miércoles, 20 de mayo de 2009

Tres cuartetos, trés décadas

Segundo volumen de Cuartetos de Haydn por el Cuarteto Jerusalem
Franz Joseph Haydn (1732-1809): STRING QUARTETS VOL.2 OP.20 NO.5, OP.33 NO.3, OP.76 NO.5

Cuarteto Jerusalem

Alexander Pavlovsky, violín I
Sergei Bresler, violín II
Amichal Grosz, viola
Kyril Zlotnikov, violonchelo


1. Cuarteto de cuerda en fa menor Op.20 nº5 Hob.III:35
2. Cuarteto de cuerda en do mayor Op.33 nº3 Hob.III: 39 El pájaro
3. Cuarteto de cuerda en re mayor Op.76 nº5 Hob.III:79 Largo
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HARMONIA MUNDI HMX 2962030 [62'32'']
Grabación: Agosto y Septiembre de 2008


En el segundo volumen que el Cuarteto Jerusalem dedica a Haydn se recorren tres de las colecciones más populares del compositor, lo que supone un paseo por tres décadas diferentes: la serie de la Op.20, los famosos Cuartetos del Sol (así conocidos por una ilustración que figura en una edición de 1779) son de 1772; la de la Op.33 data del otoño de 1781 y la de la Op.76, de 1796-97.

Aunque en el manuscrito figuran todavía como Divertimenti a quattro, las seis obras de la Op.20 presentan algunas novedades significativas con respecto a las obras anteriores dedicadas por el músico al género. No tanto el empleo de la forma sonata o de la fuga como cierre de tres de las obras de la colección cuanto el tratamiento de las texturas y los registros: los instrumentos se combinan en multitud de formas diferentes, logrando así el músico una mayor variedad en el color y un reparto más equitativo del peso de cada instrumento en el conjunto. El nº5, de tono cercano al mundo del sturm und drang, destaca por ser el único de la serie en modo menor, por su constante oscilación armónica en torno a la nota fa y por la fuga final, que está escrita en riguroso contrapunto, casi un homenaje a Bach.

Casi 10 años estuvo Haydn sin volver sobre el género cuartetístico, y cuando lo hizo fue para concebir una colección (Op.33) dominada por la melodía, el equilibrio entre los instrumentos y el sentido del humor, cercano en muchos casos al universo de lo popular, como tan bien encarnan los rondós finales, novedad formal que, como es sabido, iba a alcanzar notable trascendencia en el futuro en las sinfonías del compositor. Otro importante cambio en la forma de los cuartetos es la sustitución del tradicional minueto por un Scherzo (en cualquier caso, aún no lejano de aquél), que en el caso del nº3 incluye un Trío en el que los dos violines dialogan entre brillantes trinos del primero, lo que propició el sobrenombre por el que es conocido.

La op.76 es la última colección completa de seis obras escrita por Haydn. Son obras nuevas, que, aunque compuestas aún para la intimidad de los salones aristocráticos vieneses, parecen ya pensadas para las grandes salas de concierto. Al menos eso hace sospechar sus notables efectos orquestales y teatrales, con texturas densas y compactas y contrastes abruptos. En el nº5 de la serie destaca el hecho de que el movimiento de apertura no se configure en forma sonata, sino como un tema con variaciones algo laxo, tanto como el tratamiento singular del movimiento lento, el Largo que ha servido para adjudicarle sobrenombre, que está escrito en una tonalidad muy alejada de la principal de re mayor, fa sostenido mayor (se pasa de dos a seis sostenidos). No hay que engañarse por el empleo del término 'minueto' para el tercer movimiento, en realidad un scherzo con un trío en el que el violonchelo pone un toque siniestro que se disipa en el enérgico y directo final.

Las interpretaciones del Cuarteto Jerusalem se me antojan ideales: muy articuladas y contrastadas, sin fisuras técnicas, intensas, magníficamente empastadas pero cristalinas y con los detalles tímbricos expuestos con absoluta claridad. No sé si el objetivo del conjunto es hacer una integral, pero de ser así puede convertirse en auténticamente referencial.


Haydn: Largo cantabile e mesto del Cuarteto en re mayor Op.76 nº5. [7'40''] Cuarteto Jerusalem.