martes, 17 de noviembre de 2009

Un Schumann sin excesos

Rudolf Buchbinder (© Peter Rigaud)[© Peter Rigaud]

RUDOLF BUCHBINDER

Ciclo de Pianistas. Programa: Fantasía en do mayor Op.17, Sonata nº2 en sol menor Op.22 y Estudios sinfónicos Op.13 de Robert Schumann. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Lunes 16 de noviembre. Aforo: Un tercio de entrada.

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UN SCHUMANN SIN EXCESOS PARA UN TEATRO MEDIO VACÍO

Nacido en la Checoslovaquia de la posguerra, pero austriaco por adopción, Rudolf Buchbinder (Leitmeritz, 1946) es uno de los pianistas más conocidos por los melómanos sevillanos, pues ha visitado a menudo la ciudad para tocar en calidad de solista con la ROSS o en solitario, como en enero de 2004, cuando ya participó en este mismo ciclo. Se trata de un instrumentista sólido, pero no arrebatador, que no puede considerarse una celebridad más allá de los círculos de expertos. Ambas cosas unidas (suficientemente escuchado ya por los conocedores; desconocido para los no muy aficionados) dejaban claro que fijar su recital un lunes era un clamoroso error de programación, como demostró la escasa asistencia de público.

Próxima la celebración del segundo centenario del nacimiento de Schumann, que tendrá lugar en 2010, Buchbinder presentó un programa dedicado puramente al compositor alemán, cuya segunda parte (los Estudios sinfónicos Op.13) había tocado ya en su actuación de hace un lustro. De maneras sobrias y estilizadas, el pianista austriaco mostró en los peliagudos movimientos extremos de la Sonata que no le falta agilidad en las manos, pero su sonido no es de una gran amplitud dinámica ni de una generosa variedad en el color. Las formas son suaves y elegantes, equilibradas, más meditativas que arrolladoras.

Hay algo de ríspido y de farragoso en el Schumann de las grandes formas (la Fantasía y la Sonata entran de lleno en esa categoría), que no se vieron beneficiadas por el estilo seguro pero en exceso severo del pianista. Faltó un punto de fulgor, de brillo, contrastes algo más acerados y ataques más violentos. Todo resultó tan controlado y tan redondo que salvo en los pasajes más líricos, románticos a la fuerza, el Schumann más apasionado y nocturnal apenas se asomó por el Maestranza, si acaso en unos más chisposos Estudios sinfónicos, bien contrastados y fraseados y cruzados por algunos retazos de color.

[Publicado en Diario de Sevilla el martes 17 de noviembre de 2009]

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