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lunes, 17 de agosto de 2009

Una sátira intemporal

Dmitri Shostakovich
Dmitri Shostakovich tenía sólo 21 años cuando en 1927 emprendió un proyecto que sólo puede calificarse de audaz, e incluso de alucinado: escribir una ópera a partir de La nariz, un relato cómico de Nikolái Gogol, que, con la colaboración de algún conocido dramaturgo, adaptó finalmente el propio compositor. El cuento original quedó cargado de un sentido tan ferozmente sarcástico que, tras las trece funciones de su estreno en el Teatro Maly de San Petersburgo en enero de 1930 y las dos que se ofrecieron al año siguiente, la obra fue retirada y prohibida por el régimen soviético, no siendo vuelta a representar hasta 1974.

Quizá no fuera tanto el fondo de ácida crítica de la pieza, que seguramente sólo los más perspicaces pudieron apreciar detrás de esa nariz que un día desaparece del rostro de Platon Kuzmich Kovalev para, cobrando vida propia, pasearse tan ricamente por las calles de San Petersburgo, sino el contenido absolutamente vanguardista de la música lo que provocó la condena política, en un momento en el que el stalinismo rampante había empezado a imponer el "realismo socialista" como único y obligatorio paradigma artístico (peor lo pasaría Shostakovich con su segunda ópera, Lady Macbeth del distrito de Mtsenk, de la que tuvo que abjurar públicamente en 1936).

Valeri Gergiev
La nariz es una ópera de tan desbordante creatividad como desconcertantes excesos. Shostakovich manejó con absoluta maestría la técnica del collage, reuniendo elementos absolutamente heterogéneos con los que logró una plasticidad, una viveza y una fuerza expresiva inauditas. El bruitismo de naturaleza indiscutiblemente futurista, el venerable contrapunto, las danzas populares y de salón, el neoclasicismo stravinskiano, rastros de la tradición lírica rusa (Rimski y Chaikovski resuenan en algunas escenas), todo sirve al compositor para ensamblar una farsa en la que el tratamiento vocal pasa con absoluta libertad del recitativo al sprechgesang o el más tradicional cantable. La orquesta no requiere en cambio grandes contingentes (basta con 30 ejecutantes), pero la percusión adquiere un valor importantísimo (ese Preludio del primer acto, en el que Shostakovich parece anunciar a Varèse) y aparecen timbres sorprendentes, como los de las balalaikas y las domras.

La puesta en escena de La nariz suele toparse con algunos problemas graves, como el hecho de que el número de personajes se eleve a 78 (algunos con una sola frase; otros, mudos), cuestión que puede solventarse sin demasiado sobresalto en el estudio. Pese a ello, esta absoluta obra maestra ha sido menos grabada de lo que merece, por lo que sólo cabe acoger con entusiasmo este registro de Valery Gergiev para el recién creado sello del Teatro Mariinsky, ese que el director moscovita popularizó en Europa occidental hace poco más de una década. La causticidad, el humor y el desenfreno acaban triunfando durante los algo más de cien gozosos minutos de esta obra memorable.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de agosto de 2009]

La nariz de Shostakovich por Gergiev en el sello Mariinsky
Dmitri Shostakovich (1906-1975): LA NARIZ
ópera en tres actos con libreto de Yevgeni Zamiatin, Georgi Ionin, Aleksandr Preis y Dmitri Shostakovich

Solistas, Coro y Orquesta del Teatro Mariinsky
Director del coro: Andrei Petrenko
Director: Valery Gergiev

Vladislav Sulimsky, barítono (Platon Kuzmich Kovalev)
Alexei Tanovitski, bajo (Ivan Yakovlevich)
Tatiana Kravtsova, soprano (Praskovya Osipovna)
Andrei Popov, tenor (Un contable)
Sergei Semishkur, tenor (La Nariz)
Gennady Bezzubenkov, bajo (Un médico)
Vadim Kravets, bajo (Un oficinista de un periódico)
Sergei Skorokhodov, tenor (Ivan)
Yevgeny Strashko, tenor (Yaryzhkin)
Elena Vitman, mezzosoprano (Una mujer mayor)
Zhanna Dombrovskaya, soprano (Una dependienta)
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2 SACD MARIINSKY MAR0501 (Harmonia Mundi) [50'41'' - 50'56'']
Grabación: Julio de 2008



Shostakovich: Escena IV del Acto 1 (La Catedral de Kazán) de La nariz. [8'26''] Solistas, Coro y Orquesta del Teatro Mariinsky. Valeri Gergiev

miércoles, 22 de abril de 2009

Un cuarteto con problemas de empaste

Cuarteto Fine Arts
CUARTETO FINE ARTS

Ciclo de Música de Cámara de la Fundación Cajasol. Componentes: Ralph Evans, violín I; Efin Boico, violín II; Chauncey Patterson, viola; Wolfgang Laufer, cello. Programa: Cuarteto nº1 de Arriaga, Cuarteto nº1 de Shostakovich, Cuarteto nº12 Americano de Dvorák. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 21 de abril. Aforo: Dos tercios de entrada.

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UN CUARTETO CON PROBLEMAS DE EMPASTE

Fundado en 1946 en Chicago y actualmente residente en Wisconsin, el Cuarteto Fine Arts no es demasiado conocido en Europa, pero en su visita a Sevilla demostró un nivel competitivo, por más que presentara alguna debilidad en una cuestión tan importante para un conjunto de sus características como el del empaste. Los dos violinistas y el violonchelista figuran en el grupo desde los años 70, pero el violista se ha integrado recientemente, y, al menos de momento, el conjunto está pagando un precio por ello.

Un cuarteto es una sociedad muy sensible a cualquier irregularidad entre sus miembros. El equilibrio entre la necesaria transparencia de los planos y la redondez y homogeneidad del sonido es una de las claves del éxito de un conjunto de estas características, y en este sentido, sea por el color, el tipo de vibrato o la intensidad de su sonido, Chauncey Patterson no ha conseguido todavía encontrarse y respirar de forma continua en la misma onda que sus compañeros, lo cual se notó especialmente en el Cuarteto de Arriaga y en momentos muy significativos del de Dvorák, hasta el punto de que hubo momentos en que parecíamos asistir a la actuación de un violista con acompañamiento de trío. No se trata, quiero dejar claro, de problemas de técnica o sensibilidad, pues en los pasajes solistas de Shostakovich, Patterson mostró una incuestionable calidad, sino de desencuentros que sólo puede solucionar el trabajo conjunto y continuado.

Por lo demás, el Fine Arts mostró un trabajo concienzudo sobre el estilo, con un Arriaga sobrio, pero bien articulado, un Shostakovich algo blando al principio y jovial y luminoso al final y un espléndido Dvorák, por color y pujanza rítmica.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 22 de abril de 2009]

miércoles, 18 de marzo de 2009

El apasionado violín de Sitkovetsky

El violinista ruso Dmitry Sitkovetsky
DMITRY SITKOVETSKY

Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Dmitry Sitkovetsky, violín; Ekaterina Mechetina, piano. Programa: Sonata nº1 en la menor Op.105 de Robert Schumann; Sonata nº3 en do menor Op.45 de Edvard Grieg; Preludios nos. 10, 15, 16 y 24 de la Op.34 de Dmitry Shostakovich en transcripción de Dmitry Tzyganov; Sonata nº2 en re mayor Op.94 de Sergei Prokofiev. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 17 de marzo. Aforo: Dos tercios de entrada.

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EL APASIONADO VIOLÍN DE SITKOVETSKY

Diez años después de que compareciera en la primera edición de este mismo ciclo para interpretar la integral de las Sonatas de Beethoven, el violinista ruso Dmitry Sitkovetsky volvió a la Sala Joaquín Turina, esta vez acompañado por una jovencísima compatriota, para ofrecer un programa del más conocido repertorio para su instrumento.

Con sonido de extraordinaria homogeneidad, carnoso, potente y siempre bien afinado, Sitkovetsky mostró su concepción apasionada y romántica de una música que sonó casi siempre por encima del mezzoforte y con una intensidad que no encontró respiro ni en los pasajes de transición.

Menos convincentes resultaron las partes líricas, aunque en el primer movimiento de la Sonata de Grieg los dos temas quedaron bien contrastados (trágico el primero, delicado el segundo) y en los Preludios de Shostakovich arreglados por Tzyganov hubo singulares toques de levedad e incluso de humor (nº24). Ardiente desde su mismo arranque, la Sonata de Schumann sonó vigorosa, pero muy rectilínea y angulada, poco sinuosa y con el piano en demasiado segundo plano.

Ekaterina Mechetina demostró muy buenas maneras, sobre todo en la Sonata de Grieg, cuando el diálogo entre los dos instrumentos resultó más franco y equilibrado. Impecable el Prokofiev, frío y acerado, con un final de gran virtuosismo. Una Canción sin palabras de Chaikovski en arreglo de Fritz Kreisler y la impetuosa Marcha de la ópera El amor de las tres naranjas de Prokofiev arreglada por Jascha Heifetz sirvieron, fuera de programa, de despedida.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 18 de marzo de 2009]


viernes, 16 de enero de 2009

La muerte y la viola

Shostakovich y Schnittke por Antoine Tamestit
SHOSTAKOVICH / SCHNITTKE
Antoine Tamestit, viola
Markus Hadulla, piano
Orquesta Filarmónica de Varsovia
Director: Dimitri Kitajenko

1. Alfred Schnittke (1934-1998): Concierto para viola y orquesta
2. Dimitri Shostakovich (1906-1975): Sonata para viola y piano Op.147
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AMBROISIE AM 168 (Diverdi) [65'26'']
Grabaciones: Octubre de 2007 (Schnittke) y Enero de 2008


Una semana justa después de terminar su Concierto para viola (1985), Alfred Schnittke sufrió el primero de los ataques cardíacos que mermarían su capacidad física los últimos 13 años de su vida; la Sonata para viola (1975) fue la última obra de Shostakovich, quien la revisó incluso cuatro días antes de su muerte. Obras crepusculares con igual estructura –dos movimientos lentos envuelven un tiempo central rápido– que el joven viola Antoine Tamestit (París, 1979), magníficamente acompañado en ambos casos, toca acentuando la desolación de sus agónicos finales.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 10 de enero de 2009]


Schnittke: Largo (primer movimiento) del Concierto para viola. [4'39'] Antoine Tamestit. Orquesta Filarmónica de Varsovia. Dimitri Kitajenko.

P. S. Ana lo vio primero.

Y una apasionada y ferviente recomendación cinefílica: Sonata for viola, de Semyon Aranovich y Alexander Sokurov.





David Oistrakh y Dimitri Shostakovich hablan por teléfono. El compositor quiere al parecer comentar algo acerca de la interpretación que el violinista ha ofrecido de la Sonata para viola.
Oistrakh: ¡Hola! ¡Dimitri!
Shostakovich: Sí... Es usted, David.
O: ¿Le molesto?
S: ¿Podría volver a llamar?
O: Creo que me habré ido.
S: ¿Se marcha? Pues se lo digo ahora... Se lo diré.
O: Puedo volver a llamar.
S: Es mejor ahora. Espere... Cojo la partitura
O: Cojo la mía... ¿Página 88?
S: No, 96
O: ¿Página 96?
S: Sí. Número 68.
O: Ya lo tengo... ¿Es rápido?... Mitya, ¿cuál es su tempo para el inicio de la acción?
S: El presente es demasiado rápido para el final.
O: Bien... Dígame, querido. ¿No guardaría el Adagio para la 3ª parte?
S: Tiene usted razón.
O: ¿Qué pondría?
S: Pensémoslo. Hay que encontrar una definición... Para el 67, el tempo está bien.
O: ¿Pesado?
S: Pesado... [tararea]... Así...[tararea]... Y así después [tararea]
O: ¿No más rápido?
S: Un poco.
O: Un poco.
S: Sería demasiado, si no... Pero, ¿sabe usted? Es la más hermosa interpretación... Tengo ese halago tan estúpido, como si lo hubiera tocado yo...
O: Me gusta mucho.
S: Incluso los no mencionados ritenuti, los no mencionados accelerando...
O: Merece la pena mencionar en la publicación esos matices callados.
S: ¿Cuándo podremos hablar?
O: Estoy en el Conservatorio entre las 10 y las 5 de la tarde. Tamara está en casa.
S: Llamaré a las 9.
O: Le mando besos.
S: Muchas gracias. Hablamos mañana.
O: Muy bien. Adiós.

viernes, 9 de enero de 2009

Dos gigantes entre vascos

El violonchelista noruego Truls Mørk
ROSS

9º Programa de abono de la XIX Temporada. Solista: Truls Mørk, violonchelo. Director: Pedro Halffter. Programa: Isladak de Iñaki Estrada; Concierto para violonchelo nº1 en mi bemol mayor Op.107 de Dmitri Shostakóvich; Rapsodia española y Bolero de Maurice Ravel. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Jueves 8 de enero. Aforo: Tres cuartos.

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DOS GIGANTES ENTRE VASCOS PARA CELEBRAR EL AÑO NUEVO

El primer programa del año de la ROSS nos trajo al violonchelista noruego Truls Mørk, un gigante en el más amplio sentido de la palabra, por su extraordinaria corpulencia y por un talento musical que se desbordó en la interpretación del maravilloso Concierto nº1 de otro gigante de la música, el ruso Dmitri Shostakóvich.

No es que el sonido que Mørk obtiene de su Montagnana sea espectacularmente voluminoso, pero resulta de una redondez, una calidez y una riqueza en armónicos que provoca auténtico embeleso. Los graves son siempre nobles, los sobreagudos se adelgazan perfectamente afinados hasta la incorporeidad, todo ello en un laberinto de escalas, saltos, dobles y triples cuerdas resuelto con una intensidad y un vigor en la acentuación, una fuerza expresiva y un lirismo cuando la ocasión lo requirió (Moderato) verdaderamente excepcional. La soberbia cadencia escrita por Shostakóvich fue un prodigio de matización, respiración interior de la música y transparencia expositiva. Halffter acompañó con grandeza, modelando un sonido punzante al principio, curvilíneo en el Moderato, enérgico al final. De lo mejor escuchado esta temporada en el teatro.

Shostakóvich sonó entre dos compositores vascos: uno, el joven Iñaki Estrada (San Sebastián, 1977) estrenaba Isladak, una interesante creación que juega con las texturas y las relaciones entre estatismo y movimiento; otro, tan genial como el ruso, Maurice Ravel, del que Halffter ofreció una depurada Rapsodia española y un Bolero bien medido, pero lastrado por algunas imprecisiones de los vientos.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 9 de enero de 2009]


jueves, 19 de junio de 2008

Cuaderno de canciones rusas

Canciones de Rachmanivov y Shostakovich por Oja y Vignoles
Rachmaninov / Shostakovich: SONGS
Iris Oja, mezzosoprano
Roger Vignoles, piano

1. Dmitri Shostakovich (1906-1975): Canciones españolas Op.100, sobre melodías y textos populares (1956)
I. Proschchai, Grenada! [¡Adiós, Granada!]
II. Zvyozdochki [Pequeñas estrellas]
III. Pervaya vstrecha [Primer encuentro]
IV. Ronda
V. Chernookaya [La muchacha de los ojos negros]
VI. Son [Sueño]
Sergei Rachmaninov (1873-1943):
2. My otdokhnyom Op.26 nº3 [Vamos a encontrar descanso] (1906)

3. Noch [Noche] (1899)
4. Khristos voskres Op.26 nº6 [Cristo ha resucitado] (1906)
5. Koltso Op.26 nº14 [El anillo] (1906)
6. Ya zhdu tebya Op.14 nº1 [Te espero] (1896)
7. Duma Op.8 nº3 [Meditación] (1893)
8. O net, molyu, ne ukhodi! Op.4 nº1 [¡Oh, quédate, te lo ruego, no te vayas!] (1892)
9. O ne grusti Op.14 nº8 [¡Oh, no te aflijas!] (1896)
10. Prokhodit vsyo Op.26 nº15 [Todo pasa] (1906)
11. Kak mne bolno Op.21 nº12 [Como sufro] (1902)
12. V moyei dushe Op.14 nº10 [En mi alma] (1896)
13. Utro Op.4 nº2 [La mañana] (1892)
14. Son Op.8 nº5 [Sueño] (1893)
15. V molchanii nochi tainoi Op.4 nº3 [En el silencio de la noche apacible] (1892)
16. Dmitri Shostakovich: Cinco romances sobre poemas de Yevgheny Dolmatovsky Op.98 (1954)
I. Den vstrechi [El día del encuentro]
II. Den prinanii [El día de la declaración]
III. Den obid [El día de las infamias]
IV. Den radosti [El día de la alegría]
V. Den vospominanii [El día de los recuerdos]
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HARMONIA MUNDI HMC 907449 [57'53'']
Grabación: Noviembre de 2006

A menudo se considera sólo su figura de gran virtuoso del piano (como compositor e intérprete), pero Rachmaninov fue también un magnífico autor de canciones, lo que se demuestra en este disco que la mezzo estonia Iris Oja dedica a 14 piezas vocales del ruso, en un trabajo que se completa con las Canciones españolas Op.100 (sobre melodías populares) y los Cinco romances sobre poemas de Dolmatovsky Op.98 de su compatriota Shostakovich. Repertorio poco difundido, que llega en una voz cálida, muy típica de los países eslavos, y un sólido pianista.

[Publicado en
Diario de Sevilla el sábado 14 de junio de 2008]



Shostakovich: "¡Adiós, Granada!" de Canciones españolas Op.100. [2'37''] Iris Oja, soprano, Roger Vignoles, piano.

¡Adiós, Granada, adiós!
Tengo que dejarte para siempre.
Adiós, tierra querida y tan grata a mis ojos.
¡Adiós para siempre! ¡Ay!

Sólo mis recuerdos
me consolarán,
tierra querida, dulce patria.

El dolor me oprime para siempre,
pues he perdido todo lo que amaba,
mi amada yace en la oscuridad de su tumba
y mi vida con ella... ¡ay!

Todo lo que me rodea me hastía,
no puedo seguir viviendo en este lugar
que albergó mi radiante juventud.

P.S. Desconozco el origen tanto de los motivos musicales como literarios de las canciones españolas de Shostakovich que, en cualquier caso, a mí me suenan más rusas que españolas. Se trata en todos los casos (tanto en Rachmaninov como en Shostakovich) de música muy evocativa y escrita con un exquisito refinamiento. Iris Oja, una chica que cantaba en el famoso Coro de Cámara de Estonia, las interpreta con buen gusto, aunque con cierta uniformidad (no recomiendo escuchar el disco entero de una sola vez). Si no me equivoco, este es su primer CD como solista, y los resultados son más que aceptables. Sin embargo, Brilliant acaba de publicar la integral de las canciones de Rachmaninov, licenciadas por Chandos (con Joan Rodgers y Leiferkus entre los intérpretes), al habitual precio de la compañía, sin competencia. (Algún día tendré que escribir sobre el fenómeno Brilliant, y sus efectos sobre la industria y sobre el aficionado.)

Los títulos de las canciones los supongo transcritos según las reglas anglófonas, pues el disco es una producción de la filial norteamericana de HM. Mi versión en castellano de "¡Adiós, Granada!" está sacada a partir de las traducciones francesa e inglesa que vienen en el CD, pues lamentablemente lo desconozco todo del ruso.