miércoles, 25 de febrero de 2009

Sabor a puro Clasicismo

Andreas Staier (© Eric Manas)
ANDREAS STAIER

Ciclo de Música de Cámara de la Fundación Cajasol. Andreas Staier, piano. Programa: Sonatas Hob.XVI/ 36, 49, 20 y 52; Variaciones Hob.XVII/6 de Haydn. Lugar: Sala Joquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Martes 24 de febrero. Aforo: Media entrada.

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EQUILIBRIO Y SABOR A PURO CLASICISMO

Andreas Staier (Gotinga, 1955) había visitado ya Sevilla tocando el clave (hace justo 10 años, Teatro Lope de Vega) y un piano moderno (en esta misma sala, junto al violinista Daniel Sepec y el cellista Jean-Guihen Queyras, abril de 2005). El recuerdo, excelente siempre, se renovó ayer con un soberbio recital haydniano en un sencillo y precioso instrumento de Rafael Marijuán, copia de un Johann Andreas Stein de hacia 1780: cinco octavas, con pedales de rodilla y un moderador, mecanismo que el instrumentista activa mediante un pequeño tirador y causa un efecto de sordina que Staier aprovechó maravillosamente para conseguir sutiles cambios de color y atenuar la sonoridad del instrumento, reforzando así los efectos de unos p y pp verdaderamente hermosos.

El equilibrio entre las voces, la claridad, los matices de color y de carácter que Staier logra con este instrumento de época componen, a partir de un fraseo elegantísimo, una pulsación nítida y una sugerente ornamentación, un Haydn delicioso, poético, de sabor al más puro Clasicismo.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 25 de febrero de 2009]

P. S. Sí, han leído bien. Andreas Staier, uno de los músicos absoluta y verdaderamente grandes de nuestro tiempo, ofrece un único recital de maravillosa música haydniana en un maravilloso instrumento de época y una sala con aforo para 485 butacas estaba, siendo generoso, a la mitad (y aclaro que no coincidía ningún otro concierto en la ciudad; no había toros; los triduos, quinarios, novenas y demás ciclos de pía mortificación no han empezado todavía; y no jugaban ni el Betis ni el Sevilla). Tancredi de Rossini (con perdón) llenó la semana anterior cuatro Maestranzas (a 1796 butacas por vez). Es lo que hay. (Y que no, que Rossini, que era también un músico soberbio, no tiene la culpa, pero yo me entiendo.)