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sábado, 14 de marzo de 2009

El violín (rojo) de Ingres

Un cartel de The red violin
La imagen del violín de Man Ray llegó también en 1998 a los carteles de cine, una preciosista y vacua producción canadiense, que se dedica a recorrer la historia de un violín soñado (se inspira en un Stradivarius, pero todo lo que se construye a su alrededor, incluido el nombre del constructor, es falso) a lo largo de cinco episodios que tristemente enlaza una echadora de cartas italiana del siglo XVII. La película no incluye música histórica (salvo un breve fragmento de Grétry), sino que sirve como plataforma para que John Corigliano componga una banda sonora que luego convertiría en un concierto para violín. El despliegue de glamour sonoro incluye también a los intérpretes: Joshua Bell es el solista y Esa-Pekka Salonen dirige a la Orquesta Philharmonia. Por supuesto, el interés filológico se reduce a las ambientaciones visuales, pues Bell toca exactamente igual en la Cremona del siglo XVII que en la Viena del XVIII o en la Inglaterra del XIX. Los episodios van de lo simple y tontorrón con pretensiones de culta exquisitez que no engañan a (casi) nadie a lo decididamente delirante del capítulo dedicado al virtuoso romántico, que incluye desnudo publicitario de una Greta Scacchi algo entrada en carnes.



FICHA TÉCNICA

Título original: The red violin / Le violin rouge (El violín rojo)
Año de producción: 1998
Duración: 131 minutos

Director: François Girard
Guión: Don McKellar y François Girard
Productor: Niv Fichman
Fotografía: Alain Dostie
Diseño de producción: François Séguin
Diseño de vestuario: Renée April
Música: John Corigliano

REPARTO

Cremona, 1681
Carlo Cecchi (Nicolo Bussotti)
Irene Grazioli (Anna Bussotti)
Anita Laurenzi (Cesca)

Viena, 1793
Jean-Luc Bideau (Georges Poussin)
Christoph Koncz (Kaspar Weiss)
Clotilde Mollet (Antoinette Poussin)
Florentín Groll (Anton von Spielmann)
Johannes Silberschneider (Padre Richter)
Rainer Egger (Hermano Christophe)
Paul Koeker (Hermano Gustav)
Arthur Denberg (Príncipe Mansfeld)
Geza Hosszu-Legocky (Violinista gitano)
David Alberman (Violinista gitano)
Andrzej Matuszewiski (Violinista gitano)

Oxford, 1890's
Jason Flemyng (Frederick Pope)
Greta Scacchi (Victoria Byrd)
Eva Marie Bryer (Sara)
Dimitri Andreas (Padre gitano)
David Gant (Director)
Sai-Kit Yung (Sirviente)

Shanghai, 1960's
Sylvia Chang (Xiang Pei)
Zifeng Liu (Chou Yuan)
Hong Tao (Camarada Chan Gong)
Xio Fei Han (Joven Ming)
Rei Yang (Joven Xian Pei)

Montréal, 1997
Samuel L. Jackson (Charles Morritz)
Colm Feore (Subastador)
Monique Mercure (Mme. Leroux)
Don McKellar (Evan Williams)
Ireneusz Bogajewicz (Mr. Ruselsky)
Julian Richings (Nicolas Olsberg)
Russell Yuen (Ming adulto)
Sandra Oh (Madame Ming)
Paula de Vasconcelos (Suzanne)
Rémy Girard (Agente de ventas)

[En IMDb. En Wikipedia. Esquizofónico. Sepiensa. Crankycritic. Critics. Obsessed with film. John Corigliano en Wikipedia.]

domingo, 1 de marzo de 2009

Metamorfosis

La Bañista de Valpinçon de Ingres no cesa de transformarse.

Ahora, la polaca Anna Bodnar toma a la modelo de Man Ray...

Desnudo de Anna Bodnar
... y le da la vuelta.

Desnudo de Anna Bodnar

martes, 9 de diciembre de 2008

España en marcha (2): Sotelo

Sotelo en Kairos
Mauricio Sotelo (1961): WALL OF LIGHT - MUSIC FOR SEAN SCULLY

Trilok Gurtu, tabla y percusión (en 1)
Juan Manuel Cañizares, guitarra flamenca
Marcus Weiss, saxofón
Miquel Bernat, percusión (en 4)
musikFabrik
Directores: Stefan Asbury (en 1), Brad Lubman (en 3) y Mauricio Sotelo (en 4)

1. Chalan, para percusión y ensemble (2003)
2. Como llora el agua, para guitarra flamenca (2008)
3. Wall of light black - for Sean Scully, para saxofón y ensemble (2005-06)
4. Night, para percusión y ensemble (2007)
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KAIROS 0012832KAI (Diverdi) [60'59'']
Grabaciones: Diciembre de 2003 (1), Febrero de 2006 (3), Febrero de 2007 (4) y Mayo de 2008 (2)


Mauricio Sotelo: Me interesa particularmente esta claridad de la experiencia formal, que te permite penetrar en capas expresivas complejas, adentrarte en un sonido abierto a lo posible. No me interesa la narración figurativa, sino la posibilidad de señalar un espacio que se abra a una vibración expresiva potente...

Sean Scully: Hay otra cosa que me interesa decir sobre la diferencia entre la música y el arte visual. Aunque la música tiene la capacidad de existir sin cuerpo, está sin embargo rígidamente conectada al tiempo: la duración concreta de una obra, la percepción temporal. Aunque una pintura tien un cuerpo –está encarcelada por el cuerpo– es posible percibirla momento a momento, puede ser vista de un golpe, o puede re-visitarse; en otras palabras quiero decir que el sentido temporal de la pintura es libre, aunque el sentido de corporeidad sea pesado. Yo quiero destruir el sentido del peso en mis cuadros, pero debo empezar con peso, es mi obligación, no puedo escapar, porque uso material y la superficie de mis cuadros es muy pesada. Quiero destruir el sentido de cuerpo. Por eso a ti te interesa tanto el título Muro de luz –Wall of light– porque es justamente la búsqueda de lo imposible; Muro de luz es, excepto desde un plano psicológico, un imposible. ¡Pero la música está en el aire y por eso está en la luz! Quiero decir que habita en el aire y en la luz, es parte del aire y de la luz. Me interesa muchísimo ese aspecto y me emociona muchísimo...

[Extracto de la conversación entre Scully y Sotelo incluida en el CD de Kairos]

Wall of light black de Sean Scully[Wall of light black - Sean Scully]


Sotelo: Chalan. [16'19''] Trilok Gurtu. musikFabrik. Stefan Asbury.

1

domingo, 14 de septiembre de 2008

Antonio Vivaldi

Caricatura de Vivaldi por Pier Leone Ghezzi
Antonio Vivaldi por Pier Leone Ghezzi, 1723
[Biblioteca Vaticana]

6 de mayo de 1678. Antonio Lucio, hijo del Signor Giovanni Battista Vivaldi, hijo del difunto Agustín, instrumentista, y de su esposa Camilla Calicchio, hija del fallecido Camillo, nacido el 4 de marzo último, que fue bautizado en su casa por estar en peligro de muerte, por la comadrona Margarita Veronese, fue traído hoy a la iglesia y recibió los exorcismos y los santos óleos de mí, Giacomo Fornacieri, párroco, siendo sostenido por el Signor Antonio Veccelio, hijo del fallecido Gerolemo, boticario de la farmacia en la misma parroquia.

[Del acta bautismal de Antonio Vivaldi, citada por Michael Talbot, Vivaldi, 1984
Versión española de Javier Alfaya y Pilar Tomás (Alianza, Madrid, 1990)]

sábado, 23 de agosto de 2008

Heinrich Schütz

Heinrich Schütz por Christoph Spetner
Heinrich Schütz, por Christoph Spetner, c. 1650-60
[Museo de instrumentos musicales, Universidad de Leipzig]

A menudo es una sola imagen la que cruza el tiempo y sus asechanzas para hablarnos de la vida de un hombre. Así, con Schütz. Aunque ha quedado otro grabado, anterior en el tiempo, es este retrato que le hizo Christoph Spetner el que ha acabado fijando nuestra relación con su figura, marcada por la tristeza entre angustiada y resignada de unos ojos que nos miran con dignidad y nobleza, pero atormentados por el peso de la edad y el dolor. Schütz andaba en torno a los 70 años y había sufrido tantas pérdidas y conocido tantas destrucciones que acaso esperara con alivio un final que pensaba cercano. Su esposa murió en plena juventud, sus dos hijas, en la pubertad y las catástrofes asociadas a la Guerra de los Treinta Años trastornaron tan profundamente su existencia que el miedo, la desesperanza y la angustia se le quedaron para siempre prendidos en la mirada. Adscrito casi toda su vida a la corte de Dresde, por la época en que se hizo este retrato, el compositor habría de conocer una nueva amargura: el desprecio que le mostró el príncipe heredero, que promocionó a su protegido, el castrato Bontempi, marginándolo inmisericorde a pesar de sus más de tres décadas de fieles y extraordinarios servicios a la casa. Se mantuvo leal sin embargo al príncipe Johann Georg, pero cuando este falleció en 1655 decidió que todo estaba ya consumado y se retiró a Weissenfels, sin sospechar que aún viviría 17 años más y algunas de sus mejores obras aún estaban por llegar. Hoy nos turba esa mirada de profunda pesadumbre, que parece cargar sobre sí todas las desdichas de un siglo desdichado, pero quién nos asegura que en medio de las privaciones y los sufrimientos, Heinrich Schütz no fue capaz de conservar joven su espíritu y fuerte su ánimo para disfrutar de un retiro apacible y, en el más recto sentido de la palabra, feliz, en paz consigo mismo y espantados todos sus demonios.

miércoles, 13 de agosto de 2008

El violín de Ingres

En 1808, Ingres pintó en Roma su famosa Bañista de Valpinçon.

La baigneuse de Valpinçon de Ingres
Algo más de un siglo después, hacia 1925, Man Ray vio en la silueta de la mujer desnuda un violín.

Le violon d'Ingres de Man Ray
Recientemente, uno de esos artistas semianónimos que circulan por la red y que responde al alias de Bordeaux37 ha reinterpretado el violín de Man Ray.

Man Ray's Dream de Bordeaux37

Adagio con Amore de Bordeaux37

domingo, 27 de julio de 2008

Geraldine Farrar

Geraldine Farrar por Friedrich August von Kaulbach
Geraldine Farrar, por Friedrich August von Kaulbach, c. 1905
[Geraldine Farrar Collection, Biblioteca del Congreso de Washington]

I hated to sit for this picture; even a quick photo was a chore. As I recall with von Kaulbach, we enlivened the sitting hours with matters of the moment, musical and artistic [...] These sittings lasted from an hour to three or four, according to the light and discretion of the artist. I was then of such lively temperament that an induced position after a time would get artificial to my mind, and I would beg for a little diversion and walk about the studio.

domingo, 13 de julio de 2008

Órficas

En 1994, la Diputación de Sevilla encargó al dibujante barcelonés Francesc Capdevila, de nombre artístico Max, una exposición sobre el tema de Orfeo. Eran los años en que el Área de Cultura se constituía todavía como Fundación Luis Cernuda, años en que el presupuesto se gastaba en programar estupendas exposiciones, ciclos musicales de interés y una línea editorial de fuste y no en viajes a Cuba, en la amortización del capricho de un alcalde en forma de ostentoso estadio no-olímpico o en los pufos de la Biacs. Como libro-catálogo de la exposición se editó un volumen (en rústica y pasta dura), que todavía se puede ver por ahí (aunque sinceramente dudo de que queden ejemplares), que incluía textos sobre el mito escritos por el propio Max, citas de clásicos greco-latinos, un pequeño cómic de 10 páginas y una traducción al castellano de L'Orfeo de Monteverdi, todo ello acompañado de las ilustraciones del dibujante catalán. Los dibujos me parecen sencillamente maravillosos, y aunque al escanearlos se pierde un poco la calidad del original he traído hasta aquí los más significativos, incluida la última página del cómic. Para no gastar espacio innecesariamente, en el blog las ilustraciones están colgadas con el tamaño real de visualización, pero debajo de cada una añado enlaces para verlas o descargarlas a su tamaño original (el espacio donde las he colgado las abre primero a un tamaño también más pequeño, pero desde allí pueden abrirse del todo o descargarse; para leer la página del cómic con comodidad es recomendable la ampliación). Espero que les gusten tanto como a mí.