Mostrando entradas con la etiqueta turina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta turina. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2009

Cálido recogimiento

Tsuyhosi Tsutsumi y Benedicte Palko en la inauguración del Festival Turina (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla) [© Antonio Pizarro]

FESTIVAL TURINA

2º Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Programa e intérpretes: Sonata para violonchelo y piano en la mayor Op.69 de Beethoven (Tsuyoshi Tsutsumi, violonchelo; Benedicte Palko, piano); Escena Andaluza Op.7 de Turina (James Dunham, viola solista; Stephanie Gonley y Esther Hoppe, violines; William Coleman, viola; Israel Fausto Martínez, violonchelo; Daniel del Pino, piano); Sonata para fagot y piano en sol mayor Op.168 de Saint-Saëns (Javier Aragó, fagot; D. del Pino, piano); Sexteto con piano Op.110 de Mendelssohn (E. Hoppe, violín; J. Dunham y W. Coleman, violas; I. F. Martínez, violonchelo; Rubén Fornell, contrabajo; D. del Pino, piano). Lugar: Casa Salinas. Fecha: Jueves 10 de septiembre. Aforo: Casi lleno.

* * *

INAUGURACIÓN EN CÁLIDO RECOGIMIENTO

A pesar de que las condiciones ambientales no eran las idóneas (la temperatura superaba en varios grados lo deseable y un campanario demasiado cercano avisó machaconamente de los cuartos durante la primera parte del recital), el hermosísimo patio de la Casa Salinas se convirtió a la postre en un espacio muy adecuado para la inauguración de la segunda edición de un festival que hace dos años dejó una huella imborrable en los buenos aficionados. La más que notable acústica del lugar y la cercanía del público con los intérpretes fueron capaces de generar ese ambiente de calidez doméstica, de íntimo recogimiento que parece ser buscado específicamente por un modelo de certamen que apuesta por el trabajo de un grupo de músicos que se reúnen más por afinidades personales que por intereses profesionales.

Este tipo de festivales, que nace de la asociación de muchos solistas diferentes, permite, entre otras cosas, la programación de obras no demasiado frecuentes. Fue anoche el caso de la Escena Andaluza de Turina, que sonó en una versión menos pintoresca y más afilada de lo que pudiera esperarse, o del juvenil (pese al número de opus) Sexteto de Mendelssohn, obra de espíritu clásico interpretada con un equilibrio ideal entre la claridad formal y la intensidad expresiva propia de un adolescente, incluido ese oasis de bella serenidad del Adagio.

Algo más conocida la Sonata de Saint-Saëns, obra de plena madurez, que permitió al fagotista de la ROSS lucir con admirable ductilidad todos los recursos del instrumento, pero la pieza más popular del programa fue la que abrió el concierto, la Sonata Op.69 de Beethoven, que Tsutsumi y Palko tocaron con estupendo equilibrio tímbrico e impecable claridad polifónica, trazando en cualquier caso una versión en la que, por la fuerza vigorosa del sonido, dominó su perfil romántico .

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 11 de septiembre de 2009]

martes, 18 de agosto de 2009

Magistral Argenta

Música española interpretada por Ataúlfo Argenta en Medici Masters
ZARZUELA AND SPANISH ORCHESTRAL MUSIC

Gran Orquesta Sinfónica (en 1, 5 y 6)
Orquesta Nacional de España
Director: Ataúlfo Argenta

1. Ruperto Chapí (1851-1909): Preludio de La Revoltosa
2. Reveriano Soutullo (1884-1932) / Juan Vert (1890-1931): Preludio de La leyenda del beso
3. Federico Chueca (1846-1908): Introducción de La Gran Vía
4. Pablo Luna (1879-1942): Preludio de El niño judío

Tomás Bretón (1850-1923):
5. En la Alhambra - Serenata
6. Bolero de concierto

7. Jesús Guridi (1886-1961): Diez melodías vascas
I. Narrativa
II. Amorosa
III. Religiosa
IV. Epitalámica
V. De ronda
VI. Amorosa
VII. De ronda
VIII. Danza
IX. Elegíaca
X. Festiva


8. Enrique Granados (1867-1916): Intermezzo de Goyescas
9. Isaac Albéniz (1860-1909): Navarra

Joaquín Turina (1882-1949)
10. La procesión del Rocío
11. La oración del torero
----------
MEDICI MASTERS MM034-2 (Diverdi) [78'43'']
Grabaciones: 1953-56


Medici Masters ofrece un interesante rescate de grabaciones que el gran Ataúlfo Argenta (1913-1958) hizo para el sello Columbia entre 1953 y 1956. Son conocidas piezas zarzueleras junto a las Diez melodías vascas de Guridi, la Navarra de Albéniz, el Intermedio de Goyescas de Granados o La procesión del Rocío y La oración del torero de Turina. En todas, la batuta del cántabro encuentra momentos para el más refinado arrebato lírico (maravilloso en Turina) y para la exuberancia explosiva, equilibrando colores, limpiando adherencias folcloristas y destacando matices ocultos con maestría.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 15 de agosto de 2009]


Turina: La oración del torero. [8'08''] Orquesta Nacional de España. Argenta

domingo, 16 de agosto de 2009

Fatalidad y satisfacción

El compositor y bandoneonista argentino Astor Piazzolla
AXEL / TORNER / LUCKERT TRÍO

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Bruno Axel, violín; Leonardo Luckert, violonchelo; Ignacio Torner, piano. Programa: Trío en sol mayor Hob.XV:25 de Haydn; Trío nº1 Op.35 de Turina; Cuatro estaciones porteñas de Astor Piazzolla. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Viernes 14 de agosto. Aforo: Lleno.

* * *

FATALIDAD Y SATISFACCIÓN

Un recital perseguido por la fatalidad. Primero fue la imposibilidad de contar con el pianista sudafricano Benn Lombard, como estaba previsto inicialmente; después, el hecho de que su sustituto, el sevillano Ignacio Torner, sufriera hace unos días un corte en uno de sus dedos de la mano izquierda, lo que lo obligó a cambiar a última hora toda la digitación de las obras; para terminar, el concierto coincidió con una noche tórrida, pero con traicioneras ráfagas de viento que provocaron algunos incidentes con las partituras (especialmente graves en el segundo movimiento del Trío de Turina). Y sin embargo, la velada valió la pena, pues los resultados globales fueron más que satisfactorios.

El violinista Bruno Axel (Granada, 1980) forma parte de esa generación de jóvenes andaluces que se quitaron de un plumazo hace años todos los complejos secularmente vinculados en nuestra tierra a los instrumentos de arco. No sólo mostró una técnica sólida, con un sonido denso, bien perfilado y colocado, sino una versatilidad notable, en la que le siguieron sin vacilaciones sus compañeros. En el Trío de Haydn, el piano es el que lleva la voz, y ahí dominó el tono sereno y cantable que imprimió a toda la obra Torner, incluso en ese final a la húngara, que pese a lo frenético del ritmo sonó equilibrado y con esa gracia aérea que tanto se relaciona con la música del compositor.

Muy intenso el Trío de Turina, más volcado hacia la reciedumbre de la armonía y de la forma, que lo vincula a su pasado parisino de la Schola Cantorum, que a los elementos de la tradición española, sutilmente introducidos por el compositor y que quedaron algo desdibujados. El cierre con Piazzolla alargó el recital bastante por encima de la hora prevista para la actividad, lo que tampoco justifica una música ingeniosa y bien escrita, pero que en los últimos años ha sido algo sobrevalorada. En cualquier caso, su chisposa ligereza sirvió tanto para la amable despedida como para mostrar la soltura del maestro argentino en la combinación de diferentes texturas, estupendamente trabajadas y expuestas por el trío protagonista.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 16 de agosto de 2009]

sábado, 11 de julio de 2009

Una guitarra romántica para Albéniz

Xavier Díaz-Latorre con una guitarra romántica (© Toni Rebollo)
XAVIER DÍAZ-LATORRE

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Xavier Díaz Latorre, guitarra romántica. Programa: Obras de Albéniz, Granados, Tárrega, Turina y Falla. Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Miércoles 8 de julio. Aforo: Lleno.

* * * *

UNA GUITARRA ROMÁNTICA PARA ALBÉNIZ

Uno de los debutantes más esperados del ciclo del Alcázar era Xavier Díaz-Latorre (Barcelona, 1968), intérprete de todos esos instrumentos de cuerda pulsada históricos que figuran habitualmente en los programas de música antigua (vihuelas, laúdes, guitarras, tiorbas...), y de los verdaderamente grandes, como viene demostrando desde hace años en los conjuntos de Jordi Savall, en calidad de solista y en su propio grupo, Laberintos Ingeniosos, con el que tendría que haber participado en el último Festival de Música Antigua de Sevilla (una urgencia familiar lo impidió).

Formado como guitarrista clásico, hacía más de una década que Díaz-Latorre no se enfrentaba en público con la obra de los cuatro grandes nombres de la llamada escuela nacionalista española, y para su cita del Alcázar lo hizo con una guitarra de época, un precioso instrumento fabricado por Carlos González en 2008 de sonido equilibrado y bellísimo. La ocasión era pues muy especial, pues no recuerdo que esta música haya sonado nunca en Sevilla servida de esta forma.

Empezó Díaz-Latorre su recital con Albéniz, en recuerdo del centenario de su muerte, y lo hizo con Cádiz, curiosamente una pieza que sonó en el último concierto de abono de la ROSS en transcripción de Frühbeck de Burgos. Las obras transcritas (Albéniz, la Andaluza de Granados, el Falla de El sombrero de tres picos) convivieron en perfecta armonía con las originales para el instrumento (Capricho árabe de Tárrega, compositor fallecido también en 1909, Turina, el Homenaje a Debussy de Falla) y de todas ellas el guitarrista catalán obtuvo una perfecta fusión entre color, melodía, armonía, ritmo. La estilizadísima visión del folclore español de los compositores catalanes contrastó vivamente con los populares rasgueos turinianos y el discreto esencialismo de Falla. Sobrado de técnica, Díaz-Latorre sirvió versiones transparentes y hondas, fluidas y equilibradas, de tempi serenos, articuladas con rigor, matizadas con maestría y sutileza las líneas del acompañamiento, bien para potenciar el color, realzar la melodía principal o destacar el detalle de una de esas voces medias habitualmente perdidas. Una revelación.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 10 de julio de 2009]

jueves, 23 de octubre de 2008

Y sin embargo amigos

Ismael Jordi y José Manuel Zapata (© José Ángel García / Diario de Sevilla)
JORDI / ZAPATA

Ciclo Recitales Líricos. Intérpretes: Ismael Jordi y José Manuel Zapata, tenores; Rubén Fernández Aguirre, piano. Programa: Obras de García, Turina, Guridi, Vives, Sorozábal, Barrera y Calleja, Tosti, Bellini, Rossini y Donizetti. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Miércoles 22 de octubre. Aforo: Dos tercios de entrada.

* * * *

DOS TENORES ANDALUCES, Y SIN EMBARGO AMIGOS

No deja de ser una feliz coincidencia que hayan aparecido en Andalucía casi simultáneamente dos tenores del fuste de Ismael Jordi y José Manuel Zapata, jerezano y granadino, cantantes con no pocos puntos en común, como su edad (ambos nacieron en 1973), su vocación tardía o su tesitura de lírico-ligero, que los capacita para repertorios similares, si bien Zapata se ha especializado hasta ahora en papeles rossinianos mientras que Jordi lleva años tanteando roles de mayor peso lírico.

Clara, pura, límpida, tersa, natural, muy bella es la voz del granadino, que cantó aquejado de una leve afección bronquial, lo que hizo que se resintieran algunos notas altas, en especial en las fermatas, a las que en ocasiones llegó algo justo de fiato. Con un metal característico (que recuerda al de su maestro Kraus) la del jerezano, que dejó ver pequeños problemas en la zona aguda, que afectaron en algún momento a la claridad y a la proyección, pero no al fraseo, de notable exquisitez, ni a las estupendas medias voces o a la intensidad expresiva, que mostró incluso en un par de canciones de Joaquín Turina que, junto a varias de Manuel García, sirvieron de ideal calentamiento antes de que el dúo se sumergiera con pasión en el mundo de la zarzuela y de la ópera (El barbero con el que Zapata demostró por qué ha triunfado en Nueva York; la Lucia di Lamermmoor de Jordi, pura emoción romántica). Soberbio el trabajo de Rubén Fernández Aguirre, que tiene todos los colores de la orquesta en sus dos manos.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 23 de octubre de 2008]

martes, 23 de septiembre de 2008

Una cantaora para Falla

Esperanza Fernández y Juan Luis Pérez con la ROSS en el Maestranza, 22 de septiembre de 2008 (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
REAL ORQUESTA SINFÓNICA DE SEVILLA

XV Bienal de Flamenco de Sevilla. Solista: Esperanza Fernández, cante. Director: Juan Luis Pérez. Programa: La oración del torero Op.34 de Joaquín Turina; Fandango para ocho violonchelos de Cristóbal Halffter; Taqsim de José María Sánchez Verdú; El amor brujo de Manuel de Falla. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Lunes 22 de septiembre. Aforo: Casi lleno.

* * *

UNA CANTAORA PARA FALLA

Para la segunda colaboración de la ROSS con la Bienal de Flamenco se había buscado todo un clásico de las relaciones entre arte jondo y música culta, El amor brujo de Manuel de Falla, obra que nació en 1915 como una pantomima escrita para Pastora Imperio y que con su conversión en ballet en la siguiente década perdió algo del aire por el que originalmente había sido destinado para una bailaora. Quedaba arropar la obra de Falla, centro neurálgico del concierto, con piezas que tuvieran algún tipo de relación fácilmente reconocible con el universo de lo flamenco, y en este sentido la elección fue bastante correcta.

La oración del torero de Turina es prácticamente un pasodoble idealizado, que evoca ese mundo del toro tan cercano a la temática de la Bienal; nada cabe añadir ante un fandango, aunque como en este caso se tratara de una obra dieciochesca en un arreglo contemporáneo; finalmente, en Sánchez Verdú se encuentra siempre la pulsión orientalizante que tantos puntos de conexión presenta con lo flamenco.

Espereanza Fernández y Juan Luis Pérez en el Maestranza el 22 de septiembre de 2008 (© Antonio Pizarro / Diario de Sevilla)
Aunque Falla escribiera las canciones de El amor brujo para una voz de mezzo, desde hace unos años se ha hecho normal ofrecérselas a cantaoras._Entre ellas, Esperanza Fernández se ha destacado muy especialmente, entre otras cosas, porque ha grabado la obra hasta tres veces. En su primera colaboración con la ROSS, la trianera empezó sobria y algo fría con la "Canción del amor del olvido", se entonó con una intensa "Canción del fuego fatuo" y deslumbró con las interpolaciones cantadas en la "Danza del juego de amor", en las que se permitió mayores libertades con el compás. La interiorización de la obra se apreció además en los pasajes recitados, tanto en el famoso final de "Las campanas del amanecer" como en el extraído al principio de la versión primitiva de la obra. De inesperada propina, unos martinetes arrancaron las más apasionadas ovaciones de un público que se mostró poco conocedor de los ritos de los conciertos clásicos.

Juan Luis Pérez fue, como la cantaora de Triana, de menos a más, ofreciendo una visión que fue creciendo en intensidad y vigor, y que él habría querido seguramente también algo más refinada, plena y opulenta en lo tímbrico, pero algunos solistas no le ayudaron demasiado.

Salvo pequeños desajustes en alguna entrada, la cuerda había funcionado de modo muy convincente en La oración del torero, que sonó conjuntada y empastada con esmero, muy bien administrados por la batuta los contrastes entre los pasajes más líricos y los más afilados.

El Fandango de Halffter se ofreció en su versión original para ocho violonchelos. El compositor madrileño descompone la obra homónima de Antonio Soler y la reescribe en un lenguaje contemporáneo, pero hay algo en sus disonancias que no termina de convencer; por más que los solistas salidos de la ROSS se afanaran en calibrar volúmenes y dinámicas, el resultado es algo anodino y uno se queda siempre con las ganas de escuchar el tema original, que Halffter se empeña en negarle.

Diferente es la obra de Sánchez Verdú, fascinante siempre en el refinamiento del tratamiento textural mediante el uso de procedimientos caros a su autor: las columnas de aire sin afinar en las maderas, los trémolos en los metales, las notas tenidas en las cuerdas hasta un clímax que sonó acaso demasiado contenido.

[Publicado en Diario de Sevilla el martes 23 de septiembre de 2008]