Mostrando entradas con la etiqueta carolyn sampson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carolyn sampson. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2009

Mesías

El Mesías de Haendel por Frieder Bernius en Carus
Georg Friedrich Haendel (1685-1759): MESSIAH HWV 56
oratorio en tres partes con libreto de Charles Jennens

Carolyn Sampson, soprano
Daniel Taylor, alto
Benjamin Hulett, tenor
Peter Harvey, bajo
Kammerchor Stuttgart
Barockorchester Stuttgart
Director: Frieder Bernius
----------
2 CD CARUS 83.219 (Diverdi) [67'06'' - 72'05'']
Grabación: Diciembre de 2008


Hace ya mucho que sabíamos que por debajo de la superficie semoviente de los grandes nombres del mundo barroco (compositores e intérpretes) habitaba una realidad de una palpitante y descomunal riqueza, que esperaba simplemente a ser mostrada. Y si lo sabíamos era entre otras cosas por hombres como Frieder Bernius, un director que no tenía la prensa de Hogwood, Gardiner, Harnoncourt, Pinnock, Christie o Savall, pero que, pronto aprendimos, valía tanto como ellos. Gracias a él alcanzamos a descubrir un increíble repertorio de obras corales del siglo XVII que nadie se había preocupado de presentarnos, gracias a él supimos que los coros continentales podían ser tan buenos como los ingleses, que la expresión y el drama no estaban reñidos con la afinación ni el orden, y viceversa, gracias a él aprendimos a valorar lo infrecuente por lo que en ello pudiera haber de grandeza y no por su carácter más o menos exótico o elitista. Con el tiempo y los discos imprescindibles, a Frieder Bernius han empezado a reconocérsele sus méritos, y hoy ya es un nombre prestigioso para los buenos aficionados al Barroco. Nos alegramos (y el plural no es, aunque lo parezca, mayestático: el descubrimeinto fue compartido y quiero que su remembranza también lo sea), porque además ahora ya podemos escuchar a Bernius compitiendo con los grandes nombres en su terreno: el de las obras más populares.

De tú a tú. Porque este Mesías es excepcional. El Coro de Cámara de Stuttgart es un prodigio de empaste, equilibrio y capacidad para resaltar los matices más nimios; la orquesta tiene el sonido, la fuerza teatral, la densidad y redondez de las mejores; los solistas son excelentes. Carolyn Sampson me parece sencillamente la más grande soprano inglesa de nuestros días y la más importante que se haya dedicado nunca al Barroco en las tierras de su Graciosa Majestad; prefiero siempre una buena contralto a un contratenor, pero Daniel Taylor es un cantante extraordinario por su exquisita musicalidad y su franqueza, y luego, digan lo que quieran del color y de los graves, pero canta con una naturalidad que apabulla; no conocía a Benjamin Hulett, que me ha causado una excelente impresión, en especial en las partes más dramáticas de su cometido; Peter Harvey actúa con nobleza y da sentido a todo lo que hace. Bernius concibe la obra como un inmenso puzzle de colores, atmósferas y emociones en el que todo cabe, desde el susurro más estremecedor a la explosión más atronadora, del adorno más imaginativo y fugaz a la plegaria más adusta. Las piezas van encajando con desarmante coherencia desde una Sinfonía inicial un punto alicaída hasta un Amen final que parece que tuviera un da capo, porque dan ganas de volver inmediatamente al principio.


Haendel: "Surely - And with His stripes - All we, like sheep" de El Mesías [7'08''] Coro de Cámara de Stuttgart. Orquesta Barroca de Stuttgart. Bernius

sábado, 4 de octubre de 2008

Monteverdi, probablemente

Un cartel francés de El diablo probablemente de Robert Bresson
A Robert Bresson le pasaba un poco lo que a Buñuel, que si no filmaba a alguien tocando algún instrumento o, por lo menos, un gramófono o una radio funcionando se le hacía raro eso de que luego, durante la proyección, el público oyera música, de forma que casi toda la que puede escucharse en sus trece largometrajes tiene carácter puramente diegético, es decir, parte de una fuente sonora que está incluida en la trama de la película.

Su penúltimo trabajo, Le diable probablement..., es, además de pesimista hasta el límite del nihilismo (cómo pesa el desencanto del 68, sospecho que Houellebecq se nutrió de este cine antes de escribir Las partículas elementales), tan sobrio como todos los demás, pero se pueden encontrar en él algunos momentos musicales, uno, casi insignificante en duración, ante la estampa de un bellísimo órgano barroco; otro producido por un flautista de un grupo que hoy tildaríamos de antisistemas (ellos se llamarían antifascistas, ejem) y entonces eran izquierdistas marginales de difícil filiación, además de protoecologistas; pero el más importante tiene a Monteverdi como protagonista. La fuente sonora es en este caso un tocadiscos y el disco que suena en él es una orquestación (no olvidemos que estamos en 1977; aparte Harnoncourt, que había grabado ya su prodigiosa trilogía, eran pocos los que pensaban que 'Monteverdi' y 'autenticidad' eran conceptos complementarios) de un pequeño motete, Ego dormio, escrito para dos voces y continuo y que Luca Antonio Soldi publicó en Roma en 1625 en una antología titulada Sacri affetti.



FICHA TÉCNICA

Título original: Le diable probablement
Año de producción: 1977
Duración: 95 minutos

Director: Robert Bresson
Guión: Robert Bresson
Productor: Alain Depardieu
Fotografía: Pasqualino De Santis
Música: Philippe Sarde

Reparto:
Antoinne Monnier (Charles)
Tina Irissari (Alberte)
Henri de Maublanc (Michel)
Laetitia Carcano (Edwige)
Nicolas Deguy (Valentin)
Régis Hanrion (Dr. Mime, el psicoanalista)
Geoffroy Gaussen (el Librero)
Roger Honorat (el Comisario)

[Masters of Cinema (en inglés, imprescindible). Richard Hell en Masters of Cinema. Cinema de perra gorda. Aldea f. En IMDb. Senses of cinema (filmografía de Bresson)]


Monteverdi: Ego dormio. [3'08''] Carolyn Sampson. Peter Harvey. The King's Consort. Robert King. Hyperion

lunes, 4 de agosto de 2008

El siglo de Luis XIV

Psyché de Lully en Boston (© Michael Lutch / New York Times)
Desde que asumió el poder de forma efectiva en 1661, Luis XIV no se esforzó sólo por engrandecer aún más la Francia victoriosa que dejó en sus manos el cardenal Mazarino, sino también por envolver su potencial político y militar con las mayores galas de la opulencia mundana. Hacia ello apunta el traslado de su residencia a Versalles, que poco a poco pasa de ser un pequeño pabellón de caza al deslumbrante palacio que hoy conocemos. La majestuosidad del entorno se completaba con el talento de los artistas de los que el Rey Sol supo rodearse, una generación de literatos, músicos, bailarines, arquitectos, escultores, jardineros, oradores que eclosionó justo para poner ribetes dorados a su megalomanía.

En El siglo de Luis XIV, Voltaire describió así esta afortunada confluencia de genios: "Es una época digna de la atención de tiempos venideros aquella en la que los héroes de Corneille y de Racine, los personajes de Molière, las sinfonías de Lulli, nuevas para la nación, y (ya que aquí no se trata únicamente de las artes) las voces de Bossuet y Bourdaloue eran escuchadas por Luis XIV, Condé, Turenne, Colbert, y esta multitud de hombres superiores. No volverán los tiempos en que un duque de La Rochefoucauld, autor de las Máximas, tras charlar con Pascal, se dirigía al teatro de Corneille. No ha habido muchos genios desde los hermosos días de estos artistas ilustres; parece que la naturaleza descansó".

En el mismo 1661, Luis XIV había nombrado "superintendente y compositor de la cámara real" a un joven y audaz florentino llegado a la corte de niño, Giovanni Battista Lulli, quien transmutado en Jean-Baptiste Lully habría de dominar casi tiránicamente la música francesa hasta su desgraciada muerte en 1687. Lully dio a Luis XIV justo lo que necesitaba, una música nacional capaz de representar sus ansias de gloria y de grandeza. En los años 60, el músico trabaja con Molière en diversas comédies-ballets, de las cuales Psyché, representada en 1671 y en la que también participó Philippe Quinault, parecía culminación de un camino. Al año siguiente Lully rompe con Molière y junto a Quinault da forma al nuevo género de la ópera francesa por excelencia, la tragedia lírica, que en sus argumentos mitológicos cantaba invariablemente el trasunto de las glorias del Rey Sol. En 1678, caído en desgracia Quinault, Lully retomó Psyché para componer a partir de los divertimentos de 1671 una auténtica tragedia lírica, que contaba esta vez con textos del genial Corneille y fue estrenada con gran éxito en abril en la Academia Real de Música.

Carolyn Sampson (Psyché) y Karina Gauvin (Venus) (© André Costantini)
Siguiendo con sus montajes de óperas lullystas, el Festival de Música Antigua de Boston presentó en 2007 Psyché, en una producción dirigida como siempre por Paul O’Dette y Stephen Stubbs y recogida como otras veces por los micrófonos del sello alemán CPO. Los amantes del género siguen estando de enhorabuena, porque la interpretación es tan suntuosa como cabe esperarse de una música tan exuberante y vitalista como ésta y el elenco vocal está encabezado por la sensual y elegantísima Carolyn Sampson, una de las más grandes sopranos barrocas de nuestros días, bien secundada por otra estupenda cantante, la canadiense Karina Gauvin, y por un amplísimo equipo (llegan a 22 las voces solistas) que, pese a los inevitables altibajos, insufla auténtica y emotiva pasión a un fresco teatral más histórico que mitológico.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 2 de agosto de 2008]

Psyché de Lully por O'Dette y Stubbs
Jean-Baptiste Lully (1632-1687): PSYCHÉ
tragedia lírica en un prólogo y cinco actos con libreto de Thomas Corneille (1625-1709)

Carolyn Sampson, soprano (Psyché)
Karina Gauvin, soprano (Venus)
Aaron Sheehan, tenor (Amor; Apolo)
Colin Balzer, tenor (Vulcano; Mercurio)
Amanda Forsythe, soprano (Aglaura; Ninfa 1ª)
Mireille Lebel, mezzosoprano (Cidippe; Ninfa 2ª del Aqueronte; una Musa)
Yulia Van Doren, soprano (Mujer afligida; Ninfa 3ª; una Musa)
Olivier Laquerre, bajo (el Rey; Marte; una Furia)
Jason McStoots, tenor (Céfiro; Vertumno; una Furia)
Matthew Shaw, barítono (Júpiter; Palemón)
Aaron Engebreth, barítono (Lichas; Mome)
Ricard Bordas, contratenor (Baco; Hombre afligido 1º)
Teresa Wakim, soprano (Flora; Ninfa 2ª)
José Lemos, contratenor (Sileno)
Zachary Wilder, tenor (un Céfiro; una Furia; un Sátiro)
Sumner Thompson, barítono (el Río; Sátiro 2º)
Douglas Williams, bajo-barítono (Hombre afligido 2º)
Brenna Wells, soprano (Ninfa 1ª del Aqueronte)
Jake Wilder-Smith, soprano (el Amor)
Erica Schuller, soprano (la Guerra)
Michael Barrett, tenor (un Dios)
Julien Patenaude, barítono (un Dios)

Boston Early Music Festival Orchestra & Chorus
Directores: Paul O'Dette & Stephen Stubbs
----------
3 CD CPO 777 367-2 (Diverdi). [50'06'' - 57'28'' - 66'08'']
Grabación: Junio y Julio de 2007



Lully: "Que fais-tu !", del acto III de Psyché. [6'14''] Carolyn Sampson. Karina Gauvin. Orquesta del Festival de Música Antigua de Boston. Paul O'Dette y Stephen Stubbs.