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domingo, 23 de mayo de 2010

Las letras y las notas ( y 7): Mann

Thomas Mann en Ediciones Singulares
THOMAS MANN (1875-1955)
Prólogo de Fernando Aramburu
Ensayo de Blas Matamoro

CD

1. Richard Strauss (1864-1949): Till Eulenspiegels lustige Streiche, op. 28
Orchestre National de Bordeaux-Aquitaine. Alain Lombard, director. [Naïve. 1994]
2. Charles Gounod (1818-1893): "O sainte médaille - Avant de quitter" de Faust
Tommi Hakala, barítono. Orquesta Filarmónica de Tampere. Eri Klas, director. [Ondine. 2004]
3. Hans Pfitzner (1869-1949): "Sehr breit und ausdrucksvoll" de la Sonata para violín y piano en mi menor, op. 27
Benjamin Schmid, violín; Claudius Tanski, piano. [MDG. 1999]

4. Arnold Schönberg (1874-1951): "Mondestrunken" - "Colombine" - "Der Dandy" - "Eine blasse Wäscherin" de Pierrot lunaire, op. 21
Salome Kammer, Sprechstimme. Ensemble Avantgarde. Hans Zender, director. [MDG. 1994]
5. Gustav Mahler (1860-1911): "Adagietto. Sehr langsam" de la Sinfonía nº 5 en do sostenido menor.
Orquesta Filarmónica Checa. Václav Neumann, director. [Supraphon. 1980]
6. Benjamin Britten (1913-1976): "Pastoral" de la Serenata para tenor, trompa y orquesta, op. 31
Christoph Prégardien, tenor; Ib Lanzky-Otto, trompa. Tapiola Sinfonietta. Osmo Vänskä, director. [BIS. 1991]

7. Franz Schubert (1797-1828): "Der Lindenbaum" de Winterreise D 911
Hans Jörg Mammel, tenor; Arthur Schoonderwoerd, fortepiano. [Alpha. 2005]
8. Richard Wagner (1813-1883): "Preludio y muerte de Isolda" de Tristan und Isolde
Christa Ludwig, mezzosoprano. NDR Sinfonieorchester. Hans Knappertsbusch, director. [Tahra. 1963]
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EDICIONES SINGULARES ES 1004 (Diverdi) [92 páginas. 71'03'']
Edición: Mayo de 2009
Para los ánimos operáticos de Aída y Radamés no existía la proximidad objetiva. Sus voces vacilaban al unísono en la octava aguda de la dicha, seguras de que el cielo se abría y sus deseos resplandecían en él con la luz de la eternidad. La consoladora fuerza de este embellecimiento producía en el oyente un extraordinario placer y con él colaboraba no poco que este número de su programa llegara tan especialmente al corazón.
[Thomas Mann, La montaña mágica]
Reconozco que siempre tuve prevención ante la figura de Thomas Mann, ese hombre tan alemán siempre –a pesar de que tuviera que huir de Alemania–, tan consciente de la importancia de su obra, tan preocupado por dejar marca de todo lo que hacía y decía, una especie de Goethe del siglo XX, omnipresente y casi omnisciente. Quizá sea una imagen injusta, porque de los intelectuales alemanes de la época fue de los que supo rectificar a tiempo, de los que entendió que la bicha del nacionalismo pangermanista, agresivo y destructivo que conduciría al Tercer Reich estaba ya incubada en el idealismo irracionalista del siglo XIX (qué bien los desenmascara Juan José Sebreli en El olvido de la razón), incluso en la forma de "ser alemán" del hiperclásico Goethe. Como hiciera ya con Proust, Blas Matamoro vuelve a hacer aquí un análisis excelente, pese a su brevedad, de la realidad social, política e intelectual del tiempo que analiza, que es el del hundimiento del Imperio en la catástrofe de la Gran Guerra, la ilusionante fragilidad de la república de Weimar y el surgimiento y caída del nazismo, y lo hace trazando un dibujo en el que vemos al Mann más bien odioso de su vida familiar, al hombre aupado a la grandeza pública en la Alemania de Weimar y al artista que aspira a la gloria literaria, todo ello con la música en primerísimo plano. Desde luego que no necesita Matamoro hacer un gran esfuerzo para convertir la música en el principal hilo conductor de su relato, pues la música estuvo siempre presente en la vida y la obra de Mann. Sus relaciones con los grandes directores y compositores de la época (Strauss, Schoenberg, Pfitzner, Walter, Furtwängler...), su rechazo al modernismo, su fidelidad a Wagner y, sobre todo, la presencia del arte de los sonidos en sus novelas y relatos es pues el gran fundamento de este ensayo, aunque, como he dicho ya, el trasfondo sociopolítico está admirablemente atrapado.

En La montaña mágica no sólo aparecen innumerables citas musicales (hasta ese final con El tilo de Schubert), sino que la novela está concebida casi como una gran partitura sinfónica, pero la gran obra musical de Mann es la última, Doktor Faustus, especie de gran recapitulación de sus preocupaciones literarias, que protagoniza un compositor, Adrian Leverkühn, al que el escritor hace responsable de obras por completo imaginarias (lo que ha dado para soluciones en general poco lucidas cuando se ha querido trasladar al cine), pero por supuesto también es puramente musical Muerte en Venecia, y de la música se alimentan relatos como El niño prodigio (en el que la bisexualidad que muchos adjudican a Mann está muy presente) o De la estirpe de Odín, deliciosa pieza sobre el incesto de los welsungos (de hecho en España se ha traducido más habitualmente como Sangre de Welsas). Prometo meterle mano algún día a Los Buddenbrook.


Wagner: "Preludio y muerte de Isolda" de Tristán e Isolda. [17'00''[ Christa Ludwig. Orquesata Sinfónica de la NDR. Knappertsbusch.

Mild und leise
wie er lächelt,
wie das Auge
hold er öffnet
seht ihr's Freunde?
Seht ihr's nicht?
Immer lichter
wie er leuchtet,
stern-umstrahlet
hoch sich hebt?
Seht ihr's nicht?
Wie das Herz ihm
mutig schwillt,
voll und hehr
im Busen ihm quillt?
Wie den Lippen,
wonnig mild,
süßer Atem
sanft entweht
Freunde! Seht!
Fühlt und seht ihr's nicht?
Hör ich nur
diese Weise,
die so wunder-
voll und leise,
Wonne klagend,
alles sagend,
mild versöhnend
aus ihm tönend,
in mich dringet,
auf sich schwinget,
hold erhallend
um mich klinget?
Heller schallend,
mich umwallend,
sind es Wellen
sanfter Lüfte?
Sind es Wogen
wonniger Düfte?
Wie sie schwellen,
mich umrauschen,
soll ich atmen,
soll ich lauschen?
Soll ich schlürfen,
untertauchen?
Süß in Düften
mich verhauchen?
In dem wogenden Schwall,
in dem tönenden Schall,
in des Welt-Atems
wehendem All
ertrinken,
versinken
unbewußt
höchste Lust!

(Isolde sinkt, wie verklärt, in Brangänes Armen sanft auf Tristans Leiche. Rührung und Entrücktheit unter den Umstehenden. Marke segnet die Leichen. Der Vorhang fällt langsam)

[Delicioso y callado,/ cómo sonríe,/ cómo los ojos/ abre propicio,/ ¿Lo veis amigos?/ ¿No lo veis?/ ¿Cada vez más luminoso/ cómo resplandece,/ astro bañado en luz,/ cómo se eleva a lo alto?/ ¿No lo veis?/ ¿Cómo el corazón/ se le dilata, valeroso,/ cómo pleno y noble/ se le hincha en el pecho?/ ¿Cómo en los labios,/ deliciosamente,/ el dulce aliento/ suavemente se exhala?/ ¡Amigos!/ ¡Ved!/ ¿No lo veis ni lo sentís?/ ¿Sólo yo oigo/ esta melodía,/ que tan maravillosa/ y suave,/ lamentándose gozosa,/ diciéndolo todo,/ dulcemente conciliadora,/ resonando desde él,/ penetra en mí,/ se eleva sobre sí,/ sonando propicia,/ rodeándome de sonido?/ Vibrando más claras,/ envolviéndome ondulantes,/ ¿son ondas de brisas deliciosas?,/ ¿son nubes de aromas dulcísimos?/ Cómo crecen,/ cómo me rodean de murmullos,/ ¿debo respirarlas,/ debo escucharlas?/ ¿Debo beberlas a sorbos,/ sumergirme en ellas?/ ¿Respirarme en dulces fragancias?/ En la crecida ondulante,/ en el sonido resonante,/ en el universo suspirante/ de la respiración del mundo,/ anegarse,/ abismarse,/ inconsciente,/ supremo/ deleite.

(Isolda se desploma suavemente, como transfigurada, en brazos de Brangäne, sobre el cadáver de Tristán. Gran emoción y arrobo entre los presentes. Marke bendice los cadáveres).]


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sábado, 24 de abril de 2010

Cuadros de una maldición

Florencia Bécquer y Julio Rey de las Heras en La Aldea maldita de Florián Rey (1942)
En 1929-30, Florián Rey había filmado, a partir de una idea original, La aldea maldita, un duro drama rural que es considerado de forma casi unánime como la mejor película del cine mudo español y posiblemente también la mejor obra de su autor. Sin un solo movimiento de cámara, con un tratamiento originalísimo de los encuadres y una sobriedad tanto en la narración como en el trabajo de los actores que muchos han relacionado con el cine soviético y alemán de la época, Rey conseguía una especie de encadenamiento de cuadros de impactante fuerza visual y expresiva.

Trece años después, el cineasta volvió sobra la película para ofrecer una versión nueva, ya sonora, en la que aun con la misma temática, las diferencias son más que notables respecto a la obra de 1929. Cuando hace unos años tuve ocasión de ver por vez primera las dos películas (una detrás de otra, pues cada una dura aproximadamente una hora; de la 2ª hay al parecer una versión de 88 minutos que no conozco) me sorprendió mucho comprobar que las diferencias, incluso argumentales, eran mucho mayores de lo que se sugería en todo lo que yo había leído sobre la cuestión. En un agudísimo trabajo que enlazo al final, Agustín Sánchez Vidal ha profundizado en la comparación, llegando a conclusiones que yo intuí en aquella primera visión y que he reafirmado cuando esta semana he vuelto a ver las dos películas. Vaya por delante que el film de 1942 me parece también excelente, aunque los perfiles más ácidos de la versión de 1929 han sido limados y se ha marcado mucho más el sentido de la religiosidad y el renacer que se le asocia ("... que en España empieza a amanecer"; no olvidemos que estamos en la inmediata posguerra). Sobre todo ello se extiende con perspicacia Sánchez Vidal, así que dejaré ya el tema.

En cualquier caso, lo que aquí me interesa es el empleo de la música sinfónica, que Rey encargó a su hermano, Rafael Martínez, responsable, junto a Guadalupe M. del Castillo, de las adaptaciones musicales. Aunque son muchos los momentos ambientados con obras clásicas, he escogido tres: el primero relaciona la tempestad y el pedrisco con Wagner y su Holandés, otra historia de malditismo; el segundo es una de las mejores escenas de la película: el éxodo, que es acompañado por un fondo con los Cuadros de una exposición de Mussorgsky (todas las carretas son ahora Bydlo); el tercero, reincide en Mussorgsky, que aparece también en otros momentos de la película, en este caso para realzar con la majestuosidad de La gran puerta de Kiev la metáfora de la renovación de la vida en el seno de la comunidad rural y cristiana, con las parábolas del hijo pródigo, la Magdalena y el lavatorio reunidas en una especie de gran epifanía en torno a la idea del perdón.

1. Wagner y la tempestad


2. Mussorgsky en el éxodo


3. Mussorgsky en el final


FICHA TÉCNICA

Título original: La aldea maldita
Fecha de producción: 1942
Duración: 62 minutos

Director: Florián Rey
Guión: Florián Rey
Productor: Miguel de Pereyra
Fotografía: Heinrich Gärtner
Ayudante de dirección: Alfredo Hurtado
Montaje: Gabriel Peñalba
Adaptaciones musicales: Rafael Martínez y Guadalupe M. del Castillo
Sonido: Alfonso de Carvajal
Vestuario: Monfort, Etelvina y Peris hermanos
Maquillaje: Julián Ruiz
Decorados: Antonio Simont

Reparto
Florencia Bécquer (Acacia)
Julio Rey de las Heras (Juan)
Delfín Jerez (Abuelo Martín)
Agustín Laguilhoat (Justo)
Alicia Romay (Luisa)
José Sepúlveda (José)
Pablo Hidalgo (Lucas)
Victorita Franco (Niño)

[Agustín Sánchez Vidal compara las dos versiones de la película.En IMDb. En la Filmoteca de Andalucía (pero luego ponen un comentario de la versión antigua). En Wikipedia. En Wikipedia (versión de 1929). La edición del guión. Joaquín Vallet Rodrigo en Miradas de cine, sobre la versión primera. Ángel Fernández Santos en El País sobre Florián Rey. Florián Rey en Wikipedia.]

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sábado, 13 de marzo de 2010

Las letras y las notas (6): Proust


MARCEL PROUST (1871-1922)
Prólogo de Antonio Muñoz Molina
Ensayo de Blas Matamoro

CD

Reynaldo Hahn (1875-1947):
1. L’enamourée [Théodore de Banville]
2. Le rossignol des lilas [Léopold Dauphin]
Hélène Guilmette, soprano; Delphine Bardin, piano. [Naïve. 2004]

Richard Wagner (1813-1883):
3. Preludio del Acto I de Die Meistersinger von Nürnberg
4. Danza de los aprendices y entrada de los maestros cantores del Acto III de Die Meistersinger von Nürnberg [Richard Wagner]
Gerhard Unger, tenor. Orquesta Filarmónica de Berlín. Director: Rudolf Kempe. [Testament. 1956]

5. Claude Debussy (1862-1918): La plus que lente
Noriko Ogawa, piano. [BIS. 2002]
6. César Franck (1822-1890): Poco lento - Allegro del Cuarteto en re mayor
Cuarteto Spiegel (Elisa Kawaguti, violín I; Stefan Willema, violín II; Leo De Neve, viola; Jan Sciffer, cello). [MDG. 2005]
7. Maurice Ravel (1875-1937): Pavane pour une Infante défunte
Orquesta Sinfónica de Londres. Director: Arpád Jóo. [Arts. 1983]
8. Ludwig van Beethoven (1770-1827): Adagio ma non troppo e molto cantabile del Cuarteto nº 12 en mi bemol mayor, op. 127.
Cuarteto Smetana (Jirí Novák, violín I; Lubomir Kostecky, violín II; Milan Skampa, viola; Antonín Kohout, cello). [Supraphon. 1961]

9. Gabriel Fauré (1845-1924): Le papillon et la fleur [Victor Hugo]
10. Reynaldo Hahn: Si mes vers avaient des ailes [Victor Hugo]
Marie Devellereau, soprano; Philippe Cassard, piano. [Naïve. 2002]

11. Camille Saint-Saëns (1835-1921): Adagio de la Sonata para violín y piano nº 1 en re menor, op. 75.
Ulf Wallin, violín; Roland Pöntinen, piano. [CPO. 2002]
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EDICIONES SINGULARES ES 1001 (Diverdi) [93 páginas; 74'23'']
Edición: Diciembre de 2008

Allí donde cualquier músico presumiría de que pinta a un escudero o a un caballero y les hace cantar la misma música, Wagner introduce una realidad diferente y cada vez que aparece su escudero es una figura particular, a la vez compleja y sencilla, la cual, merced a un trenzado de líneas alegre y feudal, se adentra en la inmensidad sonora. De allí, la plenitud de una música llena de otras tantas músicas, cada una de ellas con su propio ser. Un ser o la impresión que produce una aparición momentánea de la naturaleza. Hasta lo que en ella menos tiene que ver con el sentimiento que nos hace experimentar, conserva su realidad exterior, enteramente definida; el canto de un pájaro, el sonido del cuerno de un cazador, la canción que toca un pastor en su caramillo, recortan sobre el horizonte su silueta sonora. Ciertamente, Wagner se le ha acercado, apoderado de ella, introducido en la orquesta, sometido a las más elevadas ideas musicales, pero siempre respetando su originalidad, como un tallista hace con las fibras que son la esencia peculiar de la madera que esculpe.
[Marcel Proust, À la recherche du temps perdu; III]

Más que un acercamiento al entorno musical que conoció Proust y a la presencia de la música en su obra, que también, este ensayo de Blas Matamoro resulta ser, pese a su brevedad, un magnífico estudio sobre la situación cultural y social de la Francia (y con ella de Europa) del penúltimo cambio de siglo. Entre el wagnerismo de Proust, sus relaciones con Reynaldo Hahn, los ballets de Diaghilev o los salones aristocráticos de París, lo que se filtran son todas las tensiones nacionalistas de la época, los conflictos y las grandes discusiones intelectuales de un tiempo decisivo para las trascendentales transformaciones estéticas de las que Proust participó de forma muy particular. Matamoro hace una muy breve referencia al encuentro que Proust tuvo con Joyce, un tema sobre el que me ocupé hace algún tiempo. Yo he sido desde hace mucho un lector casi compulsivo del irlandés, pero dejé macerar al francés hasta hace unos pocos meses. Espero saldar mi deuda en breve, aunque por lo que llevo leído creo muy posible que los lazos se establezcan entre los dos en el ámbito que define a la perfección Muñoz Molina en su prólogo, es decir que me instalaré en Proust, porque, como ya me pasó con Joyce, Borges, Cortázar o Kafka, una lectura no es suficiente.


Hahn: L'enamourée. [3'00''] Hélène Guilmette, Delphine Bardin

Ils se disent, ma colombe,
Que tu rêves, morte encore,
Sous la pierre d'une tombe:
Mais pour l'âme qui t'adore
Tu t'éveilles ranimée,
Ô pensive bien-aimée !

Par les blanches nuits d'étoiles,
Dans la brise qui murmure,
Je caresse tes longs voiles,
Ta mouvante chevelure,
Et tes ailes demi-closes
Qui voltigent sur les roses.

Ô délices ! je respire
Tes divines tresses blondes;
Ta voix pure, cette lyre,
Suit la vague sur les ondes,
Et, suave, les effleure,
Comme un cygne qui se pleure !

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miércoles, 10 de febrero de 2010

Dramático Kaufmann

Kaufmann y Abbado en Decca
MOZART - SCHUBERT - BEETHOVEN - WAGNER

Jonas Kaufmann, tenor
Margarete Joswig, mezzosoprano (en 9)
Michael Volle, bajo-barítono (en 4)
Valdis Jansons, bajo (en 1)

Coro del Teatro Regio de Parma (Marco Finucci, director) (en 1, 4 y 10)
Mahler Chamber Orchestra
Director: Claudio Abbado

Richard Wagner (1813-1883)
1. "In fernem Land" de Lohengrin
2. "Mein lieber Schwan!" de Lohengrin

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
3. "Dies Bildnis ist bezaubernd schön" de Die Zauberflöte K.620
4. "Die Weisheitslehre dieser Knaben - Wie stark ist nicht dein Zauberton" de Die Zauberflöte K.620

Franz Schubert (1797-1828)
5. "Was quälst du mich, O Missgeschick! - In tiefbewegter Brust" de Fierrabras D796
6. "Schon, wenn es beginnt zu tagen... Und mein Herz will ihm Nach" de Alfonso und Estrella D.732

7. Ludwig van Beethoven (1770-1827): "Gott! Welch Dunkel Hier!" de Fidelio Op.72

Richard Wagner
8. "Winterstürme wichen dem Wonnemond" de Die Walküre
9. "Amfortas! - Die Wunde!" de Parsifal
10. "Nur eine Waffe taugt" de Parsifal
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DECCA 478 1463 (Universal) [69'31'']
Grabación: s/d (en el
Presskit que he recibido)

Jonas Kaufmann es hoy uno de los tenores preferidos para los papeles alemanes dramáticos. La oscuridad de su timbre y sus resonancias baritonales pesan más que la tendencia al engolamiento y el entubamiento que se aprecia en este su segundo disco en solitario para Decca en el que entra de lleno en Wagner con Lohengrin, Siegmund y Parsifal, que canta junto a Florestán, Tamino y un par de papeles schubertianos. La voz sigue siendo en cualquier caso opulenta y la línea de canto siempre muy matizada y expresiva. Acompaña Abbado.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 6 de febrero de 2010]



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sábado, 30 de enero de 2010

Las letras y las notas (5): Tolstói

Lev Tolkstói en la colección Los escritores y la música
LEV TOLSTÓI (1828-1910)
Prólogo de José María Guelbenzu
Ensayo de Víctor Gallego

CD

1. Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893): Andantino in modo di canzone de la Sinfonía nº 4 en fa menor, Op. 36
Orquesta Sinfónica de Bamberg. Director: José Serebrier [BIS. 2001]

2. Anónimo (tradicional. de Ucrania): Tarareando en el robledal
Vasyl Nechepa, solista [Naïve. Archivo de la Radiodifusión de Rivne]

3. Modest Petrovich Mussorgski (1839-1881): Byldo – Paseo de Cuadros de una exposición (orquestación de Maurice Ravel)
Orquesta Filarmónica Checa. Director: Karel Ancerl [Supraphon. 1968]

4. Frédéric Chopin (1810-1849): Mazurca en si bemol mayor, Op.7 nº1
Patrick Cohen, piano. [Glossa. 1997]

5. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): Là ci darem la mano de Don Giovanni KV 527
Nicolai Ghiaurov, bajo; Oliviera Miljakovic, soprano. Orquesta Sinfónica de la RAI
Director: Carlo Maria Giulini [Dynamic. 1970]

6. Lev Tolstói (1828-1908): Vals en fa mayor
Lera Auerbach, piano. [BIS. 2004]

7. Richard Wagner (1813-1883): Dir Unweisen ruf’ ich ins Ohr de Sigfrido
Juha Uusitalo, bajo-barítono. Orquesta Filarmónica de Helsinki. Director: Leif Segerstam. [Ondine. 2007]

8. François Couperin (1668-1733): Le Point du Jour. Allemande
Mitzi Meyerson, clave. [Glossa. 2004]

9. Nicolai Rimski-Kórsakov (1844-1908): Largo e maestoso de Sheherezade
Orquesta Filarmónica Checa. Director: Vladimir Válek. [Supraphon. 1997]

10. Anónimo (tradicional de Ucrania): Sopla el viento
Valentyn Pyvovarov, solista. Coro Bandura Estatal de Ucrania.[Naïve. Archivo de la Radiodifusión de Rivne]

11. Ludwig van Beethoven (1770-1828): Andante sostenuto. Presto de la Sonata para violín y piano nº9 Op.47, A Kreutzer
Kalina Macuta, violín; Daniel Blanch, piano. [Columna Música. 2008]
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EDICIONES SINGULARES ES 1006 (Diverdi) [90 páginas; 64'50'']
Edición: Septiembre de 2009


Después de su estadía en la aldea y en el estado de ánimo grave en el que se encontraba Natasha, el espectáculo le pareció salvaje e insólito. No pudo seguir la marcha de la ópera, ni siquiera escuchar la música. Tan sólo veía unos cartones pintados y hombres y mujeres vestidos de un modo extraño, los cuales removían, hablaban y cantaban bajo esa viva luz. Natasha sabía lo que debía representar aquello, pero era tan falso, tan poco natural, que tan pronto se avergonzaba por los actores como le parecían ridículos. Se volvía a su alrededor, mirando a los espectadores y buscando en ellos el mismo sentimiento de burla y extrañeza que la embargaba, pero todos los rostros estaban atentos a lo que sucedía en el escenario y, según le parecía, expresaban un entusiasmo fingido.
[Lev Tolstói, Guerra y Paz (Octava parte, capítulo IX)]

El prejuicio sobre la ópera que refleja este pasaje de Guerra y Paz es sólo un aspecto, puede que significativo pero parcial, de la complejísima y contradictoria relación que Tolstói mantuvo toda su vida con la música, que en su ideario pasó de ser fuente de alegría y placer a causa de todos los males sociales (por ejemplo, en su Sonata a Kreutzer llega a escribir: "Nadie ignora que la mayor parte de los adulterios que se cometen en nuestro círculo se deben a los pasatiempos y, sobre todo, a la música"), una influencia maléfica que se producía por efecto de su poder subyugante capaz de provocar transformaciones bruscas del ánimo, sentimientos que, fuera del tiempo y el lugar en el que fueron concebidos por el compositor, "no pueden manifestarse", luego resultan perjudiciales. En esa obra, escrita a finales de los años 80, aparece ya el Tolstói convertido en gurú y profeta intolerante y algo ridículo de sus últimas décadas de vida, el sacrosanto patriarca de luengas barbas que disfrutaba contraponiendo el podrido orden burgués que sostenía la producción musical clásica con la prístina belleza natural y sencilla que atrapaban las melodías populares, especialmente las ucranianas. Casi de modo paralelo a la novela, Tolstói da forma también a su ensayo Qué es el arte, donde arremete de forma despiadada contra los oscuros excesos de los románticos y muy especialmente contra Wagner (la descripción de su paso por un teatro de ópera con motivo de una función de Sigfrido resulta ácida hasta lo desternillante). En cualquier caso, ese rechazo del artificio, ese gusto por la simplicidad artística no era producto sólo de su trascendente y atrabiliaria conversión al ascetismo, sino que había sido una constante de su trayectoria vital y artística. Por eso se sabe, que pianista y hasta compositor aficionado él mismo, disfrutaba mucho de la música de Mozart o de Chopin y cuando descubrió a los clavecinistas barrocos quedó absolutamente entusiasmado por la sencillez y concisión de sus obras breves, que contraponía a las interminables peroratas de los músicos supuestamente vanguardistas de su tiempo. Diferente, contradictoria casi hasta lo esquizofrénico, fue su relación con la obra de Beethoven, que amó y rechazó a partes iguales. Siempre fue consciente del genial temperamento artístico del compositor y de su grandeza como arquitecto de la forma, pero siempre le reprochó (a él, a Beethoven) que sus imitadores sólo hubieran acertado a captar lo que en su música invitaba a la grandilocuencia y el efectismo. Víctor Gallego plantea todos estos temas en su muy interesante ensayo, con un apartado central dedicado a anécdotas y curiosidades en torno a la relación entre el escritor ruso y la música, y una parte final en la que rastrea la presencia del arte de los sonidos en sus obras.


Tolstói: Vals en fa mayor. [1'38''] Lera Auerbach

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lunes, 3 de agosto de 2009

Aniversario romántico

Daniel Barenboim y la Orquesta West Eastern Divan en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el 2 de agosto de 2009 (© Juan Carlos Vázquez / Diario de Sevilla)
ORQUESTA WEST EASTERN DIVAN

Gira 2009. Director: Daniel Barenboim. Programa: Los Preludios de Franz Liszt; Preludio y Muerte de Amor de Tristán e Isolda de Richard Wagner; Sinfonía fantástica de Hector Berlioz. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo 2 de agosto. Aforo: Casi lleno.

* * * *

ANIVERSARIO ROMÁNTICO

Un año más, la Orquesta del Diván, el conjunto de jóvenes nacido de la iniciativa del intelectual Edward Said y el músico Daniel Barenboim, empezó su anual gira veraniega en Sevilla, aunque éste puede considerarse un año especial, ya que se cumple el décimo aniversario de la puesta en práctica de una idea con dos vertientes que, a medida que pasa el tiempo, parecen estar dando resultados por completo divergentes. Como ya hiciera el año pasado, el propio Barenboim ha reconocido éste su frustación por comprobar que el esfuerzo que llevan haciendo desde la Fundación que sostiene la orquesta por influir en la política de Oriente Medio apenas ha tenido efectos positivos, hasta el punto de que el conjunto ni siquiera ha podido presentarse todavía en la mayoría de los países de donde son originarios sus miembros. Al otro lado, queda la faceta artística, y ahí el proyecto se muestra con una solidez extraordinaria y parece que no para de crecer, pues el de ayer ha sido posiblemente el más redondo de los conciertos que la Orquesta ha ofrecido hasta ahora en Sevilla.

Sin duda buena parte del éxito se debía ya a la elección de un programa de extraordinaria coherencia, que reunía a tres de los más grandes maestros del Romanticismo, estrechamente relacionados entre sí en el París de mediados del siglo XIX, un programa que además conviene de forma muy especial a la batuta de Daniel Barenboim, que ha frecuentado estas obras, de las que ha dejado grabaciones consideradas hoy de referencia.

Tras una introducción si acaso un punto seca, ya en el primer crescendo de Los Preludios de Liszt pudo apreciarse el sentido que la obra iba a ir adquiriendo en la batuta del maestro argentino: tensión hasta los límites de lo soportable, con un contraste muy marcado entre los delicadísimos pasajes líricos, en los que el fraseo se relajaba, aunque sin llegar nunca a lo alicaído ni el amaneramiento, y las brillantes partes épicas, con su preciso tono marcial. El carácter exaltado de la música adquiere tintes por completo turbadores en Wagner, compositor del que Barenboim puede considerarse uno de sus mayores recreadores vivos. Su Tristán resultó modélico en la mezcla de sensualidad y negrura opresiva, y la ejecución de los jóvenes del Diván (con algunos primeros atriles nada menos que de la Filarmónica de Berlín infiltrados en sus filas), portentosa, con una capacidad para la matización de las dinámicas que alcanzó el máximo de su poder expresivo en los pianissimi de cortar el aliento de los violonchelos.

De la transfiguración de Isolda a un Berlioz proteico: el apasionado primer tiempo, con un inicio de exquisita fluidez y claridad, casi alígero, y un final sabiamente rubateado dio paso a un vals elegante y sensual (se nota el paso de Barenboim por Viena este Año Nuevo); vino luego una honda y serena Escena campestre, una marcha frenética y un final en el que lo grotesco se fundió magistralmente con lo demoníaco.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 3 de agosto de 2009]

martes, 27 de enero de 2009

Jamás atraviese el fuego...

Die Walküre de Rattle y Braunschweig
Richard Wagner (1813-1883): DIE WALKÜRE
Primera jornada de la Tetralogía El anillo del nibelungo, en tres actos, con libreto de Richard Wagner

Robert Gambill, tenor (Siegmund)
Mikhail Petrenko, bajo (Hunding)
Willard White, bajo (Wotan)
Eva-Maria Westbroek, soprano (Sieglinde)
Eva Johansson, soprano (Brünnhilde)
Lilli Paasikivi, mezzosoprano (Fricka)
Joanna Porackova, soprano (Gerhilde)
Elaine McKrill, soprano (Ortlinde)
Julianne Young, mezzosoprano (Waltraute)
Andrea Baker, contralto (Schwertleite)
Erika Sunnegårdh, soprano (Helmwige)
Heike Grötzinger, mezzosoprano (Siegrune)
Eva Vogel, contralto (Grimgerde)
Anette Bod, mezzosoprano (Rossweise)

Orquesta Filarmónica de Berlín
Director musical: Simon Rattle

Director de escena: Stéphane Braunschweig
Vestuario: Thibault Vancraennebroeck
Iluminación: Marion Hewlett

Dirección del vídeo: Don Kent
[Subtítulos en francés, inglés, alemán, español e italiano]

Coproducción del Festival de Aix-en-Provence 2007 y el Festival de Pascua de Salzburgo
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2 DVD BEL AIR BAC034 (Harmonia Mundi) [ 131'26'' - 108'39'']
Grabación: Julio de 2007

Coproducción del Festival de Aix-en-Provence y del Festival de Pascua de Salzburgo para esta Walkyria a la que Simon Rattle y los filarmónicos berlineses recubren de una voluptuosa suntuosidad. El director de Liverpool hace un Wagner envolvente pero a la vez incisivo, con marcada acentuación, contrastes netos y formidables progresiones en el uso de la paleta de colores, que refuerzan el dramatismo de la acción, muy especialmente en el maravilloso acto I. Stephan Braunschweig enmarca la obra en un sobrio ambiente burgués, de resonancias bergmanianas, y la presenta como una gran reflexión de Wotan (que contempla en escena el principio de la acción) sobre las consecuencias de sus actos. Elenco más que notable, con una excelente pareja de welsungos (Eva-Maria Westbroek, gran actriz, y Robert Gambill), un Willard White de canto noble y matizado como Wotan, y una magnífica, por ductilidad del instrumento y variedad de registros expresivos, Eva Johansson como Brünnhilde. Lilli Paasikivi hace una brillantemente intensa Fricka y Mikhail Petrenko un algo monolítico Hunding. Excelente equipo de walkyrias.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 24 de enero de 2009]


Wagner: Final de Die Walküre. Sir Willard White. Orquesta Filarmónica de Berlín. Simon Rattle. Producción de Stéphane Braunschweig para el festival d'Aix-en-Provence de 2007

P.S. Creo que he dicho ya en alguna ocasión que no soy un gran wagneriano, pero hay momentos de su música que me parecen extraordinarios, como el acto I de La Walkyria completo, que es una maravilla. También me fascina el final de la ópera, con la invocación de Wotan a Loge y sobre todo esa frase final: "Wer meines Speeres/ Spitze fürchtet,/ durchschreite das Feuer nie!", que se ha traducido de muchas formas, aunque la que más me gusta con diferencia es esa de "Jamás atraviese el fuego quien tema la punta de mi lanza", que si no me equivoco es la que hizo Ángel Fernando Mayo para la editorial Turner. Es de esas cosas que, en su contexto operístico, me emocionan siempre que las oigo, como el "Amami Alfredo!" de La traviata, el "Piangerò" de Giulio Cesare o el "Un bel dì vedremo" de Madama Butterfly.

viernes, 23 de enero de 2009

Los amores del pueblo

Diretich Henschel dirige al conjunto Diabolicus
À NOS AMOURS
Diabolicus
Director: Dietrich Henschel

Frédéric Laroque, violín I
Baptiste López, violín II
David Gaillard, viola
Éric Picard, violonchelo
Sandrine Vautrin, contrabajo
Vicens Prats, flauta
Alexandre Gattet, oboe
Philippe Berrod, clarinete I
Jessica Bessac-Caron, clarinete II
Laurent Lefèvre, fagot
Benoït de Barsony, trompa I
Jean-Michel Vinit, trompa II
Frédéric Mellardi, trompeta
Stéphane Petitjean, piano
Christophe Henry, armonio
Christian Rivet, guitarra
Florentino Calvo, mandolina


1. Johann Strauss II (1825-1899): Rosen aus dem Süden, valse Op.388 [arreglo de Arnold Schoenberg, 1874-1951 (1921)]
2. Richard Wagner (1813-1883): Siegfried-Idyll
3. Johann Strauss II: Wein, Weib und Gesang, valse Op.333 [arreglo de Alban Berg, 1885-1935 (1921)]
4. Franz Schubert (1797-1828): Ständchen D889 [arreglo de Arnold Schoenberg (1921)]
5. Johann Strauss II: Kaiserwalzer opus 437 [arreglo de Arnold Schoenberg (1925)]
6. Luigi Denza (1846-1922): Funiculì-Funiculà [arreglo de Arnold Schoenberg (1921)]
7. Ferrucio Busoni (1866-1924): Berceuse élégiaque Op.42 [arreglo de Erwin Stein, 1885-1958 (1911)]
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AMBROISIE AM 137 (Diverdi) [67'47'']
Grabación: Septiembre de 2007


A principios de los años 20 del siglo pasado, Schönberg y algunos de sus discípulos hicieron arreglos de valses de Strauss y otras obras populares (¡el Funiculí-Funiculà de Luigi Denza!, pero también la Ständchen de Schubert) para que conjuntos camerísticos las acercaran a las fábricas y los barrios obreros. El barítono Dietrich Henschel coge aquí la batuta y al frente de un grupo llamado Diabolicus ofrece una selección de esa música junto al Idilio de Sigfrido de Wagner en su versión original, como serenata para trece músicos, y la Berceuse Elegíaca de Busoni. El resultado es delicioso.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 17 de enero de 2009]


Johann Strauss II: Rosas del sur (arreglos de Arnold Schönberg). [9'34''] Diabolicus. Dietrich Henschel.

martes, 18 de noviembre de 2008

Reyes, dioses y demonios de ópera

Primer disco en solitario de René Pape
GODS, KINGS & DEMONS
René Pape, bajo
Staatsopernchor Dresden
Staatskapelle Dresden
Director: Sebastian Weigle

Charles Gounod (1818-1893): Faust
1. Le veau d'or est toujours debout (Acto II) [Mefistófeles, coro]
2. Vous qui faites l'endormie (Serenata, Acto IV) [Mefistófeles]

3. Arrigo Boito (1842-1918): Mefistofele
Ecco il mondo, vuoto e tondo (Ballata, Acto II) [Mefistófeles]

4. Héctor Berlioz (1803-1869): La Damnation de Faust
Voici des roses (Parte II) [Mefistófeles]

5. Giuseppe Verdi (1813-1901): Don Carlo
Ella giammai m'amò! - Dormirò sol nel manto mio regal (Acto IV) [Felipe]

6. Jacques Offenbach (1819-1880): Les Contes d'Hoffmann
Scintille, diamant (Acto IV) [Dapertutto]

Richard Wagner (1813-1883):
7. Das Rheingold: Abendlich strahlt der Sonne Auge (Escena 4) [Wotan]
8. Tristan und Isolde: Tatest du's wirklich? Wähnst du das? (Acto II) [Marke]

Anton Rubinstein (1829-1894): Demon
9. Na vozdušnom okeane (Acto II) [Demon]
10. Ne plač, ditya (Acto II) [Demon]

11. Antonin Dvorák (1841-1904): Rusalka
Běda! Běda! Celý svět nedá ti [Acto II) [Vodnik]

12. Modest Mussorgsky (1818-1893): Boris Godunov
Oy, dušno, dušno! - Proščay, moy sïn (Acto IV) [Boris, Khor, Fyodor]

Bonus en descarga desde DG Shop:
Hector Berlioz: La Damnation de Faust
Devant la maison (Parte III) [Mefistófeles, coro]
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 477 6408 (Universal) [65'35'']
Grabación: Febrero de 2008


René Pape (Dresde, 1964) es una de las grandes voces graves que circulan hoy por los teatros del mundo, por lo que puede resultar sorprendente que éste sea su primer disco en solitario. Es Pape un bajo de timbre claro y muy bello, gran pulcritud estilística y generosa hondura expresiva. En este disco muestra todas sus virtudes en un recorrido por dioses (Wotan y el señor de las aguas de Rusalka), reyes (Felipe II del Don Carlo verdiano, Marke del Tristán de Wagner, Boris de Mussorgsky) y demonios (el de Anton Rubinstein en la obra de igual título, el Dapertuto de Los cuentos de Hoffmann, los Mefistófeles de Gounod, Boito y Berlioz) operísticos. En realidad, el CD se articula en torno a tres grandes escenas (la del cuarto acto de Don Carlo, la del segundo de Tristán e Isolda y la muerte del protagonista en Boris Godunov), que se completan con números breves. Es justamente en esos tres grandes momentos en los que Pape roza lo absolutamente excepcional, con una voz nítida, clara y cálida y un imponente dramatismo. El resto se mueve entre lo muy brillante (Rubinstein, Dvorák) y lo algo más forzado (Gounod, Berlioz, Offenbach). En cualquier caso, extraordinario debut, acompañado espléndidamente por Sebastian Weigle y una Staatskapelle de Dresde de sonido opulento y versátil.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de noviembre de 2008]



jueves, 30 de octubre de 2008

El tenor romántico

Romantic Arias de Jonas Kaufmann
ROMANTIC ARIAS
Jonas Kaufmann, tenor
Prague Philharmonic Orchestra
Director: Marco Armiliato

1. Giacomo Puccini (1858-1924): "Che gelida manina" de La Bohème
2. Georges Bizet (1838-1875): "La fleur que tu m'avais jetée" de Carmen
3. Friedrich von Flotow (1812-1883): "Martha: Ach, so fromm" de Martha
4. Giacomo Puccini: "E lucevan le stelle" de Tosca
5. Giuseppe Verdi (1813-1901): "Io l'ho perduta - Io la vidi, a suo sorriso" de Don Carlo
6. Carl Maria von Weber (1786-1826): "Nein! Länger trag' ich nicht - Durch die Wälder, durch die Auen" de Der Freischütz
7. Giuseppe Verdi: "Lunge da lei - De miei bollenti spiriti - O mio rimorso" de La Traviata
[Jana Sibera, soprano]
8. Jules Massenet (1842-1912): "Je suis seul - Ah ! Fuyez, douce image" de Manon
9. Giuseppe Verdi: "Ella mi fu rapita - Parmi veder le lagrime" de Rigoletto
10. Charles Gounod (1818-1893): "Quel trouble inconnu me pénetre? - Salut ! Demeure chaste et pure" de Faust
11. Richard Wagner (1813-1883): "Morgendlich leuchtend im rosigen Schein" de Die Meistersinger von Nürnberg
12. Hector Berlioz (1803-1869): "Nature immense, impénetrable et fière" de La Damnation de Faust
13. Jules Massenet: "Pourquoi me reveiller" de Werther
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DECCA 475 9966 (Universal) [65'11'']
Grabación: Agosto de 2007


En estos días se anuncia la salida de la Carmen que ha grabado para Decca con Anna Caterina Antonacci, y aquí lo traigo con el disco que a principios de este año deslumbró a todos los que no habíamos tenido ocasión de oírlo sobre un escenario. Jonas Kaufmann, tenor, yo diría que spinto, aunque los papeles más líricos los canta con un gusto y una delicadeza exquisitas, como muestra en este disco compuesto en su mayor parte por arias escritas para líricos plenos. La voz es oscura y el canto es siempre cálido y apasionado, pero no por ello destemplado; la línea resulta siempre clara, refinada, sin las bastas brusquedades de un Villazón. Está bien en los roles italianos (me gusta sobre todo el Cavaradossi, aunque sé que ha triunfado como Alfredo), pero donde escucharlo es un auténtico placer es en la ópera francesa y alemana: soberbio Don José, robusto Werther y extraordinario Max y Walther. Buena noticia para los wagnerianos: si su voz se hace más dramática quizá tengan el Sigfrido por el que llevan décadas llorando...


Flotow: "Martha: Ach, so fromm" de Martha. Jonas Kaufmann. Orquesta Filarmónica de Praga. Marco Armiliato

lunes, 27 de octubre de 2008

Comunistas en Bayreuth

Spass Wenkoff y Gwyneth Jones en el Tannhäuser de Götz Friedrich para Bayreuth
Tras el proceso de reconstrucción y desnazificación que siguió a la derrota de la Alemania hitleriana, el Nuevo Festival de Bayreuth abría sus puerta en 1951 dirigido por Wolfgang y Wieland Wagner, nietos del compositor. Hasta la muerte de Wieland en 1966, el certamen vivió años de auténtico esplendor, pero desde aquel aciago momento apuntaron signos de una crisis que era ya muy acusada a principios de los 70. Sin el talento dramatúrgico de su hermano y con una decadencia del canto wagneriano que era ya muy evidente, Wolfgang buscó revulsivos en los directores escénicos invitados y así en 1972 ofreció Tannhäuser a Götz Friedrich (1930-2000), un brillante pupilo de Walter Felsenstein, el gran renovador del teatro musical alemán desde su puesto de director de la Ópera Cómica de Berlín. Friedrich venía de la Alemania Oriental y en aquél, que era su primer trabajo en Occidente y su primer acercamiento a Wagner, habría de provocar un escándalo mayúsculo.

Vista ortodoxamente como una lucha entre el amor carnal, representado por Venus, y el espiritual, que encarnaba la inocente Elisabeth, combate interior que se cerraba con la redención del caído a través del sacrificio de la mujer pura, Tannhäuser no significaba para Friedrich sino la opresión del artista, del heterodoxo, que no se somete a la moral imperante, y su angustia por la incapacidad para hacer llegar su mensaje al pueblo, por lo que esa supuesta dualidad era más ficticia que real. Venus y Elisabeth eran en el fondo las dos caras de una misma moneda, de ahí que ofreciera los dos papeles a la misma cantante, la galesa Gwyneth Jones (no era nuevo: Birgit Nilsson había hecho esto mismo ya), y que dibujara ambos mundos con colores igualmente terroríficos: el Venusberg es casi una imagen del infierno, con sus máscaras de muerte y sus danzas macabras, y la Bacanal, un auténtico ritual sadomasoquista; los cantores están regidos por un grupo de sádicos reprimidos y violentos, que dominan una sociedad militarizada y fuertemente estratificada; e incluso los peregrinos no son ya esos hombres vestidos de blanca pureza, redimidos por la gracia divina, sino auténticos galeotes astrosos que vuelven de Roma sujetos al yugo de la cruz. Bastó que el coro apareciera en la escena final vestido de rojo para que las acusaciones de comunismo fueran proferidas incluso por los que no habían entendido la feroz crítica que el montaje de Friedrich encerraba tanto a la hipocresía de las elites aristocráticas como al hedonismo de la burguesía.

Sir Colin Davis
El impacto que Wolfgang Wagner buscaba se había conseguido, la producción fue alabada por los críticos más modernistas y se repuso en 1973, 74, 77 y 78, año en que fue filmada por Thomas Oloffson, lo cual constituía en sí mismo un acontecimiento, pues se trataba de la primera grabación completa en vídeo que se hacía de una ópera en Bayreuth. Deustche Grammophon acaba de publicarla por primera vez en DVD. Visual y teatralmente, la fascinación de la puesta en escena sigue funcionando (aunque los coristas del final hayan cambiado el rojo por el gris), mientras que musicalmente los reparos al histrionismo de Jones deben hacerse extensibles al Tannhäuser de un más bien errático Spas Wenkoff, mejor actor que cantante. Colin Davis imprime en cualquier caso un ritmo de convincente y brillante teatralidad y las voces de Hans Sotin, Bernd Weikl y Franz Mazura hacen algo de justicia al espacio mítico en que fueron registradas.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 25 de octubre de 2008]

El Tannhäuser de Friedrich en DG
Richard Wagner (1813-1883): TANNHÄUSER

Hans Sotin, bajo (Landgrave de Turingia)
Spas Wenkoff, tenor (Tannhäuser)
Bernd Weikl, barítono (Wolfram von Eschenbach)
Robert Schunk, tenor (Walther von der Vogelweide)
Franz Mazura, bajo-barítono (Biterolf)
John Pickering, tenor (Heinrich der Schreiber)
Heinz Feldhoff, bajo (Reinmar von Zweter)
Gwyneth Jones, soprano (Venus / Elisabeth)
Klaus Brettschneider, niño soprano (Pastor)
Irene Hammann, Angelika Jung-Nowski, Roswitha Korfff-Krüger, Natuse von Stegmann, niños sopranos (Pajes)

Lynne Charles y Kevin Haigen, bailarines solistas (en la Bacanal)

Coro y Orquesta del Festival de Bayreuth
Director: Colin Davis

Directos de escena: Götz Friedrich
Decorados y vestuario: Jürgen Rose
Coreografía y dirección de vídeo de la Bacanal: John Neumeier
Director del Vídeo: Thomas Oloffson
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DEUTSCHE GRAMMOPHON 00440 073 4446 (2 DVD) (Universal)
Grabación: Julio de 1978




Wagner: "Beglückt darf nun dich, o Heimat, ich schauen" del Acto III de Tannhäuser. Jones. Weikl. Coro y Orquesta del Festival de Bayreuth. Colin Davis

lunes, 11 de agosto de 2008

La música en el horror

1.
Entre todas las artes, sólo la música colaboró en el exterminio de judíos organizado por los alemanes entre mil novecientos treinta y tres y mil novecientos cuarenta y cinco. Es el único arte requisado como tal por la administración de los Konzentrationlager. Es preciso subrayar, en su perjuicio, que fue el único arte capaz de avenirse con la organización de los campos, del hambre, de la indigencia, del dolor, de la humillación y de la muerte.

[...]

¿Por qué la música pudo "involucrarse en la ejecución de millones de seres humanos"?

¿Por qué profesó un "papel más que activo"?

La música viola el cuerpo humano. Pone de pie. Los ritmos musicales fascinan los ritmos corporales. Contra la música, el oído no puede cerrarse. La música es un poder y por esto se asocia con cualquier poder. Su esencia es no ser igualitaria: vincula el oído con la obediencia. Un director, ejecutantes, obedientes, tal es la estructura que su ejecución instaura. Donde hay un director y ejecutantes, hay música. En sus relatos filosóficos, Platón jamás pensó en distinguir la disciplina y la música, la guerra y la música, la jerarquía social y la música. Hasta las estrellas: según Platón, son Sirenas, astros sonoros productores de orden y universo. Cadencia y compás. La marcha es cadenciosa, los garrotazos son cadenciosos, los saludos son cadenciosos. La primera función –en cualquier caso la más cotidiana de las funciones asignadas a la música de las Lagerkapelle– fue acompasar la partida y el regreso de los Kommandos.
[Pascal Quignard, La Haine de la Musique (El odio a la música), 1996
Traducción al castellano de Pierre Jacomet (Andrés Bello, Santiago de Chile, 1998)]


2.


FICHA TÉCNICA

Título original: Apocalypse Now
Año de producción: 1979
Duración: 153 minutos (202 minutos en la versión ampliada de 2001).

Director: Francis Ford Coppola
Guión: John Milius y Francis Ford Coppola
Productor: John Ashley, Francis Ford Coppola, Gray Frederickson, Eddie Romero, Fred Roos, Mona Skager, Tom Sternberg (+ Kim Aubry y Shannon Lai para la versión de 2001)
Fotografía: Vittorio Storaro
Música: Carmine Coppola y Francis Ford Coppola

Reparto:
Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz)
Martin Sheen (Capitán Benjamin L. Willard)
Robert Duvall (Teniente-coronel Bill Kilgore)
Fredric Forrest (Jay Chef Hicks)
Sam Bottoms (Lance B. Johnson)
Laurence Fishburne (Tyrone Clean Miller)
Albert Hall (Chief Phillips)
Harrison Ford (Coronel Lucas)
Dennis Hopper (Fotógrafo)
G. D. Spradlin (General Corman)
Jerry Ziesmer (Jerry)
Scott Glenn (Teniente Richard M. Colby)

[En IMDB. En Wikipedia. En Filmaffinity. Linh Dinh en The Guardian. En Decine 21. El Guión de la versión ampliada]