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viernes, 8 de enero de 2010

Las letras y las notas (4): Goethe

Goethe en la colección Los escritores y la música JOHANN WOLFGANG VON GOETHE (1749-1832)
Prólogo de Blas Matamoro
Ensayo de Eustaquio Barjau

CD

1. Carl Friedrich Abel (1723-1787): Arpeggiata (Prelude)
Paolo Pandolfo, viola da gamba. [Glossa. 1997]

Ludwig van Beethoven (1770-1827):
2. Wonne der Wehmut Op.83 nº1
3. Neue Liebe, neues Leben Op.75 nº2

Christoph Prégardien, tenor. Michael Gees, piano. [CPO. 1999]

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791):

4. "Dies Bildnis ist bezaubernd schön" de Die Zauberflöte KV 620
Leopold Simoneau, tenor. Orquesta Filarmónica de Viena. Director: Karl Böhm. [Testament. 1955]
5. Menuetto de la Serenata en si bemol mayor
Gran Partita KV 361
Nachtmusique. Director: Eric Hoeprich. [Glossa. 2001]

Franz Schubert (1797-1828):
6. Gretchen am Spinnrade Op. 2 D.118

7. Kennst du das Land? D.321
Johannette Zomer, soprano. Arthur Schoonderwoerd, piano. [Alpha. 2003]

Johann Sebastian Bach (1685-1750):
Das Wohltemperierte Clavier I

8. Preludio en do mayor BWV 846
9. Preludio y fuga en do menor BWV 847
Andrei Vieru, piano. [Alpha. 2005]

10. Johann Friedrich Reichardt (1752-1814): Erwin und Elmire (fragmentos)

Aria "Mit vollen Athemzügen" - Accompagnato "Welch eine Klage" - Lied "Sieh mich, Heil’ger" - Dúo "Sie liebt mich" - Finale - Cuarteto "Es ist nicht weit!"
Simone Kermes, soprano (Elmire); Johanna Stojkovic, soprano (Rosa); Jörg Dürmüller, tenor (Erwin); Michael Kupfer, barítono (Valerio). Capella Coloniensis. Director: Andreas Spering. [CPO. 1999]


Carl Friedrich Zelter (1758-1832):
11. Erster Verlust

12. Erlkönig
13. Um Mitternacht
14. Klage Harfenspieler III
Susan Gritton, soprano [11]; Gerald Finley, tenor [12, 14]; Ann Murray, mezzosoprano [13]; Graham Johnson, piano. [Hyperion. 2001 y 2004]

15. Franz Joseph Haydn (1732-1809): Tempo di Menuet de la Sonata en la mayor Hob.XVI:30
Patrick Cohen, piano. [Glossa. 1997]


16. Ludwig van Beethoven: Obertura Egmont Op.84

Philharmonia Orchestra. Director: Otto Klemperer. [Testament. 1957]
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EDICIONES SINGULARES ES 1005 (Diverdi) [81 páginas; 73'34'']
Edición: Julio de 2009

Mis bravos muchachos, no entiendo cómo podéis separar el tema de la música y disfrutar de cada uno de ellos por separado. Decís que el tema no os parece apropiado, pero que habéis optado por ignorar este aspecto y regocijaros con la excelencia de la música. Desde luego, no puedo por menos de admirar la disposición de vuestra naturaleza y el hecho de que tengáis unos oídos susceptibles de atender a los tonos más encantadores mientras que el más poderoso de los sentidos, la vista, está siendo torturado por una temática de lo más absurda. Y es que, ciertamente, no vais a poderme negar que vuestro Moisés [de Rossini] es lo más absurdo que hay.
[Atribuido a Goethe en J. P. Eckermann, Conversaciones con Goethe]

Las obras completas de Goethe ocupan 60 volúmenes, y en ellas hay textos literarios en prácticamente todos los géneros (poesía, teatro, novela, relatos, epigramas, libros de viajes, autobiográficos, libros de crítica, traducciones...) y variadas obras científicas (de botánica, de física, de climatología, de mineralogía, de geología). El poeta frecuentó también la pintura y el dibujo, especialmente en su juventud, pero la música siempre lo sobrepasó. Por supuesto que el poeta siguió estudios, poco provechosos, de piano y, según algunas noticias no confirmadas, también de violonchelo, y que en su omnicomprensiva producción dedicó páginas a la música, incluida su Teoría de los sonidos, que no es sino un cuadro sinóptico, un esbozo de poco valor (más o menos como su Teoría de los colores, de la que estaba orgullosísimo), esbozo al que Barjau dedica demasiado espacio en su brevísimo y frugal ensayo.

Goethe tenía opinión para todo, de todo escribió, y la música y los músicos no se escaparon de esa pulsión grafomaníaca. Su afición musical fue desde luego sincera y además mostró una gran honestidad al reconocer en varias ocasiones que la música se escapaba de su ámbito de influencia (así, cuando Eckermann comenta elogiosamente la profundidad y amplitud de miras de su cuaderno de viaje por Suiza, Goethe le responde: "Sin embargo, no encontrará ni una sola palabra sobre música, y ello es así porque la música no formaba parte de mi ámbito habitual de influencia. Cada cual tiene que saber en qué tiene que fijarse durante un viaje y cuáles son los temas que le son propios".). Como demuestra la cita del principio sobre el Moïse de Rossini, en el eterno duelo entre palabra y música, Goethe concedió siempre prioridad a la primera. En cualquier caso, es obvio que como director del Teatro Ducal de Weimar entre 1791 y 1813, el poeta tuvo un estrecho contacto con la música, pues hizo representar centenares de títulos operísticos (280 funciones mozartianas hay documentadas). También fundó un coro en la ciudad y albergó en su casa a multitud de músicos que iban en peregrinaje a conocer al gran hombre y que contribuían a los conciertos domésticos, habituales en todas las grandes mansiones nobiliarias y burguesas de la Alemania de su tiempo.

Barjau comenta escuetamente las relaciones que Goethe mantuvo con los principales compositores de su tiempo: desde Mozart, al que nunca conoció personalmente, aunque recordó toda su vida la impresión que le causó el joven de 7 años que pasó por Francfort en 1763, hasta Schubert, al que ignoró ignominiosamente, o Beethoven, si bien el ensayista elude el supuesto incidente ocurrido entre los dos en el balneario de Teplice (Betina Brentano mediante), convertido hoy en mito, pero que cumple su función de separar los caracteres de los dos grandes genios de la cultura alemana de principios del XIX: el clásico, aristocrático y olímpico Goethe frente al rebelde, plebeyo y desmesurado Beethoven. También conoció a Mendelssohn de niño (y a Clara Wieck, dato que no ofrece Barjau), a Spohr, a Paganini y a Hummel. Sin embargo, la gran relación musical de su vida fue la que mantuvo con Carl Friedrich Zelter, un conservador no demasiado brillante que guió su pensamiento en torno al mundo de los sonidos, por lo que se entiende que tuviera serios problemas para entender la evolución de la música en su tiempo (cuando Mendelssohn tocó en el piano el primer movimiento de la 5ª de Beethoven quedó por completo horrorizado) y que prefiriera las canciones de su amigo (uno de los pocos que tuvo el privilegio de tutearlo) a las de un genio como Schubert. La mayor contribución del ensayo de Barjau consiste precisamente en la justificación de este desatino.

Finalmente, la enorme paradoja ha sido alimentada por el tiempo: ocupando para Goethe la música un lugar absolutamente secundario en su ideario estético y en su labor intelectual, se trata de uno de los escritores más utilizados por los compositores de los últimos 200 años (si no el que más), tanto en obras teatrales como en composiciones sinfónicas, sinfónico-corales o canciones, la mayoría escritas por músicos de espíritu romántico. Y aquí la segunda paradoja: Goethe, el hiperclásico, difundido por artistas que hallaron en su obra los perfiles brumosos e irracionales más adecuados para las expansiones de su romántica pasión.


Reichardt: "Mit vollen Athemzügen" de Erwin und Elmire. [6'34''] Simone Kermes. Capella Coloniensis. Andreas Spering

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martes, 29 de julio de 2008

Christoph vuelve a Schubert

Winterreise por Prégardien y Pentaèdre
Franz Schubert (1797-1828): WINTERREISE
ciclo de 24 lieder sobre poemas de Wilhelm Müller

Christoph Prégardien, tenor
Joseph Petric, acordeón
Pentaèdre

Danièle Bourget, piccolo, flauta y flauta en sol
Martin Carpentier, clarinete y clarinete bajo (y voz en 17)
Normand Forget, oboe d'amore (y voz en 17)
Louis-Philippe Marsolais, trompa y trompa barroca (y voz en 17)
Mathieu Lussier, fagot (y voz en 17)


1. Gute Nacht [Buenas noches]
2. Die Wetterfahne [La veleta]
3. Gefror'ne Tränen [Lágrimas heladas]
4. Erstarrung [Entumecimiento]
5. Der Lindenbaum [El tilo]
6. Die Post [El correo]
7. Wasserflut [Torrente]
8. Auf dem Flusse [En el arroyo]
9. Rückblick [Mirada atrás]
10. Der greise Kopf [La cabeza cana]
11. Die Krähe [La corneja]
12. Letzte Hoffnung [Última esperanza]
13. Im Dorfe [En el pueblo]
14. Der stürmische Morgen [Mañana tormentosa]
15. Täuschung [Engaño]
16. Der Wegweiser [El poste indicador]
17. Das Wirtshaus [La posada]
18. Irrlicht [Fuego fatuo]
19. Rast [Descanso]
20. Die Nebensonnen [Los soles fantasmas]
21. Frühlingstraum [Sueño de primavera]
22. Einsamkeit [Soledad]
23. Mut! [¡Valor!]
24. Der Leiermann [El tañedor de zanfoña]
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ATMA CLASSIQUE ACD2 2546 (Gaudisc) [69'32'']
Grabación: Septiembre de 2007


El tenor Christoph Prégardien ha grabado la versión original del Viaje de invierno de Schubert (con Staier, en Teldec), la excepcional reinterpretación de la obra a cargo de Hans Zender (con el Klangforum Wien y Cambreling, en Kairos) y ahora esta singular visión firmada por Normand Forget en 2005 y que se basa en un acompañamiento a base de acordeón, flauta, clarinete, oboe d’amore, trompa y fagot. Schubert sobrevive al arreglo y Prégardien, acompañado por el conjunto Pentaèdre, lo canta con el desgarrado lirismo que mejor le conviene.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 26 de julio de 2008]


Schubert: "Der Leiermann" de Winterreise. [3'31''] Christoph Prégardien. Pentaèdre

Drüben hinterm Dorfe
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.

Barfuß auf dem Eise
Wankt er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.

Keiner mag ihn hören,
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde knurren
Um den alten Mann.

Und er läßt es gehen
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.

Wunderlicher Alter,
Soll ich mit dir geh'n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh'n?

[En las afueras del pueblo/ hay un tañedor de zanfoña,/ que con dedos entumecidos/ toca lo mejor que puede.// Con pies desnudos sobre la nieve/ va dando tumbos de acá para allá/ y su platillo/ está siempre vacío.// Nadie se acerca a escucharlo,/ nadie lo mira/ y los perros gruñen/ alrededor del viejo.// Pero a él le da igual/ ni se inmuta,/ sigue tocando su zanfoña/ que nunca calla.// Extraño viejo,/ ¿debo ir contigo?/ ¿Girarías la rueda de tu zanfoña/ para mis canciones?]

P.S. El Winterreise de Schubert se ha arreglado de innumerables formas para su interpretación. En 1993, Hans Zender consiguió con Schuberts Winterreise - eine komponierte Interpretation (Viaje de invierno de Schubert – una interpretación compuesta) el milagro de integrar la obra original en un contexto de música actual sin forzar para nada a Schubert, pero enfatizando incluso el sentido expresivo de cada lied; en mi opinión una de las grandes obras musicales de los últimos 20 años. Las otras versiones que he escuchado se limitan a orquestar con mayor o menor acierto el piano original según diferentes combinaciones tímbricas. Para su quinteto de viento, Normand Forget preparó este arreglo, eficaz y curioso, con un acordeón como centro y algunos toques singulares, como el empleo de esa trompa natural en Die Post, que recuerda por supuesto al Postillón mozartiano. Forget ordena las canciones según el poemario de Wilhelm Müller, lo que aporta un sentido algo diferente al conjunto (se puede comparar este orden con el que dio Schubert a los poemas por ejemplo aquí). Finalmente, sigo prefiriendo titular la última canción como El tañedor de zanfoña en lugar del habitual El organillero, que se sigue copiando de traducción a traducción y despista mucho más que ayuda al oyente poco familiarizado con el entorno cultural de Schubert/Müller. El término 'Leier' designa en castellano a la 'lira', pero también a la 'viola de rueda', que no es otra cosa que la popular zanfoña. Es evidente que el viejo no toca un organillo, pero tampoco una lira, sino uno de los instrumentos característicos de los mendigos europeos desde la Edad Media, esto es la zanfoña, convertida en este contexto en auténtico topos de la lírica y la pintura centroeuropeas. Prefiero también El tañedor de zanfoña a El zanfoñista, pues el sustantivo puede tener una base etimológica aceptable, pero no se usa y, en consecuencia, la Academia no lo recoge en su Diccionario.