jueves, 14 de mayo de 2009

Contactos electrónicos

Taller Sonoro
TALLER SONORO

Ciclo de Música Contemporánea. Componentes: Esteban Algora, acordeón; Alfonso Rubio, flauta; Camilo Irizo, clarinete; Guillermo Martínez, saxofón; Baldomero Lloréns, percusión; Ignacio Torner, piano; Xavier Gil, violín; María del Carmen Coronado, violonchelo; Antonio Flores, electrónica. Programa: Clines de Pascale Criton; On going on de Javier Álvarez; Gramática de lo indecible de Elena Mendoza; Collapsed de Pierre Jodlowski y El arte de la siesta de José Manuel López López. Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles 13 de mayo. Aforo: Casi lleno.

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CONTACTOS ELECTRÓNICOS ENTRE GENERACIONES

Unos muy evidentes vasos comunicantes pusieron en relación este concierto del conjunto sevillano Taller Sonoro con el anterior recital del ciclo, aquel en que se ofreció Kontakte de Stockhausen. Si el compositor alemán fue con esa obra pionero en la interrelación entre los instrumentos acústicos y el mundo de la electrónica, cuatro de las piezas escuchadas ayer exploraban ese terreno mestizo.

Sólo la Gramática de lo indecible de la sevillana Elena Mendoza (1973), obra encargo de Taller Sonoro, que se estrenaba, eludía el componente electrónico. Música, la de Mendoza, de densa y expresiva escritura, bien diferente de Clines, de la francesa Pascale Criton (1955), pieza escrita hace 20 años y dominada por la fragilidad, el estatismo y las atmósferas envolventes. Del mexicano Javier Álvarez (1956), que este año es el responsable de la Cátedra Manuel de Falla de Cádiz, se escuchó On going on, obra escrita en el lejano 1987 para saxo y electrónica, que gusta de las estructuras repetitivas y un discurso electrónico en el que no faltan ni referencias al swing.

El francés Pierre Jodlowski (1971) añade a la combinación de Álvarez la percusión en Collapsed (2005), obra que anuncia contrastes violentos desde el arranque, pero que se estanca en su sección media. En cualquier caso, la joya de la noche fue El arte de la siesta del madrileño José Manuel López López (1956), pieza escrita también en 2005, en la que un acordeón, tratado con desbordante creatividad, se convierte en pivote central de un riquísimo juego, misterioso e intenso, con los timbres, las dinámicas y las texturas. Dos generaciones de compositores en fértil diálogo gracias a las impecables maneras del estupendo Taller Sonoro.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 14 de mayo de 2009]