jueves, 26 de marzo de 2009

El niño prodigio que se fue a Hollywood

La Sinfonía de Korngold por Pedro Halffter
Erich Wolfgang Korngold (1897-1957): SINFONÍA OP. 40 / CAPTAIN BLOOD

Orquesta Filarmónica de Gran Canaria
Director: Pedro Halffter

1. Sinfonía en fa sostenido Op.40
2. Obertura de Captain Blood
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WARNER 5144257702 [58'09'']
Grabación: Agosto de 2007


Korngold, niño prodigio de la música austriaca, que con 13 años estrenó un ballet que sería elogiado por Mahler, Strauss o Bruno Walter, pasó buena parte de su vida amargado por su incapacidad para triunfar en el mundo de la gran música de concierto. Desde la exitosa presentación de La ciudad muerta en 1920, el compositor apenas vuelve a conseguir reconocimiento en Europa. En 1934 se va a Hollywood, reclamado por su amigo Max Reinhardt, pero con la intención inicial de regresar cuanto antes, pues justo cuando se marcha está escribiendo una nueva ópera, y en los años siguientes lo encontramos a menudo en Viena. El Anschluss, que lo coge recién vuelto a EEUU, y por supuesto la guerra, lo mantendrían alejado de su patria desde finales de 1938 hasta 1945. En 1947 deja de componer para el cine: su obsesión es volver y triunfar con la música de siempre, sinfonías, conciertos, óperas... y de hecho, nada más acabada la guerra, en 1946, se prueba escribiendo un Concierto para violín (que es despedazado por la crítica neoyorquina). Pero el regreso resulta amargo: su música tardorromántica es despreciada sin miramientos por los críticos y los compositores de la nueva música, y Korngold acabará regresando a California, donde muere de un ataque al corazón con 60 años.

Entre 1951 y 1952 escribió Korngold su Sinfonía en fa sostenido mayor Op.40, que vería un primer estreno en Viena en 1954, pero tan desastroso, que el compositor exigió que se destruyera la cinta en la que había sido registrado. La obra no volvería a interpretarse hasta 1980. Estructurada en los cuatro tiempos clásicos, se trata de una sinfonía posromántica, cercana en cierta medida a Mahler (ese intenso lirismo del Adagio), aunque sin sus atrevimientos armónicos, y con cierto aire a poema sinfónico, que deriva seguramente del uso de algunos motivos cinematográficos y de su peculiar colorido orquestal que hoy es fácil relacionar con la gran pantalla (o viceversa). En 1952, Korngold escribía a un amigo alemán:
No. No me he hecho atonal y también pienso que mi nueva Sinfonía demostrará al mundo que la monotonía y el modernismo a costa de abandonar la inventiva, la forma, la expresión, la belleza, la melodía –en definitiva, todo lo relacionado con el despreciado romanticismo– que al fin y al cabo ha producido algunas obras maestras no tan insignificantes, provocarán finalmente un desastre para el arte de la música.
Superada la vanguardia como única forma posible de acceso al hecho musical, el nombre de Korngold ha sido poco a poco reivindicado, y Halffter lo rescata ahora con su conjunto grancanario en una interpretación impecable en el tratamiento del color y de cierta sequedad expresiva, sin ese suntuoso y envolvente engolfamiento sonoro, esa atractiva y sensual morbidez que el director madrileño ha conseguido en el Maestranza con las óperas alemanas de principios del siglo XX. Un fragmento de la banda sonora de Captain Blood completa el registro.


Korngold: "Adagio: lento" de la Sinfonía en fa sostenido mayor. [17'14''] Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Pedro Halffter.

4 comentarios:

FLVM dijo...

Como adoro esta obra (de segunda, sí, pero a mí me gusta)me voy a permitir un comentario algo pedantorro sobre la discografía. Me parece que la interpretación de André Previn con la Sinfónica de Londre es en conjunto superior a ésta, por ser más brillante y también más "decadente" cuando es necesario: de conocer sólo una inerpretación, esta sería la más recomendable.

Sin embargo el adagio de Halffter -la mejor música de esta obra- me gusta más aún: el estadounidense alcanza ahí mayor rebeldía y fuerza dramática, eso sí, pero la atmósfera gótica y el lirismo doliente que despliega el madrileño (¿seguro que aquí no hay morbidez, Pablo?)son de los que, literalmente, hacen que se me humedezcan los ojos. Para mí, de lo mejor que le he escuchado a este director.

Por cierto, hay también una grabación de Rudolf Kempe, que desconozco, y una de Welser-Möst (en EMI) que los que en Sevilla aún desconfían de Halffter deberían escuchar con atención y compararla con esta otra "made in Spain" teóricamente inferior, a ver qué conclusiones sacan.

Pablo J. Vayón dijo...

Sí, el Adagio está muy bien (por eso lo he puesto) y globalmente me parece además una buena interpretación de la obra (por eso la he traído), pero en mi opinión en materia de suntuosidad y sensualidad sonora está por detrás de las cosas que con el repertorio de esta época hemos escuchado a Halffter en el Maestranza. Está claro que no es lo mismo escuchar un disco que oír un concierto o asistir a una ópera en vivo, y está claro también que en un disco se pulen más determinadas cosas que tienen que ver con la precisión y la redondez del sonido (el disco queda) y que de rebote pueden afectar a lo expresivo. O al menos esa ha sido mi impresión.

FLVM dijo...

Bueno, mi impresión fue otra en su momento en lo que al adagio se refiere... y ahora cuando lo he vuelto a escuchar gracias a tu blog a vuelto a emocionarme muchísimo. ¡Qué manera de paladear las melodías! En cualquier caso tendría que escuchar de nuevo la grabación completa (la tengo en Jerez, no aquí en Siles), y hacerlo en un equipo en condiciones, no en este portátil, para hacerme una idea más cabal del asunto. A ver si pillo la grabación de Kempe por ahí y vuelvo a escucharlas todas juntas(menos la de Welser-Möst, que con una vez basta y sobra). Saludos.

FLVM dijo...

Perdón, por culpa del débil teclado de mi portátil me comí una hache en el verbo haber, como mis alumnos... ¡de bachillerato!