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viernes, 4 de septiembre de 2009

Flautas en el Renacimiento

Madame d'amours por el Attaignant Consort en Ramée
MADAME D'AMOURS

The Attaignant Consort
Directora: Kate Clark

Kate Clark, Frédérique Chauvet, Marion Moonen y Marcello Gatti, flautas

Invitados:
Matthieu Langlois, flauta
Marta Graziolino, arpa
Nigel North, laúd


1. Anónimo: Madame d'amours
2. Anónimo: The Duke of Sommersettes Dompe
3. Robert Fayrfax (1464-1521): Farewell my joy
4. Anónimo: My Lady Careys Dompe
5. Enrique VIII (1491-1547): Pastyme with good companye

Josquin Desprez (1440-1521):
6. In pace / Que vous madame
7. Mille regretz

8. Luis de Narváez (?-1549): la canción del Emperador (Mille regretz)

Heinrich Isaac (c.1440-1517):
9. Güretzsch / Si dormiero
10. La my

11. Arnolt Schlick (c.1460-d.1521): Mein M. ich hab
12. Paul Hofhaimer (1459-1537): Ach Lieb mit Leid
13. Ludwig Senfl (1486-1542): Carmen
14. Hans Judenkünig (c.1460-1526): Ein seer guter Organitischer Preambel
15. Georg Forster (1510-1588): Ich habe gewagt
16. Anónimo: Das Jägerhorn
17. Jacob Obrecht (1456-1505): Qui cum Patre et Filio
18. Orlando de Lasso (1530-1594): Beatus Vir
19. Tomás Luis de Victoria (1548-1611): Tenebrae factae sunt

Claudin de Sermisy (1490-1562):
20. Tant que vivray
21. Au pres de vous

22. Nicolas Gombert (1495-1560): Amours, amours
23. Pierre Sandrin (1538-1560): Doulce memoire [disminuciones de Diego Ortiz, 1510-1570]
24. Jean-Paul Paladin (?-1565): Le content est riche
25. Jacobus Clemens non Papa (1510-1555): Frais et Gaillard [disminuciones de Giovanni Bassano, 1560-1617]
26. Claudin de Sermisy: Au joly bois
27. Clement Janequin (1485-1558): Le rossignol: En escoutant

28. Alfonso Ferrabosco (1543-1588): Fantasía
29. Cipriano de Rore (1515-1565): Ancor che col partire [disminuciones de Riccardo Rognoni, c.1550-1620]
30. Anónimo: Ricercada

John Dowland (1563-1626):
31. Pavan Lachrimae [disminuciones de Jacob vab Eyck, c.1589-1657]
32. Praise blindnesse eies
33. Fine knacks for ladies
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RAMÉE RAM 0706 (Diverdi) [79'59'']
Grabación: Mayo de 2007


Los consorts de flautas traveseras fueron menos típicos que los de flautas dulces durante la época renacentista, pero su existencia está documentada en la interpretación de todo punto de música, ya hubiera sido creada originalmente para los instrumentos o naciera en forma de canción, motete o cualquier otro género vocal. El Attaignant Consort que dirige Kate Clark cuenta aquí con la colaboración de un quinto flautista, una arpista y un laudista para ofrecer en versiones muy elegantes y relajadas una buena muestra del repertorio habitual de estos conjuntos.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 29 de agosto de 2009]


Sermisy: Au joly bois. [3'22''] The Attaignant Consort. Kate Clark

domingo, 21 de junio de 2009

Musa latina

Así, con el título del frontispicio en forma de copa báquica, publicó en 1507 el editor Erhard Œglin de Augsburgo la primera edición de canciones de la historia basada exclusivamente en las Odas de Quinto Horacio Flaco. El autor de la música era un humanista austriaco que había nacido en Bozen (hoy, Bolzano) hacia 1465. Se llamaba Peter Treybenreif, aunque como era costumbre entre los de su gremio, había latinizado su nombre, convertido así en Petrus Tritonius, que es como el personaje ha pasado a los libros de historia.

La edición contaba con el apoyo y la supervisión de Conradus Celtis (nacido, Konrad Bickel o Pickel), famoso poeta y filólogo alemán, profesor en la universidad de Ingolstadt, y su máximo interés se centraba en su concepción rítmica, que respetaba absolutamente la prosodia original de la recitación latina ("secundum naturam et tempora syllabarum et pedum"). Es bien sabido que la relación entre la palabra y la música fue una preocupación central de los humanistas del siglo XVI, y la propuesta de Tritonius asumía la tradición de la escuela alejandrina, según la cual la música tenía que limitarse a la reproducción literal de los esquemas métricos de la poesía clásica, con su alternancia estricta de notas largas y breves. Aunque estas 22 odas horacianas estaban escritas a cuatro voces ("harmoniae tetracentiae") el resultado no era exactamente polifónico, sino el de una música homofónica y homorrítmica, que tenía algo del hieratismo y la solemnidad de los coros de la tragedia griega.

El largo y muy significativo título de la colección de Tritonius ofrece una impagable información sobre la interpretación que el compositor imaginaba de su música: la voz principal está en los tenores, que serían acompañados por bajos, cítaras, flautas y laúdes, como se señala en otra parte del frontispicio ("Fistula dum vestris inflatur concava buccis/ Et testudo loquax pollice pulsa sonat/ Constrepi et vario concentu stridula arundo"), pero además en la parte inferior de la copa báquica se señala que los intérpretes deben tener en cuenta los afectos del alma y el movimiento del cuerpo ("pro affectu animi motu et gestu corporis dilligenter observa"), unas indicaciones de gran valor, que en el futuro serían muy tenidas en cuenta por los conformadores de la llamada seconda prattica.

Al frente de su conjunto Daedalus, Roberto Festa acaba de publicar en Alpha un disco que dedica a la música del Renacimiento more antiquo mensurata, que incluye un par de ejemplos de la colección de Tritonius, además de obras de otros compositores (Arcadelt, Tromboncino y De Rore entre los más conocidos) basadas en textos latinos o en otros escritos en lengua vernácula, incluidas tres canciones de Claude Lejeune, que representan la misma preocupación vista desde Francia, donde Jean-Antoine de Baïf y los poetas de La Pléyade profundizaron en esta forma de construcción poética a partir del uso de versos medidos a la antigua.

Musa latina. El Ensemble Daedalus en Alpha

Tritonius: Iam satis terris. [4'25''] Daedalus. Roberto Festa

Iam satis terris niuis atque dirae
grandinis misit Pater et rubente
dextera sacras iaculatus arces
terruit Vrbem,

terruit gentis, graue ne rediret 5
saeculum Pyrrhae noua monstra questae,
omne cum Proteus pecus egit altos
uisere montes,

piscium et summa genus haesit ulmo,
nota quae sedes fuerat columbis, 10
et superiecto pauidae natarunt
aequore dammae.

Vidimus flauom Tiberim retortis
litore Etrusco uiolenter undis
ire deiectum monumenta regis 15
templaque Vestae,

Iliae dum se nimium querenti
iactat ultorem, uagus et sinistra
labitur ripa Ioue non probante
uxorius amnis. 20

Audiet ciuis acuisse ferrum,
quo graues Persae melius perirent,
audiet pugnas uitio parentum
rara iuuentus.

Quem uocet diuum populus ruentis 25
imperi rebus? Prece qua fatigent
uirgines sanctae minus audientem
carmina Vestam?

Cui dabit partis scelus expiandi
Iuppiter? Tandem uenias precamur, 30
nube candentis umeros amictus,
augur Apollo,

siue tu mauis, Erycina ridens,
quam Iocus circumuolat et Cupido,
siue neglectum genus et nepotes 35
respicis, auctor,

heu nimis longo satiate ludo,
quem iuuat clamor galeaeque leues,
acer et Marsi peditis cruentum
uoltus in hostem, 40

siue mutata iuuenem figura
ales in terris imitaris, almae
filius Maiae, patiens uocari
Caesaris ultor.

Serus in caelum redeas diuque 45
laetus intersis populo Quirini,
neue te nostris vitiis iniquum
ocior aura

tollat; hic magnos potius triumphos,
hic ames dici pater atque princeps, 50
neu sinas Medos equitare inultos
te duce, Caesar.

[Horacio, Odas, I, 2]

---ooOoo---

Ya el padre omnipotente
Cubrió de nieve y de granizo el mundo,
Y con su mano ardiente
Batiendo el sacro alcázar sin segundo,
A Roma puso en un temor profundo.

En un espanto horrible
Y miedo puso a todos los vivientes;
Pensaban que el terrible
Siglo tornaba, que anegó a las gentes
En agua y copiosísimas corrientes.

Pirra se condolía,
Viendo mil novedades prodigiosas,
Cuando allí conducía
Proteo el ganado y focas espantosas
A los montes y peñas cavernosas.

Y mil varios pescados
Se vieron de los olmos en la altura
Subidos y pegados,
Do fundó la paloma simple y pura
Bien conocida casa y mal segura.

Los gamos y las fieras,
Con un temor cobarde y sobresalto
Olvidan sus carreras,
Nadando sobre el mar tendido y alto,
Dando en el agua un salto y otro salto.

Vimos el agua roja
Del Tíber, que violento sus corrientes
Del mar Toscano arroja,
Retorciendo sus ondas y vertientes
Contra los edificios más potentes.

Parece que mostraba
Dar gusto el río al mujeril deseo,
Que mucho se quejaba
Ilia, y el Tíber con atroz meneo
Le promete vengar el hecho feo.

Abre con desatino
Por el siniestro lado un ancho seno,
Talando va el vecino
Campo romano, de braveza lleno,
Lo cual no aprueba Júpiter por bueno.

Los mozos descendientes
Tendrán memoria del castigo aciago,
Y afilarán las gentes
El hierro cortador, y un ancho lago
Dará de sangre a nuestro vicio el pago.

¡Ay! ¡Cuánto mejor fuera
Volver el duro y riguroso acero,
Y el odio y rabia fiera
Contra el Parto feroz, bravo guerrero,
O contra el duro escita y persa fiero!

¿A cuál deidad, pues, luego
El pueblo invocará para el caído
Imperio? ¿con qué ruego
Las vírgenes piadosas, y gemido,
Fatigarán de Vesta el sordo oído?

Y el padre soberano,
¿A quién dará el divino y santo cargo,
Que con remedio sano
El daño limpie, y cure mal tan largo,
Volviendo en dulce risa el llanto amargo?

Ven, pues, o favorable
Apolo, anunciador del alegría,
Descubre el agradable
Rostro hermoso, y un alegre día
Vestido de una blanca nube, envía.

O tú, Venus graciosa,
Si te place, demuestra el bello riso,
Donde el gozo reposa,
Y do el amor alegre nacer quiso,
Que vuelve el mundo en dulce paraíso.

Y tú, Marte encendido,
Los ojos vuelve al pueblo que engendraste
Que despreciado ha sido,
En quien tu brava furia apacentaste;
Tan largo juego ya de espada baste.

A ti los alaridos,
Y el confuso gritar y las celadas
Lucidas, y bramidos,
Te agradan, y del moro las espadas,
Que puesto a pie es más fiero, ensangrentadas.

Tú, que de gran altura
A la hija de Atlante nombre diste,
Mudada tu figura,
En vuelo venturoso descendiste,
Y de este bello joven te venciste.

Gustando de llamarte
De César vengador, o joven claro,
Al Cielo que es tu parte,
Muy tarde vuelvas; y con gozo raro
Des al romano pueblo eterno amparo.

Y algún ligero vuelo
No te nos quite, aunque los vicios nuestros
Te ofenden en el suelo,
Primero que en tus grandes triunfos diestros
Canten el sacro monte los maestros.

Ten por blasón honroso
Ser dicho padre y príncipe extremado,
Y al medo belicoso
No consientas correr en campo armado,
Sin la pena debida a su pecado.

[Versión castellana libre del Licenciado Juan de Aguilar]


sábado, 20 de junio de 2009

La era de los flamencos (2)

Masters from Flanders 1
ADRIAAN WILLAERT AND ITALY [CA. 1490-1562]

Capella Sancti Michaelis
Currende Consort
Director: Erik van Nevel

Katelijne van Laethem y Cristel de Meulder, sopranos
Jan Caals, alto
Jan van Elsacker, tenor
Job Boswinkel, bajo

Sophie Wattillon, Gail-Ann Schroeder y Piet Stryckers, violas da gamba
Peter van Heyghen, flauta dulce
Jean Tubéry, corneta
Simen van Mechelen, sacabuche alto
Jean-Jacques Herbin, sacabuche tenor
Franck Poitrineau, sacabuche bajo
Philippe Malfeyt, laúd
Herman Stinders, clave
Johan Laleman, órgano


1. Giovanni de Macque (c.1548/40-1614): Canzona alla Francese

Adrian Willaert (c.1490-1562)
2. Ave virgo
3. Lauda Jerusalem

Cipriano de Rore (1515/16-1565)
4. Signor mio caro
5. Schiet'arbuscel

Adrian Willaert
6. Douleur me bat
7. Vecchie letrose

Giaches de Wert (1535-1596)
8. Saule, Saule
9. Egressus Iesus

10. Giovanni de Macque: Capriccio sopre re fa mi sol

Giaches de Wert
11. Giunto alla tomba
12. Tu canti

13. Adrian Willaert: Quante volte diss'io

Cipriano de Rore
14. Mia benigna fortuna
15. Vous sçavez bien

16. Giovanni de Macque: Canzona 2

17. Cipriano de Rore: Frates, scitote

Giaches de Wert
18. Amen, amen dico vobis
19. Vox clamantis

20. Cipriano de Rore: Agimus tibi gratias
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ETCETERA KTC 1380 (Diverdi) [CD 1] [75'14'']
Grabación: 1993


El primer disco de la recopilación que Etcetera ofrece con los trabajos de Erik van Nevel sobre los grandes de la polifonía flamenca está centrado en tres compositores vinculados a distintas cortes y capillas italianas, Willaert, Rore y Wert. Aunque Willaert y Rore estuvieron juntos en Venecia, donde el primero de ellos fue nombrado maestro de capilla de San Marcos en 1527 y el segundo fue su alumno, en realidad su punto de confluencia fue la corte de Ferrara, primer destino de Willaert en Italia y con la que también estuvieron vinculados de uno u otro modo sus dos colegas. El CD recoge tanto obras profanas (chansons francesas, canzonettas y madrigales italianos) como religiosas. Se añaden además tres piezas instrumentales del napolitano Giovanni de Macque, compositor decisivo en el desarrollo de la música para tecla en el primer Barroco. El programa se caracteriza por su heterogeneidad, con gran variedad de texturas y de estilos, de la sencillez cercana a lo popular de piezas como el Vecchie letrose de Willaert al universo de afectos próximo al experimentalismo manierista de Giunto alla tomba de Wert, magistral muestra de su Libro VII de madrigales. Erik van Nevel no termina de sacar todo el partido a su estupendo grupo de solistas (¡qué quieren, me emociono cada vez que escucho la voz de Katelijne van Laethem, y aquí se distingue poco!), dando demasiado protagonismo al conjunto coral y doblando las voces con instrumentos, a veces con resultados sugerentes, pero otras oscureciendo demasiado las líneas polifónicas. En cualquier caso, el disco es disfrutable para cualquier amante de la polifonía del XVI, aunque le falta el punto último de diafanidad e intensidad que han conseguido otros intérpretes de esta música.


Wert: Giunto alla tomba. [5'09''] Currende Consort. Erik van Nevel

Giunto alla tomba, ove al suo spirto vivo
Dolorosa prigion’il ciel prescrisse;
Di color, di calor, di moto privo
Già marmo in vista al marmo il viso affisse,
Al fin sgorgando un lagrimoso rivo,
In un languido oimè proruppe, e disse :
O sasso amato tanto, amaro tanto,
Che dietro hai le mie
Fiamme, e fuor’ il pianto !

Non di morte sei tu, ma di vivaci
Ceneri albergo, ov’è nascosto amore.
Sento dal freddo tuo l’usate faci
Men dolci si, ma non men cald’al core.
Deh prendi questi piant’e questi baci
Prendi, ch’io bagno di doglioso umore,
E dalli tu poich’io non posso, almeno,
All'amate relique, ch’ai nel seno
[Torquato Tasso, Gerusalemme liberata, XII, 96-97]

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