelli. En Wikipedia. Un análisis (es PDF). François Truffaut. Fundación Ingmar Bergman. Wonders in the Dark]

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Lo personal y las esencias


JAVIER PERIANES

Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Javier Perianes, piano. Programa:
Escenas de niños Op.15 de Robert Schumann; Berceuse en re bemol mayor Op.57 y Balada nº4 en fa menor Op.52 de Frédéric Chopin; Sonata nº21 en si bemol mayor D.960 de Franz Schubert. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 9 de febrero. Aforo: Casi lleno.

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PERIANES, DE LO PERSONAL A LAS ESENCIAS DEL ROMANTICISMO

Maduro desde muy joven, Javier Perianes empieza a mostrar en sus recitales una personalidad ambigua, que parece no terminar de definirse. Su tendencia a alargar el discurso mediante el uso de
tempi de extrema lentitud, de sonoridades que buscan permanentemente cosas nuevas que decir, más profundas, más misteriosas, lo sitúan en ocasiones al borde de un manierismo que puede terminar convirtiéndose en un engolfamiento caprichoso en la propia belleza del sonido o en un excesivo ensimismamiento .

Pero es tanta la riqueza de matices que hay en su forma de hacer música, tanta la capacidad para controlar el tiempo, para estirar la tensión de las obras hasta el límite (sobrepasándolo a veces), tanta sensibilidad para moldear las emociones del espectador, todo ello en perfecta consonancia con el espíritu romántico del programa que presentó ayer, que cualquier otra consideración puede pasar tranquilamente a segundo plano.

La personalidad en permanente desarrollo del artista onubense conquista por la hondura y la emotividad, pero lo hace desde un refinamiento técnico apabullante. La claridad resulta asombrosa –y en ello quizá se justifique la elección de los
tempi– con una mano izquierda verdaderamente mágica, y los detalles dinámicos son de una variedad absolutamente prodigiosa (parece imposible matizar más por debajo del mezzopiano): bastó escuchar para comprobarlo las progresiones del Andante sostenuto de la Sonata de Schubert, uno de los momentos culminantes de su recital. La delicadísima pulsación dejó en Schumann pasajes auténticamente ensoñadores (el primer número o el famoso Träumerei). Muy libre en general el fraseo, con rubato generoso (sobre todo en Chopin) y una tendencia personalísima a romper los períodos largos con pequeños efectos en staccato.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 10 de febrero de 2010]

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sábado, 6 de febrero de 2010

Harmonia Mundi en enero

Además de con las novedades de rigor, Harmonia Mundi abre el año Chopin con los Valses del polaco que grabó el elegante Alexandre Tharaud como disco-catálogo y un álbum de esenciales del compositor, aunque la principal novedad de este mes de enero recién pasado ha sido sin duda la presentación del nuevo diseño de la serie Musique d'abord, la colección de precio medio más emblemática y venerable del sello, que ha supuesto también la recuperación de registros que creo recordar que llevaban años fuera de circulación, como los discos dedicados a la música arábigo-andaluza por Gregorio Paniagua y su Atrium Musicae Madrid y a las polifonías corsas. De todos estos discos, los más interesantes son en mi opinión el estupendo Bach del polaco Piotr Anderszewski, el muy emotivo acercamiento de Junghänel a una serie de cantatas fúnebres de Telemann y el encendido Buxtehude de Kraemer y Quintana. Kiehr y Aymes se acercan con delicadeza al universo de Monteverdi y su entorno y Joan Enric Lluna y el Cuarteto de Tokyo hacen un soberbio Quinteto de Brahms. No conozco los discos de Tartini (el equipo es formidable) ni Offenbach y tengo lejanas referencias de las Lamentaciones de Tallis por Deller y su grupo. Como aliciente adicional, la web del sello ofrece en formato pdf los textos cantados y algún que otro material adicional de los discos.

CHOPIN ESSENTIALS
Chopin The Essentials

DISCO-CATÁLOGO 2010
Los Valses de Chopin por Alexandre Tharaud, disco-catálogo 2010

NOVEDADES ENERO 2010
Cuartetos con piano de Fauré por el trío Wanderer y el viola Antoine Tamestit



Sinfonía del Jaguar de Thierry Pécou



Dúos de Bartók por las hermanas Chun



Obras de John Sheppard por Stile Antico



MUSIQUE D'ABORD - ENERO 2010
El Bach de Piotr Anderszewski

El Trauer Actus de Telemann por Junghänel

La Op.1 de Buxtehude por Manfredo Kraemer y Juan Manuel Quintana

Pianto della Madonna de Monteverdi por Kiehr y Aymes

Quinteto de clarinete de Barhms por Joan Enric Lluna y el Cuarteto de Tokyo

Conciertos de Tartini por el Ensemble 415 de Chiara Banchini

Lamentaciones de Jeremías de Tallis por Deller

Suites para dos cellos de Offenbach por Pidoux y Péclard

Polifonías corsas

Música arábigo-andaluza por Gregorio Paniagua

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sábado, 30 de enero de 2010

Las letras y las notas (5): Tolstói

Lev Tolkstói en la colección Los escritores y la música
LEV TOLSTÓI (1828-1910)
Prólogo de José María Guelbenzu
Ensayo de Víctor Gallego

CD

1. Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893): Andantino in modo di canzone de la Sinfonía nº 4 en fa menor, Op. 36
Orquesta Sinfónica de Bamberg. Director: José Serebrier [BIS. 2001]

2. Anónimo (tradicional. de Ucrania): Tarareando en el robledal
Vasyl Nechepa, solista [Naïve. Archivo de la Radiodifusión de Rivne]

3. Modest Petrovich Mussorgski (1839-1881): Byldo – Paseo de Cuadros de una exposición (orquestación de Maurice Ravel)
Orquesta Filarmónica Checa. Director: Karel Ancerl [Supraphon. 1968]

4. Frédéric Chopin (1810-1849): Mazurca en si bemol mayor, Op.7 nº1
Patrick Cohen, piano. [Glossa. 1997]

5. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): Là ci darem la mano de Don Giovanni KV 527
Nicolai Ghiaurov, bajo; Oliviera Miljakovic, soprano. Orquesta Sinfónica de la RAI
Director: Carlo Maria Giulini [Dynamic. 1970]

6. Lev Tolstói (1828-1908): Vals en fa mayor
Lera Auerbach, piano. [BIS. 2004]

7. Richard Wagner (1813-1883): Dir Unweisen ruf’ ich ins Ohr de Sigfrido
Juha Uusitalo, bajo-barítono. Orquesta Filarmónica de Helsinki. Director: Leif Segerstam. [Ondine. 2007]

8. François Couperin (1668-1733): Le Point du Jour. Allemande
Mitzi Meyerson, clave. [Glossa. 2004]

9. Nicolai Rimski-Kórsakov (1844-1908): Largo e maestoso de Sheherezade
Orquesta Filarmónica Checa. Director: Vladimir Válek. [Supraphon. 1997]

10. Anónimo (tradicional de Ucrania): Sopla el viento
Valentyn Pyvovarov, solista. Coro Bandura Estatal de Ucrania.[Naïve. Archivo de la Radiodifusión de Rivne]

11. Ludwig van Beethoven (1770-1828): Andante sostenuto. Presto de la Sonata para violín y piano nº9 Op.47, A Kreutzer
Kalina Macuta, violín; Daniel Blanch, piano. [Columna Música. 2008]
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EDICIONES SINGULARES ES 1006 (Diverdi) [90 páginas; 64'50'']
Edición: Septiembre de 2009


Después de su estadía en la aldea y en el estado de ánimo grave en el que se encontraba Natasha, el espectáculo le pareció salvaje e insólito. No pudo seguir la marcha de la ópera, ni siquiera escuchar la música. Tan sólo veía unos cartones pintados y hombres y mujeres vestidos de un modo extraño, los cuales removían, hablaban y cantaban bajo esa viva luz. Natasha sabía lo que debía representar aquello, pero era tan falso, tan poco natural, que tan pronto se avergonzaba por los actores como le parecían ridículos. Se volvía a su alrededor, mirando a los espectadores y buscando en ellos el mismo sentimiento de burla y extrañeza que la embargaba, pero todos los rostros estaban atentos a lo que sucedía en el escenario y, según le parecía, expresaban un entusiasmo fingido.
[Lev Tolstói, Guerra y Paz (Octava parte, capítulo IX)]

El prejuicio sobre la ópera que refleja este pasaje de Guerra y Paz es sólo un aspecto, puede que significativo pero parcial, de la complejísima y contradictoria relación que Tolstói mantuvo toda su vida con la música, que en su ideario pasó de ser fuente de alegría y placer a causa de todos los males sociales (por ejemplo, en su Sonata a Kreutzer llega a escribir: "Nadie ignora que la mayor parte de los adulterios que se cometen en nuestro círculo se deben a los pasatiempos y, sobre todo, a la música"), una influencia maléfica que se producía por efecto de su poder subyugante capaz de provocar transformaciones bruscas del ánimo, sentimientos que, fuera del tiempo y el lugar en el que fueron concebidos por el compositor, "no pueden manifestarse", luego resultan perjudiciales. En esa obra, escrita a finales de los años 80, aparece ya el Tolstói convertido en gurú y profeta intolerante y algo ridículo de sus últimas décadas de vida, el sacrosanto patriarca de luengas barbas que disfrutaba contraponiendo el podrido orden burgués que sostenía la producción musical clásica con la prístina belleza natural y sencilla que atrapaban las melodías populares, especialmente las ucranianas. Casi de modo paralelo a la novela, Tolstói da forma también a su ensayo Qué es el arte, donde arremete de forma despiadada contra los oscuros excesos de los románticos y muy especialmente contra Wagner (la descripción de su paso por un teatro de ópera con motivo de una función de Sigfrido resulta ácida hasta lo desternillante). En cualquier caso, ese rechazo del artificio, ese gusto por la simplicidad artística no era producto sólo de su trascendente y atrabiliaria conversión al ascetismo, sino que había sido una constante de su trayectoria vital y artística. Por eso se sabe, que pianista y hasta compositor aficionado él mismo, disfrutaba mucho de la música de Mozart o de Chopin y cuando descubrió a los clavecinistas barrocos quedó absolutamente entusiasmado por la sencillez y concisión de sus obras breves, que contraponía a las interminables peroratas de los músicos supuestamente vanguardistas de su tiempo. Diferente, contradictoria casi hasta lo esquizofrénico, fue su relación con la obra de Beethoven, que amó y rechazó a partes iguales. Siempre fue consciente del genial temperamento artístico del compositor y de su grandeza como arquitecto de la forma, pero siempre le reprochó (a él, a Beethoven) que sus imitadores sólo hubieran acertado a captar lo que en su música invitaba a la grandilocuencia y el efectismo. Víctor Gallego plantea todos estos temas en su muy interesante ensayo, con un apartado central dedicado a anécdotas y curiosidades en torno a la relación entre el escritor ruso y la música, y una parte final en la que rastrea la presencia del arte de los sonidos en sus obras.


Tolstói: Vals en fa mayor. [1'38''] Lera Auerbach

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sábado, 9 de enero de 2010

Ortodoxia chopiniana

Ludmil Angelov
LUDMIL ANGELOV

Ciclo Chopin. Concierto I. Ludmil Angelov, piano. Programa: Mazurca Op.17 nº4; Rondó Op.1; Rondó a la Mazur op.5; Nocturnos Op.9; Mazurcas Op. 6 y Op.7; Nocturnos Op.15 nos 1 y 2; Gran vals brillante Op.18; Scherzo Op.20; Rondó Op.16; Estudios Op.10 de Chopin. Lugar: Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza. Fecha: Viernes 8 de enero. Aforo: Lleno.

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ORTODOXIA CHOPINIANA EN EL SEGUNDO CENTENARIO

Después de que hace un mes el huracán Pogorelich espantara a los puristas con su Chopin por completo heterodoxo (casi antichopiniano), en el Maestranza comenzó el ciclo programado en conmemoración del segundo centenario del nacimiento del genial compositor polaco (Zelazowa Wola, 1810 - París, 1849) que desarrollará en seis sesiones el búlgaro Ludmil Angelov, un pianista excelente que se mueve en las antípodas interpretativas del yugoslavo.

Los seis conciertos incluirán las obras para piano solo publicadas en vida del compositor, lo que deja fuera algunas mazurcas, valses, polonesas, escocesas, un soberbio nocturno y la extraordinaria Fantasía-Impromptu. La organización de todo este material por orden cronológico de publicación [escritura] hizo que en la primera sesión, ofrecida ayer, se escucharan piezas escritas entre 1824 y 1832, esto es, entre los 14 y los 22 años del músico, lo que supone ya algunas obras maestras absolutas como los 12 Estudios Op.10.

En un programa denso y agotador (la primera parte pasó de los 70’), Angelov demostró tener un concepto claro de la tradición chopiniana, que siguió basándose en la elegancia del legato, el uso comedido pero muy expresivo del rubato (más generoso en el Vals), la claridad articulatoria, cierta sobriedad en la ornamentación, aunque no se ahorró detalles personales, especialmente en las codas, unos contrastes de dinámicas más bien chatos y un virtuosismo de la mejor ley, que sacó a relucir de forma deslumbrante en unos Rondós que le quedaron un tanto mecánicos y en los Estudios de la Op.10, que tocó con tempi de extrema rapidez, lo que no fue obstáculo para conseguir un juego de tensiones y relajaciones soberbio. Las mazurcas sonaron estilizadas y distinguidas y los nocturnos, ensoñadores pero sin asomo de cursilería. El ciclo continúa el 27 de este mismo mes.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 9 de enero de 2010]


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domingo, 13 de diciembre de 2009

El incomprendido

A VUELAPLUMA
Antes de dejar listo para el partido de homenaje al Steinway del Maestranza, Ivo Pogorelich fulminó con la mirada a uno que pasaba por allí y declaró abolido el legato chopiniano, lo cual causó crisis cardíacas agudas en algunos defensores del templo. El gori gori por el instrumento lo entonamos todos con Sibelius, mientras que con la sección central del Vals Mephisto de Liszt y con Le gibet de Ravel el yugoslavo logró algo insólito: nos hizo sentir cómo el musguito crecía bajo nuestros pies. Luego, con Scarbo se demostró que este tío no es en realidad de nuestro mundo. Los marcianos que lo dejaron sobre la superficie terrestre se equivocaron de fecha. Pogorelich es un pianista del siglo XXV.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Desnudando a Chopin

Chopin fotografiado por Louis-Auguste Bisson al final de su vida
"Toda su vida estuvo muriéndose", dijo de él Berlioz. Y lo cierto es que la imagen de un Chopin en permanente estado de consunción física ha marcado en gran medida la interpretación de su música, que se ha presentado en demasiadas ocasiones desvinculada de su contexto histórico, como si el compositor se encontrara a la hora de escribirla en una especie de realidad paralela trascendente. El carácter nostálgico y esencialista de buena parte de la producción del músico polaco ha incidido en este mismo aspecto, lo que ha colocado frecuentemente sus creaciones en un resbaladizo límite entre la profundidad poética y la relamida cursilería.

Acusada a menudo de un preciosismo algo vacuo y mecanicista, que podía llegar a rozar el almibaramiento, Maria João Pires ha buscado en su nuevo trabajo chopiniano una desnudez en la expresión que si asume parte de esa visión transida del polaco es por la vía de la sobriedad y la esencialización del discurso y no por la del excesivo acicalamiento. Cierto que en el Largo de la Sonata nº3 aparecen rasgos evidentes de ese engolfamiento en la pura belleza del sonido y que los dos Nocturnos de la Op.62 están matizados con tanto detalle por la progresividad de las dinámicas y el estiramiento de las frases que uno queda embelesado por lo que la sonoridad tiene de envolvente y mágica, pero globalmente hay aquí una mirada más intelectual que hedonística, más interesada en la arquitectura de las piezas que en su color o su potencial sensualidad.

Maria João Pires
Quizá en ello tenga que ver que la eximia pianista portuguesa se ha centrado en obras de los últimos cinco años de vida del compositor, de la Sonata en si menor (1845) hasta la Mazurca en fa menor, su última obra. El disco recoge también, y además de los Nocturnos citados, otras ocho mazurcas, los tres valses de la Op.47, la Polonesa-fantasía Op.61 y la Sonata para violonchelo y piano, que Pires toca junto a Pavel Gomziakov. Aunque puede que en la base de este tratamiento intimista, despojado de cualquier exceso ornamental se encuentren también los problemas de salud que la pianista sufrió en 2006 (el álbum está significativamente dedicado a dos doctores y al equipo completo de cirugía cardiaca del Hospital Universitario de Salamanca, donde fue tratada) o sus decepciones a cuenta de su proyecto de Belgais, que la llevó a alejarse de su patria e instalarse en Brasil.

La sobriedad en el fraseo, la austeridad del color, la lentitud general de los tempi y la administración rigurosa del rubato (más desatado en los valses) dan por resultado un Chopin que parece proyectado al futuro, convertido casi en heraldo de Scriabin. Si la Sonata para violonchelo queda algo marmórea por la escasez de brillo y la linealidad de los contrastes, en la Polonesa-fantasía la levedad del sonido alcanza cotas de emotivo lirismo poético, mientras que la Sonata nº3 está expuesta como un verdadero drama, con un inicio convulso, dubitativo e inquietante y un final enérgicamente afirmativo.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 12 de septiembre de 2009]


Nuevo álbum Chopin de Maria João Pires en DG
CHOPIN

Maria João Pires, piano
Pavel Gomziakov, violonchelo

Frédéric Chopin (1810-1849)

CD 1

1. Sonata para piano nº3 en si menor Op.58

2. 2 Nocturnos Op.62
I. Nº1 en si mayor
II. Nº2 en mi mayor


3. 3 Mazurkas Op.59
I. Nº1 en la menor
II. Nº2 en la bemol mayor
III. Nº3 en fa sostenido menor


CD 2

1. Polonesa-Fantasía en la bemol mayor Op.61

2. 3 Mazurkas Op.63
I. Nº1 en si mayor
II. Nº2 en fa menor
III. Nº3 en do sostenido menor


3. 3 Valses Op.64
I. Nº1 en re bemol mayor
II. Nº2 en do sostenido menor
III. Nº3 en la bemol mayor


4. Mazurka en sol menor Op.67 nº2
5. Mazurka en la menor Op.67 nº4

6. Sonata para violonchelo y piano en sol menor Op.65

7. Mazurka en fa menor Op.68 nº4
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2 CD DEUTSCHE GRAMOPHON 477 7483 (Universal) [56'20'' - 70'01'']
Grabación: Mayo y Julio de 2008




sábado, 15 de agosto de 2009

Avance de las reediciones de HM

Aparte las cajas navideñas, que este año tienen un interés especialísimo y que ya comentaré más adelante, las reediciones que Harmonia Mundi ha preparado para la segunda mitad del año en sus dos colecciones de precio medio incluyen algunas grabaciones excepcionales. Para empezar, un hito histórico, el Atys de Lully de William Christie aparecerá en una edición especial cd-libro, y para acompañarla, la marca francesa vuelve a ofrecer en Musique d'abord cuatro registros de referencia del director americano: la deliciosa operita de caza de Charpentier, Acteón; un disco con madrigales monteverdianos de los libros VII y VIII; cantatas de Campra y motetes de Delalande, todos de interés, para mi gusto, en el orden en el que los reseño. El conjunto de estos cinco álbumes se presenta como edición especial por el trigésimo aniversario de la fundación de Les Arts Florissants (¡30 años ya, ufff!).

Más Christie en HM Gold, otra vez con Monteverdi, y en concreto, con una de las cimas de los acercamientos del director al compositor cremonés, Il ballo delle Ingrate, en un disco que incluye asimismo una Sestina deslumbrante. Extraordinario es también el disco de Sonatas de Pandolfi Mealli de Manze y Egarr. El Berlioz de Herreweghe y el Concierto de Aranjuez de Rodrigo por el malagueño Marco Socías y Josep Pons al frente de la Orquesta Ciudad de Granada son también dos discos estupendos. Tengo recuerdos muy vagos del disco trovadoresco de Clemencic, que creo recordar divertido, y del Chopin de Planès, que en su día no me impactó. No conozco la recopilación de villancios alemanes del RIAS Kammerchor. La colección se publicita además en un catálogo-sampler.

El histórico Atys de Lully por Wiliiam Christie

Actéon de Charpentier por Christie

Madrigales de Monteverdi por Christie

Cantatas de Campra por Christie

Motetes de Delalande por Christie

Il ballo delle Ingrate de Monteverdi por Christie

Sonatas de Pandolfi Mealli por Manze y Egarr

Rodrigo por Socías y Pons

Berlioz por Herreweghe

Trovadores por Clemencic

Chopin por Planès

Stille NAcht por Uwe Gronostay

jueves, 6 de agosto de 2009

Falla desde Galicia

Ros Marbà graba música de Falla para el sello Claves
Manuel de Falla (1876-1946): FUEGO FATUO

Marisa Martins, mezzosoprano
Real Filharmonia de Galicia
Director: Antoni Ros Marbà

1. El sombrero de tres picos: Suites 1 y 2
2. Fuego fatuo: Suite [adaptación sinfónica de Antoni Ros Marbà]
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CLAVES 50-2810 (Gaudisc) [72'40'']
Grabación: Septiembre de 2007


Ros Marbà hace con la Filharmonia de Galicia una versión preciosista, pero algo alicaída rítmicamente de las dos Suites de El sombrero de tres picos, aunque lo más interesante del CD es la presencia de la Suite orquestal de Fuego fatuo, que el propio Ros Marbà realizó en 1976 sobre la ópera cómica de igual título que Falla había empezado a escribir en 1918 a partir de música de Chopin y con libreto de María de Lejárraga, pero quedó inacabada. El conjunto gallego suena con prestancia en todas sus secciones y empaste y equilibrio más que solventes.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 1 de agosto de 2009]


Falla: Moderato, noveno movimiento de la
Suite de Fuego fatuo. [7'36''] Real Filharmonia de Galicia. Ros Marbà