miércoles, 8 de julio de 2009

Trovadores de Santa María

Axabeba en formación de trío
AXABEBA

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: María Dolores García, canto, percusión; Ignacio Gil, axabeba, oboe de cápsula, flautas dulces, gaita; Alberto Barea, canto, percusión, chirimía, organetto, çinfonía; José Luis Pastor, vihuela de péñola, laúd, çinfonía. Programa: Cantigas de Sevilla de Alfonso X el Sabio. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Lunes 6 de julio. Aforo: Lleno.

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TROVADORES DE SANTA MARÍA

La música medieval, en distintos formatos, géneros y estilos, tiene una presencia muy importante en las Noches del Alcázar desde su primera edición, lo cual responde sin duda a la tradición creada en Sevilla en torno a ella en las últimas dos décadas, tradición en la que un músico como José Luis Pastor tiene no poca responsabilidad. Miembro fundador de Artefactum, hace años que Pastor salió de la casa matriz para desarrollar con libertad su visión propia de la música que le apasiona en Axabeba, un trío que formó con la cantante cordobesa María Dolores García y con Ignacio Gil y al que recientemente se ha unido Alberto Barea.

Adhesión de altísimo valor, pues Barea mostró no sólo tañer con soltura diversos instrumentos sino estar en posesión de una voz que funciona admirablemente en este repertorio: potente, clara, melodiosa y bien afinada, magnífico complemento para la de una María Dolores García que parece más cómoda, en estilo, refinada y ágil que nunca.

En programa, Axabeba traía este año un compendio de Cantigas de Santa María de Alfonso X con temática sevillana, encargo del propio festival. Joyas de la música monódica medieval, el éxito de las Cantigas depende en gran medida de la variedad con que se presenten unas piezas estróficas que pueden hacerse muy largas y monótonas. Se trata de acertar con el tono de la instrumentación en el acompañamiento y de encontrar los matices que distingan a cada vuelta de la melodía, y Axabeba lo hizo en su primer recital de este año en el Alcázar de forma admirable.

Sin forzar el casi inevitable toque orientalista del ritmo y contrastando colores con generosidad, pero a la vez controlando la tendencia generalizada a folclorizar esta música, administrando intensidades con sutileza y sosteniendo con fluidez una magnífica cadencia narrativa y expresiva, el conjunto logró transmitir con verosimilitud el sentido devocional y lúdico que imaginó el rey sabio que habitó el Alcázar sevillano hace casi ocho siglos.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 8 de julio de 2009]