martes, 10 de febrero de 2009

Nacionalismo vasco en ópera

Primera grabación mundial de Gernika de Francisco Escudero
Francisco Escudero (1912-2002): GERNIKA
ópera en cuatro actos con libreto de Francisco Escudero, basado en un argumento de Luis Iriondo, con letra en euskera de Carmelo Iturria y Agustín Zubikarai

Ana María Sánchez, soprano (Gernika)
Manuel Lanza, barítono (Podio)
Gustavo Peña, tenor (Gogor)
Alfonso Echevarría, bajo (Aitona)
Enrique Baquerizo, barítono (Rey)
Fernando Cobo, tenor (Publio)
Gorka Gerrikabeitia, tenor (Aitor /Honorífico 2)
Luis Mª Uriarte, bajo (Aritz)
Jesús Arranz, barítono (Arkaitz)
Imanol Nebreda, tenor (Honorífico 1)
Urko Sangroniz, tenor (Heraldo / Jefe de tropa)
Loli Hernández, soprano (Monja)

Andoni Aleman, Ane Gabarain, Kiko Jauregi, Loinaz Jauregi, Josu Mitxelena, Miren Mitxelena, actores (Andoni Aleman, director)

Sociedad Coral de Bilbao (Iñaki Moreno, director)
Orquesta Sinfónica de Euskadi
Director: José Ramón Encinar
----------
2 CD DECCA 0028947667957 (Universal) [77'33'' - 44'55'']
Grabación: Noviembre y Diciembre de 2007


Gernika, segunda y última ópera de Francisco Escudero (San Sebastián, 1912-2002), se estrenó en versión de concierto el 25 de abril de 1987, el día del 50 aniversario del bombardeo de Guernica, acontecimiento que se recuerda en una obra musicalmente ecléctica y que asume el ideario nacionalista vasco. Nunca se ha representado. Primera grabación mundial ésta de Encinar al frente de la Sociedad Coral de Bilbao, la Sinfónica de Euskadi y un apreciable elenco de cantantes españoles: Ana María Sánchez, Manuel Lanza, Gustavo Peña, Alfonso Echeverría, Enrique Baquerizo y Fernando Cobo.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 7 de febrero de 2009]


Escudero: "Madarikatu hori", primera escena del Acto IV de Gernika [3'48''] Solistas. Sociedad Coral de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Euskadi. José Ramón Encinar

Plaza del árbol de noche. Gernika sentada bajo el árbol, en busca de soledad.
(Podio, acompañado de un jefe de tropa y varios hombres armados, portando antorchas de luz inquietante, se acerca a Gernika sigilosamente...)
Podio: (Colocando su mirada cerca de la de Gernika. En tono insultante, ríe a carcajadas) ¡¡¡Ja, ja, ja, ja!!!
Gernika: (Se le enfrenta furiosa y hace retroceder a Podio blandiendo su puñal) Madarikatu hori! Atzetik etorri haiz, maltzurkeriaz beterik! [¡Maldito! ¡Has venido por detrás, maldad absoluta!]
Podio: Bai, hermetxe naun, heu hiltzeko asmoz! [Si, aquí estoy, dispuesto a matarte!]
Jefe de tropa: (A Podio, interponiéndose entre ambos) Guk ez dugu emakumerik hiltzen! Izugarrikeria eta zitalkeria hirea! [¡Nosotros no matamos a mujeres! ¡A ti tamaña barbaridad y canallada!] (A sus hombres) Goazen!... [¡Vamos!...](Salen)
Podio: Hire lurrean arrastaka dabiltzan guztlak hilko dizkinat: umeak, gazteak eta zaharrak, denok hilko!... [Mataré a todo aquél con éxito en tus tierras: niños, jóvenes y viejos, ¡mataré a todos!...]
Gernika: (Interrumpe las palabras de Podio con un fuerte empujón) Prest naun aurka jokatzeko! [Estoy dispuesta a hacerte frente!]
(Podio, amenazante, poco a poco se acerca a Gernika; Gernika trata de zafarse... De repente, Podio avanza y da un golpe de espada en el puñal de Gernika,logrando echarla al suelo)
Gernika: (Sorprendida al verse desarmada) Oi! Nire labana! [¡Oh! ¡Mi puñal!]
Grupo de mujeres: (Desde dentro) O... A! [Oh... ¡Ah!]
Podio: (Con rudeza) Belaunikatu! Belaunikatu! [¡Arrodíllate! ¡Arrodíllate!] (La furia de Podio es cada vez mayor, tiene totalmente sitiada a Gernika) Hilko haut! Hilko haut orain! Bizia galduko, bizia galdu! Heriotza, heriotza, heriotza! [¡Te mataré! ¡Te mataré ahora mismo! ¡Perderás la vida, morirás! ¡Muerte, muerte, muerte!] (Podio hiere a Gernika)
Gernika: (Firme y potente) Zergatik? Adorez hilko nauk! Zutik hiltzeko gertu! [¿Por qué? ¡Perderé el aliento! ¡En pie, al borde la muerte!] (Siempre tranquila) Orduan... agur! [Entonces... ¡adiós!] (Grito) A! [¡Ah!]
Grupo de mujeres: (Desde dentro) O... A! O... A! O... A! [Oh... ¡Ah! Oh... ¡Ah! Oh... ¡Ah!]
(Podio, con pose de vencedor, toma una antorcha encendida y sale)
Gernika: (Grave y ansiosa) Oi! Gogor! Bihotzeko kutuna! [¡Oh! ¡Gogor! ¡Querido mío!] (Brillo. El atardecer se convierte en rojo, y luego negro) Laister dator... ordua! Agur! Minez! Nahigabez, agur! [Mi hora llega... ¡pronto! ¡Adiós! ¡Dolida! ¡Afligida, adiós!] (Resignada) Jarraitu nire gogoan! Ai! Ai! [¡Sigue en mi recuerdo! ¡Ay! ¡Ay!] (Muere)

P. S. Sinopsis de Gernika tal y como se recoge en el álbum de Decca:
La ópera se sitúa en territorio vasco en un tiempo remoto. Comienza con la presentación de Gernika, la heroína, que simboliza a la localidad vasca del mismo nombre, una joven y bella huérfana dotada de poderes adivinatorios, conductora del pueblo vasco. La muchacha medita sobre su origen, su identidad y su porvenir. No halla respuestas. Relata que tiene un amado, Gogor, y que siente preocupación por su pueblo. Se acerca Gogor, y entre Gernika y él tiene lugar el "dúo del amor callado", que es interrumpido por el sonido de una trompeta. Los enamorados divisan gente armada al otro lado del bosque y deciden dar parte de ello a Aitona, el anciano patriarca (acto I, cuadro 1), que se encuentra presidiendo una asamblea popular junto al árbol sagrado. Dicho grupo armado, dirigido por el Rey del Norte, hace su incursión en la vida pacífica e ideal de los vascos. El monarca les anuncia que el Rey del Sur pretende conquistar los pueblos del mundo entero y les ofrece su protección a cambio de que se conviertan en sus súbditos. Aconsejados por Gernika, los vascos suscriben un pacto de igualdad con el Rey del Norte mediante el cual éste es nombrado Señor –se argumenta que no pueden reconocerlo como monarca porque el rey de los vascos es el pueblo– a cambio del solemne juramento de respetar la libertad, la personalidad, las costumbres y las viejas leyes del pueblo (acto I, cuadro 2).

En el segundo acto, Podio, el jefe de las milicias reales, que se ha quedado prendado de la belleza de Gernika, trata de poseerla. Gernika lo rechaza y éste, furioso, profiere amenazas contra ella y contra el pueblo vasco, al que jura destruir. Gernika se queda sola y tiene una visión premonitoria de dicha destrucción –presagia el bombardeo de la villa de Gernika [sic] de 1937– (acto II, cuadro 1). En la siguiente escena, Podio, en nombre del Rey, otorga distinciones honoríficas a los tres vascos que se han destacado en hacer prosperar el pacto de igualdad, y anuncia al pueblo que se ha de ayudar al monarca con hombres y dinero, ya que éste se halla apurado por las noticias que le llegan desde el extranjero. Los vascos responden a Podio que son un pueblo libre, que no les corresponde cooperar con el monarca y que la petición va en contra de lo pactado. Un grupo de disidentes, no obstante, opina que es justo ofrecer hombres al Rey. Se pide el parecer a Gernika, quien dictamina que la petición de Podio hiere al pueblo debido a que atenta contra sus costumbres pacíficas y quebranta la palabra dada por el Rey. Siguiendo su opinión, los vascos toman la decisión de no entregar ni hombres ni dinero al monarca. Podio los insulta, jura de nuevo destruirlos y se marcha. Se desata una controversia. Los "honoríficos" y los "disidentes" están de acuerdo con Podio en que hay que formar un ejército fuerte que intimide al enemigo, y el resto de vascos considera que Podio los haría esclavos de sus caprichos, y que, obrando así, perderían su libertad y, por tanto, su identidad, por lo que dejarían de ser pueblo. Los "honoríficos" y los "disidentes" resuelven unirse a Podio. Aitona sufre por la desavenencia: "Lloro, sufro, por mi pueblo [...]", dice. Gernika pide a Ortzi, ser supremo, que los ilumine. "Curar al pueblo de su enfermedad, reinstaurar nuestra unidad fraternal [...]", manifiestan Gernika y Aitona. Junto con el grupo de mujeres, proclaman la libertad y la unión entre los vascos (acto II, cuadro 2).

En el tercer acto, el malvado y ambicioso Podio trata fallidamente de matar al Rey del Norte, que descansa en "un caserío" vigilado por un centinela (acto III, cuadro 1). Gernika presagia de nuevo la devastación de su pueblo, al que ve destruido (acto III, cuadro 2). Seguidamente, visiona con detalle el bombardeo de la villa vizcaína de Gernika [sic].. La acción se traslada a esta localidad y se sitúa el 26 de abril de 1937 a las cuatro y media de la tarde. Se representa el histórico bombardeo al que la ópera rinde homenaje (acto III, cuadro 3).

En el cuarto acto, Podio acecha de noche a Gernika. Ésta saca una daga para defenderse. Podio se dispone a matarla. "¡Estoy dispuesta a hacerte frente!", le dice la heroína. Éste la desarma, le ordena que se arrodille y la hiere de muerte. Gernika le replica: "¡En pie, al borde la muerte!". Fallece recordando a su amado Gogor. Podio la quema en una pira. Seguidamente, llegan los vascos, prisioneros, y ven a Gernika muerta, ardiendo. Podio acusa a Gogor del asesinato y de la quema de Gernika. Sin embargo, uno de los jefes de tropa descubre a Podio y lo inculpa. Llega el rey del Norte, quien relata que este último ha intentado matarlo. Gogor se dirige a Podio: "Has mancillado mi nombre y me has agraviado con mentiras. ¿Por qué has querido manchar mi nombre?" "Recuerdo a Gernika, mi amada... Quería a Gernika, como a una madre. ¡Me he quedado huérfano de repente, sin madre, sin pueblo, sin Gernika!". Se dispone a acabar con él, pero Aitona lo detiene: no merece la pena manchar la espada con sangre envenenada. El Rey se ocupará de castigar a Podio. Aitona exclama en nombre de los vascos: "El dolor nos invade [...] Sin embargo, nuestra semilla revivirá, se reproducirá generación tras generación y el mundo gritará cuando vuelva a tener noticias de nosotros [...]". El Rey reconoce a los vascos como pueblo. "¡Honrad a los muertos por nosotros!", "¡Rindamos tributo a Gernika!", gritan todos. La ópera concluye con una asamblea similar a la que ha tenido lugar en el primer cuadro del primer acto, antes de la llegada del grupo armado. Se advierte la ausencia de quienes han fallecido en la guerra. La vida del pueblo vasco continúa. Gernika permanece en la memoria colectiva: "Gernika ha caído, pero no se ha perdido; ¡ha caído, pero NO se ha perdido!".