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domingo, 3 de enero de 2010

España al aire (y 7)

Gramma de Sánchez Verdú en Anemos
José María Sánchez Verdú (1968): GRAMMA. Jardines de la escritura
ópera con libreto de J. M. Sánchez Verdú

Simone Stock, soprano (Venus, Sirena)
Daniel Johanssen, tenor (Ulises, Adonis, Monje 1)
Howard Quilla Croft, barítono (Tamos, Monje 2, Dante)
Tom Sol, barítono y narrador (Tot, San Agustín, Hugo de San Víctor)

Márta Rózsa, mezzosoprano; Koichi Yoshitomi, tenor; Lisandro Abadie, barítono y Auke Kempkes, bajo (coro)

Orquesta Sinfónica de Lucerna
Director: Rüdiger Bohn

1. Introducción
2. I. Thamos y Tot
3. II. La flor del loto
4. III. Arquitecturas de la memoria
5. IV. Jardines de Adonis
6. V. El silencio de la escritura
7. VI. Libro de los jardines de la escritura
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ANEMOS C33006 (Diverdi) [52'26'']
Grabación: Mayo de 2006


Pese a que muchos le niegan a propuestas como ésta (o como al mismo El Viaje a Simorgh que se estrenó en el Teatro Real en 2007) su carácter de ópera, lo cierto es que yo prefiero ampliar los perfiles del género dramático para acoger en su seno a una obra como Gramma, que sin duda los desborda, como bien dice Álvaro Guibert en sus notas a este disco. Y continúa Guibert con una descripción del espectáculo: "La puesta en escena de la directora Sabrina Hölzer y Mirella Wingarten define un espacio teatral nuevo. No hay escenario, todo es sala, o viceversa. El espectador se ve sentado ante un pupitre individual, con un libro blanco cerrado, unas instrucciones y un flexo encendido. A uno y otro lado, más pupitres con más espectadores. Encima, una rejilla metálica, y sobre ella, cual Marilyn sobre el metro de Nueva York, la orquesta y los cantantes. Delante, un púlpito para el director/lector. El sonido nos cae de arriba y delante no tenemos nada a lo que mirar. La situación se vuelve operística (o sea, teatral) cuando abrimos el libro, cuyas letras, ilustraciones y texturas constituyen la escena y efectúan la acción dramática. Los espectadores pasan las páginas (o sea, cambian de cuadro) todos a la vez".

Como siempre en Sánchez Verdú, esta Gramma aspira a moverse en terrenos fronterizos, tanto en el mundo de las artes (la música, la pintura, la literatura, la caligrafía incluso) como en el de las culturas, con referencias al mundo egipcio, a la Grecia clásica, a la patrística cristiana y a los ambientes monacales, siempre en torno a un tema que es también recurrente en el músico algecireño, el de la memoria (y, en consecuencia, el del olvido), que aquí se vincula directamente a la escritura. Y como siempre en Sánchez Verdú, la música está cargada de sugerencias, de la fascinación por la tímbrica y el trabajo detalladísimo sobre las variadísimas texturas, del uso heterodoxo de los instrumentos orquestales, que se asocian por grupos camerísticos. El canto está tratado de forma diversa, sin que falte el arrebato lírico (por ejemplo, el lamento de Venus en "Jardines de Adonis"), aunque hay susurros, silencios, descomposiciones silábicas y hasta fonéticas de los textos y una riqueza de recursos que se han hecho ya habituales en otros creadores de nuestro tiempo enfrentados al hecho operístico (pienso en Lachenmann y su La pequeña cerillera, obra provocadora donde las haya). El resultado es una colección de discontinuidades sonoras agrupadas por escenas con un considerable y refinadísimo poder poético.

Tras una introducción instrumental, Gramma se divide en seis escenas:

I. Tamos y Tot. El dios Tot muestra al rey egipcio Tamos su último invento, la escritura, que hará más sabio a su pueblo. Tamos piensa lo contrario, pues la escritura les hará fiarse de los signos y abandonar la memoria. La leyenda la cuenta Platón en su Fedro y Sánchez Verdú trae de ella apenas retazos: Tot pronuncia tres palabras y el rey, solo una.

II. La flor del loto. La Odisea. Ulises, la isla de los lotófagos y las sirenas. Otra vez, la memoria y el olvido. Pero en toda la escena no se pronuncia una sola palabra inteligible.

III. Arquitecturas de la memoria. San Agustín lee (en alemán y en latín) párrafos de los capítulos 16 y 17 de sus Confesiones, allí donde aparece de nuevo tratada la memoria.

IV. Jardines de Adonis. Adonis agoniza herido por un jabalí y Venus canta su lamento, extraído de Ovidio.

V. El silencio de la escritura. Hugo de San Víctor dicta pasajes de su principal obra, el Didascalion, y del Evangelio de San Juan. Los monjes copian. Bisbiseos y silencios.

VI. Libro de los jardines de la escritura. El Paraíso de Dante. Todo se llena de luz. "'Oh, luz eterna, que sola en ti te inflamas, sola te entiendes, y por ti entendida y entendedora, te complaces y amas!"

Estrenada en Múnich en mayo de 2006, Gramma está inédita en España.


Sánchez Verdú: "El silencio de la escritura" de Gramma. [5'08''] Solistas. Orquesta Sinfónica de Lucerna. Rüdiger Bohn

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domingo, 27 de diciembre de 2009

España al aire (6)

Primer volumen de cuartetos de cuerda de Cristóbal Halffter por el Cuarteto Arditti
CRISTÓBAL HALFFTER - THE STRING QUARTETS, VOL.1

Cuarteto Arditti

Irvine Arditti, violín I
Ashot Sarkissjan, violín II
Ralf Ehlers, viola
Lucas Fels, violonchelo


Cristóbal Halffter (1930)

1. Tres piezas para cuarteto de cuerda (1955)
2. Cuarteto de cuerda nº3 (1978)
3. Cuarteto de cuerda nº6 (2001-02)
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ANEMOS C33005 (Diverdi) [55'31'']
Grabación: Febrero de 2009


Gran orquestador, plenamente inserto en la tradición germánica, Cristóbal Halffter se me desvela en este CD como un cuartetista de genio, un sector de su producción que simplemente desconocía. Hasta ahora eran sus imponentes creaciones sinfónicas, sus dos óperas (Don Quijote y Lázaro), de interés en el aspecto meramente sonoro pero en mi opinión lastradas por un exceso de grandilocuente ambición simbólica, y su obra pianística, poco relevante, lo que conocía del músico madrileño. Este trabajo del Cuarteto Arditti, primero de lo que parece será una integral, ofrece en cambio la perspectiva de una obra concentrada y esencialista, llena de sutilezas. Ya las Tres piezas de 1955 presentan, pese a su evidente entronque con la tradición de un Bartók o un Stravinski (el ruso escribió en 1914 una obra de igual título), un discurso directo y rotundo, de inmediata y agradable absorción para un amplio grupo de aficionados. Las otras dos obras aquí incluidas juegan con maestría y sin efectismos gratuitos con una tensa dialéctica entre silencios y sonidos, entre pasajes sostenidos en una densa polifonía y secuencias de extrema desnudez. Acaso en el Cuarteto nº6 Halffter abuse de la agresividad de los ataques y del virtuosismo instrumental, pero esos súbitos estallidos, afirmativos y contundentes, parecen servir al autor para crear células contrastantes de alto poder expresivo por su oposición a las extensas superficies de sonoridades tenidas y un carácter más inquisitivo que dan su auténtica dimensión a un lenguaje sonoro de una modernidad que no está reñida con el disfrute de los sentidos.


Halffter: Allegro molto vivace, última de las Tres piezas para cuarteto de cuerda. [5'17''] Cuarteto Arditti

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domingo, 13 de diciembre de 2009

España al aire (5)

Música para percusión de Jesús Rueda por Drumming de Miquel Bernat
JESÚS RUEDA - POCKET PARADISE

Drumming
Director: Miquel Bernat

João Cunha (en 3)
João Tiago Dias (en 1)
Miquel Bernat
Nuno Aroso (en 1 y 3)
Nuno Simões (en 1)
Pedro Oliveira (en 1 y 3)
Rui Rodrigues (en 1)
Sisco Aparici (en 5)


Jesús Rueda (1961):

1. Pocket Paradise, para sexteto de percusionistas (2006-2008)
I. A flor de piel
II. Zona restringida
III. Árbol y fuente de vida
Iv. Cruzar el umbral
V. Al este del edén

2. Marimba Estudio, para marimba sola (2007)
3. Estudios expresivos, para cuarteto de steel drum (2003)
4. Luna Nueva, para barril de petróleo y objetos e instrumentos metálicos (2000)
5. Perpetuum Mobile, para dúo de marimba y vibráfono, con platos, tam-tam y gongs (1998)
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ANEMOS C33004 (Diverdi) [59'10'']
Grabación: Enero de 2009


El tránsito de Jesús Rueda de una música más especulativa, en consonancia (nunca menos oportuna la palabra) con la del dogmatismo vanguardista que a finales de los 80 estaba punto de derrumbarse con estrépito, a otra más directa, eufónica y accesible a un público amplio es el mismo de tantos otros compositores que se dieron cuenta a tiempo de que el emperador andaba en pelotas. Especialmente reconocido por sus obras sinfónicas, este CD nos presenta a un Rueda que parece divertirse con la percusión, para la que concibe obras muy diversas, mientras aprovecha para plantearle retos a su amigo y compañero de aventuras musicales Miquel Bernat (ambos estuvieron en el núcleo fundador de Música Presente).

Marimba Estudio es una obra sesuda y muy apreciable, que supone para Bernat un arduo trabajo con el arco sobre un instrumento poco agradecido con el empleo de esa técnica, aunque quizá los momentos más intensos del CD los proporcionen los (tres) Estudios expresivos, que forman un conjunto singular, de muy atractivas y matizadas sonoridades, un recorrido sólido y lúcido por las posibilidades expresivas de los conjuntos de steel drums, bidones metálicos, que Rueda agrupa en formación de cuarteto, por tesituras, recordando sin duda las cuatro voces de la polifonía clásica. El uso del barril de petróleo es también el fundamento de Luna Nueva, un ejercicio cercano al universo del pop, un divertimento que parece exigir la visión del percusionista durante su performance, por lo que la pieza tiene de danza ritual urbana. Más intrincado resulta el Perpetuum Mobile, con un juego rítmico de ostinatos de menor impacto sensual. Pocket Paradise es en cambio una obra divertida y desprejuiciada en cinco partes. Tampoco se anda lejos aquí del mundo del pop y de la fusión posmoderna: todo resulta sencillo, grato al oído y fácilmente olvidable, es decir, un ejemplo de música de consumo rápido, que es una de las funciones principales que ha tenido siempre el noble arte de los sonidos.


Rueda: "Al este del edén" de Pocket Paradise. [5'36''] Drumming. Miquel Bernat

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sábado, 14 de noviembre de 2009

España al aire (4)

Obras de César Camarero por Taller Sonoro en Anemos
CÉSAR CAMARERO - 34 MANERAS DE MIRAR UN VASO DE AGUA

Taller Sonoro

Jesús Sánchez, flauta
Camilo Irizo, clarinete
Guillermo Martínez, saxofón
Ignacio Torner, piano
Baldomero Lloréns, percusión
Xavier Gil, violín
María del Carmen Coronado, violonchelo


César Camarero (1962)

1. 34 maneras de mirar un vaso de agua, para saxofón, percusión y piano (2006),
2. Monólogo 1, para piano (2003)
3. Mosaico 1, para flauta y violín (1990-1992)
4. Siete imágenes de Saturno, para flauta, clarinete, percusión, piano, violín y violonchelo (2000)
5. Reverso 2, para flauta, clarinete, percusión, piano, violín y violonchelo (2001)
6. Monólogo 2, para piano (2005)
7. Trayecto líquido, para clarinete, saxofón y violonchelo (1998-2007)
8. Nostalgia de un paisaje futuro, para clarinete, violonchelo y piano (con dos manipuladores de armónicos) (2004)
9. A cada momento, para flauta, clarinete, saxofón, percusión, piano, violín y violonchelo (2008)
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ANEMOS C33003 (Diverdi) [67'17'']
Grabación: Septiembre de 2008


Me resulta difícil escribir sobre los músicos a los que conozco personalmente, pero tratándose de César Camarero la dificultad es para mí doble, porque sé bien de sus ideas acerca de lo que debe ser dicho sobre la música: nada. Lo recoge Germán Gan en la cita con la que abre su artículo sobre el compositor en este disco: "La verdad es que no creo mucho en que el arte se pueda explicar, ya que tampoco creo que se pueda entender, así que toda justificación en ese sentido me parece superflua. El arte es más bien una especie de necesidad, como respirar o amar". Obviamente, no estoy de acuerdo con esta visión restrictiva sobre el poder del lenguaje para indagar y profundizar, aun a través de metáforas (pero es que el ser humano es un animal metafórico), en la esencia de la obra artística, pero no es ahora momento de discutirlo. Basta con dejar constancia de que Camarero detesta las notas de programa o las conferencias introductorias a los conciertos. A cambio, en algunos de los suyos propone la lectura de textos que, desde su punto de vista, predisponen a la escucha de las obras. Cada vez que tengo que hacer una reseña en la que se interpreta alguna obra de Camarero escribo invariablemente sobre ella, sin ningún complejo; de la misma forma, cada vez que me encuentro con César, hablamos invariablemente de otra cosa. Salvo una vez en que me dijo: "Me gustó eso que escribiste, esa idea de que mi obra ha comenzado en realidad antes de que empiece a sonar".

Y es que con casi cada pieza de Camarero me parece experimentar esa extraña sensación de estar asistiendo a la representación de algo (un ritual, acaso) que ha debido empezar antes de que yo llegara y que continúa después de que aparentemente termine, como si el compositor se hubiera limitado a tomar un trozo del natural para ofrecerlo a la contemplación del público. Es un poco como la antigua idea de Mahler: "Mi música es un sonido de la naturaleza" embutida en un mundo en el que la direccionalidad y la jerarquía de los sonidos ha desaparecido, sustituida por la sugerencia, la sorpresa y el valor de cada sonido en sí y por sí mismo. Acaso sólo con algunas obras de Cage, Feldman o Sciarrino experimento algo parecido. El carácter feldmaniano de buena parte de la producción de Camarero se ha destacado muchas veces (hay aquí excepciones: Monólogo I, Trayecto líquido y A cada momento no me parecen, por ejemplo, nada feldmanianas), ese discurso de la levedad, del estatismo y de la repetición, de la aparente simplicidad que esconde todo un universo de tensiones que nunca se resuelven (como si Hitchcock se olvidara de esclarecer sus poderosos enigmas cinematográficos). Es la música de Camarero una propuesta que interroga más que afirma, que sugiere pero no guía, que propone sin forzar la respuesta del oyente.

Un mundo de evocaciones, insinuaciones y sugerencias que ha entendido muy bien el conjunto sevillano Taller Sonoro, con el que Camarero trabaja muy estrechamente desde hace un lustro. Me parece que este disco da la justa medida de compositor e intérpretes: del primero porque las nueve obras que el CD recoge son una buena muestra de su trabajo camerístico, con especial énfasis sobre los años más recientes de su actividad; de los segundos, porque además de la excelencia técnica y musical que se les supone, demuestran aquí un compromiso con esta música que va más allá de la mera competencia requerida para poner sonido a un lenguaje mucho más complejo de lo que pueda parecer en apariencia.


Camarero: A cada momento. [10'28''] Taller Sonoro

A cada momento está construida en cuatro secciones que se interpretan sin solución de continuidad como evocaciones de otros tantos haikus de Taneda Santôka. Son los siguientes:

1.
¿Qué pretendo encontrar
internándome en el viento?

2.
Oscureciéndose la montaña
escucho la voz de la montaña.

3.
Hay Buda
en el no cesar
del sonido del agua.

4.
El puente no cruzaré
nunca más
un viento largo como la eternidad.

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sábado, 7 de noviembre de 2009

España al aire (3)

De oscura llama de Mauricio Sotelo en Anemos
Mauricio Sotelo (1961): DE OSCURA LLAMA

Arcángel, cantaor flamenco
Roberto Fabbriciani, flauta
Stefano Scodanibbio, contrabajo
Ensemble Residencias
Trío Arbós [
Juan Carlos Garvayo, piano; Miguel Romero, violín; José Miguel Gómez, violonchelo]
Neopercusión [Juanjo Guillem, Rafa Gálvez, Juanjo Rubio]
Carlos Gálvez Taroncher, clarinete

Director: Mauricio Sotelo

1. De Profundis
2. Soleá de la sombra
3. Rompe desde un abismo el sol (Seguiriya I)
4. Del amor oscuro (Seguiriya II)
5. Intermezzo I (Granaína)
6. De la espiral secreta (Soleá por bulería) - Impromptu I (à la Scodanibbio)
7. Bulería encendida
8. Intermezzo II (Matriz-Materia)
9. Martinete de medianoche - Impromptu II (à la NeoPerc)
10. De la llama oscura
11. Coral - Impromptu III (à la Fabbriciani)
12. Toná de mediodía
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ANEMOS C33002 (Diverdi) [49'58'']
Grabación: Diciembre de 2008 y Enero de 2009


A pesar de una construcción elaborada con aportes materiales de gran heterogeneidad, late una singular unidad en esta obra de Mauricio Sotelo, en la que para mí es el ritmo, incluso por encima de la voz del cantaor, el parámetro que cohesiona y vertebra los doce números en que se divide esta visión tenebrosa e inquietante del amor, que es el concepto que parece adivinarse tras esa oscura llama del título. Se sorprenderá posiblemente el oyente con la coherencia de las transiciones entre las secciones más abstractas y especulativas de la obra y los números flamencos, en los que la voz de Arcángel, colaborador habitual del compositor, planea sobre un fondo sonoro que parece por completo ajeno al universo de lo jondo, pero al que termina dando sentido en una mezcla sugestiva incluso para quien, como yo, no es lo que se dice precisamente un gran enamorado del arte flamenco. Música de la posmodernidad, pero que sobrevuela muy por encima del tradicional uso que hoy se hace de la fusión como mera superposición de contrarios: aquí los contrarios no sólo se tocan, sino que se integran en la creación de algo nuevo.


Sotelo: "Bulería encendida" de De oscura llama. [5'13''] Arcángel. Ensemble Residencias

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viernes, 23 de octubre de 2009

España al aire (2)

Música de cámara de Francisco Guerrero por el Grup Instrumental de Valencia
FRANCISCO GUERRERO - CHAMBER MUSIC

Pilar Jurado y Jacqueline Squarcia, sopranos (en 3)
Grup Instrumental de València
Director: Joan Cerveró

Francisco Guerrero (1951-1997):
1. Concierto de cámara, para flauta, clarinete bajo y cuarteto de cuerdas (1977)
2. Delta Cephei, para dos clarinetes en si bemol, violín, viola y violonchelo (1992)
3. Vâda, para dos sopranos, flauta, oboe, clarinete bajo, dos percusionistas y cuarteto de cuerdas (1982) [Jorge Guillén]
4. Ars combinatoria, para piccolo, oboe, contrafagot, trompa en fa, trompeta en re y trombón tenor-bajo (1979-80)
5. Anemos C, para dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas y dos percusionistas (1976)
6. Hyades, para flauta baja, trombón, contrabajo y cinta magnética (1994)
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ANEMOS C33001 (Diverdi) [49'29'']
Grabación: Enero de 2007


Enfant terrible de la música española de vanguardia, de Francisco Guerrero se repiten siempre las mismas ideas básicas: carácter difícil en un artista genial, que combinó en su música el uso de estrictos modelos matemáticos con una formidable energía y una fuerza telúrica (este adjetivo se usa mucho) que linda con la violencia, lo que lo relacionaría estrechamente con el arte de un Xenakis. Todo ello me parece cierto, pero con repetirlo una y otra vez se corre el riesgo de convertir al compositor y a su obra en una suerte de estereotipado espejo al que cada cual se acerca para recibir justo los reflejos que fue a buscar. Y si algo tiene la música de Guerrero es justamente su radical singularidad, su capacidad de sorpresa, su carácter refractario a la rutina y los estereotipos. Hay que sentarse a escuchar la música de Guerrero sin prejuicios, siempre como si fuera la primera vez. Y por supuesto hay que interpretarla así, y esa es justamente la principal virtud que encuentro en estas versiones del conjunto de Joan Cerveró: un acercamiento limpio, directo, incluso agresivo, en el que se valora por encima de todo la belleza del sonido, su poder de comunicación más allá de las reglas con las que se organiza y el discurso intelectual en el que éstas descansan. Uno no necesita saber nada de combinatoria ni de fractales para disfrutar de la música de Guerrero, ni siquiera tiene que haber oído hablar de qué cosa sean los fractales. Se trata de sentarse y escuchar. Y esa experiencia siempre es distinta. Vuelto a escuchar este disco, me sorprende la sensualidad de Ars Combinatoria, la luminosidad del Concierto de cámara, las rugosidades casi táctiles de Anemos C, la planitud acariciante de Hyades. Es esta fisicidad de la música de Guerrero, que percibo en permanente transformación, la que la hace especialmente atractiva para mí. Incluso Vâda, que me parece la peor de las piezas aquí incluidas y cuyo tratamiento de la voz (ese poema de Jorge Guillén más destruido que deconstruido) suena, esta vez sí, a demasiado repetido y vulgar, me toca como cosa nueva.


Guerrero: Vâda. [5'27''] Jurado, Squarcia. Grup Instrumental de València. Cerveró.


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lunes, 12 de octubre de 2009

España al aire (1)

César Camarero (segundo por la izquierda) con Taller Sonoro
Hace justo un año, coincidiendo también con la proximidad de la fiesta nacional del 12 de octubre, me felicitaba por el inicio en el prestigioso sello austriaco Kairos de una serie dedicada a los compositores españoles actuales [fue por la otra fiesta nacional, la del día de la Constitución]. La aparición en estos días de Anemos, la iniciativa conjunta con la que Glossa y Diverdi se impusieron en el concurso convocado por el INAEM para la creación de un sello que tuviera el compromiso de difundir la música contemporánea de nuestro país por todo el mundo, merece repetir los parabienes de entonces. Si durante mucho tiempo la falta de una industria fonográfica consolidada limitó la difusión de la música española, en los últimos años la situación ha mejorado notablemente. Gracias al apoyo de instituciones financieras (detrás de la colección de Kairos está Caja Madrid, igual que el BBVA sostiene proyectos similares en Verso y Neos) y a los esfuerzos de algunas administraciones autonómicas (Almaviva en Andalucía, el IVAM en Valencia), de la SGAE (sello Autor) o de promotores privados (como el de Columna Música, volcado con los creadores catalanes), los compositores e intérpretes españoles empiezan a disponer de alternativas interesantes para la promoción de sus trabajos.

Gramma de Sánchez Verdú en su estreno
Anemos se presenta con seis discos dedicados a otros tantos grandes maestros, de los cuales el andaluz Francisco Guerrero es el único ya fallecido. El Grupo Instrumental de Valencia dirigido por Joan Cerveró deja versiones afiladas e intensísimas de piezas camerísticas bien conocidas del músico (Concierto de cámara, Delta Cephei, Ars Combinatoria, Anemos C) y otras muy poco frecuentadas, como la sorprendente Vâda, con dos sopranos, o Hyades, que recurre a la electrónica. También se centra en la música de cámara el CD dedicado a César Camarero, nueve piezas tocadas por el estilo leve y refinadísimo de su autor, que tocan con precisión y pasión los sevillanos de Taller Sonoro. De Jesús Rueda se ofrece una serie de cinco piezas para percusión que interpreta el conjunto Drumming, que dirige Miquel Bernat. Admirable resulta también el trabajo que el Cuarteto Arditti brinda de un primer volumen de cuartetos de Cristóbal Halffter. Las singulares experiencias de Mauricio Sotelo en torno al mundo del flamenco quedan bien atrapadas en un disco variadísimo, que cuenta con la participación del cantaor Arcángel, el flautista Roberto Fabbriciani, el contrabajista Steffano Scodanibbio y el Ensemble Residencias. Finalmente, salto al mundo de la música teatral con José María Sánchez Verdú, cuya Gramma, estrenada en Múnich en 2006, es una de sus creaciones más conocidas y exitosas en Europa, aunque siga inédita en España. Mención especial a los originales diseños de Valentín Iglesias, que dan a la colección un atractivo aspecto visual. Globalmente considerado, Anemos es un soplo de aire fresco para la música española, una nueva oportunidad de abrir puertas y salir al mundo. O como dijo el poeta: “A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo”.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 10 de octubre de 2009]

Francisco Guerrero por Joan cerveró
César Camarero por Taller Sonoro
Jesús Rueda por Drumming
Cristóbal Halffter por el Cuarteto Arditti
Mauricio Sotelo por el Ensemble Residencias
Gramma de Sánchez Verdú por Rüdiger Bohn