viernes, 3 de abril de 2009

Los Zapico y Martínez Molina en el Femàs

Daniel, Aarón y Pablo Zapico
Ayer me tocó cubrir el concierto de abono de la ROSS, así que me perdí el recital que por la noche daba en el Casino de la Exposición el clavecinista madrileño Alberto Martínez Molina, un programa denso e interesantísimo con música de Frescobaldi, Froberger y Louis Couperin, que no sé si se presentaba en el marco ideal, aunque un amigo me ha mandado esta mañana un correo bastante entusiasmado. Mi asistencia al concierto de la Sinfónica me impidió seguir también completa la actuación de Forma Antiqva, que, por fortuna, se celebraba en la Iglesia del Hospital de la Caridad, justo enfrente del Teatro Maestranza, por lo que al menos pude seguir unas tres cuartas partes del concierto, que contó como intérpretes con el núcleo básico del grupo asturiano (esto es, los tres hermanos Zapico) y con la soprano argentina Soledad Cardoso, que me conquistó por completo en La Lucrezia, una de las cantatas de más ardoroso dramatismo del joven Haendel (la otra cantata haendeliana del programa me pareció, sinceramente, poca cosa). Me fascinó tanto la expresividad y refinamiento de la joven soprano como la variedad de matices de color y la flexibilidad que fueron capaces de conseguir sus acompañantes, que habían mostrado ya en el imaginativo y elegante Purcell de partida por qué forman uno de los grupos más interesantes del actual panorama de la música antigua española y por qué el mismísimo Stefan Winter se ha fijado en ellos. Se supone que mi compañero Andrés Moreno Mengíbar tendría que haber hecho reseña crítica de este concierto para Diario de Sevilla, pero a última hora le pusieron una reunión justo por la tarde y no pudo asistir, así que no he querido dejar al menos de reseñar el acontecimiento. Y un último apunte: el escaso público asistente me confirma en mi idea fija (llevo con ella diez años: es más o menos como la de Berlioz en la Sinfonía fantástica): hace falta mucha más promoción y difusión de la música clásica en general, y de la antigua en particular (Diario de Sevilla y yo hacemos lo que podemos, pero parece que no basta).

Finalmente, me doy a mí mismo (y a mis visitantes, claro) un homenaje: el segundo díptico recitativo-aria de la cantata de Scarlatti que me perdí ayer, Fille, già più non parlo, en la versión que Forma Antiqva incluyó en su disco Sopra Scarlatti, con María Espada como solista. El vídeo está sacado del canal youtube del propio grupo.