viernes, 3 de julio de 2009

Orientalismo en el canto sefardí

La Capilla Antigua de Chinchilla
CAPILLA ANTIGUA DE CHINCHILLA

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: Luisa Maesso, canto; Juan Francisco Sanz, canto y percusión; José Ferrero, canto, arpa, salterio y sinfonía; Juan Manuel Rubio, viola, kemençe, ud y cítola; Alfonso Sáez, flauta, gemshorn, chirimía, zurna; Miguel Ángel Orero, percusión y santur. Director: José Ferrero. Programa: Endechar (romances y endechas sefardíes). Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Miércoles 1 de julio. Aforo: Lleno.

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ORIENTALISMO EN EL CANTO SEFARDÍ

Se inauguró el miércoles la décima edición del ciclo musical de más arraigo en el verano sevillano, una oferta estimulante que mantiene este año un apreciable nivel artístico, a pesar de la (ya larga) congelación presupuestaria, lo que trae consigo que haya muchos nombres repetidos de otras temporadas, pero no impide la presencia de alguna novedad interesante que iremos poco a poco desglosando desde esta sección.

La presentación corrió a cargo de un conjunto que había visitado Sevilla recientemente para participar en el Ciclo de Música Antigua de Cajasol, la Capilla Antigua de Chinchilla, que presentó un programa con música judeo-española. Transmitido por vía oral durante siglos, este repertorio ha sido conservado por las diferentes comunidades sefarditas repartidas por el Mediterráneo y escrito sólo de forma tardía, lo que ha determinado la existencia de versiones en ocasiones muy diferentes de las mismas melodías originales.

Dirigido por el multifacético tenor albaceteño José Ferrero, el conjunto ofreció una serie de romances y endechas desde una perspectiva puramente medieval, fusionando elementos de las tres culturas hispánicas: ritmos extraídos de las nubas andalusíes; melodías y ornamentación, típicamente judías; instrumentación variada y mestiza, con artefactos salidos de la tradición cristiana como la sinfonía, la viola o el salterio. En cualquier caso, el peso de las percusiones dio a la interpretación un aire típicamente orientalista, con trazos de improvisación (sobre todo, las que se marcó Juan Manuel Rubio con el ud como preludios para algunas canciones). De las voces, cabe destacar la del propio Ferrero, que buscó naturalidad en la emisión y agilidad en los adornos, mientras que el falsetista Juan Francisco Sanz comenzó con línea inestable y dicción ininteligible para ir calentando y afinando a medida que avanzaba el concierto. La mezzo de Úbeda Luisa Maesso cantó con buen gusto y por momentos exceso de vibrato. Acompañamiento instrumental sin estridencias.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 3 de julio de 2009]