viernes, 2 de enero de 2009

En torno a Ligeti

Ligeti por la Cappella Amsterdam
György Ligeti (1923-2006): LUX AETERNA
Susanne van Elsa, viola
Cappella Amsterdam
musikFabrik
Director: Daniel Reuss

1. Sonata para viola sola: I. Hora lungã (1994)
2. Lux aeterna, para coro a cappella de dieciséis voces mixtas
3. Sonata para viola sola: III. Facsar (1992)
4. Drei Phantasien nach Friedrich Hölderlin
I. Hälfte des Lebens
II. Wenn aus der Ferne
III. Abendfantasie

5. Sonata para viola sola: II. Loop (1991)

6. Robert Heppener (1925): Im Gestein
I. Fügelnacht I
II. Die Halde
III. Nacht
IV. Zuversicht
V. Schneebett
VI. Flügelnacht II


7. Libera me, Domine (responsorio gregoriano)
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HARMONIA MUNDI HMC 901985 [64'31'']
Grabación: Junio de 2007


El Lux aeterna de György Ligeti, célebre desde el uso que hiciera de él Stanley Kubrick en su película 2001, se emplea como centro de un disco que ofrece mucho más: las Tres fantasías sobre Hölderlin del húngaro, también para coro a cappella, y su Sonata para viola, que toca con sobria intensidad Susanne van Els, todo ello completado con una obra del holandés Robert Heppener (1925), Im Gestein, sobre poemas de Paul Celan, en la que a la Cappella Amsterdam se une el conjunto musikFabrik. El responsorio gregoriano de difuntos (Libera me, Domine) cierra la original propuesta.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 27 de diciembre de 2008]


Ligeti: "Wenn aus der Ferne" de Drei Phantasien nach Friedrich Hölderlin. [5'29''] Cappella Amsterdam. Daniel Reuss.

Wenn aus der Ferne, da wir geschieden sind,
Ich dir noch kennbar bin, die Vergangenheit,
O du Teilhaber meiner Leiden!
Einiges Gute bezeichnen dir kann,

So sage, wie erwartet die Freundin dich?
In jenen Gärten, da nach entsetzlicher
Und dunkler Zeit wir uns gefunden?
Hier an den Strömen der heilgen Urwelt.

Das muß ich sagen, einiges Gutes war
In deinen Blicken, als in den Fernen du
Dich einmal fröhlich umgesehen,
Immer verschlossener Mensch, mit finstrem

Aussehn. Wie flossen Stunden dahin, wie still
War meine Seele über der Wahrheit, daß
Ich so getrennt gewesen wäre?
Ja! ich gestand es, ich war die deine.

Wahrhaftig! wie du alles Bekannte mir
In mein Gedächtnis bringen und schreiben willst,
Mit Briefen, so ergeht es mir auch,
Daß ich Vergangenes alles sage.

Wars Frühling? war es Sommer? die Nachtigall
Mit süßem Liede lebte mit Vögeln, die
Nicht ferne waren im Gebüsche
Und mit Gerüchen umgaben Bäum' uns.

Die klaren Gänge, niedres Gesträuch und Sand,
Auf dem wir traten, machten erfreulicher
Und lieblicher die Hyazinthe
Oder die Tulpe, Viole, Nelke.

Um Wänd und Mauern grünte der Efeu, grünt'
Ein selig Dunkel hoher Alleen. Oft
Des Abends, Morgens waren dort wir,
Redeten manches und sahn uns froh an.

In meinen Armen lebte der Jüngling auf,
Der, noch verlassen, aus den Gefilden kam,
Die er mir wies, mit einer Schwermut,
Aber die Namen der seltnen Orte

Und alles Schöne hatt' er behalten, das
An seligen Gestaden, auch mir sehr wert,
Im heimatlichen Lande blühet
Oder verborgen, aus hoher Aussicht,

Allwo das Meer auch einer beschauen kann,
Doch keiner sein will. Nehme vorlieb, und denk
An die, die noch vergnügt ist, darum,
Weil der entzückende Tag uns anschien,

Der mit Geständnis oder der Hände Druck
Anhub, der uns vereinet. Ach! wehe mir!
Es waren schöne Tage. Aber
Traurige Dämmerung folgte nachher.

Du seiest so allein in der schönen Welt,
Behauptest du mir immer, Geliebter! das
Weißt aber du nicht...

[Si desde lejos, aunque separados,/ me reconoces todavía, y el pasado/ –oh, tú, partícipe de mis penas–/ significa algo hermoso para ti,// entonces dime, ¿cómo tu amada espera?/ ¿en aquel jardín donde nos encontramos/ después de un tiempo terrible y oscuro?/ Aquí en los ríos del mundo sagrado.// He de admitirlo, había algo hermoso/ en tu mirada, cuando desde lejos/ alegre volviste tu cabeza,/ hombre siempre reservado, de sombrío// aspecto. ¿Cómo pasaron las horas, cómo/ mi alma pudo estar serena/ ante la verdad de la separación?/ ¡Sí!, confieso que fui tuya.// ¡Es cierto! Me traes a la memoria/ cuanto ya sé y lo escribes/ en tus cartas, también/ yo recordaré el pasado.// ¿Era primavera? ¿Era verano? El ruiseñor/ entonaba su dulce canto entre pájaros/ de arbustos cercanos/ y con sus aromas los árboles nos envolvían.// Los claros caminos, el matorral, y la arena/ sobre la que caminábamos, tornaban más alegres/ y dulces los jacintos/ o los tulipanes, el clavel, la violeta.// Entre paredes y murallas verdeaba la hiedra, verdeaba/ una sacra oscuridad de altas alamedas. Tantas/ noches, tantas mañanas allí estuvimos/ hablando de cualquier cosa y mirándonos con gozo.// Resucitaba en mis brazos el joven/ que perdido llegó de los campos,/ el que con melancolía me hizo contemplarlos,/ hasta guardar los nombres// de aquellos lugares que tanto amó,/ la belleza que sobre la tierra patria florece/ o se oculta en sagradas orillas, y desde lo alto// contemplar es posible hasta donde el mar se pierde/ y nadie quiere estar. Alégrate y piensa/ en la que todavía se complace/ porque para nosotros brilló el radiante día,/ el que con declaraciones comenzara, entrelazando/ las manos, uniéndonos. ¡Ay de mí!/ Fueron hermosos días. Pero/ una triste oscuridad llegó tras ellos./ ¡Que muy solo te encuentras en el hermoso mundo/ siempre me aseguras, amado mío!/ Mas no sabes... Traducción de Txaro Santoro y José María Álvarez]

P. S. En negritas, los versos usados por Ligeti. La traducción está sacada de Los poemas de la locura editados por Hiperión.