jueves, 25 de marzo de 2010

Incisivo lirismo expresionista

Cuarteto de cuerdas Pacifica
CUARTETO PACIFICA

Ciclo de Música Contemporánea. Componentes: Sinin Ganatra, violín I; Sigurbjörn Bernhardsson, violín II; Masumi Per Rostad, viola; Brandon Vamos, violonchelo. Programa: Cuartetos de cuerdas nos 1 y 5 de Elliott Carter. Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles 24 de marzo. Aforo: Un tercio de entrada.

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INCISIVO LIRISMO EXPRESIONISTA

El ciclo de contemporánea del Central rindió homenaje al decano de los compositores actuales, el norteamericano Elliott Carter (Nueva York, 1908), auténtica memoria viva de la música del último siglo, y lo hizo ante un público escaso, pero de manera extraordinaria, pues, llegado desde la patria del compositor, el Cuarteto Pacifica mostró las razones de su prestigio ofreciendo el alfa y el omega de la dedicación cuartetística del músico, un corpus de cinco obras que el conjunto ha trabajado directamente con su autor y ha registrado, con unánimes elogios de la crítica internacional, para el sello Naxos.

El Pacifica ofreció dos obras separadas por más de 40 años, pero que mantienen algunas constantes de las preocupaciones estéticas de Carter, especialmente el sentido expresionista y la obsesión por el ritmo, que resulta de una fascinante variedad y, al tiempo, de una endemoniada dificultad para los intérpretes.

El Cuarteto nº1 (1951) es una obra soberbia, anclada aún en la gran tradición del género y que, desde la titubeante cadencia inicial expuesta por el violonchelo hasta el delicadísimo morendo final del primer violín, está atravesada por infinidad de acontecimientos sonoros, que alcanzan naturaleza plenamente dramática cuando en el Adagio Carter opone el carácter contemplativo de la melodía que tocan los dos violines con sordina al crispado y violento recitativo que exponen la viola y el violonchelo. La intensidad de las Variaciones finales abundan en la misma línea expresionista, que quedó admirablemente retratada en una interpretación de una energía, una claridad, un equilibrio, un refinamiento y un lirismo demoledores.

El Cuarteto nº5 (1995) es pieza mucho más breve, también más fragmentada, pero igual de densa, expresiva y exigente con unos intérpretes que mostraron toda la vitalidad que alentaba entonces en un hombre de 87 años. El hermoso final en pizzicato fue luego puesto en valor al contrastarse con la interpretación fuera de programa del Allegretto pizzicato del Cuarteto nº4 de Béla Bartók.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 25 de marzo de 2010]


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