miércoles, 18 de marzo de 2009

El apasionado violín de Sitkovetsky

El violinista ruso Dmitry Sitkovetsky
DMITRY SITKOVETSKY

Ciclo de Música de Cámara de Cajasol. Dmitry Sitkovetsky, violín; Ekaterina Mechetina, piano. Programa: Sonata nº1 en la menor Op.105 de Robert Schumann; Sonata nº3 en do menor Op.45 de Edvard Grieg; Preludios nos. 10, 15, 16 y 24 de la Op.34 de Dmitry Shostakovich en transcripción de Dmitry Tzyganov; Sonata nº2 en re mayor Op.94 de Sergei Prokofiev. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 17 de marzo. Aforo: Dos tercios de entrada.

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EL APASIONADO VIOLÍN DE SITKOVETSKY

Diez años después de que compareciera en la primera edición de este mismo ciclo para interpretar la integral de las Sonatas de Beethoven, el violinista ruso Dmitry Sitkovetsky volvió a la Sala Joaquín Turina, esta vez acompañado por una jovencísima compatriota, para ofrecer un programa del más conocido repertorio para su instrumento.

Con sonido de extraordinaria homogeneidad, carnoso, potente y siempre bien afinado, Sitkovetsky mostró su concepción apasionada y romántica de una música que sonó casi siempre por encima del mezzoforte y con una intensidad que no encontró respiro ni en los pasajes de transición.

Menos convincentes resultaron las partes líricas, aunque en el primer movimiento de la Sonata de Grieg los dos temas quedaron bien contrastados (trágico el primero, delicado el segundo) y en los Preludios de Shostakovich arreglados por Tzyganov hubo singulares toques de levedad e incluso de humor (nº24). Ardiente desde su mismo arranque, la Sonata de Schumann sonó vigorosa, pero muy rectilínea y angulada, poco sinuosa y con el piano en demasiado segundo plano.

Ekaterina Mechetina demostró muy buenas maneras, sobre todo en la Sonata de Grieg, cuando el diálogo entre los dos instrumentos resultó más franco y equilibrado. Impecable el Prokofiev, frío y acerado, con un final de gran virtuosismo. Una Canción sin palabras de Chaikovski en arreglo de Fritz Kreisler y la impetuosa Marcha de la ópera El amor de las tres naranjas de Prokofiev arreglada por Jascha Heifetz sirvieron, fuera de programa, de despedida.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 18 de marzo de 2009]