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lunes, 25 de enero de 2010

Más drama que lirismo

René Pape
RENÉ PAPE

Ciclo de Recitales Líricos. René Pape, bajo; Camillo Radicke, piano. Programa: Diez lieder (tres de ellos de El canto del cisne) de Franz Schubert; Tres lieder sobre poemas de Miguel Ángel Buonarroti de Hugo Wolf; Los amores de un poeta de Robert Schumann. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Domingo 24 de enero. Aforo: Dos tercios de entrada.

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MÁS DRAMA QUE LIRISMO EN EL RECITAL DE RENÉ PAPE

Triunfador en teatros de ópera de medio mundo, dominador en los últimos años de los grandes papeles wagnerianos de bajo, el alemán René Pape (Dresde, 1964) ofreció en Sevilla el primer recital camerístico que hace en España. Desconozco la relación que Pape tiene con el universo de la canción de cámara, aunque sospecho que es un terreno que no ha frecuentado aún demasiado y en el que, en cualquier caso, le queda mucho por andar.

Las condiciones vocales del bajo alemán son desde luego impresionantes: voz grande en potencia, de tesitura generosa, con un hermoso color oscuro que no sufre merma en los extremos del registro, pero el lied requiere una flexibilidad muy especial, un uso de la media voz y un tratamiento de los reguladores que Pape no posee todavía en el nivel de los grandes maestros (actuales y pasados) del género.

Sus condiciones vocales y su estilo le sientan especialmente bien a los temas más dramáticos, a esos en que la expresión del dolor o la desesperación se hace lacerante, a los que piden el empleo de la declamación. Por ello fueron extraordinarios su Der Atlas y su Prometheus de Schubert o los tres lieder de Wolf (lo mejor de la noche), pero también esos momentos hondos y desolados del espléndido ciclo de Schumann, como "He llorado en sueños". Sin embargo, las canciones más ligeras y tiernas, esas que piden apianamientos y medias voces o articulaciones mucho más marcadas le quedaron un tanto rígidas, como Ständchen y An die Musik de Schubert, o severas como Heidenröslein, también del músico vienés, o "En el maravilloso mes de mayo", la que abre el ciclo schumanniano. Con todo, fue en Schumann donde Pape supo encontrar los matices más delicados para las piezas claras y luminosas. Camillo Radicke empezó algo encorsetado con Schubert, creció con Wolf y lució de forma soberbia en Schumann.

[Publicado en Diario de Sevilla el lunes 25 de enero de 2010]

Wikio

jueves, 4 de septiembre de 2008

Fischer-Dieskau, la forja de un mito

Volumen 1 de la Edición Fischer-Dieskau de Audite
Hugo Wolf (1860-1903): MÖRIKE-LIEDER
Dietrich Fischer-Dieskau, barítono
Hertha Klust, piano
Rudolf Wille, piano (en Lebe wohl)

1. Der Genesene an die Hoffnung
2. Begegnung
3. Im Frühling
4. Auf einer Wanderung
5. Auf ein altes Bild
6. In der Frühe
7. Neue Liebe
8. Wo find ich Trost?
9. An die Geliebte
10. Peregrina I
11. Peregrina II
12. Lebe wohl
13. Heimweh
14. Der Jäger
15. Lied eines Verliebten
16. Gesang Weylas
17. Bei einer Trauung
18. Selbstgeständnis
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AUDITE 95.599 (Edition Fischer-Dieskau, vol.I) (Diverdi)
Grabación: Mayo de 1949 (nº12), Mayo de 1951 (nos. 9 y 16), Enero de 1955

Diverdi distribuye ya los cuatro primeros volúmenes de una colección que Audite dedica a uno de los grandes cantantes del siglo XX, el barítono alemán Dietrich Fischer-Dieskau, liederista mítico, que en este primer volumen de la serie afronta una de sus especialidades absolutas, el atormentado y singular universo de Hugo Wolf, atrapado con obsesivo detalle en dieciocho temas sobre poemas de Eduard Mörike que fueron recogidos por los micrófonos de la RIAS berlinesa en distintas sesiones de los años 1949, 1951 y 1955. Una auténtica maravilla.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 30 de agosto de 2008]


Wolf: An die Geliebte. [3'55''] Dietrich Fischer-Dieskau. Hertha Klust.

Wenn ich, von deinem Anschaun tief gestillt,
Mich stumm an deinem heilgen Wert vergnüge,
Dann hör ich recht die leisen Atemzüge
Des Engels, welcher sich in dir verhüllt.

Und ein erstaunt, ein fragend Lächeln quillt
Auf meinem Mund,ob mich kein Traum betrüge,
Daß nun in dir, zu ewiger Genüge,
Mein kühnster Wunsch, mein einzger, sich erfüllt?

Von Tiefe dann zu Tiefen stürzt mein Sinn,
Ich höre aus der Gottheit nächtger Ferne
Die Quellen des Geschicks melodisch rauschen.

Betäubt kehr ich den Blick nach oben hin,
Zum Himmel auf - da lächeln alle Sterne;
Ich knie, ihrem Lichtgesang zu lauschen.