domingo, 29 de marzo de 2009

Entre el rigor y la fantasía

Folengo en Gijón el 23 de julio de 2008
FOLENGO / AVLA DEGLI ORFEI

XXVI Festival de Música Antigua – Femàs’09. Folengo. Director:
Aníbal Soriano. Programa: La gracia y los ojos bellos (música del Renacimiento español). Avla degli Orfei. Programa: ...Mi palpita il cor (obras de Haendel y A. Scarlatti). Lugar: Monasterio de la Cartuja. Fecha: Sábado 28 de marzo. Aforo: Lleno.

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ENTRE EL RIGOR Y LA FANTASÍA

La música necesita de intérpretes. Parece una perogrullada, pero en música antigua la cuestión de los límites de intervención del intérprete está en un momento candente. ¿Cómo hacer para sacar a relucir todo aquello que en la época no se escribía sin resultar arbitrarios?

El equilibrio entre el rigor que da el conocimiento y la creatividad parece lo ideal, pero ¿dónde se coloca el fiel de la balanza? En el recital de Folengo me pareció ideal el bloque final: piezas que tienen un aroma a música popular y que funcionaron a la perfección en esa interpretación colorista, muy imaginativa, que admitía a la perfección la secuencia de improvisación percutiva a cargo de Álvaro Garrido. Los cuatro cantantes del grupo resultaron además especialmente verosímiles en esa parte del concierto. Sin embargo, en las villanescas y canciones de Guerrero me pareció que se abusó de la instrumentación y del ornamento, oscureciendo las líneas y el hondo sentido de las obras.

¿Qué es un aria da capo sino un compromiso entre rigor y fantasía? Rigor, el que pedía el compositor con su música; fantasía, la que el cantante fuera capaz de desplegar en la repetición. Las cantatas de Scarlatti y Haendel que cantó José Carrión en el segundo concierto de la matinal se acogen a ese género, y el contratenor sevillano trató de mantener el deseado equilibrio, aunque sus da capo resultaron en general demasiado tímidos. La voz de Carrión ha evolucionado a una elogiable homogeneidad en el color. El cantante es además correcto en el fraseo e intenso en la búsqueda de matices expresivos, aunque el repertorio, de gran virtuosismo, le exige a veces demasiado en los extremos de su tesitura. Buen acompañamiento del flautista Rafael Ruibérriz y del clavecinista Javier Núñez, quien tocó además de forma admirable una maravillosa Chacona de Haendel.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 29 de marzo de 2009]